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Etiqueta: movimiento social

Movimiento social latinoamericano se pronuncia en contra de la criminalización de la protesta en Costa Rica

Asamblea de SINTRAJAP

En un comunicado enviado a SURCOS Digital por SINTRAJAP, se manifestó que el movimiento social de nuestro país ha venido sufriendo abusos de poder por parte de las autoridades oficiales para intimidar a la población y evitar así que participen en acciones de protesta en contra de las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo.

Este abuso de poder es reprobado en todo el mundo, porque limitan la participación ciudadana y minan el fortalecimiento de las democracias.

Ante el hecho de que en este momento se está realizando un juicio mediatizado e injustificado en contra de 24 trabajadores y trabajadoras, limonenses, que sin fundamento alguno pretenden que sean condenados, SINTRAJAP inicio la denuncia internacional de estos hechos y envió un pronunciamiento de varias organizaciones del movimiento social latinoamericano condenando estas acciones.

 

Texto de la declaración

Pronunciamiento Oaxaca-México

Marzo de 2015

 

Nosotros, los participantes del Encuentro Mesoamericano de Contrapartes de la Fundación Rosa Luxemburg – MEXICO, en conocimiento de las denuncias realizadas por SINTRAJAP (Sindicato de Trabajadores de JAPDEVA y Afines Portuarios), sobre prácticas condenadas internacionalmente de criminalización de la protesta que se han venido realizando en Costa Rica en contra de sus afiliados y de las Organizaciones Sociales que luchan por la defensa de sus derechos y territorios, condenamos y denunciamos ante la opinión pública, en nuestros países, las acciones injustificadas de criminalización que se están realizando por el Gobierno Costarricense en contra de Trabajadores y ciudadanos Limonenses, en razón de sus legítimos derechos de protestar ocurridos en abril del 2010.

Rechazamos cualquier tipo de condenatoria que se pudiera pretender y lo entendemos como un medio para intentar intimidar e impedir la legítima participación de los pueblos en el desarrollo y enriquecimiento de sus democracias.

Firmamos en la Ciudad de Oaxaca – México el 28 de marzo de 2015

 

*Para ver las firmas del pronunciamiento siga el enlace:

PRONUNCIAMIENTO CONTRA LA CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA EN COSTA RICA. OAXACA – MEXICO

 

Enviado a SURCOS Digital por Liroy Pérez Pérez.

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Encuentro Social y Cultural de Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana

San José, Costa Rica CELAC 28 Enero 2015

Convocatoria de las organizaciones sociales costarricenses

III Cumbre CELAC

Las organizaciones sociales de Costa Rica convocan al movimiento social de América Latina y el Caribe, a reunirse en nuestro país el día 28 de enero 2015 con el fin de debatir mecanismos, estrategias y acciones que fortalezcan procesos de integración en beneficio de nuestros pueblos.

Aprovechando la realización de la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a realizarse en nuestro país, se considera de gran importancia que mecanismos de integración como los de MERCOSUR, UNASUR, ALBA, PETROCARIBE logren convertirse en instrumentos para garantizar los principios de autodeterminación y soberanía que demandan los pueblos de nuestra América.

La unidad de nuestras naciones, en el marco del reconocimiento de la diversidad existente ha sido el principio fundador de la lucha desde nuestra primera independencia con la reafirmación de las identidades nacionales promovidas por Bolívar, Martí, Sucre, San Martín, Juan Rafael Mora y Francisco Morazán entre otros.

En la II Cumbre de la CELAC celebrada en la Habana/Cuba en enero 2014, se reconoció la valiosa contribución de “…la sociedad civil, de los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto” en el esfuerzo integracionista que vivimos. No es posible una verdadera integración de nuestras naciones sin el papel activo que juegan los pueblos a fin de consolidar la integración política y económica”.

Por tanto, las organizaciones sociales costarricenses hacen un llamado a encontrarse con sus similares el próximo 28 de enero en la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica, lugar en el que se estará desarrollando el Encuentro de los Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana, que promoverá mesas de discusión, debates y actividades culturales que destacarán la importancia para nuestros pueblos de América Latina y el Caribe que tiene el proceso de unidad e integración que representa la CELAC.

El llamado es dirigido a las(os) ciudadanos(as) de nuestro país para que se sumen y participen de esta iniciativa, con el fin de contribuir en la construcción de conciencias y voluntades en este esfuerzo fundamental para el futuro de Nuestra América.

“La libertad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”. Simón Bolívar

 

Programa Encuentro Social y Cultural de Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana

San José, Costa Rica – CELAC 28 Enero 2015

 

ACTIVIDAD HORARIO LUGAR

 

Inauguración del Encuentro 8:00 am – 8:30 am Auditorio Derecho UCR

 

Mesas de Discusión

 

a)Desafíos de la Integración Latinoamericana

 

b)   Participación Ciudadana y Movimientos Sociales

 

 

c)   Soberanía, Independencia y Paz

8:30 am – 1:00 pm

 

 

 

Auditorio Derecho UCR

 

 

Auditorio Ciencias Económicas

 

 

Por confirmar Auditorio

 

ALMUERZO 1:00 pm – 2:30 pm  

 

Lectura y Aprobación de la Declaración Final del Encuentro 2:30 pm – 3:00 pm Auditorio de Ciencias Económicas

 

Festival Cultural por la Integración Latinoamericana 3:00 pm – 6:00 pm Parqueo Ciencias Económicas

 

 

Clausura del Encuentro de Movimientos Sociales por la Integración Latinoamericana

 

6:00 pm – 8:00 pm

 

Auditorio de Derecho

 

 

Información enviada a SURCOS Digital por Marcela Zamora Cruz.

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Apoyarse en el pueblo

Álvaro Montero Mejía

Álvaro Montero Mejía

 

En un material que escribimos junto a nuestra compañera Laura Pérez Echeverría y que aún no hemos publicado, comenzábamos diciendo lo siguiente:

«Una de las mayores carencias de nuestro movimiento social y político, y probablemente el de algunos otros países de América Latina, es la ausencia de un debate permanente sobre la realidad nacional. Es justo recordar que, hace ya muchos años, al comienzo de los años 70, un notable intelectual y pensador costarricense, hoy desaparecido y con quien mantuvimos notables diferencias, Rodolfo Cerdas Cruz, llamaba insistentemente al conocimiento y discusión sobre la realidad nacional. Aún no hemos avanzado lo suficiente en ese terreno. La tarea sigue pendiente. Si logramos impulsar la discusión, con profundidad y tolerancia, entre todos los interesados en los cambios sociales de Costa Rica y sobre todo, sobre las vías y los procedimientos para la realización de esa ímproba tarea que constituye la derrota del neoliberalismo y la continuación del proyecto social nacional, con seguridad alcanzaremos éxitos».

No cabe ninguna duda de que los pueblos, aún pequeños y con un escaso desarrollo, como es el caso de Costa Rica, acumulan reservas éticas y morales que son el resultado de su quehacer y, sobre todo, de sus luchas y sus conquistas sociales.

Siempre se repite que los pueblos tienen una memoria corta, pero no estamos de acuerdo. Hay momentos y circunstancias en que afloran a la superficie las experiencias de lucha, la conciencia acumulada en las batallas cívicas y en esos momentos, los pueblos parecen recordar hasta en sus menores detalles, el empuje y la determinación que puso en esos combates.

Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que sóloexiste una manera de producir riqueza y crear bienestar: trabajando mucho y distribuyendo mejor. En Costa Rica, tal como lo han señalado importantes estudios realizados por especialistas o expresado con insistencia en los materiales del «Estado de la Nación», la producción crece lentamente y la riqueza producida se acumula en muy pocas manos. En esas condiciones y en el corto plazo, solo existe un modo de hacerle frente a las crecientes necesidades de la población tales como vivienda, salud y educación, que se han considerado siempre como las urgencias vitales inmediatas de las grandes mayorías sociales. Es posible, si se logra trasladar una parte de la riqueza producida y de las ganancias del capital, a la solución de esas urgencias.

Pero cada pueblo debe resolver estos problemas apoyado en sus características nacionales y sus particularidades históricas. Por eso no constituye en absoluto una apreciación chovinista hacer acopio de las experiencias del proceso de desarrollo nacional de Costa Rica y hacer énfasis en los aspectos positivos que ese desarrollo ha tenido. Cada pueblo, en su corta o larga historia, exhibe sus particularidades, hace aparecer la evolución y las condiciones en que han forjado su identidad, no como una vitrina para exhibirlos sino para aprender, repetidamente, de ellos.

Una incorrecta valoración de las particularidades propias de cada pueblo, imposibilitan a los luchadores sociales y a todos los que se proponen construir una sociedad mejor, para saber cómo y de qué manera proceder.

Porque una nueva sociedad no se decreta, por capaces y respetables que sean sus proponentes o dirigentes sociales. Y ésa es, precisamente, la característica fundamental de una Revolución Social, que pone en tensión toda la potencia constructora de un pueblo, el que en difíciles y prolongadas jornadas, transforma y aprende, aprende y transforma, hasta dotar el proceso social de la madurez y la fuerza necesarias para que esos cambios se preserven y se mejoren.

Por eso los cambios sociales y las revoluciones sociales, no pueden simplemente decretarse. Las leyes o los decretos que definen propósitos transformadores, son una parte, sin duda decisiva, de la movilización y la conciencia de los pueblos que conduce hasta ellos. Un gobierno, por amplias y nobles que sean sus intenciones, no podría decir, por ejemplo:

«decretamos que ha finalizado el período neoliberal en Costa Rica, y que de ahora en adelante, damos por recuperado el proyecto nacional…»

Es obvio que los procesos sociales no se pueden decretar. Incluso una Revolución Social, está sujeta a los plazos en que maduran y se confirman en la conciencia de los pueblos, sus grandes determinaciones. El neoliberalismo, por ejemplo, no dejará de existir porque lo diga una ley o una Constitución. Porque el neoliberalismo se ha convertido en deformación sistémica, en una suspensión y modificación radical de la evolución económica de muchos de nuestros países.

No significa, de ninguna manera, que en nuestros pueblos prevaleciera una economía al servicio directo de los intereses nacionales y colectivos ni que hubiésemos derrotado los profundos lazos de dependencia y supeditación a las economías y las políticas imperiales. Simplemente, el neoliberalismo ha intentado borrar de un plumazo, todos los rasgos propios de una economía y un Estado nacional independiente.

Desde comienzos de los años 80 hasta la fecha, el neoliberalismo echó profundas raíces en toda la estructura social, económica y política de Costa Rica. De tal suerte que desarraigarlo, requiere de un proceso que involucre, literalmente, todas las fuerzas vivas de la nacionalidad costarricense. Lo que sí es posible hacer es programar , aún con grandes riesgos, es cómo y con cuáles decisiones centrales harán posible la iniciación de ese proceso de recuperación nacional.

Aquí entra en juego un elemento decisivo. Se trata de la unidad política de todas las clases y las fuerzas sociales, interesadas en participar como actoras, en las tareas que implican esa recuperación.

Por «recuperación nacional» entendemos, en primer lugar, la devolución a manos del pueblo costarricense de su irrestricta capacidad para decidir por sí mismo, cómo y de qué manera, es posible construir una democracia avanzada donde el bienestar de las grandes mayorías y nuestra capacidad para tomar las decisiones cardinales, se fortalezcan día a día.

En la historia nacional costarricense, hay un hecho particular que está presente casi desde el momento mismo en que proclamamos nuestra independencia y nos constituimos como un Estado Nacional y Soberano. Se trata de un espíritu abierto a los cambios, sin temor a las transformaciones democráticas y favorable a la ejecución de importantes reformas políticas y sociales.

Junto a esta voluntad reformista y como un hecho singular y aparentemente contradictorio, nos manifestábamos en muchos aspectos como un pueblo conservador, reacio a aceptar con facilidad, fórmulas políticas o cambios que parecieran inspirados por otras realidades.

Pero ocurrió lo inevitable. El sistema capitalista local sufrío de manera directa las consecuencias irrefrenables de la expansión del gran capital metropolitano, principalmente estadounidense, cuyos efectos fueron más y más notorios conforme se desarrollaba la fase imperial del capitalismo desarrollado. Esas consecuencias, con distintas facetas, métodos o instrumentos, las sufrimos hasta el día de hoy.

Conforme la oligarquía fue adquiriendo más y más poder, conforme el poder político y el poder económico establecieron una alianza poderosa, a la que se sumó la fuerza ideológica de los grandes medios de comunicación, ese espíritu conservador se convirtió en un arma de las clases privilegiadas para detener, sobre todo, el espíritu de solidaridad latinoamericana y la búsqueda local por profundizar las reformas ya realizadas.

Esta característica adquirió una mayor relevancia durante el período de la Guerra Fría. El comunismo y el socialismo fueron objeto de la ofensiva ideológica más descomunal de la historia pero es necesario preguntarse ¿por qué se les combatía con tanta saña y encono? Porque en la mayor parte de los países del mundo y principalmente en América Latina, las fuerzas progresistas y de izquierda eran objeto de una persecución implacable?

Esa persecución no era simplemente una confrontación periodística o literaria, sino que en algunos países, como en Guatemala, El Salvador, Argentina o Brasil, por citar sólo cuatro casos, constituía una verdadera actividad de exterminio. Tanto los comunistas, los socialistas, los cristianos comprometidos, los dirigentes sociales, intelectuales, campesinos o dirigentes juveniles, eran objeto de una vigilancia constante y luego capturados en una acción policial que generalmente terminaba con la prisión, la desaparición y la muerte. Entonces repetimos la pregunta ¿Por qué ese encono? La respuesta es extremadamente simple. Porque la lucha de las fuerzas progresistas podría implicar la derrota política y económica de las clases oligárquicas y de los grandes monopolios principalmente norteamericanos. Estas fuerzas, bajo el amparo de las dictaduras o regímenes de apariencia democrática, habían acumulado casi desde la Independencia, cantidades incalculables de riquezas.

No se trataba tanto de una confrontación ideológica o filosófica. Es que simplemente las fuerzas progresistas atentaban contra los intereses de los grandes monopolios y sus aliados internos. Y como resultaba absolutamente lógico, exhibir los errores y las aberraciones del llamado «socialismo real», muchos de los cuales serán absolutamente reales, era sólo un pretexto de naturaleza propagandística y publicitaria. Aun así, y sin renegar de sus convicciones, Manuel Mora y sus compañeros, continuaron con la tarea de adaptar sus convicciones ideológicas y programas partidarios, a las más urgentes necesidades del país.

Los socialistas que proveníamos del Partido Socialista Costarricense, fundado como movimiento en 1970, trabajamos también intensamente, muchas veces en alianza directa con los compañeros de Vanguardia Popular, en el desarrollo de tareas sociales y políticas. También incursionamos en las luchas campesinas y fuimos responsables de una buena parte de la colonización de las reservas de Chambacú, en la zona norte. La culminación de aquellos esfuerzos unitarios, fue la fundación de la coalición electoral Pueblo Unido en 1977, que participó, con relativo éxito, en las elecciones de 1978 y 1982.

Aún en condiciones particularmente adversas, el pueblo costarricense no dejó nunca de escuchar la voz de los luchadores y los conductores sociales, que lo llamaban a defender los intereses de las grandes mayorías. En estos días, cuando el tema de la ética ha retornado con particular fuerza, en gran medida gracias al empeño de los fundadores del PAC, es justo recordar que ese fue un tema recurrente y el empeño constante de los partidos de la izquierda nacional, lo que quedó plasmado, de manera indeleble, en los periódicos partidarios.

Hemos pensado, que esta particularidad ideológica de una gran parte de la población costarricense, incluidos los trabajadores urbanos, los pequeños y medianos agricultores y las clases medias, de combinar un espíritu sumamente progresista por un lado y cierto conservadurismo ideológico por el otro, le dieron un singular aporte y potencia, como contingente electoral, intelectual y político, al Partido Liberación Nacional que representó con gran habilidad, las características ideológicas y los intereses inmediatos de estos sectores sociales cobijados bajo la denominación común de «pequeña burguesía». El Dr. Arnoldo Mora nos explicaba magistralmente, no hace mucho tiempo, que el movimiento armado emprendido por José Figueres en el año 48, no habría tenido éxito si no hubiese atraído a esas clases sociales, es decir, a los campesinos y agricultores, a los pequeños y medianos propietarios y muchos profesionales de la región central del país.

De todos modos, no deseamos ser mal interpretados. A las grandes mayorías de los trabajadores manuales e intelectuales, junto a los campesinos, a no pocos representantes de las clases medias e incluso un sector muy importante del empresariado nacional, sólo puede representarlos legítimamente, una fuerza política realmente transformadora, que con espíritu ecuménico y pluralista, sea la heredera de las grandes corrientes progresistas de la historia nacional y latinoamericana.

Ahora que se inicia un nuevo gobierno, el que ha declarado su determinación de romper definitivamente con las deformaciones y las malas prácticas políticas y éticas instauradas sobre todo en la última etapa del Partido Liberación Nacional, es legítimo preguntarse:

¿Es acaso posible comenzar a resolver con seriedad y en el corto y mediano plazo, la crisis económica y social por la que atraviesa nuestro pequeño país?

¿Es posible retomar el proceso continuo de reformas sociales que, como dijimos, fueron posibles en Costa Rica casi a partir de su Independencia, hasta que se vieron detenidas violentamente con la instauración del proceso neoliberal, iniciado bajo la égida de Ronald Reagan, a partir del gobierno de don Luis Alberto Monge con las salvedades que es necesario señalar?

¿Es posible edificar un sistema social que haga posible terminar con la pobreza, que garantice un creciente bienestar de la población, que avance hacia la conquista de la soberanía alimentaria, junto a una adecuada distribución de la riqueza?

Es posible, contestamos nosotros, aunque no es fácil. Las clases acaudaladas y las grandes corporaciones han acumulado, a expensas del pueblo de Costa Rica, sumas enormes de beneficios monetarios y políticos, merced a mecanismos locales y externos, sólidamente instaurados en los procesos productivos y mercantiles.

Estos sectores lograron imponer la infausta tesis de que entre más riqueza acaparen los ricos, mayor será su capacidad de inversión y por ende, a mayor inversión más empleo y más riqueza. En síntesis: una sociedad sólo puede ser rica si los ricos son cada vez más ricos; el resto viene por añadidura. Fue el economista inglés Keynes, durante la crisis del 29 si mal no recordamos, el que demolió esta tesis y propuso en cambio, que los ricos pagarán más impuestos y que al mismo tiempo, el Estado gastara más, creara miles de empleos y así despertara al propio capitalismo del letargo de la crisis.

Y aunque muchos no lo crean, todavía a estas alturas de la historia, en estas primeras dos décadas del siglo XXI, los grupos y las fuerzas políticas de extrema derecha en los Estados Unidos, y también en Costa Rica, mantienen en pie su empeño por evitar que les aumenten los impuestos a las grandes fortunas.

En verdad no hay mucho donde inventar. Si el gobierno desea comenzar a resolver los agudos problemas del déficit e incluso de la deuda, sólo tiene un camino de tres vías.

1-           La primera de ellas es llegar a un acuerdo consistente con las clases acaudaladas y con el sector financiero en primerísimo lugar, que le permita recuperar recursos monetarios crecientes provenientes del pequeño grupo de la población que se deja un enorme porcentaje del PIB y que de inmediato, proceda a examinar y enmendar, los gigantescos privilegios de las corporaciones transnacionales. No se trata de espantar las inversiones ni desestimular las que ya existen, sobre todo si generan empleos y representan intereses nacionales. Se trata de evitar que esa brecha de desigualdad creciente se profundice, como ocurre ahora y se comience a revertir ese proceso. Pero el resultado material no puede ser otro que incrementar significativamente la capacidad y el volumen de la recaudación fiscal.

 

2-           La segunda vía, posee una denominación reconocida pero que se ha quedado en las palabras; se llama soberanía alimentaria. Esta soberanía, que es un ingrediente esencial de la soberanía política, parte del reconocimiento de que los agricultores pequeños, medianos y muchos de los grandes, más que una clase social, son la fuerza económica y social constitutiva de la nacionalidad costarricense. Este esfuerzo por recuperar a los agricultores como una de las fuerzas motrices del desarrollo nacional, requiere la movilización integral de la institucionalidad política, financiera y de servicios, cuya meta no puede ser otra que dar un salto en la producción alimentaria, en los beneficios económicos de los agricultores y en el grado real de su participación en las grandes decisiones políticas del país.

 

3-           La tercera vía, como manifestación del poder del Estado, consiste en impulsar grandes proyectos productivos y de servicios nacionales, cuyos mejores antecedentes, pero que deben ser retomados y actualizados, son el Sistema Ferroviario, hoy prácticamente desmantelado; el Consejo Nacional de Producción, CNP, en proceso de liquidación y destrucción sistemática; el Sistema de Servicios Aeroportuarios, inicuamente entregado a intereses foráneos; el Instituto Costarricense de Electricidad, ICE; Acueductos y Alcantarillados, AyA; RECOPE y el propio Sistema Municipal, que puede ser considerado como una gran empresa nacional productiva y de servicios, en manos de las comunidades de toda la nación.

Las nuevas empresas, con énfasis en construcción, pesca y explotación marina e industrialización de productos locales, tendrían sobrada capacidad para aprovechar abundantes recursos, marítimos y terrestres. Para que no se diga que proponemos aumentar desmedidamente el tamaño del Estado, estas nuevas empresas podrían, sin dificultad alguna, involucrar en condición de socios a pequeños, medianos o grandes empresarios nacionales, junto a las organizaciones sociales y cooperativas. Al mismo tiempo, debe examinarse con lupa ese collar de acero que nos tiene puesto, como una carlanca, el llamado Libre Comercio y cuyo saldo espantoso es un insoportable déficit comercial. La tesis de la promoción de las exportaciones llevada hasta sus últimos extremos, ha sido en muchas ocasiones una maquinaria de trituración del empresariado nacional y sobre todo, del que produce para el mercado interno.

Debemos tener en cuenta que esta crisis que padecemos, producto del desmantelamiento institucional, es una herencia económica y política de los gobiernos anteriores. Pero es decenas de veces más dañina que las pillerías de algunos malvivientes que se han enriquecido con la corrupción y el manejo inescrupuloso del aparato del Estado. De modo que hablamos de ÉTICA. Y lo expresamos así, porque algunas veces se piensa que el intercambio desigual, algunos TLC y la falta de rigor en el reparto de la riqueza social, no tienen nada que ver con la ética y la moral. Existen, naturalmente, la ética y la moral personales, pero están también la ética social y política, como principios que defienden los valores nacionales, los deberes de los gobernantes y los derechos de los pueblos, frente a la irrefrenable codicia del capitalismo desbocado de nuestro tiempo.

Pero no debemos olvidar que iniciamos esta reflexión cuando decidimos hablar de la conciencia de los pueblos. Por eso debemos echar la mirada para ver lo que ocurrió a mediados del siglo pasado.

Durante los años 1940 hasta bien entrados los años 60, se produjeron en nuestro pequeño país, las conquistas sociales más importantes de su historia. Fue en este período, cuando pasamos de ser un «Estado de Derecho», tal como había sido edificado por los viejos liberales durante el siglo XIX, a un «Estado Social de Derecho» gracias al capítulo Constitucional de las Garantías Sociales y el Código de Trabajo principalmente y luego a un «Estado Social de Derecho y de Servicio Público». Fue la obra de nuestros grandes reformadores: Rafael Ángel Calderón Guardia, Monseñor Víctor Sanabria Martínez, Manuel Mora Valverde y José Figueres Ferrer.

Éstas conquistas que todos reconocemos y admiramos, conservan íntegro su valor social transformador y humanista. Aunque hubo sangre e innumerables sacrificios de por medio, aquellos constructores y dirigentes visionarios, nos ahorraron por muchísimos años, dolores y enfrentamientos aún mayores. El pueblo costarricense comprendió que todos los actores involucrados, los mencionados y otros eminentes ciudadanos como el padre Volio, Rodrigo Facio, Carlos Luis Fallas o Carmen Lira, Luisa González, Alberto Martén, Luis Barahona, Luis Demetrio Tinoco, Arnoldo Ferreto, Jaime Cerdas, Montero Vega, Isaías Marchena y muchos otros, fueron parte de una generación de auténticos revolucionarios al estilo costarricense.

Allí estuvieron presentes los portaestandartes, hombres y mujeres, del pensamiento social de la Iglesia Católica, de la Socialdemocracia, del Comunismo y el socialismo a la tica, junto a miles de productores, agricultores, trabajadores e intelectuales de distintas corrientes ¿Alguien puede suponer que seríamos el país democrático y civilista de que tanto presumimos si estas reformas no se hubieran realizado?

Hago un paréntesis necesario. Don Manuel Mora Valverde, entrañable amigo y compañero, me contaba que, en determinado momento, el gobierno del Dr. Calderón Guardia estaba a punto de caerse. Entonces él se acercó y le dijo:

«Dr. Calderón, Usted debe salvar su gobierno y llevar adelante todo lo que prometió durante su campaña. Ahora Usted se encuentra aislado y la misma oligarquía que lo apoyó para que fuera elegido Presidente, le da la espalda y quiere botarlo, porque le teme a sus propuestas de reforma social. Pero Ud puede, estimado Doctor, salvar y fortalecer su gobierno. Pero sólo hay un camino: «¡Apóyese en el pueblo Dr.; si el pueblo se convence de que Usted está dispuesto a servirle, le dará todo su apoyo y no habrá fuerza capaz de impedirle gobernar!»

Ahora debemos hablar de lo ocurrido hace apenas unos pocos años. Casi inmediatamente después de terminado el gobierno de don Rodrigo Carazo, fuerzas económicas muy poderosas, de adentro y afuera, comenzaron a buscar la manera de apoderarse de algunas de las grandes obras realizadas por el pueblo de Costa Rica. Le pusieron la puntería al ICE y se trajeron a Millicon, una gran corporación que pretendía arrebatarnos el negocio de la telefonía. Fracasaron. Luego se propusieron convertir algunas de nuestras instituciones en sociedades anónimas. También fracasaron. Luego vino el famoso combo del ICE y sufrieron una nueva derrota. Una y otra vez, el pueblo salió la calle y derrotó todos esos proyectos entreguistas. Al final, vino el asunto del TLC y el pueblo costarricense dio muestras de su coraje y determinación. No fue vencido. Al TLC lo impusieron con fraudes y malas artes, pero pocas luchas nos dejaron mayores enseñanzas.

Y ahora, finalmente podemos caer en nuestros días. Contrario a lo que le sucedió a Calderón Guardia que llegó en hombros de la oligarquía, don Luis Guillermo Solís fue electo Presidente en un gesto de abrumadora voluntad, confianza y esperanza por parte del pueblo costarricense, que no había olvidado esas conquistas y luchas de que hablamos, pero que están a punto de perderse ¿Quiénes deben salir a defenderlas? ¿Qué más conciencia y apoyo de parte de nuestro pueblo necesita el Presidente para emprender los cambios necesarios?

El pueblo sólo espera ser convocado y llamado con urgencia a recuperar esas mismas reformas sociales que son los pilares, hoy tambaleantes, sobre las que se levantó el Estado Social de Derecho y de Servicio Público. Sin ellas, Costa Rica sólo sería una caricatura de democracia y sólo tendría, una caricatura de gobierno.

San José. 1 de Setiembre de 2014

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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Discurso del presidente de la Asamblea Legislativa Henry Mora Jiménez al asumir su cargo el 1 de mayo del 2014

Discurso del presidente de la Asamblea Legislativa Henry Mora

Señoras diputadas, señores diputados, renuevo mi agradecimiento, mi complacencia y mi compromiso para que la gestión del Directorio legislativo, que me corresponde presidir sea no solamente del agrado, sino de la altura que esta Asamblea y este país requieren.

Ciertamente, ciertamente soy hijo de la lucha contra el llamado Combo ICE en el año 2000; ciertamente soy hijo, pero también con un poquito de paternidad del debate intenso, político e ideológico que entre el 2003 y el 2007 Costa Rica realizó en torno al Tratado de libre comercio con los Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana. Pero, ante todo, soy hijo de esta patria amada, a la que todos nos debemos y a la que todos pertenecemos.

Por eso mi principal preocupación y mi principal compromiso es cómo contribuir para construir una Costa Rica en la que quepamos todas y todos; una Costa Rica sin exclusiones, una Costa Rica sin poblaciones vulneradas, una Costa Rica sin discriminaciones de cualquier tipo.

Construir una Costa Rica en la que quepamos todas y todos no es una tarea fácil, demanda un esfuerzo que nos obliga a romper con esquemas, con procedimientos y, sobre todo, con maniqueísmos que durante muchos años han hecho que este país permanezca en un atolladero, del cual nos está costando tanto salir.

Y es que cuando existen posiciones en conflicto, como es usual en cualquier sociedad moderna, cuando un polo de este conflicto, cuando un lado de esa tensión cree que la solución es aplastar al otro polo, esta solución nunca va a ser perdurable.

Ese polo se levantará de nuevo, ese polo aplastado se levantará de nuevo, y seguramente, en parte por la naturaleza humana seguramente exigirá revancha. Y la historia se seguirá repitiendo de crisis en crisis.

Por eso necesitamos romper con esos maniqueísmos y buscar otras formas, ensayar otras formas que nos permitan salir de este impasse en el que tantos y tantas costarricenses creen que el país se encuentra sometido y del que se espera tanto de esta nueva Asamblea Legislativa.

Hay muchos ejemplos de que estos impasses efectivamente existen, y hay muchos ejemplos de que aplastar al contrincante, y peor aún, verlo como enemigo cuando en realidad somos hermanos de una misma patria, son falsas soluciones.

Y tenemos ejemplos históricos donde la humanidad ha cometido errores gigantescos que han costado millones de vidas, precisamente por esta forma de actuar.

Posiblemente el fascismo en Alemania no hubiera tenido viabilidad, posiblemente Adolfo Hitler no hubiera sido un fenómeno histórico si a la Alemania derrotada de la Primera Guerra Mundial los aliados ganadores no hubieran impuestos condiciones draconianas, que hacían imposible que Alemania se levantara de nuevo.

Esto es un ejemplo, pues, relativamente reciente de la historia universal, pero este de formas de actuar y de proceder las enfrentamos todos los días, y todos los días nos damos cuenta de lo infructuoso que es seguir por esos caminos.

Por eso, el problema de la modernización del modelo energético que Costa Rica está demandando no pasa, porque uno de los proyectos y una de las visiones se imponga a la fuerza sobre las otras.

Por eso también en Costa Rica el debate sobre los derechos humanos, particularmente de las llamadas poblaciones diversas, no pasa por ignorar o por aplastar las posiciones que otros sostienen.

Es necesario algo que me ha enseñado la vida y la filosofía también: buscar mediaciones, tender puentes, construir equilibrios.

Se dice que esta Asamblea está sumamente fragmentada, que aquí hay nuevas fracciones, nueve fracciones que piensan ideológicamente muy distinto, que hay posiciones irreconciliables, que difícilmente podremos llegar a acuerdos sobre temas centrales que este país exige.

Sin embargo, soy un convencido de que nuestro marco constitucional, a pesar de las serias limitaciones, a pesar del envejecimiento que tiene desde la constituyente del 49, en muchos aspectos sigue siendo un marco que nos permite que estas distintas ideologías, como decía el maestro de maestros, profesor, catedrático de Derecho de la Universidad de Costa Rica, don Eduardo Ortiz, que esas distintas ideologías fluyan entre sí, compitan entre sí, debatan entre sí con respeto, y en el marco que la Constitución establece.

Y nuestra Constitución tiene una ventaja, a pesar de muchas otras situaciones que podríamos considerar difíciles; nuestra Constitución de alguna u otra manera en distinto grado asume las principales fuentes filosóficas, políticas e ideológicas que las y los costarricenses hemos ido construyendo en los últimos cien años.

El artículo 50 de nuestra Constitución refleja claramente cómo un socialdemócrata insigne, como don Rodrigo Facio, logró plasmar en la constituyente del 49 una visión socialdemócrata moderada, sobre la intervención y la participación del Estado en la economía y en la sociedad.

El artículo 74 de nuestra Constitución recupera el cristianismo social de Jorge Volio, de monseñor Sanabria y de Rafael Ángel Calderón Guardia, y nos exige como Estado a establecer una política nacional de solidaridad, y agrega bajo los principios sociales del cristianismo social.

Obviamente el liberalismo es otra fuente muy importante de nuestro marco constitucional. Los artículos 45 y 46 de la Constitución establecen claramente qué sociedad y qué economía es la que nuestra Constitución demarca al establecer la propiedad privada, la libertad de empresa; aunque no lo diga expresamente, los distintos juristas consideran que de esos dos artículos la libertad de empresa queda igualmente garantizada.

Y a la vez pone restricciones para que políticas de corte social e incluso socialista puedan ser consideradas, puedan ser introducidas dentro de la legislación que nos corresponde establecer.

Así por ejemplo el artículo…, perdón, el párrafo segundo del artículo 45 establece: Por motivos de necesidad pública, podrá la Asamblea Legislativa, mediante el voto de los dos tercios de la totalidad de sus miembros, imponer a la propiedad limitaciones de interés social.

Bien sabemos que este párrafo fue introducido en la reforma constitucional de 1943, bajo la Presidencia del doctor Calderón Guardia, y algunos consideran que era el requisito constitucional para poder legislar las leyes laborales que en este período fueron introducidas.

De manera que la posibilidad de incorporar visiones, incluso sociales y limitaciones a la propiedad, a través del criterio de interés social, incluso están establecidas en nuestra Constitución.

Hay desde luego ─y esto les puede sorprender─ un artículo, el 73, y una práctica institucional que recoge —y les va a parecer quizás increíble—, recoge la máxima distributiva que el fundador del comunismo moderno estableció: De cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad.

En Costa Rica tenemos una institución que aplica prácticamente al pie de la letra esa máxima, y me refiero desde luego al régimen de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social. Independientemente del aporte que cada uno de nosotros hagamos, si alguien necesita una operación a corazón abierto o un trasplante de hígado, no se considera en absoluto cuánto aportó a la seguridad y particularmente al régimen del seguro de salud.

Podría decir que lo que tenemos entonces es una mezcolanza entre ideas socialdemócratas, ideas socialcristianas, ideas socialistas, y desde luego, también, ideas liberales.

Pero algo nos falta para que eso no sea una mezcla vacía de conceptos y de ideologías, y aquí es donde yo creo que nuestra Constitución, efectivamente, presenta una debilidad, porque para mí la columna vertebral que debería articular esta posibilidad que tenemos de que distintas ideologías confluyan en un mismo marco constitucional, para mí debería ser el humanismo que, en mi caso, pretendo practicar y en el cual creo. Y claro, tenemos el artículo 21 de la Constitución: la vida humana es inviolable.

Y por cierto, es la única ocasión en que nuestra Constitución incorpora la palabra ‘vida’, la única.

La vida humana es inviolable. Debería de aclararse que la vida es tanto la vida corporal como la vida espiritual; debería de aclararse que es tanto la integridad personal como la dignidad de las personas, y con eso nos estaríamos acercando a un humanismo ecuménico que es muy propio de nuestra idiosincrasia.

Pero lo importante es ver que en un tema en el que aparentemente tenemos posiciones tan discrepantes, tenemos la posibilidad de ensayar acuerdos y de abrevar de distintas fuentes ideológicas y de distintas filosofías políticas.

De manera que si en algo que tal vez suena relativamente filosófico, podemos llegar a buscar acuerdos, ¿en qué no podemos llegar a buscar acuerdos? Y esa es posiblemente la demanda más perentoria que la sociedad nos está exigiendo en este momento.

Creo, compañeras diputadas, compañeros diputados, que esta es efectivamente la principal demanda a la cual tenemos que responder; por eso, insisto y por eso estoy optimista porque les he escuchado dando declaraciones a la prensa, les he escuchado conversando con mi persona, les he escuchado conversando entre ustedes, y veo una gran motivación, una enorme voluntad para que efectivamente esas posiciones maniqueístas de ganadores y perdedores dejemos de operarlas y busquemos una sociedad donde todos y todas ganemos. Aunque yo prefiero utilizar la expresión: una sociedad donde todas y todos los quepamos. Y debería agregar: y la naturaleza también.

 

Muchísimas gracias.

 

Ilustración:www.facebook.com/henrymoradiputado

A 44 años de ALCOA: El movimiento social en perspectiva

El jueves 24 de abril, -conmemorando 44 años de ALCOA-, conversamos en el programa “Sobre la Mesa” (Canal UCR) con la historiadora Ana María Botey, el periodista Héctor Ferlini-Salazar y la documentalista Mercedes Ramírez. El tema tratado en el programa es “A 44 años de ALCOA: El movimiento social en perspectiva”.

Este conversatorio tendrá repeticiones los días sábado 26 y domingo 27 de abril.

Repeticiones:

Sábado 26 de abril a las 8:00 p.m.

Domingo 27 de abril a las 12:00 m.d.

A 44 años de ALCOA El movimiento social en perspectiva

Enviado a SURCOS por Graciela Blanco.

Las lecciones del 8-N

José Solano

 

El 8 de noviembre de 2012 marcó un retroceso en la mal llamada “democracia costarricense”. Lo ocurrido aquel jueves fue como regresar a los represivos años del Combo del ICE, por citar el fenómeno más reciente en la memoria del movimiento social. Aquel 8 de noviembre la barbarie se hizo presente para atacar a mansalva a familias del sector occidental del Valle Central, que vinieron a San José, al edificio de la Caja, a protestar por mejores condiciones para sus clínicas y EBAIS.

Lo sucedido aquel 8 de noviembre de 2012 es el inicio de las profecías advenedizas sobre el rompimiento de la afamada paz costarricense. La seguridad social es ese finísimo hilo que teje el contrato que el poder impuso hace ya muchas décadas. La Caja Costarricense del Seguro Social es la diferencia entre la estabilidad política y la no deseada confrontación del sector pudiente de este país contra los mares de ciudadanos que verían perdido su acceso a la salud.

El 8 de noviembre de 2012 es la alerta amarilla sobre lo que se avecina. El interés de las corporaciones médicas privadas avanza como marea incontenible sobre las costas de amas de casa, de trabajadores, de niños y ancianos que dependen de este sistema de salud que, poco a poco, se desmorona conforme el agua lo inunda. Es la cobardía neoliberal la que se empecina en contra de los más débiles, a punta de garrote, a punta de detenciones ilegítimas e ilegales, a punta de filas en los hospitales, de citas dentro de dos años y deudas incontables del sector acaudalado de este país.

El 8 de noviembre de 2012 dejó una profunda enseñanza. El movimiento social debe encumbrarse a los más altos niveles de lucha para defender la Seguridad Social. Las migajas de esta serán devoradas por las mismas aves de rapiña que ya se carcomen la institución. Nada, absolutamente nada quedará sobre piedra mientras la sociedad se cruza de brazos, contemplando, por no decir jeteando embrutecida, los partidos de futbol, el reggaetón de Otto o la falacia de la democracia electoral.

El 8 de noviembre de 2012 le está diciendo al movimiento social que el país peligra, que la salud se desborda como cántaros hacia las cloacas de la corrupción y el saqueo multimillonario. El 8 de noviembre es el grito de aquellos que luchan silenciados y que piden el acercamiento de partidos, de sindicatos, de organizaciones, de profesionales e intelectuales, de estudiantes.

El 8 de noviembre de 2012 es la consecuencia del pasivismo, del miedo al comunismo y al anarquismo, de la huelga de tres a cinco. Esta fecha ya perfora las entrañas del movimiento social, que no se prepara, que sigue apaciguado como rebaño en las montañas. Lo que se viene está presente como una visión necesaria para la sociedad civil, la que espera las fiestas de fin de año y el bonito regalo navideño.

Frente a este futuro incierto, ¿cómo prepararnos? La tarea que se muestra en el futuro cercano es monumental, pero jamás imposible. Los puntos fundamentales por trabajar son: la seguridad a lo interno del movimiento mediante brigadas que se articulen estratégicamente a lo largo de las jornadas de lucha, la continuidad del proceso de resistencia, la consolidación de las victorias y la motivación constante tras ellas, el análisis de los fracasos, la concertación de métodos sin excluir los escenarios posibles, la inclusión de todas las posiciones y todas las agendas, la comunicación por los medios alternativos y populares, la coordinación regional y sectorial de lucha.

El 8 de noviembre de 2012 no se olvida, es el inicio de la confrontación social en defensa de la Caja. El neoliberalismo está entrando en su fase de desesperación depredadora, es el capitalismo en su máxima expresión. La represión violenta de aquel fatídico día es el principio del miedo que estremece al poder opresor, apátrida y servil del capital privado nacional y transnacional. Es la hora de salir a la calle, he ahí el único lugar para defender lo poco que le queda a este país que se sirve entre la miseria y la opulencia, entre la violencia de Estado y la manipulación mediática. Es hora de despertar.

 

Enviado a SURCOS por el autor. 

Proyecto Poético- Musical: Los despiertos

 

Proyecto Poético- Musical Los despiertos2

Los Despiertos

Es primeramente una forma de homenajear al poeta y un intento por mantener vivo su pensamiento en nuestra generación. Pero a la vez este proyecto pudiera ser de algún modo una herramienta para movimientos sociales, y ser de apoyo en cualquier lucha por una sociedad más solidaria y más justa.

Poesías musicalizadas de Jorge Debravo

Rock – Costa Rica.

«La poesía es una arma. Yo estoy dispuesto a usarla en la lucha por la justicia, la fraternidad y el amor. Mi conciencia tiene siempre los ojos muy abiertos.» Jorge Debravo.

 

Integrantes:

David Ramírez: Voz, guitarra

Marco Solano: Bajo, voz

Iván Salazar: Guitarra

Marcelo Rojas: Batería, voz.

Influencias: Queen, Beatles, Serú Girán, Invisible, Almendra, Led Zeppelin, Sui Generis, The Who, Café Tacvba.

Proyecto Poético- Musical Los despiertos

La idea inicial sería presentarnos idealmente en lugares abiertos a todo público y de forma gratuita. Tenemos disponible en el Facebook nuestro primer EP con dos canciones para descarga gratuita.

En cuanto a actividades, tenemos programado un concierto a realizarse el próximo jueves 7 de noviembre en el Cuartel de la Boca del Monte. Por acá la información completa:

https://www.facebook.com/events/734649183215095/?ref=22

 

Para contactos:

http://losdespiertos-cr.bandcamp.com/

https://www.facebook.com/losdespiertos.cr

 

Enviado a SURCOS por David Ramírez.