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Las grietas del imperio y sus lacayos locales

Martin Rodríguez Espinoza

Mientras el gobierno terrorista número uno del mundo, el de Estados Unidos, empuja al planeta hacia la guerra mundial para sostener un dominio que ya perdió, al interior de su propio país el sistema se resquebraja. No es un dato menor que incluso autoridades locales del mismo engranaje capitalista enfrenten a Trump y salgan a las calles a respaldar huelgas, como la de las enfermeras en Nueva York. Son contradicciones claras en el corazón del imperio.

Las protestas masivas, el desempleo creciente, la pobreza, millones sin salud ni vivienda, la epidemia de drogas producidas en el propio Estados Unidos y la represión brutal contra su pueblo muestran la verdadera cara del sistema, un imperio en descomposición. Podrido, pero cada vez más violento.

Como advirtió Lenin, el imperialismo es la fase superior del capitalismo y el fascismo su expresión política extrema cuando entra en crisis. Hoy vemos ese fascismo avanzar en Estados Unidos, en Europa y en América Latina, represión, autoritarismo y saqueo para defender los intereses del gran capital.

Nada es casual. En la decadencia del imperio florecen ladrones, estafadores y mafias políticas que, amparadas por Washington, aspiran a gobernar para robarlo todo. Eso ocurre en Estados Unidos, pero también en Costa Rica, El Salvador, Argentina, Chile y muchos otros países.

Por eso, cuando Laura Fernández habla de “arrasar”, habla con sinceridad. Quiere acabar con todo. La democracia costarricense siempre ha sido una democracia para los ricos, pero en los últimos gobiernos el saqueo se volvió descarado, obsceno, sin vergüenza. Ahora no les basta robar, sueñan con dictadura. Y detrás de ellos está el respaldo del imperialismo estadounidense, que desde sus embajadas financia, protege y legitima el crimen en todo el planeta.

La historia nos enseña una cosa, cuando el imperio cae, intenta arrastrarlo todo con él, y la única respuesta posible es organización, conciencia y lucha.

13 de enero 2026

América Latina, autoritarismo, capitalismo, democracia, EUA, fascismo, imperialismo, lucha social, Martin Rodríguez Espinoza, represión