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Autor: María José Ferlini Cartín

Obesidad: problema de salud pública

Dr. José Guillermo Jiménez Montero, FACE
Endocrinólogo
Miembro Correspondiente

La obesidad fue reconocida de interés desde la época de Hipócrates constituyéndose en un problema de salud en los últimos 50 años. La obesidad se define como una enfermedad crónica cuya prevalencia va en aumento en adultos, adolescentes y niños a nivel mundial. Nuestro país no escapa de esta epidemia de obesidad y representa un problema de salud pública.

El tejido adiposo es un extenso órgano que tiene muchas funciones en nuestro cuerpo. Este tejido juega un papel en el balance energético, guarda colesterol y es un reservorio de la vitamina D. Le sirve al cuerpo como cojín y contribuye a mantener la temperatura corporal. Sin embargo, el exceso de tejido adiposo y en particular la distribución de la grasa en la región del abdomen tiene serias consecuencias para la salud. La grasa abdominal se relaciona con el desarrollo de numerosas enfermedades destacando la diabetes tipo 2 (elevación del azúcar en la sangre), las enfermedades del corazón, artritis, apnea de sueño, que se manifiesta como falta de oxigenación mientras se duerme. Además, la obesidad favorece la acumulación de grasa en el hígado, hepatitis, la formación de piedras en la vesícula y eleva el riesgo de ciertos cánceres. Es importante considerar que las personas obesas presenta frecuentemente ansiedad, depresión y la obesidad se vincula con rechazo social. En el contexto de la pandemia debido al virus SARS-CoV-2, la obesidad incrementa la posibilidad de complicaciones severas y muerte.

El mantenimiento del peso corporal está determinado por intrincados mecanismos que involucran nuestros genes, el sistema nervioso, las hormonas, el sistema digestivo y las bacterias intestinales. Más aún, otros factores que favorecen el desarrollo de obesidad son la exposición a ciertos medicamentos como los antidepresivos, medicamentos que regulan la glucosa en la sangre y algunas enfermedades endocrinológicas. La exposición a químicos – bisfenoles provenientes de biberones de plástico que se usaron en décadas pasadas – pueden alterar algunas funciones del sistema endocrino, inducir quistes ováricos y tienen un efecto potencial de impactar el peso corporal desde la infancia. A pesar de los innumerables factores asociados al desarrollo de la obesidad, la principal causa de la obesidad es el exceso de ingesta de alimentos de alto valor energético y la disminuida utilización de la energía, como resultado de la inactividad física. En consecuencia, el aumento en la prevalencia de obesidad a nivel mundial tiene su principal origen en los cambios en los estilos de vida de la población.

En Costa Rica la poca educación nutricional y el patrón alimentario caracterizado por una baja frecuencia del consumo de frutas, vegetales, leguminosas, lácteos y carnes blancas particularmente el pescado, así como una elevada frecuencia de la ingesta de carnes rojas grasosas, embutidos, bebidas con azúcar agregado y alimentos procesados (golosinas, snacks, comidas rápidas y repostería/galletas) constituyen los principales factores de riesgo para el desarrollo de obesidad y eventualmente de enfermedades crónicas no transmisibles en la edad adulta. El papel de la industria alimentaria no regulada y la mala información son elementos que han incidido sustancialmente en el consumo de alimentos con alto contenido en energía. Por eso, en años recientes la Organización Panamericana de la Salud, alertó a nuestras instituciones de salud a tomar acciones recomendando mejorar el etiquetado de los alimentos como una medida que contribuiría en la reducción de la obesidad. Finalmente, es notorio en Costa Rica la carencia de áreas seguras para practicar actividad física como se demostró en la Encuesta Colegial de Vigilancia Nutricional y Actividad Física, que junto con el incremento de la tecnología (teléfonos celulares, computadoras), han favorecido el sedentarismo y la obesidad.

El tratamiento de la obesidad reviste un abordaje complejo que toma en cuenta un plan nutricional, actividad física y ciertos medicamentos que controlan el apetito. Existen muchos tipos de dieta y todas producen pérdida de peso. La mayoría de las personas obesas pierden peso cuando hacen dietas muy restrictivas, pero éstas son difíciles de mantener a largo plazo y por lo general, la persona obesa en dieta de reducción, presenta recaídas y ganancia de peso después de algunos meses.

En la práctica clínica se recomienda una vigilancia continua para lograr resultados positivos. Las visitas periódicas con el profesional de la salud (médico, nutricionista, psicólogo, entrenador físico) deberán ser programadas para vencer las barreras y plantear los siguientes pasos en el plan. Si la pérdida de peso es menor al 5 % en los primeros seis meses se debe tratar otras alternativas.

En conclusión, la obesidad es un problema de salud pública de considerable magnitud por las complicaciones asociadas y los resultados del tratamiento. Las principales acciones que debe tomar nuestro sistema de salud es promover cambios en el estilo de vida – adecuada nutrición y actividad física regular– para prevenir el desarrollo de la obesidad.

  1. Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19·2 million participants. NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). 2016;387(10026):1377.
  2. Maffeis C, Pietrobelli A, Grezzani A, Provera S, Tato L. Waist circumference and cardiovascular risk factors in prepubertal children. Obes Res 2001; 9:179-87.
  3. Snijder MB, Dekker JM, Visser M et a. Associatiosn of hip and thigh circunferences independent of waist circunference with the incidence of type 2 diabetes: the Hoorn Study. Am J Clin Nutri 2002; 77:1192-1197.
  4. Bray G.  Medical consequences of obesity. J Clin Endocrinol Metab, June 2004, 89(6):2583–2589.
  5. Huang C,Wang Y, Li X, Ren L, Zhao J, Hu Y, et al. Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China. Lancet 2020;395:497–506.
  6. Gauthier, MSR émi Rabasa-Lhoret R, Prud’homme, D et al. The Metabolically Healthy But Obese Phenotype Is Associated With Lower Plasma Levels of Persistent Organic Pollutants as Compared to the Metabolically Abnormal Obese Phenotype. J Clin Endocrinol Metab, June 2014, 99(6):E1061–E1066.
  7. Encuesta Colegial de Vigilancia Nutricional y Actividad Física.
    Costa Rica, 2018.

UCR: La Escuela de Artes Musicales le da una nueva voz al mural »La música en los pueblos indígenas costarricenses»

El mural “La música en los pueblos indígenas costarricenses” se encuentra en la entrada principal del edificio de la Escuela de Artes Musicales. Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Se realizó y se diseñó un producto de mediación educativa audiovisual para explicar la importancia de la obra

Quiénes ingresan al edificio A de la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la Universidad de Costa Rica, son recibidos por un mural que representa la importancia de la música en los pueblos indígenas del país. 

Han pasado ya 37 años desde su creación y el paso del tiempo, así como la rutina han desgastado esta obra de arte. 

Como parte de la celebración del 30 aniversario del Archivo Histórico Musical (AHM), el MM. Ernesto Rodríguez Montero, director de la EAM, y la Dra. Susan Campos Fonseca, coordinadora del AHM, decidieron darle nueva vida al mural titulado “La música en los pueblos indígenas costarricenses”. 

No se trata solo de restaurarlo y devolverle su colorido y personalidad original, si no de facilitarle a las personas ahondar en su historia, personajes y cosmovisión. 

Para lograr este objetivo, se realizó y se diseñó un producto de mediación educativa audiovisual, en la que el Dr. Jorge Luis Acevedo Vargas, ex director de la EAM e impulsor del mural, explica detalladamente el origen y las características de la obra. 

Acevedo manifestó que espera que ahora haya una nueva generación que valore la importancia de las obras, sus enseñanzas y reconozcan la importancia de las culturas indígenas.

Ernesto Rodríguez señaló que los murales forman parte de la cara y del quehacer diario de la EAM, sin embargo, están ahí pero no existe información disponible para que las personas conozcan más a fonde sobre éstos.  

El proyecto pretende saldar una deuda histórica, recuperando la memoria e identidad de la Escuela y reconociendo el trabajo de Jorge Luis Acevedo, que quedó plasmado en el mural. 

Por su parte, Susan Campos, destacó que la existencia del mural es un acto transgresor y decolonizador, el cual representa la resiliencia de las culturas indígenas de Costa Rica. 

Los videos explicativos se pueden acceder en el siguiente enlace.

Conocé el mural

Según explicó Acevedo, el mural lo pintó el artista Ronald Mills de Pinyas, quien en 1986 se encontraba en el país, becado por el Programa de Becas Fulbright, e impartía un taller de grabado en metal y litografía en la Escuela de Artes Plásticas.  

También en ese momento, Acevedo estaba presentando su trilogía de cantatas escénicas de temática indígena, producto de investigaciones etnomusicales que realizó con la colaboración de María Eugenia Bozzolli. 

El interés de Mills y Acevedo en este tema los unió para llevar a cabo el proyecto. Un mural que fuera testimonio de la importancia que ha tenido la música dentro de las poblaciones indígenas del país y romper de algún modo con el modelo europeo y anglosajón que imperaba en ese momento dentro de la academia. 

Las investigaciones preliminares de Ronald Mills y las cantatas escénicas de Acevedo, sirvieron de referencia para elaborar el boceto definitivo, que una vez revisado y consensualizado empezó de inmediato a pintar el mural para concluirlo al cabo de tres meses de intensa labor. 

“Es un mural con mucho colorido, movimiento, luminosidad y transparencia. Profuso en simbolismos, sitios sagrados, personajes míticos e históricos. Se compone de seis secciones siempre dentro del contexto de una cosmovisión animista propia de las culturas indígenas de Costa Rica”, rescató Acevedo. 

La reinauguración del mural y la innovadora mediación educativa se realizará el 29 de marzo, a las 10:00 a.m. en la Sala Cullell, y también habrá un concierto con obras de Jorge Luis Acevedo Vargas y Marvin Camacho Villegas.

 

Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

Orden de desalojo en Puntarenitas de Golfito

La Sala Constitucional ordenó el desalojo de al menos 35 familias en Isla Grande, comúnmente conocida como Puntarenitas en el cantón de Golfito. La orden fue girada y notificada el pasado martes 28 de febrero y las personas tienen 5 días hábiles para dejar la playa vacía. La orden fue de desalojo, es decir que no puede ser habitada por ninguna persona, sin embargo sigue siendo de disfrute público. 

Según comenta uno de los entrevistados, la Isla debe de ser desalojada por todos las personas que se encuentran en el lugar. Otro de los testimonios corresponde al de una mujer que comenta que la Isla está siendo cuidada por sus actuales habitantes y que no generan afectaciones de ningún tipo. 

El alcalde municipal de Golfito menciona que la Municipalidad no está involucrada en el proceso, pero que están gestionando acciones a favor de la población desalojada. 

Esta gestión de desalojo se lleva a cabo desde el 2010, y desde dicho año existe un informe por parte de la Contraloría General de la República en la que emitió órdenes de acatamiento en torno a esta Isla. De la misma forma, en 2022 es presentado un recurso de amparo, la Sala Constitucional le da curso y determina que debe de darse el desalojo, adicional a esto el 23 de enero de 2023 se recibe una orden sanitaria por parte del Ministerio de Salud. 

El alcalde menciona que se ocuparán de la situación y apoyarán a las personas desalojadas.

El desalojo provocará una crisis social, según expresan las personas habitantes del lugar.

Si desea ver la nota completa lo puede realizar al siguiente link: https://fb.watch/j0U29wVy7l/?mibextid=2Rb1fB

 

Información compartida con SURCOS por Renier Canales con base en la publicación de Colosal Informa.

Curso-taller Educación Popular: Diálogos entre los saberes y prácticas colectivas para la transformación

Curso-taller

El proyecto EC-622 “Fortalecimiento organizativo, cuido y defensa de los bienes comunes naturales, sociales y culturales.” con el apoyo del EC-518 Observatorio de Bienes Comunes del Programa Kioscos Socioambientales y del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica invitan al “Curso-Taller Educación Popular: Diálogos entre los saberes y prácticas colectivas para la transformación” del 21 de marzo de 2023 al 2 de mayo (duración de 6 sesiones), en un horario de 4:00 p.m. a 7:00 p.m. en la Oficina de Kioscos Socioambientales, Universidad de Costa Rica, San Pedro, Montes de Oca. La modalidad es presencial y son 30 horas. 

La Educación Popular es un corriente de pensamiento y acción dentro del campo de las Ciencias Sociales, especialmente desde las pedagogías críticas, por lo que representa una propuesta teórico-práctica que se encuentra en constante debate y construcción. Por lo que el curso tiene como objetivo de servir de introducción a las personas participantes a la historia y principales debates de la Educación Popular Latinoamericana y Caribeña, a fin de problematizar las prácticas educativas y/o organizativas que se desarrollan desde los distintos espacios de acción, y profundizar los análisis críticos y prácticos en torno a los procesos formativos y de acompañamiento. 

El curso-taller persigue los siguientes objetivos: fortalecer las capacidades de acompañamiento comunitario de las personas participantes a partir de la problematización de la concepción y práctica de la Educación Popular Latinoamericana y Caribeña. Reconocer los aportes históricos de la Educación Popular Latinoamericana y Caribeña en la construcción de una apuesta epistémica, teórica y metodológica propia. Sensibilizar en torno a la importancia de los saberes y prácticas cotidianas que se viven en las comunidades y los territorios, y reflexionar sobre los desafíos de la transformación para las prácticas de acompañamiento como horizonte ético, político y pedagógico de la Educación Popular Latinoamericana y Caribeña.

Está dirigido al público en general, pero especialmente dirigido a personas participantes de organizaciones y colectivos políticos, sociales y culturales. Es un curso gratuito y con cupos limitados, el período de preinscripción es del 2 al 15 de marzo de 2023. Los requisitos son los siguientes: participar en las sesiones presenciales, tener acceso mínimo a una computadora, tener conocimientos básicos al entorno Windows o IOS, manejo de paquete Office y acceso al correo electrónico. 

Para acceder al formulario de inscripción y a la página web lo puede hacer al siguiente link: https://bit.ly/3kAya0N adicionalmente, para cualquier consulta puede escribir al correo: observatoriobienescomunes@gmail.com

¿Qué pasa con la militarización en Costa Rica y su relación con el actual gobierno de Rodrigo Chaves? Con Vladimir de la Cruz

Durante el programa «A la Historia… Por Media Calle«, Vladimir de la Cruz realiza un análisis de las recientes escenas del presidente costarricense que, durante una gira por el país, se ha visto rodeado de una guardia armada con ametralladoras.  

Para contextualizar dicho análisis, de la Cruz hace un recorrido histórico de los diferentes Jefes de Estado de Costa Rica y su forma de manejar la seguridad. 

A modo de resumen, a pesar de las distintas particularidades históricas que caracterizaron el periodo presidencial de los distintos jefes de Estado, sobresale la conclusión de que la guardia presidencial, altamente especializada y entrenada por el FBI, andaba uniformada de civil: en palabras de Vladimir, era una Costa Rica civilizada y desmilitarizada.

Por el contrario, la entrada de Rodrigo Chaves como nuevo jefe de Estado se ha realizado desde el autoritarismo, lo cual ha cambiado las formas de entender e implementar la seguridad. 

Tal como indica el exponente, «puedo pensar que, seguramente, por ser una autoridad del Banco Mundial, tenía que andar con un alto nivel de seguridad», no obstante, el presidente no ha recibido manifestaciones en contra de su gobierno (y aún mantiene altos niveles de aceptación ciudadana). 

A pesar de ello, se siente en la potestad y necesidad de hacer esos desplantes militarizantes, exhibiendo ametralladoras. Esto no responde, según el exponente, a la tradición «civilista» que ha mantenido el país. 

Por último, Vladimir de la Cruz invita al Presidente de la República a abrir el debate hacia la sociedad, en lugar de recurrir a métodos de intimidación.

Pueden encontrar la nota completa en: https://fb.watch/j1a7TBHcGT/ 

 

Compartido con SURCOS por Vladimir de la Cruz.

¿Qué será para los sectores neoliberales la Democracia, la institucionalidad democrática?

Edgar Chacón

Neoliberalismo, institucionalidad pública, educación superior pública, proyecto país y democracia, o: nos empecinamos en que los árboles no nos permitan ver el bosque.

Es mi impresión, que los intereses de los sectores llamados neoliberales, en los espacios de los gobiernos, y fuera de éstos (iba a decir “o”, pero es más atinado decir “y”), en el mundo, no concuerdan, en mucho, con el deber de la institucionalidad pública, de la educación superior pública, hacia el bienestar de la totalidad del país.

¿Por qué no quieren profesionales de alta calidad, en todas las disciplinas del saber, del pensar, del sentir, del hacer, de la ciencia, de la obra, de la construcción? ¿Por qué no quieren que haya en nuestros países grandes personas que piensen en que su país sea grande y autónomo, que hagan y enseñen en ese sentido?

Y llegando a este punto, es cuando se piensa: En distintos países, esto no se puede ver sólo en los ámbitos nacionales, tiene que verse en relación con intereses foráneos.

¿Por qué la insistencia en carreras en el enfoque STEM? ¿Qué es lo que relaciona el enfoque STEM con la enseñanza de carreras de niveles medios, esas carreras que el Banco Mundial llama “Programas de Ciclos Cortos (PCC)”?

¿Por qué la insistencia de los sectores neoliberales, en que mujeres y hombres, la población, uno de los componentes fundamentales de la riqueza de un país, sólo tengan preparación para tener salarios y miradas de hamburguesas: casa, vestido, “pan y circo”?

Ahora tenemos en el escenario, la Ruta de la Educación, hay que ponerle mucha atención a su contenido, a su gestación y a su gestión.

Por otro lado, ya en pocos meses, viene de nuevo (valga enfatizar: “de nuevo”), la “negociación” del FEES, y algunos “negociadores” estarán pensando en salir corriendo, como decían en algunos lugares: “bailando al son que les toquen”, a cumplir con los requerimientos que les pida la autoridad respectiva, porque si nó… ¿y la Autonomía de las instituciones?

Cabe hacerse otras preguntas: por ejemplo, para los ya mencionados, sectores neoliberales, ¿cuál es lugar que ocupa la educación superior pública y en general la institucionalidad pública, en el proyecto de país que gestionan?

Por más que se haga esfuerzos, como algunos piensan, en mostrar y evidenciar los aportes de la Universidad Pública al bienestar de todos los sectores del país, parece que eso les molesta y les hace pensar: “Qué tirada”.

Por más que la Universidad Pública tenga y logre lugares decorosos en los rankings latinoamericanos y mundiales, para los sectores neoliberales, eso no cuenta.

Valga el ejemplo de Perú, entre otros planes, el presidente constitucional quiso enfocar la educación pública de su país, en todos los niveles, para que estuviera al servicio de su pueblo y que hubiera profesionales con conciencia nacional, que trabajaran en función del disfrute de las riquezas de su país para su pueblo, y qué pasó: los neoliberales confabularon para que lo quitaran del puesto y lo metieran a la cárcel y lo encarcelaron.

Recuerden sectores neoliberales: es Democracia, no demofagia.

2023.

Montero, primera medalla del ciclismo español en un Campeonato del Mundo

Gabe Abrahams

Luciano Montero Hernández (1908-1993) ha pasado a la historia por ser el primer ciclista español en conseguir una medalla en un Campeonato del Mundo. La consiguió en el Campeonato del Mundo de ciclismo en ruta de 1935, disputado en Bélgica.

Montero nació en Gemuño, provincia de Ávila, el 20 de abril de 1908, pero emigró a corta edad a Ordizia, población perteneciente a Guipúzcoa.

Allí, junto a su hermano Ricardo y con su club Real Unión Club de Irún, inició su andadura ciclista. Un hermano que le abriría el camino de los triunfos al proclamarse Campeón de España de ciclismo en ruta en 1925.

En 1927 y 1928, siendo muy joven y enfundado en su camiseta del Real Unión, Montero ganó el G. P. Pascuas, también denominado Circuito de Pascuas, una antigua prueba disputada en Pamplona. La prueba, organizada por primera vez en 1924, permaneció en el calendario ciclista hasta 1983.

En los años siguientes, Montero venció con brillantez en el Campeonato de España de ciclismo en ruta en tres ocasiones (1929, 1932, 1934), finalizando segundo en otras cuatro ediciones (1930, 1933, 1935, 1936). Su gran rival en esos años fue el navarro de Olite y catalán de adopción Mariano Cañardo.

También en 1932 y 1934, ganó Montero la prueba del Gran Premio República, una carrera disputada entre 1932 y 1936, por lo cual consta como el corredor que más veces triunfó en esa prueba.

El primer momento importante a nivel internacional para Luciano Montero llegó con el Gran Premio de las Naciones, una carrera de ciclismo en ruta en la modalidad de contrarreloj de gran prestigio en aquellos años. Quedó tercero en las ediciones de 1934, 1935 y 1936.

El punto culminante de la carrera deportiva de Montero fue, sin embargo, el Campeonato del Mundo de ciclismo en ruta de 1935, celebrado en la localidad belga de Floreffe. Con la experiencia internacional adquirida en el Gran Premio de las Naciones, quedó segundo detrás del belga Jean Aerts contra todo pronóstico, proclamándose Subcampeón del Mundo de ciclismo en ruta.

La gesta del ciclista de Ordizia le supuso al ciclismo español lograr su primera medalla en un Mundial. Ocurrió un 18 de agosto de 1935.

El éxito de Montero fue muy celebrado por los aficionados, aunque la alegría duró poco tiempo. Dicen que los buenos momentos son escasos y duran poco. Suele ser así. Exactamente, en su caso, duró 11 meses.

El 18 de julio de 1936, justo 11 meses después del éxito mundialista de Montero, un Golpe de Estado contra la Segunda República Española condujo a la Guerra Civil (1936-1939) y Montero tomó el camino del exilio por su condición de republicano, primero hacia Francia y después hacia Argentina.

En su exilio francés, prosiguió entrenando, compitiendo y logrando éxitos como su victoria en el Gran Premio de Marsella de 1937 y 1938 o su tercer puesto en los 6 Días de Buenos Aires de 1937, una mítica carrera de ciclismo en pista que se disputó entre 1936 y el año 2000.

En su posterior exilio argentino, Montero también se mantuvo en activo y alcanzó sus últimas conquistas deportivas. Venció en la Doble Bragado, una competición de ciclismo de Buenos Aires que ha perdurado hasta hoy, y se proclamó Subcampeón argentino de ciclismo en ruta en 1943, tras lo cual se retiró.

Todos los logros que alcanzó Montero durante esos años de exilio en Francia y Argentina sufrieron la censura de la prensa franquista.

En las décadas posteriores a su retirada, Montero permaneció en el exilio argentino y su figura fue silenciada sistemáticamente, pasando al olvido. La memoria es frágil.

Lo ocurrido con Montero no fue un caso aislado entre los ciclistas españoles republicanos. Mariano Cañardo pasó por prisión, a la vez que Julián Berrendero estuvo en varios campos de concentración.

Luciano Montero falleció el 1 de agosto de 1993 en Buenos Aires. Murió lejos de España. En el país en el que nació, fueron pocos los que le recordaron. Fueron muy pocos los que recordaron su gesta memorable de 1935 que le supuso conseguir la primera medalla para el ciclismo español en un Mundial.

A pesar de ese olvido, injusto olvido, él y su medalla de plata han perdurado. Siguen entre nosotros. De hecho, no podía ser de otra manera.

Con alma gitana

Manuel Delgado

Cuesta no conmoverse hasta las lágrimas cuando se visita la casa de Manuel de Falla en Granada. El compositor había venido a la ciudad en 1919 no solo huyendo del bullicio de París, sino sobre todo en una búsqueda del alma gitana de esta ciudad.

Y se instaló aquí, a la sombra de La Alhambra, en los altos del barrio del Realejo, en esta pequeñísima casa que hoy puede sonar hasta lujosa, pero que entonces era un carmen muy modesto (se llama carmen a esas casas árabes cerradas y con un jardín interior).

Desde su jardín, pequeño como todo, se disfruta de la vista de las murallas de la ciudad palatina de un lado y, por el otro, de la vega que se extiende allá abajo, anegada por el Genil. Entonces era, muy posiblemente, zona despoblada y de cultivo. Hoy es un populoso barrio de la ciudad moderna.

Todo en la casa, queda dicho, es pequeño y modesto y se conserva tal como él lo dejó cuando partió al exilio: su cama minúscula, su pequeñísima mesa, apenas para recibir algún invitado, su piano pleyel vertical. Cuesta creer que de estas teclas surgieran muchas de las mejores obras del compositor.

Hay en la casa un detalle que conmueve como un latigazo. Se trata de una pequeña despensa o cava excavada en la pared de piedra y cerrada con un enrejado de madera, donde el músico se guarecía cuando, en el cementerio cercano, los fascistas fusilaban a los republicanos capturados. Entraba allí para rezar (era profundamente devoto) y para tratar de olvidar el dolor de la guerra.

Falla vino a Granada con un propósito muy concreto: estudiar la música gitana. Con ese fin ideó un festival de lo que entonces se llamaba “cante jondo” y que más tarde derivó en “flamenco”. Pero para bien de la humanidad se le cruzó en el camino un huracán llamado Federico García Lorca, que en esa época tenía solo 20 años y que era un aprendiz de músico, dibujante, dramaturgo y poeta. Me imagino cómo sería ese encuentro entre aquel hombre maduro y tímido y este joven incontenible. Alberti, que lo conoció por esa época, recuerda que “había magia, duende, algo irresistible en todo Federico. ¿Cómo olvidarlo después de haberlo visto o escuchado una vez?”. Manuel Altolaguirre, poeta y también gran amigo, decía que donde estaba Federico no llovía, sino que federiqueaba. Desde entonces, juntos, poeta y músico, se dieron a la tarea de entrevistar, escuchar, recoger, ordenar la música y de organizar el festival, que se realizó en los jardines de La Alhambra en 1922. Aquello selló una amistad entrañable que duró hasta el asesinato del poeta.

En las colinas situadas al frente de la ciudad amurallada pero del otro lado de la casa de Falla, se encuentra el encantador barrio árabe de Albaycín. Más arriba, en la montaña, se ubica el barrio de Sacromonte, donde vivían los gitanos. Lo hacían en cuevas excavadas en la roca. En realidad, de siguen haciendo, solo que ahora las cavernas se disimulan con fachadas de casas.

Por esos montes y por esas cuevas anduvieron buscando la canción valiosa y, con ella, la tradición de un pueblo que hasta entonces aparecía oculto, ninguneado.

El festival resultó ser un éxito en todos los sentidos, pero más que el acto en sí, aquella reunión de talentos populares, representantes de una tradición de siglos, dejó una huella imborrable en la cultura de España, y es que desde entonces el festival se realiza de manera regular y, al menos hoy día, crece el interés por estudiar el flamenco.

Pero hay otras dos huellas. Una se ve reflejada en la música de Falla, imbuida de espíritu flamenco. La otra, más conocida, es la poesía misma de García Lorca. Se trata no solo del “Romancero gitano” (si bien el romance es forma popular más típica de la literatura castellana, no hay que confundirse; hay que recordar que el octosílabo de rima asonante o consonante es la métrica predominante en todo el cante andaluz, que lo combina con amplísima amalgama de medidas de arte menor). Se trata también de sus “Canciones”, “El diván del Tamarit”, “Poemas de cante jondo” y otros. Todos ellos se nutren de la tradición flamenca.

Muchas de los poemas tradicionales eran canciones de cuna, las nanas, y tienen la gracia de ser más simples y repetitivas y de mantenerse más amarradas a la tradición:

Mamá.
Yo quiero ser de plata.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Yo quiero ser de agua.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Bórdame en tu almohada.

¡Eso sí!
¡Ahora mismo!

              (Canciones)

Además de poeta y dramaturgo, Federico era pintor, dibujante y músico. En Granada vivía en la Huerta de San Vicente, la finca de su familia, situada en la Vega que por entonces, como dije, era una zona rural y agrícola, de allí su nombre, y una finca de cultivo. Allí vivió el poeta hasta su muerte y allí escribió el “Romancero gitano”, “La casa de Bernarda Alba” y otras obras. En esa finca compartía con los trabajadores agrícolas, los peones de su padre, y oía sus canciones.

En esa casa el poeta se esparcía en su piano de cola. La casa tiene una especie de sala que hoy guarda unos inmensos dibujos de Federico. Son los restos de una puesta dramática que el poeta escribió, dirigió y diseñó para su hermana Isabel, la más pequeña (por cierto, la otra hermana, Concha, murió igual que Federico, asesinada por los fascistas durante la Guerra Civil). En esa ocasión, el 6 de enero de 1923, el poeta dirigía todo el espectáculo, pero la música en el piano se la interpretaba… ¡Manuel de Falla!

Era una amistad formidable del hombre maduro (tendría entonces casi cincuenta años) con el jovencito, veintidós años menor, y que nada ni nadie, ni siquiera las diferencias de sus personalidades, pudo destruir. Por eso el asesinato del poeta fue para Falla tan definitivamente vital (o mortal, cómo sé cómo decirlo) y lo hundió en una situación de inmensa tristeza, soledad y miedo que pudo sostener un año más, hasta que partió con la sola compañía de su hermana y con lo que llevaba puesto y algo más rumbo al exilio. Se refugió en Argentina donde murió diez años después. Su casa del Realejo quedó abandonada hasta que muchos años después devino en lo que es hoy, un museo y un centro de cultura musical (sede de la Filarmónica de Granada).

Por los años en que se preparaba el festival de cante jondo, García Lorca realizó una compilación de canciones gitanas que él transcribió desde lo oral al texto y al pentagrama. Era la primera vez que se hacía. Este trabajo estuvo perdido muchos años y recientemente se ha publicado en forma de libro con el título de “Canciones españolas antiguas para canto y piano”. Allí se recogen coplillas tan famosas como “Los peregrinitos”:

Hacia Roma caminan
dos peregrinos,
a que los case el Papa,
mamita,
porque son primos,
niña bonita,
porque son primos,
niña.

O el de “Las morillas de Jaén”:

Tres morillas se enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.

¿Qué le hereda la tradición flamenca al arte español? Dos cosas fundamentales: la primera es la oralidad, “la línea hablada”, decía Alberti, con su forma sencilla, fluida, de una gravedad llana, que ya la tuvo el castellano en la poesía del Arcipreste de Hita, del Marqués de Santillana, de Jorge Manrique. También la vemos en Lope de Vega, aunque en esa época ya aparecía de segundona, opacada por los aires de un arte oficial pedantesco y extranjerizante.

Ese espíritu no ligero pero sencillo ya lo tuvo España, decíamos. Lo perdió con la introducción de formas extranjeras, en especial italianas. Un poeta andaluz recoge, sin embargo, ese pasado de oralidad, aunque lo hace en pugna perenne con las artes mayores oscuras, incómodas y, sobre todo, ajenas al sentir popular. Se trata del cordobés Luis de Góngora, que, al lado de los Polifemos, tan ajenos, nos muestra joyas del sentir popular que no se olvidan.

Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.

Dejadme llorar
orillas del mar.

Aún hoy, Córdoba huele a árabe como el que más. Huele a judío y a gitano. Lo dicen los nombres de sus calles y de sus barrios, su arquitectura, su gastronomía, su música. Y de allí era Góngora, muy cerca de quien vibraban siglos de historia mora y gitana. Vibraban en las carnes vivas de ese pueblo, en los que hacían las faenas del hogar y del campo y negociaban dentro de la ciudad.

Y la segunda cosa es esa “angustia profunda del cante jondo” (otra vez Alberti), ese contenido pícaro y pizpireto, cargado de gracia aldeana y, al mismo tiempo, cargado del dolor trágico de pueblos oprimidos y discriminados. Es la luz y sombra que envuelven todos los poemas del “Romancero gitano”: el niño que quiere hacer joyas de la plata que la luna refleja en el agua y que termina por ahogarlo, las naranjas que ponen al agua del oro justo antes de la muerte, el terror de la guardia civil.

Después de Góngora, la poesía española entra en una sequía inexplicable. Los poetas importan el sentimiento del romanticismo. Lloran, se suicidan, se enferman de tifus. Su poesía está también enferma de esos males.

Quien viene a salvar la lírica en lengua castellana es otro andaluz, el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, sin duda el mejor poeta en siglos, y lo hace con esa misma “receta”: la simpleza del verbo, la afirmación directa y serena, la sensibilidad nostálgica de lo que es nuestro y no se tiene o se ha perdido. Él decía: “El pueblo es y será siempre el gran poeta de todas las edades y de todas las naciones”.

¿Qué es la poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es la poesía!, ¿Y tú me preguntas?
La poesía… eres tú.

¡Eso es poesía, no los alambicados recovecos de la orfebrería verbal!

Medio siglo después, otro sevillano habría de seguir esos caminos. Es Antonio Machado, autor de una poesía igualmente sobria y serena, llena de una suave melancolía. Aquí y allá está la pieza de arte menor que parece recordar las letrillas del flamenco.

¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Pero es lo mismo que respiramos en su arte mayor.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

¿Tuvieron estos dos poetas la referencia inmediata de la coplilla cantada por la vendedora de flores, por el campesino moreno que recoge olivas en el campo y baila en la noche en el tablao? Posiblemente sí. Pero además la presencia viva del cante jondo la tienen allí al lado, en Triana, justo en la otra ribera del Guadalquivir. Juan Ramón Jiménez se pregunta: “Muchas de las rimas de Bécquer, ¿qué son sino peteneras, soleares, malagueñas, sevillanas mayores?” (petenera, soleá y sevillana son tres géneros—palos—del flamenco).

Juan Ramón Jiménez, el más joven de la generación literaria de Machado sigue, igual que este, ese rescate de la tradición de siglos del cante popular. Igual que Machado, él también es andaluz aunque no de Sevilla, sino de Huelva. Juan Ramón siempre lo repite: abrir las puertas de la poesía a la voz directa del pueblo, en eso reside la clase de este oficio del poeta.

Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,

el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.

También él, republicano y antifascista, se acogerá al exilio y vivirá primero en Estados Unidos y luego en Puerto Rico hasta su muerte.

Quizá haga falta recordar a otros monumentos de la poesía andaluza, en particular al gaditano Rafael Alberti (algo así como el hermano natural de García Lorca), a Miguel Hernández, de Jaén, y Manuel Altolaguirre, de Málaga. En todos, la misma huella. No es un llamado de sangre, no. Ninguno de ellos era gitano, ni siquiera Federico como algunos creen. No, no es el llamado de la sangre, sino de esa tierra áspera y soleada, poblada de olivares y anegada de lágrimas, cruce de culturas y de cantos, hogar de tradiciones desvanecidas en otras partes, la árabe y la judía, pero sobre todo la gitana, ero con gitanos de carne y hueso, que siguen viviendo en Triana y Montesacro y siguen cantando en sus patios y hogares al ritmo de la guitarra, el palmo y los tacones de los bailaores. Y es que lo que España y, por tanto, el mundo le deben a Andalucía no se puede expresar con palabras. En ese crisol se produjo la forja de una forma de vida, de una filosofía y de una poética. (No puede dejar de mencionarse que hay tradición gitana también en otras regiones, sobre todo el Cataluña, de donde provienen el Pescaílla y Peret, para mencionar solo dos.)

Además de la poesía impresa en libros, sobrevive una extensísima obra que se transmite en el lenguaje oral. Es la poesía del cante, que se extiende desde Córdoba hasta el Mediterráneo y que reúne a miles de cantaores y bailaores cuyas letras llenarían muchos tomos de poesía de primera.

Mira que dicen y dicen,
mira que la tarde aquella,
mira que se fue y no vino
de su casa a la alameda.

Y así mirando y mirando
así empezó mi ceguera,
así empezó mi ceguera.

Así dice una de esas cancioncillas, titulada “A tu vera”.

Siempre he tenido la inquietud de que el espíritu andaluz abarca otras expresiones del arte. Pienso, por ejemplo, que Picasso, malagueño, con la simpleza de sus líneas y la pureza de sus trazos, y con esa tristeza y melancolía que siempre llevan en sus rostros sus personajes, tiene mucho de gitano. (Recuérdese que hicieron él y Falla una ópera juntos).

Y de la misma forma es posible que un estudio detallado nos lleve a comprobar que esa línea pasó a América y que se refleja en los corridos y las tonadas de todo el continente.

Aquí me pongo a cantar
al compás de mi vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena estrordinaria,
como el ave solitaria
con el cantar se consuela.

(Martín Fierro)

Esa onda impacta también a Rubén Darío, al que le vino posiblemente por Góngora y Bécquer, y que se caracteriza por su musicalidad de raigambre popular y en el verbo sencillo, llano y directo que caracteriza su mejor obra.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó de mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

(Cantos de vida y esperanza)

Un buen tema, este último, para el futuro.

 

(Fotos: Manuel de Falla de Federico García Lorca en sus casas de Granada a comienzos de los años 20s).

Retos de las universidades públicas

Alberto Salom Echeverría

Introducción.

Costa Rica cuenta hoy con cinco universidades públicas. Tres de ellas, la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), se conformaron como universidades humanistas, caracterizadas por poseer un currículo heterogéneo, bastante amplio; sin dejar por eso de contar con escuelas tecnológicamente orientadas. Las otras dos instituciones de educación superior son el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) y más recientemente la Universidad Técnica Nacional (UTN), ambas poseen una orientación más tecnológica, pero al contrario de las otras tres, también poseen escuelas que imparten conocimientos y saberes en las áreas de las ciencias sociales y las letras.

Hoy, sobre todo desde afuera del ámbito de las universidades, se impulsa una corriente orientada a crear una bifurcación entre el área de las ciencias sociales, las letras y las artes, que la entienden enfrentada al área de disciplinas tecnológicas. En el presente ensayo, busco explorar el origen de esta corriente y su basamento ideológico, a partir del cual se busca descarrilar el actual curso de desarrollo de las instituciones de educación superior, para intentar reorientarlas hacia un ámbito tecnológicamente orientado, acorde con ciertas concepciones del desarrollo que prevalecen en las élites económicas y sociales dominantes de hoy. Estas corrientes no radican exclusivamente en Costa Rica, sino que más bien son oriundas del mundo de los países de capitalismo desarrollado y desde allí, su orientación se exporta al resto del mundo. Aunque no será el único tema que trate, dada la trascendencia que le atribuyo, es un eje de la problemática universitaria de nuestros días.

Algunos de los aportes Fundamentales de las U. Públicas a la sociedad:

Lo que en adelante escribiré no tiene necesariamente un orden de prioridades.

*Las Universidades Públicas (UP) han aportado a la sociedad costarricense una enorme cantidad de profesionales de ambos sexos. Cada quinquenio la población graduada de las UP ha ido en aumento: El último dato del que tuvimos registro es la comparación entre los profesionales graduados en 2017 con respecto a los del 2021. Mientras en el primer caso se reportó una cifra de 16.447 estudiantes, en el 2021 los graduados ya fueron 21.150 jóvenes. Hubo un aumento significativo, a pesar de la pandemia del COVID-19 que azotó al país, el cual fue de un 28.59%. La sociedad debe tomar nota que hay una enorme cantidad de estudiantes que no llegan al nivel de bachillerato, de modo que, si esta situación mejorara, es bien probable que aumente aún más el porcentaje de los estudiantes que ingresan a las universidades públicas y en consecuencia aumentará en proporción el número de las personas que se graduarán como profesionales.

*Veamos algunos datos. El número de los estudiantes que se matricularon en estas instituciones en los críticos años 2019, 2020 y 2021 siempre fue en aumento; en el 2019 se reportó una matrícula de 111. 595 personas; creció en el 2020 a 111.803 jóvenes estudiantes a pesar de la pandemia y luego a 125.141 en el 2021. En los años que transcurrieron entre el 2017 y el 2022, la matrícula aumentó un 15, 73% (Cfr. https://semanariouniversidad.com 20 de julio del 2022.)

*Por otra parte, mientras que en el 2017 se graduaron de las universidades públicas 16.447 estudiantes, cuatro años después ese número creció a 21.150 egresados, lo que representa un aumento del 28.59%.

*Costa Rica muestra cifras muy robustas entre las naciones de América Latina en cuanto al porcentaje de becarios de la educación superior pública. En el 2020, se registró un porcentaje mayor del 50% de beneficiarios de los programas públicos de becas. Fue el país que más brilló entre los latinoamericanos en los programas de ayudas económicas o becas; es decir, sin contar los programas de créditos porque corresponde a una acepción diferente. El porcentaje de estudiantes cubiertos por una beca aumentó entre el 2017 y el 2021 en un 28,72%. En el 2021 la cifra absoluta ascendió a 69.628 estudiantes. Al tomar en cuenta exclusivamente la población rural que asistió a la educación superior se mostró que el 78% de estos estudiantes obtuvo algún tipo de beca, muy por encima del porcentaje de becarios en la zona urbana del país en el mismo año académico. En conexión con el dato anterior, es relevante el hecho de que el 68% de los estudiantes de las instituciones de educación superior públicas, fueron los primeros alumnos de sus respectivas familias que accedieron a un centro de educación superior. He ahí un mérito de la Universidad.

*De acuerdo con información del Consejo Nacional de Rectores, en el año 2021 del total de estudiantes matriculados en las universidades públicas, 94.443 estaban registrados en la GAM, y 47.125 en sedes regionales. Debe tenerse presente que del total de estudiantes que asisten a un centro ubicado en una zona urbana, hay un porcentaje importante que provienen de las zonas rurales lejanas o de las semirrurales, por la sencilla razón de que, la mayoría de las carreras o programas de estudio únicamente se ofrecen en las sedes de la GAM. También ocurre que, a partir de determinado nivel de educación, los estudiantes de zonas rurales deben migrar a las sedes de la GAM, para darle continuidad a su programa de estudios. Es relevante no obstante que, en el 2022 se puso en evidencia que más del 82% de los estudiantes de primer ingreso provenían de colegios públicos. Esto quiere decir que se ha ido avanzando significativamente en el proceso de democratización del acceso de las personas estudiantes de origen más humilde a las universidades estatales. Datos del 2022, mostraron un aumento relevante en el acceso a las universidades de jóvenes provenientes de hogares más pobres.

*Esa misma confiable fuente del CONARE revela que la cantidad de diplomas otorgados por las universidades estatales ha venido incrementándose de manera significativa. El total de diplomas dados por estas instituciones en el 2014 fue de 14.990, frente a 21.303 en el año académico 2021. Un total de 13.834 de esos diplomas se concedieron en la GAM, frente a 7.456 que se otorgaron fuera de la GAM. (Cfr. División de Planificación Interuniversitaria. CONARE)

*La oferta académica ha crecido y se ha diversificado mucho. La oferta de carreras según datos del 2022 por las UP fue de 742 carreras. En las regiones periféricas se ofrecieron 137 carreras, lo que representa un aumento importante respecto de los años anteriores, aunque persiste todavía un rezago con respecto a las carreras impartidas en las sedes de la GAM, lo que constituye un gran desafío. Además, con frecuencia se desconoce que las universidades públicas realizan más de 2.200 proyectos de investigación (I + D. Investigación y Desarrollo) que inciden en una mejora de la calidad de vida de la población costarricense. Por añadidura, estas instituciones llevan a cabo más de 1250 proyectos de extensión y acción social, que tienen gran impacto en las comunidades donde se ejecutan; para ello se invirtió aproximadamente la suma de 23.000 millones de colones anuales.

¿Quiénes adversan a las universidades públicas?

Las universidades públicas en Costa Rica continúan siendo las instituciones públicas con más prestigio entre la población costarricense, a pesar de una obstinada campaña en contra de ellas por parte de enemigos ideológicos de ellas de viejo y nuevo cuño.

Los principales adversarios de las universidades públicas son ideólogos de un capitalismo voraz que considera que el rubro que debe presupuestar el Estado costarricense en su sostenimiento es exageradamente alto y caro. El capitalismo voraz (también calificado de “salvaje” por el papa Juan Pablo segundo), requiere imperiosamente de las políticas de desregulación de la economía, a fin de aumentar la tasa de ganancia en sus negocios. Esto significa empequeñecer el estado sin importar si hay duplicidades o no entre las instituciones, y obviando qué es lo que instituciones como las universidades públicas le aportan a la sociedad costarricense. La tesis de adelgazar el estado sin una evaluación exhaustiva previa del valor de las instituciones solamente abona el terreno para afectar la calidad de vida de la población más vulnerable en Costa Rica. No soy un defensor ad-perpetuam de cualquier institución pública, aunque sea ineficiente, ni creo que las universidades carezcan de errores. Los tienen y quienes las apoyamos debemos ser exigentes frente a los yerros en que ellas incurren. Pero otra cosa, es la creencia, meramente ideológica de quienes quieren desmantelar las universidades públicas, sin poner el menor empeño en conocer primero sus aportes invaluables a la sociedad.

Entre las personas que abogan por limitar las universidades públicas a un minimum minimorum, destacan también algunos (por fortuna no todos), empresarios de universidades privadas, que incluso, algunos de ellos, hasta tienen la desfachatez de pretender que del presupuesto público destinado a la educación superior, un rubro debería costear los negocios privados en educación superior. Por fortuna, en Costa Rica hay empresarios de la educación, cuya inversión en el negocio no se destina únicamente a obtener la más alta rentabilidad, sino que han apostado también a la calidad, como lo demuestra el reciente ranking realizado por la empresa británica “Quacquarelli Symonds (QS)”, con respecto a la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT), la que destaca entre las instituciones privadas de Educación Superior. En ese mismo Ranking aparecen la Universidad de Costa Rica, La Universidad Nacional y el Instituto Tecnológico, posicionadas, en ese orden, como las tres mejores universidades centroamericanas. No soy conformista, la calificación dada demuestra, que falta mucho por mejorar aún. Pero, es un orgullo para la sociedad costarricense, que las tres universidades con los mejores “rankings” sean esas tres instituciones públicas. Sin embargo, hay una orientación en la anterior administración y especialmente en la actual a reducir significativamente el presupuesto de las instituciones públicas de educación superior, afectando inclusive rubros tan sensibles como el presupuesto destinado a becas.

Las universidades tienen también, hay que decirlo, enemigos internos. Hay personas, que las sangran desde adentro, como cuando se realiza un trabajo mediocre, o se pretenden beneficios sin tener en cuenta para ello, en cuánto se restringe el presupuesto de inversión en investigación, becas o extensión. Las instituciones públicas deben mantenerse atentas a una ecuación que mantenga el presupuesto de inversión más o menos alrededor de un 20% del presupuesto total. Esto es lo que, expertos en el ámbito de la educación superior en América Latina calculan que permite mantener universidades de calidad, que puedan invertir en becas, investigación y desarrollo, y extensión o acción social, para que alimenten la docencia de calidad y viceversa. Es decir, es menester mantener un círculo virtuoso en la academia, entre docencia, investigación y extensión; y al mismo tiempo, la universidad debe seguir cumpliendo con su misión social, becando a la población estudiantil vulnerable, para que pueda obtener estudios superiores de calidad y también estrechando el vínculo con la sociedad nacional en todos los campos, al favorecer principalmente la relación con las comunidades más deprimidas, que requieren por tanto más apoyo.

¿En qué deben mejorar las universidades?

La ruta de las universidades no es tarea fácil, cada día es un requisito mejorar en todo sentido. Se impone la excelencia académica. La complejidad del mundo de hoy es enorme. El futuro se ha tornado cada vez más impredecible y retador. Es paradójico que en la época en que más avance científico tecnológico se ha producido, el mundo se nos ha tornado más incomprensible. Ello es así precisamente porque el avance científico tecnológico nos permite saber y conocer más, pero al mismo tiempo el campo del conocimiento se hace más vasto. Por lo tanto, estancarse es morir, no es una opción. Me referiré solamente a algunos de los retos principales.

Una de las tareas prioritarias es la renovación constante de la oferta curricular. Hay que adecuar el contenido de las carreras a las nuevas necesidades que impone el desarrollo. Esto implica un doble desafío e igualmente paradojal que el anterior: por un lado, las universidades, es cierto, deben aportar profesionales de calidad a las empresas, pero, por otra parte, son las instituciones que más capacidad crítica poseen para plantear los derroteros de un desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza y con la vida de todas las especies vivientes y sus hábitats. Esto exige mantener una capacidad crítica, para señalar las principales carlancas u obstáculos que impiden que la sociedad obtenga un verdadero desarrollo. Un buen ejemplo de esta tarea lo tenemos en los informes anuales del “Estado de la Nación”, que produce la universidad pública. De modo que, la universidad al tiempo que aporta profesionales al mercado laboral, dotados de capacidad técnica y científica, pero inextricablemente acompañada de una visión humanista sólida, es capaz de criticar aquellas tendencias y orientaciones de las políticas públicas, que nos conducen por rutas equivocadas.

Una visión como la señalada, obliga a la institucionalidad educativa, a sus dirigentes académicos, a los estudiantes y a todos los que en ella laboran, a salvaguardar celosamente la autonomía, a orientar los pasos de las universidades en un sentido comprensivo, capaz de asumir los retos que nos impone el desarrollo de la ciencia y la tecnología; pero, dentro de una visión humanista en la que se preserven y profundicen los valores de la solidaridad social, del compromiso universitario con los sectores más necesitados de la sociedad, con la búsqueda incesante de la verdad. Implica no dejarse avasallar por las imposiciones que puedan provenir de la política y los políticos de turno.

Existe toda una corriente de pensamiento, que se plantea la educación del futuro, centrada en lo que llaman asignaturas o carreras STEM (significa en español ciencias, tecnología, Ingeniería y matemáticas). Otra corriente agrega una A después de la E, para que el acrónimo por sus siglas en inglés se lea STEAM (traducido al español quiere decir: ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas). La diferencia entre ambas es pedagógica. El último acrónimo, emergido en los Estados Unidos aporta supuestamente, una metodología que requiere mayor intensidad de trabajo en el aula por parte del alumnado. Sin embargo, en lo medular son corrientes compatibles entre sí en cuanto a las carreras que buscan promover. Una propuesta plantea que los beneficios de la educación STEAM son: “Adquirir y aunar conocimientos de ciencia y tecnología. Aprender con recursos digitales y mediante el uso de las TIC, básicos para las profesiones del futuro. Desarrollar el sentido crítico de los alumnos, que los ayudará a resolver cualquier situación o problemática.” (Cfr. https://www.classlife.education. 9 de noviembre, 2021). En otro sitio de la web, se permiten hasta recomendar las carreras del futuro, con más empleo y mejores sueldos, y señalan las siguientes: Ingeniería ambiental, Desarrollo de software, Ciberseguridad, Ingeniería Robótica, Marketing digital, Ingeniería genética, salud mental, recursos humanos. En otro sitio, se permiten preguntarse con alevosa intención, ¿qué carreras no tienen futuro? Y responden: Abogacía, contaduría, Ingeniería en estudios del petróleo, aviación, Policía, Bibliotecología, Ejecutivo bancario, y -no podía faltar- Artista. (Cfr. https://experienciajoven.com. 17 de agosto del 2020). Hay un largo etcétera induciendo mediante las preguntas a los estudiantes a ver el futuro con una mentalidad predominantemente mercantilista. No resisto la tentación de presentarles una última, entre las muchas absurdas preguntas que aparecen en diferentes sitios de la web. ¿Cuáles son las carreras del futuro en Costa Rica? El subtítulo en negrita dice: “Carreras mejor pagadas en Costa Rica en 2022”. Aquí, ofrezco la respuesta: Ingeniería de software. -Y agregan- sueldo nacional promedio: desde 1.660.000 colones al mes (aproximadamente, -escriben- 2.688,33 euros), según Glassdoor, Bioinformática y biotecnología, Analítica de datos, Animación digital, Ingeniería en computación. Por supuesto en una parte señalan sin sonrojarse siquiera: “…es que la era tecnológica ha catapultado todas las profesiones relacionadas con la tecnología…” ¡No me diga!!! (Cfr. https://ejemplos-curriculum.com. 2022).

No puede ser más evidente la intencionalidad de producir una polarización entre las llamadas “ciencias tecnológicas y científicas” versus las conocidas como “ciencias sociales, letras y artes”. Estas segundas son completamente menospreciadas, esencialmente porque carecen o carecerán muy pronto, de cabida en el mercado. Y aunque una corriente estadounidense, ha pretendido remediar este asunto, incrustando en el medio el acrónimo STEAM, en la práctica, salvo en la parte metodológica referida a la forma de trabajar en el aula, las ciencias sociales, las letras e inclusive las artes continúan, dentro de esta tesitura viéndose postergadas y menospreciadas. La verdadera razón es ideológica claro está; se busca desacreditar y en lo posible hacer desaparecer todo aquel poderoso conocimiento, que más ha aportado una visión crítica frente al “capitalismo salvaje”, al calentamiento global, del cual es su principal promotor. Además, la ciencia social, la filosofía, la literatura, las artes han dotado a cientos de miles de profesionales (si no millones), de una cosmovisión humanista del mundo, antagónica del “globalismo” puramente mercantil y depredador. Este mundo globalizado prevalece la lucha del ser humano contra sí mismo, buscando abrirse paso en la sociedad contra todo y contra todos, siempre que individualmente adquiera él o ella, una forma “segura” de ganarse la vida acomodándose en la cúspide de la pirámide.

Las instituciones públicas de educación superior no pueden dejarse tentar por esta visión mercantilista de la educación que, esencialmente proviene de una esfera externa a ellas. Aunque, ya algunos profesionales han caído en estas garras, viéndose seducidos por el pragmatismo de carreras más cortas, sin tener que demorarse en lo que quieren ver como una ciencia “insustancial”, “inexacta” y hasta “superflua”. La ciencia y la tecnología no pueden verse como antagónicas del humanismo. ¿Carreras de ciencia y tecnología? Sí claro, pero siempre que estén insertas en un contexto humanista. Para concluir, traigo a colación una frase proverbial. El premio nobel de física, por la teoría “electrodébil”, Sheldon Glashow, dijo algo que por venir de una persona como él no tiene parangón: “Un científico sin cultura humanista hará mala ciencia.” (https://la vanguardia.com. 20.06.2017). Alberto Salom Echeverría/ albertolsalom@gmail.com

Campaña Gracias a la CCSS ¡La Caja no se vende, la Caja se defiende!

El Frente Nacional por la Seguridad Social (FRENASS) inició la campaña #Gracias a la CCSS, en la que plantean que la Caja no se vende, se defiende.

Como parte de la campaña han compartido vídeos sobre testimonios de asegurados, y sobre la unión y apoyo de diversas personas al movimiento por la defensa de la Institución. 

Invitan a todas las personas a unirse a la campaña por la defensa de la Caja. 

Si desea ver el vídeo completo y la publicación lo puede hacer al siguiente enlace: https://fb.watch/j1OWHDX0z4/?mibextid=qC1gEa