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Chris, Forjador de los Parques Nacionales

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Cuando cierta vez leímos que el Benemérito de la Patria, Dr. José María Orozco, en medio de su formidable trabajo conservacionista, había propuesto en 1938, crear «un parque nacional. El primero de los que ha de reclamar el adelanto del país… en el monte del volcán Poás», como hoy lo conocemos luego de formalizarse como el primer parque nacional de Costa Rica, de verdad que valoramos su visión, reconocimos su esfuerzo y lo vimos desde entonces, como «Padre de los Parques Nacionales». Y lo vislumbramos así por haberse adelantado más de 20 años, a lo que luego se iría forjando en Costa Rica, como parte de una tendencia mundial, por lo que abogamos junto a otros ciudadanos (obviamente sin éxito) porque con su ilustre nombre se bautizara el Parque Nacional Volcán Poás.  Biólogo distinguido que también por esos años, propuso la creación de reservas naturales, la conversión de las islas San Lucas y Chira en sitios de conservación de especies forestales, y, por lo que es más conocido y admirado, por haber tenido el buen tino de escoger la guaria morada como Flor Nacional.

Pasó el tiempo y con el desarrollo de la ecología como ciencia, en momentos en que avanzaba la destrucción ambiental en el planeta y la preocupación ya provocaba reuniones internacionales, surgió una serie de costarricenses y científicos extranjeros especializados en temas ambientales, ocupados en la tarea urgente de crear áreas de conservación. Algunos, desde posiciones vinculadas a instituciones gubernamentales como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), vieron la necesidad de avanzar en la preservación de, al menos, algo de la riqueza natural del país, cuyos bosques estaban siendo arrasados, a una tasa de deforestación que no tenía parangón a nivel mundial. Ello, entre otros, consecuencia de un concepto de «desarrollo», que consideraba la tala del bosque como una «mejora» que, incluso, propiciaba que se incentivara legalmente la destrucción de los “improductivos bosques”, por quienes consideraban que el país podría desarrollarse principalmente a partir de la ganadería extensiva y los monocultivos, cuya frontera se veía interrumpida por los árboles, arbustos, charrales, humedales, y todo lo que obstaculizaba, decían, el progreso nacional.

Pues bien, en medio de esa miopía circunstancial, hubo quienes, herederos de las iniciativas del Dr. Orozco, y en respuesta a la necesidad de contar con áreas de conservación que enfrentaran a los que efectivamente veían la destrucción como desarrollo, se ocuparon por preservar áreas del país. En esa carrera desigual, ¡había que crear parques nacionales y otras áreas de conservación!, pero no se sabía cómo acometer esa grandiosa tarea. Los recursos humanos y financieros, eran limitadísimos; lo que sí era inmensa, era la incomprensión hacia esa tarea marginal, improductiva, en un país que demandaba el cumplimiento de otras prioridades. El MAG estaba para fomentar la ganadería, aunque fuese extensiva, pues era fuente de divisas extranjeras que tanto necesitaba el país para pagar productos importados, para satisfacer ciertas necesidades. Y, por supuesto, para cultivar, ojalá productos de exportación, también generadores de divisas.

En medio de esa situación predominante, que aún persiste en algunas personas, estaban quienes hablaban de la necesidad de crear parques nacionales, sin saber cómo. Desde unos vetustos escritorios, rodeados de ingenieros agrónomos que de ecología no conocían ni su definición, se hablaba de ello, se pensaba qué hacer, pero no se avanzaba en forma significativa.

 Las ideas volaban, pero los recursos humanos y materiales escaseaban, y la experiencia era apenas incipiente.

Por otro lado, los doctores Joseph Tosi, Leslie Holdridge y Alexander Skutch, muy especialmente, con sede en el Centro Científico Tropical (CCT), ya para fines de la década del 60, gozaban del conocimiento técnico-científico necesario para tomar decisiones sólidas y bien fundamentadas, sobre cuáles áreas de Costa Rica podrían ir conformando ese ansiado conjunto de áreas de conservación, en general, y parques nacionales, en particular. Ya en el CCT se conocían las zonas de vida y ecosistemas excepcionales que habría que documentar en el terreno, pero llegar a ellos con equipos de funcionarios era casi imposible, empezando por las vías de comunicación casi inexistentes.

Así que había un gran pero que no parecía poder resolverse fácilmente. ¿Quiénes se aventurarían hasta los rincones más inaccesible, para, desde el terreno, desde los humedales, desde los bosques secos, desde las cavernas, desde los páramos, desde los arrecifes marinos, desde los sitios arqueológicos, desde los grandes bosques, desde las playas con sus ecosistemas vegetales contiguos, desde las remotas playas en que anidan las tortugas marinas en ambas vertientes, sitios todos ellos remotos y de casi imposible acceso, en que habría de investigarse sus características biológicas y socioeconómicas, tomar notas, identificar especies, enfrentar peligros naturales y de personas hostiles, al tiempo que muy posiblemente, habría de enfrentar hambre y otros inconvenientes?

Se miraba alrededor y no se veía cómo resolver esa tarea imprescindible, fundamental, insustituible. No se contaba con siquiera carreteras rústicas, y en los lugares a estudiar, no había ni senderos que pudieran seguirse con seguridad, por lo que la ausencia de facilidades materiales, indiscutiblemente eran barreras casi infranqueables. Habría que emprender peligrosas caminatas, en lugares secos, boscosos y en pantanos, hasta quién sabría dónde, sin conocer los caminos de regreso, en medio de la incomprensión de dispersas comunidades que les mirarían con sumo recelo, pues temían por sus tierras casi todas adquiridas informalmente, por lo cual los extraños podrían andar como parte de las gestiones que les cuestionarían su presencia en ellas. ¿Quiénes se aventurarían?, reiteraban, y todo ello sin poder ganar un salario consecuente a la magna tarea.

Se reconocía que en Costa Rica no habría cómo conformar un equipo humano calificado, dispuesto a aceptar retos semejantes, con la energía y convicción necesarias, que garantizaran los resultados soñados, mientras los días, meses y años seguían pasando.

Mientras se cavilaba alrededor de esa casi imposible tarea, que estaba impidiendo avanzar sustancialmente en la creación de parques nacionales y otras áreas de conservación, se crea, prácticamente en el papel, en un rincón del MAG, un Servicio de Parques Nacionales, encargado de volcanes como el Poás, el Irazú, el Turrialba y otras áreas cercanas al valle central. Álvaro Ugalde y Mario Boza, cumplieron esa tarea y otras conexas, sin lograr avances significativos, pues aún dentro de los gobernantes, se expresaban contradicciones propias del desconocimiento sobre la importancia de preservar la riqueza natural. Ejemplo de ello, fue el proyecto de ley publicado en La Gaceta del 25 de diciembre de 1966, con que se pretendía alquilar la isla del Coco, por 40 años, por un colón al año, para un desarrollo turístico con capital alemán, aprobado así, con evidente entusiasmo, en comisión legislativa. La situación pues, no era fácil.

Mientras eso pasaba, allá en un pueblito rural estadounidense en la cuenca del río Misisipi, un muchacho que como niño había hecho «diabluras» en pro de la protección de especies silvestres, metiéndose en problemas con sus maestros y profesores, e incluso con su familia, se desarrollaba como un rebelde adolescente, quien no solo convirtió la bañera familiar en refugio temporal de tortugas, serpientes y renacuajos, sino que además protestó indignado por las ranas que habrían de ser disecadas en clases de laboratorio de biología. Luego, en «college», regresó a su hábitat las ardillas que su profesor había prometido no sacrificar como parte de un experimento, muchas veces sin sentido, como los que nosotros también vimos en la Universidad, sin que protestáramos como él sí lo hizo valientemente, a riesgo de ser expulsado de la institución.

Corría la década del 60, y las manifestaciones contra la masacre que Estados Unidos llevaba a cabo en el lejano Viet Nam, tampoco le fueron indiferentes. Su conciencia le impedía aceptar la quema de los bosques con una gasolina gelatinosa llamada napalm, y mucho menos, el dolor y muerte, de niños y adultos, mujeres y hombres, que los bombarderos B52 y las fuerzas terrestres, infringían a millones de civiles, por órdenes recibidas desde la Casa Blanca en Washington. Tan real fue su actitud, tan convincente, que no les quedó más que ubicarlo como «objetor de conciencia», lo que lo libró ser cómplice de esa criminal matanza, que tantas consecuencias físicas y psicológicas, paradójicamente, ha tenido para los entonces jóvenes que fueron forzados a participar de esa guerra injusta.

Deseoso de alejarse del ambiente racista y de represión que se vivía en muchas ciudades de los Estados Unidos en 1968, ese muchacho, casi adolescente, buscó el aire fresco y la naturaleza que ya había conocido meses antes y que añoraba, en un país centroamericano de gente amable, sin fuerzas armadas desde unas dos décadas antes, llamado Costa Rica. Y la oportunidad se le presentó, cuando se alistó en el Cuerpo de Paz, creado por el Congreso de los Estados Unidos en 1961, con el fin de que jóvenes voluntarios pudieran “promover la paz y la amistad mundial… bajo condiciones difíciles si es necesario”.

Así, con esa misión 13 muchachos voluntarios, entre ellos el muchacho rebelde con causa de que hablamos, el hoy Dr. Christopher Vaughan, llegó un día de 1971 al Aeropuerto Internacional El Coco, “armado” con dos cámaras fotográficas, compradas con lo ganado trabajando en una gasolinera en 1969, una mochila y su libreta de apuntes diarios, pero dispuesto a disfrutar del verdor del país del que se había enamorado, y de la paz y amabilidad que imperaba entre su gente.

No más llegando, y sin conocerlo, pero consciente de las grandes necesidades que estaban impidiendo avanzar en la creación de parques nacionales que el país requería, desde la dirección de parques nacionales en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el ingeniero agrónomo Mario Boza, en un papel le anotó cuál iría a ser su tarea: BUSCAR ÁREAS QUE PUDIERAN CONVERTIRSE EN PARQUES O RESERVAS. Para lo cual, por supuesto, debía hacer un inventario a nivel nacional para hallar áreas con características excepcionales o una zona de vida determinada, para luego escribir informes con los límites preliminares, planos, recursos, urgencia, estimación de costo de la tierra. Tarea seguramente pensada para un equipo multidisciplinario, pero que se le estaba planteando a él individualmente, cuando apenas estaba llegando al país.

Cuenta Chris en su extraordinario libro Parques nacionales de Costa Rica: su búsqueda en los 70”, “estaba horrorizado, pues mi tarea era descomunal”.

Como apoyo “de oficina” principalmente, contaba con el equipo científico del Centro Científico Tropical, Tosi, Holdridge, Skutch, y el naturalista Olof Wessberg, con quienes se reunía (principalmente con Tosi), para analizar sus apuntes y señalar tareas inmediatas, antes de partir de gira y a su regreso, después de literalmente, haber pasado hambre, soportado situaciones impensadas, desvelado muchas veces, bajo situaciones de incertidumbre frecuentes.

Pero fue tal el éxito logrado por Christopher Vaughan (Chris, como le conocemos sus amigos y discípulos) que no le importaban los sacrificios y penalidades vividas, ¡siempre sin quejarse ante nadie!, mientras caminaba por senderos de dantas, porque el baqueano estaba “de goma”; mientras se exponía a los enfrentamientos violentos que se deban por lucha de tierras entre campesinos y empresas poderosas como Osa Productos Forestales (OPF), principalmente en la península de Osa, donde luego se establecería el Parque Nacional Corcovado; por las inclemencias del tiempo en zonas de humedales con abundante fauna amenazante; mientras se alimentaba solo de atún enlatado y algunas galletas; mientras dormía en un rancho con alacranes por doquier que para evitar que se subieran a los camones, la patas se introducían en latas con agua; mientras las pulgas, las hormigas y otros insectos no lo abandonaban durante los días en que, con gran esfuerzo, trataba de cumplir bien su misión; mientras se encontraba en media selva con visitantes imprevistos como los felinos; mientras se vio comprometido a comer carne de puma y de danta, ofrecido por unos buenos vecinos, a los que no se les podía decir que no para que no lo vieran como un enemigo; mientras exhausto y empapado, tenía que meterse en su bolsa de dormir, dominado por el cansancio; mientras se quedó “varado” en un lejano lugar en espera de un bote, que irregularmente hacía recorridos hacia los destinos a los que esperaba llegar; mientras tenía que dejar escondida su moto en la maleza, ante la ausencia siquiera de un trillo que le permitiera seguir adelante.

¡Mas qué importan todas esas situaciones si veía, casi cotidianamente, cómo se iban creando los parques nacionales que, con su invaluable aporte, se estaban forjando!, y que, de otra manera, no se podrían haber creado.

“A finales de 1985, 19 de los 26 sitios que visité entre 1971 y 1974 estaban legalmente creados: nueve parques nacionales, un monumento nacional, cinco reservas biológicas, una reserva privada, una zona protectora y dos refugios nacionales de vida silvestre”, nos narra en su libro, por lo que no en vano, confiesa que esos años fueron los más emocionantes y gratificantes de mi vida”.

Pues si para Chris así fueron esos años, para nosotros los costarricenses, fueron una bendición. Leyendo el libro nos preguntábamos sobre lo que sería hoy el sistema de áreas de conservación en Costa Rica, que pasó de poco más de 33.000 hectáreas, a tener más de un millón trescientas mil hectáreas, si aquel muchacho de genuino espíritu conservacionista, jamás se hubiera enamorado de nuestro país. Si aquel joven voluntario del Cuerpo de Paz, hubiera rechazado las tareas monumentales que le asignaron, o si unas semanas después, hubiera dicho, comprensiblemente, ¡ya no puedo más!

No tenemos duda alguna, que esa lucha diaria de Chris, en contra de las motosierras, las hachas, los machetes, las escopetas, los tractores, que casi alcanzaban sus talones, se habría perdido sin su entrega a la conservación ambiental. Los grandes científicos y atentos administradores que recibían de él los informes muy completos, acompañados de cientos de fotografías valiosísimas (cientos de ellas copiadas generosamente en el citado libro), seguramente se maravillaban por el estupendo trabajo que, casi siempre solitario, realizaba ese joven amante de la naturaleza y, circunstancialmente, forjador de nuestros parques nacionales.

Por ello, y más, los costarricenses, y los amantes de la naturaleza de todo el planeta, tenemos una gigantesca deuda con Christopher Vaughan, aunque ni él la reconoce como tal, ni la está cobrando.

Lo único que seguramente estará pidiendo, es que no se considere que la obra está terminada, pues como vimos recientemente con el presidente Chaves, hay mucha ignorancia alrededor de los asuntos ambientales, cuando dijo sarcásticamente, que tiene un plan para Caño Negro que señalará “cuántos predios están en disputa, cuánta tierra hay que declarar refugio, para compensarle a las ranitas, las culebras y los venados”, para agregar, “Por ahí de los años 90 a alguien se le ocurrió la ocurrencia de ay, qué bonito, desde algún escritorio ahí en Zapote le echan la firma a un decreto ejecutivo…”. Si alguna vez leyera el libro publicado por la Editorial Tecnológica de Costa Rica, seguros estamos de que su criterio sería justo.

Finalmente, creemos que la obra de Chris habrá de continuarse, como tarea individual de todos los habitantes de esta tierra venerada. Solo así, saldaremos al menos un poquito la deuda que con él tenemos. Costa Rica sería muy diferente, hoy si aquel joven no hubiera venido a compartir sus anhelos y sueños en pro de la naturaleza. Si el “Forjador de los Parques Nacionales” no nos hubiera regalado, con su entrega desinteresada, ese valioso tesoro que honra a Costa Rica.

¡LA IGNORANCIA a veces no tiene límites!

Freddy Pacheco León

Para justificar la presentación de un proyecto de ley, heredado de la administración de Carlos Alvarado, con el cual crear un mecanismo legal que permitiera a pobladores, que una mala decisión del Instituto Geográfico Nacional (IGN) dejó dentro del Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, y que injustificadamente (como en México de Upala), ¡ubicó en territorio nicaragüense! parte de sus propiedades, el presidente Chaves dijo unas cosas que preocupan mucho y dan coraje. Y es así, porque a partir de su desconocimiento de cuán grande ha sido el esfuerzo por salvar de la destrucción, áreas de conservación vitales para los costarricenses, al contrario de presidentes de la República anteriores, como Oduber y Figueres Ferrer, especialmente, que comprendieron la trascendencia de salvar para las futuras generaciones, riqueza natural que estaba a punto de perderse por acciones depredadores de personas sin conciencia ambiental, Chaves se burla de esos magnos esfuerzos.

Al ignorar que, gracias a ese refugio fronterizo, se ha logrado proteger una rica variedad de especies vegetales, hábitat de importantes poblaciones de jaguares, venados, coyotes, zaínos, aves palmípedas y zancudas, tiburones toro, peces sierra, así como poblaciones de manatíes y peces gaspar, Chaves lanza una de sus amargas ironías, para, según él, impulsar, con esos «argumentos», el proyecto de ley que, según prometió en Upala, enviaría a la Asamblea Legislativa dentro de diez meses.

Dijo Chaves, que “Por ahí de los años noventa a alguien se le ocurrió la ocurrencia de ‘ay, qué bonito hacer una reserva natural en Caño Negro, qué bonito, desde algún escritorio ahí en Zapote le echan la firma a un decreto ejecutivo y, como decía Pancho Villa, ‘afusílenlos y pregunten después’. ¿Había escuelas ahí? ¿Había pueblos ahí? ¿Había iglesias ahí? Décadas de esa ocurrencia. Le pusieron la firma y les quitaron a ustedes cualquier derecho y acceso a los servicios públicos”.

Afirmación demagógica que permite vislumbrar que, efectivamente, nunca llegó a conocer el formidable trabajo realizado por el forjador más dedicado a la creación de áreas de conservación, en momentos en que, en Costa Rica, pocos habían oído hablar siquiera de un «parque nacional». Y es que gracias al entonces jovencito Christopher Vaugham, en el campo, y a la guía de grandes científicos del Centro Científico Tropical, como Joseph Tosi y Leslie Holdridge, en San José, para el muchacho del Cuerpo de Paz, no existieron barreras para que pudiese cumplir, con gran sacrificio, la monumental tarea de recorrer, soportando las condiciones más precarias y peligrosas, todos los rincones del país, desde ambas vertientes a las montañas más altas, observando, investigando, dialogando, tomando notas de las especies que habría que proteger, mientras trataba de ganarle la carrera, a las amenazas hijas de la mayor tasa de deforestación en el planeta, que sufría Costa Rica en los años 70.

Agregó Chaves: “Yo amo la naturaleza, yo creo en proteger el ambiente; pero antes uno se va a fijar. Yo no me quejo de las tortas de alguien más; mi trabajo es arreglarlas. Se acabó el humo, la hablada, el hay que hacer, porque ya estamos haciendo. Este es un Gobierno de gerentes; no de habladores. El plan señala cuántos predios están en disputa, cuánta tierra hay que declarar refugio, para compensarle a las ranitas, las culebras y los venados».

Pues han de saber los que escucharon y leyeron al presidente, que la creación de parques nacionales y otras áreas de conservación, no han sido ocurrencias sin fundamento, ni tampoco se puede disminuir al mínimo grotesco, la importancia de la flora y fauna que se ha logrado preservar. No es un asunto de unas «ranitas», sino de una riqueza natural invaluable, irreparable, que hoy se protege en más de un millón trescientas mil hectáreas del territorio nacional, aunque ello moleste a Chaves, quien se dice amante de la naturaleza.

Números importantes en las elecciones argentinas

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

El peligroso Milei la tiene difícil para lograr aprobar sus descabelladas propuestas, pues tiene menos del 15% en bancas de diputados (37), y menos del 10% en el senado (7).

Para alcanzar el quórum necesario, necesita superar en ambas cámaras, el 50% (129 y 37) por lo que está muy lejos de lograrlo.

Por su parte, ante la debilidad parlamentaria de La Libertad Avanza, el peronismo seguirá siendo la primera minoría en ambas Cámaras. En el Senado estará apenas a dos bancas del quórum y en Diputados, a 21, por lo cual su poder de veto es altamente significativo.

La situación es tal, que al no contar Milei con 2/3 de apoyo legislativo, podría verse envuelto en un juicio político con muchas posibilidades de avanzar. Creemos que según sean «las locuras» que pretenda hacer desde la Casa Rosada, esa alternativa podría activarse en defensa de Argentina, la democracia y la razón.

El ICE erosionado desde adentro

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Marco Acuña el del ICE, por resguardar su chamba, podría estar creando grandes obstáculos al desarrollo del ICE y la nación.

Por bajar la cabeza ante el irracional decreto ejecutivo «made in USA», con el cual se obliga al ICE a contratar proveedores quizá de menor calidad y con ofertas más caras, que las ofrecidas por la china HUAWEI, podemos vislumbrar litigios complejos ante la Sala Constitucional y el Tribunal Contencioso y Administrativo, así como ante organismos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Lo anterior por actos ilegales derivados del decreto ejecutivo que, ¡no sería raro!, Chaves trajo de la Casa Blanca, como parte de la «guerra comercial» contra China.

Y complica más el panorama, el hecho de que por «joder» a Huawei, se están llevando también entre las patas, a la surcoreana SAMSUNG, pues ninguno de los dos gigantes asiáticos considera útil para nada suscribir un convenio insulso y viejo sobre ciberseguridad, solo aprobado por poco más del 25% de las naciones de la ONU.

Para los costarricenses sería inaceptable, que por un capricho de un presidente que ya no estará en Zapote, en dos años y unos meses, se fueren a afectar los más caros intereses del ICE y los costarricenses en general.

Ese daño sería irreparable.

Pues, eso lo conoce Acuña, el jerarca circunstancial del ICE, que pudiendo levantar la voz a favor del cumplimiento del libre mercado, ha optado por callar para no molestar a Chaves, aunque el daño que se podría dar, fuese irreparable e injustificado.

Compra-venta Chaves

Freddy Pacheco León

Siendo Chaves ministro de Hacienda (otro error de Carlos Alvarado), el economista agrícola, hizo algunos cálculos y puso precio a algunas instituciones públicas, a manera de ejercicio, según dijo.

En su lista incluyó al Banco Internacional de Costa Rica (BICSA), cuyo valor rondaría los $200 millones. También puso al Banco de Costa Rica (BCR), cuyo precio andaría entre $800 millones y $1.200 millones.

Agregó además la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) con un monto de entre $350 millones y $1.000 millones, la Fábrica Nacional de Licores (FANAL) con $20 millones y sorpresivamente Kölbi (marca del ICE) por $1,2 millones». (Extra, 4.7.20).

Ahora que el ICE reafirma su buena calificación por Fitch Ratings (AA+) se activaron los troles de Zapote, «dando las gracias a Chaves» por ese logro permanente de nuestro ICE, ahora también golpeado por la «guerra comercial contra China», a la que sumisamente se ha sumado Chaves, por orden de la Casa Blanca.

Construir una refinería propone Chaves

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Primero, es un sinsentido pensar siquiera en una refinería, cuando el mercado de combustibles elaborados es más flexible, más económico y el mundo marcha hacia un futuro con cada vez menos combustibles fósiles.

Segundo, sobre el proyecto de la refinería china, se demostró que financieramente habría sido un desastre para nuestro país.

Tercero, el análisis ambiental previo de dicha refinería evidenció amenazas graves para los ecosistemas involucrados, tanto en tierra como en el mar.

Cuarto, la empresa (si es que de verdad existe) que podría interesarse en su construcción y funcionamiento, tendría que ampliar su mercado de combustibles, hacia indeterminados países.

Quinto, la empresa tendría que garantizarse, un abastecimiento seguro y estable de petróleo, que a su vez determinaría el tipo de refinería que se construiría.

Sexto, como los precios son altamente volátiles, sea por concesión o por inversión privada, el Estado costarricense no tendría garantizado un ingreso por impuestos u otras regalías, ni siquiera a largo plazo.

Sétimo, lo que sí sería un factor casi inevitable para tomar en cuenta, es el impacto ambiental y sus amenazas conexas, donde los desastres por derrames de petróleo, siempre se incluyen en la factura. Desastres que podrían traer para Costa Rica, y Limón en particular, altamente significativas pérdidas económicas, y mayor desempleo.

Es, como octavo punto, un proyecto desfasado en el tiempo, quizá atractivo para la Costa Rica de los años 60.

Si se trata de una noticia lanzada para desviar la atención, lejos de la crisis gubernamental que cada día se profundiza, esa sería la principal razón, y lo entendemos. Pero con visiones de tan corto plazo, no se puede impulsar el desarrollo. No requerimos espejismos.

Ante la amenaza conjunta de Nogui Acosta y sus jefes del FMI al salario escolar, una nota…

Freddy Pacheco León

Hace 28 años se aprobó ese ajuste salarial que se paga diferido. Para el trabajador significa una retención obligatoria que cae muy bien a inicios del año. Al sector privado se le propuso inicialmente algo, al menos similar, pero pocos lo aceptan porque quizá muchos patronos, reportan salarios menores haciendo pagos como »servicios profesionales», para escamotear cargas sociales y llevar una contabilidad paralela que les permita no reportar ganancias (por eso ¡la evasión de impuestos supera el déficit fiscal!).

Esos «patroncitos», no podrían pues, reportar salarios reales porque se les «jode el negocito». Pero dichosamente no todos piensan así, por lo cual, a través de un mecanismo formal facilitado por el Banco Popular, donde el patrón deduce un porcentaje mensual del salario para depositarlo en cuentas individuales a nombre del trabajador, este ve recompensado su esfuerzo, al contar con un salario escolar al iniciar el año.

Para el 2023, cerca de 13 mil trabajadores privados contaron con ese ingreso extra, que en total sumó más de ¢1000 millones, y que se espera siga aumentando, de ser acogido voluntariamente por trabajadores y patronos, con mayor entusiasmo y acorde con los postulados de la ley.

En fin, para conocer el origen histórico del «salario escolar» veamos lo que nos dice su gestor, en el gobierno de Figueres Olsen, el exministro de Trabajo Farid Ayales:

“El salario escolar es parte integrante del salario del trabajador con la particularidad que el 8.25% se paga en forma diferida a final de la primera quincena de cada enero. Se constituyó de acuerdo a mi propuesta que el aumento salarial del primer semestre de 1995 se pagara así. Mi propuesta fue acogida por el Consejo Nacional de Salarios que es independiente. Por tanto, NO se puede eliminar o incautar porque sería una rebaja ilegal del salario».

¡Lástima que hace un año Feinzaig, que pretendió eliminarlo, y ahora Acosta y sus titiriteros del FMI, no son dados a estudiar, porque se hubieran evitado el ridículo que están haciendo!

Fracaso de jerarcas en los Juegos Panamericanos Santiago 2023

Freddy Pacheco León

En los Juegos Panamericanos, Costa Rica ganó solamente UNA medalla de oro, 1 de plata y 7 de bronce. Repitiéndose así el fracaso de nuestros dirigentes del Comité Olímpico y el ICODER, mientras se resalta el esfuerzo individual, de atletas como la magnífica Andrea Vargas, cuya historia familiar nos enorgullece. De los otro 8 medallistas se conoce tan poco, que es una muestra más de la incompetencia, de los que no solo no promocionaron a la selección de atletas, al punto que, se puede comprobar, los costarricenses, en su mayoría, no se enteraron siquiera de la realización de la competencia del ciclo olímpico en Santiago, Chile.

Sin embargo, para mayor claridad, no solo se debería hablar de las 9 medallas ganadas (1 de oro) sino de cuáles fueron los 17 países americanos que quedaron por arriba de Costa Rica. Algunos de los latinos fueron Brasil con 205 (66 de oro); México 142 (52 de oro); Cuba 69 (30 de oro); Colombia 101 (29 de oro); Argentina 75 (17 de oro); Chile 79 (12 de oro); Perú 32 (10 de oro); Venezuela 44 (8 de oro); República Dominicana 32 (8 de oro); Ecuador 36 (7 de oro); Puerto Rico 20 (3 de oro); y no hace falta seguir.

Vibramos con el Himno Nacional de Costa Rica mientras se premiaba a Andrea Vargas, bicampeona panamericana en 100 m con vallas, ¡pero cuánto nos encantaría escuchar nuestro bello himno, unas cuantas veces más! Y si no fue así, no fue por culpa de los atletas, sino por las carencias que exhiben los jerarcas del Comité Olímpico y del ICODER, quienes seguramente ya estarán preparando conferencias de prensa, para principalmente mostrarse, exhibirse sin vergüenza, al lado de los atletas ganadores, cual si las preseas también se les deben a ellos.

Asimismo, no sería raro que justificaran el fracaso, argumentando que «no se puede competir con grandes potencias continentales», «se hacen ingentes esfuerzos, pero faltan recursos», «es lo más que podemos pretender, pero lo más positivo, es que se mejoraron los tiempos y se mostraron mejorías». Aunque Bolivia, Panamá y Uruguay, también alcanzaron posiciones superiores a Costa Rica…, sin ser «potencias».

En fin, los pretextos sobrarán, dirán que hay gente que no entiende, que darán más becas, que es parte de un proceso, etcétera. Aunque lo mejor que deberían hacer, es jugar al «calladitos más bonitos», y esconderse en las sombras, aprovechando esos momentos para reflexionar y, en caso de quedarse en sus trabajos bien remunerados, aprovechar para comprometerse, en serio, a promover las actividades deportivas por todo el país, y sin escatimar esfuerzos, para pulir los atletas en ciernes, que seguramente hoy se están malogrando por rincones patrios.

Finalmente, además de visibilizar a los que triunfaron, a los que recibieron sus muy bien ganadas medallas, nos sumamos a los que celebramos sus triunfos personales. Ellos fueron Andrea Vargas, oro, 100m con vallas, Jennifer Kalmbach, plata, surf; Daniela Rojas, bronce, 400m con vallas; Juan Rodríguez y Marco Moretti, bowling, bronce; Marco Moretti, bowling individual, bronce; Andrés Acuña y Gabriel García, racquetball, bronce; Maricruz Ortiz, racquetball singles, bronce; Lía Reyes y Leiliani McGonagle, sutf, bronce. A los que les deseamos más éxitos futuros y, muy especialmente, que su ejemplo sea motivo de inspiración para muchos otros jóvenes.

Una ZOOCÁRCEL que avergüenza

Freddy Pacheco León

Si hubiera cumplido con su deber en el año 2014, el entonces ministro de Ambiente habría presentado, dentro del tiempo de ley, la culminación del contrato con la fundación que por años ha venido «manejando» ese zoológico del Estado.

Al dejar pasar la fecha en que se habría podido ejecutar el cese contractual, el mismo siguió «en funcia» como se decía antaño. Así, gracias a la incompetencia de René Castro, tuvimos que seguir compartiendo con nacionales (especialmente niños) y turistas extranjeros, la existencia de esa vergonzosa ZOOCÁRCEL privada. Ello, mientras en un terreno amplio de más de 50 hectáreas en Santa Ana, se podría haberse desarrollado un muchísimo mejor zoológico (si ese fuese el deseo de sus promotores), que incluiría animales de granja, combinado con un jardín botánico. Este también de triste historia, cuando un director de parques ordenó balear a los venaditos… porque se comían las plantas sembradas para el jardín.

Hace años nos preguntamos por qué, con tanta tecnología audiovisual, no se buscaba la colaboración empresarial para estructurar UN ZOO VIRTUAL, donde los expertos diseñarían salas para niños, en que tanto los formidables invertebrados, así como los grandes grupos de vertebrados, se ofrecieran a los visitantes, con proyecciones atractivas y por supuesto, educativas.

Todo ello en medio de ese estupendo ambiente que nos ofrece el lugar donde se asentó, originalmente, el zoológico que rinde memoria al Libertador. Recordemos que Hacia 1906, la familia Otoya donó el terreno donde ahora se ubica el Parque, con el fin de que el Gobierno construyera un parque o alameda. Diez años después, en 1916 el presidente Alfredo González Flores en el Decreto Número 3, designó el terreno para la construcción del Parque Bolívar, en homenaje al héroe libertador.

Fue en el año de 1921 que se logra abrir el parque al público, en el marco de la celebración del 100 aniversario de la independencia de Costa Rica. En 1924 comienza la construcción de jaulas para albergar los animales que se encontraban en el zoológico del Museo Nacional.

El jardín botánico, fue creado en 1916, cinco años antes del parque zoológico (1921), ambos ubicados en Barrio Amón, sobre la margen del río Torres. El zoológico fue inaugurado el 24 de julio de 1921, durante las festividades por el centenario de nuestra independencia.

Por indolencia estatal, desde 1994 es administrado por la Fundación Pro Zoológicos (Fundazoo), algo que podría cambiar si así lo decide el Tribunal Contencioso Administrativo.

MACABRO proyecto en el Cementerio Calvo

Freddy Pacheco León

HACE 6 AÑOS, en La Gaceta, nada menos que del 2 de noviembre (del 2017) se publicó una despreciable ley, promovida por Johnny Araya y su vicealcalde Mario Vargas, secundada por los diputados «cristianos» Gonzalo Ramírez y Fabricio Alvarado, y otros, que miraron hacia el techo a la hora de votar. ¡Veamos parte de la historia!

1 – DESPUÉS de más de tres meses de solicitar a Jorge Vargas Espinoza, entonces presidente del Concejo Municipal de San José, permiso para revisar LOS HISTÓRICOS LIBROS en que se lleva el récord de los enterramientos hechos en el CEMENTERIO CALVO, hasta el 2008, sucedió algo insólito.

2- Con muchos rodeos, el encargado de los cementerios de la Municipalidad (Gustavo Salazar Artavia) nos NEGÓ, a nosotros y al presidente municipal, el acceso a esos invaluables libros históricos. Primero con su silencio y luego con el «argumento» de que, pese a que se trataba de «información pública», ésta podría ser «CONFIDENCIAL», pues esa información (las anotaciones de MILES de inhumaciones) podría ser solo accesible a familiares de difuntos allí enterrados. Ese fue el primer round, con el púgil entrenado por Johnny.

3- ASÍ, sin negar la existencia de esos libros bajo su responsabilidad, le comunicó al presidente municipal y a Johnny Francisco Araya, alcalde y su superior jerárquico, que había que solicitar una opinión de la Asesoría Jurídica, obviamente innecesaria. Segundo round.

4- ANTE ese pretexto «hablado», ya ustedes se imaginan con quién, acudimos a la Sala IV, para que se nos diera acceso a dicha INFORMACIÓN PÚBLICA, mediante un recurso de amparo contra el presidente y el Concejo Municipal. Recurso que fuere ampliado por la misma Sala, contra el alcalde Araya y el encargado de los cementerios de la Municipalidad. Tercer round ya a favor nuestro.

5- EN VISTA de ello, y en proceso el recurso de amparo contra Araya y el resto de la «banda municipal, insólitamente nos comunicaron QUE LOS LIBROS QUE, ANTES NOS NEGABAN POR POSIBLEMENTE TRATARSE DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL, ¡SE HABÍAN QUEMADO EN UN INCENDIO! Fuego que, por lo visto, habían mantenido ¿en secreto? Round nuestro. O sea, que los libros que nos habían negado por más de tres meses, ¡NO EXISTÍAN! Que solo nos estaban, quizá, “vacilando», pues de ellos no quedaban ni las cenizas.

6- PERO resulta que la condición más importante que la ley estipula, y la Defensoría de los Habitantes reafirmó ante los diputados, como requisito fundamental antes de proceder A LAS MILES DE EXHUMACIONES, ES LA DE INFORMAR A LOS DEUDOS DE LOS ALLÍ ENTERRADOS en el Cementerio Calvo, el de «Los Pobres», el de los miserables que no tienen ni donde caer muertos, que sus venerados difuntos irían a ser desenterrados con maquinaria de construcción y sin aval del ministerio de Salud. Y así era, puesto que la Alcaldía estaba «empeñada» en exhumar los miles de cadáveres ahí descansando en el subsuelo, para un proyecto urbanístico «muy raro», que hace seis años fuere tramitado como «urgente», pese a que solo se dio a conocer su cambiante nombre. Exhumación masiva que ejecutarían con maquinaria pesada, pues desde los años de la heroica Campaña Nacional, a través de más de 150 años, se habían enterrado en los 17.000 m2, donde Araya quiere construir «algo», que finalmente llamó «centro de emprendedurismo local».

7- Al resolver positivamente los señores magistrados mi recurso de amparo, quedamos ante la IMPOSIBILIDAD MATERIAL de que, gracias a ese «MUY OPORTUNO» INCENDIO, no se podrá verificar la identidad de ninguno de los difuntos enterrados en el CEMENTERIO CALVO, desde los años terribles de la epidemia del cólera, que acabó con la vida de muchos héroes costarricenses allí enterrados, merecedores del más agradecido respeto.

8 – Con la resolución de la Sala IV, ordenándole a Araya darme acceso a los libros, acudí a ver, por lo menos, los que quedaban. Pero ¡oh sorpresa!, encontré un ÚNICO libro de actas de inhumación, en pésimo estado, con los enterramientos hechos solo de 1989 en adelante. El incendio en que supuestamente se quemaron los históricos libros, habría sucedido en abril de 1980, dijo Johnny, por lo que NO hay constancia de ningún entierro hecho antes de esa fecha, pero ¡tampoco los realizados ENTRE 1980 y 1989! Libros, incómodos libros, que no se quemaron pero que «no aparecen», por gracia del alcalde…

9 – Así, a SEIS AÑOS de que se publicara en La Gaceta del Día de los Santos Difuntos, la ley que la Asamblea Legislativa, entonces presidida por Gonzalo Ramírez, esposo de la vicealcaldesa de San José (de entonces y ahora) mediante la cual se sacó del ámbito demanial esas casi dos hectáreas del CEMENTERIO CALVO, para que el alcalde las negociada y jugara de «constructor». Pero que, sin embargo, no se pueden profanar, puesto que no se pueden identificar. Por ello, esa anticristiana iniciativa de Araya al final solo ha servido para disminuir significativamente el área disponible para entierros en el «Cementerio de los Pobres», y para que unos vehículos municipales tengan un estacionamiento de lastre sobre los allí enterrados, cual si se tratare de restos de animales domésticos, sin derechos humanos que respetar.

PROYECTO MACABRO matizado de mentiras, que no es más que ¡UNA CHAMBONADA MÁS DE JOHNNY ARAYA!

Proyecto, ¡esto para tomar en cuenta!, que de persistir la presencia de Johnny como asesor del alcalde (si triunfara el candidato puesto por él), renacería en unos meses más, pues su «genial argumento», es que, al no contar con el récord de los entierros, no puede hacer lo imposible que manda la ley, por lo que ordenaría la exhumación sin el aval de los deudos.