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El día después

Arnoldo Mora Rodríguez

El título de este artículo evoca uno similar de una película, que trata de imaginar lo que sería el mundo unos días después de que la humanidad sufriera una hecatombe nuclear. Para evitar ese desolador panorama, he pergeñado algunas reflexiones que, partiendo de la premisa de que, si bien se reconoce que nada después de esta pandemia será lo mismo, tampoco tiene porqué ser peor, sino todo lo contrario; pero, para ello se requiere que tomemos conciencia lúcida del papel que ahora nos corresponde asumir.

La pandemia que hoy (pre)ocupa a la humanidad entera, haciendo que ponga todos sus recursos científico-tecnológicos más avanzados y sofisticados, invierta ingentes recursos económicos, readecúe a las exigencias del momento sus prácticas políticas y cuestione el “orden“ jurídico con que ha regido las relaciones de poder en el ámbito público, por no hablar de los cambios radicales y vertiginosos en los valores que determinan la vida privada y el universo cultural y axiológico, tiene su origen en el ámbito biológico con repercusiones graves e irreversibles en la salud de la población; pero afecta, en no menor medida, las estructuras económico-sociales y el ejercicio del poder político. Estamos, en consecuencia, ante una profunda ”revolución” en todas las dimensiones de la vida humana; un nuevo hombre está a punto de surgir de la actual crisis con la rapidez propia del actuar humano, mayor que la que caracteriza a los procesos evolutivos de la Naturaleza; el ser humano posee un tiempo que rige los acontecimientos de la historia de la humanidad, que es significativamente más veloz que aquel que ha creado la Naturaleza para llevar a cabo los saltos cualitativos que jalonan las etapas de la evolución.

Pero lo grave de estas diferencias entre uno y otro proceso, es que nuestra mente está hecha para reaccionar según los ritmos de la Naturaleza, dado que nuestro cerebro es el creador de la cultura, pero es producto de la evolución; hay aquí una especie de esquizofrenia, que actualmente constituye una enfermedad tan perniciosa como la que causa en la salud orgánica la covid-19. De ahí que lo más urgente hoy en día es, no sólo lograr lo más pronto posible una vacuna eficaz y fácilmente accesible a todos los pueblos del mundo, sino también tomar lúcida conciencia de que estamos ante uno de los más radicales y vertiginosos cambios de la historia en todos los ámbitos del quehacer humano, provocados por el propio homo sapiens gracias al poder que le confiere la revolución científico-tecnológica de los últimos cinco siglos.

A fin de convertir esta crisis en un trampolín que nos posibilite dar un salto cualitativo, debemos usar el poder político que hoy emplea un tanto irresponsablemente el ser humano. Para ello, pienso que lo primero que debemos hacer es tomar conciencia de que el retorno al status quo, es decir, a la situación como la que vivía la humanidad antes del inicio de esta pandemia y que dio origen a la misma, no es dable. La dialéctica que rige los procesos históricos, se inspira en la conciencia del tiempo concebido como instante, entendiendo por tal la condición única e irrepetible del devenir en su dimensión cuántica; el reloj que marca el trascurrir del tiempo no tiene marcha atrás, es un modelo de vehículo que no tiene reversa; en consecuencia, sólo nos cabe planificar nuestro futuro asumiendo nuestra libertad tal como la concebían San Agustín y Leibniz, esto es, como la opción inspirada en criterios axiológicos, cuyo único fin es la procura de la convivencia humana, concebida ésta como algo más y mejor que el instinto gregario con que se rigen los primates; lo cual significa pasar de la sobrevivencia a la convivencia, hacer que la vida social propicie una experiencia comunitaria; no olvidemos que “comunidad” tiene su raíz etimológica en el término “común”, lo cual significa que los bienes producto de la acción humana tienen un fin común, están llamados al disfrute de todos; en consecuencia, la única razón de ser del ejercicio del poder político es contribuir eficazmente a crear las condiciones objetivas (instituciones) y subjetivas (educación) de una sociedad justa, equitativa y solidaria para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Tradicionalmente la filosofía reduce estos valores supremos a tres: la verdad, el bien y la belleza; lo cual equivale a decir que el saber, sobre todo el derivado de la aplicación del método científico, tiene como finalidad la procura del bien y el disfrute del placer estético.

Cómo lograr hacer realidad esta utopía en respuesta a la crisis que nos agobia, es tarea que a todos nos incumbe. Para ello, debemos poner desde ya los cimientos de un nuevo orden mundial. Pero no debemos pretender hacer tan descomunal tarea si no comenzamos por poner orden en nuestro entorno más cercano; si queremos cambiar el mundo, debemos comenzar por cambiar nuestro propio país. Concretamente, en el caso de Costa Rica el mayor logro de nuestra historia ha sido la creación del Estado Nacional en el siglo XIX y la alfabetización de la mayor parte de la población, gracias a las reformas liberales en las décadas que van de ese siglo al siguiente. A partir de entonces, vendría la creación del Estado de Derecho llevada a cabo por la generación del Olimpo y luego la forja del Estado Social, propuesta por el Partido Reformista del General-sacerdote Jorge Volio y realizada por la alianza entre el Presidente Calderón Guardia, el Arzobispo Víctor Manuel Sanabria y el líder del Partido Comunista Manuel Mora Valverde. Todo lo cual culminó en la creación de la II República, liderada por José Figueres Ferrer e inspirada en el ideario del Centro de Estudios para la Realidad Nacional, creado bajo la guía de Rodrigo Facio. Gracias a este largo e inspirador proceso, en el cual intervinieron los más ilustrados e influyentes sectores políticos, se emprendió la modernización de la sociedad costarricense; proceso liderado por un fuerte y creciente Estado Nacional, que propició el ascenso de una clase media formada profesionalmente por la Universidad de Costa Rica, reformada por el Rector Rodrigo Facio.

Lo anterior se hizo posible gracias al surgimiento de una poderosa clase media, que hasta 1985 mantuvo una fuerte alianza con los sectores oligárquicos tradicionales. Concretamente, fue en la primera Administración de Oscar Arias que la oligarquía criolla se propuso asumir en solitario el monopolio del poder; desde entonces, la clase media ha venido sistemáticamente siendo despojada de todos sus logros, se ha visto sometida a un proceso implacable de empobrecimiento y precarización. Debido al ascenso de sectores urbanos de ideología socialdemócrata, que desplazaron a la alianza socialcristiana-socialista de la década de los 40s., los más importantes de esos logros se mantuvieron. Hoy, para mantener esas conquistas y no precipitarnos en el caos y la violencia desenfrenada que han sufrido países vecinos, se impone forjar otro contrato social por parte de un nuevo sujeto histórico, que sea configurado por la alianza estratégica entre las capas medias, los propietarios pequeños y medianos, el sector agrario, profesionales independientes, funcionarios y empleados públicos y las clases populares. La mencionada alianza sólo se logrará si los sectores sociales, sobre cuyos hombros la oligarquía pretende cargar la crisis global que hoy sufre nuestro país, asumen un papel protagónico.

La pandemia no ha hecho sino poner en evidencia la crisis de hegemonía, que tradicionalmente ha asumido la alianza de la oligarquía con el capital trasnacional, en el que recientemente la despótica oligarquía centroamericana afincada en nuestro país, tiene un papel significativo. Hoy se impone, como un imperativo histórico de nuestra democracia, poner los cimientos para crear la III República basada en la alianza de los sectores medios y populares. Se encaminan en ese sentido pasos como los dados con la firma de un documento dirigido a los diputados y que es encabezado por el Arzobispo de San José; aunque todavía no estamos cerca de lograr la meta de construir una mejor y más sólida democracia, debemos ver en esos gestos los primeros pasos de ese anchuroso y esperanzador camino también. Las reformas deben comenzar por incidir en una mayor justicia distributiva y tributaria. Las oligarquías criollas, como en 1948, deben pagar el costo de la reconstrucción de la economía y no los sectores populares y medios. Si la minoría plutocrática no quiere entender que deben asumir el peso mayor de la reconstrucción del país, deben saber que, con ello, están atizando un estallido social como nunca lo ha vivido el país; con lo cual todos perderíamos, pero ellos mucho más; porque sería encender una chispa cerca de un barril de pólvora; está en sus manos ceder en aras de la justicia social, porque las dinámicas de las reformas sociales no permiten retrasos. No podemos retroceder a la Costa Rica anterior a 1940.

Para lograr sus objetivos, los sectores populares deben forjar un frente patriótico en vistas a realizar un programa mínimo, que suscite el consenso mayoritario de todos los sectores objetivamente afectados por esta crisis global y planetaria que hoy golpea, con no menor dureza, a nuestro propio país; todo teniendo como meta, no sólo soluciones de momento, sino igualmente reformas que consoliden y profundicen nuestro mayor logro histórico: el Estado Social de Derecho. Para ello debemos comenzar por defender a ultranza las instituciones que han demostrado ser los pilares de nuestra democracia, como son la Caja Costarricense del Seguro Social, los bancos estatales, la educación pública, especialmente las universidades a quienes debemos, no sólo la formación de profesionales competentes y honestos, sino la investigación científica en su totalidad, cuya importancia ha quedado de manifiesto hoy más que nunca y todo el sector público hoy tan injustamente denigrado. A los partidos políticos que se opongan a este plan de reformas, el pueblo soberano debe pasarles la factura en las próximas elecciones. Por su parte, las organizaciones populares deben dar prioridad a la formación de cuadros y dirigentes locales, en vistas a la formación de la conciencia cívica de los más amplios sectores y de la conquista de la conciencia ciudadana. Las proclamas de Juanito Mora y las enseñanzas de D. Joaquín García Monge, nos convocan a esta cita con la historia. Porque el mañana ha comenzado ya.

Enfoque sobre elección en UCCAEP

Juan Carlos Durán Castro, secretario de Seguridad Social de la Confederación de Trabajadores Rerum Nocarum nos ofrece su lectura de la elección de presidencia realizada en la Unión de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP). Le invitamos a escuchar su análisis.

Chile: ¿Medio siglo después, los latinoamericanos aprendimos algo de aquella tragedia histórica?

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

La avalancha de lugares comunes, de frases acartonadas repetidas hasta el cansancio, la repetición de verdades a medias, o de mentiras a lo sumo piadosas, el encierro dentro de las percepciones colectivas de nuestro entorno, propias de algunos grupos o clases sociales o de los “patriotismos” adscritos a los estados nacionales, las que nos impiden –por así decirlo- ver más allá de nuestra propia nariz, conforman un conglomerado de equívocos y sinrazones inconmensurables, las que han terminado por petrificar e imposibilitarnos la asunción del “recuerdo” de un acontecimiento histórico determinado, como algo que vaya más allá de los mitos o de las profecías autocumplidas o no, acerca de la imposibilidad de escapar a la fatalidad de un cierto destino “histórico” que nos acecha, sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, llevándonos en muchos casos a sumirnos en las más inútiles y esterilizantes lamentaciones. Sucede así que el hecho histórico, en su especificidad, es por lo general asumido de manera fragmentaria, dentro de la óptica de un cierto presentismo y de una ubicuidad espacial a ultranza que nos impiden captar el sentido y la presencia de poderosas corrientes sociales, las que van mucho más allá del hecho en sí mismo, y que actúan como poderosos ríos subterráneos que amenazan con arrasar cualquier esperanza para una acción, de verdad revolucionaria en términos de la praxis y  de la forja del conocimiento, a partir del cual aprendamos de verdad de las enseñanzas implícitas en los acontecimientos históricos, conduciéndonos a retomar los caminos de la acción y la rectificación de lo actuado en cierta coyuntura, recuperando la memoria de nuestros muertos y de nuestros combatientes, aún en medio de la desesperanza, destacando el sentido de esas luchas para que no terminen siendo cooptadas para los intereses de unas clases dominantes que no han cesado de vencer (Walter Benjamin, dixit, sexta tesis sobre la historia).

La conmemoración de los cincuenta años del triunfo electoral de la Unidad Popular Chilena (el 4 de septiembre de 1970) y de los trágicos acontecimientos, acaecidos tres años después, exteriorizados en un primer momento por la brutal naturaleza del golpe militar del 11 septiembre de 1973, con el  que se puso fin al gobierno del presidente Salvador Allende (los mil días de la Unidad Popular Chilena) y se dio inicio a una era, no sólo de terror y de muerte masivas,  sino también de una reingeniería social retrógrada con pérdida de las conquistas sociales y económicas, alcanzadas tras décadas de duras luchas de la clase trabajadora, no sólo en Chile, sino en el resto de los países de la región( Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Ecuador), debe ir acompañada de un cuidadoso análisis de lo que en efecto ocurrió. Sin dejar de destacar la importancia de los hechos del 11 de septiembre de 1973, ubicándolos en su contexto nacional y dentro de la especificidad de la historia chilena, no podemos dejar de insistir en que se trató apenas de una parte de un evento histórico de más larga duración, y con alcances geopolíticos que trascienden con mucho los hechos luctuosos, tanto de aquel día como de los terribles años que siguieron. El golpe militar en Chile, considerado desde una perspectiva más amplia, fue apenas una parte de una contrarrevolución global y regional que se tradujo en el Plan Cóndor y cuyos orígenes pueden llegar hasta los tiempos del golpe militar contra el general Juan Domingo Perón, en el mes de septiembre de 1955 o bien, al derrocamiento del presidente brasileño Joao Goulart, en abril de 1964, con los que se puso fin a la era de los odiados “populismos” peronista y varguista en los dos países más extensos de la América del Sur.

La falta de reflexión crítica y la ausencia de una construcción de conocimiento que permitan superar (dialécticamente) esos “agujeros negros” de nuestra historia contemporánea, en todos los países de la región, siguen siendo los factores que impiden a muchas gentes de la “izquierda” mirar en retrospectiva, e intentar acercarse a lo que efectivamente ocurrió hace medio siglo, mientras otra encrucijada histórica tan temible como aquella nos envuelve ahora, sin que hayamos sido capaces aún de sacar las lecciones de lo ocurrido entonces y la importancia de dimensionarlo en sus alcances. El pico más alto de la represión en aquellos tiempos del Plan Cóndor no fue el que tuvo lugar en Chile, a pesar de lo dura que fue allí la represión, más bien fue la dictadura militar argentina, de más corta duración es cierto (1976-1983), precedida por la criminal traición de la derecha peronista, la que marcó el exterminio de toda una generación de jóvenes revolucionarios e importantes líderes y militantes de las organizaciones de la clase trabajadora, con más de treinta mil detenidos desaparecidos, además de que la Argentina fue desindustrializada en beneficio del capital financiero y de los intereses imperialistas durante esos años, tal era el odio hacia la clase obrera que tenía la vieja oligarquía rural en el país situado al otro lado de la Cordillera de los Andes. Empecemos por la verdad y un dimensionamiento más aproximado de lo ocurrido para empezar a marchar de nuevo, tal vez a la manera de Sísifo pero esperanzados y poniéndole cara a la realidad.

Observando los primeros cien días … Cantón Central de Cartago

Observatorio Ciudadano Municipal

Durante los primeros cien días del Gobierno Local del Cantón Central de Cartago, no podemos dejar de lado que alfabetizar la ciudadanía, en temas medulares propios del quehacer municipal a nivel nacional, es de verdadera importancia lo que nos brindará las herramientas para lograr nuestro objetivo: el análisis de la gestión municipal para lograr la transparencia y la probidad. Debemos empezar por entender la naturaleza y la sustancialidad de los gobiernos locales, o sea, ¿qué es el gobierno local?, mediante su normativa expuesta en el Código Municipal hasta leyes complementarias como la Ley General de Control Interno, la Ley de Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, La Ley de Contratación Administrativa y su reglamento, La ley 8839 Residuos Sólidos y por supuesto la Ley Anticorrupción.

Nuestros representantes deben demostrar la capacidad y preparación para el análisis y la toma decisiones, cada voto negativo o positivo debe acompañarse del análisis correspondiente, su justificación y argumentación. Las grandes políticas, los grandes derroteros, los grandes desafíos para sacar nuestro cantón adelante deben demostrarse que existen. Que haya claridad en los roles de un órgano deliberativo que analiza, evalúa y tomo decisiones en pro del desarrollo del Cantón y direcciona de forma correcta el accionar del rol ejecutivo y administrativo. Aquí no deben dejarse de lado los principios de gobierno corporativo, trabajando en ese desarrollo social, político y económico del Cantón dejando a un lado intereses que distancian la labor transparente. Hoy más que nunca y debido a la grave situación que enfrenta el país la cohesión del Consejo Municipal, en el análisis claro, con conocimiento y argumento, será de vital importancia en la toma de decisiones.

Todo lo anterior no será posible si el ciudadano no dimensiona la responsabilidad que se le encomienda en los Artículos 9 y 11 de la Constitución Política de Costa Rica. Donde el ciudadano entiende la responsabilidad de incidir en la toma de decisiones que oriente el uso correcto de la institucionalidad en pro de sus necesidades. Una ciudadanía proactiva y propositiva de sus necesidades, que entienda el quehacer de los representantes que ha elegido para la administración e inversión de sus recursos y que de igual forma formula el proceso de rendición de cuentas para corroborar el impacto y el buen uso de esos recursos. La transparencia en la gestión será el punto de observancia, la ignorancia no nos convertirá en cómplices de lo incorrecto y las malas prácticas que han tratado de formar parte de la cultura institucional.

Ciclo de debates Pandemia y Trabajo Social: reflexiones y comprensiones

La Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social invita a participar de esta sesión del ciclo de debates Pandemia y Trabajo Social: reflexiones y comprensiones.

En esta oportunidad se analiza el tema Vulnerabilidades y resistencias sociales asociadas con la pandemia.

Participantes:

Lewis León, Universidad de Cartagena, Colombia
Hannia Franceschi, Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Marisa Mesina, Instituto Vasco de Quiroga. México
Jorge García, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú
Olga García, comentarista, AMIETS, México

Viernes 11 de setiembre a las 5 de la tarde

https://www.facebook.com/bivits/

Biblioteca Virtual de Trabajo Social

Una extorsión a mano armada

Marco Teruggi

En Argentina se está frente a un encadenamiento de operaciones para desestabilizar y acorralar al gobierno. Lo de este miércoles, con la policía armas en mano en la puerta de la residencia presidencial, es uno de los pasos más peligrosos del conjunto de acciones. Todavía hay muchas cosas por asentar en los análisis, aunque algunas ya parecen claras: uno de los objetivos explícitos es detener al gobierno para que no avance en determinados proyectos y políticas. Una extorsión a mano armada.

Los hechos no pueden verse como aislados del conjunto de episodios que suceden en el continente: golpe de Estado en Bolivia, proscripción de Evo Morales y Rafael Correa -el mismo día- y un conjunto de episodios que conforman una ofensiva articulada por las derechas, poderes económicos, mediáticos, judiciales, y embajadas estadounidenses. El mensaje es claro: no hay margen de maniobra para agendas progresistas en el continente. Eso buscan imponer.

La situación de pandemia opera a favor de esa ofensiva de las derechas. La movilización popular es un factor central de los gobiernos populares. Expresa, entre otras cosas, algo que apareció en los votos en Argentina: hay mayoría, consenso social para medidas progresistas. Sucede también en Bolivia, Ecuador, Brasil -no significa que sea estático- y por esa misma razón inhabilitan a los principales dirigentes populares.

Hay muchos debates sobre los procesos progresistas, populares, y hay que darlos, pero tener claro que hay que defender, y presionar, a su vez, para que no se ceda ante la ingeniería de presiones y se avance en las transformaciones necesarias. En frente hay una configuración clara de fuerzas que viene en contra y está demostrando que está dispuesta a correr límites, como pasó este miércoles en Argentina.

 

*Imagen ilustrativa: https://actualidad.rt.com/

Análisis compartido con SURCOS por José Luis Calacci.

Ottón Solís o el elitismo ilustrado

Roberto Ayala

Sobre un artículo de Otton Solís[1].

El diputado O. Solís ha publicado en ‘la nación’, marzo 3 de 2017, un artículo titulado “Tomás Guardia y el destino nacional”. Nada menos que el ‘destino nacional’. Es el nivel en que se sitúa reflexivamente el diputado Solís. Uno de los políticos profesionales más respetados y de mejor nivel intelectual del país, y un economista técnicamente sólido, inclinado a una variante de neokeynesianismo (hasta su más reciente giro a posiciones más convencionalmente liberales), lo cual lo hizo sonar algo más sensato, desde el punto de vista de la gestión burguesa del capitalismo periférico costarricense, que sus colegas neoliberales o libertarios, ampliamente sobrerepresentados en el mencionado medio corporativo.

Lo especial de este artículo es que, más allá de tema y contenido, resulta particularmente revelador, creo, de la personalidad política, de los supuestos ideológicos, rara vez explicitados, desde los que opera un político de real peso en la vida política nacional.

Siguen unas cuantas notas a título de análisis crítico del mencionado artículo.

Resulta bienvenido el aporte que realiza el sr. Solís a la comprensión histórica de la figura de Tomás Guardia. Sobre la validez y aciertos de su aproximación se pronunciarán los historiadores y especialistas.

En un plano diferente, el texto en cuestión posee un interés adicional, pone sobre el tapete un tema más general y altamente controvertido, de teoría e historia política: el liberalismo político ha construido e instalado con notorio éxito una polaridad conceptual-valorativa que contrapone rígidamente democracia (liberal) x dictadura (sin más). Se trata de una ideología maniquea diseñada para justificar la democracia formal burguesa. Así puestos, no pasan de abstracciones fuera de todo contexto histórico-social y político-cultural.

Una burda polaridad democracia x dictadura solo sirve para tratar de encubrir el carácter oligárquico, excluyente, de los regímenes electorales y de los sistemas políticos en a. latina y más allá, en considerable medida vaciados de contenido democrático real por las enormes brechas de desigualdad y pobreza, que reducen al mínimo las posibilidades de participación política, así como el acceso a los bienes culturales imprescindibles para tal participación.

Y, sobre todo, busca borrar el hecho de que la historia tiene más aristas que el simplón e interesado esquema binario de marras. A lo largo de la historia, desde el mundo griego, las dictaduras revolucionarias o populares han sido un instrumento necesario, por tanto racional, para quebrar la resistencia de los privilegiados y sus enormes recursos, económicos y culturales (incluyendo la religión institucionalizada).

Por supuesto, las dictaduras populares que no se esfuerzan por evolucionar hacia alguna forma de democracia social y política, tienden a degenerar en regímenes de dominancia autoritaria, expresión de intereses de pequeños grupos y sectores de las clases dominantes, tornándose invariablemente en altamente represoras de los trabajadores y los sectores populares, en lo económico como en lo político.

Este no es el tema principal del presente comentario, pero no se puede dejar pasar la del todo inusual oportunidad que ofrece un importante representante del liberalismo social de exhibir uno de los artefactos ideológicos más hondamente instalados en el inconsciente político colectivo.

Conscientemente o no, el diputado Solís ha llamado la atención sobre un fenómeno político, y costarricense, que funciona como una ilustración de la refutación del tosco ideologema binario apuntado.

El tema central de este comentario es lo que el desarrollo del argumento del diputado puede revelar acerca de su personalidad político-ideológica.

El artículo es motivado por la necesidad sentida por el diputado de explicar la razón de que exhiba en su despacho un retrato de Tomás Guardia. El diputado asume que para algunos, o muchos, tal suerte de reconocimiento resultaría desconcertante. Después de todo, Tomás Guardia fue un ‘dictador’.

En breve, el artículo emprende la tarea de explicar y justificar tal decisión. Realiza una exposición de aquellos aspectos del gobierno de Guardia que el diputado considera de manera positiva, dejando deslizar, como es acostumbrado en él, la sensación de que da por descontada la cuasi universalidad de su criterio…

La línea argumental se presenta resumida ya en el segundo párrafo: “Tomás Guardia… ejerció el poder en dictadura, pero plantó los cimientos de nuestra democracia por medio de la Constitución que, con reformas, sigue organizando nuestra vida institucional”. Nada menos. Acto seguido, se enumeran los diversos y numerosos aportes de aquel gobierno. “Sustrajo del poder a la oligarquía cafetalera”, convirtió a Costa Rica en una república liberal, eliminó la pena de muerte, fundó instituciones claves, etc. Y ‘fue más honesto q la mayoría de los presidentes elegidos democráticamente’. No valoro la valoración del diputado, pero no cabe dudas del sitial relevante en la historia del país de la figura de T. Guardia, más allá de toda controversia.

Dice Solís que Guardia fue ‘dictador’, pero uno ‘diferente’. Es decir, nuestro articulista decide romper, al menos por esta vez, con la abstracción del esquemita binario. Habla, arriesgo, el costado desarrollista del espíritu del diputado.

Cualquiera sea el valor histórico-político de la contribución del sr. Solís, esta, como no podía dejar de ser, siendo quién es, tiene como objetivo central la realidad presente del país.

En aras de la brevedad: estima el diputado que el país no está en crisis, pero “se acumulan problemas sociales y económicos y podríamos perder nuestros avances si no hacemos algunos cambios”. El diagnóstico es contundente: cambios o crisis (y luego igual cambios, pero de manera mucho más dolorosa).

Y aquí vuelve la experiencia con Tomás Guardia para hablarnos del presente y el futuro: “T. G. necesitó del poder dictatorial para hacer avanzar el país. Nuestro desafío es tener un gobierno con una elevada eficiencia en la toma y ejecución de decisiones, pero sin atropellar los principios de la democracia. Necesitamos un gobierno con la visión del estadista que fue T. G. y con la eficiencia en la toma y ejecución de decisiones consentida por la naturaleza de su régimen, pero en el marco de la democracia”. Antes había afirmado: “las dictaduras tienden a ser eficientes en la toma y ejecución de decisiones”, lo cual es bastante más que discutible, como generalización. Pero presenta mucho valor a título de síntoma del estado de ánimo que subyace al proceso intelectual del diputado…

Cambios audaces pero en democracia, es lo que requiere urgentemente el país, dado el ‘retroceso relativo ante el avance de otros países’…

El texto toma color cuando el diputado advierte, honesto y transparente, que tales cambios y decisiones serán ‘duras e impopulares’, si queremos encontrarnos con ‘el destino nacional’, en los términos en que él lo vislumbra.

El diputado nos convoca a ser eficientes y eficaces para tomar decisiones audaces, pero también impopulares (lo repite un par de veces), y todo esto en ‘democracia’…

Uno comienza a preguntarse a que se refiere con decisiones impopulares. El principal problema que enfrenta el país, desde un punto de vista no universal sino de izquierda, y sobre todo desde los intereses de la gran mayoría de la sociedad, porque padece sus efectos, es la evasión-fraude fiscal, que según fuentes oficiales, desde el gobierno Chinchilla, oscila entre 6 y 8% del pib, alrededor de $3 y 4mil millones (cada año!!!). Si el delito fiscal se redujera, digamos a la mitad, el problema del déficit, de la creciente deuda, y de la infraestructura, de la inversión extranjera, de la tasa de interés, del apreciamiento del colón, y todos los derivados (incluyendo las ‘malditas presas’), desaparecerían en el acto o se darían las condiciones para su considerable mitigación, hasta una situación de normalidad.

Pero O. Solís no lo menciona. No suele hacerlo. Y en todo caso, combatir el delito fiscal, no sería ‘impopular’…

Pero todos tenemos una idea aproximada de a que se refiere con lo de medidas ‘audazmente impopulares’… es un ataque frontal a los salarios y condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares.

Lo que nos lleva al punto medular de este comentario: ‘cambios audaces pero en democracia, porque no somos T. Guardia’. ¿Pero qué entiende O. Solís por ‘democracia’?

Dice: un “acuerdo entre los diversos partidos y líderes políticos, de tal manera que la impopularidad se reparta…”. Después agrega que ‘tal acuerdo debe ser acompañado por jerarcas políticos íntegros y transparentes’, pero en realidad lleva un tiempo convocando a los partidos y dirigentes políticos ‘realmente existentes’. Ni íntegros ni transparentes…

Elitismo ilustrado. Giovanni Sartori decía en un opúsculo de hace 25 años, que la democracia lejos de ser el gobierno del, para y por el pueblo, debía ser el gobierno de los mejores, de los ‘aristos’. ‘Los mejores’ serían aquellos que entienden que no hay alternativa a la sociedad mercantil y los regímenes políticos liberales gobernados por élites.

Tal vez el diputado Solís se imagine como un nuevo T. Guardia, alguien con la estatura y la visión capaces de conducir al país a su ‘destino especial’, como lo llama. Pero el problema es que no parece confiar demasiado en la capacidad o el derecho de los trabajadores y los ciudadanos a decidir cómo debiera ser ese destino.

Y entonces convoca a un concilio (o conciliábulo) de justamente los mismos que han conducido a este país a la situación llena de nubarrones que describe en su artículo.

Para llegar conjuntamente a acuerdos sobre el contenido de ese destino, y así poder enfrentar mejor y ‘distribuir entre todos’ la impopularidad anticipada….

Y a esto llama Otton Solís una vía no dictatorial. Su visión de la ‘democracia’.

El reciente artículo exhibe al diputado Solís en su personalidad política profunda.

Septiembre 9 de 2020.

[1] Este artículo fue redactado en marzo de 2017.

¡No a la Pena de Muerte!

Vladimir de la Cruz

El tema de la Pena de Muerte tiene vigencia en cuanto hay muchos países del mundo, más de los que la tienen abolida, que todavía la mantienen, como un castigo penal, que es el más extremo de los castigos, porque quita la vida, en posibilidad de quitarle la vida a un condenado a muerte, que puede resultar no culpable del delito que se le imputó para quitarle su vida, como muchas veces en la Justicia se ha reconocido posteriormente.

En el tema de la Pena de Muerte se discute a quién aplicársela y a cuáles delitos cometidos se les puede castigar con esta sanción extrema. Todavía genera, como tema, grandes debates a favor o en contra.

En Costa Rica de vez en cuando florecen estas discusiones en redes sociales, y en el Facebook, con tan solo sugerir que ante determinados crímenes contra mujeres o niños se debe aplicar.

Bajo todas las formas de gobiernos tiránicos, dictaduras y regímenes despóticos, en general, funciona la Pena de Muerte, declarada legalmente, o porque en ejercicio de su suprema autoridad la realizan o ejecutan, como “crímenes de Estado”, contra quienes les interese eliminar o sacar del juego político. Por supuesto que también funciona bajo regímenes monárquicos y republicanos que todavía la mantienen como castigo.

También la Iglesia Católica la ha usado en su Historia, y el pensamiento cristiano ha tenido este tema en su agenda, como en el pasado, algunos Santos de la Iglesia consideraban que el aborto era posible porque, según ellos, el embrión no tenía alma. Y, todas las religiones en algún momento, justificaron quitar la vida de los que no eran de su propia religión, lo que llevó a guerras religiosas en el mundo, cuando luchaban por ampliar las fronteras de sus feligreses y creyentes, en nombre de la salvación de sus almas… Igualmente se justificó la eliminación de indígenas, en la conquista americana, sobre la misma base de no ser cristianos, no estar bautizados y no tener alma.

Todavía la Iglesia Católica, en el Catecismo autoriza la Pena de Muerte. En el punto 2266 del Catecismo se dice: “La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a los agresores de la sociedad que tienen a su cargo. Las penas tienen como primer efecto el de compensar el desorden introducido por la falta. Cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, tiene un valor de expiación. La pena tiene como efecto, además, preservar el orden público y la seguridad de las personas. Finalmente, tiene también un valor medicinal, puesto que debe, en la medida de lo posible, contribuir a la enmienda del culpable”. Señalo esto para tranquilizarles la conciencia a algunos católicos, cristianos y creyentes, que pegándose en el pecho, en las redes se pasan haciendo comentarios a favor de la Pena de Muerte. Aquí pueden encontrar el placer y la diversión, y hasta el desahogo, a su tesis de quitar la vida. Lo más curioso de estos planteamientos, de estas personas, clamando por restablecer la pena de Muerte en Costa Rica, es que muchos de ellos se declaran Pro Vida, anti interruptores de embarazos o anti abortistas.

Costa Rica, como país, nosotros como pueblo, tenemos el privilegio y la dicha de haber sido de los primeros países en el mundo en abolirla, el segundo en América Latina me parece, después de Venezuela que la abolió en 1867. Primero la desaplicamos, la dejamos de aplicar, y luego se abolió totalmente, entre 1878 y 1882, lo que se le atribuye al Presidente Tomás Guardia Gutiérrez, unos diciendo que por influencia de su esposa, y otros por el dolor que le causó el fusilamiento del Presidente Juan Rafael Mora Porras y del General José María Cañas Escamilla, a cuyas órdenes él había luchado en la Guerra Nacional contra los filibusteros, General al que admiraba y quería con devoción.

En 1882 la abolición de la Pena de Muerte se logró cuando en la Constitución Política se estableció la inviolabilidad de la vida. Así, desde entonces, el Estado costarricense no la puede ejecutar por decisión de los Tribunales de Justicia, ni se tolera la ejecución extrajudicial o el asesinato cometido con complicidad de gobiernos.

La Pena de Muerte, en cuanto viola el Derecho a la Vida, constituye en esencia la expresión más brutal de todas las formas de castigos. Es el castigo más extremo, el más cruel.

Cuando aprecio este intercambio de opiniones en las redes y en el Facebook, como tema, veo que minimiza, y deja por fuera, entre los que mantienen esta discusión, la importancia del debate sobre los graves problemas que afectan a la población en lo económico, en lo social, en lo laboral, en lo cultural educativo, no tanto en lo político, porque la temática política brota por todos los poros de la sociedad de muchas maneras, aunque sea sin dirección.

En la abolición de la Pena de Muerte está el hecho de que se ha llevado a Tratados Internacionales, firmados por Costa Rica, en los cuales se manifiesta claramente que no puede restablecerse, y que en ningún caso se puede aplicar por delitos políticos ni comunes conexos con los políticos, lo que crea condiciones especiales para los ambientes de tolerancia política, libertad de pensamiento y de expresión. Así se contempla en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, o Pacto de San José, ratificado hace 50 años por Costa Rica, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el Convenio Constitutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, el Convenio Costa Rica Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En la Carta de Alajuela, cuando en Costa Rica se celebró el centenario de la abolición de la Pena de Muerte, ocasión que sirvió para realizar en el país el Primer Congreso Mundial de Derechos Humanos, en el punto 12 se estableció que “la Pena de Muerte es una práctica, jurídica o no, que atenta contra el Derecho Humano superior de la vida, y por tanto debe suprimirse”.

En el año 2013 Costa Rica hizo un llamado internacional a abolir la pena de muerte durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, que se celebró en Antigua, Guatemala. El llamado lo hizo el Canciller Enrique Castillo, con el apoyo de las representaciones de Brasil, Chile, Ecuador, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay, en la cita hemisférica que se celebró en esa ciudad colonial.

El Canciller Enrique Castillo enalteciendo la tradición democrática, pacificista, en favor de la vida de los costarricenses, llamó a firmar y ratificar el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte.

La Cancillería costarricense, señaló que el país «mantiene su firme y tradicional compromiso con los Derechos Humanos y el respeto a la dignidad de las personas, por lo que una vez más levanta su voz en pro de iniciativas que abogan por la abolición o la moratoria de la pena de muerte».

Todavía no se ha podido lograr que se declare que la Pena de Muerte es contraria al Derecho Internacional, a pesar de que la Conferencia de Estocolmo, de Amnistía Internacional, de 1977, así lo recomendó a las Naciones Unidas. Lo más que se ha logrado en este plano internacional es el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que no todos los países han firmado y ratificado. En este Pacto se sostiene que la Pena de Muerte es transitoria, en proceso de abolición por parte de los países, y que aquellos países que la han abolido no la pueden restablecer o reintroducir en su ordenamiento legal, fortaleciendo así el marco del Derecho y la protección de la vida.

Cuando en Perú, en el Gobierno de Fujimori, se capturó a Abigail Guzmán, el líder de la guerrilla Tupamara, Fujimori quiso aplicarle la Pena de Muerte, lo que levantó la voz de la Cancillería costarricense, y de otros países, señalando que no se podía aplicar esa pena porque Perú la había abolido. Allí sigue preso el líder de la Guerrilla, con vida.

La Pena de Muerte como tema sigue siendo actual y dramático. Todavía existe en muchos países. Todavía se aplica a personas que resultan inocentes, por investigaciones judiciales posteriores, de lo que los llevó a este extremo castigo.

La abolición de la Pena de Muerte es uno de los más grandes valores nacionales que hoy informa el ADN de los costarricenses, de la cultura nacional, de la idiosincrasia democrática costarricense. No podemos abjurar ni renunciar a ello. Además de que jurídicamente no podemos.

Cuando en esta discusión e intercambio de opiniones se mantiene en las redes sociales, y en el Facebook, lo que se pone en evidencia es la incultura nacional existente en este campo, y hasta la incultura o mala formación jurídica de algunos que participan de esa discusión. Peor cuando opinan a favor de la Pena de Muerte abogados y abogadas que se percibe no fueron educadas en la tradición de su abolición, quizá también por sus malos o pésimos profesores de Derecho Penal, porque en esas discusiones que mantienen no se ve ningún fundamento jurídico, o filosófico jurídico, que respalde sus tesis. Puras emociones exacerbadas, pura irracionalidad manifiesta, actuando como distractores de los graves e importantes problemas de la vida política, económica y social nacional.

En mi formación jurídica, desde 1968, aprendí con el Dr. Guillermo Padilla Castro, en sus clases de Derecho Penal y con el texto clásico del “Delito y de las Penas”, la lucha contra la Pena de Muerte.

Abrir el portillo de la Pena de Muerte para ciertos crímenes, hoy contra la vida, que afectan especialmente a mujeres y niños, es abrir el portón para que se amplíe a otros delitos u otras formas a las que puedan aplicarse estas sanciones extremas, porque para ello también siempre habrá justificaciones y posibilidades.

Cuando en la legislación represiva nacional hay tendencias a la judicialización y criminalización de la protesta social, y de las luchas sociales, más preocupación producen estas discusiones, viniendo incluso de personas que se presumen de izquierda, de tradición izquierdista, socialista y progresista. En algunos países latinoamericanos, como en Argentina, se ha intentado declarar “terrorista” la protesta social. Y a este tipo de delitos es a los que les calzaría la Pena de Muerte, por ampliación o cobertura de aplicación, por quienes llaman a restablecerla.

En las tendencias internacionales de supra racismos, de populismos extremos, de odios raciales, nacionales y étnicos habrá quienes justifiquen la Pena de Muerte para ejecutar y realizar legalmente sus crímenes.

Una tendencia jurídica, políticamente de derecha, que calza con quienes piden la Pena de Muerte es el populismo punitivo, que se justifica en la inseguridad ciudadana, la violencia de ciertos crímenes contra mujeres y niños especialmente, a la inseguridad ciudadana, la flojera o lentitud de los tribunales para castigar o cumplir con sus deberes, a las tesis que exaltan la defensa de los derechos de los delincuentes y no a los derechos de las víctimas.

Estas son tesis jurídicas que se justifican en las tendencias derechistas y conservadoras de la tradición jurídica anglosajona, y norteamericana. Esta tendencia clama por el endurecimiento del sistema penal, apelando al sentido común, de manera simple, con frases cortas, con slogans, con formas de arenga pública, simple y de fácil aceptación, lo que lo hace atractivo, sobre todo a personas sin sólida educación, y escasa cultura general, con refuerzos de la prensa amarillista que exalta estas situaciones, donde se termina pidiendo como venganza la Pena de Muerte, como está ocurriendo aquí.

En los Estados Unidos, en el Corredor de la Muerte, en el Death Row, año a año esperan centenares de detenidos a que se les aplique su sentencia de muerte. Hay prisiones exclusivas, con más de 300 celdas solo para este tipo de detenidos.

En los Estados Unidos por la llamada Ley de Partes aprobada por media docena de Estados, desde los años setenta, el “actor secundario” de un crimen, el que encubra, sea cómplice o cooperador necesario, puede ser condenado a muerte, como se hace en Texas. En el año 2005 señalaba la revista The Catholic Worker, en un artículo, firmado por Jim Reagan, titulado “2.193.798, suma y sigue” destacaba el número de los que esperaban la muerte. Esto ha seguido creciendo. Hoy vemos por los medios de comunicación, en Estados Unidos, la represión policial brutal que termina ejecutando personas, especialmente negros, afroamericanos y latinos, casi impunemente.

En esa discusión, de nunca acabar, que se sostiene distractoramente, bien podría encausarse, por quienes defienden y proclaman el restablecimiento de la Pena de Muerte, con un Proyecto de Ley que tienda a modificar la Constitución Política, para que allí, y en la Legislación Penal, se restablezca la Pena de Muerte. No hay pretexto para no canalizar sus diatribas de esa manera. Sería la mejor forma en que alrededor de la discusión de un Proyecto de Ley pueda llevarse a cabo esta discusión nacionalmente. Tal vez encuentren un diputado que se apunte en estas tesis.

Y no hay pretexto para que no se pueda hacer. Primero porque en esa discusión participan abogados y abogadas, que algo han de saber de Derecho y de cómo presentar un Proyecto de Ley, que lo pueden canalizar redactándoselo a algún diputado que quiera apadrinarlo por cuenta propia, o por la vía de la Iniciativa Ciudadana para presentar Proyectos de Ley, con lo cual cualquier ciudadano o ciudadana puede presentar un Proyecto de Ley, con solo presentarse a la Asamblea Legislativa a proponerlo. Allí incluso le facilitan personas, asesores legislativos, que saben cómo presentar los proyectos para que lo redacten de manera correcta para su respectivo trámite legislativo.

O súmense a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, para que en ella se discuta este tema.

En las marchas que se han convocado alrededor de los asesinatos de mujeres, no he visto carteles pidiendo la Pena de Muerte como consigna central. En otras marchas hasta la muerte del Presidente piden algunos carteles.

En esos escritos, quienes proclaman la Pena de Muerte, a secas, han sostenido que Costa Rica puede salirse de los Tratados Internacionales que ha firmado en este sentido, incluso poniendo de ejemplo a Estados Unidos, que es el país que menos tratados ha firmado relacionados con Derechos Humanos y afines. Incluso han dicho que nos podemos salir de todos los Tratados…sin conocer realmente en qué y cuál mundo vivimos.

Los que en esta tesis están hasta mal hacen su planteamiento, obviamente sin asidero jurídico algunos. NO es pedir la Pena de Muerte por pedirla. Eso es un canto a La Luna. Es Pedir el restablecimiento de la Pena de Muerte lo que procedería…por el camino de un Proyecto de Ley…NO hay otro camino.

La Pena de Muerte se aplica en tiempos de paz o en tiempos de guerra, pero cuando se abole, cuando se elimina, no se aplica en tiempos de paz ni tampoco en tiempos de guerra.

El mejor camino sigue siendo, para mí, el ¡NO a la Pena de Muerte!

Los resultados del desarrollo regional y la importancia del enfoque territorial

German Masís

La Administración Alvarado ha presentado los resultados del desarrollo en las regiones Chorotega y Huetar Atlántica, los primeros el 25 de julio como parte de la celebración del 196 aniversario de la Anexión de Guanacaste y los segundos el 31 de agosto durante la celebración del día de la Cultura Afrocostarricense.

En ambas actividades los coordinadores de los programas regionales, la primera Dama Claudia Dobles del programa para la región Chorotega y en la segunda el Primer Vicepresidente Marvin Rodríguez del programa Mesa Caribe, presentaron un recuento de los resultados obtenidos en las diferentes áreas de la acción gubernamental.

Entre los resultados en la región Chorotega, se mencionaron los siguientes:

– la inversión de 26.693 millones de colones en el mejoramiento del acceso al agua potable en Guanacaste para 90 mil personas, gracias al impulso de 8 proyectos en los cantones de Liberia, Bagaces, Nicoya, Cañas, Abangares, Santa Cruz y La Cruz.  Estos proyectos son parte del Plan de Infraestructura y Gestión Integrada del agua de la región Pacífico Norte 20-30, que contempla la inversión de $ 1.130 millones en 71 proyectos, entre los que se encuentre el PAACUME sobre el embalse del río Piedras.

– se realizó el asfaltado de las rutas Garza-Nosara, Hojancha-Nandayure y Quebrada Honda-Carrillo, se mantienen trabajos en diversas rutas de Nicoya, Tilarán, Cañas y Abangares y se ha recuperado el avance en la obra Cañas-Limonal.

– el INDER invirtió mil millones de colones en proyectos de riego y continúan en ejecución por 250millones de colones del proyecto Agrolajas II en Abangares.

– INDER y SENARA construyen el proyecto de riego de Sardinal de Carrillo con una inversión de 360millones de colones para beneficiar a 24 familias que podrán ampliar y diversificar su producción agrícola.

-el INDER también destinó 7.400 millones en obras de infraestructura, producción y seguridad alimentaria

– el INDER entregó una donación de 241 millones de collones para comprar equipos de secado del café producido por 380 familias ligadas a la Cooperativa CoopelDos, en los cantones de Tilarán, Abangares y Monteverde.

– un grupo de 310 pescadores de la Cámara de Pescadores de Guanacaste ubicados en Nicoya, Paquera, Santa Cruz y San Juanillo, reciben equipo de enfriamiento, pesaje y acopio, con una inversión del INDER por 19.2 millones de colones.

-proyectos como Santa Luisa, Las Palmas, Villas Marcel, La Joya, Malinche y la Esmeralda, dan cuenta de la fuerte inversión en vivienda en Guanacaste en cantones como Hojancha, Liberia y Abangares.

– obras como la escuela Recaredo Briceño y san Francisco en Nicoya, Dionisio Leal en Santa Cruz, los Colegios técnico-profesionales en barrio Irving La Cruz y el de Corralillo de Nicoya, apuntan a que miles de estudiantes encuentren mejores condiciones cuando regresen a las aulas.

– puestos de salud como el puesto de visitación periódica y el EBAIS de Santa Elena en La Cruz ya están disponibles para los habitantes de esas comunidades.  Están en ejecución proyectos como el área de salud de Santa Cruz y la unidad de terapia renal de Liberia.  La inversión total de la Caja del Seguro Social en Guanacaste supera los 22.500 millones de collones

– para enfrentar las consecuencias de la emergencia sanitaria se entregaron cerca de 30 mil diarios en toda la provincia y cerca de 94 mil personas se beneficiaron con el bono Proteger y el IMAS y el área regional de desarrollo social Chorotega dieron protección social a más de 18 mil familias en pobreza y en pobreza extrema (ElPaís.com, 25-7-2020)

Por su parte, en la presentación de los resultados de la Mesa Caribe, se mencionaron los siguientes:

– en infraestructura vial, el CONAVI ha invertido cerca de ₡5.900 millones en el mantenimiento y rehabilitación de carreteras en los 6 cantones de la provincia de Limón, además de la construcción del Puente Binacional sobre el río Sixaola entre Costa Rica y Panamá que presenta un avance de un 90%.

– en infraestructura educativa, de setiembre de 2019 a la fecha, la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) ha entregado siete proyectos educativos, once se encuentran en ejecución y cuatro en proceso de contratación, ubicados en los seis cantones de la provincia.  En total, la inversión de agosto de 2019 a la fecha asciende a ₡19.060 millones y beneficia a 9.310 estudiantes.

– el Senara ha ejecutado proyectos con una inversión total de ₡14.000 millones en beneficio de 23.600 familias de la Región Huetar Caribe.

– la inversión de Acueductos y Alcantarillados a lo largo de la provincia de Limón es de ₡37.4 mil millones en 11 proyectos de agua potable y saneamiento de los cuales 3 se han concluido este 2020 y 5 más se encuentran en ejecución, Entre ellos, destaca la construcción del alcantarillado sanitario en Puerto Viejo.

– en las áreas de Salud de Cariari, Guápiles, Guácimo, Valle de la Estrella y Talamanca, la Caja Costarricense del Seguro Social ha destinado una inversión total ₡1.100 millones para llevar bienestar a cerca de 86.000 habitantes.

– el Ministerio de Trabajo por medio del Programa Nacional de Empleo, ha logrado desarrollar las competencias necesarias para el empleo en 18.400 personas, lo que ha representado una inversión social superior a los ₡3.896 millones.

– el INA ha destinado más de ₡3.327 millones invertidos para la formación y capacitación para el empleo de 7.785 personas.   A esto se suma la construcción de 48 mil metros cuadrados del Centro Polivalente del INA, con una inversión que supera los ₡6.479 millones, que permitirá la capacitación de hasta 3.500 estudiantes al año.

el Inder ha realizado una inversión social de más de ₡7.538 millones en los 6 cantones del país, entre los que destacan la ruta turística Guácimo y el mejoramiento de los caminos de La Lidia, Maravilla, San Jorge, el Millón, Aguas Frías, la Fortuna y Maná.

– Dinadeco ha logrado plasmar siete proyectos y se ejecuta otros cinco que benefician a 5 mil personas. Inversión para el desarrollo comunal de Limón supera de más de ₡194 millones.

– el proyecto de ventanilla única municipal de la Región Caribe se encuentra a un 35% de avance por parte del IFAM, representando un aporte de $230.000 no reembolsable de la institución, impactará en municipalidades más eficientes y efectivas.

– el Ministerio de Vivienda y el BANVHI han invertido alrededor de ₡14.200 en el desarrollo del Bono Comunal Limón 2000 -impactará en la calidad de vida de 3.000 habitantes de la comunidad- y otros proyectos de Vivienda en los cantones de Pococí, Guácimo, Matina, Talamanca y Limón Centro, donde se han otorgado 681 bonos de vivienda.

– mediante sus diferentes programas, el IMAS ha atendido a más de 79.800 personas, con una inversión social superior a los ₡28.000 millones para la Región, mientras el Conapam, y Pani han invertido más de ₡1.900 millones aproximadamente para el beneficio de más de 3.000 personas de la población adulta mayor, niñez y adolescencia.

– el MEP mediante sus diferentes programas ha dirigido alrededor de ₡23.100 millones, apoyando a más de 133.000 estudiantes; mientras que la Junta de Protección Social ha invertido ₡1.400 millones para beneficio de 600 personas beneficiarias.

– en la atención de la emergencia Covid-19, la Comisión Nacional de Emergencias y los Comités Municipales se han entregado de 22.542 paquetes de alimentos para 111.000 personas; el MEP, ha realizado la entrega a estudiantes de 553.800 paquetes de alimentación con una inversión de ₡8.380 millones y a través del Ministerio de Trabajo y el IMAS se han destinado ₡23 mil millones en Bonos Proteger logrando llevar alivio a 61.400 personas. (ElPaís.com,31-8-2020).

Los resultados de la acción institucional en las regiones muestran un esfuerzo de coordinación institucional, una fuerte inversión de recursos en algunas áreas del desarrollo regional y un impacto en grupos específicos de la población.

No obstante, en las presentaciones de los resultados, se evidencia la ausencia de un enfoque de desarrollo territorial, que defina las dinámicas territoriales que se pretende generar en cada región y cómo éstas están en función de que los espacios regionales se conviertan en escenarios de crecimiento económico, inclusión social y sustentabilidad ambiental. (Berdegué, J. et al, Rimisp,2015).

En ellas se puede observar también la falta de análisis y de vinculación de las acciones regionales, con los factores que determinan la estructura social, económica y política de los territorios, tales como las tendencias del entorno, las estructuras sociales y valores arraigados en la práctica de los actores sociales. la dotación, el acceso y el uso de los recursos naturales, el desarrollo de la actividad económica y el surgimiento nuevas alternativas productivas, la importancia de la inversión pública en las dinámicas territoriales y la relación de los pueblos y comunidades con las ciudades intermedias.

Los resultados de la acción institucional en las regiones son una sumatoria de acciones centradas fundamentalmente en el factor de la inversión pública en infraestructura vial y social especialmente efectuada con recursos del INDER y en las transferencias estatales de las instituciones de asistencia social, y con poca referencia a la intervención en áreas estratégicas del desarrollo territorial, como el Plan de gestión integrada del agua 2020-30 de la región Chorotega.

No es posible propiciar transformaciones importantes en los territorios, si no se logra comprender las tendencias económicas, políticas, culturales y ambientales generales, intensificadas por la globalización, pues el cambio progresivo nunca proviene sólo desde dentro del territorio y los procesos del entorno nacional y externo inciden fuertemente y reducen la autonomía de los territorios.

La historia de los territorios tiene un peso fundamental en la formación del desarrollo regional, la cual se manifiesta en una cierta cultura y en prácticas sociales que determinan las sociedades territoriales y la distribución del poder y los recursos en cada región.

La dotación, el acceso y el uso de los recursos naturales, es clave en el potencial de las dinámicas territoriales, en su utilización productiva, en la generación de riqueza, en las posibilidades de crecimiento económico y la sustentabilidad ambiental de los territorios.

El desarrollo de las actividades económicas y el impulso de estrategias productivas regionales de conexión con mercados dinámicos, el acceso a inversión pública y privada y los enlaces y encadenamientos productivos, deben estar dirigidos a crear estructuras económicas más diversificadas y equitativas y a generar oportunidades de crecimiento económico más inclusivas y más sustentables.

El papel de la inversión pública es clave en catalizar cambios significativos en las dinámicas territoriales mediante la creación de bienes y activos públicos o privados, aunque por ser mediados por instituciones formales e informales, deben incorporar la participación de los actores en la toma de decisiones, así como en su implementación, para garantizar una dirección distributiva hacia los más pobres y la solución de las necesidades de la población.

La relación de los pueblos y comunidades con las ciudades intermedias en los territorios es esencial, ya que éstos ya no se conforman principalmente de pueblos dispersos y aislados, con poco acceso a servicios y dependiente de la agricultura.   El centro urbano y el interior rural ahora constituyen un territorio funcional en el que cada sector depende del otro y los vínculos que los unen son diversos.

Los territorios en las regiones son rurales-urbanos, y esta condición les brinda un conjunto de ventajas que facilitan el crecimiento económico y un crecimiento más socialmente inclusivo o, más propicio para una más rápida reducción de la pobreza, a través de un mejor acceso al mercado para los productores rurales, acceso a servicios especializados y una mayor demanda de empleos no agrícolas (Berdegué, J. et al,2015).

Los programas de desarrollo en las regiones Chorotega y Huetar Atlántica, debieran incluir objetivos estratégicos y metas de desarrollo territorial, que permitan analizar impactos en el acceso y uso equitativo de los recursos naturales, en un desarrollo productivo más diversificado, inclusivo y sustentable, en una inversión pública y privada bien direccionada con participación de los actores, en la generación de capacidades y capital social en la población local y en la reducción de la pobreza y la desigualdad en los territorios.

 

*Imagen ilustrativa, CONARE, desarrollo regional.

Costa Rica no está en venta

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

En 1972 el financista Robert Vesco, perseguido por la justicia de Estados Unidos y de Cuba por negocios financieros ilícitos, encontró acogida temporal como turista en Costa Rica. Se dice que sus pretensiones eran apropiarse de una isla caribeña para instalar su negocio, algo así como un “paraíso fiscal” de hoy. Pero, en el mientras tanto inscribió muchas de sus empresas en el país.

El periodista Julio Suñol, en ese contexto, escribió un libro que tituló “Vesco compra una república”. Por esos años, también se candidateaba el excéntrico G. W. Villalobos, quien haciendo alarde de su populismo barato, al estilo de algunos políticos de hoy, se fue hasta la casa del señor Vesco a lanzar disparos al aire retándolo a salir del país.

Del gesto de Villalobos, aunque políticamente poco ingenioso y más bien torpe, puede rescatarse el espíritu de protesta e indignación al que apelaba. Asimismo, el título del libro del periodista Suñol, que hace mención a la venta de la república a un financista fugitivo, título que en la realidad correspondía más bien a una metáfora de una “novela” que buscaba retratar el favoritismo y complicidad del gobierno con los intereses privados extranjeros. En este sentido, cabe llamar la atención en dos direcciones.

Por una parte, los “Vescos” de hoy no necesitan refugio en ninguna isla; se mueven de manera fluida –lo propio de las élites transfronterizas en la “sociedad líquida” globalizada (Bauman)–. Algunos, vestidos con el traje de marca internacional “FMI”, “BID”, “BM”, entre otras, viajan con sus valijas llenas comprando países con el pretexto de sacarlos del estado de quiebra; ahora, también se presentan como mercachifles de “pomada canaria” –“vendedores de veneno de serpiente económica” (Krugman)– para aplacar las consecuencias económicas y sociales de la pandemia producida por el Covid19.

Esta institucionalidad financiera internacional, que supuestamente está al servicio del desarrollo de los países empobrecidos del mundo, ha sabido vender este cuento de protectores y salvadores de estas naciones. En la realidad, lo que andan haciendo son buenos negocios para favorecer a sus pares en el sector privado, incluidas las grandes empresas evasoras que se ven favorecidas por las condiciones bajo las cuales negocian sus préstamos.

Efectivamente, favorecidas por partida doble: al contar con el “salvamento” de los préstamos, evitan la presión del Estado para que paguen los impuestos sobre sus ganancias reales –mientras ellas los evaden, los mismos de siempre seguirán pagándolos por los siglos…– y al privatizarse los activos más rentables del Estado se les facilita invertir en –o apropiarse de– esos jugosos negocios.

Valga un paréntesis, para destacar el descarado cinismo de algunas grandes empresas privadas, que siendo parasitarias de los recursos públicos, como La Nación S.A., usufructuando de los fondos de pensiones y recursos del sistema bancario nacional, lanza una campaña “guerrerista” contra la institucionalidad pública. Incluso, se atreve a ofrecer consejos para reformar los regímenes de pensiones, debilitando el sistema público del que recibe beneficios y favoreciendo los de perfil privado, como las pensiones complementarias y el ROP. No buscan otra cosa que la privatización, para acomodarse en nuevos nichos de negocios.

Por otra parte, el gobierno actúa al viejo estilo de las “repúblicas bananeras”, dejándose llevar dócilmente por los grandes intereses del capital financiero extranjero y nacional, cediendo en soberanía y dignidad. No atiende a las ´propuestas alternativas para no postrase ante esos intereses, que una vez más buscan socavar las bases de nuestro Estado Social de Derecho ¿Acaso queremos otra generación pérdida como la de la década de 1980, que hoy nos tiene recogiendo pobreza y desigualdad estructurales?

Pues bien, tenemos que decirles a los “Vescos” contemporáneos que Costa Rica no está en venta. Recordarle al gobierno que no es dueño de la patria, para servirla de festín en la mesa de los poderosos. Y también a los políticos y empresarios oportunistas, que esta vez “en río revuelto ganarán los peces”.

No hay que mendigar el abrazo cuando llega la noche de la soledad. La dignidad es la más sublime y excelsa de las virtudes que anida en el alma de cada ser humano, de los pueblos y de la naturaleza. No hay que permitir que sea mancillada por ningún mortal y frágil embustero, que pretenda adueñarse de nuestra voluntad y libertad a cambio de un “plato de lentejas”.