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Etiqueta: Freddy Pacheco León

1° DE MAYO, un feriado doblemente especial

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

El 1° de mayo de 1857 se acabó la pesadilla que desvelaba, con razón, a los centroamericanos. Ese memorable día, William Walker, el ambicioso racista, esclavista y arrogante estadounidense, nacido en Tennessee, ya había perdido su batalla final en Rivas, ante los valientes soldados centroamericanos, comandados por el general José Joaquín Mora. Walker, el que se creía invencible, no resistía más; el que, aspiraba esclavizar las cinco naciones centroamericanas, no tuvo más remedio, que aceptar, vergonzosamente, que había perdido la guerra… y firmar su rendición.

Por su gigantesca trascendencia, ese día habrá de perdurar en la memoria histórica de los costarricenses, y demás países hermanos del istmo. Y para los ticos, principalmente, desde que nuestro héroe de la Campaña Nacional, Juan Rafael Mora, emitiera un decreto el 29 de octubre de 1857, que resalta ese hecho, precisamente porque don Juanito tenía muy claro, el significado y trascendencia que había tenido el fin de la gloriosa Campaña Nacional contra los sangrientos invasores.

Dice el decreto, que poco conocemos, en su artículo VIII: «EN RECUERDO DEL TRIUNFO COMPLETO DE LAS ARMAS DE CENTROAMÉRICA Y DE LA RENDICIÓN Y EXPULSIÓN DE LAS FUERZAS FILIBUSTERAS, EL DÍA PRIMERO DE MAYO SERÁ FERIADO, Y SE CELEBRARÁ EN TODA LA REPÚBLICA CON LA SOLEMNIDAD POSIBLE, SALUDÁNDOSE EL PABELLÓN EN LA AURORA DE DICHO DÍA CON VEINTIÚN CAÑONAZOS». Desdichadamente, quizá hasta con la aviesa intención de borrar la memoria del Presidente Mora Porras, por parte de sus asesinos encabezados por José María Montealegre, se «olvidó» ese Decreto XXXV y con el tiempo, a partir de 1913, se sustituyó, con la especialísima celebración internacional del Día del Trabajador.

PERO el espíritu del decreto sigue vigente y lo hemos de rescatar del olvido. Ambas celebraciones, van de la mano, desde el punto de vista histórico y para los trabajadores y sus familias; no son excluyentes entre sí, por lo cual, sobran razones para que nuestra celebración del 1° de mayo, tenga ambas motivaciones.

Vergonzosa contaminación hacia el Pacífico

Freddy Pacheco León

Las playas Tárcoles, Bajamar, Tarcolito y Guacalillo, son receptoras permanentes, más en época lluviosa, de los desechos que recibe el río Grande de Tárcoles, el más contaminado del istmo centroamericano.

Río receptor de las peores inmundicias captadas desde el valle central, a lo largo de los recorridos de los inmundos ríos María Aguilar, Torres, Virilla, y afluentes.

Dolorosamente, los desechos sólidos y líquidos, de los vertederos de basura, se unen a los de la deficiente planta de tratamiento del AyA en tajos de la Uruca, e incontables «aportes» directos de aguas negras, descargas de fluidos de tanques sépticos y basureros clandestinos.

¡Basurero conocido y desdeñado por las autoridades ambientales y sanitarias!, que desemboca en el mar, al lado de esas, comprensiblemente, poco visitadas playas.

El esfuerzo que buenos compatriotas hacen, por recolectar plásticos en ellas, principalmente, es poco «rentable», pues en pocos días la situación «se normaliza», en virtud de que no es un asunto de visitantes cochinillos, sino de los residentes metropolitanos, que estamos a unos 70 u 80 km de la desembocadura del río, cerca de la boca del golfo de Nicoya.

Cabe mencionar, que la barda instalada para recoger desechos plásticos hace un año, con la participación de un organismo de la ONU, y empresarios privados, recogió una tonelada de plásticos en 12 meses, pero que ello no es suficiente, pues no se capturan partículas menores, ni los lixiviados de la basura, así como las aguas negras, desechos de tanques sépticos ni los contaminantes, que salen de la planta Los Tajos del AyA.

¡Los marcianos llegaron ya!

Freddy Pacheco León

Y llegaron bailando ricachá, dice el chá chá chá de la gran orquesta Aragón. Extraterrestres que nos divertían, supuestamente con sus instrumentos, y que la gente, como era razonable, tomaba como broma, como fantasía. Ello antes del legendario y adorable ET, que ocupa un sitio importante, junto a la lista de las creaciones literarias de ciencia ficción de Isaac Azimov y Ray Bradbury, que, en tiempos de liceístas, leíamos con avidez fantasiosa, y que nos divertían, como eventualmente sucediera con la serie La Guerra de las Galaxias, que continuamos admirando.

Pero amigos, ahora en tiempos de la moda de la «inteligencia artificial», han proliferado aquellos que, en contraposición, hacen gala de una escasa «inteligencia natural», y que, al igual a los autores de ciencia ficción, de esa ciencia que no es ciencia, con hipótesis sobre las que no se puede trabajar metódicamente, pero que tienen fieles seguidores.

Resulta que, cuando algunas personas se enfrentan a maravillas arquitectónicas, escultóricas, culturales, astronómicas, matemáticas… ¡QUE NO PUEDEN COMPRENDER!, que son obras de milenarios y enigmáticos, pueblos antiguos, desenredan sus nudos de neuronas, proponiendo explicaciones simplonas que no demandan un mínimo esfuerzo mental.

Las más comunes, parten del supuesto, de que, por ejemplo, los aborígenes que habitaban nuestras tierras eran incapaces de pensar, de estudiar, de transmitir conocimiento, de crear obras artísticas y arquitectónicas, monumentales. Luego, aceptada esa falsa y hasta arrogante premisa, encuentran muy conveniente afirmar, sin mucho esfuerzo, que las líneas de Nazca, las gigantescas pirámides, el calendario azteca, los acueductos, los conceptos astronómicos, nuestras sublimes esferas de piedra…  SON OBRAS DE EXTRATERRESTRES. De seres de otros planetas que, ¡raros ellos!, solo viajaron hasta la Tierra, a construir «cosas», para que en el futuro se les recordara.

Marcianos o individuos de otros planetas o galaxias, que llegaron a trabajar en cosas específicas, que una vez construidas, dejaron en sus sitios, sin dejar evidencia alguna de su presencia. ¡Ni un vestigio!, ni un mensaje, ni una señal, ha jamás aparecido. Aspecto infranqueable para los neo científicos de ficción, que, (por si acaso lo adelantamos) acusan hasta de criminal, a todo aquél que los considera charlatanes, estafadores de ignorantes, vendedores de sueños.

23.4.24

Los “dimes y diretes” de Cisneros

Freddy Pacheco León

Los «Dimes y diretes» no los dejan trabajar en las cosas esenciales, dice Cisneros. «Dimes y diretes», con mucho de muletilla, que falsamente critica sin reconocer que son de su autoría. Que no son más que FALSAS PROMESAS, que se lanzan al viento y luego se olvidan. Que son creados semanalmente, desde Zapote, para desviar la atención de la crónica incompetencia gubernamental de Chaves y compañía. «Dimes y diretes» que, con poses histriónicas, se anuncian con ruidosos megáfonos, para enredar a la ciudadanía, que, más bien, espera soluciones y no insultos ni descalificaciones, desde la Presidencia. Esos son los «dimes y diretes» que, como estrategia perversa, se inventan como cortinas de humo salidas de leña húmeda.

Nuestro pueblo merece gobernantes decentes, estudiosos, responsables, mentalmente equilibrados, dispuestos a aprender, si fuere necesario. Lo que menos sirve a Costa Rica, es, cual, si fuesen parte de una vulgar barra futbolera, atacar soezmente desde el Poder Ejecutivo, a los representantes de los otros poderes del Estado, incluyendo al Tribunal Supremos de Elecciones, cual si estuviesen pintados en una mohosa pared. Maltratos gratuitos, desabridos, indebidos, usados como instrumentos innobles, para erosionar la estructura constitucional, que tanto ha costado construir. «Dimes y diretes» con los cuales, además, se distorsiona, peligrosamente, el ejercicio vital de la función de la Contraloría General de la República, que busca garantizar el mejor uso de los recursos del Estado. Ello, para, por ejemplo, promover el malogrado proyecto Ciudad Gobierno, con el argumento del pago de costosos alquileres para instituciones del Estado, justificar que empresas constructoras, escogidas «a dedo», sin las licitaciones de ley, se encarguen de gastar US$450 millones, que, así admitido por el ministro de Hacienda, no alcanzan ni para una tercera parte de los edificios que se construirían.  Por lo cual, es previsible que sigamos pagando los mismos alquileres, mientras se esperaría qué hacer, con los edificios “a medio palo”, producto de la deficiente planificación, que no previó la necesidad de otro préstamo por, al menos, US$900 millones, para concluir las obras mostradas en la atractiva maqueta.

«Dimes y diretes», que la diputada Cisneros sabe, también son parte de proyectos obstaculizados sin razón, como el ansiado, por necesario, Agua para Guanacaste, que además del aprovechamiento que eficientemente hace el ICE, del agua del embalse Arenal, serviría para regar 17.000 hectáreas para producción agropecuaria, y abastecer de agua potable a la sedienta población guanacasteca, al tiempo que permitiría un uso más eficiente del agua, en proyectos turísticos, varios de ellos detenidos por escasez de agua potable.

«Dimes y diretes», que, repetidos irracionalmente por la presidente ejecutiva de la CCSS, han impedido avanzar en la atención de la deuda del Estado, que está golpeando a los pacientes, principalmente adultos mayores, que tienen que sobrevivir las angustiantes listas de espera, que no son más, que torturas inmerecidas, infringidas por el Estado a los ancianos que merecen todo apoyo posible y comprensión de sus necesidades. Son los mismos «dimes y diretes» que Esquivel y Chaves han usado, para negarle a los cartagineses, el hospital al que tienen derecho esos hermanos compatriotas. «Dimes y diretes», que Pilar alega no los dejan trabajar como se debe, cuando más bien es al revés, pues son inventados por ella misma, para uso del poder ejecutivo, como el grave problema del agua potable para la zona metropolitana. Ejemplo fue el haber engavetado el proyecto de abastecimiento de agua Orosi II, para 800.000 habitantes, así como para avanzar en el diseño y ejecución, en el también proyecto imprescindible, de sustituir las destrozadas cañerías de agua potable del AyA, desde las cuales la institución pierde, por fugas, agua para más de dos millones de personas. Así como, la muy bien sustentada iniciativa, surgida para construir una pequeña cañería de un kilómetro de longitud, hasta el campo de pozos de Puente de Mulas, para saciar la sed de los habitantes de Hatillo, San Sebastián, Alajuelita, Paso Ancho, y demás comunidades del sur de San José, aprovechando, por las noches, un tercio del agua pura que brota desde el acuífero Barva, en la naciente del balneario de Ojo de Agua; igualmente engavetado por órdenes del presidente Chaves, cuando ya estaba listo para arrancar. Tres proyectos vitales a desarrollar por el AyA, que, paradoja de paradojas, en lugar de constituir tareas prioritarias del Instituto, se han dejado de lado, mientras sus varios presidentes ejecutivos, lo que proponen como “solución”, es un brutal recorte de personal, que, al no tener sustento técnico, afectaría sensiblemente las trascendentales tareas que cumple, por todo el país, directamente y por medio de sus contratos con las ASADAS, el descuidado, desde hace años, Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados.

No son tampoco «dimes y diretes» venidos de quién sabe dónde, el que algunos se mueren por COMPRAR, instituciones estatales exitosas, como el Banco de Costa Rica, el Instituto Nacional de Seguros, la Fábrica Nacional de Seguros, el Instituto Costarricense de Electricidad, Recope, así como, mientras tanto, erosionar la fortaleza del ICE, en el 75 aniversario de su fundación, ¡desde su misma jerarquía interna!, al quitarle la estratégica función de orientar y supervisar el mercado eléctrico nacional, reafirmada en la Estrategia de Conservación del Desarrollo Sostenible (ECODES) y los planes energéticos nacionales. Objetivo del gobierno de Chaves, con la clara intención de, mientras amarran las manos del ICE con imposiciones avaladas por el presidente ejecutivo Acuña Mora, ponerlo a competir con corporaciones privadas extranjeras, ávidas de controlar el mercado de la electricidad en Costa Rica. Actitud que se evidenció, asimismo, con el decreto ejecutivo que, por aceptar ser parte de la “guerra comercial” del gobierno de los EUA, contra China, específicamente contra la tecnología 5G desarrollada por la empresa Huawei, con la oferta de productos más desarrollados y, especialmente “preocupante” para corporaciones occidentales, más baratos, Chaves y Acuña Mora, le colocaron una “camisa de fuerza” a nuestro ICE, sin importar cuánto afectan al desarrollo de Costa Rica.

Aunque la diputada Cisneros, pareciere usar la expresión “dimes y diretes” cual muletilla instintiva difícil de controlar, lo cierto es que ello refleja un intento inútil por repartir culpas, por justificar la incompetencia gubernamental, por hacer que la ciudadanía desvíe su mirada, hacia puntos alejados de donde se evidencia el mal gobierno que sufre la nación.

22.4.24

Gasolina con alcohol, un mal «negocio»

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

En términos sencillos, al romperse un enlace químico, se libera energía. Los hidrocarburos en la gasolina muestran muchos enlaces C-H, con alto contenido energético.

Un ejemplo, el octano, con 7 enlaces C-C y 18 C-H, que al comparársele con el etanol, con menor energía de enlace, su combustión, su liberación, genera menor energía, por lo que, como aditivo, provoca, a su vez, menor desempeño en un motor, que la gasolina 100% pura.

La consecuencia inevitable, es un mayor consumo del vehículo, una mayor importación de gasolina y mayor liberación de CO2. Si ello es lo que desea el ministro de Ambiente, le sugerimos analizar mejor la propuesta, que le está sugiriendo Rodrigo Chaves, pues si hay alguna ventaja ambiental al obligarnos a comprar gasolina súper con un 10% de etanol, no la vemos por ningún lado.

Además, Recope tendría que prever un comportamiento en los consumidores, que, al optar por comprar gasolina regular, menos costosa y sin alcohol, los inventarios de esta tendrán que ser mayores. Situación que se trasladaría a las gasolineras, desde el primer momento en que entre en vigencia el anunciado decreto ejecutivo.

Agenda 2030: “Un importante signo de esperanza”

Freddy Pacheco León

“Una esperanza que se realizará si la Agenda se implementa de manera verdadera, justa y efectiva”, dijo alzando su voz. Aunque, indicó (ya les diremos quién) que solo será posible cumplir sus 17 objetivos, si se implementa de manera verdadera, justa y efectiva. Tarea complicada pues, los objetivos, como señaló el señor secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, requieren que “La ambición a nivel mundial debe traducirse en actuaciones de todas las comunidades y naciones, basadas en estrategias de aplicación que se perciban como propias a nivel local”. “Hemos llegado a un momento decisivo en la historia de la humanidad”, dijo el líder de la ONU”, donde los Objetivos constituyen una agenda “para las personas y el planeta”, así como “para la prosperidad, la paz y la asociación compartidas”.

Después de más de dos años de reuniones, foros, conferencias, con amplia participación de las naciones preocupadas, por el camino hacia la destrucción que está siguiendo el planeta, sucedió algo inédito en la reunión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, realizada el 25 de setiembre del 2015, en Nueva York. Fue tal el avance logrado hacia alcanzar el consenso entre las naciones parte de la ONU, que, musulmanes, católicos, cristianos protestantes, judíos, ateos, agnósticos, budistas, islamistas, hindúes, tradicionales africanos…, no tuvieron reparos en darse las manos en pro del desarrollo sostenible. Los representantes de Haití se unieron a los de Francia y Argelia; igual, sucedió con los de Gran Bretaña, Jamaica, Pakistán, Irán, Israel y los de Emiratos Árabes; y los de Costa Rica, Brasil, España, Portugal, Grecia, Turquía, Chipre, China, Rusia, Lituania y Polonia, compartieron la satisfacción de estar presentes en ese día histórico para el planeta. Y no seguimos anotando nombres de naciones, pues la lista es larga. Lo resumimos anotando, que los representantes de Oceanía, Asia, África, América y Europa, de las 193 naciones que conforman la ONU, por UNANIMIDAD, acogieron, sin reparos, los 17 objetivos que integran la AGENDA 2030 para el Desarrollo Sostenible. Algo imposible de haberse logrado, si en los textos que la sustentan, hubiera, al menos uno de ellos, percibido algo por lo cual no podrían estar de acuerdo en firmar. 

Agenda, que compromete a todos los países y partes interesadas a 1) poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo; 2) poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible; 3) garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades; 4) garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos; 5) lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas; 6) garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos; 7) garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos; 8) promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos; 9) construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación; 10) reducir la desigualdad en los países y entre ellos; 11) lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; 12) garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles; 13) adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; 14) conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible; 15) proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad; 16) promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas; y, por último, 17) fortalecer los medios de implementación y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Objetivos acompañados de 169 metas, que, aunque ambiciosas, muy ambiciosas, señalan un camino planetario que la Humanidad, por su misma supervivencia, ha de seguir.

Ha de destacarse la participación activa de quien quiso estar presente en tan memorable asamblea. El Papa Francisco, por cuya presencia la bandera del Vaticano fue izada por vez primera, en 70 años, en la sede de las Naciones Unidas. Francisco resumió su pensamiento manifestando: «Alzo mi voz junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial, es una importante señal de esperanza”. Garantía de que, no se equivocaron las 193 naciones que, en forma unánime, acogieron tan trascendental declaración. Propio a su forma de involucrarse en las tareas en pro de la Humanidad, el Sumo Pontífice del catolicismo llamó la atención, en el sentido de que se debe actuar según lo suscrito. Francisco advirtió a la comunidad internacional sobre el peligro de caer en «un nominalismo que se quede en declaraciones«, cual práctica de «apaciguar las conciencias» con declaraciones solemnes y agradables, en lugar de hacer «verdaderamente efectiva la lucha contra todos los flagelos«.

La Santa Sede, por ejemplo, expresó su esperanza de que el indicador actual de pobreza extrema, aproximadamente un dólar al día pueda ir acompañado o sustituido, por indicadores más ambiciosos y más amplios, al tiempo que alertó a la comunidad internacional, sobre el peligro de pensar que «una sola solución teórica y apriorística proporcionará una respuesta a todos los desafíos». Y, para que no quedara duda alguna de la transparencia del texto de la declaración, también acogido por el Vaticano, se enfatizó en que, cualquier referencia a “género”, “igualdad de género” y empoderamiento de mujeres y niñas”, se entiende de acuerdo con el uso común y generalmente aceptado de la palabra “género” basado en el criterio biológico. Identidad masculina y femenina, que a su vez se ve reforzada por las numerosas referencias en la Agenda 2030 a ambos sexos”, dice el Vaticano. Se trata, pues, de un texto de consenso, que no produjera división alguna, entre las naciones y las creencias predominantes en el mundo, y que no se prestara, para segundas interpretaciones.

Asimismo, la declaración reconoce la independencia de todas y cada una de las naciones, en busca de su cumplimiento según sus legislaciones internas. Se fue parte de su creación y aprobación (ello para todas las naciones) pero, aun así, en cada país se puso en práctica según su derecho interno. En Costa Rica, por ejemplo, en un acto público realizado el 9 de setiembre del 2016, con la participación oficial de los presidentes de los tres poderes de la República (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), acompañados por el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones, los rectores de las universidades estatales, junto a representantes de gobiernos locales, del sector privado y de la sociedad civil, se firmó el «Pacto Nacional por el Avance de los ODS en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en Costa Rica». De esa forma, se asumió un compromiso, formal y público, para la consecución de la declaración de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, que conforman la Agenda 2030, cuya propuesta, de acuerdo a decreto ejecutivo posterior, no contiene trámites y requerimientos, como se aplican a los convenios internacionales. El artículo 1, determina que “Este decreto tiene como objetivo establecer una estructura organizacional para planificar, implementar y dar seguimiento en Costa Rica a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, en adelante «los ODS», y sus 169 metas conexas y a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en adelante «la Agenda 2030».

Y es que, con la ejecución de la Agenda 2030, se busca poner fin a la pobreza y el hambre, hacer realidad los derechos humanos de todos, lograr la igualdad de género, el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, y garantizar la protección duradera del planeta y sus recursos naturales. Sobre la pobreza extrema y el hambre, las estadísticas son apabullantes. Más allá de los 15 años de vigencia de la declaración, de ese compromiso mundial acogido por consenso, que rige hasta el año 2030, habrá que luchar intensamente para que las estimaciones para dos décadas después sean menos dramáticas. En cuanto a pobreza extrema, para el año 2050, esa cifra habrá alcanzado a 6.500 millones de personas, dos tercios de la humanidad, por lo que se reconoce que   no es posible, lograr un desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que construimos y administramos los espacios urbanos, que favorecen esa inhumana tendencia. Así, uno de los objetivos, el de las “Ciudades Sostenibles”, juega un papel especial.

El rápido crecimiento de las urbes en el mundo en desarrollo, en conjunto con el aumento de la migración del campo a la ciudad, ha provocado un incremento explosivo de ciudades desbordadas por su crecimiento. Para 1990, se contaban 10 ciudades con más de 10 millones de habitantes en el mundo. Al momento de aprobar la declaración que nos ocupa, la cifra había aumentado a 28, donde viven en total, cerca de 453 millones de personas. Aunque, usted amigo lo conoce, no es un asunto exclusivo de esas inmensas urbes, pues en naciones subdesarrolladas como la nuestra, en esperadas diferentes proporciones, también lo vivimos.

Es casi una norma, que la pobreza extrema suele concentrarse en los espacios urbanos, creando así tareas específicas para los gobiernos nacionales y municipales, que tienen la tarea fundamental de mitigar, y ojalá acabar, técnicamente, con el desorden del uso del suelo.

La sostenibilidad de las ciudades implica garantizar el acceso a viviendas seguras y asequibles y el mejoramiento de los asentamientos marginales. También incluye realizar inversiones en transporte público, creación de áreas públicas verdes y mejorar la planificación y gestión urbana, de manera que sea participativa e inclusiva, según se ha de reflejar en planes que orienten el crecimiento de las ciudades hacia la periferia, acorde con la disponibilidad de recursos, como el fundamental abastecimiento de agua potable, el acceso a la energía y el transporte.

En la Agenda 2030, es determinante, por su innegable trascendencia, que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza; que, sin lograrla, no puede haber desarrollo sostenible. Por ello, la declaración plantea objetivos y metas, de carácter integrado e indivisible, que abarcan las esferas económica, social y ambiental. Ha de reconocerse, sin embargo, que la estrategia es muy dispar en su ejecución, cuando ha pasado casi una década desde su adopción, pese a que, al adoptarla, las naciones se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación, mediante alianzas centradas, especialmente, en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

Finalmente, la Agenda 2030, implica un compromiso común y universal, no obstante, puesto que cada país se enfrenta a retos específicos en su búsqueda del desarrollo sostenible, los Estados tienen soberanía plena sobre su riqueza, recursos y actividad económica, por lo cual, cada uno fija sus propias metas nacionales de acuerdo con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Compromiso que, a nivel individual, nos invita a reafirmar el espíritu de solidaridad del pueblo para con sus semejantes miserables, teniendo muy presente el clamor del Papa Francisco, de que la AGENDA 2030, se constituya en “Un importante signo de esperanza”.

16.4.2024

Cientos de miles de millones de colones para la Caja

Dr. Freddy Pacheco León

Es innecesario recordar que la CCSS sufre de un déficit presupuestario que está teniendo terribles consecuencias, principalmente para los “Ciudadanos de Oro” que inevitablemente han de acudir a sus hospitales y clínicas. Las insuficientes camas y demás espacios de todo el sistema de salud son ocupados en más del 65% por venerables ancianitos. Se cuentan por decenas de miles, las familias que han sufrido por las condiciones en que, por escasez de recursos, los abuelitos y abuelitas han tenido que injustamente sumarse, a las inhumanas listas de espera, para un usual tratamiento médico. A veces también, pasan dos o tres días en condiciones incómodas, impropias, dolorosas, sin poder salir de inadecuadas salas de emergencia, por falta de espacio y camas en salones. Espacios, por cierto, diseñados para pacientes más jóvenes, con mayores facilidades de movilidad.

Nuestra familia, y estamos seguros muchas más, hemos sufrido mucho, al ver cómo ha habido necesidad de «amarrar» a los ancianitos a sus camas, ante la insuficiencia de personal de enfermería y asistentes, que los pudiesen atender las 24 horas. Faltan medicamentos y equipos, y hasta camas adecuadas para ellos. Ancianos, esto hay que tenerlo muy presente, que después de haber entregado amorosamente su vida a los hijos desde el instante de su nacimiento, hoy solo Dios los puede proteger de cualquier hospitalización por enfermedad grave, que los exponga a esas penalidades.

Y es que, por más amor aportado por el personal de salud, todavía NO tiene nuestro solidario sistema hospitalario, respuestas viables para enfrentar los cambios demográficos que aceleradamente han envejecido nuestra población. Cada día son más los «Ciudadanos de Oro», así como las enfermedades propias de su edad. Ciudadanos a los que llegó el momento de recibir el amor y protección que demandan y merecen.

Lo cierto es que hoy no alcanza el dinero y la situación inevitablemente se agravará en menos de 30 años, cuando esa población mayor de 65 años rondará la cifra de 1.200.000, lo que permite vislumbrar una situación desesperante, dolorosa, inmerecida, que se profundizará… ¡SI NO HACEMOS LO CORRECTO HOY!  Y lo correcto es buscar cómo enfrentar con medidas concretas, ese angustiante problema social. El más importante que hemos de solucionar como proyecto país.

Pero ¿Cómo enfrentarlo si no tenemos recursos?, se estará preguntando usted; pues, para su tranquilidad, resulta que SÍ CONTAMOS CON RECURSOS FINANCIEROS suficientes para esa magna tarea. Y resulta, que los tenemos en un pequeñito espacio de nuestro territorio. En un área menor al Parque Metropolitano de La Sabana, donde tenemos un YACIMIENTO DE ORO que, según los estudios de la empresa extranjera que lo iba a explotar, puede producir unos US$228 millones anuales (¡más de ¢114.000 millones anuales!) por quizá 15 años.  Cifra real, no especulativa, sustentada en la producción moderada anual, de tres toneladas de oro en lingotes, que, por cierto, estuvimos a punto de perder producto de una mala concesión. Y podemos hacerlo ahora, sin necesidad de reformar el Código de Minería, que incluye la prohibición de otorgar concesiones, porque al ser el mismo Estado el que haría la explotación, no requiere (sería una insensatez) que se le otorgue «una concesión» cual si se tratara de un ente privado.

Por tanto, ante la urgencia, hacemos un llamado para que se valore NUESTRO ORO DE CRUCITAS, como una solución complementaria al problema financiero de la Caja.

Rogamos, suplicamos, para que la idea del sistema hospitalario integral que hemos llamado “HOSPITAL DEL ORO” sea considerada seriamente.  Se trata de que la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social diga ¡presente, aquí estamos!, y se disponga a buscar respuestas a las necesidades que le aquejan. Deficiencias conocidas no solo en los 1043 EBAIS, que han superado su capacidad de atención primaria, sino también en toda las clínicas y hospitales que, salvo excepciones, no tienen condiciones especiales para recibir a ese sector de pacientes. “Ciudadanos de Oro” que aparte de las 140 camas del magnífico Hospital Geriátrico Raúl Blanco Cervantes, han de ser atendidos, cuando se puede, bajo condiciones inadecuadas en hospitales diseñados para pacientes más jóvenes, donde no encontramos salas especializadas para los abuelitos y abuelitas, que presentan necesidades particulares y condiciones materiales, que impiden incluso, el pleno cumplimiento de la Ley Nº7600.

La idea es que nuestros expertos en salud elaboren los planes que mejor consideren, en el marco de la CCSS y el Ministerio de Salud. Para alejarnos de una concentración, que podría acarrear problemas conexos, en la de menos podrían pensar en adecuar los centros de atención primaria y hospitales de toda categoría, para que cuenten con secciones especiales para esos ciudadanos, mediante ampliaciones y limitados cambios estructurales. Y, ¡por qué no!, quizá en la construcción de otros hospitales regionales de geriatría, o incluso, en uno central especializado en enfermedades predominantes en ese sector de población. En fin, son ideas que podrían considerarse. Y es que, recordemos, que no se trata de UN hospital, sino de UN SISTEMA HOSPITALARIO, donde también se habrá de considerar, algunas residencias comunes, para familiares que, desde regiones alejadas, han de estar asistiendo a sus abuelitos internados.

Por otro lado, no es despreciable el beneficio colateral que obtendría la Caja, al dedicar esa fuente extraordinaria de recursos para atender exclusivamente a las personas de la tercera edad. Las hoy inquietantes “listas de espera” que, como consecuencia de carencias diversas, provocan desazón en miles de pacientes y sus familiares, también se verían disminuidas conforme más y más ciudadanos mayores, pasen a ser atendidos en los espacios diseñados para ellos. Así, en poco tiempo, alrededor de un 65% de los espacios, equipos, medicamentos, exámenes de laboratorio, consulta externa, cirugías, etcétera, que hoy son compartidos por todos los pacientes, se irán liberando, y, por ende, la Caja podría contar con mucho mejores condiciones sanitarias, para el cumplimiento de su abnegada labor. ¡Todos, sin duda, salimos ganando!

Por lo resumido, creemos tener la grandiosa oportunidad de dejar un legado histórico de inmensas repercusiones para los costarricenses, como lo es quizá, el de los tres grandes reformadores sociales de la Costa Rica de los años 40. Sin embargo, para alcanzar ese logro, estamos urgidos de la decisión política que no puede esperar.

Podemos asegurar, que no existe ningún otro país, donde la riqueza mineral de su subsuelo, perteneciente a toda la comunidad como bien demanial, se dedique a la atención de sus “Ciudadanos de Oro”, de los que más lo necesitan y, más importante, de los que, indiscutiblemente, lo merecen.

 ¿Acaso podría pretenderse un mejor aprovechamiento de la riqueza de ese mineral localizado en Crucitas, antes de que por azar político se le asigne otro destino menos beneficioso para Costa Rica, o se lo sigan robando?

¡Unamos pues voluntades! Hagamos realidad el formidable sistema hospitalario llamado “HOSPITAL DEL ORO” que, obviamente, se desarrollaría guardando estricta atención a las particularidades ambientales que conlleva un proyecto de minería como el que habremos de hacer realidad. Proyecto, definitivamente, urgente, razonable, único, y más importante, posible, si nos lo proponemos.

11.4.2024

Quieren comprar FANAL

Freddy Pacheco León

Hace tan solo un poco más de dos años, el ministro de Agricultura de entonces, don Renato Alvarado, informaba que en los últimos cuatro años, la Fábrica Nacional de Licores, mediante la transformación en sus inversiones y en su giro de negocios, había generado más de ¢100 mil millones, de los cuales ¢50 mil millones se habían destinado a instituciones que permiten desarrollo social y oportunidades, como el Instituto de Fomento y Asuntos Municipales (IFAM), el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), el Ministerio de Hacienda, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), así como a la Municipalidad de Grecia.

Así que, amigos, quedó evidenciado que, con una competente administración, la histórica empresa del Estado es un buen negocio para los costarricenses.

¿Será por eso que un grupito de comerciantes la quieren comprar?

Aún así lo quieren «vender»

Freddy Pacheco León

Gracias a su eficiente administración, que le permite ganancias netas anuales, superiores a US$80 MILLONES, en cuatro años, nuestro Banco de Costa Rica ha aportado ₡64.184 millones en CONTRIBUCIONES PARAFISCALES, dirigidas a la Comisión Nacional de Préstamos para Educación (CONAPE), Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM-CCSS) y el Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (INFOCOOP) y pagó más de  ₡59.000 millones por concepto de impuesto sobre la renta. Cifras del 2021 que hoy superan los ¢115.000 MILLONES. Realidad de la cual no quieren hablar, ni Chaves, ni Acosta, ni los ávidos por comprar el BCR, pues se les podría caer el negocio, ya que NO proponen fuentes alternativas de financiamiento, mientras que es conocido, que ciertos grandes empresarios privados, «son tan buenos evadiendo impuestos», que ¡la evasión supera la deuda del Estado!

O sea, si la «doñita de Purral» vende su buena pulpería, para pagar al usurero del barrio, tal vez saldría momentáneamente de esa deuda, pero «se quedaría sin el santo», que le da sustento diario y le permite a sus hijos, por ejemplo, continuar estudios en la Universidad.

¿Tropezar con la misma piedra?

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Cuando se tropieza con una piedra, se tiene especial cuidado, para no tropezar nuevamente con ella. Si sucede, sería por torpeza, descuido, o por andar viendo pa’l ciprés.

Pues amigos, a eso se encamina, en estos días, el gobierno y unos diputados. Hablamos del proyecto de ley que destroza la LEY ORGÁNICA DEL AMBIENTE que, entre otros, elimina la Comisión Plenaria de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena). Órgano jerárquico, multidisciplinario, regido por criterios técnicos y científicos, responsable de otorgar las viabilidades ambientales de proyectos de desarrollo, capaces de impactar significativamente el ecosistema.

Sin embargo, cual si se tratare de funciones irrelevantes, con el proyecto de ley, se trasladan TODAS las funciones de ese órgano colegiado, hacia UN FUNCIONARIO, dependiente directo del ministro de Ambiente de turno. Con ello, serían criterios SUBJETIVOS y POLÍTICOS, por definición, los que privarían a la hora de aprobar o improbar, todos los estudios de impacto ambiental. ¡Nada menos!

¡Pero volvamos al asunto de la piedra de los tropiezos!

Resulta que el proyecto presentado por Chaves en una de sus reuniones con periodistas amigos fue indebidamente tramitado y aprobado, en la Comisión legislativa de REFORMA DEL ESTADO, y no, como debió haber sido, en la Comisión ESPECIAL DE AMBIENTE, burlándose así, el deber de procesarlo en la comisión especializada en la materia ambiental, como dicta la normativa legislativa y la jurisprudencia constitucional.

Con ello, los defensores del proyecto están olvidando lo sucedido muy recientemente en la Sala IV, con el proyecto de ley de las jornadas laborales de 12 horas por cuatro días. Proyecto que, al ser detenido por el alto tribunal de la Corte Suprema de Justicia, éste comunicó que «este expediente contiene un vicio sustancial de constitucionalidad en el procedimiento legislativo al haberse reasignado el proyecto de ley a otra comisión legislativa con violación al principio de especialidad y al de interdicción de la arbitrariedad. De esta forma se cometió un vicio sustancial en el procedimiento, toda vez que la asignación de expedientes a las comisiones, lo que incluye su traslado, solo procede con estricto apego a la especialidad de la materia y según las funciones y atribuciones señaladas para cada una de ellas, lo que en este caso se incumplió de manera evidente y manifiesta».

Así que, después de un tropezón tan doloroso, cuesta entender que Eli Feinzaig, Pilar Cisneros, y otros diputados, piensen que basta con dialogar con los diputados de los partidos Frente Amplio y Liberación Nacional, para que retiren las 400 mociones presentadas para evitar su aprobación, por la que podría ser una mayoría desinformada.