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Etiqueta: lucha social

Libertad para Orlando Barrantes y justicia social para todo el pueblo

Partido Vanguardia Popular – Costa Rica. Fundado – 16 de junio de 1931

Nosotros, el Partido Vanguardia Popular, bajo el título que precede, el 20 de setiembre de 2015, publicamos un artículo que suscribió en ese momento nuestro secretario general Humberto Vargas Carbonell. Hoy, a pocos días, con el apoyo de distintas organizaciones políticas, sindicales, populares, sociales, de activistas independientes y organizaciones de Derechos Humanos, principalmente la ACODEHU, condenamos esta aberración jurídica y exigimos la absolutoria para Orlando Barrantes.

Detrás de toda esta artimaña leguleya, se esconde un juicio político, vergonzosamente para la “Justicia Social”, con una larga duración de 22 años; lo que desdice el valor de la justicia pronta y cumplida.

No nos cabe la menor duda de la inocencia del compañero Barrantes Cartín En el 2015, teníamos la esperanza que la libertad de este gran luchador social fuera cosa de días. Por supuesto que en ese momento nos parecía un absurdo jurídico la condena desproporcionada que se establecía contra el camarada Barrantes. Se le condenaba a 13 años de cárcel, bajo una serie de pruebas que no tenían ninguna afirmación de veracidad. Un falso positivo más en la historia de nuestros tribunales.

Pareciera que, si remitimos a la letra del tango, de que 20 años no es nada, aquí tendríamos que ser contundentes.  Esto se dice fácil, pero si nos hacemos la pregunta ¿por qué? Se desata una tormentosa crisis moral y social /…/ Es condenar al hombre honesto y valiente que lucha por las reivindicaciones populares. El contraste son las decenas o cientos de corruptos para los que se han borrado las leyes penales /…/Un cuello blanco, bien almidonado y una corbata fina son suficientes para la impunidad, aunque detrás se esconda un corazón podrido. Así lo garantizan hoy, las grandes donaciones al presidente electo en su campaña electoral.

Pero, para la opinión pública e internacional, preguntémonos: ¿Quién es Orlando Barrantes Cartín? En primer lugar, reiteramos, Orlando Barrantes es un luchador social, fundador del Movimiento de Trabajadores y Campesinos-MTC. Desde muy joven, apostó por el proyecto a favor de las grandes mayorías. Por eso, en su lucha cotidiana, ha dedicado su talento, su energía y su responsabilidad moral a defender a los que sufren, a los que no tienen tierra para sembrar, a los que no tienen techo para vivir en familia, a los que les roban el salario, a los hambreados y perseguidos.

Con palabras de nuestro secretario general, resumimos así nuestra respuesta:

“…Su valiente generosidad es un crimen, según las normas burguesas, no escritas pero vigentes. Esta es la voluntad de los explotadores que le temen a la justicia social con la misma ferocidad con que se defienden los tigres ante el fuego/…/ La brutal sentencia contra Orlando no es solo una injusticia contra un hombre honesto y valiente. Es un golpe contra todos, contra los desplazados y empobrecidos en una sociedad que se ha ido descomponiendo por la influencia corruptora del neoliberalismo y las ambiciones de un pequeño grupo de millonarios que dominan la vida social y someten a los cobardes /…/La sentencia contra Orlando desmiente los falsos cantos a la democracia. También desmentidos por decenas de luchadores sometidos a juicio. Unos porque pidieron limpiar al Seguro Social de las inmundas costras de la corrupción, otros porque lucharon por una administración pública libre de ladrones, otros porque han defendido el sagrado derecho a ganarse la vida con el sudor de la frente, otros simplemente porque sueñan y luchan por una vida mejor para todos…”

En otros documentos hemos mantenido nuestra voz de alerta contra el proceso de derechización y criminalización de la protesta social. Represión que asume, a veces, un contenido fascista, ya que se busca acallar al movimiento social, sindical y popular.

Hacemos nuestras las palabras de solidaridad que manifiestan las organizaciones sociales de nuestro país, cuando señalan que:

“…Este juicio que enfrenta Orlando es de carácter político, por su participación en un movimiento realizado por campesinos, Traileros y bananeros en la zona Atlántica en diciembre del año 2000, en contexto de la lucha contra el combo del ICE, así como por el trabajo político que ha hecho el compañero gran parte de su vida. Barrantes ha sido un integrante activo de los movimientos sociales, apoyando luchas campesinas, de ex-estibadores, transportistas independientes, mujeres solas jefas de hogar, indígenas, personas afectadas por el Nemagón y actualmente en la lucha por el acceso a una vivienda digna para la población más vulnerable/…/ La Fiscalía incluso ha señalado a Orlando de ser un “enemigo del Estado” y “un conspirador contra el gobierno”, como si luchar por nuestros derechos fuera un crimen…”

En el marco del 201 aniversario de nuestra independencia, queremos dejar constancia de nuestro apoyo solidario a favor de Orlando Barrantes Cartín y levantamos nuestra voz solidaria por todas y todos los explotados y discriminadas(os), por los obreros y los campesinos, por los pueblos ancestrales, por el respeto a los territorios indígenas, por todos los que aman la justicia y piensan en la construcción de una nueva sociedad con capacidad de incluir sin exclusiones a ninguna persona, por nuestras poblaciones afrodescendientes, por todas y todos los ticos honestos.

Finalmente, cuando elevamos el llamado a favor de Orlando Barrantes Cartín, también pensamos en la urgente e imprescindible tarea de construir la unidad de todo el pueblo. Unidad para luchar sin concesiones y sin temores, contra el Estado Neoliberal y en defensa de un verdadero Estado Social de Derecho.

Llamamos a la solidaridad nacional e internacional a favor de Orlando Barrantes

“La protesta social es un derecho, no a la criminalización de la protesta”

Homenaje a Orlando Barrantes Cartín

Sindicato de la Salud y Seguridad Social (SISSS), SITEPP y FECOSS suscriben el siguiente homenaje:

El compañero Orlando Barrantes Cartín, a quien hacemos un merecido homenaje al dedicarle esta jornada de capacitación, es un reconocido luchador social histórico de nuestro país, particularmente de la región Caribe.

Luchador incansable en favor de las causas justas de los campesinos, trabajadores (as) de las grandes plantaciones agrícolas, estibadores, transportistas independientes, personas con necesidades de vivienda propia, pobladores indígenas y en general, de  todos aquellos sectores humildes y vulnerables, al camarada Orlando, a quién consideramos nuestro amigo y colega de lucha, le conocemos desde hace casi tres décadas, en que confluimos en el llamado Foro Emaus, una trinchera desde donde organizamos y concretamos sendas peleas sociales conjuntas.

Precisamente por su participación en una de éstas luchas, el compañero Orlando Barrantes Cartín, ha sido sujeto a un encadenamiento de injustos y arbitrarios procesos judiciales por un extenso período de 22 años, juicios en los que ha sido absuelto y nuevamente sometidos a nuevos e inhumanos procesos por la misma causa, situación que lo ha convertido en un auténtico perseguido político del Estado costarricense, por hechos que no cometió. En setiembre deberá enfrentar el sétimo juicio por la misma acusación.

Desde el SISSS, SITEPP y FECOSS nos solidarizamos con el camarada Orlando y les hacemos un llamado a respaldarlo. Reconocemos su compromiso y lucha sostenida a través de toda su vida, y le tenemos como un ejemplo a seguir.

“HAY HOMBRES QUE LUCHAN Y UN DÍA Y SON BUENOS. HAY OTROS QUE LUCHAN UN AÑO Y SON MEJORES. HAY QUIENES LUCHAN MUCHOS AÑOS, Y SON MUY BUENOS. PERO LOS HAY QUE LUCHAN TODA LA VIDA: ESOS SON LOS IMPRESCINDIBLES.” Bertolt Brecht.

¡SALUDOS CAMARADA ORLANDO BARRANTES CARTÍN!

ALMAS

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Actividad en el marco del 8 Festival Mundial de Poesía de San Cristobal de las Casas, Chiapas, México. En la foto se aprecia a Chary Gumeta, coordinadora del Festival; Margarita Drago (Argentina) y Miguel Ángel Oxlaj Cúmez (Guatemala.

Es una mañana lluviosa en San Cristóbal de Las Casas. Ha llovido copiosamente, pero eso pareciera no importarnos. En el pórtico de un edificio histórico de la ciudad hemos acudido en comunidad a reescribir el rito de la palabra. Eso solamente es una excusa. Porque lo verdaderamente importante será lo que está por suceder, que no es poca cosa.

Lo importante de estos encuentros, coincidimos con varios colegas invitados, no sea quizá la reproducción del ego que lee, el ego que dice, el ego que se arrebata y piensa que es el centro del universo cuando participa de estos rituales.

En esa mañana fría y lluviosa, Margarita y Miguel han despojado de todo acto performativo el encuentro. Lo han puesto en su verdadera dimensión. Nos han depositado en nuestros lugares justos y precisos.

En un conversatorio desprovisto de toda academia, pero dotado si de sentido, han compartido su experiencia, su vivencia en el tema de los desaparecidos y sus contextos personales y nacionales.

Margarita, mujer argentina que sufrió en su propia biografía los horrores de una dictadura argentina. Mujer, argentina, detenida y presa en los peores momentos de esa dictadura. Vio con sus ojos lo que ocurría con sus compañeras y compañeros de celda. Lo dice esa mañana y también lo dice con su poesía. Para eso es la poesía.

Miguel, poeta y dirigente social y político de su comunidad, San Juan Comalapa, Guatemala, relata como ese su pueblo originario fue convertido en fosa común por los años más oprobiosos del conflicto armado. Se estima que 45.000 personas fueron desaparecidas y sus familiares, reescribiendo la antropología de la esperanza, aún los buscan.

Miguel ha dicho con verbo y humanidad que el acto de la resistencia de los pueblos también es un acto poético. Cuando escucho esas palabras me percato de la dimensión real de lo que he venido a hacer a este territorio ancho y mágico, al sur de México pero más al norte de nuestra Centroamérica, tan interpelada por la pobreza, sus élites de rapiña, sus exilios.

Es una mañana que llueve pero sobre todo en el alma. En la mía. En las de esas personas que todavía son buscadas por los suyos.

Confirmo mi identidad precisa ahora que todo pareciera acomodarse en mi proyecto académico pero sobre todo humano. Antes que cualquier cosa, que cualquier puesto, que cualquier trabajo, esto es lo que soy. Y lo he venido a asegurar en un lugar donde siempre pareciera ser primero de enero de 1994.

Obras del grupo Parcele@s Brörán de Finca San Andrés

Territorio Brörán de Térraba.

Finca San Andrés. Agosto 2022.

Por medio del trabajo colectivo, un fondo colectivo, el intercambio de semillas y la solidaridad, Parceler@s de Finca San Andrés han venido realizando obras de beneficio comunal.

La construcción de obras para un acueducto, arreglo de caminos, trabajos de preparación de terrenos y siembra son parte de las actividades colectivas que han venido realizando un grupo de Parceler@s Brörán de Finca San Andrés con el objetivo de un buen vivir para tod@s.

Parceler@s de Finca San Andrés.

Coordinadora de Lucha Sur Sur

Informe de José Francisco Calí Tzay, Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

SURCOS comparte el documento del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas relativo al informe del Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, José Francisco Calí Tzay. En el resumen se indica:

En el informe se examina la situación de los pueblos indígenas en Costa Rica con base en la información recibida por el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, José Francisco Calí Tzay, durante su visita del 6 al 17 de diciembre de 2021.

El Relator Especial toma nota de la apertura hacia el diálogo entre el Gobierno y los pueblos indígenas y los diversos avances normativos. Sin embargo, es imperativo que el Gobierno dé prioridad a abordar los problemas estructurales, en particular garantizando los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras, territorios y recursos naturales, el respeto a sus autoridades propias, la adecuada operacionalización de la consulta y la implementación de sus derechos económicos, sociales y culturales. El Relator Especial expresa preocupación por el racismo estructural que permea, en particular, los niveles locales del poder judicial, y la falta de medidas efectivas para tutelar a las personas defensoras de los derechos humanos y la impunidad por los crímenes cometidos contra las personas defensoras de la tierra”.

Este es el documento para descargar:

Voces y Política: Segundo Informe de Agresiones y Violaciones a los Derechos Humanos contra los Pueblos Originarios Zona Sur

Se extiende la invitación a sintonizar el programa Voces y Política, el próximo miércoles 31 de agosto a las 5:00 p.m.

En esta ocasión se estará conversando sobre el “Segundo Informe: Agresiones y Violaciones a los Derechos Humanos contra los pueblos originarios Zona Sur”.

Se contará con la participación de Felipe Vargas Morales, recuperador del Territorio Bribri de Salitre y Donal Sandí Morales recuperador del Territorio Bribri de Yabamï Dí (Cabagra).

Escuche el programa por la 96.7 FM en Radio Universidad o véalo a través del Facebook de Radio Universidad de Costa Rica.

 

Compartido con SURCOS por el Programa Voces y Política.

Entrevista: El impacto de la “Loca de Gandoca” en las luchas ambientalistas

El pasado 24 de agosto, la señora Rebecca Ramírez Fernández, del Club de Lectura de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), entrevistó al señor Nicolás Boeglin Naumovic, doctor en derecho y profesor de la Universidad de Costa Rica, con respecto a la obra “La loca de Gandoca”, novela escrita por Anacristina Rossi, que en este 2022 cumple 30 años de ser publicada.

Al señor Boeglin se le consultó si el conocimiento del texto se ha traducido en un impacto verdadero en las luchas ambientalistas que se han desarrollado en el país, tras lo cual explicó que, el texto de Anacristina Rossi marca un hito en la literatura costarricense, pues fue la primera vez que un autor dedicó una novela a explicar una lucha ambiental, de manera que, cuando se lee, muchas personas pueden sentirse identificadas y sospechar de contubernios entre las autoridades, nacionales y locales, y los empresarios que buscan desacreditar la lucha ambiental. Por ello es un texto que reúne a las personas e identifica con la lucha social y ambiental.

Además, recalcó que el libro tuvo la suerte de haber sido publicado en el año 1992, cuando se dio la Declaración de Río sobre el Medioambiente y el Desarrollo, que es el primer texto que propone herramientas legales para aplicar un derecho ambiental. Esta declaración tuvo un impacto severo en el país, a tal punto que, en el año 1995, se adoptó una Ley Orgánica del Ambiente y a su vez, promovió la reforma constitucional que originó el artículo 50 actual de la Constitución Política.

Por otra parte, el libro marca una época e inicia una lucha de todos los sectores ecologistas en el país. Incluso hoy en día, se puede ver esta lucha con el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, más conocido como Acuerdo de Escazú, que es de vital importancia para Costa Rica pero las cámaras empresariales se oponen a él.

Finalmente, comentó el señor Boeglin que la literatura tiene la “magia que llega a todos los sectores”, además, al formar parte del programa del Ministerio de Educación Pública (MEP), se tiene la garantía de que todas las personas que se gradúen en el sector educativo público deban leer la novela y, por ende, conocerla, así como enterarse de las luchas por la defensa del medio ambiente.

 

Compartido con SURCOS por Nicolas Boeglin.

EPIDERMIS

Por Memo Acuña (sociólogo y escritor costarricense)

Tomo un asiento en primera fila. Es un autobús repleto de estudiantes. “Soy estudiante”, me digo para tranquilizarme. Estoy en medio de la escritura de mi tesis doctoral y eso me acredita para ir en este autobús que nos llevará desde Heredia, donde está la sede central de la Universidad Nacional hasta la Rotonda de la Hispanidad, centro neurálgico que igual acoge manifestaciones por la defensa de derechos y manifestaciones colectivas de felicidad gracias a un triunfo deportivo.

Felicidad y expectativa es lo que escucho en las conversaciones de quiénes son mis acompañantes de viaje. Muchachas y muchachos identificados con signos vinculados a la Federación de Estudiantes de la UNA. Se repiten una y otra vez la información importante que debe manejarse en caso de que haya un momento de tensión con las autoridades policiales (antimotines es la palabra más mencionada) y sean detenidos: nombre completo y número de cédula.

Esa parte del viaje me abstrae por momentos.

Voy urgido, un lunes de agosto a las 7:30 de la mañana, por llegar a San Pedro a las instalaciones de la televisora universitaria Quince Televisión, de la Universidad de Costa Rica, donde he sido invitado a acompañar como analista-observador una transmisión especial acerca de la jornada convocada por las universidades públicas en defensa del derecho constitucional a la educación.

El viaje me resulta premonitorio. “Estamos a las puertas de algo grande”, pienso. Mientras sigo escuchando con atención las expectativas de mis compañeros de viaje: “la ministra se equivocó”, “la ruta de la marcha la enviaron en un mensaje de WhatsApp”, “esperemos mucha gente”.

Llegamos. La urgencia me baja del autobús con la misma ligereza con que subo tres o cuatro cuadras hasta las instalaciones de la televisora universitaria. Voy a contrasentido de mucha gente que camina hacia el punto de reunión acordado: la fuente (reservorio, fluidez, energía) de la hispanidad (identidad: ¿quiénes somos? ¿Centroamericanidad, tal vez?).

De repente alguien repara en las tres letras en blanco puestas arriba y en mi pecho sobre una camisa en rojo: UNA. Es mi insignia, mi sello.

Sigo avanzando. Me anuncio en la puerta: vengo a la transmisión. Paso directo a la sección de “enderezado y pintura” que no es ni más ni menos que un favor que la maquillista del canal hace por mi cara. Me pregunta mi percepción: “fea”, le digo a esa hora de la mañana, basado en la incuestionable mayoría de apoyo popular que el gobierno ha logrado aglutinar en sus primeros 99 días de gobierno. “la tenemos difícil”, le digo. “me vine con La Roja puesta”, le reafirmo. “así es como hay que venir”, me apoya.

Somos convocados al set. Este set que ya aprendo a observar con detenimiento luego de tantas jornadas como observador participante: tres cámaras, un apuntador, 4 sillas y mucho empeño. Mucho vigor y ganas. Esta es la universidad en su esencia. Esto es lo que debemos defender. Lo que defendemos.

Es una transmisión amplia, cimentada en datos desmitificadores, en guiños a la marcha que incesante sigue su paso. Pienso en la acción comunicativa. En lo que implica esa responsabilidad. Me declaro absoluto ante esta confirmación: mi rol en este tiempo es comunicar. A eso me dedico: a comunicar.

Terminamos con una satisfacción compartida con la producción. Se puede hacer televisión de calidad desde nuestras trincheras universitarias. Saludo y agradezco. Salgo despavorido tratando de alcanzar la marcha o lo que queda de ella. Otra vez camino a contrasentido. Gente que ya viene y yo apenas voy. Pero voy. Llego.

Mi epidermis es delgada. Y por eso de ella salen cosas parecidas a la emoción, a una energía inexplicable. Lo que veo me gusta: pancartas, color, baile. Baile: una cosa parecida a un corazón diría Víctor Manuel, que suena duro y ancho, contundente. Es una batucada. Llena de estudiantes. Yo le pondría de nombre epidermis: piel. Se me levanta al escucharla.

Luego el rito del anuncio. La felicidad colectiva. Por un momento olvido mi investidura eventual en mi querida Facultad de Ciencias Sociales de la UNA y me declaro estudiante. Me incluyo en las alertas que anuncian el músculo del movimiento estudiantil. Estoy con ellos. En su cadencia. En su piel.

Hoy ha sido un día amplio. Ancho. Epidérmico. “estamos a la puerta de algo grande”, confirmo: hoy una vez más se ha levantado un sujeto colectivo que se creía dormido. Y siente. Y baila. Y se emociona.

Como yo.

Memoria de un estallido social que estremeció a Panamá

Polo Ciudadano

Panamá  

Agosto, 2022

Panamá, un eslabón más en la cadena del capitalismo globalizado y en crisis

La explosión social que estremeció Panamá, en julio de 2022, además de la acumulación histórica de un modelo económico capitalista neoliberal y dependiente, viene acicateada como resultado de las medidas tomadas por el gobierno de Estados Unidos, los gobiernos títeres de la Unión Europea y la OTAN que, para sancionar a Rusia por su invasión a Ucrania, han impuesto restricciones a sus exportaciones de gas y petróleo que han llevado al alza de los precios de estos productos a nivel mundial.  

Lo que supuestamente debía llevar a Rusia al colapso económico, político y militar, se le devuelve al presidente Biden como un bumerang que le golpea y desestabiliza la parte del mundo que controla. Es lo que el filósofo Hegel llamaba la “astucia de la historia”, y que el argentino Nahuel Moreno llamaba la “ley del bombero loco”, que pretendía apagar un fuego echando gasolina, con lo que empeoraba la situación. Cuando la situación económica y política está madura para un cambio de época, la crisis de lo viejo sale por las vías más insospechadas y todo lo que haga por preservar el viejo orden se vuelve en contra.  

Claramente a esa crisis del capitalismo neoliberal y decadente del siglo XXI responde lo que acaba de acontecer en Panamá. Aunque el gobierno logre zafar de esta situación cediendo en la rebaja de la gasolina, lo cual ya ha acordado con la dirigencia sindical, lo cual es, sin duda un triunfo del movimiento popular, pero es un triunfo parcial y momentáneo, porque el problema de fondo sigue ahí.  

La explosión social panameña es parte de un proceso de conjunto, mundial, pero especialmente latinoamericano, pues estuvo recientemente precedida por la movilización indígena encabezada por la CONAIE en Ecuador (los reclamos eran similares), y por el triunfo político de Gustavo Petro en Colombia. Nuestros pueblos buscan una salida y van construyendo poco a poco otro mundo posible.

Compartimos el documento para su lectura completa:

Realidad indígena de Guatuso: Resistencia cultural y derechos humanos

En el artículo titulado “Realidad indígena de Guatuso: Resistencia cultural y derechos humanos”, del académico Trino Barrantes Araya, se ofrecen algunos rasgos que sirven para enriquecer el debate acerca del proceso de occidentalización que viven hoy los malekus. 

Aunque históricamente los pueblos originarios de América han resistido por más de 500 años, la sistemática violación a sus derechos humanos se convierte en una norma del mundo occidental. Por eso, parte del objetivo de esta investigación es conocer en términos concretos cuáles son esos derechos fundamentales que enfrentan los palenques del Sol, Margarita y Tonjibe. Por eso, un primer paso de esta gran tarea es conocerla más a fondo, involucrarnos en el «ser» -problema ontológico-, hacer, pensar, sentir y hablar de nuestro pueblo. Por esta razón, se aborda un primer nivel teórico-metodológico y se toma como referente empírico a los «indios» Malekus, ya que constituyen una de las etnias más afectadas por la occidentalización de su cultura.

El autor señala los factores, muchas veces xenófobos, con los que la cultura occidental señala a los pueblos originarios. Por ejemplo, llamarles ignorantes, vagos, primitivos, salvajes, mientras que lo español y lo europeo, suponía educación, civilización y desarrollo, con el fin de entender la realidad que viven esta población aún en la actualidad.

Se le invita a leer el análisis completo en el siguiente PDF:

 

Imagen ilustrativa.