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Cuando la palabra tóxica se encuentra con la mediocridad

Macv Chávez

Normalmente febrero suele llegar arrasando los ojos con frases sanvalentinescas, esos que suelen llegar a ser como la urticaria, debido a la masificación del síndrome del nombre del mismo mes, aquel que no hace otra cosa más que demostrar a ciencia cierta la falta de amor propio que existe en nuestras sociedades, sin la necesidad de investigaciones de grandes y prestigiosas universidades ni de intelectuales renombrados. Pero, este año febrero se presenta de manera muy particular, cargado de memes que resucitan y vuelven a matar a Marie Curie por tanta publicidad malformada de la palabra tóxica/o, tanto que creo que de volver a despertar terminaría citando una escena de la película “El lado oscuro del corazón 1” para definir a esta sociedad febreriana: “sarta de mal cogidos”, conduciéndonos de una u otra forma a Freud para poder entenderla mejor.

Pienso que cada día la estupidez humana se expande interminablemente, tanto que, incluso, con el paso del tiempo se está volviendo un tanto poeta, porque es lo que se viene haciendo últimamente con el uso de la palabra tóxica para hablar de relaciones amorosas enfermizas, trastornadas, deficientes, inmaduras y demás categorías que se suele contemplarse en el día a día de una sociedad envuelta en la mentira, el autoengaño, la falacia y demás pendejadas que sirven para vivir huyendo de la realidad, para no enfrentarse con la verdad de las cosas en sí misma. Por eso podemos contemplar que en el fondo es hasta ironizado el uso del término tóxico para las relaciones amorosas, al punto de que se van convirtiendo en citas influenciadoras sobre la masa, esa cantidad de personas que son los animales domésticos que todavía no aprenden a ser persona, por tal razón carecen de pensamiento propio, como también de ética, moral, conciencia, valores indispensables para una vida trascendental, a esa que está llamada todo ser humano por su propia naturaleza o capacidad de razonar, algo que no tienen los demás animales, para crear y transformar su entorno natural de ficción a realidad.

Ahora, según la RAE tóxico es algo que contiene veneno, por tanto no se puede usar para definir estados mentales de las personas, porque no contenemos veneno, no somos serpientes ni componentes químicos que matan como Chernóbil, salvo que lo empecemos a usar en el sentido figurado de la poesía, porque esa es la única forma en cómo una persona podría ser tóxica, caso contrario, no se tendría por qué usar dicha palabra para definir a las personas que tienen trastornos o problemas mentales, porque quieran o no se ha creado la idea de que lo tóxico mata, por tal razón, con el uso de este término podríamos estar expandiendo el número de asesinatos o de la propagación de la violencia y hasta de las violaciones, porque no hay que olvidar que muchas de estas reacciones son como bombas de tiempo que solo necesitan ser pinchadas con un alfiler para estallar, porque son cosas que se han ido reprimiendo y no tratando a lo largo de la vida, sencillamente porque nos han planteado de que ir al psicólogo o psiquiatra es solo porque estás demente, enfermo mental extrema, psicópata, asesino, gente que busca matar o dañar a otro a cada instante, cuando no es así. Por eso este uso indiscriminado del término tóxico debería preocuparnos, porque su mal uso puede promover estas cosas, debido a que todavía somos sociedades subconsciente y, por ende, nos dejamos arrastrar por los estados biológicos o subconscientes del ser para socializar, desde el hacer amigos hasta tener una relación de pareja, porque lastimosamente todavía no hemos dejado de ser animales domésticos, por tal razón vivimos propagando la malformación humana por todos los medios sin tomar conciencia de las cosas, como ahora mismo lo vienen haciendo con esta palabra, esa que en el fondo de una malformación humana representa solo a una cosa que con el tiempo te mata, tal y cual lo hacen los tóxicos de Chernóbil.

Y si realmente nos preocupa la realidad sociocultural que hoy se contempla con más fuerza que antes, debido a que la información está al alcance de nuestras manos, debemos empezar a fomentar la práctica de los valores, como el honor, buscando la honestidad de la persona consigo misma, para que en ese encuentro consigo misma sea capaz de reconciliar y superar ese pasado que a Freud le hizo sexualizar al hombre, algo que me atrevería a decir que es así, porque el ser doméstico todavía funciona así, porque toda nuestra actitud se desprende del ser sexual, porque es ahí donde empieza nuestra vida, es ahí donde se desencadena el instinto o prima la razón, porque es ahí donde el instinto te invita a llenar vacíos existenciales como la ausencia del padre, la madre, la necesidad de afecto, entre otras cosas, como los abusos en sus diversas manifestaciones. También es ahí donde la razón te dirá que no estás llenando ningún vacío existencial, sino que estás complementando tu ser con la libertad de ser tú, sin la necesidad de conservar ni preservar nada, por contrario, simplemente dándote tal y cual eres, sin cadenas que te aten al pasado ni bloqueen tu futuro.

Y es ahí donde recién puedes descubrir tus propias capacidades humanas, porque aprendes a distinguir entre deseo o sueño y las enfermedades mentales, los trastornos biológicos y psicológicos, esos que hoy la mediocridad llama poéticamente tóxico, porque suena más bonito y agradable que enfermo mental, ese enfermo mental que socialmente somos por lo menos el 90% de la población, porque no es fácil ser persona, tener conciencia del ser en plenitud, vivir sin mentiras ni con autoengaños, razón por la cual el hombre sigue tragándose al hombre, simplemente porque todavía no hemos aprendido a ser personas para dejar de ser masas, animales domésticos, esos que pueden ser perro, gato, loro, entre otros, solo que con figura humana y mentalidad de máquina, motivo por el cual repetimos los mismo patrones de la involución humana, sin siquiera lograr trascender, sin ir más allá de nosotros mismos.

Y esta es la razón por la cual me opongo firmemente a que se siga usando la palabra tóxica para una sociedad enferma y no contaminada, porque lo tóxico viene de fuera, es contaminante, es una sustancia externa, un veneno, y la enfermedad viene desde adentro, desde ese ser que hoy está desnutrido, humanamente hablando, porque nos hemos vuelto irracionales, porque nos hemos domesticado tanto que hemos perdido la capacidad de razonar, a pesar de tener tantos años universitarios o tantos logros en la vida personal, simplemente porque somos incapaces de ver más allá de nuestros propios ojos, porque solo nos miramos como uno se mira en el autoengaño: incapaz de verse ante el espejo humano que es el otro, porque finalmente nadie es de sí mismo, sino todos somos de toda la humanidad, y por tal razón la humanidad es la que sigue y seguirá fallando, porque todavía seguirá enferma, mientras la gente siga siendo incapaces de verse más allá de sus propios ojos, porque está enferma de sí misma.

 

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Cacería de brujas contra los matrimonios de parejas del mismo sexo

Luis Paulino Vargas Solís

En el currículum del juez Francis Porras León, los galardones más vistosos tienen que ver con su activismo como ferviente militante de ideologías religiosas muy conservadoras. Primero, sus dos recursos –ambos fallidos– ante la Sala Constitucional: uno contra la norma técnica del aborto terapéutico; otro contra la píldora del día después. A lo cual suma su beligerancia homofóbica en Facebook, y los rendidos elogios que ha recibido por parte de diputados que comparten esa misma ideología religiosa.

El día ayer, un nuevo galardón se suma a tan pintoresco currículum, y, en este caso, un galardón tan refulgente que opaca todos los demás: su sentencia contra el abogado Marco Castillo que, por desproporcionada y abusiva, desnuda una saña impropia de ningún juez que tenga un mínimo respeto por su investidura.

Pero, además, lanza una cacería de brujas contra los notarios que hayan casado parejas del mismo sexo, y contra las propias parejas, aparte que incurre en actitudes, que, de tan ridículas, serían risibles sino fuera porque son sumamente irresponsables: como regañar al Registro Civil, y exigirle que le pase la lista de los notarios involucrados, como si esa no fuera una información pública.

Mi pareja Jonathan y yo somos una de las 33 parejas del mismo sexo que, con nuestro notario, presentamos nuestros papeles ante el Registro Civil. Nos casamos el 9 de junio de 2018, y, muy ilusionados, hoy estamos a la espera del 27 de mayo de 2020, para que, de acuerdo con las resoluciones de la Corte IDH y de la Sala Constitucional, nuestro matrimonio sea plenamente válido ante la ley.

Nos sabemos parte de esta absurda cacería de brujas, y la asumimos como un escollo más en una lucha que ha durado tanto como han durado nuestras vidas. Como pareja, con 18 años de convivencia bajo el mismo techo, Jonathan y yo hemos dado mil peleas, y jamás nos dejamos intimidar, mucho menos vencer.

Nuestro mensaje para el activista juez Porras León: somos mucho más fuertes que su homofobia y sus prejuicios.

 

Tomado de la página de Facebook del autor.

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Informalidad laboral en Costa Rica: taller

Dando seguimiento al trabajo conjunto que viene realizando la FES y la UNA, es que han acordado realizar un taller sobre “Informalidad laboral en Costa Rica: buscando soluciones para una sociedad más justa y solidaria”.

El mismo se llevará a cabo el próximo martes 25 de febrero de 9 a.m. a 3 p.m. El lugar será próximamente definido.

El objetivo es presentar, comentar y realimentar ese día la gran variedad de información estadística que se ha estado obteniendo de un análisis de los últimos 10 años de la encuesta continua de empleo.

El cupo es limitado.

Marco Vinicio Zamora

Henry Mora Jiménez

 

Foto: https://semanariouniversidad.com/pais/un-millon-de-costarricenses-se-anclan-en-el-trabajo-informal/

Información enviada por Henry Mora Jiménez.

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Jornada Ética y Lucha Anticorrupción- IDEARIO-COLPER

Nos complace invitarle a la Jornada de Reflexión “La construcción de una Agenda Ética para la Costa Rica del Bicentenario, una visión desde la Comunicación Social”, a celebrarse el jueves 13 de febrero de 2020 de 8 a.m. a 3 p.m., en la Sede Central del Colegio de Periodistas de Costa Rica, Sabana este.

La actividad es organizada por el Tribunal de Honor y Ética del Colegio de Periodistas de Costa Rica, en el marco de la Cátedra Ética y Responsabilidad Social de la Comunicación Alberto Cañas.

Participa también la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional, desde el Ideario La Costa Rica Bicentenaria.

Hemos asumido el reto de aportar a la construcción del Ideario Costarricense, en el tema de la Ética y los Valores, a partir de un diálogo necesario entre distintos sectores del país. Buscamos motivar las voces, el diálogo, y compartir su experiencia y conocimientos dentro de la Jornada. Será un punto de partida para evaluar el panorama nacional y los nuevos fenómenos sociales de nuestro país.

Puede confirmar su asistencia en el siguiente enlace:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfQ2aT_AXk8D6hks8HGVLlswO3lTuafZSXtjQq2uinyJoApaw/viewform

 

Cordialmente

Lic. Belisario Solano,

Presidente,

Junta Directiva,

Colegio de Periodistas de Costa Rica

 

M.Sc Efraín Cavallini Acuña,

Presidente,

Tribunal de Honor y Ética,

Colegio de Periodistas de Costa Rica

 

Enviado por Efraín Cavallini Acuña.

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Mario Silva y el calvinismo

A la luz de los sucesos del golpe de estado en Bolivia y de los comentarios que el comunicador Mario Silva hiciera en su programa televisivo “La Hojilla” del sábado 23 de noviembre del corriente, se hace necesario arrojar luz sobre algunos puntos fundamentales.

Soy asiduo tele espectador de “La Hojilla” y veo el programa frecuentemente, aun cuando lógicamente no siempre esté de acuerdo con todo lo que ahí se diga. Normalmente Mario Silva presenta información bien fundamentada y documentada. Lamentablemente en el programa del sábado 23, que acabo de ver desde Ankara donde me encuentro en este momento, se incurrió en la divulgación de opiniones erradas y sin fundamento.

  1. Se reprodujo la afirmación hecha por el Prof. Dr. Enrique Dussel en entrevista televisiva donde él decía que el llamado macho Camacho y sus seguidores eran evangélicos de ultra derecha. El mismo Prof. Dussel corrigió lo dicho por él en la entrevista televisiva, en clase dictada el viernes 22 después de conversar en México con el Dr. García Linera y el Presidente Evo Morales donde quedó claro que estos grupos extremistas en Bolivia están integrados por evangélicos y católicos. Hemos sabido que el macho Camacho y la auto-proclamada Áñez son católicos, no evangélicos. La biblia al revés de Camacho es católica. En realidad este horrible asunto del uso y manipulación de la religión por parte de católicos y evangélicos para violentar y destruir los valores espirituales de los indígenas es un hecho despreciable y a todas luces anti-cristiano.
  2. Mario Silva tiene una falsa opinión sobre Calvino y el calvinismo. Insistentemente Mario señala que los evangélicos ultra derechistas que han ido creciendo en el continente, evidentemente financiados por los EEUU, responsables en buena medida del triunfo del fascista Bolsonaro en Brasil y del golpe de Estado en Bolivia, son calvinistas. Cada vez que Mario se refiere al calvinismo lo hace de manera peyorativa, demostrando con eso que desconoce completamente el tema. Identificar al cristianismo calvinista con los grupos de evangélicos extremistas y de ultraderecha demuestra un total desconocimiento de la realidad del cristianismo calvinista. Los evangélicos extremistas no son calvinistas, son más bien pentecostales—aunque hay iglesias pentecostales probolivarianas y chavistas. Aquellos grupos de ultra derecha son iglesias libres, aupados y seguramente financiados por los Estados Unidos. Son grupos más bien recientes que surgieron con fuerza en los primeros años de la revolución sandinista. Las iglesias establecidas en Nicaragua, muchas de orientación calvinista, denunciaron a estos grupos y se diferenciaron radicalmente de ellos.
  3. Las iglesias calvinistas son fundamentalmente las iglesias “Presbiterianas”, aunque también las iglesias bautistas, las luteranas, las anglicanas y las metodistas tienen influencia calvinista. Estas son iglesias largamente establecidas en el continente, algunas con 150 años de existencia en nuestros países. De estas iglesias ha surgido un pensamiento y praxis progresista y en muchos casos revolucionario. En los años 60 y 70 del siglo pasado surgió entre estas iglesias influenciadas por el calvinismo, el movimiento Iglesia y Sociedad, que produjo una teología protestante que fue un importante antecedente de la Teología de la Liberación. De estas iglesias han surgido importantes teólogos de la liberación como José Míguez Bonino, en Argentina, Rubem Alves, en Brasil, Sergio Arce y Ofelia Ortega, en Cuba, entre otros. Ciertamente la feligresía de estas iglesias incluye una variedad de opciones políticas, ideológicas y teológicas, pero no se puede afirmar que ser calvinista es ser capitalista o anti bolivariano.
  4. En la ciudad de Mérida tenemos una congregación presbiteriana, calvinista. Con nosotros se ha reunido la Profa. María Alejandra Díaz quien puede dar fe de quienes somos esos calvinistas. También el P. Numa Molina nos conoce y sabe quiénes somos los presbiterianos.
  5. Gran parte de la visión negativa sobre Calvino y el calvinismo proviene de la tesis propuesta por el sociólogo Max Weber en 1904 sobre “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Weber consideró que la ética protestante que enfatizaba el individualismo, la frugalidad, la importancia del ahorro, dio origen en gran medida al surgimiento del capitalismo. Calvino, según Weber, es el máximo representante de esta ética. Pero resulta que estudios posteriores han demostrado que la tesis weberiana no es del todo cierta. Como lo señala el estudioso Samuel Gregg: “El surgimiento del capitalismo no está en correlación con el protestantismo. Hay numerosos ejemplos de sistemas capitalistas que surgieron en países no protestantes, como ocurrió con el mercantilismo italiano que surgió dos siglos antes de la Reforma protestante. Estudios católicos y protestantes están acordes en que el “espíritu comercial” precedió a la Reforma por lo menos en dos siglos. A partir del siglo XI las palabras Deus enim et proficuum, por Dios y el lucro, aparecen entre los mercantes italianos y de Flandes. Desde los años 40 y 50 del siglo pasado el erudito belga Raymond de Roover escribió numerosos artículos señalando que durante la Edad Media comenzaron a desarrollarse transacciones comerciales y bancarias. El historiador italiano-americano Robert S. López demostró también que la tesis weberiana está error.”[1]
  6. La Ginebra de Calvino mostró una ciudad cristiana desarrollada, donde los sistemas educativos, sanitarios y de salud pública, vivienda, cuidado médico y trato igualitario de todos los ciudadanos fueron ejemplo para toda Europa. Lamentablemente lo único que se conoce sobre Calvino es que quemó en la hoguera al médico y erudito español Miguel Servet. Este acto, ciertamente reprochable a nuestros ojos, no fue nada ajeno a lo que se hacía en los países católicos de la época, de hecho, Roma había condenado previamente a Servet a la hoguera y por esa razón Servet huyó hacia Ginebra buscando refugio. Lamentablemente Calvino no fue mejor en esto que sus congéneres católicos.

Rev. Dr. Edgar Moros Ruano,

Pastor de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela

Profesor Titular Jubilado de la ULA

[1] Samuel Gregg, “Why Max Weber was wrong”, en Public Discourse, December 11, 2013. (Traducción libre del autor del presente artículo)

 

Compartido con SURCOS por Carlos Tamez.

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MANIFIESTO PÚBLICO

Don Carlos Alvarado Quesada.

Presidente de Costa Rica.

S.M.

Con humildad, pero también con vehemencia deseamos ofrecerle algunas palabras de reflexión que no le vendrán de los dueños del periódico La Nación ni de otros empresarios.

Nuestro país es el espacio que tenemos la mayoría de costarricenses para amanecer, sonreír, experimentarnos felices, desear la dignidad para los nuestros (familiares, amigos, conocidos, todos) y morir felices.

Bajo el gobierno que usted lidera y en el que tiene por ello enorme responsabilidad, Costa Rica parece orientada a terminar de consolidar un programa-diseño productivo y económico que se alimenta con la producción de una profunda y creciente desigualdad social afirmando como meta unilateral la superación de una crisis fiscal (que algunos aprovechan para hacer buenos negocios) y avanzar luego en un crecimiento económico que supone concentración política en menos manos dudosamente ciudadanas e incremento de la desigualdad para la población. Por desgracia es el modelo de un Chile que, en estos días estalla. Es también, con sus distancias, el modelo, consciente o inercial, seguido por las oligarquías de nuestros hermanos centroamericanos y del que Costa Rica se ha distanciado desde el siglo XIX. Ya hoy Costa Rica muestra a todos que en su territorio pueden proliferar e imponerse la miseria de escándalo, la desesperanza, la precariedad y la provisoriedad para muchos sectores de su población. Desaparecieron de las calles las camisetas que saludaban con un “Costa Rica. Pura Vida”. El modelo de un muy repudiado mundialmente General Pinochet y sus secuaces se asienta en una Costa Rica afirmada contra los empobrecidos, los ancianos y los jóvenes y que compromete la felicidad y seguridad de toda su ciudadanía.

Se está haciendo más ricos a los que ya son opulentos y para nada de paso robándonos alma y esperanza porque acentuamos la producción de desigualdad, injusticia, precariedad-provisoriedad y radicales desencuentros ciudadanos. Sabemos que sus cercanos, y la prensa que lo eleva al sitial de “héroe” no le hablan de estas cosas. Están ocurriendo y la población lo resiente.

El presente que avisa un futuro no merece debatirse entre izquierdas y derechas sino entre todos los costarricenses de buena fe. Hemos sido capaces de producir un país distinto al que hoy se nos receta. No deseamos perderlo. Si deseamos empleo y justicia social es con esa meta en la que todos tienen cabida, excepto los que no pueden o saben convertir su ruindad en generosidad y compromiso ciudadano. Deseamos, por ejemplo, que el empleo público se mida por su eficiencia y eficacia en el logro de sus metas y no se lo reduzca a una pugna por negar sus derechos a la organización y a salarios decentes para que esos trabajadores puedan cumplir con las exigencias que demandan sus familias. No es la peor idea estimular la mejor relación posible entre estos trabajadores y los usuarios, relación que estimula y es metro de su eficiencia. La labor de un Gobierno pasa por estimular la integración de su ciudadanía o pueblo. No por hostilizar a algunos de sus sectores para privilegiar codicias.

Don Carlos, usted tiene ojos. Quíteles la venda. Usted es el primer ciudadano y Nuestro, de todos, Presidente. Tiene la responsabilidad de conducirnos en el proceso de reforzar lo que hace de Costa Rica un país de libertad y justicia, integrado e integrador, un país donde Dios se hace carne en cada individuo para que cada grupo familiar exude dignidad. Un país que la Virgen de Los Ángeles bendice, protege y ayuda. No haga que esta Patrona llore por los ojos de sus devotos ciudadanos.

Señor ciudadano Presidente: nuestro pueblo es consciente de que la facilidad contiene peligros tan graves como la mentira. De aquí que la responsabilidad que confiere el voto ciudadano encuentre su sentido al ser utilizada para proponer, escuchar, debatir y resolver con otros, siempre distintos. Y entre ellos los producidos como más vulnerables.

Con ellos debemos estar todos. Constituyen el metro de nuestra ciudadanía responsable y de nuestra humanidad solidaria. Responsabilidad y solidaridad. Ese fue el sentido del voto que lo puso en la Presidencia.

Usted Señor Presidente puede ponerse a la cabeza para alentar un movimiento cívico capaz de construir una ciudadanía moderna, feliz y democrática que ahuyente las gulas y estimule la convivencia de la que hemos solido enorgullecernos y que hoy codicia y delito organizado oscurecen. En el 1% más opulento del país existen personas y familias que no le amenazarán con irse a producir a otro país. Costa Rica es para muchos y muy diversos casa única. Y los empobrecidos no le cerrarán jamás la puerta a la dignidad, los trabajadores siempre querrán construir país haciendo lo que saben hacer con disciplina, eficiencia y voluntad que ameritan una paga justa que les permita pagar, mes con mes, escuela, salud y las legítimas aspiraciones de los suyos. Los sectores medios entienden que si pierden propiedades e ingresos en el nuevo modelo que solo algunos desean la existencia se les volverá angustia y quizás tragedia. Don Carlos, el único riesgo de optar por un llamado a toda la ciudadanía es que el llamado llegue tarde. Quienes conspiran contra los ciudadanos porque solo estiman su codicia propia no descansan. Se instalan y adulan. Usted es un ciudadano joven. Los ciudadanos jóvenes suelen mostrarse atrevidos. Si da usted este primer paso de refundación de una Costa Rica solidaria y ciudadana será siempre recordado por un pueblo espiritualmente agradecido y conmovido. Empiece a dar ya esos pasos ¡que le seguimos!

Guido Sibaja.

Cédula: 1566634.

 

Imagen ilustrativa. UCR.

Compartido con SURCOS por Marino Marozzi.

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Congreso de hidroeléctricas en Costa Rica y la farsa de las “energías limpias”

Osvaldo Durán Castro

Asoc. Proyectos Alternativos/PROAL-FECON-REDLAR

Sociólogo, profesor ITCR

En la “Conferencia sobre cambio climático (COP25)” recientemente celebrada se anunció que, en nuestro país, en el año 2021, se realizará el “Congreso Internacional de Hidroelectricidad”, con el lema “Energías renovables trabajando juntas en un mundo interconectado”, auspiciado por el Gobierno de Costa Rica. La escogencia de Costa Rica por parte de la COP25, o la oferta que no sabemos si fue del mismo Gobierno, responde a la visión “ambiental” y falaz de que las represas son energía “limpia, verde y sostenible”.

El problema energético y la generación de electricidad, en cualquiera de sus formas, responden a la visión de sociedad que defendamos y por tanto no están aislados o fuera de contexto. Cuando por ejemplo la burocracia técnica de la Comisión económica para América Latina, CEPAL, dice que “la región podría crear un gran sistema interconectado, pero para eso habría que modificar o ampliar las infraestructuras. Ahí está la gran oportunidad para invertir” y exalta que “Gigavatios, más gigavatios es lo que se necesita en América Latina”, (https://elpais.com/economia/2015/04/24/actualidad/1429894886_485908.html), es claro que alienta un modelo económico expansivo que requiere hacer uso intensivo de los ecosistemas, lo cual está asociado a toda la maquinaria financiera y política para promoverlo. Eso es imposible sin la competencia de los gobiernos y ninguno de ellos diría que construye represas o cualquier otro tipo de infraestructura energética, fuera de estándares “ambientales”. Todo queda ajustado y legalmente justificado, incluidos, claro está, los estudios de impacto ambiental. Pero los impactos de las represas en todo el planeta han sido letales por la destrucción social y ecológica provocada.

Podemos coincidir en que la agenda ambiental/climática es muy compleja, pero esa complejidad depende de qué definamos como problemas “ambientales” y cómo los atendamos. En realidad, lo que padecemos son las consecuencias del modelo de crecimiento económico ilimitado con aumento cada vez más grosero de la inequidad social. Esos no son problemas del “ambiente”; son los resultados provocados por la visión errada y las prácticas gubernamentales y empresariales en la mayoría de los países, que nos están llevando al abismo.

En general, ningún programa de “compensación de emisiones”, “energías limpias”, “carbono neutralidad”, etc, podrán detener la crisis que viven las sociedades y el planeta, porque no atienden el origen de los problemas. La crisis que vivimos es provocada principalmente por los países del norte del mundo por sus modelos de producción y consumo voraces a los que las élites de esos, y de nuestros países, han sometido al planeta. Hace unos años, cuando Donald Trump anunció que Estados Unidos abandonaría los acuerdos de París, los titulares del mundo alabaron la frase del presidente francés Macrón: “No importa donde vivamos, tenemos la misma responsabilidad”, lo cual no era más que una sugestiva falacia; una democratización de desastre, y una difuminación de la culpa, porque colocaba a toda la gente como igual; con la misma responsabilidad, y evadía señalar a quienes más responsabilidad tienen, empezando por ellos mismos, como generadores del desastre que vivimos todo.as. En todo caso esos acuerdos, como muchos otros documentos, no hacen más que plasmar “deseos” y obviedades, y nunca exigen nada ni a los gobiernos ni al mundo corporativo; hacer algo concreto es “voluntario”. Es lo mismo que ocurre cuando en el Foro de Davos, los multimillonarios y las corporaciones, dicen que el mundo es cada vez más inequitativo. Un papel más, y nada de acciones para cambiarlo. “Nada cambiará en Inglaterra, excepto el clima”, como dijera el escritor Oscar Wilde.

En el modelo de economías y sociedades que vivimos todo puede llegar a ser “sostenible” gracias a que los discursos se crean, se diseminan y se imponen en el imaginario de la gente como verdades; como la “verdad oficial”. Costa Rica es especialista en esto. Hasta la pesca de arrastre puede ser sostenible. Los monocultivos pueden ser ambientalmente implementados. La subasta del agua puede justificarse. Las energías sucias, como la solar, pueden devenir en limpias y verdes, porque se divulga la tecnología de punta, pero nunca se explica la hecatombe ecológica y social que provoca la extracción del litio, el “oro blanco” moderno, usado para las baterías de almacenamiento.

En Costa Rica podemos enumerar decenas de ejemplos de incongruencias entre el discurso del “país verde” exhibido en los escaparates del márquetin internacional y la realidad nacional. Todo se puede justificar legalmente, porque ser “ambientalista” muchas veces no es más que ajustarse a estándares legales, oficiales y asumir como válido y bueno lo que en realidad destruye. Para eso están las regulaciones de entidades como SETENA; para muchas veces hacer viable lo que de ninguna manera debería construirse. Ésa es la diferencia sustancial entre regular y limitar; entre lo ambiental y la justicia ecológica y social, estas 2 últimas absolutamente ligadas. Todo puede quedar perfectamente alineado con postulados verdes, y con eso la oficialidad y el espectro empresarial/corporativo estarán satisfechos, más no los pueblos y los ecosistemas a los que, de paso, ya es tiempo de adjudicarles derechos propios.

Cuando logramos la suspensión del PH Diquís (https://surcosdigital.com/ph-diquis-en-suspenso-un-triunfo-social-y-una-oportunidad-para-cambiar-el-modelo-electrico-de-costa-rica/) reafirmamos lo que hemos señalado desde hace muchos años: LA ÉPOCA MUNDIAL DE LAS REPRESAS YA PASÓ, y en paralelo, que Costa Rica requiere un nuevo modelo eléctrico sustentable, inclusivo de la gente y participativo; no uno excluyente y destructivo como ha sido hasta hoy. Debemos reorientarnos hacia un modelo ecológica y socialmente sustentable que sustituya y supere el que tenemos hoy “ambientalmente sostenible”.

Afiche de Allan Sojo García/Pacuare.

Los éxitos comunitarios del año 2019 como la suspensión del Diquís, la liquidación del PH San Rafael en Pérez Zeledón de la empresa nacional HSolís, (https://youtu.be/2vUTCys7DSk) y el freno a los PH Bonilla 510/6.1 MW y PH Bonilla 1320/5.4 MW en Turrialba, de la misma constructora (https://surcosdigital.com/ni-una-represa-mas-en-turrialba/) demuestran sensatez y reconocen que la generación de electricidad nacional debe ser reorientada. (En el caso de los PH Bonilla, las comunidades y organizaciones sostenemos la alerta pues ni el MINAE ni el ICE, que firmó contratos de compra de electricidad con la empresa, han emitido un dato oficial sobre la liquidación de los mismos).

Suspender Diquís (no liquidarlo), no dar conveniencia nacional al PH San Rafael y frenar los 2 PH Bonilla, han sido decisiones acertadas de esta Administración y en particular del MINAE y su ministro Carlos Ml. Rodríguez, pero que no son unilaterales, si no que responden a los argumentos técnicos y luchas de las comunidades y organizaciones sociales por más de 3 décadas y en la actualidad. Esto demostró oportunidades de coincidencia. Podríamos decir también que el anuncio del ICE de no construir más represas es un reconocimiento de la necesidad técnica y la urgencia ecológica de detener la destrucción de los ríos y sus ecosistemas asociados y de respetar los derechos de las comunidades, aspectos que desde el ámbito civil hemos sostenido por décadas. Otro asunto de fondo por discutir es con cuáles fuentes energéticas y en qué condiciones será atendida la demanda nacional. Es un problema que habrá que resolver, y si hay diálogo al respecto, la sociedad costarricense dará pasos importantes hacia los nuevos modelos de energía y electricidad que requerimos.

Esos son elementos del nuevo contexto de avances hacia el respeto de los ecosistemas y las comunidades, en el que el Congreso Internacional de Hidroelectricidad del 2021 para promover las represas, resulta un anacronismo, un sinsentido y una contradicción con lo que el mismo MINAE ha avanzado. En el mundo entero la destrucción, y no construcción de represas, es la tendencia prevaleciente. En Europa los estudios demuestran tan solo el 40% de las represas operan eficientemente, y el plan previsto es demoler hasta 30.000 de éstas, lo cual tendrá impactos positivos extraordinarios para los ecosistemas y las economías locales por la recuperación de los ríos y las nuevas oportunidades de economía de pequeña escala, asociadas con los ríos vivos y libres y no con los estanques (muchas veces hediondos y llenos de basura) como siempre han dicho sus promotores.

Lo mejor que puede hacer el Gobierno, y en este caso el MINAE, es desistir de realizar ese evento en Costa Rica. Ya no existe manera de justificar la promoción de las hidroeléctricas como energía “limpia”, “verde” o “renovable” a la luz de las evidencias de destrucción. Solo para titular, sabemos que los llamados “caudales de compensación” o “ecológicos” del 10 o 20% o el porcentaje que sea del flujo de un río, son la forma elegante en que los promotores de los PHs intentan ocultar su deterioro irreversible y hasta su muerte. En todo el planeta la multimillonaria “industria” de los estudios de impacto ambiental insiste en que esos “caudales mínimos” evitan la destrucción de los ríos y de elementos naturales asociados con ellos. A esto se suman todas las formas de usurpación, irrespeto y violación de derechos de las comunidades y, en muchos países, el desplazamiento forzado de comunidades enteras, la persecución y los asesinatos de gente opositora.

Desde las organizaciones sociales y las comunidades que soportan todos los impactos destructivos por las hidroeléctricas, la posición ante el Congreso Internacional de Hidroelectricidad del 2021 es y será de rechazo absoluto.

Ojalá que contrario a promover cualquier tipo de hidroelectricidad, encontremos espacios de diálogo y coincidencia para que Costa Rica inicie su propia era de demolición de represas y busque, como corresponde, un modelo energético inclusivo, justo y respetuoso de los ecosistemas y de la gente.

Si algo podemos sostener desde el mundo comunitario es que nunca, ni las empresas estatales ni las privadas, locales o transnacionales, han respetado los derechos de las personas, de las comunidades y de los ecosistemas. La historia de oposición a las hidroeléctricas es muy voluminosa en el mundo y por supuesto en Costa Rica. Y en todas las oportunidades que se ha logrado frenarlas temporalmente, condicionarlas o impedirlas, ha sido, exclusivamente, porque la gente se ha organizado, ha defendido sus derechos y logrado torcer el brazo de las entidades estatales y las empresas, tras incansables y desgastantes alegatos y disputas legales, técnicas y políticas. Los casos mencionados de suspensión del Diquís, la liquidación del PH San Rafael en Pérez Zeledón y el freno a los PH Bonilla 510/6.1 MW y PH Bonilla 1320/5.4 MW en Turrialba, son la mejor muestra reciente de que si las personas no enfrentan a la institucionalidad y a las empresas, sus derechos y los de los ecosistemas son simplemente arrasados. ODC.

Enviado por Osvaldo Durán Castro.

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¿DON IGNACIO, POR QUÉ NO SE MIRAN EN SU PROPIO ESPEJO?

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

La frase de don Ignacio Santos: Cuando uno se ve en el espejo y no le gusta lo que ve, no es culpa del espejo; la prensa ha hecho su trabajo” (La Nación, 25 enero del 2020, p.13) resulta “célebre” en tiempos donde se ha desplegado una de las más odiosas y mal intencionadas campañas de desprestigio y difamación de los empleados y pensionados del sector público, por parte de la “dictadura mediática”.

Sí, don Ignacio, la prensa que usted representa y defiende ha realizado un triste trabajo creando una imagen de los empleados y pensionados del sector público como enemigos del pueblo para llevarlos a la hoguera, considerándose juez impecable. ¡Vaya fariseísmo barato por parte de La Nación y Canal 7 que negociaron entre bambalinas el pago de deudas que suman más de 5.000 millones de colones por evasión al fisco! Si miraran la viga de su propio ojo no se atreverían a levantar ni un terrón para lanzarlo a los empleados y pensionados del sector público. Claro, que el rostro que les pintaría el espejo no sería otro que el de una prensa cuyas armas son las propias del terrorismo lingüístico al estilo de Goebbels, el nefasto propagandista del régimen nazi.

No pudieron recurrir a una mejor fuente que a un abogado fraudulento hoy condenado penalmente a la cárcel, que creo el término “pensionados de lujo”. ¡Vaya falta de creatividad de la oligarquía periodística! Han cumplido así a cabalidad el papel de manipuladores de la información, utilizando esta campaña delirante para tirar una cortina de humo sobre la evasión y elusión de impuestos de DOS BILLONES de colones de las grandes empresas, muchas de ellas, además, premiadas con la amnistía tributaria, y pretenden ahora adjudicarse el mérito de ser medios que “investigan” y develan el mundo real de los privilegios en este país.

¿Dónde están los reportajes de los salarios de lujo de gerentes y directores de las grandes empresas y bancos privados que no pagan impuestos ni las cuotas de CCSS? Y si se considera un contrapeso incisivo e imparcial, que no es cómplice de intereses de grupos de poder y del mismo gobierno, por qué no denuncia los salarios de más de 9 millones del Superintendente de Pensiones y del Gerente del Banco Central, quienes no aportan contribución solidaria ni les aplican rebajas que ascienden a un 55 %, en el caso de algunos de los catedráticos pensionados. Más aún, por qué no consideran salarios de lujo los de los diputados, de más de 4 millones de colones, cuando superan en mucho el promedio de lo que devengan los catedráticos pensionados del Magisterio, que SÍ han pagado religiosamente sus cuotas por décadas y los gobiernos NUNCA crearon el fondo obligado por ley que hoy ascendería a más de CUATRO BILLONES DE COLONES, eso se lo han robado a los docentes de este país, y ni usted ni la prensa que representa han dicho ni media palabra, porque aunque sea la verdad, no les conviene a sus jefes..

Don Ignacio ha realizado la declaración más elocuente de un periodista aparentemente informado de lo que pasa en este país, donde la mentira se transforma en verdad sin sonrojo alguno por parte de sus publicitas. Una prensa que se ha convertido en el principal aliado de un gobierno que deja que los sectores económicos poderosos le impongan su agenda. Ahora, pretenden también imponerla al Poder Judicial; sin embargo, en este Poder de la República todavía quedan jueces, como el mismo presidente de la Corte don Fernando Cruz, que no se prestan a las triquiñuelas de los poderes fácticos y defienden los derechos humanos y la institucionalidad democrática, aunque eso lo lleve por el camino de la amargura y el escarnio público.

 ¡Que lamentable que en este país sin ejército tengamos una prensa emulando a esa barbarie periodística que apela a las más innobles armas del terrorismo de la mentira! Por algo dijo don Pepe que su gran error histórico-político había sido entregarle el periódico La Nación a la oligarquía de este país, suavizando sus términos.

 

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La política social según el enfoque sobre la pobreza y el ajuste institucional regional

Miguel Sobrado

Nuestro país realiza una de las mayores inversiones per cápita, en política social en el continente, pero está estancado desde hace 20 años en su esfuerzo por reducir la pobreza, mientras que Uruguay en ese mismo período de tiempo eliminó la pobreza extrema y redujo la pobreza a un 7%.

Conviene rastrear nuestra política social, especialmente la promocional para hacerla más efectiva. En días recientes se realizó un video foro en el Museo de Jade sobre algunos de los productos del proyecto Germinadora realizado durante la última década en 5 cantones de la región sur, mostrando los resultados que puede dar la inversión social cuando, por una parte se incorpora a la comunidad organizada a las soluciones, y por otra se ajusta el quehacer del órgano regional, en este caso JUDESUR, a las necesidades de la gente organizada.

Las visiones contrapuestas y la participación

Existen dos enfoques predominantes en la aplicación en las diversas modalidades de la política social, de los cuales dependen los resultados obtenidos.

Estos enfoques van más allá de las declaraciones de la política y de sus de principios formales. Se definen por su aplicación en la práctica, esto es en el diseño institucional y con la consecuente forma de elaborar y aplicar los programas y proyectos en las comunidades y grupos.

Los perdedores

Se trata de un enfoque ideológico, a menudo subyacente que se sustenta en las relaciones sociales y políticas prevalecientes, que ve a la población pobre como perdedores, en contraposición con los “ganadores” que tienen buen ingreso. Esto se le atribuye a que carecen de capacidades adaptativas, interés y voluntad de tensar el arco creativo para superarse. En otras palabras la pobreza, aunque tenga diversas causas, es un problema de las personas que solo puede resolverse a través de una intervención realizada por profesionales capacitados desde las instituciones. Esta intervención puede adquirir forma de asistencia con las personas que no pueden valerse por sí mismas, donde los profesionales definen criterios para asignar recursos. O puede adquirir forma “promoción” donde los especialistas intervienen para que los pobres salgan adelante, elaborando desde los escritorios proyectos o designando a los ejecutivos su tutelaje directo. En este proceso, rara vez los beneficiarios participan en la definición y ejecución del proyecto. De tal forma que éstos lo ven como un proyecto institucional, no como algo propio, y así asumen su éxito o fracaso. Los funcionarios institucionales, por su parte, ven los fracasos como una confirmación de la incapacidad de los perdedores.

Este tipo de enfoque es simbiótico con los sistemas de clientelismo político, donde se buscan grupos de apoyo y lealtades, más que resultados. No es casual que desde el diseño institucional se impulse el paternalismo y la intervención de los funcionarios “para ayudar a la gente”, castrando simultáneamente la iniciativa y creatividad de los supuestos beneficiarios.

La construcción de capacidades y apoderamiento a través de la actividad objetivada impulsada por la capacitación masiva.

Aquí hay también visión ideológica, que habla del potencial humano, incluso en los casos donde se requiere de asistencia por razones de edad y salud, ya que no se limita a facilitar recursos básicos, sino que estimula la calidad de vida con actividades y ocupaciones.

Para efectos de promoción social, esta concepción parte que los seres humanos estamos configurados por el papel y la experiencia organizativa que hemos desempeñado hasta el momento pero, y esto es fundamental, no estamos determinados. Podemos reconfigurarnos, eso sí, a través de una nueva práctica. Un proceso de capacitación donde percibamos lo límites de las inercias históricas y sus techos sociales, al mismo tiempo que descubrimos y aprehendemos los nuevos modelos organizacionales y sociales, ajustando simultáneamente las expectativas a las nuevas realidades y posibilidades.

Dentro de esta visión los excluidos son considerados protagonistas activos de su propio desarrollo que requieren, de capacitación organizacional y alfabetización en el montaje de sus propios proyectos. Al apoderarse organizacionalmente en el montaje de sus propios proyectos se inician también el sendero de gestión ciudadana.

Con este tipo de participación se formaron las primeras cooperativas de autogestión con campesinos y obreros bananeros en Costa Rica; se desarrolló el programa Hospital sin Paredes en cinco cantones con más de 161 puestos de salud con resultados que fueron premiados por la Organización Mundial de la Salud. Se construyeron 1063 empresas asociativas también con campesinos y obreros en el proceso de reforma agraria hondureña en los años 70 y centenares de experiencias en Brasil, México, y Sur África donde actualmente aplica en 49 cantones de seis provincias para el desarrollo municipal.

Evidencias de la efectividad del método están registradas en artículos, informes e incluso libros donde se detallan experiencias en tres continentes como “Un futuro para los excluidos” de la editorial de UNA. La resistencia a su aplicación, producto de su choque con las relaciones de poder y el paternalismo y comodidad institucional, que prefiere servirse que servir a las comunidades, también está documentada en artículos e informes. Un caso reciente ha sido el informe sobre una década de obstáculos en la aplicación del proyecto Germinadora en la zona sur del país, que a pesar de todos los obstáculos que se le interpusieron, pudo presentar logros destacados.

El problema del archipiélago institucional y ajuste institucional

En el caso costarricense vale la pena destacar que la evaluación intermedia del proyecto Germinadora en 2103, señaló por una parte, la eficacia de la metodología de capacitación masiva aplicada e incluso la recomienda como método para un proyecto país, pero por otra parte la incapacidad institucional de darle seguimiento. Por tal razón pide suspender la capacitación porque el aparato institucional, no ofrece seguimiento ni atiende al decreto presidencial que declara al proyecto de interés público, y propone concentrarse en el seguimiento. El aparato institucional nacional es un archipiélago, donde cada isla desciende hasta lo local, que no tiene instancias regionales de coordinación y ejecución. En el caso de Germinadora, aunque está pendientes el ajuste de la estructura institucional nacional, se dio un fenómeno regional a través de la asignación de recursos financieros y acompañamiento por parte de los Grupos de Acción Territorial. Esta fue una pieza complementaria que ajusto la acción institucional a las necesidades de los emprendedores generando éxitos en el proyecto. Pero este es un tema que amerita estudio y aprendizaje para quienes trabajan en la reforma del Estado. Más claro no canta un gallo, incorporar a las comunidades como actores de un quehacer institucional articulado a sus necesidades es fundamental para incorporar el haz de voluntades local y obtener resultados y productos. Sin este ajuste, por más funcionarios que se contraten no se pueden realizar las transformaciones necesarias ya que va contra naturaleza de la capacitación y el aprendizaje de adultos.

Foto: Semanario Universidad

La Era Del Algoritmo: La Desinformación Como Herramienta Política

Luis Andrés Sanabria Zaniboni 1

Resumen: La desinformación como herramienta política ha estado presente durante la historia de la humanidad. El engaño ha sido usado para la distracción, desmoralización o convencimiento del adversario, su capacidad de replantear las condiciones con las cuales se interpreta/proyecta alguna idea o proyecto, permite (in)justificar las condiciones y (des)legitimar sus consecuencias, las revelaciones de las acciones de Cambridge Analytica son parte del juego, y no la novedad como analizaremos en este texto.

Es a través de la desinformación en el ámbito político que encuentra cauce la posverdad. Esto esconde un artificio de la comunicación: la propaganda. Los trabajos de Edward Bernays dejan entrever muchas de las estrategias y técnicas que hoy presenciamos, por ejemplo, las narrativas para enaltecimiento o desmoralización, que adecuan los hechos a ideas para crear percepciones a favor o en contra de alguna persona, grupo u objetivo predefinido.

Es con los avances en las infocomunicaciones, que nos encontramos en una encrucijada que difícilmente puede dejarnos indiferentes; la clave se centra en la construcción y aplicación de algoritmos. La informatización de las comunicaciones, la compilación de datos, su estructura e interacción (big data) y la minería de datos han desarrollado un complejo territorio de disputa que siembra desconfianza y desasosiego ante la velocidad de sus cambios y la profundidad de sus consecuencias.

Analizamos el caso de la empresa Cambridge Analytica y su relación con campañas políticas, lo que nos plantea algunas interrogantes a profundizar: ¿Cómo potencian los algoritmos la desinformación? ¿Cuáles dimensiones/condiciones previas y consecuencias presenciamos ante esta relación algoritmos-desinformación? ¿Cuáles son las herramientas/procesos políticos que debemos fortalecer desde una perspectiva de defensa de los derechos de la ciudadanía y la construcción de relaciones democráticas?

“Y recuerden: todos nuestros Ubiks han sido usados exclusivamente de acuerdo con las instrucciones»

Ubik – Philip K. Dick (1969)

«Ultrón nos cree unos monstruos. Lo que está mal en el mundo.

No sólo debemos derrotarlo; sino mostrar que no es así»

Los Vengadores: La Era de Ultrón (2015)

  1. Fake News ¿Lo viejo de lo nuevo?

Hay una matriz de opinión que intenta hacernos pasar las tendencias de las Fake News como elementos propios de una época de redes sociales digitales, impulsadas por un ambiente de interconexión altamente inestable que no puede controlar los flujos de información de todas las personas que intervienen en él, y a razón de esto se dan condiciones ideales para el caos al que asistimos.

Sin embargo tras las revelaciones de Edward Snowden y Wikileaks, conocimos una representación que desnuda nuestra época, diferente a la que se anunció como la tierra prometida de la democratización, donde la amplia difusión de información y el casi nulo control por parte de los centros de poder hizo alucinar a toda una generación, pero terminó siendo un mero espejismo, y más bien el control y orden son parte de la norma, ya que “el avance de la tecnología de la información encarnado por Google anuncia la muerte de la privacidad de la mayoría de las personas y reconduce al mundo al autoritarismo…la erosión de la privacidad individual en Occidente y la consiguiente centralización del poder hacen que los abusos resulten inevitables” (Assange, 2014; 70).

1.1. Cómo potencian los algoritmos la desinformación: ¿Qué hay de viejo?

“La propaganda es el brazo ejecutor del gobierno invisible»

Edwards Bernays

Unas de las principales conclusiones del periodista Gleen Greenwald tras conocer de primera mano las revelaciones de Edward Snowden, fue la necesidad de legitimación de sentidos que necesitan las elites dominantes a través de perjuicios para fortalecer una identidad de exclusión, por esto destacaba que “Las expansiones radicales del poder suelen implantarse así: convenciendo a la gente de que afectan solo a un grupo concreto, diferenciado. Dejando a un lado sus obvios puntos débiles – no nos oponemos al racismo porque va dirigido a una minoría, o nos da igual el hambre porque disfrutamos de abundante comida – , la postura refleja casi siempre cortedad de miras” (Greenwald, 2014; 248).

Una de las formas de construcción de sentidos es a través de la estructura de contenidos que conforma la información, para impactar a través de los diversos canales de comunicación. Las Fake Newsson un claro ejemplo: en lo particular no sólo representan informaciones tendenciosas o manipuladas, sino explícitamente engaños dirigidos. Aquí surge la necesidad de ubicar esta modalidad en un entramado mayor de relaciones de poder, ya que “son informaciones falsas diseñadas para hacerse pasar por noticias con el objetivo de difundir un engaño o una desinformación deliberada para obtener un fin político o financiero” (Amorós, 2018; 35).

Centrémonos ahora en este aspecto: informaciones diseñadas para garantizar objetivos. De esta manera hallamos la presencia de lo viejo: “La Propaganda” un concepto fundamental para el siglo XX, que permite articular las dimensiones de diseño de información para obtención de objetivo(s).

Un personaje clave para entenderla fue Edward Bernays 2 quién contribuyó a la formulación teórica de este concepto, que lo definió como “el intento consecuente y duradero de crear o dar forma a los acontecimientos con el objetivo de influir sobre las relaciones del público con una empresa, idea o grupo” (Bernays, 2010; 33). Hay elementos centrales que debemos tener siempre en consideración cuando pensamos la relación entre Fake News y propaganda, ya que ambas comparten la característica central por la “creación de circunstancias, resaltando actos significativos y escenificando asuntos de importancia” (Bernays, 2010; 142).

Siguiendo a Bernays “La nueva propaganda no sólo se ocupa del individuo o de la mente colectiva, sino también y especialmente de la anatomía de la sociedad, con sus formaciones y lealtades de grupos entrelazadas” (2010; 36). Estos aspectos nos permiten encontrar elementos que relacionan las Fake News como una forma de propaganda, ya que procura relacionarse entre las lealtades de los grupos, y así influir en las posiciones políticas de estos actores a favor o en contra de una determinada concepción, categoría o proyecto.

Lo viejo no termina ahí, las Fake News no desean ser reconocidas como mentiras o información falsa, ni mucho menos intencionada para la obtención de cierto fin, sino todo lo contrario, que sea reconocida como “verdad”. Esta tentación también se desarrolló en las dimensiones de la propaganda durante los períodos de guerra, cuando las diversas agencias gubernamentales de espionaje la llegaron a conocer y clasificar como Propaganda Negra.

Esta modalidad se caracterizó por esconder “su origen detrás de nombres falsos y, habitualmente, da a entender que su origen se encuentra en organizaciones clandestinas dentro del país enemigo que no están necesariamente en contra de su gobierno. Algunas veces finge nacer del público objetivo de las propias autoridades” (Newcourt-Nowodworski, 2006; 21). Esto llama la atención, ya que precisamente una de las características de las Fake News es la desaparición de la fuente y remplazar esto con el uso indiscriminado de criterios (acreditaciones falsas, usar opiniones como criterios técnicos, etc) para justificar la supuesta “veracidad”.

Durante los períodos de guerra, fue habitual su uso para desconcertar y generar errores de información en las líneas enemigas, para capitalizar acciones que de otra forma hubieran sido previstas por los adversarios. Por esta razón el “éxito de la propaganda negra depende de la total ocultación de su verdadero origen” (Newcourt-Nowodworski, 2006; 21), este aspecto es relevante, ya que las Fake News necesitan también ocultar su origen, para no evidenciar sus intenciones.

Cabe mencionar que precisamente unas de las características de las Fake News es su capacidad de validarse como murmullo; la fuente no es importante, sino sólo la impresión que genera. Es así que dentro de su accionar toman relevancia “los rumores, como cualquier otro instrumento de propaganda, se crean con propósitos definidos y concretos com… socavar la moral de este, minar la confianza en sus dirigentes o confundir y engañar… un rumor puede fundarse en la verdad, pero en cuanto empiece a circular ya se habrá librado de su parte verídica” (Newcourt-Nowodworski, 2006; 157-156).

Como hemos podido evidenciar, la propaganda negra y las Fake News encuentran puntos en común ya que ambas procuran como estrategia “dirigirse tanto a los temas como a las personalidades, y que debe estar disfrazada. Antes que crear nuevas dudas y discusiones, debe aprovecharse de las existentes, aproximándose a ellas de manera indirecta. Debe ser dinámica, respondiendo instantáneamente a los cambios que se den. No se valdrá de conceptos abstractos como “patriotismo, libertad o esperanza”. Su mensaje deberá ser concreto e, idealmente, combinar elementos sociales y egoístas” (Newcourt-Nowodworski, 2006; 25).

Este entramado nos lleva a identificar que hay mucho de viejo en las actuales tendencias de las Fake News, pero cabe entonces preguntarnos, ¿qué representa esto para las infocomunicaciones de hoy? La pregunta no es a la deriva, sino que busca evidenciar cómo lograr situar la posición de las Fake News dentro del actual entramado de redes digitales. En estos tiempos que corren a través de las autopistas de la información, hemos llegado a percatarnos que no todo lo que se encuentran es fiable, ni tampoco inocente.

1.2. Cómo potencian los algoritmos la desinformación: ¿Qué hay de nuevo en las Fake News?

Hay un elemento clave para entender esta época, el desarrollo de las tecnociencias en los últimos 60 años y sus implicaciones políticas para nuestras sociedades. Pablo González Casanova nos describe cómo estas tecnociencias, en su dimensión de la información construyen los parámetros disciplinantes de nuestra sociedad:

“las nuevas matemáticas del control o de la información, de la teoría de los juegos, de la investigación de operaciones, de los modelos, las simulaciones y los escenarios, combinadas con los estudios sobre los “dispositivos inteligentes” sobre “ingenierías inteligentes”, sobre “control de la incertidumbre” y de los pasos equivocados; permiten también establecer más redes y más rutas óptimas, así como mejorar y corregir las decisiones en la defensa y creación de una sociedad posible que imponga sus creencias para el dominio de lo que se ha llamado humano” (González, 2005; 387).

Ante esto, es necesario empezar a reflexionar sobre la importancia de ¿Cómo estamos delineando nuestras categorías de percepción y reflexión?, para lograr problematizar: ¿Qué instrumentos están utilizando para delimitar en nuestras sociedades los significados de las mismas?, esto toma relevancia ya que:

«las nuevas teorías sobre la construcción social del conocimiento replantean el problema de la verdad no sólo frente al conocimiento en lo que tiene de ideología, enajenación o colonización, o de mentira, ilusión, auto-engaño, o malicia, sino en relación al conocimiento como verdad construida desde una posición. Si las relaciones importan, la posición es fundamental» (González, 2005; 410).

Esta época se sigue caracterizando por la preeminencia de los procesos informáticos en la construcción de esa percepción de verdad. Por esta razón no es extraño que:

“Las ciencias de la información sirven para mejorar la toma de decisiones y el control de los negocios. Las ciencias de la información, su captación y tratamiento de las informaciones, son “inseparables de los intereses específicos”, como dice Mosse. En ellas se traslucen las contradicciones de lo particular y general. Los “intereses conspiran” para decidir qué versión de la realidad son legítimas” (González, 2005; 189).

Es así como esta época a la que asistimos está siendo reflejo del poder de las elites dominantes, y las tecnociencias representan una de las herramientas más importantes en la disputa por la construcción de su legitimidad, es así “cómo tecnologías y como ideologías, las tecnociencias y las ciencias de la complejidad han contribuido, más allá de cualquier predicción, a reestructurar el poder y eficacia de las súper potencias y de las macro-empresas” (González, 2005; 393).

  1. Algoritmos y desinformación… Pero ¿Cómo llegamos a esto?

“Ante el descontento social, las autoridades suelen tener dos opciones: apaciguar a la población

con concesiones simbólicas o reforzar el control.»

(Greenwald, G. 2014; 221)

En el marco de los procesos descritos anteriormente sobre las ciencias de la información y las nuevas matemáticas, se ha impulsado un campo de diseño y profundización que viene marcando nuestra época, precisamente por la alta dependencia cotidiana y la entrega de procesos claves de nuestras sociedades, desde el respaldo de información hasta un extremo por ejemplo como la gestión de producción de los alimentos, lo que lleva a pensar que el mundo informático está delineando nuestra época, y la clave para su desarrollo es el “algoritmo”.

Su definición parece simple: se trata de una secuencia de instrucciones que representan un modelo de solución para determinado problema. También puede considerarse un conjunto de instrucciones que siguiendo en orden se obtiene la resolución de un problema.

Sin embargo, la situación se complejiza ya que para el desarrollo de los algoritmos es necesario conocimientos en informática avanzados y la mayoría de los existentes se encuentran protegidos por las leyes de derecho de propiedad intelectual, lo cual en primera instancia nos impide conocer cuál es la secuencia de instrucción. Este es un elemento clave para comprender de qué posición parte, cómo determina el orden y los resultados, que criterios utiliza para esto y cuáles son las relaciones que establece.

Una vez puesto en marcha el algoritmo “las máquinas de procesamiento de datos filtran nuestros datos por su cuenta, buscando nuestro hábitos, esperanzas, temores y deseos. Con el aprendizaje automático, un campo de inteligencia artificial de rápido crecimiento, el ordenador se sumerge en los datos y sigue sencillas instrucciones básicas. El algoritmo encuentra patrones por sí solo y después, con el paso del tiempo, los conecta con los resultados” (O´Neil, 2017; 95-96).

Precisamente aquí encontramos el elemento central del por qué es fundamental la construcción de esa secuencia de instrucciones, ya que el algoritmo puede re-construir su ordenamiento a través de la interacción/recopilación de los datos almacenados no sólo para encontrar patrones, sino también crearlos.

Por esta razón el mundo actual de las infocomunicaciones, en su deriva informática son altamente “opacas, nadie las cuestiona, no dan ningún tipo de explicaciones y operan a tal escala que clasifican, tratan y “optimizan” a millones de personas. Al confundir sus resultados con la realidad sobre el terreno, la mayoría de ellas crean bucles de retroalimentación perniciosos” (O´Neil, 2017; 21).

Este bucle de retroalimentación se caracteriza precisamente por las consecuencias que traen consigo los filtros personalizados que “pueden perturbar de dos maneras importantes nuestro equilibrio cognitivo entre el fortalecimiento de nuestras ideas existentes y la adquisición de otras nuevas. En primer lugar, el filtro nos acerca con ideas con las que ya estamos familiarizados… En segundo lugar, eliminar de nuestro entorno algunos elementos claves que nos hacen querer aprender” (Pariser, 2017; 89).

Llegando a este punto encontramos el riesgo que estamos viviendo: la articulación entre las Fake News entendidas como propaganda y la utilización de algoritmos para crear una mayor difusión/influencia de estas mismas a través del uso del big data, es este escenario en que nos describe “el moderno marketing orientado al consumidor ofrece a los políticos nuevas vías para decir a grupos concretos de votantes lo que saben que esos electores quieren oír. Y cuando lo hacen, es más probable que dichos votantes acepten la información tal y como se la presentan porque confirma sus creencias anteriores, un fenómeno que los psicólogos llaman sesgo de confirmación” (O´Neil, 2017; 232).

Esta mezcla entre una infraestructura técnica capaz de generar vinculaciones a discreción y la intencionalidad política de engañar a través de contenidos tendenciosos o manipulados para favorecer de manera explícita a actores, que además pueden adquirir esta infraestructura como un servicio de comunicación estratégica, abre un escenario para plantearnos la desinformación como una herramienta política de posverdad, un desafío que adquiere dimensiones antes insospechadas.

2.1. Algoritmos y desinformación: ¿Quiénes pueden hacerlo?

“Si [el espionaje] se lo permitimos a los miembros de la sociedad más privilegiados por su riqueza,

política o poder militar, y no encontramos maneras de subordinarlos al público,

dejamos de ser sus socios, solo somos sus súbditos.»

Edward Snowden

Las secciones anteriores nos dan una descripción detallada de la relación entre la propaganda y las Fake News como herramienta política para la desinformación, ya que ambas expresiones representan dos lados de la misma moneda de la posverdad (distorsión intencionada de la realidad para beneficio de un grupo), pero ¿Cómo relacionar esto con los algoritmos?

Cómo se citó anteriormente, la propaganda procura la obtención de objetivos para una persona, grupo, empresa o Estado, y hoy se diversifican las herramientas de difusión y persuasión para favorecer estos fines ya que, dentro de la evolución de las tecnociencias, aparecen empresas, organizaciones y unidades estatales especializadas en el aprovechamiento de las potencialidades de las dinámicas que se permiten a través del big data.

Para aprovechar estas potencialidades, se requiere de una importante infraestructura. La constitución de Google o Facebook son claros ejemplos de la re-dimensión que adquieren las empresas dentro de este marco, su complejidad y dinámicas las vuelven altamente opacas para un gran sector de la sociedad.

Sin embargo, no sólo este tipo de empresas/organizaciones surgen, sino también aquellas dedicadas a la minería y análisis de datos (que permiten la optimización del big data), que tienen cómo activo principal el promover la posición/influencia de determinados clientes (partido político, empresas, etc), lo que podríamos identificar como una modalidad de “Relaciones Públicas” (otro nombre que obtuvo la Propaganda tras su paso por el siglo XX).

Estas empresas procuran a través de la obtención/creación de bases de datos de usuarios de plataformas y redes sociales, generar estrategias de comunicación para hacer llegar determinados mensajes con el fin de influir y persuadir sus concepciones y percepciones, según el interés del cliente. Esto se logra gracias al amplio conocimiento de cómo funcionan las redes de algoritmos existentes para trabajar el big data, para que les permiten influir y transformar a su conveniencia los flujos existentes de información.

Un claro ejemplo, es la existencia de un mercado de redes a través de bots 3, trolls 4 y cibertropas 5 a servicio de estas estrategias, que responden en muchos casos a “Perfiles automatizados…sus acciones son la parte más compleja de todo este proceso, y la más difícil de probar, por la dificultad de acceder a los algoritmos y los datos que almacenan de cada usuario las grandes empresas digitales” (Alandete, 2019; 145), la complejidad que representan estas empresas/organizaciones, son que al mismo tiempo son maquilas de intervenciones, donde para evitar la identificación como plataformas robotizadas, tienen participantes humanos para disimular los tipos de intervenciones, y así generar la percepción que su actividad es humana y no artificial.

Lo importante de la infraestructura que ofrecen estas empresas/organizaciones recae en la capacidad de reproducción y distribución de información que ofrecen en base al tratamiento a través de algoritmos sobre el big data, la posibilidad de generar interacciones sobre su mismo contenido es la llave para influir en el posicionamiento, ya que “Los algoritmos de Google, Facebook o Twitterson los encargados de canalizar y discriminar esa información, que tiene una vida propia después de haber sido publicada. La clave es la viralidad, la capacidad de hacer reaccionar a los lectores, que compartan esas noticias y ayudan en su difusión, muchas veces atendiendo, como se ha visto, sólo al titular o una imagen” (Alandete, 2019; 109).

Todos estos elementos generan la infraestructura perfecta para la constitución de plataformas para la difusión de Fake News con objetivos políticos de desinformar. El caso de Cambridge Analytica que veremos a continuación, es un caso paradigmático por la simplicidad de su accionar, pero la complejidad de sus relaciones.

2.2. Algoritmos y desinformación: Dura y pura propaganda en el siglo XXI

Debemos comprender que “la sociedad de la información era, para la clase dominante, poco más que un conjunto enorme de datos libres de fluir hacia sus centros de datos privados, desde donde se integraban en un sistema inteligente que después actuaba como una herramienta del todo útil de control mediante provisión de servicios de pago” (Cancela, 2019, 400).

Lo anterior quedó ejemplificado cuando en el año 2018 las investigaciones de varios medios de prensa estadounidenses y británicos revelaron que Cambridge Analytica 6 ofrecía a sus clientes el desarrollo de campañas electorales “sucias”, esto por medio de la obtención y el uso de datos personales de millones de usuarios de Facebook, esta información era procesada para diseñar campañas psicográficas (basadas en la personalidad, estilo de vida, intereses, aficiones y valores), ofrecieron así, la posibilidad de generar productos para públicos específicos al segmentar los contenidos y enfoques.

Precisamente, esto fue posible gracias a la minería de datos que habían obtenido de manera legal (compra de bases de datos) e “ilegal” (utilización de aplicaciones para aprovecharse de huecos de seguridad sin el consentimiento de las personas que participaban en la aplicación), lo cual les permitió conocer y utilizar información de los usuarios para generar contenidos que favorecieran las posiciones de su cliente, mediante la generación de contenido no necesariamente verificable, para influir de manera directa sobre las percepciones del público a través de campañas sucias, por ejemplo el envío de noticias manipuladas o inventadas, publicaciones desde perfiles falsos, y otros como instrumentos de persuasión.

Esta información que recopiló Cambridge Analytica le permitió saber cuál debía ser el contenido, tema y tono de un mensaje para persuadir de forma casi individualizada a cada persona, esto lo aprovechó para generar contenidos de Fake News expresando enfoques que reforzaron e incitaron las creencias de las personas objetivo, aprovechando para capitalizar las tendencias racistas, islamofóbicas o homofóbicas entre otras, precisamente distorsionando hechos, inventado relatos o testimonios.

Para comprender el contexto de esta empresa, es relevante saber que el propietario de Cambridge Analyticaes Robert Leroy Mercer un multimillonario estadounidense que logró amasar su fortuna a través de su incursión en los fondos de alto riesgo en los mercados financieros, debido a sus estudios en ciencias de la computación, ya que su incursión a este mundo lo hizo a través del diseño y puesta en práctica de algoritmos para influir en los mercados financieros, por lo cual como lo señalábamos más arriba, nada es inocente.

Sumado a lo anterior, vale señalar que después de este escándalo de 2018, Cambridge Analytica cerró, pero inmediatamente crearon otra empresa para los mismos propósitos llamada Emerdata Ltd.

Es así como se “reforzó un nuevo mito, donde los datos no eran una propiedad entendida como un bien común, sino como un conjunto de información que permitía a la clase dominante manejar a las masas de manera inteligente para mantenerlas recluidas en lo más profundo de la caverna” (Cancela, 2019, 401).

  1. Desinformación como arma política ¿Qué podemos hacer ante ello?

Diálogo improbable:

George Orwell 7: “Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de

haberse revelado, no serán conscientes. Ese es el problema.»

William Randolph Hearst 8: “Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo:

inventar la realidad.»

George Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.»

William Randolph Hearst: “Usted suminístreme las ilustraciones, que yo le suministraré la guerra.»

George Orwell: “Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen

invariablemente de gente que no está peleando.»

Una vez llegados aquí, un primer elemento que debemos cuestionarnos es como están construyendo y presentan contenidos, que están poniendo en riesgo nuestras sociedades a través del uso de algoritmos para la difusión de desinformación con objetivos políticos, llegando a construir “conexiones entre big data, portales creadores de mentiras y rumores, millonarios de extrema derecha y partidos políticos ultras están construyendo una internacional del odio” (Monedero, 2018; 197).

Una primera aproximación para reconstruir esta ofensiva es identificar las formas como se presentan las Fake News, para este motivo presentamos la Tabla No. 1 donde se destacan algunas de las formas más utilizadas en la construcción de noticias falsas:

·                     Información inventada: contenido completamente falso.

·                     Información manipulada: distorsión de información o imágenes reales, por ejemplo, un titular en términos sensacionalistas, que acaba popularizándose con más clics.

·                     Información de fuentes falsas: suplantación de fuentes por impostores, por ejemplo, con el uso de la imagen corporativa de una agencia informativa.

·                     Información malintencionada: mal uso de información, por ejemplo, disfrazando un comentario de opinión como un hecho.

·                     Contexto o conexiones falsos: Información real que se comparte con información contextual falsa, por ejemplo, cuando el titular de un artículo no refleja el contenido de este.

·                     Sátira parodia: información humorística se presenta como si fueran ciertas. Aunque no se caracteriza habitualmente como noticias falsas, esta categoría puede engañar a los lectores de forma mal intencionado.

Tomado de: Alandete, D. (2019) Fake News: La nueva arma de destrucción masiva. Deusto. Barcelona. Pp 162-163

 Tabla No – 1. Algunas formas en que se presenta la desinformación

Este aporte detallado en la Tabla No. 1 es relevante, ya que nos ofrece una clasificación para generar matrices de análisis para la lectura de medios, nos permite tener varias dimensiones de escrutinio de las informaciones que recibimos a diario.

Como comentamos, las Fake News están intencionadas para el engaño, esto profundiza la confusión e invisibilización de las relaciones, y los intereses que la promueven – en un sentido u otro – ponen en evidencia la tarea pendiente por una democratización de las relaciones de poder en estos ámbitos de producción y difusión de los conocimientos, ya que una de las consecuencias que estamos viviendo es la incapacidad de dudar y plantear los cuestionamientos sobre los canales de información que recibimos.

La introducción de la duda en nuestros procesos personales y colectivos se vuelve fundamental para la interpretación no sólo de la información que recibimos, sino también de sus canales, pero no de una manera mecánica, sino de forma tal que “la pregunta no puede limitarse al ámbito de la pregunta por la pregunta misma. Lo importante es relacionar, siempre que sea posible la pregunta y la respuesta con acciones que fueron realizadas o con acciones que pueden llegar a ser realizadas o que pueden volver a realizarse” (Freire y Faundez, 2013; 73) en torno por ejemplo a ¿Quién enuncia?, ¿Cómo se distribuye ese enunciado? ¿Qué relación tiene con nosotros/as? ¿Cómo nos afecta? y ¿Por qué dice eso? ¿A favor de qué o de quién? ¿En contra de qué o de quién?

3.1. Mediación pedagógica y los desafíos para estar en el mundo

Otro aspecto para la disputa de estas relaciones de poder y la necesaria construcción de sentidos, pasa por la medida que logremos reconocerlas, ya que sólo cuando “penetremos en las resistencias para entenderlas y vamos conociendo mejor las expresiones culturales y el lenguaje de las clases dominantes, logramos entender también cómo encarna la ideología dominante, cuáles son los vacíos que no consigue llenar o que sólo aparentemente y en función de la resistencia de las clases populares” (Freire y Faundez, 2013; 84).

Esto pasa por la re-invención de nuestras prácticas, la necesidad por construir un pensamiento crítico, no sólo individual, sino también colectivo que contribuya así a una “comprensión del sentido común de las clases populares – cómo interpretan su papel en el mundo, en la historia, cómo se ven en su relación con los liderazgos políticos -, la comprensión crítica de sus sueños, todo eso es indispensable para cualquier esfuerzo de lucha por la transformación de la sociedad” (Freire y Faundez, 2013; 84).

Como hemos visto, la relación entre desinformación y las personas se capitaliza precisamente sobre los gustos y preferencias, ante la ausencia del diálogo y acercamiento que persiste en nuestras sociedades, da como resultado el no entendimiento entre las personas, y permite dejar por la libre el espacio la interacción y persuasión a agentes que promueven intencionalmente la exacerbación de miedos y prejuicios.

Esto nos compromete a volver a analizar críticamente los procesos de construcción de sentido y diálogo en los que participamos, para constituir prácticas de mediación pedagógica en nuestras acciones e intervenciones que democraticen y cuestionen desde los propios lugares que viven y sienten las relaciones explicitas e implícitas que han desarrollado, para profundizar una re-lectura de sus percepciones y aspiraciones.

Estos acercamientos deberían partir de las realidades, necesidades y esperanzas de quienes participamos, vinculado al desafío de aprendizajes críticos para ser y estar en el mundo.

3.2. Disputar la comunidad en la era del Algoritmo

Hoy asistimos a procesos en los cuales la comunicación se transforma “en industria pesada. Cuando el poder económico pasa de quienes poseen los medios de producción a quienes tienen los medios de información, que pueden determinar el control de los medios de producción, hasta el problema de la alienación cambia de significado. Frente al espectro de una red de comunicación que se extiende y abarca el universo entero, cada ciudadano de este mundo se convierte en miembro de un nuevo proletariado” (Eco, 2010).

Esta lucha por la comunicación no pasa por la visión de censura, sino por el desafío de una lectura crítica de la realidad y las dimensiones en disputa de la comunicación, partiendo que:

“La batalla por la supervivencia del hombre como ser responsable en la Era de la Comunicación no se gana en el lugar de donde parte la comunicación sino en el lugar a donde llega. (…) precisamente en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo, nosotros deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida” (Eco, 2010).

Por esta razón cobra fuerza la necesidad de la democratización de los espacios de socialización, la toma del espacio físico y público para el intercambio y contraste de ideas. Un ejemplo lo encontramos en las experiencias de la comunicación comunitarias, estas experiencias nos aportan algunos principios para fortalecer las prácticas comunicativas, que pueden servir de guía para construir matrices de análisis que favorezcan no sólo el cuestionamiento, sino la construcción de otras formas de comunicación que respondan a prácticas democratizadoras, en la Tabla No. 2 podemos encontrar algunas acciones para profundizar las acciones en este sentido:

·                     Empoderar nuevos liderazgos, en especial de jóvenes y mujeres. Es necesario que no sean “los mismos de siempre” los que hablen y participen en todas las actividades.

·                     Promover espacios de diálogo, intercambio de conocimientos, información y saberes, para reflexionar y compartir nuevos problemas y propuestas.

·                     Rescatar las culturas, tradiciones y conocimientos populares y ancestrales.

·                     Llevar las voces de la comunidad hasta las instancias donde se ejerce el “poder”, como el estado o las empresas.

·                     Motivar a la acción comunitaria: ser el cambio, ser el mundo que soñamos. Comunicar no se trata solo de hablar y hablar, se trata de involucrarnos en acciones para transformar el mundo que habitamos.

·                     Partir de la realidad, necesidades e intereses de la comunidad. Escuchemos a nuestras vecinas, nuestros compañeros. Todos y todas cuentan.

·                     Recuperar y respetar las diferencias y la diversidad de personas, opiniones, edades, ideas. La diversidad nos enriquece, nos hace fuertes y nos enseña.

·                     Integrar la perspectiva feminista como eje transversal. Las mujeres siempre en igual condición de participación que los hombres, tanto en los contenidos como en el equipo de producción.

·                     Incentivar relaciones armoniosas en las que está bien que no siempre estemos de acuerdo.

·                     Garantizar la sostenibilidad económica y política de los procesos de comunicación. Cada cierto tiempo debemos preguntarnos de nuevo qué deseamos aportar a nuestra comunidad y al mundo, y con qué recursos vamos a lograrlo.

Tomado de: Rojas, G., L.León., F. Pomareda. (2018) Comunicación Popular para la Defensa de las Autonomías. Guía Metodológica para la incidencia pública y política. Voces Nuestras. San José. Pp 5.

Tabla No. 2 – Comunicación Comunitaria

Estas prácticas comunicativas presentadas en la Tabla No.2 anterior contribuyen a re-pensar las perspectivas, enfoques, la relevancia de construir nuestras propias formas de verificación de códigos y problematizar la interpretación de los mensajes que recibimos, son formas-modos que nos desafían a contribuir con prácticas al ejercicio de la comunicación como derecho, entendiendo esto en un amplio espectro de acción (medios impresos, radial, digital, etc).

La disputa que han abierto las Fake News a través de la ampliación de espectro de la desinformación, hace resaltar la importancia de estas prácticas comunitarias, ya que como señala Griselda Sánchez, su capacidad no depende de “la potencia del transmisor, sino con el hecho de representar intereses comunitarios compartidos, sea de una pequeña localidad en el campo, de una gran ciudad, un barrio, un sindicato, una comunidad universitaria, una cooperativa, una organización ecologista, etcétera. Pero no basta con representar estas preocupaciones: las radios comunitarias son participativas, el micrófono está abierto a todos, sin importar que se tenga o no un título de periodismo o de locutor” además nos señala la importancia de “los contenidos locales, la pertinencia lingüística y cultural. La programación debe responder a cualquier inquietud, grande o chica, y reflejar la realidad y cotidianidad de la gente” (Sánchez, 2016; 28).

Este acumulado de perspectivas y prácticas, nos refuerza que en los tiempos actuales:

«Podría suceder que estas formas no industriales de comunicación (de los love-in a los mítines estudiantiles, con sentadas en el campus universitario) pudieran llegar a ser las formas de una futura guerrilla de las comunicaciones. Una manifestación complementaria de las manifestaciones de la comunicación tecnológica, la corrección continua de las perspectivas, la verificación de los códigos, la interpretación siempre renovada de los mensajes de masas. El universo de la comunicación tecnológica sería entonces atravesado por grupos de guerrilleros de la comunicación, que reintroducirían una dimensión crítica en la recepción pasiva. La amenaza para quienes the medium is the message podría entonces llegar a ser, frente al medio y al mensaje, el retorno a la responsabilidad individual. Frente a la divinidad anónima de la Comunicación Tecnológica, nuestra respuesta bien podría ser: «Hágase nuestra voluntad, no la Tuya.»” (Eco, 2010).

Ante las Fake News que se potencian a través de la era del algoritmo como un horizonte amenazante que nos impone la posverdad de las elites dominantes, se levanta la posibilidad y la necesidad de profundizar la democratización real de la comunicación como derecho humano, partiendo de prácticas de educación y comunicación popular que nos permitan construir aprendizajes para ser y estar en el mundo.

  1. Más que «conclusiones», una hoja para el debate

“Si la prensa no habla

Nosotros damos los detalles

Pintando las paredes

Con aerosol en las calles”

Multiviral – Calle 13

Este apartado tiene como objetivo más que concluir algo, ser una invitación a profundizar algunos ejes temáticos para debatir, con el propósito de contribuir a mejores prácticas de lectura y análisis de nuestras realidades, pero también generar espacios de acción a partir de articulaciones comprometidas con las transformaciones de esas realidades.

4.1. Al respecto de las Noticias falsas:

  • no son un fenómeno nuevo en el campo político, representa una estrategia impulsada por actores con el fin de influenciar la percepción a partir de objetivos determinados.
  • en lo particular no sólo representan informaciones tendenciosas o manipuladas, sino explícitamente engaños dirigidos a públicos específicos.
  • no desean ser reconocidas como mentiras o información falsa, procuran ser reconocidas como “verdad”.
  • la característica dominante es la desaparición de la fuente y remplazar esto con el uso indiscriminado de criterios (acreditaciones falsas, usar opiniones como criterios técnicos, etc) para justificar la supuesta “veracidad”.

4.2. ¿Cómo potencian los algoritmos la desinformación?

  • hay una alta dependencia cotidiana a los procesos informáticos, desde la entrega de información personal hasta procesos complejos financieros, esto favorece un desmedido espectro de influencia de los algoritmos.
  • el algoritmo como herramienta puede re-construir su ordenamiento a través de la interacción/recopilación de los datos almacenados, lo que le permite no sólo encontrar patrones, sino también crearlos.
  • el universo que abre su uso de algoritmos, sumado al uso de patentes para su protección, permite la confusión e invisibilización de las relaciones de poder existentes, y así ocultar los intereses que los promueven.
  • gracias a la capacidad de segmentación y personalización de los mensajes, crea escenarios propicios para reforzar los sesgos de confirmación de las personas que reciben los mensajes y crear bucles de retroalimentación que inhibe la problematización de los contextos que viven.

4.3. ¿Qué proponer al debate?

  • profundizar elementos y prácticas que favorezcan las capacidades de dudar y plantear los cuestionamientos sobre los canales y códigos de las informaciones que recibimos.
  • debemos tener como horizonte de disputa no sólo el lugar donde se emite el mensaje, sino también los espacios donde se reciben, nuestras familias, nuestras diversas comunidades (estudio, trabajo, etc.) ya que ahí es donde interactúan los diversos procesos de construcción de sentidos.
  • visibilizar no sólo las diversas relaciones de poder explicitas en nuestros contextos, sino también aquellas implícitas en las prácticas cotidianas, esto para favorecer formas de profundizar la re-lectura desde las propias percepciones y aspiraciones.

¿Cómo es nuestra lectura de este mundo hoy? Este debate abierto hace un llamado urgente a volver a re-mirar el mundo que nos rodea, ese donde vivimos y sentimos, para seguir desafiando nuestros aprendizajes ante los retos que nuestras realidades nos presentan.


[1] Costarricense. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Costa Rica. Investiga sobre epistemologías del sur, metodologías participativas y los desafíos de la Educación Popular en la formación política. Actualmente trabaja en el Centro de Estudios y Publicaciones Alforja de Costa Rica y colabora con el Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL). Correo electrónico: luis@cepalforja.org.

[2] Edward Louis Bernays (1891–1995): Publicista, periodista y creador de la teoría de la propaganda y las relaciones públicas. Su principal obra es Propaganda publicada en 1928.

[3] Programa informático que realiza automáticamente tareas repetitivas en espacios de internet.

[4] Persona que publica mensajes provocadores o irrelevantes en una comunidad en línea (foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, entre otros) con la intención de provocar reacciones negativas por parte de los demás usuarios.

[5] Acción combinada de cuentas digitales de personalidades influyentes, trolls, bots y seguidores regulares para generar reacciones sobre determinado tema.

[6] Fue una compañía británica creada en 2013 perteneciente al conglomerado Strategic Communication Laboratories de origen estadounidense. Empresa dedicada a la minería de datos y el análisis de datos para la comunicación estratégica en procesos electorales. Cesó operaciones en 2018 tras un escándalo por la obtención ilegal de datos personales de usuarios de Facebook en 2014.

[7] George Orwell (1903-1950): escritor y periodista británico, comprometido con procesos de luchas sociales especialmente contra los procesos de totalitarismos. Se le conoce especialmente por sus obras de “Rebelión en la Granja” y “1984”, pero desarrolló una carrera muy fructífera como ensayista.

[8] William Randolph Hearst (1863-1951): periodista, empresario, político y magnate de la prensa estadounidense, es conocido como uno de los más poderosos personajes de la escena política y empresarial de su época. Se le conoció como una persona sin escrúpulos para utilizar todos los medios posibles con el fin de garantizar su posición e interés, la más recordada es su intervención para garantizar la Guerra Hispano-estadounidense y beneficiarse de la primicia para sus medios.

Referencias Bibiográficas

  • Alandete, D. (2019). Fake News. La nueva arma de destrucción masiva. Barcelona: Editorial Deusto.
  • Amorós, M. (2018). Fake News La verdad de las noticias Falsas. Barcelona: Plataforma Editorial.
  • Assange, J. (2014). Cuando Google encontró a Wikileaks. Madrid: Clave Intelectual.
  • Bernays, E. (2010). Propaganda. España: Melusina.
  • Cancela, E. (2019). Despertar del Sueño Tecnológico. Crónica sobre la derrota de la democracia frente al capitalismo. Madrid: Akal.
  • Eco, U. (15 de abril, 2010). Para una guerrilla semiológica. Aporrea. Recuperado de: https://www.aporrea.org/medios/a98858.html
  • Freire, P. y A. Faundez (2013). Por una pedagogía de la Pregunta. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
  • Gonzalez, P. (2005). Las nuevas ciencias y las humanidades. De la Academia a la Política. México: Anthropos. Instituto de Investigaciones Sociales UNAM.
  • Greenwald, G. (2014). Sin Lugar donde esconderse. Colombia: Ediciones B.
  • Monedero, J. (2018). La izquierda que asaltó el algoritmo. Madrid: Catarata.
  • Newcourt-Nowodworski, Stanley (2006) La propaganda negra en la segunda Guerra Mundial. Madrid: Algaba Ediciones.
  • O´Neil, C. (2017). Armas de destrucción Matemática. Capitan Swing. Madrid.
  • Pariser, E. (2011). El Filtro Burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Barcelona: Taurus.
  • Rojas, G., L. M. León., F. Pomareda (2018) Comunicación Popular para la Defensa de las Autonomías. Guía Metodológica para la incidencia pública y política. Voces Nuestras. San José.
  • Sánchez, G. (2016). Aire no te vendas. La lucha por el territorio desde las ondas. Oaxaca: IWGIA.

 

Imagen ilustrativa, tomada de http://www.resumenlatinoamericano.org/

Compartido por el autor con Alianza por una Vida Digna.

Fuente: http://www.sinergiased.org/

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