Ir al contenido principal

Etiqueta: soberanía nacional

No habrá réquiem por quienes quieren que olvidemos / Parte 3

Rafael A. Ugalde. Q.*

“Hay gente que no es consciente, hay gente que no entiende, hay gente, incluso, que no entenderá jamás. Hay gente que no entiende lo que es la patria ni lo que es la independencia; hay gente que no entiende qué es la historia, cuáles son las raíces de un pueblo; hay gente que no entiende lo que es el sentido de la dignidad patriótica y revolucionaria; hay gente que no entiende los procesos políticos y cuáles son los problemas objetivos” Fidel siempre vigente más que nunca con sus 100 años a cuesta, a partir de este 13 de agosto.

¡Son tiempos difíciles! El personaje de la comedia de la televisión ya no está con nosotros. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?, en medio de esta confusión.

Estamos varados hace rato, otra cosa es el rechazo de esta realidad. Nos agobia a muy pocos – hay que decirlo sin rodeos – un “presente” indefinido, largo como sí estuviera dormido, a veces tiene rasgos de pasado y sí a él sirve, se nos viene encima como futuro inmediato.

En contraste a lo dicho anteriormente, encontraremos mayorías importantes viviendo de ese presente y los pies sobre su propio “cielo “levantado a su medida por años de préstamos millonarios, compra de fuerza de trabajo en promoción y repleto de música celestial.

La otra mitad de este importante bloque va con todo por su propio futuro y su “gloria” construida sobre los escombros celestiales dejados por aquel presente que ya es pasado, pero futuro al fin y al cabo lleno de arcángeles y querubines elevados a “gerentes” y Rasputín de la economía y las finanzas.

Así, entre quienes defienden el presente y el futuro podemos vaticinar desde ahora unas movidas elecciones municipales en 2028 y comicios presidenciales para 2030 como nunca vistos en la democracia de unos y otros. ¿Por qué tendría que ser distintas?

En un amplio documento público hecho circular por la Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES) se convoca a cerrar filas alrededor del Pacto Patriótico Costarricense y defender el Estado Social de derecho, así como impulsar políticas sociales en beneficio de la población.

Entre las organizaciones que forman esta instancia figuran asociaciones y sindicatos de maestros, pequeños y medianos productores agropecuarios de Limón, empleados públicos y privados, entre otras. (Consúltese SURCOS Digital).

A estas múltiples organizaciones sociales aglutinados en la RENASES se sumó el Pacto Patriótico Nacional de reciente actividades e integrado por diputados contrarios a la actual administración encabezada por la presidenta Laura Fernández.

De entrada, no más tienen frente sí el proyecto de ley para liberar la generación privada de electricidad y al parecer un paquetazo fiscal por nuestro gobierno en el exterior que ese no perdona: el FMI.

Es de destacar que dentro de la organización indicada figuran importantes grupos movilizados junto a otros actores, en ocasión de la aprobación del TLC en 2007 y la privatización de las telecomunicaciones en 2008, reformas impulsadas por el gobierno del liberacionista Oscar Arias.

No está de más recordar que dicho mandatario seguramente no tuvo el tiempo necesario para dotar del “carro popular” a Reimundo y todo el mundo; tampoco -por cuestiones de tiempo – nos hizo la “primera nación desarrollada” en Latinoamérica, como prometió en una de las gradas de la Catedral Metropolitana.

Contrariamente, dos décadas después de sus afirmaciones, seguimos desarrollando músculos de brazos y espalda como si estuviéramos en clases de Tai Chi, porque seguimos braceando fuerte para no ahogarnos en aguas tempestuosas.

Sí, veinte años no son nada, como decía Gardel. Un proyecto de armonización de la producción privada sin límites de electricidad tiene el mismo actor dos décadas después, solo que ahora no son ya las telecomunicaciones. Este negocio es prueba superada.

Importantes playas ya no son nuestras. Cualquiera pone una aguja y te obliga a pagar por su Resort si quieres arena y olas.

Por su parte, la Confederación Sindical Internacional “descubre” en su edición 13 de su Índice Global de Derechos 2026, como fundar un sindicato en el sector privado no es equivale a degustar jamón o caviar.

Primero combatieron por todos los medios aquellos sindicatos “rojos” que no le aflojaban a los llamados a profundizar la lucha de clases, exigían transformaciones socioeconómicas y sentaban en el banquillo de los acusados al “imperialismo como enemigo de los pueblos”, hasta llevarlos casi a su extinción.

“No hay tal capitalismo bueno ni imperialismo bueno. Son cortados con las mismas tijeras”, explicaba “Serranito” de grata memoria a los trabajadores de una famosa fábrica en Curridabat, antes de que lo pillaran y echaran a la calle junto a los futuros 25 miembros del sindicato.

Luego siguieron con las organizaciones llamadas “sindicatos blancos” -generalmente afines al gobierno de turno – hasta que les pusieron competencia a modo de asociaciones para estimular, con el dinero de sus agremiados, toda clase de consumo. No sigo. No me gusta hacer leña del árbol caído.

Entrevistado para esta III y última entrega, el historiador ramonense, dirigente popular e internacionalista, Oscar Barrantes, sobre qué falló en estas luchas post Alcoa, expresó que “el pueblo en el caso del TLC y contra el Combo del ICE respondió con creces, pero “quizá falló la dirigencia”. Explicó que los niveles de conciencia surgen de las condiciones materiales de la vida y las relaciones sociales, nunca viene por generación espontánea, señaló

Requerido, entonces, sobre qué había pasado en la lucha contra ALCOA, precisó que le parecía que en ella hubo claridad y estrategia política.

Después de esta lucha nació Pueblo Unido y hubo conciencia sobrada hasta para que muchos ticos integraran las columnas revolucionarias para luchar en Nicaragua, recordó.

Muchos alcanzaron tal grado de conciencia que mueren luchando en Honduras y El Salvador, rememoró.

Periodista: ¿Siguiendo su línea de pensamiento qué hicimos tan mal para acabar todos en este atolladero, con un presente plantado, estacando; en tanto el futuro ya estamos viviéndolo con 13 regímenes de orientación fascista y bajo tutela política absoluta del “Escudo de las América”?

Movilización sindical contra el llamado Combo del ICE (Semanario Universidad).

R/ “Para hacer una aproximación a la realidad social e histórica, es necesario la visión creadora de acción política, pensamiento y praxis social.

El problema central está en relación con la contradicción determinante en la época. Las contradicciones sociales y la contradicción sistémica fundamental de cada época, porque la hay, es el nudo de coordenadas qué deben orientar el proceder de la lucha social, sindical y política.

Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre la necesaria e imprescindible unidad de los movimientos populares, sindicales y fuerzas motrices del cambio político-social en el país. Todo el mundo habla de unidad.

Sin embargo, pareciera que no se encuentra el sendero iluminado que nos lleve a la unidad. Es más, a menudo vemos las ácidas experiencias de movimientos sociales unitarios y a alianzas de pueblo organizado en pelea por reivindicaciones y derechos resquebrajarse y mandar el paquete completo al canasto de la basura.

Después los lloros y las excusas de «yo no fui», «que los principios», «somos unitarios, pero, nos están matando la gente», «la vanidad, el egoísmo y las mezquindades de aquellos» etc. Un lavado de manos general y, «si te vi, no me acuerdo».

Grandes y gigantescas movilizaciones de confrontación social real y emocionantes expectativas se fueron por el caño en Costa Rica en los últimos 26 años, del entrado en décadas, siglo XXI. No las enumeraré, quienes están en el ojo de la política y la lucha social popular las conocen.

Periodista:/ Podría explicar a los trabajadores, a los campesinos sin tierra, a la madre sin casa, a los jóvenes estigmatizados como criminales por no vivir en condominios ubicados en Escalante, Monterán o Dent, ¿dónde queda la política y hasta dónde llega entonces la politiquería?

R./ Ese es el quid del asunto. Es la cuestión de la política. No hablo de politiquería eleccionaria. Me refiero a la política como una categoría científica de lucha por el poder.

Por ende, se comprende que se mueve en los factores internos, contradicciones y entorno de la sociedad, como un complejo de relaciones productivas, sociales y políticas en dinamismo explosivo.

Lucha por derechos universales, inalienables, esenciales en la perspectiva de humanidad. Lucha nacional de los pueblos y lucha de clases.

Lo más concreto nos acerca a un nodo sensible y determinante del diario hacer por el cambio social, del vórtice de la conmoción social, es la acción política.

No podemos separar con un tajo de soberbia del dirigente ególatra y «sábelo todo» – como la cabeza de un cuerpo – la política de la lucha social, sindical, popular.

Descarrilar el justo descontento de las masas – violentados sus derechos – imponiendo falacias como la de que «las movilizaciones sociales y las reivindicaciones populares son ajenas por naturaleza a la esfera política.

Esa tesis revisionista de origen economista en el sindicalismo – como el tradeunionismo inglés y europeo – se extendió a los movimientos sociales y populares en general. No pormenorizaré en este extremo.

Para construir unidad social, popular, juvenil sindical, de combate por la liberación nacional de las cadenas del imperialismo y lucha por la soberanía legítima y originaria, es imprescindible partir de la apreciación correcta de la realidad y las premisas sociales y políticas, tener una doctrina política del movimiento de transformación social, una estrategia y amalgama táctica oportuna y flexible que posibilite las alianzas coyunturales.

De más o menor elongación, según los momentos del curso de la lucha y desenvolvimiento de las contradicciones, fuerzas motrices y correlación de las mismas.

Nos referimos a la dirección o conducción política ineludible de los movimientos sociales y populares. De esa cualidad o capacidad es de lo que ha adolecido el movimiento social, popular y sindical costarricense en las últimas cuatro décadas”, concluyó.

A manera de colofón de este brevísimo recorrido por Nuestra América de tres entregas, los hechos son hechos y aunque a veces creemos no hablan, son como un expediente judicial: nos plática, respiran, sudan y exigen justicia, no importa los años de silencio impuesto.

Sin embargo, cuando un pueblo sale de ese armario, de esa carpeta y borra el número que le habían asignado, aprende inmediatamente la lección: no hay amenazas ni represión que los pare, simplemente avanza como actor histórico.

Sin mecenas, sin intermediarios, exactamente como están plantados ahora los pueblos de Cuba, Bolivia, Argentina, Ecuador, Honduras etc., peleando por su dignidad y a la espera de los que vienen de camino. ¡Qué vendrán, vendrán!

*Periodista, abogado y notario por la UCR, miembro del Comité Bolivariano de Solidaridad con los Pueblos.

¿Quién dirige a las policías nacionales?

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

Hará unos tres días la prensa publicó unas declaraciones dadas por el director del OIJ durante un allanamiento:

“Tenemos mucho tiempo de trabajar con la DEA, compartir información, hacer operaciones en conjunto. En los últimos meses ha sido mucho más estrecha, de tal forma que hay un grupo de oficiales nuestros que trabaja permanentemente con ellos”. (La Nación).

Por otra parte, también se informaba:

“Agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y de la Oficina Federal de Investigación (FBI) ya se establecen de forma permanente en Costa Rica como parte de un reforzamiento en la cooperación bilateral en materia de seguridad.

De acuerdo con información de la Embajada de Estados Unidos, el personal incluye agentes, técnicos y funcionarios administrativos que trabajarán desde las instalaciones diplomáticas ubicadas en Pavas, San José”. (Gente Opa).

Esta participación supuestamente se enmarca dentro del tratado llamado Escudo de las Américas, firmado por Costa Rica en Miami.

Lo primero que habría que aclarar es que ese llamado Tratado no ha sido aprobado por ninguna autoridad nacional y por ende no puede formar parte de nuestro ordenamiento jurídico.

En esta condición las actividades de los agentes de la DEA y el FBI están al margen de la Ley, están actuando ilegalmente con la complicidad de las policías del país, en especial de una del Poder Judicial.

Además, habría que discutir si la presencia de esas agencias, supuestamente civiles o policiales, están actuando contra la Constitución y en especial el artículo 12 que se refiere a la abolición del ejército y la existencia de cuerpos policiales nacionales.

Lo dramático del asunto es que la DEA y el FBI y por supuesto la CIA están participando como policías en activo, forman parte en operativos, como lo dice el director del OIJ, y los oficiales del OIJ trabajan permanentemente con ellos, lo cual indica que son los oficiales de la DEA los que dirigen los operativos y participan activamente en ellos.

La otra gran discusión que surge a raíz de esta participación es hasta dónde llega la soberanía nacional, si estamos siendo cómplices de una ocupación pasiva de nuestras policías por parte de una fuerza que es dirigida desde la Embajada de Estados Unidos, tal y como se consigna también por parte de los mismos diplomáticos estadounidenses.

Es evidente que las fuerzas del narcotráfico son enormemente poderosas y son una multinacional que opera desde paraísos como Dubái y centros bancarios ubicados en Estado Unidos y que en consecuencia es necesaria la coordinación entre las fuerzas de varios países para enfrentarlo. La colaboración con Estados Unidos para combatir el narcotráfico es necesaria y conveniente. El problema es hasta dónde debe llegar esa cooperación; la posibilidad que está en desarrollo en el país es la de entregar las policías preventivas y represivas a las agencias extranjeras, lo cual violenta la soberanía nacional, o realizar una labor de coordinación, cooperación e intercambio de inteligencia, pero sin que esas policías estén subordinadas a la DEA o al FBI.

El otro aspecto es el político. Es evidente que el narcotráfico se ha convertido en la perfecta excusa de EEUU para intervenir abierta y directamente en los asuntos internos de los países, incluyendo en sus procesos electorales. Es totalmente paradójico que mientras el gobierno de EEUU no realiza un trabajo eficiente en su propio territorio, desarmando, deteniendo y desmantelando los carteles gringos, no persigue el lavado de dinero y no educa a su población en el no uso de las drogas, obligue y participe directamente en el combate al narco en los países de América Latina. Debería pregonar con el ejemplo; antes de dar consejos a otros, debería aplicarlos en su país.

Estoy seguro de que muchos fanáticos chavistas están felices con que Costa Rica se convierta en una colonia y que ella toda sea una base militar y creer que el problema del narco se combate con más policías y cárcel, más intervención extranjera, aunque por otro lado condenemos a los jóvenes a la deserción escolar, la falta de comida en los comedores y el abandono constante de las necesidades de los jóvenes y madres costarricenses.

Pero hay que llamar la atención sobre el hecho de que la pérdida de nuestra soberanía, con el pretexto de la lucha contra el narco, solo agregará un problema más en el futuro.

Por el momento tengamos claro que nuestras policías están condicionadas y probablemente hasta dirigidas por la DEA y el FBI desde la Embajada en Pavas.

Venezuela salió perdiendo

Por Nacho Montes de Oca / pressenza

Tras el ataque militar a Venezuela en enero de este año, Estados Unidos saqueó frenéticamente los recursos estratégicos de Venezuela, como el petróleo y el oro. Estados Unidos compra y vende petróleo venezolano a través de cuentas bancarias controladas por el gobierno estadounidense, fiscalizando por la fuerza los ingresos originalmente destinados a Venezuela y permitiendo que Venezuela utilice solo una pequeña parte para comprar bienes a precios elevados en EEUU como un requisito obligatorio.

Los mecanismos de liquidación y uso de los ingresos por venta de petróleo no son transparentes. El ministro de Energía de EEUU, Chris Wright, declaró públicamente que se vendieron al menos U$S 150 millones de barriles de crudo venezolano desde el 3 de enero. Incluso a un precio medio previo al conflicto en Oriente Medio de U$S 60 por barril, los ingresos por ventas de petróleo deberían haber sido de U$S 9.000 millones. Sin embargo, según informes de los medios, Venezuela solo recibió hasta ahora U$S 500 millones de dólares. Además, el ministro del Interior de EEUU, Doug Burgham, afirmó públicamente que había llegado a los EEUU oro por valor de U$S 100 millones procedentes de Venezuela, pero no se reveló si Estados Unidos le pagó ese monto a Venezuela.

Bajo las sanciones y bloqueos prolongados de Estados Unidos, la inflación de Venezuela se disparó un 475% en 2025, un 71% en lo que va de año y registra un aumento anual esperado del 271,6%. En abril de este año, en términos anuales, el dólar estadounidense subió un 403% frente a la moneda oficial venezolana. El nivel de vida de las clases media y baja, cuyos principales ingresos están en moneda local, fueron afectados gravemente.

Aunque el gobierno venezolano afirma utilizar parte de los ingresos de la venta de petróleo para subvencionar los medios de vida de la población debido al control estricto de parte de Estados Unidos, la actual escasez de divisas es grave y la idea de «sembrar el petróleo» no mostró resultados reales.

En 2026, Venezuela es escenario frecuente de diversas protestas y huelgas, con trabajadores industriales, profesores universitarios y otros grupos que exigen continuamente aumentos gubernamentales en salarios y pensiones. El 9 de abril, algunos sindicatos venezolanos organizaron una marcha de cientos de trabajadores activos y jubilados en la capital, Caracas, exigiendo salarios mínimos y pensiones más altos. Durante el proceso, estallaron enfrentamientos físicos con la policía y los agentes utilizaron gases lacrimógenos y otros medios para hacer cumplir la ley. El día 16, el Sindicato Nacional de Sindicatos de Venezuela organizo otra manifestación en la capital, con varios representantes sindicales presentando peticiones a la Embajada de Estados Unidos en Venezuela respecto a estas demandas, convocando elecciones dentro del año, mayores ingresos de los trabajadores, contención de la inflación y la liberación de presos políticos.

Venezuela hoy, ni rendidos ni suicidas

José A. Amesty Rivera

Hablar de Venezuela hoy no es fácil, todo el mundo anda rabioso, cansado, golpeado por años de crisis, sanciones, problemas económicos y peleas políticas. Y en medio de todo esto, mucha gente opina desde la rabia o desde la emoción, pero pocas veces desde la realidad.

Hoy hay dos extremos que no ayudan, por un lado, están los que dicen que Venezuela ya se entregó totalmente y que aquí manda otro país, y por el otro, están los que creen que la solución es lanzarse de una vez a una guerra frontal contra EEUU, como si esto fuera una película donde el pequeño siempre derrota al gigante, pero no, la vida real no funciona así.

Lo primero que hay que decir, aunque a algunos no les guste escucharlo, es algo muy sencillo, Venezuela no tiene cómo enfrentarse militarmente a EEUU de tú a tú. Esto no tiene que ver con cobardía ni con falta de patriotismo, tiene que ver con realidad. Creemos que nos dejamos engañar por aquella falsa noticia en las redes, que, tanto Rusia como China, nos vendieron o nos dieron tales o cuales armas para enfrentarnos al imperio gringo, falsa ilusión o dato peligroso.

EEUU tiene un ejército muy poderoso en nuestro planeta, tiene portaaviones, bases militares por todo el mundo, tecnología satelital, drones, inteligencia militar, una economía gigantesca (aunque hoy disminuida) y aliados internacionales. Venezuela podrá tener dignidad, voluntad y resistencia, pero eso no borra la diferencia brutal de fuerza que existe.

Y cuando uno sabe que está en desventaja, lo inteligente no es lanzarse de cabeza para que te destruyan, lo inteligente es aguantar, proteger al país y esperar mejores condiciones.

Esto pasa hasta en la vida cotidiana, si una persona flaca y desarmada ve venir a diez hombres armados, lo lógico no es salir corriendo a caerle a golpes, porque termina muerto en dos minutos, lo lógico es buscar cómo sobrevivir, cómo proteger a su familia y cómo evitar una tragedia mayor. Y con los países pasa igual.

Por esto uno ve a algunos sectores de izquierda hablando de “guerra total”, “resistencia absoluta” y “patria o muerte”, pero desde un apartamento con aire acondicionado, una universidad europea o un canal de YouTube, es muy fácil pedir sacrificios, cuando el que va a poner los muertos es otro; Muchos de estos intelectuales o seudointelectuales hablan como si las guerras fueran discursos y no cementerios.

Porque una guerra moderna no es una consigna bonita, una guerra moderna significa hospitales destruidos, ciudades sin luz, gasolina desaparecida, comida escasa y miles de familias huyendo. Basta ver lo que pasó en Irak, en Libia o en Siria, países completos quedaron hechos polvo durante años. Entonces uno se pregunta, ¿de verdad algunos quieren esto para Venezuela?

Y aquí hay algo importante, evitar una guerra no significa arrodillarse o dar el brazo a torcer, son dos cosas distintas.

Hay quienes creen que cualquier negociación, cualquier conversación diplomática o cualquier acuerdo internacional significa traición, pero recordemos que ningún país vive aislado del mundo.

China negocia con EEUU, Vietnam negocia con los norteamericanos, hasta Rusia y Estados Unidos, en plena tensión, mantienen canales abiertos; porque los gobiernos, cuando son responsables, tienen que pensar primero en la gente y no en verse “duros” frente a las cámaras.

Por ejemplo, mucha gente critica que existan coordinaciones o acuerdos mínimos con los gringos en temas diplomáticos o de seguridad. Pero si queremos o deseamos que se levanten sanciones, que entren medicinas, que vuelva inversión o que la economía respire un poco, tienes que abrir espacios de negociación, aunque no nos gusten, esto no significa que el país se entregó por completo.

Porque una cosa es negociar bajo presión y otra muy distinta es perder totalmente el control del país.

Si Venezuela fuera realmente un protectorado total, aquí no existirían todavía instituciones nacionales, ni gobierno propio, ni Fuerza Armada venezolana tomando decisiones internas, ni capacidad de negociar petróleo, ni relaciones con China, Rusia, Irán o Turquía, el panorama sería muy distinto. Algunos argumentarían que hay varios tipos de protectorado, ¿y qué?

¿Hay presión de Estados Unidos? Claro que sí, ¿Hay condicionamientos? También. ¿Hay decisiones tomadas bajo necesidad? Sin duda, pero esto no significa que el país desapareció como Estado.

Aquí lo que existe es una situación muy complicada, donde el gobierno trata de sobrevivir en medio de sanciones, amenazas externas y problemas internos enormes, y que trata de preservar la paz.

Y esto nos lleva a otro tema delicado, cierta izquierda que parece más enamorada del discurso radical que de la realidad del pueblo, son los mismos que siempre piden “más confrontación”, “más calle”, “más choque”, pero nunca explican cómo come y como comería la gente en medio de esto.

En 2017, por ejemplo, Venezuela vivió meses de violencia terrible, había muertos, incendios, ataques, ciudades paralizadas y familias aterradas; mucha gente pedía responder con todavía más fuerza y convertir aquello en una guerra abierta, ¿Y qué hubiese pasado?, probablemente el país habría terminado en una tragedia mucho peor.

Lo mismo ocurrió en 2002, mucha gente quería una confrontación total después del golpe contra Chávez, pero si aquello terminaba en guerra civil, hoy quizás Venezuela estaría destruida como otros países donde nunca más hubo estabilidad; a veces, o muchas veces evitar un baño de sangre también es una victoria.

Pero esto cuesta entenderlo cuando uno analiza todo desde una computadora y no desde el sufrimiento real de la gente.

Porque el venezolano común no anda pensando, todo el tiempo, en teorías geopolíticas las 24 horas; el venezolano común quiere tranquilidad, quiere poder comprar comida, prender un bombillo, mandar a sus hijos a la escuela y vivir sin miedo.

Y aquí hay otra verdad incómoda, muchos de los que hoy hablan durísimo jamás han puesto el pecho de verdad.

Hay mucho “guerrero digital” que jamás ha vivido una bomba, jamás ha pasado hambre de guerra y jamás ha visto morir a alguien en un conflicto armado, desde las redes todo el mundo es valiente.

Pero, además, cuando comienzan los tiros de verdad, los muertos siempre salen de los barrios y de los sectores populares, muy poquísimas veces de las oficinas donde se escriben los discursos incendiarios, por esto hoy la prioridad debería ser otra, preservar el país.

No destruirlo por orgullo, ni lanzarlo a una locura imposible, no convertir a los jóvenes venezolanos en carne de cañón en una guerra desigual; y esto no significa abandonar la dignidad nacional, significa entender el momento histórico.

A veces resistir no es atacar, a veces resistir es aguantar, es reorganizarse, es evitar que te destruyan mientras buscas, o se den mejores condiciones.

Esto lo entiende cualquiera jugando ajedrez, jugando dominó o incluso en la vida misma. Si tú estás perdiendo una pelea muy desigual, lo inteligente no es suicidarte, lo inteligente es conservar fuerzas para seguir vivo.

Porque un país muerto no defiende soberanía, un país destruido no construye futuro, y un pueblo enterrado bajo las bombas no disfruta ningún discurso patriótico.

Por esto hoy quizás la tarea más difícil no es gritar más duro, sino tener cabeza fría, entender que Venezuela necesita paz, necesita respirar, necesita recuperarse, y necesita evitar una tragedia mayor que terminaría pagando el mismo pueblo de siempre.

Una palabra final como teólogo y pastor, cuando decimos que necesitamos preservar la paz en el país, y no a la confrontación guerrerista. No hablamos de una paz falsa donde todos callan por miedo; la paz verdadera nace de la justicia, ya que, no puede haber paz, si hay corrupción; si unos pocos acumulan riqueza mientras muchos pasan hambre; si hay violencia contra las mujeres; si se desprecia al migrante; si se destruye la naturaleza; si se explota al trabajador.

La paz del Evangelio exige relaciones nuevas, por ejemplo, resolver conflictos hablando y no destruyendo personas; aprender a escucharnos, aunque pensemos distinto; no usar la religión para dividir; trabajar juntos por el bien común; construir comunidades donde todos tengan voz.

Muchas veces las comunidades, los pueblos, los gobiernos se destruyen por chismes, competencias o luchas de poder; el Evangelio nos recuerda que Dios habita donde hay fraternidad y búsqueda sincera del bien común.

Dios también está, en la olla de sopa comunitaria; en la lucha por la justicia; en la madre que no abandona a sus hijos; en el campesino que trabaja la tierra; en la comunidad que defiende la vida. Cuando el pueblo y su gobierno se organiza para cuidar a los más débiles, ahí está Dios, la presencia de Dios se hace visible en la solidaridad concreta, y todo se vuelve revolucionario.

La ruta está trazada

Óscar Madrigal

Oscar Madrigal

Esta es una frase lapidaria pero absolutamente cierta. Es una afirmación que no da lugar para dudar. El llamado “chavismo” es un proyecto político que va más allá de Rodrigo Chaves y mucho más, de Laura Fernández. Es un programa bien diseñado para “tomar” el Poder Judicial, ganar elecciones, controlar todas las instituciones, reducir derechos civiles, sociales y políticos y el Estado de Derecho, privatizar, minimizar el Estado de Bienestar y, en general, imponer un régimen autoritario alineado con las políticas del gobierno de Trump.

La gran pregunta que surge es: ¿quién ha trazado esa ruta?

Evidentemente no es Rodrigo Chaves. Él no tiene la capacidad intelectual para ello, como se ha demostrado; las funciones que ha desempeñado en su vida profesional en el Banco Mundial han sido de ejecutor, de obedecer órdenes. Sin embargo, hay que reconocer que ha sido un excelente intérprete, un actor de de primera línea para conectar con la gente y llevar a cabalidad la partitura escrita. La actual presidente, heredera del continuismo, es un accidente imprevisto de esa Ruta.

Hay alguien que maneja los hilos detrás de los personajes principales. Pilar Cisneros y su equipo sí tiene la capacidad y la experiencia como para diseñar una campaña y una estrategia orientadas a ganar elecciones. Sin embargo, la Ruta trazada rebasa sus posibilidades. Pilar está moviendo los hilos detrás de Chaves y Laura, pero dentro de unos parámetros predeterminados.

La política costarricense está diseñada desde el exterior, desde el extranjero, y los titiriteros mueven los hilos que le indican los estrategas de la internacional ultraderechista.

No resulta aventurado decir que la política costarricense está dirigida por un grupo, principalmente estadounidense, que dirige las políticas de Trump, Bukele, Milei y otros orientados a salvaguardas los interese económicos de los EEUU.

Esta Ruta implica una intervención directa de los EEUU en los asuntos internos de los países, como se ha demostrado en las elecciones de Honduras, Ecuador, Argentina y otras. Es una intervención sobre los procesos electorales, sobre los partidos, sobre los empresarios, sobre los medios de comunicación, sobre los pueblos, ya sea amenazando y aplicando sanciones. Impone aranceles si no aceptan las decisiones de USA, retiran visas si ponen obstáculos a sus objetivos, secuestran personas y hasta bombardean países.

El gobierno de EEUU interviene descarada o indirectamente a favor de los gobiernos latinoamericanos de su simpatía, que están directamente involucrados en su estrategia de pasar a un nuevo modelo económico-social basado en el autoritarismo.

El gobierno de Chaves se ha apuntado clara y definitivamente en este camino.

La presencia del gobierno de USA en la política costarricense es cotidiana: logró silenciar a los empresarios con la amenaza de las visas ( solo basta leer la entrevista a la directora ejecutiva de la UCAEPP en La Nación, donde se refleja el sometimiento y miedo a las políticas estadounidenses), el retiro de visas a políticos provenientes y empresarios del riñón de la oligarquía nacional; la participación directa de las fuerzas y oficiales de las agencias, como la DEA, CIA y FBI, de los Estados Unidos en las operaciones nacionales contra los traficantes de drogas, con desprecio por nuestra soberanía o saber de los compromisos, que no se conocen, sobre la explotación de los recursos naturales del país. En fin, la Embajada norteamericana está presente en los más diversos eventos políticos nacionales.

La Ruta está trazada por fuerzas externas, poderosas y capaces. Es una ruta inteligente, bien diseñada y se basa -también y no menos importante- en el convencimiento de la gente de que ese sendero es el mejor, sea, el control ideológico para que la ciudadanía no se rebele, sino que simplemente obedezca.

¿Quién está intelectualmente detrás de este gobierno? No es Chaves desde luego. Podría ser Pilar y su equipo, como ejecutores nacionales, sometidos estrictamente a la Ruta trazada internacionalmente por asesores principalmente estadounidenses. El aporte nacional se limitará a la simple adecuación de las formas (a quién atacar, cómo hacerlo, etc.), el manejo de los tiempos, pero bajo la dirección estricta externa.

Los dirigentes chavistas solo están obedeciendo fielmente los dictados de una política claramente diseñada e impulsada desde una internacional enemiga de los pueblos. Creo que es claro.

Ahora bien, ese proyecto autoritario y enemigo de la soberanía de las naciones, encuentra grandes resistencias. Los pueblos no aceptan sumisamente la imposición de medidas que limiten o eliminen los logros sociales y políticos alcanzados. En EEUU la oposición a las políticas nacionales e internacionales de Donald Trump crece hasta producirse casi que guerras civiles en algunos Estados; en Argentina, Bolivia, Panamá, Perú o Ecuador se han producido o están ocurriendo grandes movilizaciones sociales e incluso rebeliones contra las políticas ultraderechistas de esos presidentes. La derecha autoritaria, está lejos de representar la solución a los problemas de América. Los gobiernos autoritarios no resuelven los problemas, los agudizan.

En Costa Rica si no descarrilamos esa Ruta, se van a producir grandes retrocesos sociales y políticos, como está quedando en evidencia. Esa es una tarea nacional.

Cuba, los drones y la fábrica mediática imperial

José A. Amesty Rivera

La reciente publicación del medio estadounidense Axios en su artículo, Exclusiva: Estados Unidos analiza la amenaza de drones de ataque procedentes de Cuba, sobre una supuesta “amenaza de drones cubanos” contra intereses de EEUU, no puede analizarse como una noticia aislada. No estamos frente a un simple reportaje de seguridad internacional, sino ante una operación comunicacional cuidadosamente diseñada para instalar miedo, fabricar consenso y preparar psicológicamente a la opinión pública ante posibles acciones más agresivas contra Cuba.

La historia es vieja en América Latina, cada vez que Washington necesita justificar sanciones, bloqueos, invasiones o golpes blandos, primero construye un enemigo; y para construirlo, necesita medios de comunicación obedientes, amplificadores de rumores, filtraciones “clasificadas”, expertos alineados y titulares alarmistas. Esta vez le tocó nuevamente a Cuba.

El artículo de Axios intenta presentar a Cuba como una especie de plataforma militar ofensiva apoyada por Irán, Rusia y China. Habla de drones, espionaje, asesores militares iraníes, soldados cubanos en Ucrania y hasta posibles ataques a Florida, todo mezclado en una narrativa de tensión permanente.

Pero el mismo texto termina contradiciéndose; después de encender las alarmas durante varios párrafos, reconoce finalmente que los funcionarios estadounidenses “no creen que Cuba represente una amenaza inminente”, es decir, el gran titular se derrumba por sí mismo.

Entonces surge la pregunta elemental, si no existe amenaza inmediata, ¿por qué fabricar semejante escándalo mediático?

Porque el imperialismo estadounidense necesita mantener viva la imagen de Cuba como enemigo, necesita justificar el bloqueo criminal que asfixia al pueblo cubano desde hace más de seis décadas, necesita convencer a la opinión pública estadounidense de que la isla no es una víctima de agresión económica, sino un “peligro regional”. Y aquí entra la maquinaria mediática.

Durante años, muchos sectores progresistas latinoamericanos denunciaron cómo grandes corporaciones mediáticas actuaban como verdaderos partidos políticos de derecha; hoy el fenómeno es más profundo, los medios no solo manipulan elecciones o destruyen dirigentes populares, también ayudan a construir escenarios de guerra.

Axios no actúa aquí como prensa independiente, funciona como canal de filtración de sectores del aparato de seguridad estadounidense. La propia nota admite que la información proviene de inteligencia clasificada, es decir, alguien dentro del poder estadounidense decidió entregar ese relato al medio para que fuera difundido masivamente.

Y el problema no es solo la filtración, el problema es la ausencia total de contraste periodístico. No hay pruebas verificables sobre esos supuestos planes cubanos de ataque, no aparecen documentos públicos, no se muestran imágenes satelitales, no se presentan fuentes independientes, todo descansa sobre “altos funcionarios estadounidenses”.

En otras palabras, el lector debe creerle ciegamente al Pentágono, a la CIA y al Departamento de Estado. Esto no es periodismo serio, es propaganda imperial con apariencia de noticia.

Lo ocurrido recuerda demasiados episodios históricos. EEUU tiene larga experiencia inventando amenazas para justificar agresiones: ocurrió con el hundimiento del Maine en 1898 para intervenir en Cuba, aconteció con el Golfo de Tonkín para escalar la guerra en Vietnam, pasó con las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, ocurrió con las falsas acusaciones sobre Libia, Siria y Venezuela.

Ahora el esquema se recicla contra Cuba utilizando un elemento moderno, los drones. La narrativa es casi de película, una isla pequeña, empobrecida y bloqueada aparece presentada como una amenaza tecnológica regional vinculada a Irán y Rusia; es el clásico mecanismo de miedo geopolítico, y mientras tanto, se oculta la verdadera realidad.

La realidad es que Cuba vive una crisis económica brutal agravada por el bloqueo estadounidense, es que millones de cubanos sufren apagones, escasez y dificultades cotidianas, es que Washington mantiene medidas de asfixia económica destinadas explícitamente a provocar desesperación social, pero nada de esto ocupa los grandes titulares.

Hay además una hipocresía monumental en toda esta campaña. EEUU posee cientos de bases militares alrededor del mundo, mantiene flotas navales cerca de múltiples países, financia guerras indirectas, utiliza drones armados en distintos continentes, invade, sanciona y amenaza constantemente. Sin embargo, cuando Cuba habla de defensa nacional, inmediatamente se convierte en “amenaza”.

La Habana respondió correctamente recordando un principio básico del derecho internacional, todo país tiene derecho a defenderse, y eso es cierto. Cuba conoce demasiado bien la historia de agresiones estadounidenses, como: invasiones, sabotajes, terrorismo, bloqueo económico, atentados y operaciones encubiertas forman parte de más de sesenta años de hostilidad permanente.

¿O acaso ya olvidaron Playa Girón? ¿La Operación Mangosta? ¿Los cientos de intentos contra Fidel Castro?

Cuando un país vive bajo amenaza constante, prepararse defensivamente no es agresión; es supervivencia. Hoy las guerras ya no comienzan solamente con bombas, comienzan con narrativas.

Primero se demoniza al adversario, luego se exagera el peligro, después se habla de “seguridad nacional”, “amenaza regional” o “protección de la democracia”, finalmente llegan las sanciones, las operaciones encubiertas o la intervención directa.

La batalla mediática es parte esencial del conflicto contemporáneo; por esto la política comunicacional de muchos grandes medios occidentales resulta tan peligrosa, no informan para comprender la realidad, informan para moldearla según intereses de poder.

Y en el caso cubano, existe además un objetivo psicológico, aislar internacionalmente a la isla y desgastar moralmente a los pueblos latinoamericanos solidarios con la revolución cubana.

Se busca instalar la idea de que Cuba es inviable, peligrosa, fracasada y aislada, que toda resistencia al imperialismo termina derrotada, que no existe alternativa posible al dominio estadounidense. Es una guerra ideológica permanente.

Desde una perspectiva seria de izquierda latinoamericana, defender a Cuba no significa negar sus problemas internos, económicos o dificultades políticas, significa comprender el contexto histórico real.

No se puede analizar la situación cubana ignorando el bloqueo económico más largo de la historia moderna, no se puede hablar honestamente de crisis cubana sin mencionar las sanciones financieras, el cerco comercial y la persecución económica extraterritorial impulsada por Washington.

Muchos medios internacionales presentan la realidad cubana como si el bloqueo no existiera o fuera un detalle secundario, esto también es manipulación. La izquierda latinoamericana tiene el deber de desmontar esas operaciones comunicacionales, no desde el fanatismo, sino desde el análisis crítico y antiimperialista.

Porque cuando atacan a Cuba, no atacan solamente a un gobierno, arremeten contra el símbolo histórico de soberanía latinoamericana que la revolución cubana representa desde 1959. Acometen la idea misma de que un pequeño país pueda resistir al poder imperial más grande del planeta.

Lo más grave del artículo de Axios, es que normaliza la posibilidad de una acción militar estadounidense; el propio texto reconoce que esa información “podría convertirse en un pretexto para una acción militar”, y aun así publica el material sin cuestionarlo.

Esto demuestra hasta qué punto ciertos medios ya ni siquiera esconden su alineamiento con los intereses geopolíticos de Washington. Se intenta crear una atmósfera donde futuras agresiones parezcan “preventivas”, “necesarias” o incluso “defensivas”, exactamente igual que ocurrió antes de Irak en 2003.

La fórmula se repite: fabricar miedo; exagerar amenazas; demonizar al adversario; preparar psicológicamente a la población; justificar medidas agresivas. Nada nuevo bajo el sol imperial.

Pese a todas las dificultades, Cuba sigue siendo un símbolo incómodo para el poder estadounidense, porque demuestra que un país pequeño puede resistir durante décadas sin rendirse completamente, que sigue defendiendo su soberanía, que aún conserva una profunda legitimidad histórica en amplios sectores populares del continente.

Por esto la ofensiva no es solamente económica, también es mediática, cultural e ideológica. Se busca quebrar la moral colectiva, convencer a las nuevas generaciones de que toda experiencia antiimperialista está condenada al fracaso.

Sin embargo, la historia latinoamericana enseña otra cosa, los pueblos resisten incluso en las condiciones más difíciles. Y hoy más que nunca resulta necesario denunciar cómo ciertos medios corporativos, actúan como instrumentos de guerra psicológica al servicio de intereses imperiales.

La campaña contra Cuba no trata realmente sobre drones, trata sobre soberanía, sobre control geopolítico, sobre el miedo de Washington a cualquier experiencia que desafíe su dominio histórico sobre América Latina.

Por esto, frente a las mentiras mediáticas, frente a las operaciones psicológicas y frente a la manipulación imperial, la tarea sigue siendo la misma, defender la verdad de nuestros pueblos, ejercer pensamiento crítico y mantener viva la solidaridad latinoamericana.

Porque cuando el imperialismo fabrica enemigos, normalmente está preparando agresiones, y porque Cuba, con todos sus ataques y dificultades, sigue siendo una trinchera simbólica de dignidad para Nuestra América.

La presencia de China en América Latina

José A. Amesty Rivera

La gente común de nuestros pueblos latinoamericanos ya no habla de China solamente como un país lejano que compra petróleo, hierro o soya, ahora se habla de una potencia que se está metiendo “hasta la cocina” en América Latina, y no solo en comercio, también en tecnología, puertos, carreteras, energía, telecomunicaciones, inteligencia artificial, vigilancia digital y hasta en el juego político de la región.

En 2026, China dejó de ser simplemente “un cliente grande”, hoy es uno de los actores más poderosos dentro de América Latina y está peleando cara a cara con EEUU y Europa por el control económico y estratégico del continente.

Y la verdad es que esto no pasa de la noche a la mañana; mientras América Latina se hunde entre deuda, crisis económicas, corrupción, industrias quebradas y gobiernos desesperados buscando financiamiento, Beijing llega ofreciendo plata rápida, obras gigantescas y tecnología sin sermones políticos ni condiciones incómodas.

Ahí fue donde China encuentra la puerta abierta, lo que hace veinte años parecía un simple negocio comercial, hoy es una transformación completa del mapa de poder latinoamericano.

China ya controla o participa en puertos, redes eléctricas, minas, telecomunicaciones, proyectos energéticos, satélites y sistemas tecnológicos sensibles; su influencia se mete desde las calles de Bogotá hasta las minas de litio en Bolivia, pasando por el petróleo venezolano y los puertos gigantes del Pacífico.

Y mientras muchos gobiernos celebran inversiones y acuerdos, otros advierten que la región podría estar entrando en una nueva forma de dependencia extranjera; porque sí, cambió el jugador, pero el riesgo de subordinación sigue allí.

El comercio es probablemente la cara más visible de esta expansión, china ya es el principal socio comercial de varios países sudamericanos, compra cantidades cuantiosas de soya, cobre, hierro, petróleo, carne y litio, mientras inunda la región con maquinaria, tecnología, paneles solares, productos industriales y vehículos eléctricos.

Hoy el comercio entre China y América Latina supera el medio billón de dólares al año, una cifra que hace dos décadas parecía pura ciencia ficción.

Pero detrás de estos números bonitos aparece una realidad incómoda; América Latina sigue exportando materia prima barata e importando productos industrializados, o sea, seguimos jugando el viejo papel de proveedores de recursos mientras otros se quedan con la tecnología, la industria y las ganancias grandes.

Brasil es uno de los mejores ejemplos. China se convirtió en el principal comprador de soya brasileña y también absorbe enormes cantidades de hierro, petróleo y carne; hay regiones enteras del agro brasileño que dependen directamente de lo que decida Beijing. Si China compra más, la economía rural respira, si China baja las compras, miles de productores tiemblan. Este nivel de dependencia ya preocupa dentro de sectores industriales brasileños, especialmente porque productos chinos mucho más baratos están golpeando fábricas locales y aumentando la vulnerabilidad económica.

Mientras tanto, empresas chinas avanzan sobre redes eléctricas, energía, puertos y telecomunicaciones. Huawei prácticamente se volvió protagonista del despliegue tecnológico brasileño y juega fuerte en las redes 5G.

Además, marcas chinas de vehículos eléctricos están entrando agresivamente al mercado latinoamericano, desplazando poco a poco a fabricantes occidentales. Y aquí es donde la pelea geopolítica se pone seria, porque el 5G no es solamente internet rápido, aquí también se juega inteligencia artificial, automatización industrial, vigilancia urbana y control de infraestructura crítica.

Washington lo sabe perfectamente, por esto Estados Unidos lleva años presionando a gobiernos latinoamericanos para frenar el avance tecnológico chino.

Argentina enfrenta otro escenario delicado. El país tiene una de las mayores reservas de litio del planeta, un recurso fundamental para baterías, autos eléctricos y toda la transición energética mundial. China ya se está posicionando fuerte dentro del llamado “triángulo del litio”, compartido con Bolivia y Chile. Pero además del litio, Beijing financió represas, ferrocarriles y proyectos energéticos argentinos. Y el punto más sensible sigue siendo la estación espacial china instalada en Neuquén, en plena Patagonia. Oficialmente es una base científica.

Extraoficialmente, muchos en Washington sospechan posibles usos militares o de inteligencia. Esto demuestra que la competencia entre China y EEUU ya no ocurre solamente en Asia o en el Mar del Sur de China, la batalla también se está jugando en territorio latinoamericano.

Chile ocupa otro lugar clave porque controla algunos de los minerales más importantes para el futuro energético global. El cobre chileno es vital para industrias tecnológicas y eléctricas, mientras el litio se vuelve prácticamente oro moderno; China ya participa en minería, energía y telecomunicaciones chilenas.

Y EEUU mira con preocupación proyectos relacionados con cables submarinos, centros de datos y redes digitales estratégicas, porque quien controle los minerales críticos y la infraestructura digital del futuro tendrá una ventaja brutal sobre la economía mundial.

Perú se ha convertido en uno de los principales laboratorios de expansión china en infraestructura; empresas chinas tienen enorme presencia en minas de cobre y oro, pero el proyecto que más preocupa a Washington es el megapuerto de Chancay. Este puerto, financiado con capital chino, podría cambiar completamente las rutas comerciales entre Sudamérica y Asia. Para Beijing, es una pieza estratégica dentro de su expansión marítima global, para EEUU, es otro punto de influencia china creciendo en el Pacífico latinoamericano.

Bolivia también entró de lleno en el tablero geopolítico gracias al litio. Durante años el país tuvo dificultades para industrializar sus reservas, y ahí apareció China ofreciendo financiamiento, tecnología y acuerdos industriales. Además, crecieron convenios relacionados con satélites, telecomunicaciones y vigilancia digital. Muchos ya llaman al litio “el petróleo del siglo XXI”, y no es exageración. El país o bloque que domine ese recurso tendrá poder enorme sobre la economía energética del futuro.

Venezuela representa probablemente uno de los vínculos más profundos entre China y América Latina. Durante años, Beijing prestó miles de millones de dólares respaldados con petróleo venezolano, incluso después del colapso económico, China mantuvo apoyo financiero, tecnológico y diplomático al gobierno venezolano. Empresas chinas participaron en telecomunicaciones, sistemas de monitoreo estatal y vigilancia digital, y esto encendió todas las alarmas en Washington. Porque para EEUU no se trata solamente de negocios, también ven una expansión de modelos de control político apoyados en tecnología china.

Colombia muestra otro fenómeno interesante, aunque históricamente fue uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en Sudamérica, China logró avanzar fuerte en infraestructura y tecnología. El metro de Bogotá, construido por un consorcio chino, es uno de los símbolos más visibles de ese avance. Incluso empresarios colombianos comenzaron a mirar más hacia Asia mientras algunos mercados occidentales se desaceleran; esto manda un mensaje clarísimo, hasta los aliados tradicionales de Washington están buscando diversificar relaciones.

México vive quizás el equilibrio más complicado de todos, su economía depende profundamente de EEUU, pero China ya se volvió clave en manufactura, electrónica y vehículos eléctricos. Washington acusa constantemente a empresas chinas de usar territorio mexicano para esquivar aranceles y entrar indirectamente al mercado norteamericano. Mientras tanto, fabricantes chinos siguen creciendo gracias a precios más baratos y producción masiva; México intenta jugar en ambos bandos sin romper con ninguno.

Panamá sigue siendo una joya geopolítica por el canal interoceánico; China entendió hace años que controlar rutas logísticas globales vale tanto como controlar petróleo o minerales. Empresas chinas participaron en puertos, infraestructura marítima y proyectos estratégicos vinculados al comercio internacional, y claro, EEUU no piensa quedarse tranquilo viendo cómo Beijing gana terreno en uno de los puntos más sensibles del continente.

Ecuador también recibió una ola fuerte de capital chino en hidroeléctricas, minería y petróleo, pero varios proyectos terminaron cuestionados por sobrecostos, fallas técnicas y dependencia financiera. Ahí nace otra discusión cada vez más fuerte en América Latina; ¿China realmente ayuda al desarrollo o simplemente está construyendo una nueva forma de dependencia?

Uruguay intenta mantener el equilibrio, comercia cada vez más con China, vende productos agrícolas y fortalece acuerdos tecnológicos, pero sin romper totalmente con Occidente.

Costa Rica tiene un peso simbólico importante porque fue uno de los primeros países centroamericanos en romper relaciones con Taiwán para reconocer oficialmente a China, desde entonces crecieron inversiones, cooperación tecnológica e infraestructura. Pero también aparecieron investigaciones sobre minería ilegal y tráfico de oro vinculadas a cadenas internacionales conectadas, supuestamente con el mercado chino. Esto demuestra la posibilidad que la expansión económica también puede mezclarse con redes criminales, corrupción y destrucción ambiental.

En Cuba y Nicaragua, la relación con China tiene además un componente político clarísimo, ambos gobiernos ven en Beijing un aliado frente a sanciones y presiones occidentales; China participa en telecomunicaciones, infraestructura y financiamiento estatal.

En Nicaragua, el acercamiento explotó después de romper relaciones diplomáticas con Taiwán. Y mientras eso ocurre, países como Paraguay enfrentan presiones económicas internas para acercarse también a Beijing.

La pelea diplomática entre China y Taiwán ya aterrizó de lleno en América Latina.

Uno de los sectores donde China avanza más rápido es el de vehículos eléctricos, marcas como BYD, Chery, Geely y MG están entrando con fuerza gracias a modelos más baratos y agresivos que muchos competidores occidentales, en este sentido, Brasil, México, Chile y Colombia son mercados prioritarios.

Esto acelera la transición energética, sí, pero también aumenta la dependencia tecnológica de cadenas industriales controladas por China. Huawei sigue dominando buena parte de las telecomunicaciones latinoamericanas pese a toda la presión de Washington, y aquí ya no estamos hablando solamente de celulares o internet, estamos hablando de inteligencia artificial, automatización, vigilancia urbana y seguridad nacional.

EEUU teme que China termine obteniendo acceso privilegiado a infraestructura crítica latinoamericana mediante estas tecnologías.

El espacio también entró en la pelea. China desarrolla cooperación espacial con Argentina, Bolivia, Venezuela y Brasil, oficialmente son proyectos científicos, pero Washington sospecha posibles usos militares duales. La competencia espacial ya dejó de ser cosa exclusiva de las superpotencias tradicionales.

América Latina ahora forma parte del tablero geopolítico; las críticas al avance chino son cada vez más fuertes. Muchos economistas creen que la región corre el riesgo de hundirse otra vez en el viejo modelo extractivista, que es, exportar recursos baratos mientras otros desarrollan industria y tecnología. Otros alertan sobre deuda, pérdida de soberanía y dependencia tecnológica.

Además, comunidades indígenas y grupos ambientalistas denuncian contaminación, destrucción ecológica y conflictos sociales relacionados con proyectos extractivos impulsados por empresas extranjeras, incluidas compañías chinas.

Pero al mismo tiempo, muchos gobiernos responden con un argumento sencillo, occidente nunca ofreció el nivel de financiamiento e infraestructura que ahora ofrece China, y aquí está la gran contradicción del asunto; para algunos, Beijing representa una oportunidad histórica de crecimiento, desarrollo, modernización y diversificación económica. Para otros, representa el nacimiento de una nueva dependencia extranjera disfrazada de cooperación.

Lo cierto es que en 2026 América Latina ya no es un simple espectador del conflicto global, ahora es uno de los campos de batalla más importantes de la disputa entre China y EEUU por recursos, tecnología, energía y control económico. China ya no es solamente un comprador de materias primas, se convierte en un actor profundamente metido en sectores clave de la región, como el litio, cobre, puertos, telecomunicaciones, inteligencia artificial, minería, energía, vigilancia digital y movilidad eléctrica.

La gran pregunta es si América Latina logrará usar esta relación para fortalecer industrias propias y ganar soberanía económica y desarrollo, o si terminará atrapada en un modelo de dependencia, deuda y control tecnológico extranjero. Porque la pelea por América Latina ya inició, y lo que pase en esta región durante las próximas décadas, podría definir buena parte del nuevo equilibrio mundial.

Balance del Primero de Mayo

Vladimir de la Cruz

El Primero de Mayo, con fecha conmemorativa y festivo nacional se debe a la rendición de William Walker, el 1º de mayo de 1857. El presidente Juan Rafael Mora con ese motivo lo decretó para que a partir de 1858 se siguiera recordando y festejando esa fecha gloriosa. Desde entonces se celebra en Costa Rica, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor pasión, con mayor o menor conocimiento del origen histórico y glorioso de haber derrotado a los filibusteros estadounidenses, que actuaban con la intención de someter a las repúblicas independientes centroamericanas en estados asociados a los estados sureños de los Estados Unidos, y de someter a los pueblos de Centroamérica en pueblos esclavos de la Unión Americana, como muchas veces se exalta a los Estados Unidos.

La rendición de William Walker impidió en la realidad y en la práctica que pudiera someter al pueblo costarricense ni a la esclavitud ni permitió que Costa Rica perdiera su Independencia, su Libertad y su Soberanía.

La rendición de Walker no impidió que intentara volver a Centroamérica, con iguales afanes, en varias ocasione, hasta que en setiembre de 1860, fue capturado en Honduras y allí, donde todavía reposan sus restos, fue fusilado.

Se le atribuye a Walker decir que lo que no pudieron sus fusiles lo harían los dólares.

La historia económica de la región, de la que no escapa Costa Rica, ha demostrado justamente esa dependencia, haciendo que nuestros países, sean literalmente independientes pero sujetos a cadenas económicas con Estados Unidos, que le dan poder de doblegar a sectores gobernantes y dirigentes políticos, haciendo que algunos de ellos se comporten como vasallos, como siervos coloniales y como esclavos mentales, carentes de todo sentido patriótico, nacional y soberano y haciendo, por ese motivo, de nuestros países y regiones simplemente Repúblicas Alquiladas y en algunos casos por las directrices que les imponen a los gobernantes Protectorados políticos y económicos.

El 1º de Mayo de esta forma no se celebra, no se recuerda. Ni siquiera se menciona en los discursos oficiales que ese día se proclaman, se dicen urbe et orbi en estrados oficiales en el país.

Desde 1913 a esta fecha nacional, se le vinculó la internacional, relacionada con las luchas de los trabajadores en el siglo XIX por lograr la jornada de 8 horas de trabajo diario y de 48 semanales. Esta lucha había surgido en a segunda mitad del siglo XIX con fuerza gracias al desarrollo de los sindicatos y surgimiento de organizaciones obreras y partidos políticos obreros, que hicieron de las demandas de los trabajadores su banderas políticas de lucha por alcanzar el poder político para lograr darle un cause a los gobiernos a favor de las grandes mayorías y de las clases trabajadoras y populares. Los grupos reivindicativos y los partidos obreros, socialistas, comunistas, anarquistas, reformistas de distinto tipo, los partidos obreros social demócratas, como se llamaron muchos de estos partidos, junto a los movimientos socialcristianos, surgidos después de la Encíclica Rerum Novarum de 1891, fueron parte de este torrente masas populares y trabajadoras organizadas por un mundo mejor.

La lucha por las 8 horas se logró en 1886, en Chicago, Estados Unidos, resultado de un movimiento de lucha de varios años y de una lucha intensiva y extensa de huelgas, en Europa y Estados Unidos, especialmente desde 1880. Habiendo logrado la jornada en 1886 más del 80% de los trabajadores movilizados en 1886, se volvieron a preparar para el 1º de mayo de 1890. Para ese año los Congresos Obreros de París acordaron sumarse de nuevo a esa lucha internacional. El Congreso reunido en la Sala Petrelle, en París, acordó que a partir de ese 1º de Mayo, de 1890, todos los años, a escala internacional, se siguiera saliendo a las calles a luchar por la jornada de 8 horas diarias y por otras demandas salariales y de beneficios sociales. Así fue creciendo esta celebración y movilización universal de trabajadores en lucha.

Así empezó a celebrarse en Costa Rica desde el 1º de Mayo de 1913, organizada en aquel año por la primera Confederación General de Trabajadores, que existió en el país, fundada ese mismo año, en enero, por impulso del Centro de Estudios Sociales Germinal, que agrupaba a una serie de intelectuales contestatarios del sistema liberal existente, entre ellos Omar Dengo, Joaquín García Monge, Carmen Lyra, José María Zeledón Brenes, proclives a la exaltación del Trabajo como la fuente de la riqueza producida por las trabajadores.

El discurso de Joaquín García Monge aquel día vinculó ambas fechas, la de la rendición de Walker y la de la lucha de los trabajadores por su jornada de trabajo de 8 horas.

El 1º de Mayo surgió así, como un día de balance de luchas realizadas entre el 1 de mayo del año transcurrido y el 30 de abril del año siguiente, al mismo tiempo que ese día era para plantear una plataforma de luchas y metas por obtener en el año venidero. Así, el 1 de Mayo es un día de lucha, no de fiesta. Es un día de balance de las luchas realizadas y un día para conocer una plataforma de luchas para el año que inicia el 1º de mayo.

En Costa Rica no hemos sabido combinar estas dos fechas gloriosas. La rendición de Walker pasa muy desapercibida en los aspectos que hay que celebrarla. La del 1º de Mayo muchas veces se concentró atendiendo las denuncias de las luchas sociales del momento, sin una plataforma articulada de las luchas a realizar en el año venidero. Muchas veces terminó en la sesión oficial de cambio de Directorio Legislativo para entregar un pliego de peticiones a diputados que se acercaban a los sectores sociales en marcha, que se concentraban frente a la Asamblea Legislativa, especialmente después de 1970, donde los diputados no les ponían atención, porque lo más importante para ellos era, y sigue siendo, la elección de Directorio Legislativo.

La desarticulación y la división sindical, inducida en varias centrales sindicales impedía unificar esas luchas, debilitando así la organización obrera, sindical y popular, lo que no impidió grandes luchas y grandes huelgas, en este mismo período desde 1970, así como en el período de la postguerra civil, desde 1949 hasta 1970.

Contribuía en aquellos años que los partidos políticos tenían sindicatos dirigidos por ellos, por sus dirigentes obreros o sindicales. Ninguno de los partidos con diputados tiene actualmente sindicatos con dirigentes suyos y con sus banderas como identificación política.

El balance político del 1º de Mayo hoy debe concentrarse en el papel de los diputados electos, a partir de este año, en el balance político que hay que hacer del gobierno de Rodrigo Chaves Robles, que muere el 8 de mayo. Es quizá el peor gobierno, que se ha dado en el período de la Segunda República, desde 1949 hasta hay, de los 20 que ha habido. Es el más regresivo, el más conservador, el más antidemocrático, el más proclive al autoritarismo, a la dictadura, a la tiranía, a la represión, a la disminución de beneficios sociales, a la reducción de los salarios, las pensiones y los ingresos de los trabajadores, el que más se ha preocupado por restablecer jornadas de 12 horas de trabajo diarias, sin pagos extraordinarios, con reducción real de salarios, el que más se ha preocupado y actuado en acabar con el Estado Social de Derecho y con el mismo Estado de Derecho, debilitando los poderes públicos, tratando de eliminar los controles administrativos estatales y judiciales constitucionales sobre el quehacer de las autoridades de gobierno, el que más se ha comprometido con las organizaciones narco criminales haciendo de Costa Rica la bodega de droga más importante de la región con proyección a Estados Unidos, Europa y Medio Oriente, como es bien conocido por los decomisos que se hacen en esas regiones de la droga despachada desde Costa Rica, y por la desarticulación y demolición administrativa que se hizo en este gobierno de los mecanismos de lucha contra este tipo de organizaciones.

Es también el gobierno que más ha golpeado a las clases sociales medias, la que la ha puesto techo en posibilidades y oportunidades de movilidad social a todas las familias del millón de niños y adolescentes de poder estudiar en centros de educación pública sin posibilidad real de llegar a la Universidad pública. Es el gobierno que ha tratado hasta sus últimos días de enterrar y acabar con el sistema universitario público. Es el gobierno que más ha golpeado la realidad de los derechos humanos en el país, los derechos de igualdad de la mujer, el que más ha protegido a acosadores y agresores de mujeres, el que se ha negado a reconocer un mísero aumento de pensiones para personas, que por sus bajos ingresos seguramente encantados por shows de los miércoles votaron por la continuidad de sus políticas.

Si lo anterior es válido para una ligera mirada de lo que ha dejado el gobierno de Rodrigo Chaves, es también un pincelada de las tareas y luchas inmediatas que hay que emprender ante el nuevo gobierno de Laura Fernández.

Esta es la tarea política más importante que hay que emprender. El asalto democrático a la Asamblea Legislativa que logró con 31 diputados, lo envalentonó para anunciar que sigue el asalto a la Corte Suprema de Justicia por la elección o reelección que viene de un buen número de magistrados del Poder Judicial. Ya le metieron su primer zarpazo, saboteando la elección de los magistrados suplentes.

La lucha, en este sentido, por el Poder Judicial, va a constituir la lucha por la Democracia Costarricense, por la estabilidad política, por la defensa de las Garantías Individuales y los Derechos Sociales. Va a ser la lucha real y efectiva por mantener la Democrática Corte Suprema de Justicia que tenemos. Los Magistrados y Jueces del Poder Judicial están siendo gravemente amenazados, de muchas formas, incluso personales, para que especialmente aquellos que pueden reelegirse no lo hagan. El primer pulso se va a dar en esta lucha, justamente en la reelección o no de los magistrados que tienen derecho a reelegirse. Convencerlos de la reelección es una tarea moral, legal, patriótica, por la democracia. El segundo pulso se va a dar es en la postulación de los candidatos del autoritarismo institucional y político, que van a ser postulados por la canalla de los diputados de oficialismo. El tercer pulso que se va a dar es en la campaña tenebrosa y odiosa que se desatará contra los magistrados, que valientemente opten por la reelección tratando de desprestigiarlos al máximo posible, y contra quienes los apoyen, partidos o personas. El cuarto pulso que se va a dar es a nivel legislativo, en el intento de “comprar” diputados, como literalmente lo dijo el presidente Chaves, acompañándole Laura Fernández diciendo que “van por todo”, señalando también que sus diputados van la “línea que les trace el gobierno”.

Este balance político aún no se ha hecho. Tampoco hay a la vista un balance de lo social, de los sectores sociales organizados, de su situación en estos cuatro años transcurridos y de lo que se propone para el inicio del gobierno de Laura Fernández. Al menos está claro que le dará continuidad a todo lo anterior. Y en lo social inmediato van por la jornada esclavista de 12 horas y la liquidación de las universidades públicas. Estos dos objetivos por lo menos tienen la posibilidad de lucharse con mayor conciencia en las calles, con movilizaciones populares, de trabajadores, de pensionados, de estudiantes universitarios, y de secundaria, como se hizo en ALCOA, en 1970, en el COMBO, en el 2000 y en la lucha contra el TLC en el 2006 y 2007, y en cierta forma en la segunda ronda de las elecciones del 2018.

No hay que olvidar que la lucha de las universidades debe pelearse en alianza con los estudiantes de secundaria y primaria, con sus familias.

Hay que ganarse a los padres de familia enseñándoles y haciéndoles entender que en la defensa de las universidades está el futuro educativo de sus hijos, y el futuro de Costa Rica.

Libres para seguir luchando: convicción de los presos de la lucha contra ALCOA

El texto siguiente en una reproducción del artículo publicado en el periódico Libertad en mayo de 1970. Presenta el testimonio de Carlos Blanco Cole, uno de los jóvenes de aquel momento que fueron detenidos durante la lucha contra ALCOA. El material ha sido compartido con SURCOS por Lenin Chacón Vargas, quien hace la introducción.

El 11 de mayo un día después de que quedaran en libertad los cinco presos: cuatro obreros y una mujer, en el Centro Obrero de Estudios Sociales en San José hicieron un homenaje para recibirlos y conocer el testimonio de su detención. En nombre de los presos habló Carlos Blanco Cole dirigente sindical. He recuperado su testimonio y hoy lo comparto para que la memoria de aquellos acontecimientos de lucha y cárcel del 24 de abril de 1970 no se olvide. En la foto aparece Carlos Blanco y Luisa González quien rinde homenaje y lo condecora.

Testimonio de Carlos Blanco Cole:

“Camaradas: amigos:

Agradecemos al Partido este homenaje por haber estado detenidos a raíz de los sucesos del 24 de abril.

Mis compañeros y yo fuimos detenidos en forma arbitraria sólo por el hecho de haber participado en forma patriótica y horada en repudio de la contratación con ALCOA. Nuestra posición con respecto a la defensa del patrimonio nacional y de nuestra soberanía ha sido siempre firme y consciente y si alguien ha actuado de mala fe perjudicando los intereses nacionales son aquellos que entregaron un pedazo de nuestra tierra a una compañía extranjera, sin importarles la opinión de la gran mayoría del pueblo.

El 24 de abril se lanzaron a las calles de San José y provincias más de 50.000 estudiantes y pueblo en general. El gobierno y los entreguistas sabían que se iba a aprobar el contrato con ALCOA y desde tempranas horas del día organizaron a la policía y a la DIC para una represión masiva; compromisos políticos y chantaje económico encontraron buen eco en nuestros gobernantes.

Ese día fuimos detenidos cerca de 350 personas en forma indiscriminada por las fuerzas represivas. De esos trescientes cincuenta detenidos fueron puestos en libertad la gran mayoría, quedando presos siete personas sólo por el hecho de ser comunistas. La compañera Ana fue igualmente detenida y tratada en la misma forma, sin tomar en cuenta su condición de mujer. Luego fue trasladada a la cárcel de mujeres El Buen Pastor. Allí la mantuvieron hasta el día de su libertad, recibiendo como todos nosotros, solidaridad y ayuda de todas las internas del Buen Pastor.

No nos sentimos nunca abochornados y mantuvimos una alta moral revolucionaria. No cometimos ningún delito, pues defender nuestra patria es honor y no delito. Cuando ingresamos a la Penitenciaría mandaron al compañero Sánchez al Pabellón Oeste con la intención de que los reclusos lo desvalijaran. No fue así por la actitud del compañero y el respeto de los reos. El otro grupo fuimos mandados al Pabellón Norte. Aquí quiero hacer un paréntesis para que quede bien claro lo siguiente: desde el primer momento que ingresamos al Pabellón Norte, los presos, al tener conocimiento de los presos, al tener conocimiento de los motivos por los que habíamos sido detenidos, se solidarizaron con nosotros. Es falso que siquiera hayan intentado amenazarnos o quitarnos pertenencias. Al contrario, dos detenidos nos consiguieron colchones y campo para dormir en su celda y dos de nosotros fueron acomodados por otros presos en el segundo piso. Nos dieron café, cigarros, comida y nos prestaron sus trastos para que comiéramos el rancho, etc. Ese día estuvimos hablando con ellos hasta pasadas las dos de la mañana. Agrademos esta actitud de los detenidos.

Posteriormente fuimos pasados al pabellón de admisión donde nos trataron con igual consideración los que allí están detenidos hasta el día de nuestra salida.

Nosotros participamos conscientemente en esas manifestaciones y acudimos al llamado de la F.E.U.C.R. y 81 organizaciones más. Agradecemos principalmente a nuestro Partido y a la FEUCR por su preocupación y solidaridad.

Los estudiantes crearon dos delegaciones que se pusieron al frente de nuestra defensa legal y otra encargada de mandarnos alimentos y otros utensilios, como cepillos de dientes, paños, jabones etc.

Hoy estamos de nuevo en libertad y llevando adelante nuestra lucha liberadora. Estamos en una etapa de la revolución que exige que movilicemos a las masas en la calle para apoyar a nuestros representantes en la Asamblea Legislativa. Nosotros no hemos elegido a nuestros representantes en la Asamblea para que pronuncien buenos discursos, No. Su lucha valiente y resuelta en las curules es parte de la lucha para crear conciencia en las masas y nuestro Partido tiene que estar en capacidad de poder dirigir estas luchas con el apoyo del pueblo.

A nuestros camaradas les pedimos que intensifiquen las labores partidarias y pongan interés en elevar sus conocimientos teóricos para poder dirigir la revolución costarricense.

Pedimos a nuestros amigos y simpatizantes que ingresen al Partido y a la Juventud Vanguardista para que organizadamente marchemos hombro con hombro en esta lucha por la Liberación Nacional y para crear una Patria Socialista”.

De ALCOA al FEES

Lenin Chacón Vargas

Presupuesto para las universidades públicas

El 24 de abril de 1970 estalló una decisión colectiva en defensa de la soberanía nacional. Aquellas jornadas patrióticas contra el contrato ley ALCOA-Estado costarricense no le pertenecen a ningún grupo político; quien así lo crea, peca de pedante e ignora la realidad de aquel día, de aquella gesta.

Fue el resultado de muchos días y muchos meses y de la forja de la unión de 81 organizaciones que entendieron que la patria no se entrega, que los recursos naturales y la soberanía se defienden en la calle. Esa jornada gloriosa fue la expresión máxima de estudiantes y trabajadores en defensa de la bauxita, el agua, la ecología y los pueblos originarios, frente a un contrato que pretendía hipotecar el futuro de las nuevas generaciones.

Esa memoria hoy respira en mí a través de los rostros de quienes entonces éramos adolescentes y jóvenes. Me conmueve recordar a compañeras como Ana Lupita Mora y Macarena Barahona, del Colegio Nuestra Señora de Sion, quienes tras debatir en las aulas decidieron lanzarse a las calles. Pienso en Marielos Azofeifa, del Samuel Sáenz, y en Melania Guevara, del Colegio Superior de Señoritas. En mis recuerdos aún veo desfilar a miles de estudiantes que rompieron esquemas, marchando con orgullo con sus uniformes y desafiando las amenazas de las autoridades.

Recuerdo especialmente la valentía en secundaria. Tras la expulsión de Fernando Ugalde, presidente del Liceo de Costa Rica, Manuel Gamboa Asch asumió el liderazgo con una madurez asombrosa, junto a Héctor Ferlini-Salazar, un secretario estudiantil que apenas cursaba el segundo año. Éramos jóvenes, sí, pero estábamos llenos de convicción patriótica.

No olvido a Javier Prada, expulsado del Brenes Mesén por su beligerancia en la lucha; ni a “Pele” Lizano, el joven trabajador que caminó desde Granadilla para unirse al clamor nacional; ni el ímpetu de Fredy Garrido Dubón. Las voces de tantas y tantos que hoy decimos con orgullo «yo estuve ahí», son el cimiento de nuestra identidad patriótica.

Hoy, esa memoria nos recuerda: si en 1970 el recurso a defender era el suelo y la bauxita, hoy ese recurso es el talento humano, el pensamiento crítico y la investigación científica de nuestras universidades públicas. El paralelismo es absoluto. El recorte presupuestario al FEES, impulsado por la administración actual, representa una nueva forma de dominación que debilita nuestra soberanía intelectual y profesional. Desfinanciar la universidad pública es tan dañino hoy como lo habría sido aquel contrato transnacional: nos arrebata la riqueza del mañana para cubrir vacíos políticos del presente.

La historia me ha enseñado que el protagonismo estudiantil es vital. En el 70, sabíamos que luchábamos por el país que heredaríamos. Los estudiantes de hoy deben comprender que un justo presupuesto para el FEES no es un privilegio, sino la garantía de que cualquier joven, sea de zona rural o urbana, tenga un pupitre y un profesor esperándolo.

Nuestra lucha por un presupuesto justo trasciende ideologías; es un punto de encuentro nacional y un acto de civismo. Así como aquellas jóvenes de colegios católicos y públicos y universitarios se unieron en un solo puño, la juventud actual tiene el deber ineludible de movilizarse. Cuestionar al poder cuando atenta contra el bien común no es un «error de juventud»; es, como demostró mi generación, la forma más alta de patriotismo y en defensa del presente y futuro de las juventudes

¡Jóvenes, a luchar sin tregua por una mejor universidad y por un mejor país!