Costa Rica: El “Laboratorio de Ambiente” organiza una Pre-Conferencia del Clima

Jonathan Vega

Del 8 al 10 de Octubre, Costa Rica será anfitrión de la reunión preliminar de la Conferencia de las Partes en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Decenas de delegaciones de gobiernos y organizaciones internacionales y no gubernamentales participarán en negociaciones y eventos paralelos que orientarán la agenda de negociación para el evento principal en Chile. Ante la clara insuficiencia de éstas instancias y las “soluciones basadas en el mercado” para detener el ecocidio global y colapso climático, ¿constituyen estos espacios en algo más que escenarios para gobiernos y organismos multilaterales hagan despliegue de esfuerzos que no atacan las verdaderas causas del problema?

Esta reunión, a darse en el Centro Nacional de Convenciones, se da en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés), la cual fue propuesta a partir de la Cumbre de Río 1992 y entró a regir desde el 21 de Marzo de 1994. Costa Rica es parte de esta convención como miembro que llaman No-Anexo I.

La Conferencia de las Partes (COP por sus siglas en inglés), sirve como la reunión formal de aquellos países adheridos a la Convención. La primera se realizó en Berlin en 1995, y ante la negativa de Brasil de organizar el evento, en Diciembre de este año tendrá lugar la número 25 en Santiago de Chile.

Por primera vez se realizará una pre-conferencia, que organiza Costa Rica del 8 al 10 de Octubre en el Centro Nacional de Convenciones, después de recibir una respuesta negativa para organizar evento principal. El gobierno de Carlos Alvarado pretende aprovechar esta oportunidad para potenciar la imagen del país como un líder a nivel ambiental, con el lema de “¿Quién dijo que es imposible?”.

Hasta ahora, las 24 conferencias han tenido tres resultados: el Protocol de Kyoto (1997), y el Acuerdo de París (2015), a ambos de los cuales Costa Rica se ha adherido, y por último la creación del Fondo Verde para el Clima.

El Protocolo de Kyoto estipuló un límite a emisiones de seis Gases de Efecto Invernadero (GEI) para países industrializados, que en promedio debía ser cerca de un 5% entre 2005 y 2012. Si bien algunos países cumplieron con los cortes, las emisiones a nivel mundial incrementaron en casi un 40% entre 1990 y 2009.

A diferencia del Protocolo de Kyoto, el Acuerdo de París propuso límites no-vinculantes a las partes, basadas en Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC por sus siglás en inglés). Estas contribuciones pretenden mantener el calentamiento por debajo de los 2.0 grados en comparación a niveles pre-industriales.

Christiana Figueres, hija de José “Pepe” Figueres y por consecuencia hermana de José María Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención del 2010 al 2016, es considerada como la arquitecta del Acuerdo. Éste se ha considerado como un logro de la diplomacia internacional y lo han ratificado 185 de 197 países. Costa Rica lo ratificó  con la Ley 9405 en Octubre 2016.

Si bien el documento es inédito entre otras cosas por la cantidad de países que lo firmaron, algunos estudios han concluido que aún con el improbable cumplimiento de las medidas voluntariamente propuestas, el cambio sería de 2.7 grados.

Incluso se han hecho alegaciones que ejecutivos de grandes petroleras como Shell Oil ayudaron a redactar el texto del acuerdo, a través de un grupo de lobby integrado por corporaciones transnacionales (incluyendo de combustibles fósiles) llamado IETA (https://www.ieta.org), que han tratado (con éxito) de implementar “soluciones de mercado” para la crisis climática[1].

Para cumplir con sus responsabilidades dentro del acuerdo, en su NDC presentado en Setiembre 2015, el gobierno del entonces presidente Luis Guillermo Solís Rica mencionaba que el país “procura convertirse en un laboratorio a escala nacional en el proceso de descarbonización profunda de la economía mundial” y reiteraba la aspiración del país fuera Carbono Neutral para el 2021. Esta última meta fue fijada en el 2007 y sin mucha base científica por la Administración Arias Sánchez, la misma que determinó que el Proyecto Crucitas de Interés Público y Conveniencia Nacional.

La propuesta prevé una reducción de emisiones de 10,9 toneladas CO2 en 2021, a 9,3 en el 2030, hasta 5.9 en 2050, llegando en el 2100 a -0,27.

Desde la propuesta de las medidas de en el 2015, el consumo eléctrico ha visto una leve reducción. Sin embargo, de acuerdo a cifras de la Dirección de Comercio Internacional de Hidrocarburos de RECOPE, la importación anual de petróleo desde el 2015 se ha incrementado de 18 millones de barriles a 20 en el 2018.  Asimismo, si bien en algunos medios se afirma que la cobertura boscosa del país se ha doblado en los últimos 30 años, Costa Rica ha perdido un 5.8% desde el año 2000 al 2018, una parte considerable debido al cultivo de piña (cercan de 6 mil hectáreas)[2].

Las COP se caracterizan por ser eventos de acceso restringido y negociaciones a puerta cerrada. Existen algunas plataformas para la representación de la sociedad civil y sectores indígenas, sin embargo tienen poco o ningún peso en los decisiones adoptadas. Igualmente representados se ven compañías de carbón, que llegan hasta a financiar los costos del evento, como en la última reunión en Polonia. En esta reunión también se reportó que miembros de organizaciones de la sociedad civil se les rechazó la entrada y algunxs hasta fueron deportadxs[3].

Para la Pre-COP en Costa Rica se pretende abarcar tres temáticas: ciudades-movilidad sostenible, soluciones basadas en naturaleza y economía azul. El evento está orientado al “proceso de acción climática”, para lo que organiza una Conferencia de Alto Nivel. Hasta la fecha no existen más detalles sobre los contenidos que serán abordados durante esta conferencia o sobre cómo promoverá lo que el gobierno llama “acción climática”.

La representación ciudadana se supone se dará por medio del “Consejo Ciudadano 5C”, estipulado en el decreto ejecutivo N° 40616 de Setiembre del 2017. En principio, esta entidad debería ser multisectorial y transparente, sin embargo, hasta la fecha se sabe de su composición, actividades, o de la posición que llevarán a la Conferencia en representación de todxs lxs Costarricenses, agregando a la falta de transparencia que ha existido alrededor de esta reunión.

Según el reporte presentado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático publicado en Octubre del 2018, que algunxs científicxs consideran optimista, menciona que hay doce años para mantener el calentamiento por debajo de 1.5 grados. Algo que sólo es posible con el escenario más optimista del Acuerdo de París. Lo que sí es seguro es que Costa Rica se expondrá como un líder ambiental una vez más, esta vez en suelo propio pero de nuevo sin poca evidencia para justificar el galardón.

[1] https://theintercept.com/2018/12/08/shell-oil-executive-boasts-that-his-company-influenced-the-paris-agreement/

[2] https://www.globalforestwatch.org/dashboards/country/CRI

[3] https://350.org/press-release/civil-society-representatives-denied-entry-to-poland-to-participate-in-cop24-climate-talks/

 

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