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2 de agosto de 2019 ¿Qué será lo que quiso decir el obispo?

Luis Paulino Vargas Solís

Economista/Investigador CICDE-UNED

Cuando el obispo dice que la iglesia Católica tiene derecho a meterse en política ¿de qué exactamente habla? Porque si de lo que se trata es de que los preceptos morales católicos se plasmen como leyes, y se conviertan de esa forma en normas de acatamiento obligatorio para toda la población, lo que nos estaría proponiendo es la abolición de la democracia y la república.

Cuando el prelado habla de respeto a las personas sexualmente diversas, pero enseguida mete la cuñita de que “no promueve ese estilo de vida” ¿propiamente a qué se refiere? Porque “respetar” necesariamente significa “respetar los derechos humanos”, y ello conlleva obligatoriamente respetar el respectivo “estilo de vida”. Vale decir: usted no puede decir que respeta los derechos humanos de los pueblos indígenas, y al mismo tiempo juzgar sobre su “estilo de vida”. Lo respeta, sin más.

Cuando este clérigo se pronuncia contra la violencia contra las mujeres ¿qué en concreto quiere decir? Porque ordenarle a una mujer que no puede abortar incluso si su vida está en peligro, y a una niña que no puede abortar incluso si fue violada por un energúmeno, es violencia contra las mujeres.

Cuando monseñor habla de una “cultura de vida” ¿qué debemos entender por tal cosa? Porque emitir juicios condenatorios contra parejas que, deseosas de procrear vida, recurren a la fecundación en vitro, no es precisamente un acto celebratorio de la vida.

Cuando el sacerdote de Tilarán afirma que reconocer derechos a minorías implica negar derechos a mayorías ¿de qué habla? Es muy grave aseverar que conceder a una minoría vulnerable derechos que históricamente le fueron negados, conlleva, en una especie de juego de suma cero, restarle derechos que la mayoría siempre disfrutó. En concreto, ¿qué derechos –a juicio del prelado– le están siendo arrebatados a la mayoría?

Cuando el señor obispo afirma que el Estado –y por lo tanto las leyes– no deberían interferir de ninguna forma sobre la “patria potestad” que el padre y la madre ejercen sobre sus hijos ¿de qué está hablando? ¿Debemos interpretar, por ejemplo, que está de acuerdo con la corriente anti-vacunas que incentiva que padres y madres se nieguen a vacunar a los niños y niñas? ¿Está dispuesto a asumir las responsabilidades que caerían sobre él al promover esa criminal ideología irracional y anticientífica? ¿Se refiere acaso a que en las escuelas no deberían enseñarse teorías científicas como la teoría de la evolución, a aquellas niñas y niños cuyos progenitores no estén de acuerdo? Y si exigiesen que se les enseñase las ideas pre-copernicanas sobre la Tierra y el Universo, que por siglos, a sangre y fuego, impuso la iglesia ¿igual debería hacerse?

Y cuando este presbítero le recuerda a Carlos Alvarado que fue electo con el voto de mucha gente católica ¿qué insinúa con ello? En medio de tanta ambigüedad e imprecisión, he aquí, posiblemente, el decir más misterioso de este clérigo. Porque los principios democráticos y republicanos demandan que se gobierne sin mirar la religión de nadie, es decir, desde un criterio de ciudadanía que no pregunta sobre la religión, y reconoce derechos y establece responsabilidades que, siendo formulados de forma independiente de la religión, tienen un carácter universal y paritario ¿Será que el obispo quiso decirle al presidente Alvarado que el voto de una persona católica tiene un valor superior al voto de alguien que no sea católico, de lo cual surgiría una obligación especial hacia sus votantes católicos, que el presidente no podría eludir?

El discurso del señor obispo creo que es del tipo “tirar la piedra y esconder la mano”. Vale decir: lanza mensajes que juegan con la ambivalencia, toda una profusión de frases vagas e insinuaciones veladas, bajo cuya superficie vaporosa se adivina la irrefrenable intención de girar órdenes, y de sugerir castigos si esas órdenes son desobedecidas. Al cabo, apela al argumento de la fuerza: “pa’eso somos mayoría” (refiriéndose a la población católica). Lo cual hasta en el mejor de los casos, es bastante engañoso. No solo porque la iglesia Católica podría muy pronto dejar de ser mayoría para pasar a ser simplemente la minoría más grande, sino porque la feligresía católica no es especialmente disciplinada. A gran parte de ella la tendrá sin cuidado las bravuconadas de sus obispos.

En fin, imposible nada más antidemocrático y arbitrario.

Ahora que evidentemente el obispo “olvidó” algunas cosillas: la pobreza y la desigualdad no son su tema, por ejemplo. Y la omisión resulta muchísimo más estridente y bullangera si consideramos que apenas el día antes –jueves 1° de agosto– el INEC publicó las cifras más recientes sobre empleo. Parece que la terrible tragedia humana y social que esos datos reflejan, tiene sin cuidado a la aristocracia eclesial.

Tomado del blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado por el autor.

Lo que dicen los hechos

Óscar Madrigal

El único hecho incontrovertible que ha ocurrido en el país, respecto a los responsables de bombas y amenazas de golpes de estado, ha sido la detención de los líderes de una banda en San Carlos cuyos dirigentes eran dos reconocidos ex convictos, acusados de asesinatos de indígenas uno y el otro de secuestrar a una turista.

De tal manera, que esos hechos no tienen absolutamente nada que ver con la izquierda, con los sindicatos o con el movimiento popular. Más parece gente simpatizante de crear caos y desorden para obtener ventajas delincuenciales, al margen de las luchas populares. Esa es la realidad.

La colocación de bombas aún está en investigación y ya veremos su resultado. Ahora bien, ¿cómo hemos llegado a esto? Para La Nación los responsables son los sindicatos por las luchas dadas y la oposición franca al Gobierno de Alvarado. El interés de ese periódico es evidente. Sin embargo, si de lo que se trata es de encontrar responsables, La Nación, Canal 7 y otros medios no pueden exonerarse de una actuación que incita a la violencia, a la mentira, a las medias verdades o su propósito de culpar a los empleados públicos de todos los males de este país, tal y como lo hace hoy mismo, a pesar de la propia Ministra de Hacienda ha dicho que no son los responsables de la crisis fiscal.

Los medios de comunicación han contribuido a generar un ambiente de división y enfrentamiento en la sociedad costarricense, que muchos quieren aprovechar. Esta situación, objetivamente, es producto de un ataque a fondo contra el movimiento popular, tal como la aprobación de un plan fiscal regresivo o los proyectos de ley que pretenden acabar con los sindicatos y la libertad sindical. Desde este punto de vista, el sindicalismo lo que está haciendo es defendiéndose como mejor puede -con la lucha y la huelga- contra una ofensiva de la derecha que pretende cercenar las libertades democráticas. Fundamentalmente las luchas del movimiento sindical han sido justas y en defensa del régimen democrático costarricense. Lo anterior no significa que los sindicatos no hayan cometido errores, dada su heterogeneidad y múltiples conducciones y, en mi criterio, la ausencia de una orientación política general. Sin embargo, lo relevante en este momento es que Albino, sus aliados y los estudiantes están dialogando con el Ejecutivo con la mediación de la Defensora de los Habitantes y los sindicatos del Magisterio lo hacen con el Ministro de Trabajo y los diputados. Es de lógica pensar que los interesados en el diálogo no pretenden derrocar al Gobierno, asesinar al Presidente o crear un clima de bombas. Son otros, hasta ahora identificados con la delincuencia común.

Bien harían La Nación, Canal 7, el Gobierno y los partidos políticos en contribuir a crear un clima de diálogo constructivo y dejar de echar culpas al movimiento popular.

 

*Imagen tomada de http://www.rel-uita.org

Enviado por Juan Carlos Cruz Barrientos.

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PALESTINA POESÍA

Claudio Monge Pereira

Debravo, el Poeta campesino,

nos dijo que no quería ni un cuchillo

ni un rifle en manos de la Patria,

que arrancaría las fronteras una a una

y que por ellas dejaría sólo el aire.

Nos advirtió que Dios

no quiere rodillas humilladas

en los Templos, sino mentes

pariendo ideas y labios

haciendo besos.

Dijo, que la Tierra

repartida da los frutos de justicia

que necesita el hambre del Planeta

para eliminar las guerras y olfatear

cómo germina la Paz de las entrañas

mismas de los suelos ennoblecidos.

Debravo vive en mí más que un tatuaje

y más que sus poemas de angustias y de auroras.

Hoy viene a visitar los ojos de nosotros,

sus compatriotas, con toda su pobreza

material a cuestas y con toda su riqueza

inabarcable debajo del brazo y clavada en su costado,

viene a reclamarnos la flor y el fruto

que le debemos a la semilla de la Vida:

Hoy viene a gritarnos con sus dulces palabras

de Profeta que debemos usarlas,

que debemos reclamarle a la muerte

su ruta equivocada,

que debemos decirle a la barbarie

que se muera y nos deje la nube intacta

para darle a la Vida la senda señera de los bosques.

Hoy llega el Hermano Campesino,

Poeta iluminado de la Patria ofendida,

a clamar por nosotros y con nosotros

la Paz de Palestina…la paz que urge el mundo

en gotas o en tormentas.

Hoy Debravo nos grita con sus dulces

palabras de metabo con mieles

porque somos hemanos,

porque somos hermanas,

nosotros los hombres

de la Patria construida

en este Vórtice violado

del cósmico amor

que recibimos.

Jerusalén / San Isidro de Heredia

 

Imagen ilustrativa.

Compartido con SURCOS por el autor.

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Encuesta de empleo: oportunidad para un salto del diálogo a la concertación

Juan Carlos Durán Castro, secretario de Seguridad Social. Confederación de Trabajadores Rerum Novarum

La encuesta continua de empleo (ECE) del segundo trimestre de 2019 permite arribar a tres conclusiones iniciales:

En primer orden (medalla de oro), se ratifica el colapso del modelo de crecimiento impulsado desde hace 30 años y que debe ser reconocido por tirios y troyanos, un día sí y otro también, para tener un punto de partida esencial, pero más que eso, tener un punto de vista patriótico y humano, ante todo.

En segundo lugar (medalla de plata), ese fracaso inocultable se retrata en el fuerte incremento de gente que se suma a la fuerza laboral buscando empleo, especialmente mujeres, hablamos de 296.000 seres humanos, es decir, un aumento con relación al año 2018 de un 3,3%, un doloroso máximo histórico de un 11.9%.

Y en el tercer lugar (medalla de bronce), tenemos que el número de personas ocupadas no disminuyó, y el desempleo aumenta, y bastante, porque nuevas personas que antes estaban fuera de la fuerza laboral se suman a esta.

Aun así, nos arriesgamos a poner en perspectiva esa cruda realidad, lo cual no implica una renuncia a decir la verdad, que como reza la palabra nos hará libres y en tal sentido es que creemos que los resultados obtenidos en la ECE es una buena oportunidad nacional para que los visibles e invisibles tomadores de opinión atraquen de nuevo en el puerto del humanismo que necesita Costa Rica con urgencia.

Sin duda alguna, esos datos de la ECE extrapolados (de otros no menos importantes) revelan la ruta hacia la cual conduce al país entero la agenda del poder económico hegemónico real, por tanto, al relacionar esa foto de familia tan escondida en los armarios (pues algunos pensarían que es la más fea) con la mega agenda de proyectos convocados por el Poder Ejecutivo se ratifica la urgente necesidad de convertir ese fracaso en una oportunidad.

Sin la menor ingenuidad, desde la CTRN esperaríamos que la solicitud del sector empresarial de entrar en un diálogo nacional valore seriamente evolucionar más allá, hablamos de iniciar (como ya lo hemos hecho formalmente ante el Presidente de la República), UNA VERDADERA CONCERTACIÓN SOCIAL, un pacto al estilo de Ochomogo, que aspire a equilibrar el rumbo del país, pero sobre todo, que tenga como eje estratégico y prioritario profundizar la vida democrática en el país, aspirando a poner varios pies en el freno de las distintas formas de totalitarismo y de odio que hemos venido avizorando con tristeza.

Por otro lado, ese fracaso del modelo revelado en los datos ECE, convertido en oportunidad, sería patrióticamente provechoso si se dispusiera a iniciar un segundo round tributario progresivo real, ya que las finanzas familiares se hunden y la violencia irracional encuentra tierra fértil, azuzada por ciertos actores minoritarios que en el mundo de las redes se sobredimensiona, pero además es elevado a mayor potencia por un manejo subjetivo, desproporcionado y sesgado desde ciertos medios que gustan del periodismo del fake news.

En concreto los empresarios patriotas, racionales y humanos (que sabemos los hay), deberían pensar en enviar una señal y buscar coincidir en solicitarle al Poder Ejecutivo, -en conjunto con la CTRN y actores legislativos-, valore retirar su mega lista de proyectos y en su defecto sean convocados los temas de los Panamá Papers y otros proyectos de verdadera reactivación económica.

Esto último, debido a que es conocido que aparte de la metida de mano en el bolsillo de las mayorías a raíz de la ley 9635, -cuyo efecto más sentido es el garrote sistémico del IVA-, existen igualmente ciertos sectores empresariales que han resultado perdedores dentro del modelo de desarrollo fracasado, lo cual, resulta ser una oportunidad más para impulsar una concertación social.

Dichas brevemente las verdades y las oportunidades, es real que los datos ECE nos dan una señal de que el camino del capitalismo salvaje que criticó fuertemente Juan Pablo Segundo no es el camino Tico y para ahondar en la reflexión, valdría la pena dar un vistazo al estado de situación país en relación a las cuatro condiciones esenciales que formuló este personaje inolvidable para la paz: verdad, justicia, amor y libertad.

Debemos entonces urgentemente hacer un alto y convocar en serio y sin ruidos, a una representativa pluralidad de actores patrióticos (no hablamos de una Asamblea Nacional Constituyente, pues no vemos condiciones políticas sanas para ese ejercicio en el hoy nacional), que tengan poder de tomar decisiones y se sienten a insertar los distintos colores que ocupa el mega caleidoscopio para la nueva brújula patria.

Desde esa mirada posiblemente utópica, pero dicha desde la verdad, es que avistamos una alianza social (de amplia pluralidad), para reeditar desde la mente, el corazón, la solidaridad y el humanismo, la nueva foto de familia escondida y fea que mencionamos. Ese apostolado de trabajo en los territorios de los y las patriotas en el día a día, puerta por puerta, con gente del mundo socio-sindical, empresarial comprometido y de un Ejecutivo posible y urgentemente más progresista, debe aspirar a poner la primera piedra de la edificación de una vida digna, cuya ruta debe ser profundizar la democracia participativa de Costa Rica, misma que se encuentra en cuidados intensivos. Ese posiblemente sea uno de los retos mayores de todos los movimientos del país, incluida una buena gama de aquellos sectores empresariales que sabemos pujan porque el país no colapse.

Así de directo, se debe hacer un enorme esfuerzo político por poner al lado un ratito la agenda corporativa sindical, social, sectorial, gremial, corporativa y empresarial, para darle paso al tema más importante del momento, cual es, la defensa y fortalecimiento de la democracia y la defensa seria, inteligente, reposada, estratégica y humana de la institucionalidad, ya que esa, es ciertamente la vereda para una vida digna y en donde no tenga cabida y sea rechazada toda manifestación de odio.

Ahora bien, sin duda existen demasiadas señales claras del avance efectivo de la agenda hegemónica de los poderes reales (los visibles e invisibles), que visitan Zapote, mandan un correo o simplemente marcan desde su celular, esos que no ocupan hacer huelgas, ni protestas, ni bloqueos, pero que conducen al Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y le empujan su agenda de negocios inhumana, desproporcionada, concentradora de la riqueza, de desempleo y pobreza.

Misma que contiene también un camino impulsado posiblemente por un grupo pequeño de actores del espectro empresarial, que apuesta a la profundización de la precarización, como antesala de la mayor explotación humana y, ¿por qué no?, el trabajo esclavo, lo que algunos han denominado la refeudalización económica, un retroceso de unos 40 años.

Agenda cuyo perfil político resulta ser desde nuestro modesto entender de enfoque totalitario, lo cual es el ingrediente de fondo en el debate democrático en el cual Costa Rica está inserta, y que debe realizar, pues lo necesita para poder poner de acuerdo las fuerzas políticas y lograr el consenso para un nuevo pacto social.

Para ir cerrando las ideas, consideramos que la mega convocatoria de proyectos del Ejecutivo resulta ser un popurrí que complace muchos intereses de las distintas fuerzas políticas de la Asamblea, es decir, “democratiza las negociaciones» de la agenda del Poder Ejecutivo y deja al descubierto una vez más sus debilidades. Ahora bien, con la mayor de las malicias, es lo cierto y evidente, que lo realmente importante está dominado por la agenda neoliberal-hegemónica y eso precisamente es lo que decimos debe cambiar y por tanto urgen señales verdaderamente patrióticas desde la acera empresarial, financiera, mediática, sindical y social, para ver si podemos descarrilar el tren de la confrontación que el modelo fracasado encuba hace 30 años.

Para finalizar ratificamos lo formulado inicialmente en el hecho concreto de que nuestra mirada nunca renunciaría a decir la verdad, y en esa tesitura, parece obvio que el Gobierno no está entregado a los conservadores reaccionarios, más parece que es parte de ellos, esto, en razón de que un Gobierno (Poder Ejecutivo), no es todo lo que hace o todos los que lo conforman, pues resulta ser que a un Gobierno lo define su agenda dominante y en ese tanto es equivocado creer que en el hoy político nacional este Gobierno es «bueno” y que se ha entregado a «los malos». Eso es lo que caracterizamos y seguramente no gustara, pero en fin, la oportunidad de los datos ECE pasa necesariamente porque el Ejecutivo se dé una oportunidad para su segundo año y apueste a convocar una agenda para la paz social en tiquicia. Si no, la celebración bicentenaria vaticina ser una fiesta pomposa creada y sostenida mediáticamente, una suerte de un buen simulacro  en el olimpo, mientras en la oscuridad de una sociedad en harapos florece un enorme conflicto social.

 

Foto: Semanario Universidad

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Costa Rica necesita ayuda, las comunidades también

El mundo actual experimenta cambios profundos en el quehacer humano. Hay dos ejes transversales que afectan la vida cotidiana de los pueblos, los cuales han tenido poca atención, me refiero al cambio climático y al aumento veloz de la tecnología.

El primero, está poniendo en evidencia y pasando factura, de lo que ya se conocía mundialmente y en forma amenazante, desde hace más de ciento cincuenta años y que se agudiza en Costa Rica a partir de los años 60´s. Las necesidades de las mayorías, van en aumento por cambio climático y lo están expresando a la sociedad costarricense, con desesperanza.

Por otro lado, la tecnología inserta en el panorama de la discusión social, a un sector inmensamente grande de la población, que desde siempre, había sido objeto receptor de nuestra sociedad. Estas grandes masas, han descubierto su poder y lo están aplicando sobre el esqueleto, en el cual se asientan las estructuras del país, siendo el aspecto político partidista, el objetivo más notorio.

Los partidos políticos no han hecho una lectura correcta del devenir de los tiempos y por tanto, no existen mecanismos ni infraestructura ideológica adecuada para este fenómeno social que se desborda, siendo el objetivo inmediato de combate, el gobierno y los poderes del Estado, los cuales, han mostrado actuaciones deficitarias, que exacerban a la ciudadanía.

Hemos visto como la beligerancia entre los grupos sociales tradicionales y el aparato estatal, todavía no logran acuerdos y la armonía se pierde. Es innegable que se requiere una participación del Pueblo en las decisiones del Estado, más allá de los espacios representativos existentes. Las razones fundamentales se relacionan con: 1) la capacidad de denuncia del pueblo, 2) la afectación negativa de cambio climático, que no ha sido adecuadamente atendida en la cotidianidad del pueblo, 3) el conocimiento ya no es exclusivo de grupos de poder, 4) se respira por doquier los vientos de participación directa del pueblo. Haciendo una lectura social, la democracia participativa directa busca espacio.

Estamos llegando al momento de hacer una propuesta de mecanismos directos de inserción comunitaria en los gobiernos. Mientras esto ocurre, podríamos hacer una contribución al desarrollo, como escenario ex ante, para lo cual propongo:

Un grupo de personas con disciplinas académicas y conocimiento consolidado, que pueda ayudar a los gobiernos a dinamizar sistemas para las necesidades del pueblo, en la zona rural y la ciudad. El grupo deberá tener las características siguientes:

  1. No tendrá ninguna filiación político partidista, ni religiosa.
  2. Ofrecerá trabajo especializado de enfoque comunitario a entidades de los gobiernos, ad honoren. Todo esfuerzo es bienvenido, cada cual dará lo que pueda.

Las personas que sientan esa vocación pueden comunicarse con mi persona, para iniciar el proceso de formación de este foro y si hay una aceptación importante, convocar a una reunión general de definición de la estructura formal. Si le nace participar, favor enviarme la siguiente información:

Nombre, teléfono móvil, correo electrónico, disciplina, área de experiencia, lugar de residencia. Mi correo electrónico es: quesada_rodolfo@yahoo.com Mi teléfono para mensajes únicamente 8705 5822. Yo vivo en Jicaral Lepanto, Región Sur, Península de Nicoya. Mis disciplinas biología marina, acuacultura desarrollo rural con una experiencia comunitaria amplia en zona rural, tengo 65 años.

Rodolfo Quesada Quesada.

 

Imagen con fines ilustrativos.

Enviado a SURCOS por el autor.

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Pronunciamiento de Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Región Sur Península de Nicoya

Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Región Sur; Península de Nicoya. Discurso en la Celebración del 195 aniversario de la Anexión de Partido de Nicoya

  1. Señor: Carlos Alvarado Quesada: Presidente de Costa Rica;
  2. Señora: Claudia Vanessa Dobles Camargo Primera Dama;
  3. Señores y Señoras: Representantes de los Supremos Poderes;
  4. Señoras y Señores Anfitriones Concejo y Alcaldía de la Municipalidad de Nicoya;
  5. Señores y Señoras Representantes de las Municipalidades de Guanacaste;
  6. Señores y Señoras invitadas especiales;
  7. Señoras y Señores habitantes de la Región del Partido de Nicoya;
  8. Público que nos acompaña,

Muy buenas tardes.

La Asociación para el Rescate y Desarrollo de los Territorios Peninsulares, el Golfo de Nicoya y sus Islas; tiene un compromiso con los habitantes del Partido de Nicoya, muy especialmente en los distritos administrativos de Lepanto, Paquera, Cóbano, Isla Chira y demás Islas pobladas, del Golfo de Nicoya.

Hacemos esfuerzos para que la población costarricense, conozca la importancia que el Partido de Nicoya y la provincia de Guanacaste, han tenido en la historia y el desarrollo de Costa Rica.

Precisamente esta celebración de los 195 años, es el escenario propicio para reafirmar la esencia histórica del Partido de Nicoya. Parte fundamental de nuestro trabajo organizativo, es informar a la ciudadanía costarricense, que a la historia del Partido de Nicoya que hoy estamos celebrando, le faltan líneas.

El Partido de Nicoya es una unidad geográfica, política e histórica, de cultura viva como Matambú, el templo de San Blas aquí al lado, cerámica Guaitil chorotega, comidas y bebidas, cuyos orígenes ancestrales se remontan al Anáhuac, que nos identifica como pueblo, el cual hoy hace esfuerzos para recuperar su unidad geográfica, étnica, política y cultural.

Como población del Partido de Nicoya, con pleno derecho a una identidad propia, hacemos esfuerzos para que se devuelva la Región Sur; Península de Nicoya, al Partido de Nicoya, dentro de la provincia de Guanacaste como lo dice la historia.

Quizás algunos de Ustedes se estarán preguntando, ¿qué es lo que ha ocurrido?

Durante la administración de don Alfredo González Flores en 1915, hace ya 104 años, se emite un decreto que traslada hacia otra provincia, los distritos de Lepanto, Paquera Cóbano, el Golfo de Nicoya y sus Islas, que por historia son parte del Partido de Nicoya, dentro de la provincia de Guanacaste.

Ese acto de desgarre histórico sobre el alma patria, debe ser subsanado. En primera instancia, porque en su esencia misma, los actos de quienes ostentan temporalmente los poderes del Estado, no pueden atentar contra el alma patria imperecedera. Ésta, trasciende los motivos, intereses y límites temporales, de quienes nos gobiernan. Por tal motivo, no es una prerrogativa de ningún gobierno, modificar lo que la historia patria escribió.

En la búsqueda de la reivindicación y reafirmación de la identidad histórica de la población del Partido de Nicoya, en el año 2012 el Sr exdiputado don Mario Arredondo Calderón de grata memoria, quien fuera presidente de la Asociación que hoy represento y el Sr. Marco Antonio Jiménez Muñoz, como alcalde de la Municipalidad de Nicoya, haciendo eco de los anhelos de la población actual del Partido de Nicoya, de la provincia de Guanacaste y de la historia patria, interponen un recurso legal contencioso administrativo contra dicho decreto.

Porque estamos conscientes que ha habido un error humano en la historia Patria, los habitantes del Partido de Nicoya y el Pueblo Guanacasteco, esperamos un pronunciamiento de reivindicación histórica, del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda.

Confiando en la justicia, esperamos que la próxima celebración de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, se celebre como lo escribió la historia, con la Región Sur, Península de Nicoya, integrada al Partido de Nicoya, dentro de la provincia de Guanacaste.

No se renuncia a la historia, porque ella es la conciencia, el alma y la dignidad de los pueblos. Los habitantes de la Región del Partido de Nicoya, hacemos esfuerzos para que nuestra historia permanezca inmaculada y sin excepción, los habitantes del Partido de Nicoya, de la provincia de Guanacaste y de Costa Rica, podamos decir con respeto, honor y convencimiento ¡esta; sí es nuestra historia!

 

Muchas Gracias.

M.Sc. Rodolfo Quesada Quesada.

 

Imagen ilustrativa tomada de la página de la UCR.

Enviado SURCOS por el autor.

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¿Reactivar la economía endeudando a la gente?

Luis Paulino Vargas Solís,

Economista, investigador, catedrático universitario

CICDE-UNED

La deuda es el combustible principal que mueve la economía de Costa Rica, como enseguida mostraré.

– El crecimiento del crédito tiende a exceder ampliamente del crecimiento de la economía, al punto que la proporción entre los saldos totales de crédito y el Producto Interno Bruto (PIB: medición monetaria de la producción nacional) saltan del 36% en 1998 al 68% en 2018.

– Durante ese período, el crecimiento del crédito es en su totalidad resultado de las colocaciones en el sector privado, cuando el peso relativo del crédito al sector público disminuye de forma pronunciada, no obstante la crónica crisis fiscal que se instala a partir de 2009.

– Ese crédito destinado al sector privado se concentra en forma creciente en consumo y vivienda, por lo tanto es endeudamiento de las personas y los hogares, y no tanto de las empresas.

– Una proporción creciente es crédito en dólares, del cual alrededor de dos terceras partes está en manos de personas, familias o empresas cuyos ingresos son en colones, lo que genera un “riesgo cambiario” ante la posibilidad de una devaluación.

– Este crédito en moneda extranjera lo originan principalmente bancos privados, cuyas colocaciones exceden en más del doble las de los bancos públicos.

Datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) dados a conocer recientemente a la prensa (ver aquí), ilustran otros aspectos interesantes: entre 2011 y 2018, la deuda de consumo que en promedio tienen los hogares, pasó de 4,4 millones a 8,5 millones de colones. Como proporción del ingreso promedio de los hogares, la relación salta de 5,2 veces en 2011 a 8,4 veces en 2018. En promedio los hogares han de dedicar casi un tercio de su ingreso total a cumplir con las obligaciones de la deuda.

Por otra parte, los datos referentes al poder adquisitivo real de los ingresos de la población, claramente se ha estancado en sus niveles de 2010, esto es, durante cerca de 9 años no ha habido ningún avance en la capacidad adquisitiva de la población. Tómese en cuenta que, además, eso ha tenido lugar en un contexto de crónicos y sumamente graves problemas del empleo, los cuales empezaron a manifestarse en 2009, sin haber registrado ninguna mejoría –más bien tienden a deteriorarse– al cabo de tan largo período.

Cabe por lo tanto concluir que la fuente principal que ha alimentado el crecimiento del consumo de los hogares durante los últimos diez años ha sido la deuda. Recordemos, además, que este ha sido un período marcado por un crecimiento económico sumamente mediocre, muy inferior a los estándares históricos de largo plazo del cuarto de siglo que concluye en 2008. Y, sin embargo, ese gris desempeño de la economía ha tenido en el consumo privado su sostén principal. Vale decir: es el crecimiento de esos gastos de consumo por parte de personas y familias, lo que ha sostenido el debilitado dinamismo que la economía ha tenido a lo largo del último decenio. Lo cual nos lleva de vuelta a lo que decíamos al inicio de este párrafo: ha sido la deuda creciente de personas y familias lo que, en último término, ha proporcionado el alimento de mala calidad que, de manera principal, sostiene el pobre dinamismo de la economía.

A. Garnier: ¿ministro «reactivador»?

No obstante lo anterior, resulta muy significativo observar que el crecimiento del consumo de los hogares en los últimos diez años, es claramente inferior al que esa misma variable registraba en el decenio de los noventa del siglo pasado, e incluso en los primeros años de este siglo. La diferencia es que en ese entonces la gente lograba incrementar su consumo a un ritmo más acelerado, con mucho menos utilización de crédito y, en consecuencia, con muy inferiores niveles de deuda. Y eso era posible porque había empleo en mayor abundancia y los salarios tenían alguna mejora, modesta pero sostenida, a lo largo del tiempo.

En los últimos diez años esas condiciones desaparecieron: escasea el empleo, hasta límites que para mucha gente resultan desesperantes, y el poder adquisitivo de los ingreso se frenó, siendo que hay sectores amplios que más bien experimentan un retroceso. La deuda deviene entonces una fuga al vacío: sostener el consumo con base en créditos es una salida transitoria; en algún momento se traspasa un límite a partir del cual se hace ineludible tener que “socarse la faja”.

Y precisamente eso es lo que estamos observando. Hacia 2015-2016 hubo un respiro, gracias a la abrupta reducción de los precios de los combustibles, lo que liberó recursos del bolsillo de la gente para incrementar sus gastos de consumo. Pero una vez esa situación se revirtió, el peso de las deudas acumuladas se hizo sentir. Se entró así en una fase de deflación por deuda, al punto que el ritmo de crecimiento del consumo se ha reducido a un tercio de lo registrado en 2015.

Es en ese contexto que escuchamos las propuestas oficiales (gobierno y Banco Central), respaldadas por la banca comercial, la prensa y los/las economistas de la ortodoxia dominante, apelando a una política de reducción de las tasas de interés y flexibilización de requisitos para la concesión de créditos. El objetivo es obvio: que las personas y familias tomen nuevos créditos y relancen sus gastos de consumo. Ese es el artificio al que se quiere recurrir para reactivar el dinamismo económico.

El éxito de esta propuesta es dudoso, precisamente porque los niveles de deuda de los hogares siguen siendo muy elevados. Pero incluso si en lo inmediato se diera algún resultado apreciable, su sostenibilidad futura estaría pegada con saliva: dadas las condiciones económicas de fondo (con un sistema económico de muy baja productividad), el poco tiempo los grilletes de la deuda volverían a frenar el consumo.

 

Publicado en el blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com de Luis Paulino Vargas Solís.

Enviado a SURCOS por el autor.

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UCR, voz experta: El respeto por la memoria, el holocausto no admite difamaciones

  • Por el Dr. Henning Jensen Pennington

«La invocación del holocausto es una muestra de que se han debilitado las inhibiciones políticas e ideológicas», Dr. Henning Jensen Pennington.Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

«… la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad». Estas palabras fueron publicadas por primera vez en 1944. Sus autores fueron los filósofos judeogermanos Max Horkheimer y Theodor W. Adorno y se encuentran en el párrafo inicial de su influyente y todavía enigmática obra La dialéctica de la Ilustración. La tesis central de los «fragmentos filosóficos» contenidos en este libro es que la razón está basada en el dominio, el cual encontró su culminación en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial.

«Holocausto» significa literalmente «todo quemado»: desaparecer a la víctima de manera absoluta. El rasgo distintivo de la “solución final” llevada a cabo por Adolf Hitler fue precisamente la aniquilación total de un pueblo: el judío.

Auschwitz es una pequeña localidad en Polonia, en la cual los nazis edificaron un campo de exterminio sistemático. En este nombre, se condensa el horror de la humanidad. Es el epítome de la barbarie.

Estas tierras de conquista, aquí en nuestra América, están manchadas también por la sangre de millones de víctimas. Aquí como allá, los muertos nos demandan ejercer la fuerza débil del recuerdo expiatorio, del duelo reparador, el cual ciertamente no puede deshacer la injusticia perpetrada, pero sí puede despertar la sensibilidad frente a las víctimas, cuyas muertes tocan todavía a nuestras puertas.

La invocación del holocausto por el señor Juan Diego Castro Fernández para criticar al medio CRHoy y a su propietario, Leonel Baruch, no es solo un macabro e inaceptable giro argumentativo, sino una muestra de que se han debilitado las inhibiciones políticas e ideológicas para traer al presente una historia que no debe repetirse. El despertar de estos fantasmas, no solo aquí, es una ominosa tragedia de las primeras dos décadas de este siglo.

 

Henning Jensen Pennington

Rector de la Universidad de Costa Rica

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Los evangelios, los evangélicos y la agenda pública

El crecimiento de las iglesias evangélicas en América Latina en tiempos recientes ha hecho más visible su presencia pública. Pero cabe señalar que las iglesias y creyentes evangélicos, varones y mujeres, han participado activamente en la vida social y política, especialmente en las áreas de educación, salud, servicios sociales, derechos humanos, acompañamiento a los pueblos originarios, libertades cívicas, actividad sindical, cultura y deportes, resguardo de la naturaleza, entre otras, desde el nacimiento de nuestro país. La lista de nombres (incluso mártires) y sus acciones sería muy extensa, aunque desconocida para gran parte del público. Desde la comprensión del Evangelio, desarrollaron iniciativas progresistas que generaron avances transformadores y positivos de nuestra sociedad.

Sin embargo, vemos con preocupación que en los últimos años los medios informativos han destacado, no siempre con acierto, la actuación de algunos personeros o entidades evangélicas que han expresado sus posiciones en materia relativas a género y aborto, seguridad y otros asuntos mayormente en términos absolutos y polémicos, obviando la realidad que no todos los evangélicos sostenemos las mismas opiniones en estos temas.

Según los evangelios, Jesús no expresó posiciones extremas en temas de moral sexual. Es más, cuando pusieron delante de él una mujer acusada de adulterio, evitó condenarla, rescatando así su vida[1]. En cambio, fue extremadamente duro con el rico que ignoraba al pobre que dormía en la calle frente a su puerta2, y con quien no quiso compartir sus bienes con los pobres3. Jesús vuelca las mesas de los que especulaban con el cambio de dinero y quienes hacían negocio con la religión4, acentuando en sus enseñanzas que “el que quiera ser grande debe servir a los demás”5.

Otros textos bíblicos mencionan las cuestiones de género, pero en un marco de afirmación de la vida y la justicia. Son indicaciones para las comunidades creyentes y no leyes que hay que aplicar al resto de la sociedad6. Son opciones desde la fe, y no un impuesto moralismo fariseo.

La “agenda pública” de Jesús queda anunciada en su invocación profética: “Buenas noticias a los pobres, sanidad a los enfermos, consuelo a los sufrientes, libertad a los cautivos y liberación de los oprimidos”7. Jesús sanó8, enseñó y alimentó a multitudes9, todo gratuitamente y sin exigencias. No fueron solamente discursos sobre valores: fue su práctica cotidiana. En su última enseñanza a sus discípulos antes de su asesinato por parte del Imperio, señala la continuidad de su presencia en el alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, recibir a los extranjeros, vestir al desnudo, visitar enfermos y presos10.

En términos actuales, podemos decir que Jesús acentuó sus enseñanzas vinculadas con la igualdad de todas las personas en su dignidad, la justicia social, especialmente en términos de alimentación y hábitat, salud, educación, los derechos humanos, personales y sociales y la solidaridad con y entre quienes padecen, así como el uso responsable y compartido de los bienes y recursos naturales. Por cierto entendemos y alentamos el compromiso de los creyentes evangélicos en el ámbito público y en la política, según sea su vocación. Pero a la vez entendemos que estas siguen siendo las prioridades para quienes tenemos el compromiso de anunciar “el Reino de Dios y su justicia” para todas las naciones.

Por la Federación Argentina de Iglesia Evangélicas

Néstor O. Míguez

Presidente

 

Compartido con SURCOS por Alberto Rojas.

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UNA sola voz…UNA sola lucha. Tiempos aciagos azotan a la U pública

Con estupor somos testigos de una oleada de medidas y descalificaciones orquestadas contra la universidad pública costarricense. La primera embestida ha sido fraguada en contra del FEES a través de la violación a los principios constitucionales que lo reguardan y sus resultados son ya realidad en nuestra institución. El recorte sistemático al presupuesto en el último lustro, contribuyó a una formulación presupuestaria deficitaria para el año 2020, de cerca de 2.500 millones de colones; situación que obligará a hacer más ajustes en áreas sensibles. Ello augura un deterioro aún más significativo de cara al futuro inmediato y, en consecuencia, conllevará una limitación directa al cumplimiento de la misión universitaria.

El segundo golpe arremete contra las convenciones colectivas y los derechos laborales logrados por los trabajadores universitarios. Algunos de estos logros fueron gestados y defendidos desde la creación misma de la UNA. La estrategia se ha enfocado en crear una imagen social distorsionada del funcionario universitario tergiversándolo como un personaje ominoso, cuyo aporte a la sociedad costarricense es casual, simple y mínimo, sumado a lo especialmente caro que le resulta al país por estar cargado de privilegios económicos.

El tercer frente y, desde mi perspectiva, el más peligroso por su carácter perversamente desarticulador de la Educación Superior Costarricense, es el manifiesto interés de algunos diputados de la Asamblea Legislativa de modificar los artículos 84 y 85 de Constitución Política, los cuales resguardan la autonomía universitaria y que desde 1949, aseguran que la educación universitaria se constituya en un bien público social y no en un servicio público más. Dichos artículos garantizan el compromiso financiero del Estado costarricense con la educación, concebida como un medio de desarrollo social, cultural y económico y un vehículo de movilidad social en una sociedad democrática como la nuestra, que apostó por la educación como un derecho humano insoslayable.

Los principales actores de tan feroz ofensiva no ocultan sus rostros ni mucho menos sus pretensiones. Se aglutinan alrededor de la Asamblea Legislativa y de otras instituciones con componendas más o menos evidentes con el gobierno central: se trata de las cámaras empresariales, de la gran mayoría de medios de comunicación, de los grupos asociados al capital nacional y transnacional aunados a una opinión pública profundamente mediatizada que, posiblemente por primera vez en la historia, rebaja el papel cultural y dinamizador de la universidad en su misión y acción a órgano detentador de prebendas. Estos actores han venido orquestado una campaña sistemática que busca la privatización de las instituciones públicas y también eliminar el presupuesto constitucionalmente establecido de las universidades estatales. Con ello se consolida el más duro golpe al estado social de derecho y a la democracia costarricense.

Creo decididamente que para enfrentar estos planes destructivos que afectan a nuestra sociedad como un todo y a la universidad pública en particular, debemos unirnos como comunidad universitaria que somos. Debemos reconocernos como un solo colectivo para luchar contra la desarticulación de la educación superior. Este unirnos bajo un solo objetivo es el reto más grande y urgente. No debemos caer en la trampa de prácticas políticas nacionales partidistas ejercidas fuera o dentro de la universidad para profundizar aún más la ya seria polarización social. Son discursos y prácticas que dividen, que excluyen y que nos roban la ilusión de un futuro más floreciente, de mayor justicia y madurez democrática. Órganos superiores, autoridades electas y aspirantes, funcionarios sindicalizados al SITUN y la Anepuna, funcionarios no sindicalizados, personal académico y administrativo, FEUNA, estudiantado becado y no becado, colectivos universitarios, todos somos la Universidad Nacional. Todas y todos debemos elevar UNA voz, porque hay UNA lucha inminente y esa es la de la defensa de la Universidad Pública Costarricense.

La estrategia a seguir no puede –ni debe– reposar exclusivamente en las autoridades actuales, en el Rector y su Consejo de Rectoría. Allí, lamentablemente para nuestra universidad, el poder de convocatoria ha demostrado ser insuficiente.

Es tiempo de que el tejido universitario fundamental compuesto por las unidades académicas vibre de otra vez. Que la academia como un todo se empodere, convoque al diálogo y articule esfuerzos nuevos, sin dejar de lado la posibilidad de la lucha en las calles. Son las sedes y las unidades académicas, articuladas desde los decanatos, con el apoyo y participación conjunta de las instancias administrativas, quienes conforman la red neurálgica del funcionamiento académico. Ellas son el lugar donde la universidad adquiere sentido para nuestra sociedad, para nuestro pueblo, para nuestro estudiantado. Es desde allí, en las asambleas, los consejos académicos, en las reuniones, en los pasillos y, sobre todo, en las aulas, con nuestros jóvenes, donde debemos recuperar el diálogo y establecer las estrategias de la defensa de la U pública. No tengo duda de que en esta cruzada las organizaciones gremiales universitarias comprenden su papel histórico y que reconocen la importancia de hacer nuevas lecturas sociales y actuar consecuentemente.

Es claro que estos son tiempos complejos que exigen nuestro mayor compromiso y responsabilidad que asegure heredar una universidad pública mucho más fortalecida y legítima, que la que a cada uno de nosotros nos tocó en diferentes momentos de la historia institucional. Llamo, sobretodo, a recuperar su memoria, a reconocer sus principios fundacionales, los aportes sociales logrados en casi cinco décadas, pero también llamo a reflexionar y a actuar sobre las deudas pendientes y los nuevos retos, donde la sostenibilidad financiera asoma preponderantemente. Sólo así podremos defendernos, con todo ahínco, del ataque neoliberal contra la educación superior pública y como Universidad Nacional construir un futuro con sentido y pertinencia social.

Respetuosamente,

Med. Francisco González Alvarado

Académico

División de Educología-Escuela de Historia

Exvicerrector Académico 2010-2015

204510487

 

Imagen ilustrativa de rector de la UNA en firma de acuerdo del FEES con Gobierno.

Enviado a SURCOS por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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