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Etiqueta: violencia

Luis Paulino Vargas Solís: Mi punto de vista sobre lo que ocurre en Nicaragua

Duele profundamente Nicaragua; duele el dolor, las lágrimas y la angustia de su gente, la agresión, la violencia y la represión. Duele, sobre todo, la sangre derramada y las vidas apagadas. Lo lamento en el alma y lo condeno con indignación.

Son claras las responsabilidades que en todo esto caben al gobierno Ortega-Murillo: respondió a la protesta popular con violencia directa y desmedida. Ello inauguró un bucle creciente y autoalimentado de nuevas protestas y violencia descontrolada.

Es fácil recurrir al atajo de la justificación conspirativa, tan del talante de algunas izquierdas latinoamericanas: todo es un montaje del capital y una trama urdida desde Washington, para frenar otro de los bastiones, aún en pie, de los proyectos de izquierda latinoamericanos.

Y, sin embargo, ello resulta difícilmente plausible cuando uno observa la diversidad de los grupos que participan de la protesta y los muchos espacios desde los que se movilizan y manifiestan. Y no me refiero a lo que la prensa tradicional difunde, sino a las cascadas de información que, por medio de videos y audios aficionados, circulan. Se pierden de vista dos cosas esenciales: la tradición insurreccional que a lo largo del tiempo (al menos desde las primeras intrusiones violentas de Estados Unidos hace más de un siglo), se ha consolidado y que, seguramente, fluye en los genes culturales de este pueblo; y, segundo, las posibilidades para la autoconvocatoria que conceden las tecnologías actuales, que son asimismo las que posibilitan tener acceso a información de primera mano que en otros tiempos no habríamos conocido.

Pero no deberían olvidarse los antecedentes puestos por el mismo Ortega, a través de un gobierno de tintes autoritarios, enredado en oscuros pactos con el poder religioso más conservador, políticos corruptos, el gran empresariado y algunos poderosos intereses económicos externos. No es un detalle menor que en su reciente llamado a diálogo convoque solamente a la iglesia católica y al gran empresariado.

Lo mejor que podría decirse del gobierno Ortega-Murillo es que ha puesto en marcha una suerte de “socialismo asistencialista”, caudillista y proclive a la manipulación y la corrupción. Socialismo debería ser garantía institucionalizada de derechos universales, no repartición de dádivas a discreción. Pero, aun así, resulta difícil ocultar sus estrechos ligámenes con grandes intereses económicos.

Si las izquierdas de América Latina aspiran a ser una verdadera fuerza de emancipación, han de serlo desde un opción radical por la democracia y los derechos humanos, y un respeto irrestricto por la verdad. Y ese espíritu emancipador pasa por reconocer que el poder gubernamental no es un objetivo en sí mismo. Ceder el gobierno cuando la voluntad popular así lo decida, puede ser el paso necesario para limpiar vicios y corrupción y superar errores cometidos. Tomar nuevos aires, renovarse y volver a fortalecerse.

 

Imagen tomada del Facebook de Luis Paulino Vargas Solís.

Enviado por el autor.

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Democracia en crisis en Nicaragua

Informes enviados a SURCOS indican que la situación recrudece en Nicaragua y ya varios jóvenes han muerto producto de la violencia. Las protestas contra la reformas al sistema de seguridad social han motivado las protestas, y la respuesta alejada del diálogo de parte del gobierno de Daniel Ortega, tienen como consecuencia dolorosas muertes, destrucción de importantes edificios y violencia generalizada

Democracia en crisis en Nicaragua

Mujeres por Costa Rica y Mujeres con la Patria al Hombro lamentan, repudian y condenan la represión militar contra los civiles nicaragüenses que se pronuncian en desacuerdo por las reformas anunciadas por el presidente de la República de Nicaragua, Daniel Ortega.

Repudiamos, como mujeres costarricenses, la represión militar que sufre en estos momentos la población nicaragüense y, principalmente, la muerte de jóvenes universitarios, por manifestarse en contra de las reformas unilaterales a las políticas públicas de seguridad social.

También nos manifestamos contra la censura informativa a la que están expuestos nuestros hermanos centroamericanos con el cierre de tres canales de televisión. Nos parece inadmisible coartar el derecho de información y comunicación de los nicaragüenses.

Observamos la capital sitiada y otras ciudades tomadas por la Policía Nacional por lo que hacemos un llamado al diálogo, un alto a la represión y a la violencia impuesta, que genera más violencia.

Instamos respetuosamente al gobierno nicaragüense recurrir a la vía del diálogo como instrumento vital para dirimir diferencias.

 

Compartido en redes.

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UNA: II Seminario Internacional por los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes: Salud, Sexualidades y Violencia

Este 17,18 y 19 de abril de 2018 de 8:30 a.m. a 4:30 p.m. en el Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras se estará llevando a cabo el II Seminario Internacional por los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes: Salud, Sexualidades y Violencia.

El costo del seminario es de 20 mil colones.

Favor confirmar su asistencia al teléfono 2562 6462.

UNA II Seminario Internacional por los Derechos de los Ninos Ninas y Adolescentes

 

Enviado por Alberto Rojas.

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UNA: Cine en el Campus rinde homenaje a indígenas

Con los documentales “Salitre: Recuperación de un territorio” y “Salitre: Violencia”, que abordan el conflicto por la recuperación del territorio por parte de los indígenas Bribri de Salitre, Cine en el Campus y el Programa de Producción de Material Audiovisual de la UNED, inician hoy jueves 5 de abril a las 2 p.m., un ciclo de cine foros en homenaje a los pueblos indígenas

 

Durante abril de 2018, la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED) rendirán homenaje a las comunidades indígenas de Costa Rica mediante un ciclo de cine foros.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la declaración del 2018 como el “Año de las universidades públicas por la autonomía, la regionalización y los derechos humanos” del Consejo Nacional de Rectores.

Cine en el Campus UNA será el espacio encargado de la proyección de los documentales realizados por la UNED, que serán acompañados por un foro de discusión con representantes de las comunidades y los realizadores.

Este jueves 5 de abril a partir de las 2 p.m. en la Casa Estudiantil Universitaria, en el Campus Omar Dengo (contiguo a la soda comedor Padre Royo) arranca el ciclo de cine foros arranca con los documentales:

  • Salitre: Recuperación de un territorio (2017): Aporta una perspectiva histórica para explicar las razones que motivaron la lucha indígena por las recuperaciones del territorio en Salitre.
  • Salitre: Violencia (2017): Los indígenas Bribri de Salitre nos narran situaciones que han enfrentado y viven a diario en el conflicto por las recuperaciones del territorio, las cuales ha escalado a niveles importantes de agresión y violencia física, verbal y psicológica, además del abandono estatal que se manifiesta en lo estructural.

Cada jueves de abril, a las 2 p.m. en la Casa Estudiantil Universitaria de la UNA, se proyectarán dos documentales realizados por el Programa de Producción de Material Audiovisual de la UNED con temáticas específicas como Identidad, Territorio, Defensa de los bienes naturales, Educación y Memoria.

Seleccionamos documentales como Los Guardianes del Bosque, Salitre y Yo no vine, me invitaron, entre otros, porque representan muy bien los ejes temáticos establecidos como prioridad para este año en las universidades públicas, reflejando así nuestro compromiso con el desarrollo nacional y regional”, agregó Iván Porras, coordinador del Programa de Producción de Material Audiovisual de la UNED.

Tanto en la UNA como en la UNED, queremos ser parte de la visibilización de la población indígena de nuestro país y así apoyar en la creación de una sociedad democrática e inclusiva. Por esto hemos seleccionado documentales que retratan las luchas y necesidades que tienen estas comunidades desde hace décadas”, afirmó Jimena Valverde, responsable de Cine en el Campus, proyecto del Departamento de Promoción Estudiantil de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil de la UNA.

 

Cuándo y dónde

Fechas: Jueves 5, 12, 19 y 26 de abril

Hora: 2 p.m.

Lugar: Casa Estudiantil Universitaria (Contiguo a la Soda Padre Royo), Campus Omar Dengo, UNA.

Entrada gratuita

La programación del jueves 5 se repetirá el 12 de abril en el espacio Encuentros Meridianos a las 12:00 md en el mismo lugar.

Más información: facebook.com/cineenelcampus

facebook.com/audiovisualesUNED

*Imágenes tomadas del Facebook Cine en el Campus.

Enviado por UNA Comunicación.

Comité de Expertas expresa su preocupación por cifras de femicidios y discursos que fomentan la violencia contra las mujeres en Costa Rica

El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer “Convención de Belém do Pará” (MESECVI), ha sido informado sobre las preocupantes cifras de femicidios y sobre la proliferación de discursos de odio contra las mujeres en Costa Rica en el marco del pasado proceso electoral.

En este contexto, el Comité expresa su profunda preocupación por el asesinato de 9 mujeres en lo que va del año, de los cuales 7 han ocurrido en el mes de marzo, paralelo al contexto electoral de ese momento. Cabe recordar que en su Declaración sobre el Femicidio, el Comité señala que los altos índices de violencia contra las mujeres, su limitado o nulo acceso a la justicia, la impunidad que prevalece en los casos y la persistencia de patrones socioculturales discriminatorios, entre otras causas, inciden en el aumento de muertes de mujeres.

Paralelamente, el Comité expresa su preocupación por la proliferación de discursos morales y/o religiosos que fomentan la violencia, la discriminación y la inseguridad contra las mujeres. El Comité ha sido enfático en señalar que la discriminación y la violencia contra las mujeres constituyen violaciones a los derechos humanos, por lo que no resultan admisibles justificaciones basadas en creencias o valores religiosos.

Para el Comité, estos discursos confunden a la sociedad, promueven inseguridad y total indefensión a las mujeres víctimas de violencia, justifican las discriminaciones y las prácticas nocivas contra ellas, profundizan el machismo y la misoginia, fomentan una cultura de intolerancia que afecta a la convivencia democrática, refuerzan y perpetúan estereotipos y roles de género discriminatorios, y legitiman la violencia contra las mujeres. Ante esta grave situación que viven miles de mujeres en la región, el Comité ha manifestado su preocupación a través de la Declaración sobe la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres como Bien de la Humanidad.

Al mismo tiempo, el Comité expresa su preocupación por la presentación en la Asamblea Legislativa de un proyecto para transformar el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) en un instituto de la familia. El INAMU es el organismo a cargo de la protección de las mujeres y el combate de la violencia y la discriminación contra ellas, y su transformación pone en riesgo el cumplimiento de las responsabilidades asumidas por el Estado al ratificar la Convención de Belém do Pará.

Por lo tanto, el Comité incentiva la profundización y la difusión de conocimientos con perspectiva de género y el fortalecimiento del Estado Laico. Conjuntamente, se insta al Estado a condenar todas las formas de violencia contra las mujeres por todos los medios apropiados y sin dilaciones de ninguna índole y continuar profundizando las políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia, tal como lo establece el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará. Por último, el Comité reitera el llamado a adaptarse a los compromisos emanados por esta Convención, instrumento internacional suscrito y ratificado por Costa Rica.

El Comité de Expertas es el órgano técnico del MESECVI, responsable del análisis y evaluación del proceso de implementación de la Convención de Belém do Pará. Está integrado por Expertas independientes, designadas por cada uno de los Estados Parte entre sus nacionales, quienes ejercen sus funciones a título personal.

Comite de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convencion para Prevenir Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer

 

*Imagen tomada de www.oas.org

Enviado por Luis Alberto Soto.

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Vos también podés cambiar el cuento

A través del cuento de Caperucita Roja se nos invita a reflexionar acerca del acoso y la violencia física y sexual que han sufrido las mujeres durante tanto tiempo y cómo podríamos todas y todos ayudar a cambiar el cuento.

 

 

Enviado por Carmen Chacón.

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Mi voto, mi llamado a votar

Por la democracia y la república

Contra la barbarie y el oscurantismo

Luis Paulino Vargas Solís

 

La Costa Rica de las grandes polarizaciones socioeconómicas no tiene –no por ahora al menos– esperanza de redención. Ese país donde centenares de miles –hasta sumar mucho más de un millón– de personas trabajadoras, viven negadas de un trabajo decente. La misma donde amplias regiones periféricas sufren al olvido y abandono que las condena a la pobreza y el desempleo perpetuos. Esa Costa Rica de contrastes groseros entre los súper-ricos, que viven escondiendo su miedo detrás de enormes murallas, y las amplias capas populares que deben sobrellevar la violencia de la carencia cotidiana. Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos. Esa Costa Rica que renuncia incluso a lo que en el pasado fue su mayor fortaleza: unas clases medias vigorosas, hoy en pleno derrumbe bajo el asedio de la inseguridad económica y la incertidumbre ante el futuro.

Mucha gente creyó que el gobierno de Luis Guillermo Solís podría traer un cambio. No lo hizo, o, a lo sumo, solo lo intentó muy tímidamente. Decepcionó esas esperanzas, pero, en fin, he de reconocer que mi partido, el Frente Amplio, tampoco logró estar a la altura de lo que esperaban quienes le dieron su voto.

Pero, en realidad, nada permite anticipar que esto pueda cambiar. El proyecto neoliberal, fallido en muchos sentidos sustantivos, excepto en la generosidad y largueza con que premia los intereses de minúsculos sectores de gran poder económico, debiera dar lugar a nuevas propuestas y posibilidades. Es necesario, dadas las devastaciones que ha provocado, que nos llevan hoy al borde mismo del abismo.

Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos.

La sucesión escalofriante de femicidios de las últimas semanas viene a ser como una especie clímax macabro, al cabo de tantas y tan encendidos discursos que agitan los fantasmas de una imaginaria “ideología de género”, y disparan una profusión patológica de violentas diatribas homofóbicas. Y, lo digo con toda convicción, que también mueren, hoy como antes, y morirán en el futuro cercano, muchos gais cuya muerte será atribuida a cualquier otra razón, pero jamás vinculadas a su homosexualidad, no obstante ser ésta la razón de fondo. Muertes que jamás serán reivindicadas ni jamás protestadas; que permanecerán silenciadas e ignoradas. Lo digo porque lo he presenciado reiteradas veces a lo largo de toda mi vida.

Pero, en fin, ese proyecto neoliberal, que por mil razones debiera cambiar, sin embargo no cambiará. La composición que tendrá la Asamblea Legislativa a partir del 1° de mayo próximo, augura más bien su profundización, incluso su radicalización, y, por lo tanto, mayores amenazas futuras para la democracia y la paz social.

Cierto, no cabe esperar que desde el Poder Ejecutivo se haga nada sustantivo por cambiar esa ruta al abismo. Pero, aun así, conviene reconocer que podría haber algunos matices no despreciables.

Fabricio Alvarado es un sujeto sin criterio, sin educación, sin convicciones y sin temperamento. Su trayectoria es la propia de un mercader de la fe que, en búsqueda del becerro de oro, sencillamente amplió los escenarios donde actúa: ya no solo las tarimas de los templos evangélicos, sino también las del ámbito político. Lanzado de forma imprevista al primer plano, ha quedado atrapado en las redes que le lanzaron las tecnocracias neoliberales provenientes de los partidos tradicionales: PLN y PUSC. Sin bases ni discernimiento, este señor no entiende una coma en materia de política económica; simplemente firmaría lo que los economistas venidos de esos partidos le pondrán ante los ojos, e intentará repetir, tan bien como sus escasas luces se lo posibiliten, lo que le digan que debe decir.

Carlos Alvarado es, claramente, un hombre mucho mejor educado, de inteligencia despierta, de ideas mucho más claras y capaz de pensar por sí mismo. Se podría admitir que tiene un cierto bagaje políticamente progresista. No es poca diferencia, aunque eso queda opacado, hasta casi desvanecerse, detrás de esos pactos que ha firmado con rancios representantes del neoliberalismo criollo.

Todavía podríamos albergar la expectativa de que Carlos abra siquiera pequeñas ranuras para posibles entendimientos que maticen un poco la tumultuosa ofensiva neoliberal que se nos viene encima. No es que esto sea la gran cosa, pero comparativamente a Fabricio es, siquiera, una tenue luz de esperanza.

Pero hay mucho más que eso, y de grandísima importancia. Es que Fabricio es portador de una visión religiosa de la política y el Estado, que conlleva una gravísima amenaza a la democracia, la república y la civilidad. Los acontecimientos de estos días –reuniones secretas para tramar la violación de la Constitución y las leyes– reafirman que este candidato representa una seria amenaza para la democracia.

Es que la fusión entre religión y política es un cóctel explosivo, porque la religión es espacio de dogmas y verdades reveladas, cuando la política democrática debiera ser espacio de deliberación abierta y equitativa, sin dogmas de ningún tipo, independientemente de la fe o creencias de cada quien.

Cuando la religión invade la política, exporta hacia ésta sus dogmas y, por lo tanto, establece un adentro y un afuera entre quienes aceptan esos dogmas y quienes no. El dogma religioso devenido principio político, legitima automáticamente a quienes los aceptan, como deslegitima a quienes no lo hacen. Porque los dogmas, recordémoslo, no son asunto sobre los que se delibere y decida. Simplemente es obligatorio aceptarlos. Cuando, todo lo contrario, la política en democracia es espacio para disentir, deliberar y decidir.

Claro que sí: la fe de cada quien, sus creencias religiosas, son asuntos respetabilísimos que cada persona debe poder vivir con absoluta libertad. Que cada quien, en el espacio de su iglesia y congregación, acepte los dogmas de su religión y guíe su vida según éstos ordenan. Eso es perfectamente respetable, pero de ninguna manera transferible al espacio público, donde gente con diversas creencias –o sin fe alguna– han de tener pleno derecho a expresarse, a participar y decidir.

Indispensable es esa ágora política donde principios democráticos universales garanticen para todas y todos los derechos fundamentales, inclusive aquellos que son propios de la libertad religiosa, en la plenitud de tal concepto: igual si la fe es católica, neopentecostal, luterana o bautista. O musulmana, judía, hindú o budista. O la que fuere, incluyendo el agnosticismo o el ateísmo. Todos y todas gozando de la misma libertad, receptores del mismo respeto.

Fabricio y su movimiento político no entienden nada de esto. Lo rechazan en términos viscerales: quieren trasladar al ámbito político los dogmas de su religión e imponérselos a todo el colectivo, independientemente de que las otras personas los compartan o no. Lo cual equivale a negar la democracia y el pluralismo, o, en otros términos, a desconocer todos los aportes de la filosofía iluminista, de la ilustración y del liberalismo político. Estamos hablando de avances civilizatorios que datan de los siglos XVII y XVIII. Retroceder, pues, cuatro siglos atrás, hacia la imposición de un orden político regido por dogmas religiosos que son inherentemente enemigos de los principios que fundan las nociones modernas de democracia y república.

Sería un orden político donde las leyes y la institucionalidad definirían derechos e inclusiones; negaciones y exclusiones según criterios religiosos. No la libre deliberación y decisión según principios de libertad de pensamiento y expresión. Solamente la aceptación o no aceptación del dogma y, sobre esa base, tener derechos o no tenerlos.

Fabricio y su movimiento representan una grave amenaza a la democracia y la república. Representan, asimismo, una apuesta a la involución a un ideario pre- moderno, oscurantista, intolerante. Es una convocatoria al odio y la intolerancia contra quienes se aparten de unos dogmas religiosos que, encima de todo, tienen como única base una interpretación literalista, completamente arbitraria, oportunista y acomodaticia, de textos bíblicos escritos hace muchos siglos. Pero, por ello mismo, todo esto representa una apuesta contra la razón y la ciencia; una convocatoria al pensamiento mágico y la hechicería, según se evidencia en la extrema ligereza con que proclaman milagros y sanaciones en masa, presumiendo incluso de tener el poder de controlar a voluntad las placas tectónicas de la Tierra.

Como hombre gay puedo sentirme justificadamente temeroso por la amenaza terrible que Fabricio representa para mí y para quienes, como yo, comparten una orientación sexual y/o identidad de género, distinta a la mayoritaria y hegemónica. Pero el asunto es mucho más grande que eso. Fabricio es una amenaza para las aspiraciones que alguna vez cultivamos de construir una patria realmente inclusiva, pacífica, democrática y justa.

Pregunto con todo respeto pero con el mayor énfasis: ¿realmente creemos en la república, la democracia, la paz, los derechos humanos y la igualdad o esas son tan solo palabras bonitas y vana demagogia, frases carentes de significado y respecto de las cuales no tenemos compromiso ni convicción alguna?

Votaré por Carlos, con todas las muchas reservas que puedo tener, votando por los valores civilizatorios de la democracia, la racionalidad, la ciencia, la paz, los derechos humanos y la civilidad.

Votaré entonces contra Fabricio, consciente de que representa la involución barbárica hacia un orden político intolerante y oscurantista.

Y, con todo respeto, pero con la urgencia y la alarma de quien está convencido de que los valores indispensables para la convivencia en paz y democracia están bajo gravísima amenaza, pido por favor: ¡votemos contra Fabricio!

O sea, e inevitablemente, ¡votemos por Carlos!

 

Tomado del blog http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado a SURCOS por el autor.

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UCR alerta sobre epidemia de femicidios

Eduardo Muñoz Sequeira

Vicerrectoría de Acción Social, UCR

  • En tan solo diez días del mes de marzo -irónicamente el mes que celebra los derechos de las mujeres- cinco mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas masculinas

 

UCR alerta sobre epidemia de femicidios
La UCR mantiene un vínculo cercano con organizaciones comunitarias en las que las mujeres tienen un rol protagónico en la consecusión de mejorar sus calidades de vida y el pleno disfrute de sus derechos. Foto archivo VAS, UCR.

Investigadoras y profesionales en ciencias sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR) no han dudado en calificar esta situación como una epidemia de femicidios. De hecho, sin terminar el primer trimestre del año 2018 el total de femicidios ya asciende a ocho. El grado de violencia ha escalado a niveles inhumanos, incluyendo el asesinato con tubos metálicos, con fuego y ensañamiento con armas blancas. De acuerdo al Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, instancia del Poder Judicial, en la última década han muerto casi 300 mujeres por esta causa. El año pasado se contabilizaron 27.

Se habla de femicidio cuando una persona es asesinada por su condición de mujer, usualmente a manos de su pareja actual o pasada, o de otro hombre con quien no tuvo una relación de pareja. No es un homicidio común, sino producto normalmente de una violencia escalonada y una relación desigual entre la víctima y el femicida.

Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), entre 2014-2017 los albergues de esa institución atendieron a 1585 mujeres en riesgo de muerte, y solo el año pasado 7000 mujeres fueron abordadas en las Delegaciones de las Mujeres y sus oficinas regionales.

“Los escenarios en los que mueren violentamente las mujeres y los hombres en el mundo son completamente diferentes. Se estima que entre un 60 y un 70% de los homicidios de mujeres son cometidos por razones asociadas a su género y por hombres cercanos. Sin embargo, menos de un 8% de los homicidios de hombres son cometidos por razones asociadas a la violencia doméstica o sexual y todavía menos son cometidos por mujeres cercanas”, aseguró la Dra. Montserrat Sagot Rodríguez, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM).

Legitimación de la impunidad. Para la magister Teresita Ramellini Centella, directora de la Escuela de Psicología, “los factores psicosociales que pueden estar provocando este retroceso se relacionan con los discursos fundamentalistas (religiosos y no religiosos) que remiten al irrespeto de los derechos humanos y a las diversidades, al ´permiso` para discriminar y agredir y a la instalación de discursos totalitarios sobre lo ´correcto y lo incorrecto`”.

Ramellini acotó que “la sociedad patriarcal se reconfigura constantemente. Los avances en derechos humanos producen que los sectores conservadores se organicen para intentar que se retroceda»

“Cuando los discursos conservadores se legitiman y se convierten en parte del imaginario aceptado de que las mujeres son siervas de los hombres, entonces se incrementan los riesgos. Para aquellos que no encuentran formas alternativas de serlo, que no tienen oportunidades para ejercer masculinidades más positivas, que crecieron en ambientes violentos y sin otras opciones, estos discursos políticos sirven para exacerbarles esos rasgos y para justificar su sentido de posesión sobre las mujeres y llevarlo hasta su forma más extrema”, acotó la Dra. Sagot Rodríguez.

El magister Ariel Calderón González, sociólogo político, aclaró que “aunque la relación entre los discursos políticos y los femicidios no se puede demostrar sin hacer una investigación a profundidad, si es necesario tomar en consideración que las mujeres asesinadas recientemente son de zonas donde la religión tiene un arraigo cultural fuerte. Asimismo, y con la cautela del caso, más allá de ligar estos femicidios a una creencia en particular, es importante notar que el machismo imperante se basa en una noción socialmente construida de familia, feminidad y masculinidad que reproducen la sumisión, la obediencia y la violencia”.

Compromiso universitario. La directora Ramellini Centella enfatizó que el papel de la UCR es llamar a la reflexión, al debate y al uso de información veraz y científicamente sólida. “En la Escuela de Psicología hemos desarrollado debates y conformamos un Comité de Psicología por la diversidad, la inclusión y los derechos humanos, que está muy activo reflexionando sobre la coyuntura electoral, y produciendo materiales informativos y realizando acciones públicas dentro y fuera de la universidad.”

La Lic. Camila Ordóñez Laclé, coordinadora del Observatorio del sexismo en la publicidad: un enfoque de derecho de las mujeres (ED-3203), proyecto de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), hizo un llamado de atención a las industrias mediáticas en su rol en la construcción de nuevas masculinidades.

“Desde hace mucho tiempo se viene hablando que la publicidad no solo refleja la cultura, sino que ayuda a crearla. Y en ese sentido, entendemos a la publicidad y a los medios de comunicación como aparatos culturales socializadores que nos transmiten valores e ideales de lo deberíamos ser o hacer. Por tanto, en esos mensajes va mucha información sobre el rol de las mujeres en la sociedad”, comentó Ordóñez.

En ese sentido, destacó que el proyecto ED-3203 es un espacio importante porque la UCR tiene todo el potencial, y la responsabilidad con la sociedad, para convertir toda “esa información en algo que pueda ser traducido y aprovechado por la comunidad, por las mujeres y hombres todas las edades; que el conocimiento se acerque en los términos en que las personas lo necesitan para poder trabajar en la prevención de conductas o pensamientos nocivos para el desarrollo personal y humano en general, en un ambiente en el que las mujeres sean reconocidas como seres con los mismos derechos”.

Otros proyectos de Acción Social relativos al tema son: Hacia la eliminación del sexismo y la discriminación en la Universidad (ED-3300), Mujeres del campo: derechos, cuerpo – territorio (ED-3185), el Trabajo Comunal Universitario EMPODERO: Experiencias que posibiliten empoderamiento, dirigidas a mujeres trabajadoras del hogar (TC-672), entre otros.

 

Eduardo Muñoz, comunicador de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.

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