La venta de riñones en Filipinas

La venta de rinones en Filipinas

La venta de rinones en Filipinas

La venta de órganos humanos está prohibida y penada en casi todas las legislaciones del mundo. Sin embargo, desgraciadamente, hay un mercado negro de proporciones gigantescas. Algo muy grave está fallando en la sociedad cuando miles de personas de muy diversos países se ven en la necesidad de vender un órgano de su cuerpo para poder vivir o para sacar adelante a su familia.

La desesperación económica está llevando a jóvenes a ofrecer uno de sus riñones y hasta parte de su hígado en un sitio de subastas por internet. En un sitio de subastas por internet peruano, uno de los anuncios lee: “Tengo 27 años y vendo riñón en buen estado. Precio a convenir. Es urgente.” Y pone su dirección electrónica de contacto.

El comercio y el tráfico ilegal de órganos humanos está creciendo principalmente en países pobres de Ásia, África y América Latina. Aunque estas transacciones son ilegales y pueden llevar a procesos penales, además del riesgo para la vida que implica una operación en un sitio clandestino y con falta de atención médica adecuada, los “vendedores” piensan que unos pocos miles de dólares pueden cambiarles la vida.

El tráfico ilegal de órganos de seres humanos desde los países pobres hacia los ricos amenaza con perjudicar los programas oficiales de donación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que representan alrededor del 10% de los trasplantes en todo el mundo.

La OMS ha denunciado el aumento del “turismo de trasplantes”: gente urgida a un trasplante que viajan por el mundo para conseguir riñones o trozos de hígado de donantes pobres. Además de los riesgos para la vida de esas personas, este tipo de negocios se prestan a toda clase de abusos. Francis Delmonicom, de la Escuela de Medicina de Harvard, cuenta que un ciudadano de Nueva York pagó 60.000 dólares en un hospital de Sudáfrica por un riñón de un donante que sólo recibió 6.000 dólares por esa “venta”.

Por Dean Menchavez, periodista filipino

 

Fuente: http://eticaarguments.blogspot.com

Enviado por María Elena López.

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