Carta abierta de la Asociación de Cineastas de No Ficción ante el retiro de la película Naza de la cartelera de una sala en Costa Rica
La Asociación de Cineastas de No Ficción envió a SURCOS una carta abierta, fechada el jueves 8 de octubre de 2026, dirigida a quienes proyectan cine en Costa Rica. La carta se refiere a la película Naza, de Yuval Abraham y Rachel Szor.
La distribuidora costarricense Pacifica Grey trajo al país esta película, recién premiada en el Festival de Venecia, que aborda el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino. Su estreno está previsto para el sábado 10 de octubre en distintas salas comerciales de la Gran Área Metropolitana (GAM), que inicialmente incluían Cinema San Pedro, en el Mall San Pedro. Según la información enviada a SURCOS, el 8 de octubre la junta directiva de ese cine decidió retirar la película de su programación sin dar mayores explicaciones. Las proyecciones se mantienen en Studio Cinemas y en CCM Plaza Mayor y San Ramón.
A continuación, la carta completa:
Carta abierta a quienes proyectan cine en Costa Rica:
Hay películas que nos permiten descansar del mundo y otras que nos obligan a regresar a él. Películas que nos enseñan a dialogar con el paisaje que hay detrás de esa ventana que es la pantalla. El documental nos enfrenta con aquello que es incómodo saber, nos acerca a vidas invisibilizadas por quienes tienen más poder y nos recuerda que detrás de cada cifra, frontera y discurso, hay seres humanos, familias, territorios y futuros posibles.
Naza es una de esas películas. A través de testimonios de soldados y agentes de inteligencia israelíes, sus directores, Yuval Abraham y Rachel Szor, investigan los mecanismos detrás del asesinato masivo de civiles en Gaza como parte del genocidio en contra del pueblo palestino. Naza constituye un esfuerzo valiente por desplazar las fronteras de lo que puede ser visto, dicho y comprendido, oponerse a la normalización de la violencia más desgarradora y advertirnos sobre el desarrollo de tecnologías que buscan aplicarse contra la disidencia en el mundo entero.
La mayoría de las salas en Costa Rica han impedido explícitamente la proyección de esta película. Como Asociación de Cineastas de No Ficción, expresamos nuestro profundo rechazo a estos mecanismos de censura y a cualquier decisión que, bajo presiones políticas, económicas o ideológicas, impida que una obra como esta llegue al encuentro con su público.
No creemos que las películas poseen la verdad absoluta, pero creemos que ninguna sociedad puede acercarse a la verdad si se le niega la posibilidad de mirar, preguntar, contrastar y escuchar. El ejercicio de la razón exige también el ejercicio de la imaginación y comprender el mundo requiere acercarnos a quienes lo padecen. El pensamiento crítico no puede existir allí donde las imágenes dolorosas e incómodas son apartadas antes de que podamos interrogarlas.
Exhibidores: no permitan que sus salas se conviertan en fronteras para el pensamiento. No sean cómplices con el borrado de una tragedia humana. La historia recordará a quienes, teniendo la oportunidad, no quisieron mostrarla. Este es su momento de elegir el cuidado de nuestra humanidad compartida. El cuidado que abre puertas, que sostiene la posibilidad de escucharnos y que comprende que mirar de frente la injusticia y el sufrimiento de otros es una de las condiciones para no volvernos indiferentes.
Que Naza pueda ser vista. Que el público en Costa Rica tenga la oportunidad de encontrarse con ella y construir su propio juicio. Que ninguna presión convierta nuestras salas en espacios donde la realidad deba pedir permiso para aparecer.
El cine no puede detener las guerras, pero puede impedir que nos acostumbremos a ellas. Puede interrumpir la indiferencia y devolverle rostros a quienes la violencia reduce a cifras. Puede recordarnos que todavía somos capaces de mirar al otro con toda su humanidad.
El silencio es cómplice de la crueldad y amenaza con ocuparlo todo. Proyectar una película no es una opción: es una responsabilidad histórica ineludible.
Atentamente, Asociación de Cineastas de No Ficción
En días recientes, el actual director del Conservatorio de Castella, Dr. Luis Cascante Fernández, tomó la decisión de impedir el ingreso al colegio, de la Cónsul Honoraria del Estado de Palestina, señora Wajiha Sasa Marín; quien había sido invitada por la misma institución a participar en un cine foro estudiantil en el que se proyectaría un documental sobre Gaza. Esta actividad se realiza con regularidad como parte del programa pedagógico del colegio y siempre invita voces autorizadas a conversar con las personas estudiantes, con el fin de ampliar su horizonte crítico. En este caso, se impidió la participación de la Cónsul y la actividad se realizó sin su presencia.
Wajiha Sasa Marín, Cónsul Honoraria del Estado de Palestina
La motivación de estos hechos lamentables no ha sido suficientemente aclarada y tiene todas las características de un acto de censura. Sin embargo, también nos permite convocar el legado histórico del Conservatorio de Castella y reflexionar sobre él.
La institución, fundada por Arnoldo Herrera González en 1953, es considerada un modelo educativo excepcional, pero NO porque su plan académico incluya materias artísticas, sino por lo que el arte hace en las personas. El ejercicio artístico cultiva, en la mente y en el cuerpo, una sensibilidad curiosa, disciplinada y vital para la observación crítica del mundo. Los y las artistas se hacen preguntas constantemente. Traducir esa humanidad en un lenguaje poético, es el centro de nuestra formación en el Conservatorio de Castella.
Quienes conocimos a don Arnoldo, presenciamos su pluralidad y su capacidad para conversar con cualquiera, sin dogmatismos, más allá de su pensamiento político. Lo vimos crear un universo de libertad de acción y pensamiento para sus estudiantes, resistente a las mezquindades y presiones de turno. En las peores décadas de las dictaduras militares latinoamericanas, le tendió la mano a muchísimos artistas exiliados por la persecución política de sus ideas. Profesores de teatro, danza, música, y artes plásticas, provenientes del sur de América, contribuyeron con su pedagogía a formar a generaciones de estudiantes.
La visión humanista de la comunidad pedagógica del Castella no es una excepción en el mundo de las artes. Experiencias como la impulsada por el músico Daniel Barenboim y el escritor Edward Said, demuestran cómo la cultura puede tender puentes incluso en medio de conflictos profundos.
En 1999, Barenboim y Said crearon la West-Eastern Divan Orchestra, integrada en su mayoría por músicos israelíes y palestinos. Su propósito era demostrar que el encuentro y la escucha son posibles incluso entre personas marcadas por un conflicto histórico. La existencia misma de esta orquesta constituye una defensa de la convivencia frente a la exclusión y el silenciamiento. Si bien el arte no puede salvar al mundo, está ahí para rescatar su humanidad y la belleza que nos une, sin fronteras; y rechazar la violencia en todas sus formas.
A la luz del ejemplo de los maestros Herrera, Barenboim y Said, es que repudiamos lo sucedido con la representante del Estado palestino en las instalaciones del Conservatorio de Castella.
Si, tal y como ha señalado su director, Luis Cascante Fernández, no hubo motivación por razones políticas, ideológicas o de nacionalidad, entonces existe una valiosa oportunidad para reafirmarlo públicamente. En ese sentido, como un acto de desagravio, le solicitamos que se vuelva a invitar al colegio a la señora Wajiha Sasa Marín, y así honre la tradición de diálogo crítico y pluralismo que constituye parte esencial del Castella. La dirección del colegio también debe defender el deseo del estudiantado de solidarizarse con un pueblo que sufre el asedio, la destrucción de su territorio, el despojo, la aniquilación de su cultura y el exterminio sistemático de sus ciudadanos, tal y como han denunciado los máximos foros multilaterales.
Podríamos haber olvidado algunas enseñanzas del maestro Herrera, pero otras fundamentales siguen vivas entre nosotros: el intercambio de ideas jamás será una amenaza, mucho menos cuando se trata de crear y compartir nuevos escenarios de solidaridad y empatía.
El Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica invita a la conmemoración del Día Nacional de la Libertad de Expresión, que se realizará el martes 1.° de septiembre de 2026, a las 2:00 p.m., en el Auditorio de la Plaza de la Autonomía de la UCR.
La actividad tendrá como eje central la conferencia magistral «Defender la verdad: el periodismo frente a la censura y la desinformación», a cargo de José Carlos Zamora Marroquín, director regional para América Latina y el Caribe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), quien abordará los desafíos actuales de la libertad de prensa, el periodismo independiente y la democracia en la región.
Como comentaristas participarán Fernando Cruz Castro, magistrado de la Sala Constitucional, y Giselle Boza Solano, coordinadora de PROLEDI, quienes ofrecerán mensajes durante la actividad.
La conmemoración se realiza en seguimiento al acuerdo del Consejo Universitario de la UCR que institucionalizó la realización de actividades por esta fecha. Es organizada por PROLEDI, en alianza con el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva de Costa Rica (COLPER), el Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX) y la organización Punto y Aparte, en el marco de las Jornadas de Investigación, Docencia y Acción Social de la Facultad de Ciencias Sociales.
La actividad es abierta al público, con inscripción previa mediante el enlace: https://ucr.cr/r/MBGCG
Fecha: martes 1.° de septiembre de 2026
Hora: 2:00 p.m.
Lugar: Auditorio de la Plaza de la Autonomía, Universidad de Costa Rica
«La libertad significa decir lo que otros no quieren oír» (Orwell, 1949). «La educación crítica no florece en silencio» (Nussbaum, 2010).
Los convenios internacionales ratificados por Costa Rica —la Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ONU, 1966) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (OEA, 1969)— reconocen que la libertad de pensamiento y expresión es inalienable.
La censura previa está prohibida, y cualquier restricción debe ser clara, proporcional y necesaria. Sin embargo, una circular ministerial abre espacio a la arbitrariedad, contradiciendo estos compromisos. La ley, que debería ser un instrumento de libertad, se convierte en mordaza cuando criminaliza la protesta, censura opiniones o limita la participación política en la educación. Como advierte Chomsky (2017), el control ideológico en las democracias modernas suele disfrazarse de neutralidad, y Butler (2009) recuerda que la censura política precariza la vida y la resistencia. La libertad de conciencia y de expresión es como un rebaño que necesita pastar en campo abierto, bajo el sol de la pluralidad. Sin embargo, cuando el Estado decide vigilar ese campo con lobos disfrazados de guardianes, la neutralidad se convierte en amenaza.
La circular DM‑CIR‑0047‑2026 del Ministerio de Educación Pública, emitida sin consulta y en vísperas de un proceso electoral, pretende garantizar la “neutralidad político‑electoral” en los centros educativos. Sin embargo, al no definir qué es “beligerancia política” y delegar esa interpretación en supervisores —puestos de confianza del propio ministro—, instala al lobo como cuidador de las ovejas. La paradoja es brutal: quienes deberían proteger la libertad de conciencia se convierten en sus vigilantes más peligrosos, transformando la escuela en un corral donde la palabra crítica puede ser castigada como delito. Lo anterior resulta aún más grave en un país donde toda oposición es reducida al estigma de “comunismo”, según lo ha expresado la propia presidenta de la República, reeditando un macartismo tropical que convierte la disidencia en sospecha y la conciencia en amenaza. En este escenario, la neutralidad no es un campo abierto de pluralidad, sino un bosque vigilado por lobos que deciden qué voces sed escuchan y cuáles deben ser silenciadas.
La educación sin debate político es un rebaño sin voz. Nussbaum (2010) insiste en que la libertad de conciencia es el núcleo de la dignidad humana y que la educación crítica no puede florecer en silencio. Sen (1999) vincula la libertad de expresión con el desarrollo humano, mientras Harari (2018) alerta sobre la vigilancia tecnológica que amenaza el pensamiento libre. Han (2012) describe la sociedad del rendimiento como un espacio donde la presión social limita la expresión auténtica. En este contexto, la circular DM‑CIR‑0047‑2026 no es un simple documento administrativo: es un símbolo de cómo el poder puede disfrazarse de neutralidad para domesticar la conciencia.
La metáfora del lobo cuidando las ovejas resume el peligro. El lobo, con su mirada de vigilancia, no protege: acecha. La neutralidad impuesta en las aulas no es garantía de democracia, sino un mecanismo de silenciamiento. Orwell (1949) lo expresó con crudeza: “la libertad significa decir lo que otros no quieren oír”. Si los estudiantes y docentes son obligados a callar, la democracia se convierte en presa fácil. La defensa sindical comienza en la palabra libre, y la educación crítica es el primer muro contra la arbitrariedad.
Referencias
Butler, J. (2009). Frames of War: When Is Life Grievable? Verso.
Chomsky, N. (2017). Requiem for the American Dream. Seven Stories Press.
Han, B.‑C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder.
Harari, Y. N. (2018). 21 lecciones para el siglo XXI. Debate.
Nussbaum, M. (2010). Liberty of Conscience: In Defense of America’s Tradition of Religious Equality. Basic Books.
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos.
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (1966). Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Organización de Estados Americanos (OEA). (1969). Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Orwell, G. (1949). 1984. Secker & Warburg.
Sen, A. (1999). Development as Freedom. Oxford University Press.
El Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (PROLEDI) de la Universidad de Costa Rica, la Cátedra UNESCO de la Universidad Diego Portales de Chile y la organización no gubernamental Fundamedios, dedicada a la defensa de la libertad de expresión, elaboraron el informe Voces Desplazadas: Radiografía del exilio periodístico latinoamericano.
El estudio revela que entre 2018 y 2024, al menos 913 periodistas de 15 países latinoamericanos se vieron forzados a exiliarse debido a la represión, la persecución y el cierre de espacios cívicos en sus países. Además, advierte que el desplazamiento forzado por persecución, censura y amenazas se ha convertido en una grave alerta para la libertad de expresión y la democracia en la región.
Venezuela, Nicaragua y Cuba concentran el 92% de las salidas estimadas de periodistas, aunque también se identifican contextos hostiles en Guatemala, Ecuador, Haití, México, Colombia y El Salvador, donde la criminalización del ejercicio periodístico o la violencia del crimen organizado vulneran a quienes trabajan en medios de comunicación.
Los principales destinos de acogida para estas personas desplazadas son Costa Rica, Estados Unidos, España, Chile, Argentina, Colombia y México, elegidos principalmente por las redes de apoyo disponibles y las posibilidades de regularización migratoria.
El informe destaca que la mayoría de los desplazamientos ocurren de forma abrupta y sin planificación, lo que profundiza situaciones de vulnerabilidad. Las personas desplazadas enfrentan precariedad económica, violencia, discriminación, problemas de salud física y mental, y dificultades para acceder a derechos básicos como salud, vivienda y empleo.
En muchos casos, las personas se ven obligadas a abandonar la práctica profesional, lo que produce vacíos y desiertos informativos que afectan directamente la libertad de prensa y el derecho ciudadano a estar informado.
“Que más de 900 periodistas hayan sido desplazados forzosamente por defender la libertad de expresión es un ataque directo a la democracia y un llamado urgente a los gobiernos para que actúen sin demora”, expresó Óscar Mario Jiménez, coordinador del equipo investigador desde Costa Rica.
Por su parte, Dagmar Thiel, directora de Fundamedios en EE. UU., advirtió que “el periodismo se ha transformado en una actividad de alto riesgo, pues los y las periodistas ponen en juego su integridad física y su propia vida para ejercer un buen periodismo en Latinoamérica”.
Desde Chile, Alejandra Matus, directora de la Cátedra UNESCO en Comunicación y Participación Ciudadana de la Universidad Diego Portales, subrayó: “El periodismo florece y fructifica en contextos de respeto a las normas democráticas y a uno de sus principios fundantes: la libertad de expresión. Cuando las y los periodistas son perseguidos y forzados al destierro, no solo se silencian sus voces, sino que se dañan los derechos de las comunidades a las que esos profesionales servían”.
El 12 de julio de 2022, la vigente Junta Directiva del Colegio de Periodistas de Costa Rica emitió el siguiente comunicado tras la medida tomada por la Presidencia de la República de cerrar el “Parque Viva”, que pertenece al Grupo Nación:
«La libertad de prensa es el derecho que tienen los medios de comunicación de investigare informar sin ninguna limitación, ni coacción, censura previa, acoso u hostigamiento. Lalibertad de prensa es una garantía constitucional, fundamentada en la libertad deexpresión».
Costa Rica sustenta su sistema democrático sobre la base del principio de libertad de prensa, y esto nos llena de orgullo. Colper la defiende con contundencia y sin excusa alguna, porque una democracia no puede ser tal sin una prensa libre.
Actualmente los grupos empresariales, dueños de medios de comunicación, han tenido que diversificar sus actividades para contar con ingresos adicionales y financiar sus medios de comunicación.
Esto es necesario, como también lo es tener claro, que estas actividades comerciales se rigen dentro del principio de legalidad, como lo debe hacer cualquier ciudadano que emprende una actividad comercial o empresarial. Nadie está por encima de la ley.
La Junta Directiva del Colper se reunió con el Presidente de la República y el Presidente del Grupo Nación, de ambas conversaciones concluimos que:
La libertad de prensa es pilar fundamental de la democracia y así lo reconocieron ambas partes.
Por encima de cualquier interés individual debe imperar el interés de las mayorías.
La situación del Parque Viva debe ser abordada desde el principio de legalidad en que opera la administración pública, para lo cual existe la vía recursiva de impugnación del acto administrativo, que ordena la suspensión del permiso sanitario de funcionamiento y se resuelve con la presentación de un plan remedial, por lo que no guarda relación ni afecta la libertad de prensa, toda vez que corresponde a una actividad que se ajusta al derecho comercial y al derecho público que nos rige en la relación de los administrados con la Administración Pública, máxime que la Constitución Política en su artículo 50 ordena al Estado garantizar el mayor bienestar a todos los habitantes del país.
La Presidencia de la República reiteró su compromiso de respetar a los medios de comunicación colectiva, indistintamente de su línea editorial o de los intereses del grupo empresarial que representen, y reafirmó el compromiso de construir un protocolo que rija las relaciones prensa-gobierno, para garantizar el acceso a las fuentes, a la información y al respeto mutuo con los periodistas y medios de comunicación.
La Junta Directiva del Colper, estará vigilante del respeto a la libertad de prensa y libertad de expresión, para el resguardo de nuestra institucionalidad.
Si desea consultar directamente el comunicado del Colper, puede hacerlo en la imagen adjunta en esta nota.
Compartido con SURCOS por el Colegio de Periodistas de Costa Rica.
Grupos administrados por miembros de Restauración Nacional promueven persecución y censura
Coalición Costa Rica protege sus plataformas digitales
En los últimos días, administradores de los grupos en redes sociales Costa Rica Unida y País Unido por Costa Rica han motivado a sus seguidores a denunciar la página de Coalición Costa Rica como una clara demostración de censura y persecución. Al denunciar de forma masiva, pretenden que Facebook suspenda la página de Coalición Costa Rica.
Igualmente organizaron campañas para reportar las páginas Adopte un Diputado y Control Ciudadano, esta última fue bloqueada por Facebook en horas de la tarde. Según sus administradores se debió precisamente a una oleada de denuncias de usuarios de la red social.
Coalición Costa Rica es un movimiento social que surgió como respuesta al resultado de la primera ronda electoral de este año y que tuvo un papel importante en la discusión política frente a la segunda ronda. El movimiento continúa trabajando a nivel nacional en pro de los derechos humanos y la defensa de la institucionalidad democrática.
Ingrese en el siguiente enlace para leer el comunicado completo.
La obra Cocorí, del escritor costarricense Joaquín Gutiérrez, ha tenido varios intentos de censura al ser considerado un texto racista por grupos de afrodescendientes.
Opinan especialistas de la UCR
Patricia Blanco Picado,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Especialistas en literatura, filosofía y psicología analizaron las implicaciones de eliminar o mantener la obra literaria Cocorí como lectura obligatoria de la primaria, en un foro organizado a raíz de la polémica de permitir o no que la niñez costarricense la lea en las escuelas.
El foro, más que sentar una posición frente al tema, sirvió para que los académicos expusieran los elementos necesarios para contribuir a la comprensión de un asunto complejo.
La actividad fue organizada por la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica (UCR), que en el pasado ha realizado coloquios y publicaciones para dar a conocer la gran cantidad de estudios sobre la obra más conocida del escritor Joaquín Gutiérrez Mangel, publicada en 1947.
Según el Dr. Jorge Chen Sham, Cocorí es una de las obras más interesantes y polémicas desde el punto de vista de la recepción literaria en la historia reciente del país.
La solicitud de eliminar a Cocorí de los centros educativos de primaria no es nueva. En 1995, dos niños, entre ellos la hija de la diputada afrodescendiente Epsy Campbell, presentaron un recurso a la Sala Constitucional para censurar el libro por considerarlo racista. En su resolución, la Sala argumentó que no existen elementos discriminatorios para marginar a la obra de las lecturas escolares.
Posteriormente, en el 2003, durante la gestión de la exministra de la Condición de la Mujer, Esmeralda Britton, se produjo un nuevo intento de eliminar a Cocorí del programa educativo de primaria.
Con la participación de especialistas en literatura, filosofía y psicología, la UCR realizó un foro para discutir las implicaciones de eliminar o mantener Cocorí como lectura obligatoria en la primaria costarricense (foto Laura Rodríguez).
Cocorí y la paradoja cultural
Lo primero que quedó claro durante el foro es que ningún texto literario es inocuo desde el punto de vista ideológico y cultural, ya que los libros se escriben en un determinado contexto histórico. “Los escriben sujetos que tienen sus afectos, su propio pensamiento, su visión de mundo y que manejan ciertos esquemas culturales”, explicó Chen.
Diversas investigaciones literarias sobre la obra han mostrado que los esquemas culturales de los que partió el autor de Cocorí remiten al texto del descubrimiento y conquista de América, en el que está presente el manejo de la relación con el “Otro”.
Es en ese encuentro con el “Otro” (sujeto) es en donde se inserta la paradoja de la identidad costarricense−aún sin resolver− de la inclusión y la exclusión, opinó el Dr. Carlos Villalobos Villalobos.
El especialista señaló que en el texto de Cocorí hay marcas que refuerzan los estereotipos existentes en Costa Rica hacia la comunidad afrodescendiente. De allí que las diputadas Epsy Campbell y Maureen Clarke presentaron en abril pasado un recurso de amparo contra el Ministerio de Educación Pública (MEP) por permitir la lectura del libro, la cual a su juicio genera en los niños y niñas la creación de estereotipos racistas.
Villalobos recordó que algunos teóricos han ayudado a entender el fenómeno del rechazo y la asimilación cultural de los grupos afrodescendientes. En esa relación, precisó, el “Otro” se demoniza porque es el diferente social. Entonces ocurre la paradoja de la inclusión y la exclusión.
El Dr. Carlos Villalobos mostró que en varias obras de la literatura costarricense está presentes algunos estereotipos contra la comunidad afrodescendiente. Participó también en el foro el Dr. Pablo Hernández (foto Laura Rodríguez).
“Hay una fascinación por el otro, pero al mismo tiempo se activa una esquizofrenia; es decir, un rechazo”, indicó.
Esto explica por qué por un lado en Costa Rica un afrodescendiente es el héroe nacional (Juan Santamaría) y la virgen patrona del país es la “negrita” de los Ángeles, y por el otro, María “la negra”, junto con las curanderas indígenas, como la bruja Zárate, son las hechiceras más famosas del imaginario colonial costarricense.
A lo anterior Chen agregó que en el país se debe discutir a fondo el tema de la literatura y la educación. “Si pensamos que los textos tienen que ser políticamente correctos, tenemos un gran problema, porque tendríamos que censurar una gran cantidad de lecturas”, afirmó.
Los estudiosos de la literatura aseguraron que los estereotipos sobre la comunidad afrodescendiente también están presentes en otros textos literarios que gozan también de mucho reconocimiento social, tales como Los cuentos de mi tía Panchita, de Carmen Lyra, escritos en 1920.
El M.Sc. Juan Carlos Rodríguez hizo una comparación entre Cocorí y El Principito, de Saint-Exupéry, y concluyó que hay características que comparten los personajes protagónicos de ambos textos.
Los dos personajes hicieron famosos a sus respectivos creadores y a los países en los cuales fueron escritos, al ser traducidos a numerosos idiomas.
El rector de la UCR, Dr. Henning Jensen, mencionó que desde los estudios psicológicos se ha podido demostrar que los seres humanos tenemos dificultades de tratar con lo diferente (foto Laura Rodríguez).
Pluralidad y diversidad de lecturas
Para el Dr. Pablo Hernández Hernández, profesor de la Escuela de Filosofía de la UCR, no dar a leer en las escuelas un texto con el que no se está de acuerdo, es renunciar a educar en el entendimiento por disenso.
Cuando Hernández habla de entendimiento, se refiere a “un valor cognitivo vital en la búsqueda de entendimiento entre los diversos mundos y sujetos que habitan el lenguaje y que se expresan en él”.
Del espacio del entendimiento, destacó la pluralidad y diversidad de lecturas e interpretaciones de un texto y “el reto colectivo de entendernos, a pesar de no estar de acuerdo y de no tener todos la misma interpretación, imaginación y los mismos horizontes de ideales o valores”.
Por su parte, el Dr. Henning Jensen Pennington, psicólogo y rector de la UCR, se refirió a la dificultad de los seres humanos de tratar con lo diferente. “El temor ante lo diferente y la agresión ante lo extraño se instaura en la psique humana durante el primer año de vida”, aseguró.
En Occidente se ha dado un intenso proceso de purificación para expulsar de la identidad cultural todos los elementos que no se consideran como parte de la cultura griega. Sin embargo, no existe una cultura pura. “Ese tipo de purificación también lo hemos hecho en Costa Rica”, aseveró.
Jensen manifestó que en ese proceso de purificación hay muchas víctimas y debemos desarrollar sensibilidad hacia el sufrimiento de ellas. “En ese cuidado de lo diferente es importante tomar muy en serio aquello que siente una persona que está situada en lo diferente”, concluyó.
El foro fue moderado por la Dra. Gabriela Arguedas Ramírez, profesora de la Escuela de Filosofía de la UCR.