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Etiqueta: pedagogía

Comprender antes que simplificar: Reflexiones sobre educación, sexualidad y democracia

Por MSc. Rodrigo H. Campos Hernández

Rodrigo Campos Hernández

Las discusiones públicas sobre sexualidad suelen producir un fenómeno curioso: cuanto más importantes son, más rápidamente se transforman en trincheras ideológicas. En lugar de intentar comprender un fenómeno complejo, las personas terminan obligadas a escoger entre posiciones que se presentan como absolutamente incompatibles. Unos afirman que todo se explica por la biología; otros parecen reducir toda la experiencia humana a construcciones culturales. En ambos casos, el resultado suele ser el mismo: la complejidad desaparece.

Este ensayo parte de una convicción distinta. La tarea del pensamiento crítico no consiste en sustituir una certeza por otra ni en responder a un dogma con un dogma diferente. Su función es abrir preguntas, poner en diálogo conocimientos provenientes de distintas disciplinas y ofrecer herramientas para que cada persona construya su propio juicio.

Si la educación aspira a formar personas verdaderamente libres, no puede limitarse a transmitir respuestas. Debe enseñar, sobre todo, a formular mejores preguntas. Porque allí donde una sociedad deja de preguntar y comienza únicamente a repetir certezas, la educación pierde su capacidad de formar ciudadanos y corre el riesgo de convertirse, cualquiera que sea la ideología dominante, en un simple instrumento de reproducción de creencias.

No es casual que la educación ocupe hoy uno de los lugares centrales en las disputas políticas y culturales. Lo que se enseña en las aulas nunca es irrelevante, porque allí se forman las personas que, dentro de algunos años, tomarán decisiones, ejercerán derechos, asumirán responsabilidades y convivirán con quienes piensan distinto. Por esa razón, las discusiones sobre los contenidos educativos rara vez son únicamente pedagógicas: expresan también diferentes concepciones sobre la sociedad, la ciudadanía y la democracia.

Las recientes declaraciones de la presidenta Laura Fernández, según las cuales mientras su administración gobierne no se enseñará la denominada «ideología de género» en las escuelas y la educación se fundamentará en «la realidad biológica de hombres y mujeres», han reabierto un debate que Costa Rica conoce desde hace varios años. Las reacciones no se hicieron esperar. Para algunos sectores, esas palabras representan la defensa del sentido común, de la familia y de una comprensión objetiva de la naturaleza humana. Para otros, constituyen un retroceso en materia de derechos humanos y una forma de invisibilizar la diversidad existente en nuestra sociedad.

Como suele ocurrir en estos temas, el debate rápidamente quedó atrapado entre dos posiciones enfrentadas. Sin embargo, quizá el problema no consista en decidir cuál de esas posiciones debe imponerse, sino en preguntarnos si ambas logran explicar, por sí solas, un fenómeno tan complejo como la sexualidad humana.

Esa será la pregunta que orientará estas reflexiones.

No se trata de negar la importancia de la biología ni de desconocer el papel que desempeñan la cultura, la psicología o el derecho en la construcción de la experiencia humana. Tampoco se pretende sustituir una visión ideológica por otra. El propósito es mucho más modesto y, al mismo tiempo, más exigente: invitar a pensar si una sociedad democrática puede afrontar un tema de esta naturaleza recurriendo únicamente a explicaciones parciales.

Porque, al final, el verdadero problema no consiste en decidir entre biología o cultura. El problema aparece cuando pretendemos explicar toda la experiencia humana utilizando únicamente una de ellas.

La dimensión biológica: una realidad objetiva, pero no simplista

Sería un error comenzar esta discusión negando aquello que la biología ha demostrado durante décadas.

La especie humana posee una organización sexual basada, en la inmensa mayoría de los casos, en dos configuraciones reproductivas asociadas a los cromosomas XX y XY, al desarrollo gonadal, a procesos hormonales específicos y a la producción de dos tipos distintos de gametos. Esa estructura constituye uno de los pilares de la biología humana y explica el proceso reproductivo de nuestra especie.

Negar esa realidad no fortalece el pensamiento crítico; simplemente desconoce el conocimiento científico disponible.

Sin embargo, sería igualmente incorrecto convertir esa constatación en una explicación completa de toda la experiencia humana.

La propia biología contemporánea ha mostrado que el desarrollo sexual es considerablemente más complejo de lo que durante mucho tiempo se creyó. La investigación genética y la medicina del desarrollo han documentado múltiples variaciones biológicas, entre ellas el síndrome de Turner, el síndrome de Klinefelter, la insensibilidad completa o parcial a los andrógenos, la hiperplasia suprarrenal congénita y otras diferencias del desarrollo sexual.

Estas condiciones representan un porcentaje reducido de la población, pero constituyen realidades biológicas objetivas. No son construcciones culturales ni posiciones ideológicas. Son expresiones de la extraordinaria diversidad con que la naturaleza desarrolla la vida humana.

Precisamente por ello, la biología contemporánea enseña una lección importante: reconocer la existencia de un patrón mayoritario no implica desconocer la existencia de variaciones igualmente reales.

La ciencia rara vez confirma las simplificaciones con las que frecuentemente se desarrolla el debate político.

Por el contrario, suele mostrarnos una realidad mucho más rica, diversa y compleja.

La orientación sexual: más preguntas que respuestas definitivas

Algo semejante ocurre cuando nos preguntamos por el origen de la orientación sexual.

Durante décadas, la investigación científica buscó una explicación única. Se intentó encontrar un «gen de la homosexualidad», una causa exclusivamente hormonal o una explicación puramente ambiental. Ninguna de esas hipótesis logró explicar por sí sola la enorme complejidad del fenómeno.

Hoy existe un consenso considerablemente más prudente.

La evidencia acumulada por la genética, la endocrinología, la neurociencia y la psicología del desarrollo indica que la orientación sexual parece surgir de la interacción de múltiples factores biológicos y ambientales que actúan durante distintas etapas del desarrollo humano.

No existe evidencia que permita afirmar que la orientación sexual sea simplemente una elección voluntaria.

Tampoco existe evidencia suficiente para sostener que pueda explicarse exclusivamente por un único mecanismo biológico.

La respuesta científica, lejos de confirmar posiciones absolutas, invita nuevamente a reconocer la complejidad.

Y esa actitud resulta profundamente educativa.

Porque una de las funciones más importantes de la ciencia no consiste únicamente en ofrecer respuestas, sino también en enseñarnos a convivir con las preguntas cuando la realidad todavía supera nuestras explicaciones.

Esa disposición intelectual —aceptar que el conocimiento avanza precisamente porque continúa investigando— constituye una de las mejores herramientas que la educación puede ofrecer a las nuevas generaciones.

Desde esta perspectiva, enseñar ciencia no significa transmitir certezas inamovibles, sino formar personas capaces de distinguir entre aquello que conocemos con razonable seguridad y aquello que continúa siendo objeto de investigación.

Tal vez esa sea una de las primeras lecciones que convendría recuperar en un debate público donde las respuestas categóricas suelen aparecer con mucha mayor rapidez que la evidencia que pretende justificarlas.

El ser humano no vive únicamente como organismo

Hasta este punto hemos considerado aquello que la biología puede explicar acerca del sexo y del desarrollo humano. Ese recorrido resulta indispensable porque cualquier discusión seria sobre la sexualidad debe partir del conocimiento científico disponible y no de preferencias ideológicas.

Sin embargo, la pregunta fundamental permanece abierta: ¿es suficiente la biología para comprender la experiencia humana?

La respuesta, desde múltiples disciplinas del conocimiento, parece ser negativa.

Los seres humanos nacemos con un cuerpo biológico, pero no vivimos únicamente como organismos biológicos. Desde el mismo momento en que llegamos al mundo ingresamos en una realidad mucho más amplia: aprendemos un idioma, incorporamos normas de convivencia, construimos vínculos afectivos, desarrollamos una personalidad, adquirimos valores, participamos en instituciones y otorgamos significado a nuestras experiencias.

En otras palabras, vivimos simultáneamente en dos dimensiones inseparables. Una pertenece al orden biológico; la otra al universo de los significados que construimos colectivamente.

No se trata de dos mundos independientes ni enfrentados: La biología hace posible la existencia humana; la cultura le otorga sentido.

Por ello, reducir toda la experiencia humana al funcionamiento de los genes o de las hormonas resultaría tan insuficiente como pretender explicar la música únicamente mediante las propiedades físicas de las ondas sonoras. Estas son indispensables para que exista la música, pero no alcanzan para comprender una sinfonía, una canción popular o la emoción que ambas pueden producir.

Algo semejante ocurre con la sexualidad. La biología explica procesos fundamentales del desarrollo corporal; la psicología estudia la construcción de la personalidad, los afectos y la identidad; la sociología analiza la influencia de las instituciones, la familia y la cultura; la antropología muestra que distintas sociedades han organizado históricamente la sexualidad de formas diversas; el derecho determina cómo una comunidad política reconoce la igualdad, la dignidad y los derechos de las personas, y finalmente, la pedagogía reflexiona acerca de la mejor manera de enseñar todo ello.

Cada una de estas disciplinas ilumina una parte distinta del mismo fenómeno. Ninguna puede sustituir completamente a las demás.

Llegados a este punto conviene hacer una precisión que suele perderse en el debate público. Reconocer la complejidad no significa renunciar al conocimiento, sino comprender que distintos saberes responden preguntas diferentes. La genética ayuda a explicar procesos biológicos; la psicología estudia el desarrollo de la personalidad y de la identidad; la sociología analiza la influencia de las instituciones y de la cultura; el derecho determina cómo una sociedad reconoce la dignidad y los derechos de sus integrantes; la pedagogía reflexiona sobre la mejor manera de enseñar todo lo anterior. Cuando una de estas disciplinas pretende explicar por sí sola la totalidad de la experiencia humana, deja de iluminar la realidad y comienza a simplificarla.

Esta constatación posee una consecuencia especialmente importante para el tema que nos ocupa.

La orientación sexual, por ejemplo, no puede comprenderse únicamente observando cromosomas o estructuras cerebrales, pero tampoco ignorándolos. Del mismo modo, la identidad personal no surge exclusivamente de la biología ni exclusivamente de la cultura. Ambas dimensiones interactúan durante toda la vida de cada individuo, en proporciones que la investigación científica continúa intentando comprender.

Por estas razones, precisamente, las respuestas categóricas suelen ser intelectualmente sospechosas.

Cuando alguien afirma que toda la sexualidad humana se explica exclusivamente por la biología, probablemente está simplificando un fenómeno extraordinariamente complejo.

Pero cuando otra persona sostiene que el cuerpo carece de importancia y que toda diferencia responde únicamente a construcciones culturales, incurre en una simplificación equivalente. Los extremos terminan pareciéndose más de lo que imaginan: Ambos reducen la complejidad para hacerla compatible con sus propias certezas.

La ciencia, en cambio, recorre un camino diferente. En lugar de eliminar la complejidad, intenta comprenderla.

Quizá por ello una de las mayores virtudes del conocimiento científico consista precisamente en enseñarnos humildad intelectual. Cada nuevo descubrimiento responde algunas preguntas, pero abre muchas otras. La historia de la ciencia demuestra que las explicaciones definitivas suelen durar menos que las buenas preguntas.

Esta observación resulta especialmente relevante para la educación.

Si la escuela existe para formar ciudadanos capaces de comprender el mundo, difícilmente podrá cumplir esa misión reduciendo los grandes problemas humanos a una única explicación. Educar no consiste en elegir entre la biología o la cultura, entre la genética o la psicología, entre la ciencia o las ciencias sociales. Educar consiste en mostrar cómo todas ellas dialogan para comprender mejor la realidad.

Finalmente, en tiempos donde la polarización parece exigir respuestas inmediatas y absolutas, quizá la función más importante de la escuela sea precisamente la contraria: enseñar que la complejidad no constituye una amenaza para el conocimiento, sino una de sus mayores riquezas.

Programa Alternativas debatirá el papel de la educación religiosa ante los desafíos del futuro

El programa Alternativas dedicará su próxima emisión al tema “Educación religiosa: ¿custodia del pasado o diálogo con el futuro?”, un espacio de reflexión sobre los desafíos contemporáneos de la educación religiosa, su papel en sociedades cada vez más diversas y su capacidad para contribuir al diálogo intercultural y la formación integral de las personas.

La actividad se transmitirá en vivo el 5 de junio de 2026 a las 18:00 horas (-6 UTC) a través de Facebook Live, YouTube y Spotify, como parte de los espacios de análisis promovidos por el Programa Alternativas.

El panel contará con la participación de especialistas con experiencia en educación, pedagogía, psicología y estudios religiosos.

Participará Maricela Pleités, máster en Recursos Humanos por la Universidad María Cristina Aguilera de España, licenciada en Administración Educativa por la UNED, licenciada en Docencia por la Universidad de San José, bachiller en Educación Religiosa por la Universidad Católica y psicóloga en formación.

También formará parte del panel Denisse Vindas Gutiérrez, asesora regional en Educación Religiosa con experiencia en asesoría pedagógica, capacitación docente y desarrollo de estrategias educativas, reconocida por su liderazgo y compromiso con una educación integral e inclusiva.

Asimismo, participará Ramón Gerardo Vega Sánchez, asesor regional, docente y psicólogo, con trayectoria académica en educación secundaria y universitaria, experiencia internacional y reconocimientos por su labor educativa.

El panel se completa con José Mario Méndez, doctor en Filosofía por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador y académico de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional, Costa Rica, quien ha desarrollado estudios sobre educación religiosa y pedagogía intercultural.

La actividad busca generar un diálogo sobre el presente y el futuro de la educación religiosa, sus aportes a la formación humana y su relación con los procesos de transformación cultural, social y educativa.

La transmisión contará además con el apoyo de diversas emisoras aliadas, entre ellas Radio Guanacaste 106.1 FM, Radio Soberanía, Radio Revolución, 506 Ondas Alajuelita y Radio Voces Libertarias 97.3 FM.

Fecha: 5 de junio de 2026
Hora: 18:00 horas (-6 UTC)
Transmisión: Facebook Live, YouTube y Spotify

Los tiempos modernos

Marlin Óscar Ávila.

Marlin Oscar Ávila

Muchas son las costumbres y valores sociales que, aquellos que vivimos hace algunas décadas atrás, ahora las extrañamos.

Por ejemplo, nosotros de niños teníamos prohibido meternos en las conversaciones de nuestros padres con otros adultos, asimismo, expresarnos con palabras soeces o groseras sobre terceros, sin motivos sólidos, etc. Eso no ocurrió, por lo menos en mi ambiente. Si mi madre me escuchaba, me daba fuertemente en mi rostro y, ¡valla que tenía manos gruesas!

En las escuelas había clases por la mañana y por la tarde. Las tareas se llevaban hechas, con nuestra letra y puño. Los maestros anotaban a quienes llegaban tarde y faltaban con las tareas. Nada raro es que nos enviaran a la dirección, de donde se enviarían una nota a los padres y/o nos suspenderían algunos días.

Algunos maestros y padres de familia decían que «la letra con sangre entra».

Entre la corrección metodológica de la enseñanza/aprendizaje y el desarrollo pedagógica hubo avances significativos, sin embargo, los gremios magisteriales no aprovecharon esas oportunidades para fortalecer el aprendizaje del estudiando, confabulándose entre los colegios, para obtener aumentos salariales sin recompensas educativas.

Es así como ahora tenemos profesionales sin mayor sostén técnico y académico. Su disciplina deja mucho que desear y sus resultados son muy frágiles. Así los mismos secretarios de Educación gubernamentales, muchas veces están desactualizados en los avances pedagógicos internacionales y avances tecnológicos de punta.

Académica costarricense galardonada por segunda vez con Doctorado Honoris Causa

Por: Dr. Efraín Cavallini Acuña
Comunicador

La Dra. Ana Yury Navarrete Contreras, académica de la carrera en Pedagogía del Campus Nicoya de la Universidad Nacional de Costa Rica, recibió por segunda vez el Doctorado Honoris Causa, el cual es considerado como la más alta distinción académica internacional.

Este reconocimiento fue otorgado el 13 de septiembre de 2025, por un conjunto de instituciones de gran prestigio como son: las Universidades y Rectorías de UCIEP (México), Brasil; la Red Académica Cultural de Perú y la Red Académica CEREBRUM de Chile.

El acto solemne tuvo lugar en el emblemático teatro de la ciudad de Playa del Carmen, Quintana Roo, México, en un ambiente cargado de reconocimiento académico y cultural. La ceremonia se celebró tras la destacada participación de la Dra. Navarrete como conferencista internacional con la ponencia titulada: ¿Piensa la Inteligencia Artificial IA como el Cerebro Humano?, Exploración de Neuromitos en la Era Digital. Esta investigación inédita provocó el entusiasmo del público y fue ovacionada por cientos de asistentes internacionales.

La doctora Navarrete, reconocida con el segundo título Doctor Honoris Causa por sus contribuciones científicas, educativas, socioculturales, y ambientales, ha liderado desde el corazón de Guanacaste un movimiento educativo de vanguardia enfocado en desmitificar los llamados neuromitos-creencias erróneas sobre el cerebro y el aprendizaje— que persisten en la formación docente y limitan la calidad de la educación. Su labor ha posicionado a Costa Rica, y en particular a Guanacaste, en la vanguardia de la neuroeducación en Centroamérica.

La Dra. Navarrete, oriunda de Santa Cruz, Guanacaste, ha dedicado su trayectoria académica a la investigación, innovación pedagógica y desmitificación de falsas creencias sobre el cerebro y la educación. Su trabajo ha trascendido fronteras, aportando significativamente a la neuroeducación y al fortalecimiento de la calidad educativa a nivel global.

Los resultados de las investigaciones de esta académica evidencian la urgente necesidad de fortalecer la formación docente inicial y continua, incorporando un enfoque neuroeducativo riguroso, actualizado y libre de mitos. Asimismo, se hace evidente en sus planteamientos el valor de un abordaje integral del bienestar que incluya no solo aspectos cognitivos, sino también prácticas relacionadas con la respiración consciente, la alimentación saludable, la actividad física y los vínculos sociales, pilares fundamentales para una educación humanizante y transformadora. No obstante, Navarrete Contreras ha reiterado que: “persisten resistencias institucionales y actitudinales hacia la incorporación de las neurociencias en los sistemas educativos, así como una insuficiente preparación del personal docente en estos temas”. Superar estos obstáculos exige políticas públicas contextualizadas, voluntades políticas comprometidas y liderazgo académico, como el ejemplo que nos da la Dra. Navarrete, quien indicó: “La transformación de los programas de estudio en la primera infancia no puede sustentarse en intuiciones, percepciones subjetivas o políticas educativas coyunturales; debe estar guiada por diagnósticos rigurosos y validados, fundamentados en evidencia científica que garantice el desarrollo integral de la niñez.” Por ello, el propósito de esta educadora es identificar los neuromitos presentes en el sistema educativo costarricense que comprometen la calidad de la educación desde las etapas iniciales del desarrollo infantil.

En la entrega del segundo Honoris Causa cientos de participantes, con gran admiración, se acercaron a felicitarla y a compartir con ella este reconocimiento, reflejando el impacto y la relevancia de su labor en la construcción de una educación más crítica, científica y humanista.

En un contexto global que exige transformar la educación con base en la ciencia, Costa Rica – y específicamente Guanacaste— emerge como referente internacional gracias a la labor pionera de la Dra. Ana Yury Navarrete Contreras, oriunda de Santa Cruz y académica de la Universidad Nacional-UNA, Sede Nicoya-Guanacaste. Hoy, su ejemplo inspira a nuevas generaciones de maestros, investigadores y líderes comunitarios, no solo en Guanacaste, sino en toda Iberoamérica.

Con este nuevo Doctorado Honoris Causa, la Dra. Navarrete reafirma su lugar como referente internacional en el ámbito académico y científico, llevando en alto el nombre de Costa Rica y la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional de Costa Rica en escenarios internacionales.

Contacto: ana.navarrete.contreras@una.cr

Educación, salud y juventud

En un conversatorio del Programa Alternativas participaron Jenny Vásquez, Asdrúbal Marín, Pamela González y Luis Ángel Salazar se reflexionó sobre el proceso educativo y la necesidad de implementar una visión crítica y poner en práctica la pedagogía crítica en la enseñanza. Además, se discute sobre las políticas del gobierno actual, como la Ley del Jaguar, que provienen de un líder elegido democráticamente por la sociedad costarricense pero, elegido por ciudadanos sesgados de información y una mentalidad que no cuestiona lo que los medios y entes digan de la realidad, de modo que la ciudadanía cree todo lo que escucha. 

Se puntualiza sobre la conciencia como una herramienta que nos permite tomar decisiones bien pensadas, éticas y racionales. También, señala que la educación es el medio por el cuál nos podemos enterar de fenómenos y comportamientos externos que nos moldean, por lo que hay que apuntar hacia una educación transformadora, que brinde recursos cognitivos para que las personas cuestionen sus oportunidades y estén dispuestos a innovar para aportar a la sociedad o incluso, ayudar a resolver problemas colectivos. 

Hay muchas fallas en el sistema educativo, tanto en el colegio como en la universidad hay una pérdida de sentido personal entre las personas estudiantes, pero también una desconexión personal con la experiencia educativa que motiva a que las personas abandonen sus estudios o transiten en el espacio pedagógico sin ánimos de aplicar el conocimiento adquirido más que para su trabajo o demanda laboral. Es decir, el aprendizaje no tiende a llevarse a otros espacios fuera de la escuela, la universidad y el trabajo, pero es necesario aplicarlo para contribuir con la mejora continua de la sociedad. 

Además, se conversó sobre las técnicas empleadas por los líderes políticos para “domesticar” a la sociedad a tal punto que, la persona toma un rol de “cosa” en lugar de sujeto. Sobre esto, los participantes indican que para luchar contra las dinámicas de poder, contra la dominación-sometimiento, es imprescindible una educación humanista, una visión crítica y consciente para realizarse individualmente y por tanto, trascender de las narrativas materialistas y capitalistas que nos condicionan. 

Bajo la misma línea, la discusión señala que en muchas ocasiones estas alternativas educativas son satanizadas como socialistas/comunistas, sin embargo hay que pensar en la construcción de discursos antagónicos que suponen que las prácticas neoliberales e individualistas son las que orientan el progreso, mientras que aumenta cada vez más los estilos de vida de encierro, inseguridad, ansiedad y agotamiento; las cuáles implican un retroceso en la calidad de vida de las personas. 

Sobre la educación, se plantea que se deben gestionar nuevas estrategias y técnicas pedagógicas que incluyan temas de autoestima, sana convivencia, tolerancia, cuidado del medio ambiente, y demás temas que permitan humanizar el espacio educativo, sobre todo a las personas jóvenes en escuelas, colegios y universidades. 

Le invitamos a ver el programa: https://www.facebook.com/share/v/PU6aJASzyRC2ewtM/?mibextid=oFDknk

Ley N° 9999: el recuento de los daños a nivel ético-pedagógico

Vilma Leandro Zúñiga
Psicóloga

El 29 de junio del 2021, con 41 votos a favor, se aprobó la Ley N° 9999, la cual pretende prevenir la revictimización y garantizar los derechos de las personas menores de edad en el sistema educativo costarricense. Empezó a regir el 27 de agosto de ese mismo año.

Hasta donde conozco, no tiene reglamento aprobado, lo cual no es un tema menor, ya veremos más adelante por qué.

Es mi criterio profesional que esta ley atenta, severamente, contra la función y la labor de la escuela como instancia formadora de un carácter democrático y democratizante, pues se enfila a destruir la fuente primaria del aprendizaje y motor de la experiencia escolar, que es el vínculo entre la familia, el estudiantado y el centro educativo. No es el único golpe que se ha recibido en esa línea, pero sí podría representar, el zarpazo final. 

Entiéndase “escuela” en este texto como cualquier escenario educativo formal, antes de la universidad, o sea preescolar, primaria y secundaria.

Ahora iré más despacio y trataré de ser lo más detallada posible en mi argumentación.

Este no es un análisis jurídico pues no es mi campo de conocimiento. Más bien se trata de una reflexión “político-pedagógica” como decía Paulo Freire; que integra mi visión como psicóloga social y mi trayectoria en el sector educativo costarricense.

Lo primero a indicar es que me he dedicado, durante casi toda mi vida profesional, a trabajar con niñez y adolescencia, siempre desde un enfoque de derechos, en el que tengo una amplia formación y convicción; de manera que soy la primera en celebrar que se elabore legislación y acciones para la protección de esta población.

Llevo muchos años trabajando en educación, especialmente en el sector público, al que le conozco bastante bien sus luces y sus sombras, que no son pocas en ambos casos. 

Así que, al contraponer, el texto de la Ley 9999 tal cual se aprobó y lo que está aconteciendo en los centros educativos, la mezcla es un desastre por donde quiera que se le mire y, en su aplicación práctica, terminará perjudicando a todas las partes.

Del proyecto de ley: la matrix

Inexplicablemente, este fue un proyecto de ley presentado por una educadora con años de experiencia en el sistema público de educación; se trata de Patricia Villegas Álvarez, exdiputada del Partido Integración Nacional. En el currículum que aparece en el sitio web de ese partido se indica que ha sido docente desde 1990, en los niveles de preescolar y primaria. Tiene una maestría en Administración Educativa por la Universidad de Costa Rica.

            La propuesta de ley de la exdiputada fue apoyada por la Defensoría de los Habitantes, encabezada por Catalina Crespo en ese entonces; fue consultada solo a seis instancias: el MEP, la CCSS, el PANI, la Defensoría, el Servicio Civil y la Unicef. (Cr.hoy, 17 de noviembre del 2022).

Con excepción del Servicio Civil, todas las otras son representantes y garantes de los derechos de la niñez y la adolescencia, integrando un bloque unilateral que no contempla la contraparte interesada, por ser la posible demandada, que es el gremio educativo.

Lo anterior revela un error gravísimo en política -que esperemos que haya sido solo ingenuidad o inexperiencia y no otra cosa- pues, en el campo político, se sabe con claridad que siempre se debe lidiar con intereses contrapuestos y que la creación de algo tan delicado como una ley debe considerar las perspectivas y análisis de todas las partes involucradas.

En la nota de Cr.hoy, se estableció que los representantes de los gremios magisteriales señalaron que no fueron consultados y el trámite de discusión en el plenario fue “vago”. Lo cual ha provocado a que en este momento se estén realizando reuniones y diligencias desde los sindicatos con el Ministerio para revisar la ley, pues, a pocos meses de su aprobación, se ha convertido en una verdadera pesadilla para el funcionamiento interno de muchos centros educativos.

El espíritu de la ley: un sapo en vez de una gracia

Como ya lo dije, el Derecho no es mi campo; sin embargo, realicé algunas consultas a profesionales de esa rama para estar más clara en algunos puntos acerca de la ley. El texto tiene 13 páginas y 16 artículos, a lo largo de los cuales se hace referencia a otras leyes y herramientas jurídicas.

Es un texto corto, se lee rápidamente, pero que tiene, desde mi perspectiva, graves vacíos, los cuales se exacerban pues no tiene reglamento y porque la realidad de los centros educativos es, verdaderamente, muy compleja.

La norma 9999 se creó, supuestamente, para evitar tanto que se revictimice a niños, niñas y adolescentes (NNA), como la impunidad en los procedimientos disciplinarios de funcionarios que tienen denuncias por algún tipo de maltrato contra las y los estudiantes. 

Con esto es evidente que ya existían las herramientas necesarias para atender esas situaciones, tales como el Código de la Niñez y la adolescencia y los diversos protocolos internos del MEP, para citar algunos. Parte de la dificultad ha estado en la ejecución de tales herramientas y la ausencia de la evaluación de esos fallos y falencias para mejorarlos.

Cuando se lee el texto completo, da la impresión de que el espíritu de la ley es totalmente opuesto al del principio de inocencia que rige a las sociedades democráticas: “todos somos inocentes hasta que nos demuestre lo contrario”. Y más bien operaría el “somos culpables hasta que demostremos (aunque no esté muy claro cómo) lo contrario”. En resumidas cuentas, la ley contraviene ese principio universal democrático del derecho sobre la presunción de inocencia y se podría estar violentando el derecho a la defensa del funcionario o funcionaria.

Al establecer el relato de la persona menor de edad como posible único indicio probatorio y que, en caso de duda, debe fallarse a favor de la persona menor de edad “En caso de duda, se optará por la que más beneficie a la persona menor de edad víctima” (art. 10), se parte de la culpabilidad automática de la persona denunciada, por lo que la colocaría en una situación de absoluta vulnerabilidad, que, además, según indica la norma, debe ser suspendida o reubicada a partir del momento mismo de la denuncia.

Sumado a lo anterior, la ley no establece con claridad el procedimiento de defensa de la persona denunciada: las instancias ante las que debe presentar las pruebas, qué tipo de pruebas puede ofrecer, si tendrá un defensor público, qué pasa con su salario mientras está suspendida, si queda absuelta quién repara el daño moral de lo vivido, qué sucede si pasan los tres meses que indica la ley para resolver y el MEP y demás instancias no lo han hecho, qué hacen las jefaturas con ese puesto sin nombramiento, qué pasa con lo que viven los grupos de estudiantes a cargo de esa persona docente, entre otras interrogantes.

El impacto en la educación: descolocar el rol docente

Todo lo anterior lleva a la reflexión central: si lo que digan los y las estudiantes, bajo cualquier concepto, de un o una docente u otro funcionario del MEP, va a ser siempre aceptado de forma unilateral, no solo genera vulnerabilidad laboral y jurídica para esa persona, sino que quebranta, de entrada, la relación docente-estudiante.

La base del aprendizaje formal está en el vínculo que la maestra, maestro o profesor/a establezca con sus pupilos, vínculo que parte del respeto mutuo, de la admiración por un saber que se intenta transmitir y compartir.

Pero sobre todo, por un contrato social implícito basado en ciertas reglas de convivencia social que, en la escuela y el colegio, pasan por aportar en la formación ética y ciudadana de niños, niñas y jóvenes. Todo lo cual implica, entre otras acciones, la corrección y, a veces, la sanción (con aspiración formativa, no represiva) de conductas que atentan contra la convivencia del aula, situación que suele acarrear frustración para los y las estudiantes y a veces también para sus familias.

En este sentido, el año pasado los medios de comunicación han ofrecido amplia muestra de las situaciones de violencia entre estudiantes tan dramáticas que les ha tocado enfrentar a las escuelas y los colegios.

Esta ley, tal cual está planteada, solo va a empeorar el escenario de relaciones que ya se tiene, el personal que es negligente y mediocre se va a esforzar menos porque va a evitar ser sancionado, con lo cual, hará una mediación pedagógica cada vez más deficiente, sin posibilidad de tener una evaluación del desempeño como corresponde, porque aún no se ha discutido ni construido tal mecanismo.

El personal comprometido y riguroso, con vocación y esperanza en lo que hace, es el que más está sufriendo, viéndose arrinconado, con fuertes crisis éticas internas, pues su labor y desempeño como formador se ven seriamente amenazados, así como su estabilidad y futuro laboral. 

Es decir, los malos se harán peores y los buenos tienen, como mínimo, tres posibilidades: 1-se irán del sistema, 2-se harán mediocres, 3-terminarán con peores síntomas del síndrome de quemado por el trabajo de los que ya presentan.

Es innegable que, en los momentos actuales, existe una especie de colapso parental: padres, madres, encargados no saben, en muchos casos, qué hacer con la crianza de sus hijos e hijas.

A veces, con suerte, acuden a los centros educativos en busca de orientación y guía, pero, especialmente en secundaria, se ausentan del todo, siendo el personal docente y administrativo el que debe esforzarse con creatividad y esmero para realizar su labor y llenar los vacíos afectivos y las carencias familiares para que esas personitas rindan y logren alcanzar algunas habilidades básicas para la vida.

Sumemos a toda esa problemática que el espíritu actual alaba y recomienda el facilismo, el mínimo esfuerzo, el individualismo, la excesiva felicitación por tareas y responsabilidades que son absolutamente propias y mínimas de realizar en la infancia y en la adolescencia, la bajísima tolerancia a la frustración debido a una muy frágil regulación emocional; producto de dos tipos de fenómeno: por un lado, el abandono del esquema de protección básico (negligencia familiar) y, por otro, un excesivo mimo.

En ambos casos, chicos y chicas tienen muy pobres herramientas de enfrentamiento a las adversidades del mundo, escasa capacidad de autocorrección e iniciativa y una autorreferencialidad relacionada, en muchas ocasiones, con inmadurez socio afectiva, que repercute gravemente en la orientación para la tarea educativa y el desempeño escolar.

A todo eso se “le entra” en las escuelas y colegios, con todo lo complicado y desgastante que puede ser. La institución educativa está, prácticamente, sola en esta tarea, por eso está condenada a fallar. Esa es una trampa muy peligrosa que estamos viviendo.

Lo anterior se agudiza porque, si, de entrada, se vulnera y desacredita la función docente, invirtiendo los roles jerárquicos (que no es lo mismo que autoritarios), la tarea educativa ahora sí resultará imposible, y por eso, todos perdemos. 

El sistema público educativo en CR siempre ha apostado (con mayor o menor éxito) por una formación integral de la convivencia humana pues se nutre de la diversidad de situaciones y experiencias, con la guía y orientación de personas adultas investidas de una autoridad simbólica, esa había sido su fortaleza para la vida armónica en común. La escuela ha sido un espacio de comunidad afectiva, pedagógica y humanista donde la niñez y la juventud reciben no solo información sino formación para pensar en sí mismas como parte de una sociedad amigable y donde el respeto a los seres humanos es la esencia de la vida social.

El maltrato infantil no es de recibo, es innegable que lo ha habido dentro de las aulas -con impunidad muchas veces- y hay que erradicarlo; pero no a merced de socavar quizá el único espacio potable que le queda a nuestra niñez y adolescencia de los sectores medios y bajos para la vida democrática.

Serie de boletines: “Paulo Freire, 100 años. Pasado y presente de una pedagogía liberadora”

Los grupos de trabajo CLACSO “Educación popular y pedagogías críticas” y “Procesos y metodologías participativas”, presentan una serie de boletines en el marco de la conmemoración de los 100 años del nacimiento de Paulo Freire.

Los mismos tienen como objetivo homenajear y promover la difusión, revalorización y actualización de la obra de Paulo Freire.

Bajo el nombre: “Paulo Freire, 100 años. Pasado y presente de una pedagogía liberadora” los cuatro boletines abarcan las temáticas de: 

  1. Reformulaciones de Freire en las prácticas actuales de Educación Popular ligadas a jardines, escuelas y universidades populares, a colectivos culturales, a la escuela pública estatal, etc.
  2. Cruces/encuentros/diálogos de la tradición freiriana con los feminismos, las luchas socioambientales, los movimientos campesino- indígenas, afrodescendientes y migrantes.
  3. El pensamiento-acción de Freire en su contexto histórico y debates vigentes en la actualidad. Vinculaciones con otras tradiciones intelectuales y militantes.
  4. Aportes del pensamiento freiriano al campo de las metodologías participativas.

Sus creadores, consideran que desde la figura de Freire se aúnan y conjugan elementos que permiten ubicar su persona en un entramado latinoamericano de los pueblos que luchan por su emancipación. Asimismo, su particularidad y referencia, con sus matices representativos de una región, pero con proyección en la visión de una pedagogía eminentemente latinoamericana, que viene a interpelar al mundo.

Usted puede leer esta serie de boletines en los archivos adjuntos en esta nota.

 

Información compartida a SURCOS por Óscar Jara.

A 100 años de nacimiento de Paulo Freire

El pasado lunes 27 de septiembre, la Facultad de Ciencias Sociales y la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica realizó el foro: “A 100 años del nacimiento de Paulo Freire”. Se contó con la participación de: 

  • Oscar Jara Holliday
  • Wanda Rodríguez Arocho

En ese espacio, se conversó sobre el contexto sociohistórico y político del surgimiento de los ideales propuestos por Paulo Freire, además de las principales contribuciones hechas al pensamiento crítico.

Se le invita a revisar la transmisión, la cual pueden encontrar en el enlace adjunto: https://fb.watch/8joD3AwDtd/

Estudiantes de la UNA elaboran cuentos digitales para promover la lectura en niños y niñas

Estudiantes de las carreras de Preescolar, Pedagogía para I y II Ciclos, Educación Especial e  Inglés para I y II ciclos de la División de Educación Básica del CIDE de la Universidad Nacional (UNA) elaboraron 17 cuentos digitales e interactivos para la promoción y el disfrute de la lectura en niños y niñas.

Desarrollados desde el proyecto integrado “Lectoescritura: UNA mirada desde de la Literacidad para la construcción de Ambientes Lectores Inclusivos, a partir la Primera Infancia hasta la Prolongevidad”, de la División de Educación Básica (DEB), los cuentos están disponibles,  tanto en español como en inglés, en una biblioteca virtual y a través de redes sociales.

“Juntos somos mejores”, “En búsqueda de mi mejor amigo”, “Un viaje por el ciberespacio y sus fronteras”  y “En el bosque toda la comunidad está conectada”, son algunos de los títulos que conforman esta colección de cuentos en línea.

La iniciativa se enmarca en la incorporación de nuevas formas de provocar el aprendizaje en el contexto de la pandemia del covid-19, la cual ha exigido ajustes en la mediación pedagógica en todos los niveles del sistema educativo.

Además,  responde al llamado del Consejo Nacional de Rectores (Conare) de declarar el 2021 el año de las universidades públicas por “la conectividad como derecho humano universal”.

Proceso de participación creativa 

En respuesta a  los nuevos retos pedagógicos,  el profesorado de la División de Educación Básica del Centro de Investigación y Docencia en Educación (DEB-CIDE) propuso la generación de experiencias de integración  curricular entre estudiantes de las cuatro carreras mencionadas, con el propósito de crear cuentos digitales para motivar y fortalecer el disfrute de la lectura en la población infantil.

Planificada desde el proyecto Lectoescritura, la estrategia de aprendizaje de integración curricular contempló, en un primer momento, una sesión de motivación para la elaboración de cuentos a cargo de la reconocida autora de literatura infantil Floria Jiménez.

Organizadas en 17 subgrupos,  106 personas estudiantes de las cuatro carreras de la DEB  partieron de este estímulo creativo inicial  para realizar el diseño de los cuentos en forma digital e interactiva.

“Fue una estrategia muy bonita que nos ayudó a conectar con compañeras de otras carreras y compartir saberes”, “nos permitió mostrar nuestro lado más creativo al comenzar un cuento desde cero”, son parte de las valoraciones que hicieron estudiantes de esta experiencia pedagógica.

El resultado de este proceso de participación creativa es una colección de 17 cuentos interactivos en línea para niños y niñas, una herramienta pedagógica que -en las actuales circunstancias- se constituye en apoyo para las personas docentes en general, pero también para padres y madres de familia y otras personas que puedan hacer uso de este recurso digital.

Y es que, al narrar un suceso real o fantástico de manera breve, los cuentos permiten en este caso generar en las personas lectoras una alta identificación con las diversas situaciones que se han presentado a nivel nacional, en el contexto de la pandemia. De esta forma, los cuentos digitales se convierten en un apoyo en la mediación pedagógica para los procesos educativos.

El equipo académico responsable de esta iniciativa está conformado por las especialistas: Isabel Badilla Zamora (Enseñanza del Inglés, con énfasis en Mediación Pedagógica);  Ana María Hernández Segura (Pedagogía en Educación Preescolar con énfasis en Primera Infancia); Sylvia Segura Esquivel  (Pedagogía en I y II Ciclos con énfasis en Educación Social), y Gabriela Solís Sánchez (Educación Especial con énfasis en Proyectos Pedagógicos en Contextos Inclusivos). Además, la parte de divulgación de la biblioteca virtual y las redes sociales, está a cargo de las estudiantes asistentes Raquel Araya y Valeria Brenes.

Los cuentos están disponibles en Biblioteca virtual Cuentos. Proyecto LyE UNA. – Presentaciones de Google   y en las redes sociales del proyecto de Lectoescritura

Instsgram:@lectoescriturauna  https://www.instagram.com/invites/contact/?i=39u1au8a31on&utm_content=iafqbix

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***Mayores detalles con periodista Oficina de Comunicación 8334-4150.

 

Enviado por Oficina de Comunicación de la UNA.

La transformación educativa será transformación política

Esteban Beltrán Ulate.

Por Esteban Beltrán Ulate
Profesor
esbeltran@yandex.com

El sistema educativo no se ha liberado del martillazo neoliberal que pretende movilizar la economía sin importar la vida humana. La estrategia de la economía de mercado tiene como única meta la generación de riquezas sin importar los medios, y es que, en el neoliberalismo el fin justifica los medios: jornadas flexibles, emasculación de contratos, exposición de la fuerza trabajadora a la pandemia, debilitamiento de la estructura sanitaria, entre muchas estrategias más.

El sistema educativo costarricense, viene anunciando a modo de mantra desde finales del 2020, la estrategia “Regresar” (2), todo esto tras una nebulosa de incertidumbres, que parece que solo son reconocidas por aquellos que tienen vínculos cercanos con las instituciones educativas públicas de manera global. La ausencia de indicaciones claras, orientaciones específicas según condiciones por parte de la institución encargada de dirigir el sistema educativo, es la migaja de hambre de cada día.

Luego de que se anuncia un llamado de atención por parte de Contraloría General de la República respecto al llamado Regresar del MEP (2), la Ministra Cruz de manera elocuente en redes sociales, anuncia el retorno, ahora bajo una aparente estrategia responsable llamada “#YoMeCuidoYoTeCuido” (3), como si estuviera a las puertas del Edén. Pero más allá de toda esta parafernalia, la estrategia “Regresar+YoMeCuidoYoTeCuido” no es nada más que un “sálvese quien pueda” con las uñas, ¡quién tenga! Lo anterior implica nuevamente un ensanchamiento: no solo entre instituciones públicas y privadas, sino también, entre el centro y periferia estudiantil de las mismas instituciones públicas. Por otro lado, queda expuesta -entre líneas- la visión del educador por parte de la dirección del sistema educativo costarricense: el maestro máquina. ¿Qué es esto?

En la estrategia “Regresar+YoMeCuidoYoTeCuido”, que será a la medida de cada centro educativo, y bajo la perspectiva de cada director de centro educativo (cabe destacar que al día de hoy hay centros sin una dirección nombrada, por lo que están bajo la tutela del supervisor del circuito educativo), esto implica que la estrategia es poco más que individualista, con las únicas indicaciones de respetar protocolos (sin tener conocimiento si existe en cada centro educativo las condiciones materiales para la adquisición de materiales de limpieza e higiene) y con un aforo determinado que debe responder a las condiciones espaciales de cada aula, servicios sanitarios y lavatorios de cada centro.

En la estrategia “Regresar+YoMeCuidoYoTeCuido” no hay matemática, no hay sentido común; lo que se vislumbra es un desplazamiento de la responsabilidad a los directores y directoras de los centros educativos (que serán consultados constantemente por “estadísticas” frías), y que estos a su vez, posiblemente ejercerán un efecto de presión en cadena a las educadoras y educadores.

Bajo esta metodología que la pandemia ha exacerbado, los centros educativos serán las nuevas maquilas, donde los maestros máquina, sin vacuna de por medio, asumirán la tarea de enfrentar sub-grupos presenciales y megagrupos virtuales, todo dentro de una misma modalidad de jornada que “no es ni chicha ni limonada” (que no distingue día de noche, no distingue días de la semana, no distingue a las y los docentes que pertenecen a más de un centro educativo), pues no es un sistema de trabajo presencial ni mucho menos teletrabajo, sino una mera estrategia bonapartista desde la dimensión política para poder responder a medias a los intereses económicos que se alimentan del sistema educativo formal.

Las y los maestros se expondrán al virus neoliberal y al coronavirus por igual bajo un modelo de explotación, las y los estudiantes (que están excluidos de la vacuna, pero que no están exentos de contagio ni de transmisión a terceros) estarán mediados de manera desigual, los centros educativos bajo la tutela de juntas de educación y juntas administrativas tendrán que sorteárselas para atender las angustias diarias, y desde una oficina seguirán pidiendo las estadísticas, a directores que terminan ahogándose en papeles o bailando al son de la parafernalia.

¿Qué hacer?, (a) las y los docentes debe unirse a nivel institucional y circuital en núcleos educativos, para plantear rutas de resistencia a las directrices emanadas por el Ministerio de Educación Pública (MEP), (b) visibilizar por medio de los medios de comunicación tradicionales y alternativos los escenarios de peligro que exponen la salud pública de la comunidad educativa, (c) presionar con los sindicatos para un plan de educación a distancia con alternativas de tutorías bajo un sistema unificados de aprendizajes base y con un acompañamiento integral de los medios de comunicación masiva, tanto públicos como privados, (d) encontrarnos como comunidades educativas abiertas a la sociedad y abrazar la incertidumbre con brazos de esperanza, hacer una pedagogía popular liberadora al margen de las formalidades que solicite el MEP.

Finalmente, a partir de esta tensión que será resistencia-creatividad durante el 2021, construir redes comunitarias para escribir el bosquejo de la historia que queremos construir, y plasmar de manera local y regional, planes de desarrollo, proyectos de ley, y construir una base popular para una transformación política que nacerá por medio de la transformación de conciencia-educativa-popular desde las bases comunitarias.