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Ser joven en los barrios marginales: creatividad en resistencia

La percepción de injusticia, la débil legitimidad de la democracia, la escasa presencia del Estado en las comunidades y la expectativa de emigrar, conforman la realidad de los jóvenes de barrios marginales en Centroamérica.

Por Carlos Sandoval García (*)

En 1987, se firmaron los Acuerdos de Esquipulas II, que prometieron la “paz duradera” en Centroamérica. Los presidentes de entonces dedicaron los acuerdos a las personas jóvenes, cuyos anhelos habían sido frustrados a lo largo de los años.

Tres décadas más tarde, cabe preguntarse qué expectativas y demandas se plantean los jóvenes, especialmente aquellos que tienen menos oportunidades. El proyecto Centroamérica Desgarrada se plantea documentar esas voces que, como ayer, demandan oportunidades.

Para ello se propuso un estudio exploratorio-cuantitativo con jóvenes residentes en comunidades o colonias populares urbanas de las capitales de Centroamérica. El Limón en Ciudad Guatemala, Nueva Capital en Tegucigalpa, Popotlán en San Salvador, Jorge Dimitrov en Managua y La Carpio en Costa Rica.

La investigación incluyó cuatro temas principales: la representación del entorno local y nacional, las demandas y deseos en torno al futuro, los medios que imaginan para alcanzar o no dichas demandas y factores sociodemográficos. Entre junio y noviembre 2017, se realizaron 300 encuestas por comunidad (1500 en total) a partir de un diseño muestral por cuotas (sexo, educación/empleo, edad) a partir de los datos sociodemográficos de las comunidades.

La percepción de la injusticia, el debilitamiento de la legitimidad de la democracia, la muy débil presencia del Estado y el sector privado en las comunidades y la expectativa de emigrar, se cuentan entre los hallazgos principales.

Para jóvenes residentes en colonias empobrecidas, no es fácil conseguir empleo. A veces porque no tienen el dinero suficiente para ir a dejar solicitudes de trabajo. Otras veces porque no tienen contactos que les presenten. Y muchas veces porque vivir en zonas marginales es motivo para descartar una solicitud. Son jóvenes “abusivos”, como se suele decir en Guatemala.

Creatividad para resistir

Durante el trabajo de encuesta en la colonia El Limón, conocí a Rogelio, un joven garífuna, originario de Livinsgton. A diferencia de sus compañeros del equipo encuestador, siempre llegaba a trabajar con una mochila grande y evidentemente incómoda.

Trabajar de encuestador implica caminar todo el día. No le tenía la confianza suficiente para indagar por qué cargaba con ese peso. Además, uno de los muchachos que también formaba parte del equipo encuestador, a menudo le hacía chistes racistas.

Rogelio respondía con un enorme ingenio e ironía. Me sorprendía lo bien que se expresaba; me dejaba la sensación de que era un activista en contra del racismo, pero también un poeta de la calle.

Poco tiempo después, Rogelio me compartió que rapeaba y que se gana la vida cantando en los camiones y autobuses urbanos en Ciudad de Guatemala. En la mochila cargaba una pequeña grabadora y un parlante que ocupaba para hacerse escuchar en medio del ruido de la ciudad.

Escucharlo nos recuerda que resistencias sin creatividad no se conectan con la vida cotidiana. Rogelio politiza la cultura y culturaliza la política con más ingenio y talento que muchos discursos enmohecidos y acartonados que no logran sintonizar con las demandas de las nuevas generaciones.

Una de sus creaciones responde el estigma que lo nombra “abusivo”:

“(…) Abusiva es esa gente que mete balas en el pecho…

Abusivas esas personas que desearon destrozar mis sueños…

Abusivo fue ese agente que a mí que quiso botar los otros dientes…

Abusivo el Presidente de Guatemala que escucha que frecuentemente gente se está muriendo

por balas y se pregunta “¿Ahora qué hago? mjm…¿será que este sillón se verá bien en mi sala?”

Abusivo aquel cabrón que se llamaba Ríos Montt que hasta el día de hoy se sigue negando su genocidio…”

 

(*)Doctor en Estudios Culturales por la Universidad de Birmingham en Inglaterra y profesor de la Universidad de Costa Rica. Trabaja en un proyecto de investigación sobre las expectativas y demandas de personas jóvenes de barriadas empobrecidas en las capitales de Centroamérica.

 

FOTO de portada: PANORAMA DIGITAL

Enviado por el autor. Fuente original:

https://nomada.gt/blogs/ser-joven-en-los-barrios-marginales-creatividad-en-resistencia/

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Carta a don Alfredo González Flores

Isabel Ducca D.

Don Alfredo, hoy es un día triste, muy triste para mí y quienes todavía luchamos por la justicia social. En un día tan amargo, solo se me ocurrió buscar refugio en alguien como usted, que sufrió una situación, posiblemente más dramática, que la mía. Me he preguntado una y otra vez por qué usted guardó tanto silencio sobre todas las agresiones sufridas y nunca se auto compadeció ni se dio por derrotado.

Fíjese, que el 23 de noviembre, a altas horas de la noche, como hacen quienes asaltan lo que no les pertenece, una instancia de la Corte Suprema de Justicia, creada para velar por el cumplimiento de la Constitución Política, saca un fallo que contradice, precisamente, la Constitución y, como Pilatos, se lava las manos argumentando situaciones de emergencia fiscal. ¡Situaciones de emergencia fiscal!

Todo su esfuerzo, todo su trabajo, toda su tenacidad y estudio por aprobar una Reforma Fiscal Justa y Solidaria, viene de nuevo a la palestra pública porque, en este momento, el déficit fiscal es de 6% del Producto Interno Bruto, la elusión y la evasión fiscal es del 8.2%; o sea, don Alfredo, el país está como hace un siglo, sangrando a los más pobres para que engorden sus capitales los nacionales y extranjeros que, con la complicidad de la misma prensa que le montó a usted la campaña difamatoria, montó una campaña guerrerista contra los sindicatos y educadores que se opusieron a una Reforma Fiscal que exprime la última gota de sangre a los más pobres para regalársela a los banqueros. En este caso, le entregan el país a un consorcio de usureros internacionales llamado FMI (Fondo Monetario Internacional); el cual, más bien, debería llamarse, Fondo de la Mafia Internacional.

La situación es muy compleja. Hoy como ayer, se cumple la sentencia de William Walker, lo que no pudieron las armas, lo podrán los dólares. Usted sabe de lo que hablo, usted lo vivió con el Contrato Pinto-Greulich, usted mismo afirmó que los dólares de Valentine pusieron a bailar no solo a los legisladores sino también a los jueces. Fíjese que, el actual presidente de la República, joven como usted, pero ¡viera, qué diferencia!, se pondría a llorar, usted que fue tan ecuánime, la perdería, como la dejamos muchas y muchos hoy, le decía que ese joven se dejó decir en una universidad pública que la gesta de 1856 podría interpretarse: “como la lucha de un pueblo contra la dominación imperialista, pero también como la cabezonada de un rico comerciante que temía perder su privilegios y se oponía por tanto al avance del progreso”[1]. Imagínese reducir un proceso histórico de tanta trascendencia para la forja de Costa Rica como nación, a la juponada de un ambicioso. Seguro que ni sabe que al comerciante lo mataron los de su propia clase.

A usted también lo tildaron de cabezón, egocéntrico, autoritario; acusaron a toda su familia de ambiciosa; y todo, porque quería poner en práctica su máxima: “No puede haber democracia donde hay miseria y esta vive donde no hay trabajo”. Y todo porque quería combatir la pobreza, crear fuentes dignas de trabajo con una Reforma fiscal en la que “Los ricos pagarían como ricos y los pobres como pobres”.

Uno de los actos que más admiro en usted fue la manera en que traicionó a los de su clase, a la oligarquía que lo había llevado al poder mediante el pacto Durán- González, por el bien del pueblo. Cuando le reclamaron, su respuesta es digna de escribirse y publicarse a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Usted fue leal a sus principios cuando les respondió: que dichas promesas lo ataban como simple particular, pero no como gobernante, pues esas promesas y prendas eran obras del candidato a la Designatura y no del Designado en ejercicio. Eso es gobernar para el pueblo y por el pueblo.

Ese mismo joven que descalificó a Juanito Mora repartió promesas entre el pueblo; sin embargo, ahora, traicionó y sacrificó al pueblo en aras del dios capital. ¡Ese es su amo y señor!

Pero, no todo está perdido. Así como a los Tinoco los votaron los y las educadoras. Hoy día, han sido, sobre todo, las educadoras y los educadores quienes han emprendido una cruzada por la dignidad nacional. Foros de 200 o más educadores reunidos durante días y días discutiendo acerca de los problemas nacionales y cómo construir una Patria Justa.

Las gestas del pueblo no se borran por decreto de filibusteros pasados o presentes. De ellas, surgen los retoños y las manos que abrazan el porvenir de la Justicia.

[1] En: https://www.facebook.com/sergioerick.ardonramirez/posts/2158556167488001

 

Imagen tomada de Mis libros con notas.

Enviado por la autora.

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El supuesto presidente social demócrata

Marlín Óscar Ávila

La mundialmente conocida revista The Economist sacó un artículo titulado «Why Latin American governments spend money badly» usando el caso tico como muestra de ello. Es correcto en la mayoría de sus comentarios, advirtiendo que podríamos caer en manos del FMI como es el caso argentino, por el cual nadie ve luz al final del tunel, «a menos que Carlos Alvarado, un social demócrata…, gane este juicio de fuerza…» refiriéndose a su lucha por imponer el paquete fiscal inconsulto.

Habrá primero que aclararle al The Evonomist que nuestro presidente fue elegido como un social democrata, pero, al recibir el poder se colocó su verdadero atuendo de Democrata Crstiano. Es verdad lo que ese medio explica sobre la sociedad que construimos bajo la doctrina socialista y democratica (socialdemocrata) pero ahora en grave riesgo de perder lo logrado.

Tampoco aclara este medio, que no ha sido tanto el gasto público como la evación fiscal y otros abusos de la élite burocrática y económica, la que nos ha llevado a esta situación crítica, que ahora se le quiere cobrar a la clase trabajadora.

Que no es con el éxito soberbio del presidente Alvarado que saldremos del grave impase, pero del cobro estricto de impuestos y la anulación del sinnúmero de privilegios de élites sociales y económicas.

Los enemigos de nuestra social democracia están  preparando nuevos ataques. Así que no habrá descanso en 2019.

 

Enviado por el autor.

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Lecciones aprendidas de la huelga

Manuel Hernández

“Los pueblos a quienes no se hace justicia, la toman por si mismos, más pronto o más tarde” (Voltaire)

Primera lección.- La sentencia N° 2018-19511 de la Sala Constitucional, tal vez con más rigor, el voto del viernes negro, que declaró que el 20.580 no contiene ningún vicio de inconstitucionalidad, deja a cualquiera pasmado y hará correr, por lo menos, ríos de tinta.

El voto del más alto Tribunal de la República, el máximo intérprete de la Constitución Política, confirma que la independencia de poderes es un mito y desnuda la inocencia de Montesquieu. ¡Y no sólo del barón de Montesquieu!

La proclamada independencia de poderes, no es más que un reparto formal de competencias, una distribución funcional del poder, a conveniencia de la clase política-empresarial hegemónica, que pone presidentes, diputados y magistrados.

¿Al fin de cuentas, qué tenemos? Los tres poderes hechos una sola mancuerna, en franca conjura contra las libertades democráticas de las clases subordinadas y los derechos de las personas trabajadoras.

Segunda lección.- El proceso de lucha social contra el 20.580, advierte que los cauces democráticos y la efectividad de los mecanismos institucionales se están agotando o lamentablemente están agotados.

Tienen arrinconada la democracia.

Estamos metidos en un callejón. ¿La salida? No se ve tan clara dentro del marco de aquellos cauces desvalorizados de la institucionalidad. ¿La salida?

Tercera lección.- La democracia no se puede pensar sin libertad sindical y libertades públicas. Decía Lenin: “sería ridículo pensar siquiera en un verdadero derecho de huelga cuando no existe libertad política”.

A lo largo de tantos días de huelga, las personas trabajadoras recuperaron democracia en las calles, los puentes y plazas públicas.

Estos son los escenarios naturales de poder de la clase trabajadora, donde se defiende y fortalece la democracia.

 Se reivindicaron vigorosamente las libertades públicas: libertad de expresión, reunión, manifestación pública y movilización, inescindibles del Derecho de Huelga.

¡La huelga es libertad de expresión. Libertad de presión! Un derecho irrenunciable que le pertenece a la clase trabajadora, sólo por su situación de clase explotada, que no necesita que ningún ordenamiento jurídico, ni juez se lo reconozca.

Reacción: Ahora, los políticos arremeten furibundos contra estas libertades fundamentales, impulsando proyectos de ley, antidemocráticos y reaccionarios, en curso en el primer poder de la República, que criminalizan la protesta social, penalizan la huelga y pretenden disolver los sindicatos por ejercer las libertades políticas.

Anti-lección.- Mitterrand acotaba que los franceses hacen huelga los lunes, porque suben el pan; los martes se manifiestan porque ganan poco, y los miércoles protestan por la falta de libertades. Pero, el domingo, votan por la derecha.

¿El más de 1.200.000 ciudadanos que en la última contienda electoral le apostaron a la ruleta rusa, saldrán de nuevo, el primer domingo de febrero de 2022, a cumplir su deber cívico y votar por las derechas? Cosas veredes.

  *Imagen ilustrativa. Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/197214 Enviado por el autor. Suscríbase a SURCOS Digital: https://surcosdigital.com/suscribirse/

El impacto ético de la discusión fiscal

Es difícil hacer ver cuáles valores están en juego en el debate sobre el Proyecto de Reforma Fiscal. Es difícil, si no se asume una perspectiva ética y, examinando las discusiones de los últimos dos meses, pareciera que los actores protagónicos en el debate al asumir sus posiciones, no se han fundamentado en argumentaciones propia y directamente éticas. Al menos no de manera explícita. Se ha hablado, eso sí y mucho, de argumentos financieros y contables: por ejemplo, quienes están por la aprobación del proyecto de ley de reforma mencionan la necesidad de que el Gobierno cuente con fondos para compensar el déficit fiscal, cancelar los intereses de deuda pública, transferir las partidas a las universidades y otros compromisos similares, pagar los salarios de los empleados públicos… Quienes están en contra, alegan que el peso de los impuestos va a recaer sobre los sectores menos pudientes, que no se tocan los bolsillos de aquellos a quienes les va mejor —sectores de mayores ingresos, pensionados de lujo… De uno y otro lado pareciera que las posiciones son razonables, y podría afirmarse que detrás de cada una hay valores en juego. Quizás, pero mientras no se saquen a la superficie no hay forma de emitir un juicio ético. ¿Cómo saber, por ejemplo, si se afectan más cosas valiosas al aprobar o al rechazar el proyecto de reforma? ¿Qué es éticamente más importante aumentar el impuesto al valor agregado o no tener cómo pagar salarios a los empleados públicos o financiar programas de investigación e innovación?

Sobre legalidad y ética de la huelga

Algo parecido sucedió con la discusión en torno a la huelga. Casi siempre las diversas opiniones giraron en torno al derecho a la huelga y sobre la legalidad de la misma, es decir, si cumplía con requisitos legales su convocatoria y realización. Pero también aquí estuvo ausente la consideración de dimensiones éticas. Una cosa es defender el derecho a huelga y otra la decisión prudencial de ejercerlo en un momento y lugares dados. ¿Se tuvo en cuenta si el ejercicio del derecho de huelga chocaba con el ejercicio de otros derechos, por ejemplo, el de los niños y jóvenes a recibir la educación financiada por el Estado, el de los enfermos a recibir los servicios de salud financiados con la cotización de los asegurados?

¿Y el derecho de quienes no apoyaban la huelga, a la libre circulación, al transporte, al trabajo y a recibir servicios por los que directa o indirectamente ya han pagado?

Este tipo de consideraciones escapan al ámbito meramente legal, incapaz de cubrir todos estos interrogantes por completo, y caen bajo el juicio más alto de valores éticos tales como la justicia, la equidad y la solidaridad.

Comparación de costos y beneficios, compensación de costos, ¿quiénes deciden al respecto?

Pero, ¿a quiénes corresponde analizar y decidir este tipo de situaciones? ¿Quiénes son los sujetos de ese juicio ético? ¿Hay otros criterios éticos fundamentales que pueden guiar el análisis de situaciones socioeconómicas y políticas tan complejas como las que se generan en torno a una discusión como la provocada por la ley de reforma fiscal? En el campo de la ética de las políticas económicas hay, al menos, dos criterios fundamentales que nos aportan una respuesta. Primero, todos los directamente afectados por una medida económica tienen el derecho de contribuir a una decisión expresando objetivamente cómo y por qué perciben que sus intereses resultan afectados, de manera positiva o negativa, por la medida, política, ley, o directriz en cuestión. En una democracia representativa, el Gobierno, poderes Ejecutivo y Legislativo, tiene el derecho y la obligación de presentar las propuestas de ley previo análisis y consideración de los diversos efectos sobre cada uno de los sectores afectados. Pero esto no sustituye el contraste de su visión con el que exprese un proceso de diálogo democrático entre representantes de todos los sectores afectados directamente. Ni siquiera un “Consejo Económico social”, indispensable referente para el Gobierno en su quehacer cotidiano, puede sustituir el más amplio e integrador proceso de diálogo participativo en situaciones de medidas extraordinarias de más amplio alcance, como una reforma fiscal. Segundo, partiendo de los intereses expresados transparentemente en un proceso de diálogo verdaderamente democrático, en su realización e integración, —no en un pulso de fuerzas para sacar adelante la posición propia— por parte de los representantes de todos los sectores afectados, se debe generar una aproximación a la definición de un interés común, general. Ambos criterios fundamentales garantizarían el carácter ético en conjunto de la toma de decisión sobre el tema debatido. Valga aclarar algo que debería ser obvio: a lo largo de todo el proceso de toma de decisiones, todos los grupos afectados deberían contar con sus correspondientes asesorías técnica y ética para identificar las implicaciones puntuales de cada uno de los aspectos del tema discutido y del proceso de discusión, para encuadrarlos tanto desde la visión de los intereses propios como desde la visión del bien común. Esto permitirá que, a la hora de una mesa de verdadero diálogo entre representantes de todos los afectados, los aportes cada uno correspondan a una racionalidad técnica y a una racionalidad ética. Y, finalmente, aquí se presenta un proceso deseable, al que hay que ir acercándose en aproximaciones sucesivas.

 

Reflexión compartida con SURCOS por el Centro Dominico de Investigación:

http://www.cedi2017.cedi.cr/el-impacto-%C3%A9tico-de-la-discusi%C3%B3n-fiscal

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Reinstalemos el tope de 30 años de anualidades en la UCR

En su sesión 4489-1999, (http://www.cu.ucr.ac.cr/uploads/tx_ucruniversitycouncildatabases/minute/1999/4486.pdf), el Consejo Universitario estableció un límite de 30 anualidades a quienes laboramos en la Universidad de Costa Rica. Este acuerdo determina que las personas tendrían un 90% de anualidades (3% de anualidad multiplicado por 30 años). Esta formulación del 90% se deriva de que el 3% por anualidad entró en vigencia en 1987. Quienes laboraban antes de esa fecha recibían un 2% por anualidad.

Diez años más tarde, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica dejó sin efecto el tope de 30 años de anualidades (http://cu.ucr.ac.cr/actas/2009/5376.pdf). En lo sucesivo, el personal de la institución recibirá anualidades durante el total de sus años laborados. Este acuerdo del Consejo Universitario cita varias razones. Se menciona, por ejemplo, el voto 15460-08 de la Sala Constitucional que anuló, por inconstitucionales, la frase “hasta un total de treinta” y la palabra “treinta” del artículo 5° de la Ley de Salarios de la Administración Pública No. 2166 de 9 de octubre de 1957. Desde el punto de vista financiero, se hace referencia a un informe preparado por la Oficina de Recursos Humanos acerca de las consecuencias salariales del cese del tope de las anualidades y la estimación del aumento del número de personas que superarían los 30 años de laborar en la institución.

Si bien la Oficina Jurídica (OJ-1330-2008) le hace saber al Consejo Universitario que el voto de la Sala Constitucional, referido a la Ley de Salarios de la Administración Pública, no es vinculante para la Universidad de Costa Rica, pues en su lugar rige la Convención Colectiva, se toma el acuerdo de derogar el tope de las anualidades. En el acuerdo propiamente dicho, el Consejo Universitario no considera los alcances de las estimaciones financieras aportadas por la Oficina de Recursos Humanos.

Hoy, transcurridos nueve años, este acuerdo debe revisarse. Si en 1999 121 personas tenían 30 años o más de laborar en la Universidad de Costa Rica, en el año 2009 ese número era de 175. De acuerdo con datos proporcionados por la Vicerrectoría de Administración, a finales de este año 2018, son (o somos) 726 (7,33%) de un total de 9911 personas. Si el tope de las anualidades entrara nuevamente en vigencia, la Universidad de Costa Rica ahorraría más de ₡1.000 millones anuales (1 058 996 977), un 23,84% del gasto total por anualidades que se pagan a las personas con más de 30 años de servicio.

En diciembre del año 1999, la Contraloría Universitaria (OCU-R-224-99) ya advertía las consecuencias de largo plazo de esta estructura salarial. Leído este acuerdo del Consejo Universitario del año 2009 en el contexto de crisis fiscal a los criterios jurídicos y financieros se pueden adicionar consideraciones políticas y éticas.

En términos políticos, las pretensiones de debilitar las universidades públicas no pueden ser respondidas ignorando aquello que internamente se debe mejorar y corregir. La legitimidad institucional de la Universidad de Costa Rica no está en discusión; sin embargo, lo mismo no se puede decir de su estructura de salarios. La actual estructura de salarios debilita la legitimidad institucional.

Hay intereses neoliberales y neoconservadores que pretenden socavar a la Universidad de Costa Rica y, en general, a las universidades públicas. Las universidades forman profesionales que toman decisiones en el país y participan en la formación de opiniones. Debilitar a estas instituciones tiene efectos de largo plazo en la sociedad costarricense. Los artículos 84 y 85 de la Constitución Política están en la mira de los sectores más radicales.

Desde el punto de vista ético, la crítica a las profundas desigualdades que se han entronizado en la sociedad costarricense y en la mayoría de las sociedades contemporáneas debe reconocer también las desigualdades salariales internas de la Universidad de Costa Rica. Los salarios más altos del sector docente superan en ocho veces a los salarios devengados por quienes se incorporan anualmente a laborar en la Universidad de Costa Rica.

El Consejo Universitario debe entrar a discutir el tope a las anualidades. La autocrítica es indispensable para la defensa y el fortalecimiento de la Universidad de Costa Rica.

Imagen tomada de la página oficial de la UCR.

Compartido con SURCOS por Carlos Sandoval García.

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Un fiscal en la picota pública

Carlos Meneses

En novelón entretejido el Fiscal General Néstor Humberto Martínez Neira sale mal librado. Se sabe que, siendo asesor jurídico y representante judicial del Grupo Aval, grabó “a su amigo” Jorge Pizano y en un nada coloquial cruce de palabrotas y lenguaje lumpesco y soez se hace conocedor y receptor de situaciones ad-Valorem, que riñen con lo penal. Para Pizano las coimas de Odebrecht fueron a parar al Clan Char, en el festín del juego electorero en el que el partido político del Fiscal- Cambio Radical- afianza su poder. Surge una supuesta ruta de cosas acomodando situaciones del entonces abogado litigante, quien dos años después sin reato de conciencia asume la Dirección del ente investigador judicial del escándalo de la multinacional brasilera. Coloca como palabras del fallecido Pizano que dizque mencionó que Luis Carlos Sarmiento Angulo era una víctima, sobreentendiéndose que el multimillonario es el representante del consorcio de empresas que lidera el grupo de presión económico y financiero AVAL y que con el principio de “societas delinquiere non potest”: las sociedades no delinquen y responden las actuaciones de sus representantes, se pretenda diluir una tipificación penal. Fuentes también suministradas por el occiso Jorge Pizano, a la periodista María Jimena Dussan, expresan que él decía: “me tiembla el pulso y me van a matar” “me volví incómodo para el Grupo Aval”. Menciona el apremio del exilio. Explicable atar cabos que la retro dirección del Fiscal General -actuando para entonces como un particular- en señalar una “victima” (Don Luis Carlos Sarmiento Angulo) traiga como efecto ocultar la mano peluda de otros directivos, de peso específico de poder en ese consorcio, que aturden a cualquier analista o sabueso investigador, en el método de inducción que su mente recrea, dadas las huellas y circunstancias en la reconstrucción de esas muertes debido a los vestigios de falta de fe pública que las mismas generan y son objeto de esta atípica reflexión.

El Procurador General, expresa: “El principio de transparencia se ha puesto en duda en la presente actuación, debido al fallecimiento de alguno de los testigos y familiar cercano, lo cual se está investigando, y al cuestionamiento por presuntas relaciones profesionales anteriores que afectarían el criterio del actual Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez”

El modus operandi del Fiscal General como persona o individuo conocido, es decir, ciudadano en ejercicio, antes de ostentar ese cargo oficial, establece una pauta de comportamiento al alentar a la fuente de denuncia de un ilícito penal de si debe continuar indagando sobre lo anómalo penal y le aconseja: “No. Quieto” o “estese quieto” o algo parecido. Y ante el conocimiento de un universo de hechos que configuran la potencialidad de actos punibles, argumenta para un país de cafres, menospreciando al cuerpo de abogados(as) estudiantes de derecho y docentes académicos de las disciplinas jurídicas que como él no había detectado las irregularidades ni adelantado una investigación al respecto; así también que lo dicho por Pizano era solo indicios, no daba cumplimiento al “ARTÍCULO 67. Código de Procedimiento penal. DEBER DE DENUNCIAR. Toda persona debe denunciar a la autoridad los delitos de cuya comisión tenga conocimiento y que deban investigarse de oficio”.

Expliquemos: La comisión de un delito obedece a actuación de una conducta. A la acción de cometer. Esa planificación por cometer o realizar un delito es el objeto de investigación para analizar esa conducta, no el supuesto de un hecho. El indicio demuestra la existencia de algo. Por ende, la realización de una acción (expresión de conducta o en el caso analizado un delito) implica el deber de denunciar. Como ciudadano, el actual Fiscal no lo hizo; descartándose el sigilo profesional, como enuncian las grabaciones. Causa coraje juris es la viveza del Fiscal de negarle al indicio un elemento de conducta. Quizá ese gesto brusco pretenda limitar al indicio como medio mecánico de prueba y no como señal de hechos que lleva a conocer lo oculto.

De otro lado, el remolino por las muertes de Jorge Pizano y la de su hijo…dos días después, llevan al imaginario popular a la reconstrucción en la mente de circunstancias más allá de los indicios. Se sabe que el señor Jorge Pizano es encontrado muerto en el baño de su casa. Que su hijo asiste a su funeral desde Barcelona, entra al estudio de su padre, ve una botella con agua en el escritorio, ingiere su contenido; exclama que le sabe a feo y fallece. El líquido de la botella contiene cianuro. Se establece una relación de con causalidad entre la muerte del padre, recreándose que se levanta de su escritorio y se dirige al baño y la llegada del hijo, al mismo lugar de la escena, donde encuentra la botella con agua y con la naturalidad de la confianza manifiesta, apura su líquido que le sabe a feo. El inicio de la investigación de la causa de la muerte de Jorge Pizano por parte de la Fiscalía sobre el presupuesto de un infarto se desvirtúa hacía la de un suicidio y/o envenenamiento. El resultado de exámenes de Medicina Legal hecho público determina que la causa de esa muerte fue un infarto (…). Medicina Legal no es un ente autónomo depende de la Fiscalía. Su director fue ratificado en el nombramiento por el cuestionado Fiscal General. Al albur de la privatización de la justicia, ese dictamen no se origina en equipos o laboratorios de la Medicina Forense oficial- ni de la Universidad Nacional, por ejemplo- sino en dos laboratorios privados contratistas a tales efectos. Sobre la carga de falta de credibilidad publica y afectación a la Fe Publica que generan las andanzas del Fiscal General, explicable el riesgo advocatus, a averiguarse, que esos contratistas hagan parte o tengan relación de intereses con el conglomerado o consorcio de empresas de AVAL.

Así que, por favor, no se ofenda a la inteligencia popular. Existe abundancia de coincidencias como la de agregar que el ente investigador, Fiscalía, encuentra días después un tarro o frasco de cianuro, en el lavadero de la casa de habitación de los Pizano. Sin desconocer el dolor de esa familia por la tragedia, ese hogar es escena de crimen, perdió la sensación de seguridad y calma para esa atribulada familia. Ha debido ser desalojado por las autoridades forenses y de investigación penal para que no fuera manipulado el escenario de dos muertes que tienen un lenguaje de señas a gritos de dos crímenes.

UNA COSA ES DECLARSE IMPEDIDO Y OTRA LO IMPERIOSO DE LA RENUNCIA.

Cero y van tres: ni renuncia el Procurador luego destituido y también premiado; tampoco los magistrados Pretelt y Malo; ni la alcaldesa cuestionada; o el ministro de los bonos de agua, que rumia en el olvido por este escándalo suscitado. No en la Colombia corrupta nadie renuncia. ¡Ah! Eso sí saben hacer uso del tejemaneje santanderista de las inhabilidades o declararse impedidos, o en buscar caducidades para continuar con la sartén por el mango.

Actualmente el Fiscal General se ha declarado impedido para conocer de las investigaciones sobre el escándalo Odebrecht y es tanta la carga de conciencia para la Vicefiscal que se abstiene de asumir la investigación y permite que el presidente Duque entre en acción al pedir a la Corte Suprema de Justicia que designe una terna para un Fiscal ad hoc. Que será para ese caso; pero no para las dos cuestionadas muertes, ni lo que sobre venga a la omisión al deber de renunciar y /o a otros asuntillos pendientes…

Pero que solución existe entonces que no sea diferente a que el movimiento popular y en particular las asociaciones de juristas, los colegios y asociaciones de abogados, los empleados judiciales en ASONAL JUDICIAL exijan la renuncia del actual Fiscal General de Colombia.

Carlos Meneses Reyes. ¡PURO ABOGADO!

Bogotá. DC, 21 de noviembre de 2018.

 

Enviado por el autor.

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Fortalezcamos el estado social de derecho

Distintos escenarios internacionales muestran cambios políticos significativos que han conducido, en algunos países, al surgimiento de opciones político-electorales cargadas de prejuicios, discriminación, e incluso odio.

Costa Rica no está vacunada contra esas circunstancias. La ruta trazada por generaciones anteriores en nuestro país muestra una opción que suma la seguridad social como base inclusiva, el debate de ideas que renuncia a las confrontaciones armadas, la educación como anhelo de mejora en la calidad de vida, y ante todo, el respeto a la pluralidad y la diversidad. Sobre estos fundamentos se ha levantado nuestro estado social de derecho.

Algunos desarrollos ocurridos en los últimos tiempos muestran un debilitamiento del pacto social costarricense, lo cual ha generado situaciones de enfrentamiento y de abierta descalificación de grupos con posiciones divergentes. Como comunidad nos hemos alejado del diálogo y de la búsqueda de puntos de encuentro en medio de las discrepancias. Más aún, se ha fomentado, por parte de algunos sectores políticos y sectores de la prensa, un proceso de desprestigio a instituciones públicas que han sido fundamentales en el país.

Es responsabilidad del gobierno de la República, de los partidos políticos, de los medios de información, de las organizaciones sociales, y de toda la ciudadanía, contribuir a crear un clima basado en la reflexión, el disenso constructivo, y el fortalecimiento de nuestras instituciones públicas, que logre contrarrestar las actitudes intolerantes y destructivas que nos alejan como comunidad de las dinámicas esenciales de una democracia realmente participativa.

Nos preocupan en particular las iniciativas de algunas fracciones legislativas y sectores políticos conducentes a la reducción de espacios democráticos y al debilitamiento de baluartes esenciales del estado social de derecho, como son los derechos laborales y las universidades públicas. En particular, estas últimas constituyen un pilar del desarrollo cultural, social, económico y científico-tecnológico del país, el cual debe ser fortalecido y nunca debilitado. Es precisamente en épocas de crisis como la actual cuando Costa Rica debe consolidar sus instituciones públicas, en este caso sus universidades.

Convocantes:

Laureano Albán, cédula 3-0148-0039, Premio Magón de Cultura 1996.

Jorge Amador Astúa, cédula 3-0173- 0779, Premio Nacional de Ciencias Clodomiro Picado Twight 2008.

Walter Antillón Montealegre, cédula 1-0221-0295, catedrático Universidad de Costa Rica, profesor emérito de la Facultad de Derecho de la UCR.

José Manuel Arana, cédula 1-0434-0582, Director Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica.

José Manuel Arroyo Gutiérrez, cédula 1-0399-1073, Premio Alberto Brenes Córdoba 1994, Premio Ulises Odio Santos 1996.

Elías Barquero Calvo, cédula 1-1036-0898, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2014.

Gastón Baudrit Ruiz, cédula 1-0599-0078, asesor legal del Consejo Nacional de Rectores.

Ronald Bonilla Carvajal, cédula 1-0399-1400, Premio Magón de Cultura 2015.

Gerardo Chavarría Vega, cédula 1-0400-0724, Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez 2011 por su carrera dedicada a la formación profesional y la producción televisiva en la UCR.

Rosaura Chinchilla Calderón, cédula 1-0726-0142, Coordinadora Maestría en Ciencias Penales UCR, jueza Poder Judicial.

Saray Córdoba González, cédula 1-0438-0311, Premio Nacional de Bibliotecología Efraín Rojas Rojas.

Eugenia Corrales Aguilar, cédula 1-0995-0701, Premio Nacional de Tecnología Clodomiro Picado Twight 2014.

Jorge Cortés Núñez, cédula 1-0444-0079, Premio Nacional de Ciencia 1982.

David Díaz Arias, cédula 1-0967-0528, Premio Nacional Luis Ferrero Acosta a la Investigación Cultural 2015.

Julieta Dobles Yzaguirre, cédula 1-0312-0144, Premio Nacional de Cultura Magón 2013. Cinco veces ganadora del Premio Aquileo Echeverría en la rama de poesía.

Marietta Flores Díaz, cédula 1-0702-0523, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2003.

George García Quesada, cédula 9-0107-0687, Premio Nacional de Historia Aquileo J. Echeverría, 2014.

Yamileth González García, cédula 2-0246-0555, ex-Rectora Universidad de Costa Rica.

José María Gutiérrez Gutiérrez, cédula 1-0461-0499, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 1980.

Caterina Guzmán Verri, cédula 1-0765-0862, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2002.

Ernesto Jara Vargas, cédula 1-0935-0483, Premio Nacional de Artes Visuales Amando Céspedes Marín a mejor producción 2015.

Henning Jensen Pennington, cédula 8-0041-0334, Rector Universidad de Costa Rica.

Alexander Jiménez Matarrita, cédula 1-0607-0350, Premio Nacional de Ensayo Aquileo J. Echeverría 2002.

Tatiana Lobo Wiehoff, cédula 8-0043-0574, Premio Sor Juana Inés de la Cruz (México), Premio Aquileo Echeverría 1993, 2000, 2004.

Bruno Lomonte Vigliotti, cédula 8-0050-0828. Premio Nacional de Ciencias Clodomiro Picado Twight 1986.

Rodrigo Madrigal Montealegre, cédula 1-0340-0168, Profesor Emérito Universidad de Costa Rica.

Patricia Mora Castellanos, cédula 1-0471-0261, Ministra de la Condición de la Mujer

Arnoldo Mora Rodríguez, cédula 9-0009-0046, ex ministro de Cultura, Premio Joaquín García Monge a la Difusión Cultural 2014, Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en la rama de ensayo 1991.

Jimmy Ortiz Chinchilla, cédula 1-0554-0183, Premio Nacional de Danza Mireya Barboza 2017 por Mejor Dirección y Coreografía.

Adrián Pinto Tomás, cédula 1-0988-0178, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2010.

Steve Quirós Barrantes, cédula 1-1060-0117, Premio Nacional de Ciencias Clodomiro Picado Twight 2012.

Arabella Salaverry Pardo, cédula 9-0029-0602. Premio Nacional Aquileo J. Echeverría rama cuento 2016.

Felipe Salazar Hidalgo, cédula 1-1108-0282, Premio Nacional de Danza Mireya Barboza 2017 en la categoría de Mejor Intérprete.

Lizbeth Salazar Sánchez, cédula 1-0586-0294, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2003.

Alberto Salom Echeverría, cédula 1-0443-0578, Rector Universidad Nacional.

Carlos Sandoval García, cédula 1-0639-0524, Premio Nacional de Ensayo Aquileo J. Echeverría 2002.

Carlos Santamaría Quesada, cédula 1-0992-0493, Premio Nacional de Ciencia Clodomiro Picado Twight 2011.

Eduardo Sibaja Arias, cédula 2-0302-0923, Director de la Oficina de Planificación de la Educación Superior.

Manuel Solís Avendaño, cédula 1-0409-0243, Premio Nacional de Ensayo 2006, Premio Nacional de Historia 2013.

Luis Paulino Vargas Solís, cédula 2-0327-0373, Premio Aquileo J. Echeverría en la rama de Ensayo 2010.

Roberto Villalobos Ardón, cédula 1-0298-0718, ex-rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica y Premio Nacional Joaquín García Monge, 2004 a la Difusión Cultural.

Adherentes:

Héctor Ferlini-Salazar, cédula 1-0454-0856, docente Sede del Pacífico UCR, director SURCOS.

Andrea Alvarado Vargas 2-542-230, Directora Oficina de Difusión e Información UCR.

Sylvia Carbonell Vicente cédula 172400045606, Directora de Radioemisoras de la Universidad de Costa Rica.

Anabelle Leon Chinchilla cédula 1-586-818, directora Oficina de Becas UCR, docente.

Adriano Corrales Arias, cédula 2-0332-0689, escritor y profesor catedrático ITCR.

Luis Guillermo Loría Salazar, cédula 1-0892-0218, Coordinador General PITRA-Lanamme UCR.

Lilly Villalobos Rojas, cédula 1-627-086, profesora Escuela de Arte y Comunicación Visual, Universidad Nacional.

Allan Fonseca Bolaños, cédula 105640194, abogado pensionado de Poder Judicial.

Isabel Ducca Durán 1-0564-0060.

Alejandra Cartín Leiva, 1-0572-0619, psicóloga.

Gerardo Mora Burgos, cédula 1.0364.0085, catedrático pensionado de la Universidad de Costa Rica, Academia Costarricense de Filosofía.

María Pérez Iglesias, cédula 1-0369-0624.

Yolanda Bertozzi Barrantes, cédula 1-399-589.

Sandra Masís Sanabria, cédula 1 -474 -108.

José Montero Peña. 1-1113-0898.

Elsy Vargas Villalobos 1-1026-0527.

Alejandra Amador Salazar, 1-1160-0259.

Esteban Umaña Picado cédula 1-0993-0589.

Josué Hernández Brenes 1-1395-0923.

José Pablo Mora Vargas 2-0581-0912.

Grettel Rojas Vásquez 2-0488-0697.

Diana Acosta Salazar, 2-0413-0995.

Lillianne Sánchez Angulo 7-0113-0629.

Erika Henchoz Castro 1-0570-0927.

Ligia María Delgadillo Solano, cédula 6-0084-0127.

Yolanda Rojas Rodríguez,cédula  9-0012-0762.

Alejandra Espinoza Arias, cédula 1-507-822.

Leda Badilla Chavarría, cédula 1-0409-1151.

Lidieth Uribe Loría, cédula 1-0571-0409.

Virginia Ramírez Cascante, cédula 1-0543-0030.

Melania Monge Rodríguez, cédula 1-0537-0482.

Rubieth Jaén Angulo, cédula 5-0148-0959.

Ana Yency Guzman Castro, 1-0806-0192

Jeison Gutiérrez Araya, 3-0451-0920

Karla Villalobos Vargas, 1-1173-0914

Lupita Abarca Espeleta, 1-0749-0550

María Fernanda Camacho Garro, 3-0448-0808

Marjorie Bonilla Pizarro, 1-0571-0699

Ruth Mora Barrantes, 1-0720-0296

Tatiana Carmona Rizo, 4-0199-0436

Verónica Hidalgo Porras, 1-1458-0955

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“Desaceleración” de la economía y crisis fiscal. La verdadera historia

Luis Paulino Vargas Solís

Director CICDE-UNED

Presidente Movimiento Diversidad Abelardo Araya

En semanas recientes se habla reiteradamente de la “desaceleración de la economía”, atribuida, con obsesivo y grosero simplismo, a dos factores: el déficit fiscal y la huelga convocada contra el proyecto 20.580 presentado por la administración Alvarado. Propongo en lo que sigue, un examen de estas ideas.

1) ¿En qué se basa esta tesis?

La idea subyacente seguramente nace de ciertas elaboraciones que han dominado la teoría económica neoclásica (o sea: la economía ortodoxa dominante) durante los últimos 40 años, las cuales a su vez beben del trabajo de León Walras en los años setenta del siglo XIX. En su versión “moderna” ha recibido el nombre de “hipótesis de las expectativas racionales”, pomposa sobre todo por el artificioso aparato matemático que la acompaña, aunque de paupérrima significación económica.

Esta teoría nos habla de unos tales “agentes económicos”, especie de alienígenas híper-racionales, con la capacidad de una supercomputadora para manejar y procesar información. Dominan con gran propiedad todos los asuntos relativos al problema fiscal, y toman sus decisiones con base en cálculos precisos e instantáneos. Me refiero a decisiones en materia de compras de consumo por parte de las familias, y sobre inversión (plantas productivas, maquinaria, tractores, etc.) por parte de las empresas. Y como tienen clarísimo que la situación fiscal anda que “mírame y no me toqués”, deciden frenar sus gastos de consumo e inversión, lo cual provoca que la economía se “desacelere”.

Lo cierto es que todo lo antes dicho tendría un pringue de sentido –pero solo eso– en el contexto de la situación, muy peculiar y calificada, de los últimos dos meses, visto que la huelga sacó el debate fiscal de las paredes de la Asamblea Legislativa y lo acercó a un público más amplio, y en virtud de los mensajes catastrofistas y las amenazas muy gruesas que, en metralleta descontrolada, nos lanzan las más altas autoridades del gobierno, incluido el propio Carlos Alvarado. Claro que eso ha suscitado un ambiente de nerviosismo, que ha afectado incluso el comportamiento del dólar y podría agudizar la “desaceleración”. Pero la “desaceleración” no empezó con la huelga en septiembre, sino que viene de mucho más atrás. Y aunque se contestase entonces que el problema fiscal también viene “de mucho atrás”, conservaría plena validez la duda fundamental que suscitan los supuestos –delirantes y alucinados– de racionalidad y capacidad de manejo de información que se le atribuyen a los alienígenas “agentes económicos” de la teoría.

Incluso en el tiempo transcurrido después de la convocatoria a huelga (septiembre a la fecha), y en medio de un ambiente sociopolítico tan incandescente, para las amplias capas de clase trabajadora, el asunto sigue siendo una cuestión lejana y básicamente incomprensible. Y aunque entre los sectores medios hay más interés, no necesariamente hay mejor comprensión; posiblemente reaccionan al problema, pero sin mayor claridad acerca de sus implicaciones. Sencillamente es falso que la gente se comporte como esta desatinada teoría quiere hacernos creer. Sin duda, las causas de la «desaceleración» de la economía son otras, cuyo análisis omito en este artículo para no extenderlo en exceso.

Las dos autoridades económicas más poderosas.

2) El déficit fiscal y el “enclochamiento” de la economía

Una mirada panorámica a los últimos diez años –desde el impacto de la crisis económica mundial en 2009 y en los años sucesivos hasta este momento– muestra que el crecimiento de la economía tica ha estado jalado fundamentalmente por el consumo privado, o sea, las compras de consumo de la gente.

¿De qué se alimenta ese consumo? No de los salarios del sector privado, cuyo poder adquisitivo no ha tenido mejora alguna a lo largo de estos años. Resulta, pues, que el factor principal es el crédito, por lo tanto el endeudamiento de personas y familias. Baste remitirse a los datos sobre la evolución del crédito del sistema financiero para constatarlo, pero sin olvidar que las estadísticas disponibles no reflejan lo que podríamos llamar “crédito sumergido”, concedido por importadoras de electrodomésticos, “garroteras” u otras posibles fuentes de financiamiento informal.

Sin embargo, a ello debemos sumar un aporte significativo proveniente de los tan denostados y vilipendiados empleados y empleadas del sector público, cuyos salarios promedio son más altos que el sector privado, y sí han tenido una leve mejora de su poder adquisitivo durante este período. De tal modo, y teniendo presente que en el sector público se emplea alrededor del 13-14% de las personas trabajadoras, es posible que éstas sostengan al menos una quinta parte –posiblemente más– de los gastos totales de consumo en la economía.

Esto último –el consumo de las personas trabajadoras empleadas en el sector público– es una fuente importante por medio de la cual el tan satanizado gasto público y el igualmente demonizado déficit fiscal, contribuyen a sostener el consumo y, por lo tanto, el crecimiento de la economía. Súmese el llamado “consumo público” –compra de bienes y servicios por parte de instituciones públicas– más la lamentablemente pequeña cuantía de la inversión en obra pública. En total, el sector público de Costa Rica aportaría alrededor un 35% -posiblemente más– de la demanda total de la economía.

Más allá de las disparatadas elucubraciones de la teoría económica ortodoxa, lo que esto significa se entendería muy claramente en caso de que se cumpliesen las amenazas del gobierno de Carlos Alvarado de no pagar aguinaldos a empleados y empleadas públicas. Si así lo hicieran, de fijo veríamos al comercio bufando furiosamente, porque sus ventas caerían en picado.

3) ¿Que la actividad empresarial está afectada por expectativas?

Sí, es cierto. De hecho, como con tanta agudeza lo hacía ver Keynes en la Teoría General, esas expectativas tienden a reforzarse entre sí: unas personas intentan adivinar el estado de ánimo de la otra gente, dando lugar a una especie de “efecto imitación”: cuando todo el mundo está pesimista (u optimista), se vuelve prácticamente obligatorio compartir ese pesimismo (u optimismo). Y, por supuesto, no es descartable que el ambiente crispado generado en las últimas semanas alrededor del problema fiscal –sobre todo por el discurso catastrofista con que el gobierno nos asedia– haya afectado esas expectativas, por lo menos las de grupos de poder económico poderosos y bien informados. Pero ese es, como he hecho ver, un fenómeno reciente y muy acotado. Con anterioridad, lo fiscal si acaso atraía la atención de una élite muy reducida. Absurdo pretender que ello impactase significativamente las expectativas empresariales ni menos las de la gente de a pie.

En cambio, el efecto positivo sobre la demanda, proveniente del gasto público es un hecho objetivo, que se hace tangible en las ventas de las empresas, y, por lo tanto, sostiene sus expectativas en terreno más o menos positivo, cuando muchos otros factores (incluso la sobrevaloración del tipo de cambio o las altísimas tasas de interés sobre los créditos bancarios), impactan en sentido negativo.

En otras palabras: durante los últimos diez años, el gasto público y el déficit fiscal han puesto una especie de piso mínimo para sostener el crecimiento de la economía. De otra manera, es bien posible que se hubiese hundido a terrenos cercanos al cero.

Esa es la verdadera historia.

 

Enviado por Luis Paulino Vargas Solís.

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Valoraciones hacia un acercamiento Gobierno – E.L.N.

Por Carlos Meneses Reyes

INTRODUCCIÓN. Lo de Valorar, implica opinar. Un juicio de valor o de opinión involucra el ejercicio de sustentación de una idea o concepción sobre la percepción de “algo”. Ese “algo” es objeto de atención por parte de un analista que explora en el universo de sus ideas, acorde con sus experiencias, conocimientos de la materia, concepciones y visión del mundo en particular sobre el objeto en análisis. Un juicio de valor no parte de presupuestos irrebatibles o irrefutables y materialmente sustentables con la realidad, que es variable, cambiante. En un juicio de valor predomina la subjetividad. El esfuerzo mayor en ese ejercicio es ajustarse a la verdad o en coherencia con la verdad, evitando su alejamiento. Hace parte de una metodología dialéctica; pero no de una sustentación científica. Se diferencia de la creación imaginaria literaria, como ficción, puesto que el objeto de análisis es material y concreto.

POR QUÉ BUSCAR UN ACERCAMIENTO

Mediante Resolución 473 del 28 de diciembre de 2016, el presidente Santos designó al exministro Juan Camilo Restrepo “para que se reúnan con representantes del ELN con el fin de encontrar formulas de entendimiento que conduzcan a la apertura de la mesa pública de conversaciones prevista en el Acuerdo de Diálogos para la Paz de Colombia entre el Gobierno Nacional y el Ejercito de Liberación Nacional de marzo de 2016”. Se planteó que la reunión se llevaría en Quito, Ecuador, el 12 de enero de 2017, reuniéndose el sábado 14 de enero de 2017, Ibarra, Ecuador. El 18 de enero de 2018, salió a la luz pública el Comunicado Conjunto de las Delegaciones de Plenipotenciarios, en Cotachi, cerca de Ibarra, Ecuador, dando inicio al primer ciclo de las Conversaciones, siendo reconocido como jefe de la Delegación del ELN el comandante Pablo Beltrán. La falta de fe, de ambas partes, constituyó la característica de las iniciadas conversaciones por las imágenes expresadas por vocerías gubernamentales de ser el ELN duro para negociar por su radicalismo ideológico y fomentar la especie de carencia de unidad de mando en la organización y acatamiento de todos los frentes a las decisiones de la cúpula y consideraciones del Jefe de la Delegación del ELN: “Tenemos un problema con el interlocutor , en la mesa hay quienes apuestan por la paz y otros que no lo desean”.

En el primer ciclo de conversaciones las partes establecieron como referente el Derecho Internacional Humanitario, buscando acciones dinámicas para disminuir la intensidad del conflicto, llegando a un Acuerdo sobre desminado. Tales artefactos han dejado unos 2000 fallecidos y 11.500 víctimas en los últimos veinte años. El gobierno impuso la condición de dialogar en medio del conflicto, pese al reitero permanente del ELN a la urgencia del cese al fuego bilateral, avalado por personalidades y organizaciones tanto del país como del exterior. El elemento constante de rechazo de la contraparte gubernamental al uso del ELN a la práctica del secuestro, que mantiene la inmodificable decisión, sobre el argumento: “Como lo hemos dicho en diferentes momentos, somos una fuerza alzada en armas, que ejercemos el derecho a la rebeldía; así mismo tenemos nuestra propia legislación por la cual nos regimos en nuestras actividades y cuando unos o unos de nuestros miembros trasgreden esta legislación interna se someten a sanciones establecidas en nuestros códigos disciplinarios”. Este primer ciclo finalizaría el 7 de abril de 2017.

Durante el lapso del primer ciclo la Dirección del Frente de Guerra Occidental, ríos y costas del occidente colombiano, denunciaron que, para reponer bajas, los oficiales del ejército estatal ofrecían hasta 10 millones de pesos a pobladores del Norte del Chocó y a ex guerrilleros de las farc-ep para que se engancharen en las diezmadas bandas paramilitares. Era de conocimiento público que en las zonas de donde salieron las farc-ep llegaban los paramilitares, arreciando sus ataques en territorios de operación del ELN y como la tónica era la búsqueda de un cese al fuego bilateral, el interrogante de Pablo Beltrán era: “Quién detendría las operaciones paramilitares”, anunciando que en esa región existía un plan único entre militares y paramilitares en esa región y lo demostraba la no existencia ni de un solo combate entre ellos.

El segundo ciclo de negociaciones con el ELN inició el 17 de mayo de 2017 y terminó el 30 de junio de 2017. El panorama enrarecido por la no existencia de una reforma electoral, acordado en la Mesa de la Habana con las Farc-ep y jamás implementado, deterioro el ambiente de las conversaciones y sobre la insistencia en descartar el ELN un Acuerdo con el gobierno Santos antes de las elecciones de 2018. “No está dentro de nuestros cálculos, aunque así lo quisiéramos”. La impronta, en esta fase enmarcó en el enunciado del fascista partido CD en “hacer trizas” los Acuerdos de La Habana entre las antiguas Farc-ep y el Gobierno nacional. El enunciado de los intelectuales de plazo en el tiempo; el apresuramiento o carrera contra reloj expresado por el cuestionado Cambio Radical, quien, en boca del director de esa colectividad, expresaba: “que aprovechen y saquen rápido la negociación, porque si ganamos en el 2018 no habrá mesa de negociación con ellos. No podemos sentarnos con ellos otros cinco años”. Efectivamente- gracias al corrupto sistema electoral imperante- “ganaron” las elecciones como Bloque de Poder Oligárquico Anti insurgente (Cambio Radical, Partido Conservador, de la U, Partido Liberal, Centro Democrático, junto con los aliados objetivos Humberto de la Calle Lombana, Sergio Fajardo, el orondo senador Robledo y las iglesias evangélicas). Los comicios de 2018 dificultaron los diálogos con el ELN. Finalizado el segundo ciclo las conversaciones entre ambas contrapartes quedaron situadas en las condiciones para el cese al fuego bilateral y la investigación de asesinatos a lideres sociales. Además de la creación de un equipo conjunto de pedagogía y comunicación para la paz, se conformo la integración de un grupo de países de apoyo, acompañamiento y cooperación a la mesa de conversaciones.

Para el tercer ciclo las partes acordaron volverse a encontrar el 24 de julio de 2017 y culminaría a comienzo del mes de septiembre del mismo año. Resalta en este espacio el efecto de la visita del papa Francisco I, el 06 de septiembre de 2017. El acuerdo de un cese al fuego bilateral constituyó lo principal. El tema del secuestro continuó siendo de máxima atención. En la región del Catatumbo fueron retenidos, por parte de la fuerza insurgente, un grupo de jóvenes, díscolos, ociosos, sin ocupación fija. La mediática lo difundió como un secuestro colectivo. El ELN replicó que era una manifestación de ejercicio de autoridad en territorio dominado. Hilando mas fino expresaron: “los jóvenes fueron retenidos para discutir sobre los comportamientos que venían asumiendo en la sociedad”. Que “recibieron buen trato y fueron dejados en libertad si cambiaban el comportamiento que venían desempañando en la comunidad”. Que luego se los entregaron a los padres. Rechazaron lo que titularon de “secuestro” siendo una regulación de la vida comunal, con acuerdo y vigilancia de la misma comunidad. Denunciando que hicieron, lo que el Estado no hace. (24 de agosto de 2017).

El cuarto ciclo de conversaciones se desarrolla entre el 23 de octubre y el 1º de diciembre de 2017. Ya en aplicación del cese al fuego bilateral acordado, satisface el impacto positivo que deja en las comunidades la ausencia de enfrentamientos armados entre las partes. Se implementó el fortalecimiento del sistema de alertas a amenazas tempranas con la Defensoría del Pueblo, que pongan en riesgo la integridad de personas vulnerables.

Para el quinto ciclo de conversaciones, ambas partes se volvieron a encontrar, pero no ya en Quito-Ecuador, sino en La Habana, declarada sede de las conversaciones, luego que el presidente Lenin Moreno anunciara el retiro de ese país como mediador. Funciono del 08 de enero de 2018, hasta el día 15 de junio del presente año. No se logró el cese al fuego bilateral, sin embargo, el ELN decidió aplicar cese al fuego unilateral con ocasión de los eventos electorales para Senado y Cámara y para Presidencia de la Republica. Así concluyó este ciclo, sin materialización al Comunicado Conjunto de Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela: “Exhortamos que en este V Ciclo se asuma como prioridad la negociación de un siguiente cese al fuego, junto con otros temas de la agenda”.

El sexto ciclo de conversaciones estaba acordado para el pasado 25 de junio en La Habana, pero la Delegación oficial del gobierno de Iván Duque fue retirada de la sede de conversaciones y así permanece congelado el proceso, hasta la fecha. La comunidad nacional y opinión internacional permanecen expectantes sobre el tema de la congelación de las conversaciones. Los países Garantes: Noruega y Cuba, junto a los países acompañantes: Chile y Venezuela, piden a las partes reiniciar los diálogos. Ese acercamiento no se ha dado.

EXPLICACIÓN DE LO INSURGENTE

Bajo el presupuesto de existencia y reconocimiento de una fuerza beligerante, rebelde e insurgente- en cualquier parte del mundo- su razón de ser es la toma del poder. Derrocar un estado de cosas, para instaurar otro orden de cosas. Esa es una forma de lucha de carácter militar, en que por ende ha desplazado la iniciativa de lucha política institucional en el Estado- parte afectado por un conflicto armado interno. En Colombia esa manifestación de lucha popular tiene cincuenta años de vigencia, como resultado de la concepción de una “guerra popular prolongada”. La fuerza insurgente concibe la lucha armada por el poder como el ejercicio de la práctica de la política, por otros medios. Pero resulta esencial a su naturaleza la vocación de la salida política. No es asimilable adjudicar la falta de voluntad política a la insurgencia para dar fin al conflicto. Todo por cuanto no cede a la capitulación como previo a conversar. Lo de gestos de paz es un sofisma. Caso contrario sucede a la contraparte estatal en el que burla el mandato constitucional de la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. De esa parte si es dable afirmar la falta de voluntad política para no continuar con el ciclo de conversaciones al pretender “desarmar” a la fuerza insurgente bajo sometimiento y capitulación a su accionar como condición para explorar en el escenario de las conversaciones la búsqueda de soluciones. Constituye el apremio del bloque oligárquico contrainsurgente y militarista en el poder, que como clases dominantes dilatan la búsqueda de la paz con el asomo del poder militar estatal. Esas clases dominantes saben que con la insurgencia no vencida militarmente deberán realizar cambios estructurales que les cuesta aceptar. Acuden al gatopardismo de cambiar todo para no cambiar nada. Desean reeditar el engaño de la no implementación de lo Acordado, ante las necesidades esenciales de variar el modelo económico, por efectivas medidas de redistribución de la riqueza que transformen el modelo de acumulación desigual propio del capitalismo salvaje neoliberal. Al orden del día en los temas de conversaciones están los cambios estructurales al stablishment en torno al dominio de las mafias blancas en la privatización de la salud, el mantenimiento de la locomotora minero-energética y el sometimiento a la “justicia”, sin visos de justicia transicional universal, a una insurgencia que desconoce y aboga contra ese andamiaje político-estatal.

DEL PREDOMINIO DE LA LUCHA DE MASAS

Pero en el torrente de la lucha popular y social las manifestaciones de lucha no son solo de carácter armado. Concebirlo así incurriría en el yerro del vanguardismo militarista. Contrario a ese paradigma, se concibe es la lucha popular y de masas como la expresión genuina de principal forma de lucha, en el escenario de las contradicciones propias de la lucha de clases. Por ello la lucha política de masas constituye la vanguardia de la lucha popular.

Independiente de los efectos correlativos geopolíticos, la representación del lugar sangriento de la lucha de clases en Colombia reviste esenciales particularidades. Situándonos en el escenario Latinoamericano, la tendencia es la alternativa a modelos económicos post – capitalistas, con una inclinación regresiva a sus alcances por el predomino de la derecha neoliberal.

El escenario político en Colombia- lejos de ser complejo-se mueve sobre parámetros de la combinación de todas las formas de lucha. Erradicando el estigma editado por la inteligencia contrainsurgente estatal y la alienación a la opinión publica nacional por la dictadura mediática, de las formas de lucha; el derrotero de la actividad política colombiana gira en torno al pulso al predominio de la lucha política o de la lucha armada. En Colombia intoxicaron a la opinión pública sobre la afrenta de identificar al dirigente político popular, social y de masas como a un guerrillero, sin armas, vestido de civil. En la mañana como dirigente sindical y en la noche como activo guerrillero. Así en todos los escenarios. Una especie de café con leche. Negación total a la división del trabajo. Toda una campaña de inteligencia contrainsurgente de terrorismo estatal que produjo el genocidio de más de cinco mil cuadros políticos populares y de izquierda y el exilio de cien mil activistas, acorde con la sinfonía de la mediática dictatorial, expresada en esos medios periodísticos “que tienen una deudita con Colombia” como lo expresó el legendario guerrillero Manuel Marulanda Vélez.

Corresponde delimitar el terreno de la combinación de todas las formas de lucha, como tesis originaria del partido comunista colombiano (PCC), para comprender la convulsionada realidad colombiana en el derrotero del movimiento popular y de masas. La fatídica formula del Frente Nacional en que dos partidos genocidas oligárquicos: el Liberal y el Conservador deciden repartirse milimétricamente el Estado desplazando a la izquierda, a los socialistas, comunistas y anarquistas, viró en el despuntar de las guerrillas en Colombia. En la guerra de guerrillas y en la existencia de la lucha armada guerrillera.

Demarcar los límites de una realidad implica expresar que parejo a la lucha popular y de masas- sin orden de dirigencia partidaria alguna- fluye el accionar de la lucha armada expresada en la guerra de guerrillas, el saboteo y boicot económico, el control territorial en amplias zonas de la geografía política, el desconocimiento de cabo a rabo de la Carta Constitucional y por ende el descuaderne del código penal para la no realización del control estatal imperante con la finalidad de desbaratar, deshaciendo o arruinando la de por sí fallida funcionabilidad estatal.

Como corolario de lo anterior se impuso la consecuencia del fortalecimiento estatal predominante, que en el caso colombiano asumió la expresión de barbarie del terrorismo de estado como ejercicio contrainsurgente. En Colombia está proscrita la participación política directa y popular y por ende cualquier protesta pública es calificada de “terrorista” dentro de la dictadura mediática de la guerra contrainsurgente y el “enemigo interno”. Por ello ocultar el rostro resulta un ejercicio directo al habeas data, el derecho a la intimidad e identidad de la imagen ante las medidas militaristas de guerra que pretenden limitar el auge de la protesta política en Colombia, con instrumento de policía militar como el Escuadrón de la Muerte, el ESMAD.

LA OPOSICIÓN POLÍTICA

En cuanto a la lucha popular y de masas corresponde en el ejercicio de la oposición política. Esta expresa dos manifestaciones: una, de ocupación o dedicación en el escenario de la institucionalidad, para lo cual es justo admitir que el reconocimiento del estatuto de oposición corresponde a un aliado de práctica democrática en Colombia. Esto sin renunciar al beneficio de inventario, como aluden los abogados, en tratándose de una reglamentación adocenada por cuanto desvirtúa la tipificación de partido opositor al gobierno al concebir el engendro de “partidos independientes” a la gestión gubernamental. Se adultera la esencia de opositor y semeja el aspecto anormal y deforme de potencial constante clientelista; soporte propio del régimen político-electoral corrupto.

Una segunda expresión de oposición- también dentro de la institucionalidad- aplica a las manifestaciones fácticas o, de hecho, cual protesta de masas. Es lo expresado en otro de mis ensayos sobre La Respuesta Subversiva del Movimiento Popular. Se trata de la manifestación del pensar individualmente considerado ante un estado de cosas denigrante, injusto, alienante; surgiendo la necesidad de cambiar, de transformar de raíz esa anacrónica situación. Ello revierte en accionar social: ese accionar de la ciudadanía que no concibe estar de espaldas a la realidad.

En conclusión, la lucha armada insurreccional y la lucha de masas son correligionarias, pertenecen a la misma ideología política. Pero en esto no existe un punto de inflexión. Categóricamente al darse el auge del movimiento de masas y la protesta publica nacional, indefectiblemente cede el accionar del movimiento armado insurgente. Al darse movilización campesina. Al darse movilización urbana. Los fusiles callan- exista Conversaciones o no- ante el movimiento popular desbordado en las veredas o en las calles como expresión de resistencia de la democracia directa a imponerse en Colombia.

Coletilla. A 100 días, el gobierno del presidente Iván Duque no bajó del bus a los políticos corruptos responsables de las muertes selectivas de dirigentes sociales en veredas y municipios. Su partido fascista, el Centro Democrático (CD), se aleja con el galimatías de “independientes”. La derecha asoma la estrategia del efecto Bolsonaro: si no es con Duque, el golpe militar solapado, dado que el 80% del generalato debe responder por los falsos positivos.

 

Enviado por el autor.

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