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Etiqueta: FEES

Replantear la relación de las universidades con las comunidades

Francesco Giulietti Silva
Estudiante de Derecho y Filosofía

Universidad de Costa Rica
francescomc8@gmail.com

En el contexto actual, terminada la comisión de enlace del FEES y una propuesta tajante de un 0% de aumento (bajo el argumento que, en razón de la inflación negativa, resulta ser en realidad un 2%), resuena en mi mente varias cosas, las cuales me gustaría compartir.

Primeramente, yendo al aspecto más medular del asunto, el cual es que, a pesar del mandato constitucional del 8% destinado para la educación pública, en mi poca vida estudiantil y universitaria, jamás he podido observar esto. Siempre en las aulas de Derecho me enseñaron que la Constitución es la norma suprema dentro de nuestro Ordenamiento Jurídico, por lo cual, el sistema que hemos venido arrastrando a través de los años no respeta la jerarquía de dicha norma, así como no se alinea con lo pensado por dicha Asamblea Nacional Constituyente.

En el colegio y en los libros de historia se dice que cambiamos fusiles por libros. Sin embargo, 8 de cada 10 estudiantes no tienen la suficiente capacidad lectora al momento de ingresar a la universidad (de los pocos que entran), la deserción estudiantil es cada vez más común, y poco a poco nos convertimos en una sociedad más violenta.

No busco atribuir culpas ni realizar señalamientos, habría que estar ciego para afirmar que lo anterior es culpa del actual gobierno, incluso, de los últimos gobiernos. Esto va más allá del ejecutivo o de los políticos que se rotan cada 4 años, esto atañe a nosotros como costarricenses y un cambio en las políticas públicas, con el auge del neoliberalismo y el debilitamiento del Estado de bienestar. Les digo, ya entregamos el monopolio de la fuerza, otorgamos el poder, la organización y demás atribuciones que caracteriza al poder dentro de la democracia, lo más que nos queda es que el poder responda a nuestras necesidades y que nos encontremos legitimados para realizar reclamos cuando dichas necesidades no se cumplen.

Con eso parto hacia la próxima idea, sobre las manifestaciones estudiantiles. Las mismas cada vez parecen estar diseñadas y dirigidas para un sector poblacional cada vez más reducido. Si bien defiendo el derecho a la manifestación y la crítica al poder, considero que debe ser ejercido de manera estratégica, con el fin de buscar el impacto buscado. El Movimiento Estudiantil ya no es el mismo de antes, el que jugó un papel protagonista contra ALCOA y el Combo del ICE. Sin embargo, la forma de hacer política no es la misma que durante esos años, la sociedad cambió, así como sus formas de hacerse escuchar y de manifestarse.

Se debe de replantear la forma de hacer frente a las necesidades de las universidades públicas y de la educación superior, no solo del Movimiento Estudiantil, sino también por CONARE, y los demás representantes con algún tipo de injerencia. El discurso actual parece no convencer, ni al ejecutivo, ni al ciudadano promedio de a pie, no es solo clamar consignas vacías ni propuestas que carezcan de ejecutoriedad a corto plazo.

Hemos de reconocer que, en momentos de globalismo, auge de movimientos polarizadores, debemos tomar cartas en el asunto y movilizar verdaderamente, con discursos y propuestas contundentes, que empaticen con el pueblo y que, más importante, le hablen en el mismo idioma.

Costa Rica tiene el fenómeno de ser la democracia más longeva en América Latina, quizás por esto damos por sentado y por seguro lo que en realidad requirió luchas, vidas, negociaciones y sacrificios para tener hoy educación pública, entre otras tantas garantías sociales.

Es por esto por lo que, necesitamos hablar en un mismo idioma, no quedarnos en los conversatorios de las universidades, en las consignas que se repiten, perdiendo su verdadero significado, y comenzar a buscar verdadera conexión y empatía con las comunidades, fuera del pretil y afuera de las aulas. Si continuamos con este elitismo intelectual, hablando en términos que comprenden unos pocos que tienen la dicha de pisar aulas universitarias, cada vez las universidades perderán más fuerza.

De ALCOA al FEES

Lenin Chacón Vargas

Presupuesto para las universidades públicas

El 24 de abril de 1970 estalló una decisión colectiva en defensa de la soberanía nacional. Aquellas jornadas patrióticas contra el contrato ley ALCOA-Estado costarricense no le pertenecen a ningún grupo político; quien así lo crea, peca de pedante e ignora la realidad de aquel día, de aquella gesta.

Fue el resultado de muchos días y muchos meses y de la forja de la unión de 81 organizaciones que entendieron que la patria no se entrega, que los recursos naturales y la soberanía se defienden en la calle. Esa jornada gloriosa fue la expresión máxima de estudiantes y trabajadores en defensa de la bauxita, el agua, la ecología y los pueblos originarios, frente a un contrato que pretendía hipotecar el futuro de las nuevas generaciones.

Esa memoria hoy respira en mí a través de los rostros de quienes entonces éramos adolescentes y jóvenes. Me conmueve recordar a compañeras como Ana Lupita Mora y Macarena Barahona, del Colegio Nuestra Señora de Sion, quienes tras debatir en las aulas decidieron lanzarse a las calles. Pienso en Marielos Azofeifa, del Samuel Sáenz, y en Melania Guevara, del Colegio Superior de Señoritas. En mis recuerdos aún veo desfilar a miles de estudiantes que rompieron esquemas, marchando con orgullo con sus uniformes y desafiando las amenazas de las autoridades.

Recuerdo especialmente la valentía en secundaria. Tras la expulsión de Fernando Ugalde, presidente del Liceo de Costa Rica, Manuel Gamboa Asch asumió el liderazgo con una madurez asombrosa, junto a Héctor Ferlini-Salazar, un secretario estudiantil que apenas cursaba el segundo año. Éramos jóvenes, sí, pero estábamos llenos de convicción patriótica.

No olvido a Javier Prada, expulsado del Brenes Mesén por su beligerancia en la lucha; ni a “Pele” Lizano, el joven trabajador que caminó desde Granadilla para unirse al clamor nacional; ni el ímpetu de Fredy Garrido Dubón. Las voces de tantas y tantos que hoy decimos con orgullo «yo estuve ahí», son el cimiento de nuestra identidad patriótica.

Hoy, esa memoria nos recuerda: si en 1970 el recurso a defender era el suelo y la bauxita, hoy ese recurso es el talento humano, el pensamiento crítico y la investigación científica de nuestras universidades públicas. El paralelismo es absoluto. El recorte presupuestario al FEES, impulsado por la administración actual, representa una nueva forma de dominación que debilita nuestra soberanía intelectual y profesional. Desfinanciar la universidad pública es tan dañino hoy como lo habría sido aquel contrato transnacional: nos arrebata la riqueza del mañana para cubrir vacíos políticos del presente.

La historia me ha enseñado que el protagonismo estudiantil es vital. En el 70, sabíamos que luchábamos por el país que heredaríamos. Los estudiantes de hoy deben comprender que un justo presupuesto para el FEES no es un privilegio, sino la garantía de que cualquier joven, sea de zona rural o urbana, tenga un pupitre y un profesor esperándolo.

Nuestra lucha por un presupuesto justo trasciende ideologías; es un punto de encuentro nacional y un acto de civismo. Así como aquellas jóvenes de colegios católicos y públicos y universitarios se unieron en un solo puño, la juventud actual tiene el deber ineludible de movilizarse. Cuestionar al poder cuando atenta contra el bien común no es un «error de juventud»; es, como demostró mi generación, la forma más alta de patriotismo y en defensa del presente y futuro de las juventudes

¡Jóvenes, a luchar sin tregua por una mejor universidad y por un mejor país!

Organizaciones socioambientales respaldan al movimiento estudiantil de la UCR

Comunicado
Costa Rica, 23 de abril de 2026

Las organizaciones socioambientales firmantes manifestamos nuestro respaldo firme a las y los estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR), quienes hoy se encuentran en primera línea en la defensa de la educación pública, la autonomía universitaria y los principios democráticos que sostienen nuestro Estado Social de Derecho.

Hoy, las y los estudiantes de la UCR no solo defienden su universidad, defienden a Costa Rica y su historia. En un contexto marcado por la ruptura del diálogo en torno al financiamiento de la educación superior pública (FEES), el debilitamiento de los espacios institucionales de negociación y una creciente conflictividad social, su movilización constituye una respuesta legítima frente a decisiones que afectan directamente su derecho a la educación pública de calidad.

Desde los colectivos socioambientales, reivindicamos el derecho legítimo a la protesta social, el cual encuentra sustento directo en la Constitución Política de Costa Rica, particularmente en el artículo 26 (derecho de reunión) y el artículo 29 (libertad de expresión). Estos derechos han sido reiteradamente protegidos por la jurisprudencia de la Sala Constitucional de Costa Rica, que ha reconocido la protesta como una manifestación esencial de participación democrática y control ciudadano.

En ese marco, las acciones de protesta estudiantil, incluida la ocupación de espacios institucionales como mecanismo de presión, deben ser comprendidas en su contexto y no tratadas como actos aislados. La realidad es que son expresiones de una acumulación de tensiones legítimas frente a decisiones que comprometen el financiamiento público, y el acceso a la educación.

En este contexto, resulta insostenible omitir el profundo cuestionamiento que recae sobre la actual rectoría de la Universidad de Costa Rica. La gestión del rector Carlos Araya Leandro atraviesa una crisis de legitimidad sin precedentes recientes, marcada por decisiones altamente controvertidas en el marco de la negociación del FEES, tensiones internas acumuladas y crecientes señalamientos sobre el manejo institucional. Esta situación ha erosionado gravemente la confianza de amplios sectores de la comunidad universitaria y ha comprometido la capacidad de conducción en un momento crítico para la educación pública.

Frente a este escenario, la exigencia de renuncia planteada por el movimiento estudiantil no solo es comprensible, sino que se inscribe dentro de un ejercicio legítimo de control democrático y responsabilidad política. Sostener una autoridad sin respaldo social suficiente, en medio de una crisis abierta, profundiza el conflicto y debilita aún más la institucionalidad universitaria. La responsabilidad política no puede ser eludida.

Por ello, manifestamos:

  1. Exigimos el respeto absoluto a la integridad física, psicológica y emocional de las y los estudiantes movilizados.

  2. Demandamos garantías claras, inmediatas y verificables de no represión, incluyendo el cese de cualquier forma de represalia contra las personas integrantes del movimiento estudiantil.

  3. Respaldamos la exigencia de instalación de una mesa formal de diálogo, con participación efectiva y vinculante de representantes estudiantiles, como condición mínima para una salida democrática al conflicto.

  4. Rechazamos cualquier intento de criminalización, estigmatización o deslegitimación de la protesta estudiantil, prácticas incompatibles con un Estado democrático de derecho.

  5. Reiteramos que la exigencia de renuncia del rector, planteada por el movimiento estudiantil, constituye una expresión legítima en el marco de la actual crisis de gobernabilidad universitaria.

Advertimos que cualquier actuación que vulnere estos derechos fundamentales no solo implicaría responsabilidad jurídica, sino que profundizaría la crisis institucional que hoy atraviesa el país. Las luchas socioambientales han demostrado históricamente que la movilización social ha sido determinante para la defensa de los bienes comunes, los territorios y los derechos colectivos. En esa misma línea, reconocemos en el movimiento estudiantil un actor clave en la defensa del interés público y en la construcción de un país más justo. La protesta es un derecho, no un delito.

La UCR sale a las calles en defensa del FEES: comunidad universitaria convoca a marchar unida este 24 de abril

La Universidad de Costa Rica (UCR) vivirá este viernes 24 de abril una jornada de movilización convocada por sectores estudiantiles y respaldada por autoridades universitarias, en defensa del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y de la universidad pública. La cita será a las 9:00 a.m. en El Pretil, desde donde se realizará un recorrido simbólico por la milla universitaria bajo un llamado a la unidad institucional y la participación pacífica.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) difundió la consigna “Marchemos con las bandas”, invitando a que el movimiento estudiantil se haga escuchar en defensa del FEES. El mensaje señala que resguardar ese fondo es también defender la educación pública, las oportunidades para las nuevas generaciones y el futuro de la UCR.

“¡Que suenen las bandas! ¡Que se escuche el movimiento estudiantil! ¡Que la UCR salga a las calles!”, expresa una de las convocatorias compartidas por la organización estudiantil.

Llamado del Vicerrector de Docencia

El Vicerrector de Docencia, M.Sc. Jáirol Núñez Moya, dirigió un mensaje a la comunidad docente señalando que la defensa de la Universidad constituye una de las lecciones más profundas que hoy pueden transmitirse a la sociedad.

En su pronunciamiento pidió facilitar condiciones para que personal académico y equipos de trabajo puedan participar e invitar también al estudiantado. Añadió que salir a las calles en esta coyuntura es también una forma de hacer docencia de cara al país.

Asimismo, recordó que la movilización coincide con el 24 de abril, fecha vinculada a luchas sociales históricas en Costa Rica, así como con el Día de la Persona Funcionaria Universitaria.

Consejo Académico de Áreas llama a la unidad

Por su parte, el Consejo Académico de Áreas, integrado por decanaturas, la Dirección de la Escuela de Estudios Generales y representación de sedes regionales, advirtió que la sostenibilidad institucional está en juego y que solo una universidad unida podrá defender el presupuesto y, con él, la educación superior pública.

El pronunciamiento, firmado por el Dr. José Antonio Blanco Villalobos, coordinador de ese órgano, insiste en la necesidad de diálogo, mediación y articulación entre todos los sectores universitarios para enfrentar la coyuntura.

Defensa del modelo universitario público

La movilización ocurre en medio del debate nacional sobre el financiamiento de las universidades públicas. Para los sectores convocantes, el FEES no representa únicamente una partida presupuestaria, sino la posibilidad de sostener investigación, regionalización, becas estudiantiles, acción social y acceso a educación superior de calidad.

La jornada del 24 de abril busca proyectar una imagen de cohesión institucional y recordar el papel histórico de la universidad pública como motor de movilidad social, pensamiento crítico y desarrollo nacional.

Manual práctico del 0%: disculpen las molestias, no pedimos permiso

Observatorio de Bienes Comunes

No fue solicitado. No fue validado. No pidió permiso.

Pero existe, porque algo está pasando.

Un “botiquín” que no busca tranquilizar, sino nombrar lo que el 0% deja en la vida universitaria… y poner a circular herramientas desde la memoria de las luchas.

Y quizá, incluso, esté sobrando el manual.

Porque ya hay estudiantes organizándose, movilizándose y sosteniendo la defensa de la universidad pública.

Porque esa experiencia viva también es un manual en marcha.

* El 0% no es neutral: se vive como retroceso en becas, proyectos y territorios.

* La defensa de la universidad no empieza de cero: recoge memorias de luchas en América Latina y el Caribe.

* Sostener la movilización en el tiempo convierte gestos pequeños en fuerza política.

* Salir del campus y conectar con la sociedad amplía el conflicto y lo vuelve común.

* Disputar el sentido importa: no es gasto, es una condición para sostener derechos.

* La organización también es cuidado: sostener implica ritmo, relevo y comunidad.

Si sirve, que circule.

Si incomoda, también.

🔗 https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/manual-practico-del-0-disculpen-las-molestias-no-pedimos-permiso/

Entre la legalidad y el vaciamiento institucional: educación pública, segmentación social y decisiones recientes en Costa Rica

Por MSc. Rodrigo Campos Hernández

Introducción

En los últimos días, la discusión pública en Costa Rica ha girado en torno al convenio suscrito entre el gobierno y la plataforma Open English, mediante el cual se destinarían más de 70 millones de dólares para facilitar el acceso al aprendizaje del idioma inglés a la población mayor de 15 años. El debate ha oscilado entre dos polos: por un lado, la denuncia de posibles irregularidades o actos de corrupción; por otro, la defensa de la iniciativa como una estrategia de modernización educativa. Sin embargo, reducir el análisis a la existencia o no de un ilícito penal resulta insuficiente.

El problema de fondo no es únicamente jurídico. Aun en ausencia de una infracción tipificada conforme a la Ley N.º 8422 (Ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública), persisten interrogantes más profundas sobre la racionalidad de la decisión pública, la coherencia del modelo educativo y el papel que el Estado está asumiendo en la formación de sus ciudadanos. Este artículo propone que el caso Open English no debe analizarse como un hecho aislado, sino como parte de un proceso más amplio de transformación del sistema educativo costarricense.

  1. Legalidad formal y racionalidad del gasto público

Desde el punto de vista jurídico, la ausencia de evidencia que vincule directamente a funcionarios públicos con beneficios patrimoniales derivados del contrato limita la posibilidad de calificar el caso como delito de corrupción en sentido estricto. No obstante, el derecho administrativo contemporáneo no se agota en la legalidad formal. La función pública está regida también por principios como la eficiencia, la razonabilidad y la planificación del gasto (Constitución Política de Costa Rica, art. 11).

En este contexto, la pregunta relevante no es únicamente si el contrato es legal, sino si responde a criterios adecuados de política pública. Resulta particularmente llamativo que, en un escenario donde se han planteado restricciones al financiamiento de la educación superior (FEES) y tensiones en torno a instituciones como la Caja Costarricense del Seguro Social, se destine una suma tan significativa a la contratación de un servicio externo, en lugar de fortalecer capacidades institucionales ya existentes, como las del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).

  1. Externalización y debilitamiento institucional

El convenio con Open English puede interpretarse como un caso de externalización de funciones públicas. El Estado, en lugar de desarrollar o fortalecer sus propias capacidades formativas, opta por adquirir servicios en el mercado. Este fenómeno no es nuevo, pero adquiere particular relevancia cuando se aplica a áreas estratégicas como la educación.

El INA ha sido históricamente una institución clave en la formación técnica y lingüística de la población costarricense. Sustituir o desplazar parcialmente esa capacidad mediante la contratación de plataformas privadas no solo plantea dudas sobre la eficiencia del modelo, sino también sobre sus efectos a mediano y largo plazo. Más aún, la destitución de voces críticas dentro de la institución, como la académica Eleonora Badilla, sugiere posibles limitaciones en los espacios de deliberación técnica dentro del proceso de toma de decisiones.

En este sentido, el problema trasciende la contratación específica: se inscribe en una transformación más amplia del papel del Estado, que pasa de ser formador a intermediario de servicios educativos.

  1. La reducción de la formación integral

Paralelamente, decisiones recientes del Ministerio de Educación Pública han reconfigurado el currículo escolar, desplazando asignaturas como educación musical, artes plásticas, educación física, filosofía y psicología hacia un lugar secundario frente a las llamadas “materias básicas”. Este cambio no es meramente técnico.

La educación integral no se limita a la transmisión de habilidades instrumentales, sino que implica la formación de sujetos críticos, sensibles y capaces de participar activamente en la vida democrática (Nussbaum, 2010). La reducción del currículo a contenidos mínimos responde a una lógica que privilegia la eficiencia operativa sobre la formación humana.

En este contexto, la inversión en plataformas digitales para la enseñanza del inglés aparece como una solución fragmentaria que no aborda los problemas estructurales del sistema educativo, caracterizado por déficits en comprensión lectora, altos niveles de deserción y profundas desigualdades territoriales.

  1. Segmentación educativa y reproducción de desigualdades

El análisis del sistema educativo costarricense revela una estructura segmentada más que dual. No se trata simplemente de una oposición entre lo público y lo privado, sino de la coexistencia de circuitos diferenciados de calidad y acceso.

Por un lado, sectores de mayores recursos acceden a educación privada de alta calidad en primaria y secundaria, lo que les permite ingresar a universidades públicas prestigiosas como la Universidad de Costa Rica o continuar estudios en el extranjero. Por otro lado, amplios sectores de la población dependen de un sistema público debilitado o de universidades privadas cuya calidad es, en muchos casos, desigual.

En este escenario, las universidades privadas no siempre corrigen las desigualdades educativas, sino que las administran. Como señalan autores críticos de la educación superior contemporánea, la expansión del acceso no necesariamente se traduce en una mejora de la calidad formativa (Marginson, 2016).

Las decisiones recientes en política educativa no parecen orientadas a reducir esta segmentación. Por el contrario, tienden a profundizarla, al debilitar la formación pública en sus distintos niveles y promover soluciones fragmentarias que dependen de la capacidad individual de los estudiantes para aprovecharlas.

  1. El conflicto del FEES y la fragmentación institucional

El adelanto de las discusiones en torno al FEES ha generado tensiones sin precedentes entre las universidades públicas, evidenciando una fragmentación interna que debilita su capacidad de acción colectiva. Este fenómeno puede interpretarse como parte de un proceso más amplio de reconfiguración del sistema educativo, donde las instituciones públicas son llevadas a competir entre sí en lugar de consolidarse como un bloque articulado.

En este contexto, el debilitamiento no es necesariamente producto de un ataque frontal, sino de un desgaste progresivo que reduce la capacidad de defensa y legitimidad del sistema público de educación superior.

  1. Convergencias institucionales y disputa hegemónica

Un elemento adicional que complejiza el análisis del caso Open English es la aparente convergencia entre actores que, en otros contextos, han mantenido relaciones tensas. Durante la actual administración, el Poder Ejecutivo ha sostenido cuestionamientos recurrentes contra la Contraloría General de la República, particularmente por los controles que esta ejerce sobre el gasto público y la ejecución de proyectos estratégicos.

Sin embargo, en este caso específico, se ha señalado públicamente que la CGR no objetó —e incluso habría avalado— el mecanismo utilizado para la implementación del convenio. Esta situación introduce una interrogante relevante: ¿cómo se explica que, en un tema de alto impacto público como la educación, se produzca una coincidencia entre instancias que usualmente operan en tensión?

Más que buscar respuestas en términos de intencionalidades individuales, resulta más productivo interpretar este fenómeno desde una perspectiva estructural. Como han señalado diversos autores en el campo de la teoría social y política, los momentos de convergencia entre actores institucionales pueden revelar la existencia de consensos más profundos en torno a la orientación de determinadas políticas públicas (Gramsci, 1971; Jessop, 2008).

En este sentido, el caso analizado podría interpretarse como un punto de articulación dentro de una disputa hegemónica más amplia, en la que distintos sectores —estatales y privados— coinciden, explícita o implícitamente, en la necesidad de reconfigurar el papel del Estado en áreas estratégicas como la educación.

  1. Incidencia del sector empresarial y redefinición de lo público

Otro elemento que refuerza esta lectura es la participación activa de organizaciones empresariales, como la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado, en discusiones que tradicionalmente han sido de carácter técnico y educativo, como las decisiones del Instituto Nacional de Aprendizaje.

La intervención de estos actores no es, en sí misma, ilegítima en un sistema democrático. Sin embargo, plantea preguntas sobre los equilibrios institucionales y los criterios que orientan la toma de decisiones públicas. En particular:

¿qué tipo de conocimiento se privilegia cuando las decisiones educativas se orientan cada vez más por criterios de mercado o necesidades inmediatas del sector productivo?

Este desplazamiento puede contribuir a una redefinición del sentido de lo público, donde la educación deja de concebirse como un derecho integral y se aproxima a una lógica de formación de competencias específicas para el mercado laboral.

  1. Continuidades más allá de los gobiernos

Finalmente, es importante subrayar que los procesos aquí descritos no se agotan en una administración particular. Las transformaciones estructurales en los sistemas educativos suelen trascender los ciclos políticos y consolidarse en el tiempo.

En este sentido, la discusión no debería centrarse exclusivamente en las decisiones del gobierno actual, sino en las tendencias de mediano y largo plazo que estas decisiones reflejan y potencian. La fragmentación del sistema educativo, la externalización de funciones y la creciente incidencia de actores privados en la definición de políticas públicas son fenómenos que podrían continuar —e incluso profundizarse— en futuras administraciones.

Conclusión

El caso Open English no puede entenderse como un episodio aislado ni reducirse a la discusión sobre su legalidad. Más bien, revela una serie de transformaciones en curso en el sistema educativo costarricense: externalización de funciones, reducción de la formación integral, segmentación del acceso y fragmentación institucional.

Independientemente de las intenciones declaradas por las autoridades, el efecto conjunto de estas decisiones resulta funcional a un modelo en el que el Estado reduce su papel como garante de una educación pública integral, mientras se amplían mecanismos de provisión fragmentada y mediada por el mercado.

El riesgo no es únicamente la ineficiencia de una inversión cuestionable. El riesgo es más profundo: la consolidación de un sistema educativo cada vez más desigual, donde la formación deja de ser un derecho garantizado colectivamente y se aproxima, progresivamente, a una lógica de consumo individual. En ese escenario, la pregunta fundamental ya no es cuánto se invierte, sino qué tipo de sociedad se está formando a través de esas decisiones.

Referencias

Constitución Política de la República de Costa Rica. (1949).

Gramsci, A. (1971). Cuadernos de la cárcel. Ediciones Era.

Jessop, B. (2008). State power: A strategic-relational approach. Polity Press.

Ley N.º 8422. Ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública. Costa Rica.

Marginson, S. (2016). The dream is over: The crisis of Clark Kerr’s California idea of higher education. University of California Press.

Nussbaum, M. C. (2010). Sin fines de lucro: Por qué la democracia necesita de las humanidades. Katz Editores.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). Resultados de PISA 2022. OECD Publishing.

Universidad Nacional. (2023). Informes sobre estado de la educación y habilidades básicas en estudiantes costarricenses.

FESITRAES rechaza propuesta de 0% para el FEES 2027 y llama a movilización nacional

La Federación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Superior (FESITRAES) advirtió, en un pronunciamiento titulado “En defensa del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES)”, que la propuesta del Gobierno de fijar en 0% el incremento del FEES para 2027 constituye un congelamiento presupuestario con efectos reales de recorte. La organización sostiene que esta medida compromete el funcionamiento de las universidades públicas, las becas estudiantiles, la regionalización, la investigación y las condiciones laborales del sector universitario.

El documento señala que no se trata de una discusión meramente técnica, sino de una decisión política que debilita uno de los pilares del desarrollo social y económico del país. Según FESITRAES, mantener sin crecimiento el FEES en un contexto de aumento de costos y mayor demanda estudiantil implica retrocesos para el acceso a la educación superior pública, especialmente para sectores históricamente excluidos.

Cuestionamiento al argumento de la “inflación negativa”

La federación rechaza la justificación oficial basada en una supuesta “inflación negativa”, al considerar que se trata de un pretexto para encubrir un recorte presupuestario. El pronunciamiento recuerda que gastos esenciales como infraestructura, servicios, tecnología, investigación, salarios y becas no disminuyen automáticamente, por lo que un 0% nominal no representa una mejora real para las universidades.

Defensa de la autonomía universitaria

Otro de los ejes del documento es la denuncia de intentos por condicionar el financiamiento universitario mediante criterios externos como empleabilidad, áreas prioritarias o indicadores definidos fuera del sistema universitario. FESITRAES afirma que esto abre la puerta al control político de las universidades públicas y vulnera su autonomía. En ese sentido, insiste en que el financiamiento de la educación superior pública es una obligación constitucional del Estado y no una concesión sujeta a condicionamientos discrecionales.

Críticas a CONARE y llamado a una estrategia distinta

La organización también cuestiona la estrategia seguida por el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), al considerar insuficiente confiar exclusivamente en la negociación técnica o en la vía judicial. A juicio de FESITRAES, los antecedentes recientes muestran incumplimientos gubernamentales y limitaciones en esas rutas, por lo que se requiere liderazgo político, articulación social y una respuesta más firme y unitaria.

Propuesta de Frente Universitario de Lucha

Ante este escenario, la federación convoca a estudiantes, personas trabajadoras universitarias, movimientos sociales y comunidades a organizar un Frente Universitario de Lucha en Defensa de la Educación Pública, capaz de enfrentar no solo la negociación del FEES 2027, sino una política sostenida de debilitamiento de la educación pública en todos sus niveles. Además, plantea impulsar una gran movilización nacional en defensa del FEES.

El FEES no se negocia a la baja”

En el cierre del documento, FESITRAES sostiene que aceptar la propuesta del 0% significaría validar una política de retroceso y abrir la puerta a recortes mayores en el futuro. Por ello, llama a la unidad, la organización y la lucha en defensa de la universidad pública, afirmando que el futuro de la educación superior se define en la coyuntura actual.

FEES: más allá del porcentaje, una disputa por legitimidad y financiamiento real

Por: Tiryth María Vindas Campos
Estudiante Universidad de Costa Rica

El debate sobre el financiamiento universitario en Costa Rica no puede reducirse a la discusión coyuntural de un posible 0% de aumento al FEES, sino que debe entenderse como parte de una tendencia sostenida de deterioro relativo. Aunque en términos nominales el presupuesto ha seguido creciendo —por ejemplo, un 2% en 2025 y un 1% en 2026—, distintos análisis muestran que estos incrementos han sido insuficientes para compensar la inflación, lo que implica una pérdida progresiva del poder adquisitivo del sistema universitario.

Este punto es central: el problema no es únicamente si el aumento es 0%, 1% o 2%, sino que el financiamiento real de las universidades públicas se ha venido erosionando. Bajo esta lógica, aceptar incrementos marginales o nulos refuerza una narrativa peligrosa: que las universidades pueden sostener su funcionamiento con recursos cada vez más limitados.

Sin embargo, la evidencia institucional indica lo contrario. El FEES financia un sistema que en 2026 supera los ₡593 mil millones, destinado a sostener funciones sustantivas como docencia, investigación y acción social en cinco universidades públicas.  Reducir su crecimiento real implica tensionar directamente estas funciones, afectando la formación de profesionales, la generación de conocimiento y los servicios que el sistema universitario presta al país.

En el plano político, la coyuntura es particularmente compleja. La negociación del FEES ha mostrado un aumento en la conflictividad —como ocurrió en 2025, cuando la Asamblea Legislativa tuvo que intervenir ante la falta de acuerdo— y en 2026 parte de escenarios fiscales restrictivos, incluso con referencias a inflación cercana a cero.  Esto reduce significativamente el margen de maniobra de las universidades en la negociación.

No obstante, cualquier estrategia de defensa del FEES enfrenta un límite estructural: la legitimidad social. Las tensiones internas, cuestionamientos públicos y percepciones de ineficiencia debilitan la capacidad de las universidades para posicionar su demanda como un interés país. En ese sentido, sostener una defensa puramente institucional del presupuesto resulta insuficiente.

Por ello, el desafío no es solo financiero, sino político: reconstruir legitimidad para sostener la demanda presupuestaria. Esto implica abrir un diálogo más directo con la sociedad, transparentar debilidades y explicar con claridad qué está en juego cuando se reduce el financiamiento universitario.

El escenario actual combina tres elementos:

1. Deterioro real del financiamiento, pese a aumentos nominales.

2. Condiciones políticas más restrictivas para la negociación.

3. Déficit de legitimidad que limita la capacidad de presión.

Sin abordar estos tres niveles de forma simultánea, la discusión sobre el FEES —sea 0% o cualquier otra cifra— seguirá resolviéndose en desventaja para el sistema universitario público.

Llamado a defender a las universidades públicas

Pronunciamiento del Instituto Sindical de Formación Política

Defensa de las Universidades Públicas de Costa Rica. Llamamiento a la unidad de la clase trabajadora, el movimiento estudiantil y las organizaciones sociales.

El Instituto Sindical de Formación Política manifiesta su más firme respaldo a las universidades públicas de Costa Rica, pilares fundamentales para la construcción de una sociedad democrática, justa y con movilidad social ascendente. Ante el persistente desfinanciamiento y los ataques a la autonomía universitaria, es nuestro deber recordar las obligaciones constitucionales del Estado costarricense y convocar a la acción colectiva.

Sobre las obligaciones del Estado

La educación superior pública es un derecho humano irrenunciable. El Estado tiene las siguientes obligaciones ineludibles, consagradas en el artículo 84 de la Constitución Política y en la jurisprudencia de la Sala Constitucional:

1. Garantizar la autonomía universitaria como condición para el libre pensamiento crítico, la investigación científica y la acción social.

2. Asignar un financiamiento suficiente, periódico y oportuno a través del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), que permita el desarrollo de la docencia, la investigación y la extensión.

3. Respetar el patrimonio propio de las universidades, absteniéndose de recortes unilaterales o condicionamientos políticos que afecten su quehacer.

4. Asegurar la gratuidad y la equidad en el acceso, la permanencia y la graduación, como mecanismos de justicia social y democratización del conocimiento.

El incumplimiento sistemático de estas obligaciones —evidenciado en negociaciones del FEES marcadas por la confrontación, el rezago presupuestario y la falta de visión de Estado— constituye una amenaza directa al modelo de desarrollo costarricense.

Llamamiento a la conformación de un frente de lucha

Ante la gravedad de la situación, el Instituto Sindical de Formación Política hace un llamado urgente a:

  • Las federaciones estudiantiles (FEUCR, FEUNA, FEUTEC, FEUNA, y todas las representaciones de las sedes regionales y colegios universitarios).

  • Las organizaciones sociales y comunales (asociaciones de desarrollo, frentes de vivienda, grupos ecologistas, movimientos de mujeres, diversidades, pueblos indígenas y campesinos).

  • Las organizaciones sindicales del sector público y privado (educación, salud, construcción, agroindustria, servicios, entre otros).

Debemos constituir un Frente de Lucha Nacional en Defensa de la Educación Superior Pública, con los siguientes ejes de acción:

1. Unidad orgánica y programática: Construir una plataforma común que vincule la defensa del FEES con la lucha por el empleo digno, los servicios públicos de calidad y el rechazo a los tratados de libre comercio que mercantilizan la educación.

2. Movilización sostenida: Realizar asambleas, marchas, cadenas humanas, paros estudiantiles y jornadas de visibilización en todo el territorio nacional.

3. Incidencia política y jurídica: Exigir a la Asamblea Legislativa el cumplimiento del Estado de derecho y, de ser necesario, recurrir a instancias internacionales de derechos humanos por la violación del derecho a la educación.

4. Campaña de comunicación popular: Desplegar una estrategia en redes sociales, medios comunitarios y espacios de base para desmontar los discursos que pretenden criminalizar la lucha universitaria y justificar los recortes.

Conclusión

La defensa de las universidades públicas no es un asunto exclusivo de académicos o estudiantes; es una causa de toda la clase trabajadora, de las comunidades y de los sectores populares. Sin universidades públicas fuertes, no hay formación de profesionales críticos, no hay investigación al servicio del pueblo, no hay extensión social que transforme realidades.

Desde el Instituto Sindical de Formación Política, asumimos el compromiso de convocar, organizar y acompañar este frente de lucha. Invitamos a todas las fuerzas vivas del país a sumarse. El futuro de Costa Rica se decide hoy en las aulas, los laboratorios, los territorios indígenas y las calles.

¡Por la defensa del FEES, por el respeto a la autonomía, por la unidad de los que luchan!

SIUNED alerta sobre recortes presupuestarios que amenazan a la universidad pública

El Sindicato Unitario de la Universidad Estatal a Distancia (SIUNED) advirtió sobre los riesgos que enfrentan las universidades públicas ante políticas de recorte presupuestario que, según señala la organización, debilitan el financiamiento estatal y ponen en riesgo el cumplimiento de su misión social.

En un documento difundido por el sindicato, se señala que la universidad pública costarricense ha sido históricamente un pilar fundamental para el desarrollo del país, tanto por su aporte al conocimiento como por su papel en la democratización del acceso a la educación superior. Desde esta perspectiva, el sindicato sostiene que las medidas de reducción presupuestaria amenazan directamente ese modelo.

El pronunciamiento plantea que las universidades públicas no solo forman profesionales, sino que también desarrollan investigación científica, extensión universitaria y múltiples proyectos que benefician a comunidades de todo el país. Por ello, el debilitamiento del financiamiento público tendría impactos directos en la capacidad de estas instituciones para cumplir con esas funciones.

SIUNED advierte que los recortes no deben analizarse únicamente como decisiones administrativas o fiscales, sino como medidas que afectan el acceso a la educación superior, especialmente para sectores sociales que históricamente han encontrado en las universidades públicas una vía de movilidad social.

El sindicato también destaca que la educación superior pública constituye una inversión estratégica para el país. En su criterio, reducir los recursos destinados a este sector compromete la posibilidad de fortalecer el conocimiento, la innovación y la formación de profesionales en áreas clave para el desarrollo nacional.

Asimismo, el pronunciamiento señala que la universidad pública cumple un papel central en la construcción de pensamiento crítico, la promoción de la cultura y el debate democrático. Desde esta perspectiva, las políticas de austeridad aplicadas a la educación superior podrían debilitar una de las instituciones fundamentales para la vida democrática del país.

Ante esta situación, SIUNED hace un llamado a la sociedad costarricense a reflexionar sobre la importancia de defender la universidad pública como bien común. El sindicato plantea que garantizar su financiamiento adecuado es una condición indispensable para preservar su aporte al desarrollo social, científico y cultural de Costa Rica.

El documento concluye que la defensa de la universidad pública no es únicamente una demanda del sector universitario, sino una responsabilidad colectiva orientada a asegurar que la educación superior continúe siendo un derecho accesible y un motor de desarrollo para el país.