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Una dura lección para India

Martín Rodríguez Espinoza

Lo ocurrido con India no es un simple episodio comercial, es una radiografía brutal de cómo opera el poder imperial: presiona, impone, y cuando le conviene… cambia las reglas sin ningún pudor.

En el gran tablero del ajedrez mundial, hay jugadas que parecen maestras y otras que terminan siendo lecciones extremadamente costosas. India acaba de aprender una de las más duras, en la geopolítica, el que duda, paga. Como dice el viejo refrán, el que pestañea, pierde.

India cedió parcialmente ante Washington, redujo compras de petróleo a Rusia y buscó acomodarse, pero terminó atrapada en una crisis energética y dependiendo otra vez de Rusia, ahora en peores condiciones y sin los beneficios que antes tenía antes de ceder ante los yanquis.

Y mientras tanto, Estados Unidos giró su política porque creyó que la agresión criminal que perpetró con el sionismo de Israel contra Irán sería muy fácil y rápida. De nuevo, ante la crisis generada, permitió nuevamente a India esas compras, pero bajo sus términos y por tiempo limitado.

India disfrutaba de una posición envidiable. Mientras el mundo sufría por los precios del crudo, lograba comprar petróleo ruso con descuentos históricos. Era el negocio del siglo. India, socio del BRICS, parecía tener lo mejor de ambos mundos… hasta que sonó el teléfono en Washington, le dio órdenes que servilmente obedeció.

Cuando India regresó a tocar la puerta de Rusia, la respuesta fue fría: «Venderemos, pero ahora a precios de mercado y sin los descuentos anteriores». Rusia no perdona la falta de lealtad en momentos críticos. El «amigo» que se fue bajo presión de los yanquis, ahora regresa como un cliente desesperado.

La lección es clara, en la geopolítica imperialista no hay “aliados”, hay intereses. Y quien renuncia a su soberanía para obedecer, termina pagando más caro.

EEUU no solo actúa como potencia dominante, sino como un actor que desestabiliza y luego se presenta como árbitro. Y sus “socios” que aceptan ese juego, tarde o temprano descubren que en ese tablero no son jugadores… son piezas reemplazables. Lo han vivido títeres de EEUU en el mundo entero, pero también en Costa Rica, así que Chaveto, ya sabes, Laura, ya sabes, el pueblo costarricense no tiene por qué sufrir las consecuencias de su incapacitada, sumisión y corrupción.

Quien se arrodilla ante el imperialismo, no gana favores… pierde dignidad, pierde ventajas y termina perdiendo siempre.

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