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Etiqueta: militarismo

América Latina: No a la Guerra, No a la OTAN

Pablo Ruiz E.*

Desde América del Sur observamos con mucha preocupación la política, maniobras y ejercicios militares que realizan los países miembros de la OTAN en el mundo y que pueden desencadenar una tercera guerra mundial que tendría consecuencias devastadora para todos los países, incluida América Latina, ya que una tercera guerra mundial contra Rusia o China, eventualmente, podría involucrar armas nucleares.

De acuerdo al Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG):

  • Colombia: Es socio global de la OTAN desde 2018, lo que implica una cooperación estrecha en seguridad, aunque no es miembro pleno.

  • Perú: Designado en 2026 como aliado principal no miembro de la OTAN por EEUU, facilitando cooperación en defensa y tecnología. Además, cuenta con certificación Nivel 2 en catalogación OTAN.

  • Argentina: Mantiene el estatus de aliado importante extra-OTAN desde 1998, fortaleciendo sus lazos.

  • Chile: Vinculado desde 2004 al Sistema OTAN de Catalogación (SOC), avanzando en modernización logística con software de la alianza.

  • Brasil: Usuario del sistema de catalogación de la OTAN y reconocido aliado importante de la OTAN.

Todos estos países, Brasil, Colombia, Chile, Perú y Argentina tienen los más altos gastos militares en América Latina. Por supuesto, en nuestro continente está el aliado más importante de la OTAN que son los Estados Unidos y también está Canadá con los más altos gastos militares.

En el caso de Chile queremos denunciar que el año 2025 la ex ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y la embajadora de Alemania en Chile, Susanne Fries-Gaier, firmaron una “acuerdo técnico con Alemania que apunta a facilitar el intercambio de material militar” que, de paso, permitirá “el acceso a la logística del sistema OTAN -Organización de Tratado del Atlántico Norte-”.

La firma del acuerdo con Alemania es parte de una serie de requisitos de la OTAN para que Chile avance al Nivel 2, lo que permitirá al país catalogar sus propios productos y ofrecerlos en esta vitrina internacional.

El año pasado también, el diario electrónico El Mostrador denunció que existía una operación secreta entre Chile y Alemania. Alemania pedía a Chile la transferencia de al menos 30 vehículos de combate de infantería Marder 1A3. Estos carros de combate, posteriormente, serían enviados a la guerra en Ucrania que es de público conocimiento el gobierno alemán le está enviado equipamientos y armas a Ucrania en esta guerra contra Rusia.

Como organizaciones manifestamos al Ministerio de Defensa de Chile nuestro rechazo a esta venta o transferencia de estos carros de combate y pedimos al gobierno neutralidad y que pusiera fin a esta operación. No estamos de acuerdo que Alemania involucre a Chile en ninguna guerra.

Como ven, Alemania está muy activa en asuntos militares y sumemos a esto que un informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señala que Alemania ha alcanzado, en secreto, las capacidades para fabricar sus propias armas nucleares. Aunque digan que no tienen intenciones nosotros no creemos lo que dice el gobierno alemán porque en la práctica podrían fabricar armas nucleares en muy poco tiempo lo que es concordante con su discurso belicista y sus intenciones de construir el ejército más poderoso de Europa y su apoyo a la política de disuasión nuclear que impulsa la OTAN.

También es preciso señalar que en América Latina sigue la presencia del Reino Unido en las Islas Malvinas donde han realizado en estos años diversos ejercicios militares para asegurar el control estratégico del Atlántico.

El Comité Especial de Descolonización de la ONU (C-24) examina anualmente la «Cuestión de las Islas Malvinas» desde 1964, reafirmando que es un caso de colonialismo que requiere negociaciones bilaterales entre Argentina y el Reino Unido. Argentina ratifica su soberanía e insta a la descolonización, rechazando la autodeterminación isleña.

Así mismo, Página 12, denunció “un nuevo avasallamiento del Reino Unido sobre la soberanía argentina y sus recursos, el gobierno local de las Islas Malvinas habilitó el proyecto de las petroleras Rockhopper, del Reino Unido, y Navitas, de Israel, para extraer 55 mil barriles diarios en el yacimiento Sea Lion, ubicado a 200 kilómetros de Puerto Argentino”.

La OTAN es un instrumento para la guerra y para que las grandes empresas de armamento sigan haciendo negocios y lucrándose con la muerte y la destrucción. Al mismo tiempo, son instrumentos para el saqueo de recursos naturales y para la geopolítica del petróleo.

Denunciamos el ataque a Venezuela y la extorsión que realiza el gobierno de los Estados Unidos y las sanciones impuestas unilateralmente contra el pueblo venezolano.

Denunciamos el bloqueo unilateral contra Cuba y las amenazas constantes que hace Estados Unidos de atacar a este país considerado por Washington como una amenaza. Denunciamos que EEUU sigue manteniendo control ilegal en Guantánamo que no es solo una base militar sino también una cárcel.

Finalmente, manifestamos nuestro apoyo con las diversas iniciativas de la Red Internacional No a la Guerra, No a la OTAN ya que es deber de todos defender la paz y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

* Este artículo ha sido preparado y compartido en el webinario “OTAN: ¿sigue expandiéndose a nivel global?” organizado por IPB y la Red Internacional No a la Guerra, No a la OTAN.

Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org

Fuente: https://www.derechoalapaz.com/america-latina-no-a-la-guerra-no-a-la-otan/

Armas nucleares y la destrucción del espíritu humano

David Andersson / pressenza

Charla presentada como parte del panel de Pressenza titulado “Armas nucleares, amenazas existenciales y periodismo: mirando hacia el futuro” durante el 3er Festival de Comunicación de la Juntanza de Nuestra América CIESPAL, en Quito, Ecuador, el viernes 20 de marzo de 2026.

Las armas nucleares ya han destruido la sociedad que se suponía que debían proteger. Incluso sin una sola bomba que haya explotado, su mera existencia ha corroído el tejido moral, ético y humano de nuestra civilización. Generan una forma de violencia institucional tan profunda, una deshumanización tan completa, que la sociedad destinada a ser protegida por ellos se está colapsando desde dentro, desintegrando ante nuestros ojos.

Tendemos a pensar en términos materiales. Nos tranquilizamos: ninguna bomba nuclear va a caer sobre Nueva York, Ciudad de México, París, Berlín, Calcuta o Beijing. Pero lo que no vemos es el nivel de destrucción psicológica y espiritual que estas armas ya han producido: un miedo generalizado y violencia ambiental que excede lo que los seres humanos pueden absorber para crecer, incluso para desarrollarse, permanecer plenamente humanos. Esta es la verdadera crisis de la era nuclear.

Consideremos a los Estados Unidos, el único país que ha usado estas armas, y sigue siendo el más poderoso del mundo, y sin embargo, una nación en un estado de permanente miedo, que opera en modo de supervivencia. Gasta más en seguridad y militarmente que el resto del mundo sumado, no por fuerza, sino para manejar un temor irracional: el miedo al otro, a los inmigrantes, a la oposición política, al cambio mismo. Las armas nucleares no crearon seguridad, crearon una civilización rehén de su propio arsenal.

Estas armas también han hecho algo más sutil y quizás más dañino: han distorsionado nuestra brújula interior. Han erosionado nuestra capacidad de distinguir entre los estados internos de declive y compulsión, lo crepuscular, lo moribundo, y algo mucho más significativo: la posibilidad de crecimiento interno, de profundidad, de una vida orientada hacia el propósito en lugar de la supervivencia. Cuando la aniquilación es un estado mental permanente, se hace más difícil imaginar, y mucho más construir, algo por lo que vale la pena vivir.

Nosotros, como comunicadores, también somos parte del problema. Transmitimos la violencia como una especie de radiación, normalizándola, convirtiéndola en un elemento fijo de nuestra conciencia diaria, hasta que la lucha se siente casi imposible. Conflicto tras conflicto, bomba tras bomba, genocidio tras genocidio, el espíritu humano es arrasado por un enemigo invisible. Incluso cuando los drones hacen gran parte de la matanza y no se detona ningún arma nuclear, la destrucción espiritual es la misma.

Nos sorprende el colapso del orden internacional, pero ¿por qué deberíamos estar sorprendidos? Las mismas estructuras que produjeron esta arma demoníaca, transformando el equilibrio de poder en un mecanismo de destrucción masiva, ahora se aferran desesperadamente a controlar a cualquier costo. Normalizamos lo absurdo, y ahora vivimos las consecuencias.

Estamos en la fase final de este proceso. E incluso si no se utiliza ningún arma nuclear en Irán, Ucrania o en cualquier otro lugar, su existencia es en última instancia insostenible. La próxima civilización no tendrá más remedio que ir más allá de ellas, no como un acto de idealismo, sino como una necesidad, redirigiendo la energía y los recursos gastados en los arsenales nucleares hacia las prioridades que realmente hacen posible la vida humana y que vale la pena vivir.

Trabajar por la erradicación de las armas nucleares es trabajar por la humanización del mundo.

Video completo de la presentación:

Una alianza militar contra Costa Rica

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

Hay que ser un ingenuo, un lacayo o un ignorante para creer que la alianza militar de Trump está dirigida contra el narcotráfico.

El reciente ejemplo de Venezuela y el conocido caso Irán-Contras cuando la CIA y la DEA intercambiaron cocaína por armas para la contrarrevolución nica, prueban que los principales promotores del negocio de las drogas son los gobiernos de EEUU. La guerra contra las drogas ha sido una mampara para buscar propósitos tan distintos como financiar a la contrarrevolución nicaragüense o apoderarse del petróleo venezolano. Está más que demostrado en múltiples documentos y una extensa bibliografía que esa llamada guerra contra las drogas de EEUU, desde Nixon que la inició hasta Trump, nunca ha tenido mayor interés en combatir el narcotráfico.

Trump acusa que los carteles mexicanos son más fuertes que el ejército de México, aunque los propios informes norteamericanos manifiestan que el 80% de las armas que los narcos poseen provienen de EEUU, incluso armamento propio de ejército estadounidense. ¿Qué hace USA para detener ese tráfico de armas? Prácticamente nada. Y las armas con las cuales los narcos ticos se matan y nos matan de dónde vienen, ¿de China o de Rusia?

Además, ¿qué hace EEUU para detener el consumo de drogas en su país (si no hay demanda, no hay oferta), o perseguir a los carteles de distribución y de lavado de dinero sucio? Prácticamente nada. ¿Entonces, a qué se debe esa exigencia con los países latinoamericanos cuando ellos no contribuyen en nada para controlar los otros componentes del narcotráfico?

Los objetivos de la Alianza Militar de Trump, a la cual se ha adherido entusiastamente el presidente Chaves y la nueva presidenta, son básicamente los siguientes: controlar con la amenaza militar a los gobiernos latinoamericanos, apoderarse de las riquezas naturales e impedir que otras potencias, especialmente China, haga negocios e inversiones en América Latina.

Sin ningún tapujo, Trump, Rubio y sus monaguillos, proclaman a los cuatro vientos que América (el continente) es para los americanos (EEUU) y solo para ellos. Y 12 presidentes, siervos del imperio, asienten obedientemente, compitiendo entre ellos a cuál más de lacayo.

Esta Alianza Militar de Trump a la cual se ha sumado este Gobierno es un ataque no al narcotráfico sino a nuestra democracia, a nuestra Constitución, al ser costarricense.

Este sábado Chaves y su sucesora tiraron al cajón de la basura la lucha en 1856 contra los filibusteros, nuestra tradición civilista, nuestro prestigio internacional de Nación pacífica y la dignidad soberana del país.

Lo que quedó en evidencia este fin de semana es que estos gobernantes están muy lejos de nuestra idiosincrasia y de nuestros más profundos valores patrióticos.

Fahrenheit 911…OTRA VEZ

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En una producción de 2004 dirigida por el cineasta Michael Moore se explicaban las razones subyacentes de los ataques a las torres gemelas tres años antes, las relaciones entre los entornos familiares de Osama Bin Laden y George Bush, así como las verdaderas intenciones comerciales y financieras tras las guerras de Estados Unidos contra Afganistán e Irak.

En la introducción del documental Moore habla con ironía sobre los países “aliados” de Estados Unidos, entre ellos Costa Rica, a la que le dedica carcajadas de humor al ridiculizarla como una de las grandes potencias en la industria de la guerra, mostrando de fondo una carreta típica.

Eran los inicios de un intenso, extraño y contingente siglo XXI. Un siglo en el que el país ha ido perdiendo proyecto, visión de futuro, fuelle diplomático. Esto último sin lugar a dudas ha convertido a Costa Rica en un simple e insignificante punto en el mapa en la distribución de poder desarrollado por Donald Trump y el emporio económico y simbólico que lo acompaña a escala planetaria, incluido el más terrorífico de los encuentros de los fascismos y autoritarismos del presente.

Como si no estuviera devaluada ya la imagen del país a escala internacional, la teatralización de los vínculos Washington-Zapote nos ha dejado en la perplejidad, esperando por la nueva edición de un documentalista que venga a reírse de nuevo en nuestras caras.

Hace pocos días Costa Rica fue uno de los 16 países firmantes junto a Estados Unidos del principio de “paz mediante la fuerza” para el hemisferio occidental. Se queda uno pensando en la paradoja más que en la contradicción y el por qué aparecemos en esa vergonzosa foto de familia.

Como si no bastara el gancho semiótico con que Trump ha “rejuntado” a sus amigos y les ha tirado del brazo para que le apoyen en medio de una escalada de violencia global propiciada por su gobierno y otros gobiernos ahí sí que aliados, mientras escribo estas notas los medios digitales informan sobre la presencia del presidente y su ministra de la Presidencia en la lacónica “Cumbre escudo de las Américas” convocada por Trump, en la que se “analizarán estrategias conjuntas de lucha contra el narcotráfico y la inseguridad”.

No tengo más palabras que agregar. El chiste se cuenta solo.

La conocida y maloliente bota gringa

Gerardo Iglesias y Carlos Amorín / Rel UITA

La región en estado de vulnerabilidad

La invasión a Venezuela por militares de Estados Unidos en la madrugada del sábado 3 de enero ha cruzado la línea imaginaria de la soberanía en América del Sur.

Si bien América Central y el Caribe fueron escenarios de numerosas invasiones directas, América del Sur había sufrido el “intervencionismo” yanqui, pero nunca la “invasión directa”.

No es momento de recuentos históricos, ni de enzarzadas polémicas sobre qué es democracia y qué no lo es. Ahora es momento de alinearse en defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, en la condena más frontal y enfática a la vieja y conocida violencia imperial.

La madrugada de este 3 de enero marcó un antes y un después en nuestra historia regional: mientras Caracas temblaba con explosiones y aviones sobrevolaban la ciudad, el gobierno venezolano denunció una agresión militar brutal de Estados Unidos contra su territorio y población, calificándola de violación flagrante de la Carta de Naciones Unidas y una amenaza directa a la paz en América Latina y el Caribe.

No se trata de una “operación quirúrgica”, sino de una invasión que atropella la soberanía de un pueblo. Ataques a bases civiles y militares, bombardeos en diversos estados del país y la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas extranjeras son hechos que desbordan cualquier excusa de “seguridad” o “lucha contra el narcotráfico”.

Ahora queda totalmente claro dónde está y quiénes ejercen la verdadera tiranía. Los “dictadores” del mundo se sientan en el despacho oval de la Casa Blanca, en los rascacielos corporativos de Nueva York, en el complejo militar industrial. Todos están en Estados Unidos.

El propósito de Donald Trump no pasa por terminar con el narcotráfico, sino en saquear por la fuerza todo el petróleo y la riqueza que el imperio y su combo de transnacionales extractivas dictaminen que le pertenecen.

Desde la Secretaría Regional de la UITA declaramos nuestra total solidaridad y compromiso con el pueblo venezolano.

Imagen: Allan McDonald’s – Rel UITA

La millonaria danza de guerra de Occidente

Gilberto Lopes
San José, 16 de diciembre de 2025

Guerra: la única misión

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el pasado 10 de diciembre, por 312 votos a 112, una autorización de gastos militares por 900 mil millones de dólares para el año fiscal 2026. Con cien mil millones suplementarios aprobados en la pasada primavera, el presupuesto suma más de un billón de dólares (trillion en inglés, billón –millón de millones– en español). Incluye 400 millones de dólares anuales para el suministro de armas a Ucrania en los próximos dos años.

Esto representa cerca de 40% del gasto militar mundial. Una suma récord, asombrosa, difícil de dimensionar. Es más, de lo que gastan juntos los nueve países que le siguen, incluyendo China y Rusia. Para un país cuya deuda hoy se acerca a los 37 billones de dólares (trillion en inglés), es un gasto extraordinario. En el año fiscal 2004 el presupuesto de defensa de los Estados Unidos fue de 850 mil millones de dólares, ligeramente inferior a los 880 mil millones en pago de intereses.

El nuevo presupuesto, que debe ser aprobado por el Senado, se alinea con las preocupaciones de Peter Hegseth, secretario de Guerra de la administración Trump, expuestas el pasado 30 de septiembre a más de 800 generales y almirantes, reunidos en la base de marines de Quantico, en Virginia.

Hegseth hizo un largo discurso. A partir de ahora –afirmó– “la única misión del recién restablecido Departamento de Guerra es librar la guerra”. En su opinión, el pacifismo ignora la naturaleza humana, es ingenuo y peligroso. Nacionalista cristiano de derecha, como el vicepresidente J.D. Vance, Hegseth ha escrito varios libros: contra la ideología woke, contra los islamistas, defendiendo la idea de que quienes aspiran a la paz deben prepararse para la guerra.

“Ustedes matan gente y destruyen cosas para ganarse la vida. No son políticamente correctos y no pertenecen necesariamente a la alta sociedad”. “¡Adelante, disparen, porque somos el Departamento de Guerra!”, arengó a los militares.

Para el presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara, el republicano Mike Rogers, Estados Unidos necesita una fuerza de combate lista, capaz y letal”. “Las amenazas a nuestra nación, especialmente las que provienen de China, son más complejas y desafiantes que en cualquier otro momento de los últimos 40 años”, dijo

Para Hegseth el escenario internacional se asemeja al de 1939. Pasaron muchas cosas en 1939, entre ellas el inicio de la II Guerra Mundial, con la invasión alemana de Polonia, el 1 de septiembre de ese año. ¿En eso estaría pensando Hegseth? ¿Estará pensando en otra guerra mundial?

Cinco semanas después del encuentro en Virginia, Hegseth se reunió, el viernes 7 de noviembre, en el National War College de Washington, con responsables del ejército y representantes de la industria de defensa, para explicitar nuevas normas con las que trabajarían: –No construimos para tiempos de paz. El sistema de contratación pública de defensa, tal como lo conocen, ha dejado de existir. Ahora es un sistema para la guerra.

En una mesa redonda celebrada en esas mismas fechas en el Foro Nacional de Defensa Reagan, el multimillonario Jamie Dimon, presidente de JP Morgan, el principal banco norteamericano, discutió la nueva propuesta con Christopher Calio, director ejecutivo de Raytheon (RTX), una de las principales contratistas del Pentágono.

Somos una empresa bastante patriótica, dijo Dimon. Hemos decidido hacer al menos un 50% más en los próximos diez años en materia de seguridad. “Esto representa 1,5 billones, y luego diez mil millones de inversiones, una cantidad que podría aumentar fácilmente, para financiar las cadenas de suministro de los proveedores con los que Chris podría hacer negocios: si quiere duplicar o triplicar la producción de sus misiles, debe pedir a algunos de esos proveedores que dupliquen o tripliquen su producción”, afirmó.

El mundo ha experimentado grandes cambios, aseguró, destacando el crecimiento de China. Para Dimon, “tener el ejército más poderoso es la mejor manera de disuadir las malas acciones”.

Otra guerra

¿En qué guerra estarán pensando Hegseth, Dimon o los líderes europeos?

Para el secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, “somos el próximo objetivo de Rusia y ya estamos en peligro”.

Rutte habló en Berlín el 11 de diciembre, acompañado del canciller alemán, el demócrata cristiano Friedrich Merz. Estima que Rusia podría estar lista para emplear el uso de la fuerza militar contra la OTAN dentro de cinco años. Una guerra que, en su opinión, tendría “la misma magnitud que la guerra que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos”.

“El señor Rutte, al hacer declaraciones tan irresponsables, simplemente no entiende de qué está hablando«, respondió el portavoz presidencial ruso, Dimitri Peskov, añadiendo que en Rusia se conserva cuidadosamente la memoria de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y de lo que hizo para salvar a Europa del fascismo.

Una guerra contra Rusia dentro de cinco años es una afirmación que los servicios de inteligencia alemanes, franceses o ingleses, sus líderes políticos y militares han repetido, sin que se conozcan públicamente los argumentos en que basan esas estimaciones.

Merz, para quien vivimos “un punto de inflexión” en la política mundial, anunció que Alemania debe prepararse para la guerra y adelantó en seis años para 2029, el objetivo dedicar 3,5% del PIB a gastos militares, pese a la difícil situación económica por la que atraviesa su país.

En su opinión Putin aspiraría a reconstruir la Unión Soviética, para lo que se estaría preparando. Afirmaciones que las autoridades rusas han calificado de “una estupidez”.

Para la jefe de la inteligencia británica, Blaise Metreweli, una Rusia «agresiva, expansionista y revisionista» es una grave amenaza. En un discurso pronunciado el pasado lunes 15, amenazó: «Putin no debe tener ninguna duda; la presión que ejercemos en nombre de Ucrania se mantendrá».

Hegseth podría tener razón cuando compara la situación actual con la de 1939. Fue cuando Alemania inició su avance militar hacia el este, ocupando Polonia y preparándose para la mayor operación de la II Guerra Mundial: la invasión de la Unión Soviética.

El 22 de junio de 1941, 3,5 millones de sodados alemanes cruzaron la frontera de la URSS. En diciembre, algunas tropas estaban a solo 25 km de Moscú y Alemania ya planeaba la ocupación del inmenso territorio del país. Pero no ocurrió así. A partir de entonces, las cosas cambiaron. La resistencia rusa se fue transformando en una ofensiva que terminaría tres años después en Berlín.

¿De qué guerra hablamos?

Merz parece dispuesto a intentarlo de nuevo. Estima que no hay urgencia en un acuerdo de paz en Ucrania. Apuesta por sostener el régimen de Kiev con armas y dinero y aumentar la presión sobre Moscú. Por lo menos públicamente no descartan la idea de que Ucrania puede seguir resistiendo. O de que lo rusos no deben ganar la guerra.

“Todos sabemos que el destino de tu país es el destino de Europa”, dijo el canciller alemán a Zelenski el pasado 8 de diciembre, luego de una reunión en Londres con el presidente francés y el primer ministro británico.

idea similar es la del presidente francés, Emmanuel Macron, para quien Rusia está llevando a cabo una confrontación estratégica con los europeos. “Hemos financiado equipamiento para Ucrania, que está resistiendo, mientras la economía rusa está comenzando a sufrir por nuestras sanciones”, dijo Macron el pasado 8 de diciembre, aunque los resultados en el frente sugieren otra cosa, lo mismo que los indicadores de la economía rusa.

El 18 de noviembre el general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de la Defensa de Francia se dirigió a un Congreso de alcaldes franceses. Los fue a convocar para la guerra. Según la información de que dispongo –afirmó el general– Rusia se está preparando para una confrontación con nuestros países en el horizonte de 2030.

Para el general francés, el peligro no es que los rusos desembarquen en Alsacia, sino que los franceses se vean obligados a actuar en defensa del flanco este de la OTAN. Por lo tanto –agregó– le he indicado a las fuerzas armadas que debemos “estar preparadas en tres o cuatro años”.

¿De qué información dispondrá el general? El presidente ruso he reiterado lo absurdo de esa afirmación. Ha ofrecido garantías por escrito de que no tiene ningún plan de atacar la OTAN. ¿Cuál sería el objetivo de un ataque de esa naturaleza? ¿Qué podría lograr el Kremlin con esa guerra que, naturalmente, sería nuclear?

Es difícil encontrar respuestas razonables para esas preguntas, alguna justificación para un ataque de esa naturaleza. No ha sido Rusia quien ha acercado sus tropas a las fronteras europeas. Ha sido Europa la que ha acercado las fuerzas de la OTAN a las fronteras rusas desde los años 90’s del siglo pasado, contrariando los arreglos negociados con las autoridades soviéticas al final de la Guerra Fría.

Alemania, que ya llevó el mundo a dos grandes guerras, parece dispuesta a intentar nuevamente lo que no pudo lograr en sus intentos anteriores. Cada vez que adopta nuevas medidas para su rearme y se prepara para la guerra contra Rusia ganan relieve las palabras del general indio-británico Lord Hastings Ismay, primer secretario general de la OTAN, cuando definió los objetivos de la organización: mantener los norteamericanos adentro, los rusos afuera y los alemanes abajo. Salvo mantener los rusos afuera, los otros objetivos parecen cada vez más difíciles de lograr.

Pero comparar esa guerra con la que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos –cuando no existían las armas atómicas–, como afirma el sucesor actual de Lord Ismay, es más que una ingenuidad. Una guerra como esa sería algo nunca visto y seguramente la última que viviría la humanidad.

Las advertencia de Moscú: los riesgos de un mundo unipolar

El febrero del 2007, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente ruso advirtió sobre los riesgos que un mundo unipolar significaba para la seguridad de todos. Destacó que la expansión de la OTAN, que su presencia en las fronteras rusas, lejos de ofrecer una mayor seguridad para Europa, “representaba una seria provocación que reducía el nivel de confianza mutua”.

En febrero de 2014 se produjo el golpe en Ucrania que, con apoyo norteamericano y europeo, depuso al presidente Viktor Yanukovich y la acercó a la OTAN. A partir de entonces las relaciones entre el gobierno de Kiev y sus provincias orientales, de mayoría étnica rusas, se deterioraron hasta transformarse en un conflicto armado, mientras la posibilidad de la incorporación de Ucrania a la OTAN aumentaba la tensión con Rusia que, en marzo de ese año, luego del golpe de Estado, se había anexado la península de Crimea.

En 2014 y 2015 las partes involucradas negociaron los acuerdos de Minsk, para resolver ese conflicto, con la participación de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, François Hollande. Negociaciones que luego los garantes europeos reconocieron nunca pretender cumplir. Se trataba apenas de ganar tiempo, mientras armaban a Ucrania para una guerra futura.

En octubre de ese mismo año 2014, Putin hizo otro importante discurso en el foro de Valdai. Habló de los riesgos de un mundo unipolar. Tener un solo centro de poder no hace más manejable el proceso global. Por el contrario –diría– la historia ha mostrado su incapacidad para enfrentar las amenazas reales.

Rusia ya estaba enfrentando las primeras sanciones, por la anexión de Crimea. “Algunos dicen que estamos dando la espalda a Europa, buscando nuevos socios, principalmente en Asia. Déjeme decirles que este no es, de ningún modo, el caso”.

Luego se refirió al desarrollo de conflictos violentos, con la participación directa o indirecta de las grandes potencias. Ucrania “es un ejemplo de esos conflictos, que afectan el balance internacional de poderes”, afirmó Putin. Hemos advertido de las graves consecuencias económicas que podría tener para Rusia la adhesión a la UE de Ucrania –de la que era el mayor socio comercial– y pidió una amplia discusión sobre el tema. “Nadie quiso oírnos, nadie quiso hablar. Simplemente nos dijeron: eso no es asunto suyo. Punto final”.

En septiembre del 2015 Putin viajó a Nueva York, para hablar en la Asamblea General de Naciones Unidas. Al defender la posición de su país ante los diversos escenarios de conflicto en el mundo, insistió en que no se trataba de ambición propia, “sino de reconocer que no era posible seguir tolerando el estado actual de las cosas en el mundo”.

Como en 1939

Desde su punto de vista el espíritu de la Guerra Fría seguía presente en el escenario internacional. Pese a la disolución del Pacto de Varsovia, que unía a los países de Europa del este bajo la conducción de la Unión Soviética, pese al colapso de la misma Unión Soviética, la OTAN seguía expandiendo su infraestructura militar. ¿Para qué?, se preguntó. “Tarde o temprano, esta lógica de confrontación terminará desencadenando una grave crisis geopolítica. Esto es exactamente lo que ocurrió en Ucrania, donde se aprovechó el descontento de la población con las autoridades para orquestar un golpe militar desde el exterior, lo que desató una guerra civil”.

Rusia todavía confiaba que los acuerdos de Minsk podrían lograr el fin del conflicto en las provincias ucranianas fronterizas, donde la confrontación armada costaba ya miles de vidas. Pero, como sabemos, no fue así. La tensión en esos territorios siguió aumentando, sin que prosperara ningún intento de negociación.

El diciembre del 2021, cuando Rusia ya concentraba tropas en la frontera, Putin y Biden hablaron por teléfono. Putin exigió el cumplimiento de los acuerdos de Minsk y que Ucrania no se incorporara a la OTAN. No hubo acuerdo. Quedaban pocas semanas para el inicio de la guerra.

Hace ya varios años que Europa cortó prácticamente todo tipo de contactos diplomáticos con Rusia. Con la OTAN transformada en el brazo armado de la UE, ninguna negociación logra prosperar, mientras Alemania (y sus socios europeos) apuestan por la derrota de Rusia. Pero las presiones para un acuerdo negociado aumentan. Parece difícil que ese conflicto pueda extender más allá del año que comenzará en pocas semanas.

Mientras tanto en Asia escalan peligrosas tensiones. El nuevo gobierno de Japón, al igual que Alemania, revisa las disposiciones de seguridad acordadas al final de la II Guerra Mundial.

No se puede descartar que Hegseth tenga razón. Como en 1939, las costuras de una camisa de fuerza impuesta a los derrotados de la I GM comenzaron a romperse, en la medida en que creían haber llegado su hora de rehacer la historia. E intentaron de nuevo invadir Rusia. El resultado fue una tragedia.

No se puede descartar que el resultado de un nuevo intento sea parecido. Pero podría ser mucho peor… Si queremos sobrevivir, el mundo civilizado tiene la obligación de hacer lo que pueda parar a estos salvajes.

FIN

Por el Día Mundial contra las Bases Militares Extranjeras

Por Pablo Ruiz*

En el marco del Día Mundial de Acción Contra las Bases Militares extranjeras, se realizó este jueves 20 de febrero pasado el Foro Internacional “Territorios de Paz, Bases Militares Extranjeras y Militarismo Global”.

En el foro compartieron su análisis Gabriel Aguirre, organizador para América Latina de Un Mundo Más allá de la Guerra; Ángeles Diez, del Frente Antiimperialista Internacionalista y de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad de España; Mahfud Bechri de la Campaña Internacional contra el Muro de la Ocupación Marroquí en el Sáhara Occidental; Basilio Gutiérrez, embajador de Cuba en Ecuador; Luis Ángel Saavedra, de la Coalición contra la Intervención y Base Militar Estadounidense en Galápagos en Ecuador; y de Carlos Padilla Roiz de la organización Los Necios de Honduras.

Gabriel Aguirre, señaló que esta actividad se enmarca en el Día Mundial de Acción Contra las Bases Militares extranjera «porque el 23 de febrero es la fecha en la que se firma un tratado ilegal en el cual Estados Unidos logra hacerse de la posesión de Guantánamo de una forma ilegítima, de una forma ilegal, y por supuesto contraviniendo todos los principios de respeto al derecho internacional y la soberanía de los pueblos sobre sus territorios».

Aguirre indicó que el mundo está plagado de bases militares, de aproximadamente 900 bases militares, que se encuentran en 96 países. La mayoría son de los Estados Unidos y países de la OTAN.

«¿Cómo se justifica la presencia de las bases militares hoy en el mundo? sustentan la presencia y el derecho que ellos se dan para establecer bases militares en todo el mundo y el primer elemento que debemos mencionar, por supuesto, es la denominada Doctrina Monroe, definida en el año de 1823, diseñada por James Monroe, el quinto presidente de los Estados Unidos, donde, principalmente, se habla de cuál va a ser la orientación de la política exterior de Estados Unidos partiendo de un principio fundamental reclamar 35 de los 28 territorios de las nacientes repúblicas que se estaban independizando de las colonias europeas. Bajo este principio de «América para los americanos» hay que mencionar que el libertador Simón Bolívar decía que los «Estados Unidos parecen estar destinados, por la Providencia, a plagar a América de miserias en nombre de la libertad».

«Un segundo elemento, que también sustenta todo esto, tiene que ver con la tesis del «destino manifiesto» donde John Sullivan, en 1845, dice «otras naciones han emprendido una interferencia hostil contra nosotros con el objeto de frustrar nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitando nuestra grandeza, y frenando el cumplimiento de nuestro destino manifiesto de extendernos por el continente asignado, por la providencia, para el desarrollo libre de nuestros millones que se multiplican anualmente». Es decir, para quienes tengan una interpretación rápida de esto, no es otra cosa más que el pueblo anglosajón destinado por la Providencia, por la divinidad, a hacerse del control del mundo entero. Creo que es un discurso muy similar al que utiliza hoy el Estado sionista de Israel, justamente para justificar su intervención contra el pueblo palestino», dice Gabriel Aguirre.

En embajador de Cuba en Ecuador, Basilio Gutiérrez, recordó que «la República de Cuba, que nació en mayo de 1902, fue una República, como decimos nosotros los cubanos, mediatizada porque dejamos de ser Colonia de España para convertirnos en una semicolonia de los Estados Unidos y eso fue como resultado de la imposición, por la fuerza, de la Enmienda Platt que le daba a los Estados Unidos el derecho de intervenir en los asuntos internos de Cuba, incluso por la vía de la fuerza, cada vez que viera en peligro sus intereses en la isla. Por otra parte, le concedió el derecho de firmar un acuerdo para bases navales y carboneras y establecerlas en la isla. Como resultado de este acuerdo, impuesto, es que se estableció la base naval de Guantánamo, en febrero de 1903, y que está allí, hasta hoy, en contra de la voluntad del pueblo cubano».

«Hoy 117 km cuadrados del territorio nacional de Cuba están ocupados por la base militar de los Estados Unidos, la más antigua del mundo, en contra de la voluntad, en contra de la aceptación del pueblo y del gobierno de Cuba y desde que triunfó la revolución, el 1 de enero de 1959, Cuba, en todos los escenarios, ha dado y sigue dando la batalla para que le sea de vuelta a nuestro país. Es parte de nuestro territorio, que nos ha sido arrebatada por la fuerza y que incluso de manera denigrante ha sido utilizada para traer supuestos terroristas del mundo y ahora para traer allí y hacer una prisión de inmigrantes que dice la administración del presidente Trump son una amenaza para los Estados Unidos y lo hacen violando los Derechos Humanos algo que está probado cómo se violan los Derechos Humanos allí, en la base naval de Guantánamo, cómo se han aplicado torturas terribles contra las personas que están allí», señala el embajador cubano.

Por su parte, Carlos Padilla Roiz, de la organización Los Necios, de Honduras, señaló que el intervencionismo de EEUU «también se manifiesta a nivel ideológico y simbólico y se ha realizado por medio del financiamiento de ONGs, a través de USAID, como el escándalo que hace poco ha sido conocido a nivel mundial, pero también se sabe que desde los años 80, a través de las iglesias protestantes, de las ONGs, de supuesta cooperación cívico-militar que daba una cara más favorable del ejército nacional ante la población, se han ido introduciendo esos procesos de dominación cultural».

«Los Estados Unidos también apoyaron dictaduras militares en muchas décadas y esto también llevó a que el ejército nacional se comportara prácticamente como una extensión del ejército norteamericano a través de la asesoría técnica de lo que ya conocemos de la Escuela de las Américas que han ido introduciendo sus criterios y su visión en el cuerpo de las fuerzas armadas», dice Padilla quien recordó que desde la Base Militar de EEUU en Soto Cano fue expulsado el presidente Manuel Zelaya en el golpe de Estado en Honduras el 2009. La presidenta Xiomara Castro, «se ha manifestado a favor de revisar la relación con EEUU en el marco de la expulsión de nuestros migrantes lo que pone a la vista que no hay una relación soberana o que no hay una relación, mejor dicho, equitativa entre el gobierno de los Estados Unidos hacia nuestro gobierno».

El foro fue organizado por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos; la Coordinadora Ecuatoriana del Movimiento de Amistad y Solidaridad con Cuba; la Asociación Ecuatoriana de Amistad con el pueblo saharaui; el Centro de documentación de Derechos Humanos Segundo Montes Mozo; la Fraternidad Ecuménica Ecuatoriana; y Un Mundo más allá de la Guerra (World Beyond War).

El Día Mundial de Acción Contra las Bases Militares extranjeras, este 23 de febrero, ha sido convocado por la Oficina Internacional de la Paz (IPB), No a la guerra – No a la OTAN, Pace e Bene, RootsAction, Veteranos por la paz, Red de resistentes de la industria de la guerra, Internacional de Resistentes a la Guerra y World Beyond War.

El Foro Virtual Internacional «Territorios de Paz y Bases Militares Extranjeras» está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=oe6g9oxjWmk

* Pablo Ruiz es parte del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas, editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz.

Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas – Chile

www.derechoalapaz.org

La noviolencia como acción política

Cambio global frente al militarismo y la violencia rectora

En el aniversario de la muerte de Gandhi es una gran noticia la próxima publicación del libro «La Noviolencia como acción política. Cambio global frente al militarismo y la violencia rectora», de Juan Carlos Rois, que publicará la editorial La Imprenta a finales de febrero. Es un soplo de esperanza en un contexto de militarización creciente de las sociedades, donde se nos anuncia la inminencia de una guerra inevitable, se nos anima a aumentar el gasto militar, a comprar más armamento, a producir más armas y a mentalizarnos para la llegada de la guerra. Ahora, ya abiertamente, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, nos dice que para aumentar el gasto militar hay que recortar en pensiones, sanidad y otros «lujos» del bienestar, como si todos ellos no fueran lo que nos da la verdadera seguridad y por tanto, el objetivo a defender. Ya conocemos la destrucción, la muerte, la violencia y la clausura de todos los derechos que supusieron las dos grandes guerras mundiales. Ya hemos visto en Gaza, Ucrania o Sudán la barbarie militar convertida en costumbre, orgullo y «heroismo», ayudada por la inteligencia artificial y militar.

¿Qué puede ser peor que la guerra? ¿Qué valores pueden justificar el riesgo de otra gran guerra? ¿Por qué preparar guerras, que nos destruyen?

Frente a este fatalismo interesado que sólo beneficia a los Señores de la Guerra, el libro nos anima a desentrañar las violencias para poder combatirlas y superarlas, nos anima a quitar poder a lo militar y nos aporta las herramientas y estrategias para empoderarnos como sociedad civil, construir sociedades justas y pacíficas y organizar colectivamente la defensa de lo que realmente importa, la defensa y construcción de los servicios comunes, los derechos humanos, el cuidado de las personas y del planeta, para poder vivir todas una vida digna y solidaria. Nos anima a desmilitarizar mentes, economías, territorios… Nos anima a la reconversión de lo militar y su industria en investigación, tecnología y trabajo de utilidad civil, consciente de que si no superamos el militarismo la propia vida está en peligro.

Fuente: https://www.pressenza.com/es/2025/02/la-noviolencia-como-accion-politica/

El Precursor – la abolición del ejército en Costa Rica

Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante*

Transcurría el año de 1919, cuando en el día 13 de septiembre fuera publicado en el Semanario Costa Rica, órgano del Grupo Unión y Progreso un artículo firmado por el joven Cristián Rodríguez, bajo el título: ¿Deben desaparecer los cuarteles?

Recién, en los últimos días del mes de agosto de ese aciago año, había caído la dictadura de los hermanos Tinoco. El país se aprestaba a iniciar una nueva etapa democrática, restableciendo la paz y la armonía entre sus ciudadanos y retomando el camino republicano y democrático.

Don Cristián inicio su artículo con las siguientes palabras: “Ahora que el país está en vías de reorganización y reconstrucción parece oportuno plantear un problema que ha dado que pensar a muchos hombres en diversos países, y que tal vez Costa Rica sea el primero en solucionar. Nos referimos a la supresión de los cuarteles”.

Treinta años después, en 1949, la Asamblea Constituyente de Costa Rica, aprobó el texto redactado por Fernando Lara Bustamante y abolió el ejército de Costa Rica, siendo entonces el primer país en solucionar el problema de militarismo.

Continuaba don Cristián diciendo que los obreros pedirán la supresión de los cuarteles por cuanto ha sido ya un deseo acentuado dados los funestos resultados que “los benditos cuarteles han tenido para el país”.

Agregaba don Cristián: “los cuarteles siempre han sido un organismo odioso y el militar un tipo repulsivo que goza todavía de privilegios heredados de épocas pretéritas en que la casta militar era, con la sacerdotal, la primera de todas las castas”.

Reconoce don Cristián los méritos del heroísmo militar en las guerras, pero decía “hay un heroísmo superior a todos los heroísmos de la guerra. Y es el heroísmo que se requiere en la paz del cual dice Martí que es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra.” Para decirnos más adelante: “nosotros no tendremos guerras que pelear, no somos amigos de armar camorra con nadie”.

En cambio, decía: “De sobra sabemos de qué sirvieron los cuartelas en manos de los tiranos. Pero no se crea que han sido tan funestos sólo en manos de ellos. Han constituido siempre una constante zozobra para los gobernantes civiles”.

Los costarricenses de hoy somos testigos de que con la abolición del ejército esa zozobra constante de que nos hablaba don Cristián ha sido borrada para siempre de nuestros problemas cotidianos. Ningún gobernante ha tenido en los últimos 63 años ningún temor de ser derrocado por la fuerza militar. El intento de golpe de estado llamado el Cardonazo fue previo a la aprobación y vigencia de la Constitución actual y la asonada por la invasión desde Nicaragua en el año 55 no recibió ningún respaldo interno.

Muy bien decía don Cristián reafirmando su tesis: “la acción de los cuarteles es seriamente perjudicial y da lugar a ese funesto pretorismo que nos seguirá amenazando en tanto que ellos existan”.

El otro aspecto que hacía ver don Cristián acerca de lo perjudicial que resultaba el ejército es el aspecto económico del asunto: “Dejarán de haber los grandes premios de los ingentes sueldos militares” y agregaba “sustraen lastimosamente fuerzas necesarias a la agricultura” Y más adelante decía: “La cartera de Guerra consume una parte de los dineros de la economía nacional. Consume como un tonel sin fondo, sin producir nada en cambio”.

Luego pasaba al aspecto sociológico de la existencia de la casta militar y decía: “son escuela de vagancia y fuente muy primordial de desmoralización. El que una vez se ha puesto cuello de celuloide se cree algo así como benemérito de la patria, con derecho a que la Nación lo siga manteniendo por todos los días de su vida; y si no la Nación directamente, tiene que soportarlo la comunidad de la cual será una eterna carga”.

El país es testigo de los beneficios obtenidos gracias a la abolición del ejército, tantos que ni siquiera nos damos cuenta de ellos porque ya son cuatro generaciones las que hemos vivido olvidados de la problemática que tuvieron nuestros antepasados. Los ejércitos son antiquísimas instituciones de todas las civilizaciones conocidas y tiene sus raíces en las propias etapas tribales del hombre primitivo. Es por eso por lo que todavía la totalidad de los países ni siquiera se plantean la decisión de abolir el ejército. Como tampoco se han planteado la posibilidad de vivir en paz y olvidarse de la guerra.

Ese es el mérito de Costa Rica, el heroísmo de vivir con la puerta abierta, el heroísmo superior al heroísmo de la guerra tal y como lo imaginara don Cristián en 1919, lo propusiera don Fernando Lara en 1949.y lo aprobara la Asamblea Constituyente integrándolo a nuestra Carta Magna.

Sobre Cristian Rodríguez nos dice Alberto Cañas lo siguiente:

«Fue en el otoño de 1956 que conocí y entablé amistad con un eminente costarricense que residía en New York hacía más de treinta años: Cristian Rodríguez, propietario de una oficina de traducciones principalmente científicas de gran prestigio, pero además periodista, abogado, filólogo (tres carreras sin diploma), eterno estudiante de la Universidad de Columbia, en la que estaba permanentemente matriculado, pero sin obtener diplomas porque no presentaba exámenes; pagaba por escuchar, escuchaba con inteligencia y, mariposeando por las más diversas disciplinas, se había forjado una cultura no solo amplísima, sino de una solidez petrificante. Si sabía de filosofía, era porque había frecuentado los cursos de Bertrand Russell; si disertaba sobre literatura inglesa, era porque había seguido un célebre cursillo que dictó Bernard Shaw. Y así, se había relacionado, como decía la canción española de moda entonces, con la crema de la intelectualidad”.

“Una tarde me llevó a una reunión de la Academia Americana de Letras ( a la cual estaba invitado como destacadísimo traductor que era), y allí me pasé la tarde estrechando las manos de William Faulkner, de Ernest Hemingway, de John Steinbeck, de Thorton Wilder, de Arthur Miller, no sé de quien más, ni si la lista que he hecho está incompleta o incorrecta, tal fue mi mareo». Alberto Cañas.

 

*Texto publicado en 2012 y compartido con SURCOS por el autor en diciembre del 2023.

El hábito no hace al monje… pero lo distingue

Vladimir de la Cruz

La Presidencia de la República, sin lugar, a dudas es un honor, para quien la ejerza. Es un puesto de trabajo de enorme responsabilidad. Tiene que ver con el desenvolvimiento del Estado, de su Administración pública, con la seguridad del territorio nacional, con la seguridad de las personas, con la defensa de la Soberanía, con la preocupación diaria de velar por la Libertad de las personas que habitan el territorio nacional y con su derecho a disfrutar del régimen de libertades ciudadanas y derechos constitucionales.

Tiene que ver con las relaciones internacionales que, como país, cómo Nación, como organización estatal establecemos, relaciones que descansan constitucionalmente en quien ejerza la Presidencia de la República, y dentro de esa perspectiva el establecimiento de alianzas estratégicas para procurar un mejor desarrollo del país, en todos sus campos.

Tiene la enorme responsabilidad de velar por ver como se logra la mayor felicidad del pueblo y el mayor bienestar posible.

Los actos que realiza la Presidencia naturalmente pueden no satisfacer ni gustar a todos los ciudadanos.

En su ejercicio habrá actos, acciones, programas, poses de quien ejerce la Presidencia que serán aplaudidas por mayoría y que también serán rechazadas por mayoría.

Quien ejerce la Presidencia de la República se espera que conozca la Historia Nacional, sin tener que ser un especialista, que conozca las tradiciones históricas, culturales y populares para que las afirme y enriquezca desde su mandato.

En su ejercicio de la Presidencia el Primer Mandatario de la República, como se conoce a quien ejerce el cargo, simbolizando con ello que está obligado a cumplir el Mandato de sus Mandantes, del Pueblo Soberano, y que no puede separarse de ese Mandato, que está obligado a cumplirlo y respetarlo, que si se aparta de él, por convertirse en un tirano, un dictador, un sátrapa, un gobernante autoritario que no respeta el Estado de Derecho que le regula su gestión, que opera, actúa y reacciona contra el pueblo que le depositó su Mandato, ese mismo pueblo puede, y tiene el Derecho a hacerlo, quitarle el poder de su representación.

A quien ejerza la Presidencia de la República no se le piden grandes atributos. Los más importantes, su honradez, su honestidad, su capacidad de reconocer errores, y de enmendarlos, no ser arrogante, ser trabajador en las tareas que tiene encomendadas, en procurar hacer lo mejor de su trabajo, y ser ejemplo con ello, no ser hipócrita, no burlarse de la gente, ni de quienes lo adversan, respetar con humildad las posiciones u opiniones disidentes, sin burlarse o denigrar a quienes las sostienen, ser generoso y no actuar mezquina y avaramente, no ser codicioso, ni envidioso, ni egoísta viéndose en el espejo de la Patria con quienes anteriormente a él han ejercido el mismo cargo.

No se le piden títulos profesionales. Se le pide que no sea de mal humor, responsable y valiente para actuar en las responsabilidades que se le depositan.

Un rasgo de nuestra sociedad democrática es su sentimiento antimilitarista, que se expresa, en la fortaleza del régimen democrático que vivimos, y en la ausencia de un Ejército, con los males que su existencia provoca, la arbitrariedad, el matonismo, la violación de la privacidad, la restricción de derechos y libertades, la persecución, las detenciones arbitrarias, las torturas y maltratos de detenidos y privados de Libertad, y de sectores opositores, la desaparición física de personas, la prepotencia con que actúan quienes portan armas oficialmente, que intimidan, atemorizan, provocando temor reverencial, abriéndose paso a la fuerza, imponiendo la fuerza institucional del Estado y de los organismos de seguridad, amenazando la integridad física de las personas y su propia vida, imponiendo desde la práctica la pena de muerte, abolida desde 1882, e inaplicada, en varias ocasiones, desde los Gobiernos de José María Castro Madriz, a principios de nuestra vida Independiente.

El antimilitarismo se desarrolló, desde mi punto de vista, con más fuerza cuando militares que se habían distinguido en la Guerra Nacional contra los filibusteros norteamericanos, conspiraron contra el Presidente Juan Rafael Mora y actuaron contra él juzgándolo y asesinándolo, junto al General José María Cañas, en 1860, sin que ese Crimen de Estado haya sido reparado con el Funeral de Estado que se les adeuda. Desde entonces la institución militar existente empezó a debilitarse. En su lugar se fortaleció la educación pública. El último emblema militar, existente en el Escudo Nacional, un cañoncito en su base, fue eliminado hace ya 120 años.

Valores cívicos, ciudadanos, ejercicio de libertades y derechos, controles públicos de los gobernantes se fortalecieron.

La sociedad en todo este proceso entendió que quienes gobernaban debían ser protegidos en su seguridad física, ellos, sus familiares y los miembros de sus gobiernos. La sociedad especializó escoltas presidenciales de seguridad.

Las escoltas presidenciales, el cuerpo de escoltas de los Presidentes, se ha venido formando y especializando como un cuerpo muy destacado, por la enorme responsabilidad que tienen. A los escoltas presidenciales los han entrenado, porque los han enviado a entrenarse, a lugares de alto nivel profesional. Organismos de seguridad como el FBI, el Servicio Secreto de los Estados Unidos, los de Israel, los de China Taiwán, los de Corea del Sur, de la antigua Alemania Federal, y de algunos países latinoamericanos, han servido para el entrenamiento de los oficiales de la guardia civil costarricense que forma parte de ese grupo de Escoltas del Presidente.

Generalmente, en los países, estas escoltas son discretas en su presencia, visten muy bien, no exhiben armas, aunque las porten. Menos exhiben armas de combate o de guerra. Actúan alrededor de los presidentes, en círculos ejerciendo control de quienes se les acercan y de lo que portan quienes se acercan al Mandatario.

Hasta el Gobierno de Daniel Oduber en la Policía Militar, cuerpo policial existente en la misma Casa Presidencial, había un destacamento bien y elegantemente uniformado, de Edecanes que se le ponían detrás al Presidente. A partir del Gobierno de Rodrigo Carazo desaparecieron de la escena. Los guardaespaldas del Presidente se invisibilizaron sin abandonarlo. Vestidos de civil, generalmente de trajes oscuros y corbatas, les acompañaban con discreción.

A los Presidentes Rodrigo Carazo y Oscar Arias les gustaba con frecuencia manejar sus propios carros, seguidos de un carro de escoltas. Un poquito más atrás se cuenta de cuando al Presidente Otilio Ulate, en ejercicio de la Presidencia, caminando, lo atropelló una persona en bicicleta.

Las Primeras Damas de la República, de las que me consta, como las de Rafael Ángel Calderón Fournier, José María Figueres, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado, con frecuencia me las encontré en supermercados haciendo sus compras sin escolta alguna, tan solo su chofer, o tomando un café en Giacomín, en los Yoses, también solas con sus amigas, experiencia que pudieron haber vivido otros ciudadanos con otras Primeras Damas. Igual podría hacer relatos de Vicepresidentes, Ministros y diputados en general, hombres y mujeres, que se desplazaban solos, sin escoltas.

Me impactó una vez en Venezuela, cuando el Presidente Lusinchi, entró a la Ciudad de Maracaibo, donde lo esperaban. Una caravana de carros de por los menos trescientos metros, con carros de bomberos, ambulancias, carros oficiales del Ejército y de las policías locales, oficiales de tránsito en sus motos a montón, sirenas por todo lado, calles y avenidas cerradas por donde pasaba la caravana…No estaba yo acostumbrado a ese espectáculo, que me impactó y me repugnó…

Hoy, en Costa Rica, empiezan a aparecer las orejas del lobo del militarismo, del autoritarismo, del abuso oficial expresado en las acciones que acompañan al Presidente Rodrigo Chaves Robles, que por su propia lengua, porque parece que en muchas ocasiones no liga su lengua con su cerebro, va a seguir haciendo desplantes militarotes como el recién realizado en su gira por la zona sur. Caravanas de vehículos, al estilo que describí de Venezuela, escoltas nada discretas. Al contrario. Un grupo de personas, que más parecía una guardia particular que un cuerpo policial oficial, acompañando de manera agresiva al Presidente en sus pasos. Sus armas eran de exhibición, ametralladoras, armas de combate y de guerra. El primer impacto de las fotografías que vi me trasladaron a los grandes líderes mafiosos de los carteles de las drogas, de paso muy metidos en el país, bajo la complacencia oficial, como se aprecia por los embarques que se hacen a Europa, entre otros detalles. Una de las fotos del Presidente con un armado hasta los dientes a su lado y otro flanqueándolo detrás, exhibiendo sus metralletas parecía no ser Costa Rica. Parecía una finca de un mafioso bien protegido por su cuadrilla militar, aparentemente no muy bien vestidos, sin trajes oficiales de policías, pero bien armados, uno de ellos hasta medio barrigón daba la sensación de la foto…

Si el país empieza oficialmente a desarrollar estos escuadrones militares, sin uniformes, o con uniformes, no estaremos muy lejos, con un déspota, con tiranuelo, con un dictadorcillo, con un gobernante autoritario, de introducir grupos organizados, que desde la Casa Presidencial puedan ejecutar, por la libre, o bajo tenebrosas directrices, amenazas, robos, sabotajes, secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones de ciudadanos, atentados para combatir no solo la delincuencia sino también para amedrentar o eliminar críticos del gobierno y de sus autoridades administrativas, así como a los disidentes políticos, en general, al margen de la legalidad y la constitucionalidad de nuestro Estado de Derecho.

El Presidente goza aún de simpatía expresada en las encuestas, aunque ya decrece su apoyo. Le encanta rozarse con la gente. En sus actos públicos no ha enfrentado manifestaciones ni movilizaciones en su contra. ¿Para qué necesita andar comportándose como un matón presidencial? ¿A cuál Presidente de la región quiere imitar o emular con esos desplantes militaristas, autoritarios, de engendro de dictador?

El hábito no hace al monje, pero lo distingue. Presidente, póngase el traje del Presidente de la República, no el traje del matón, del militarista, del gorila, del personaje autoritario, del irrespetuoso y se va a distinguir en su esencia… No me cabe la menor duda.