Ir al contenido principal

Etiqueta: Anais Patricia Quirós Fernández

Decadencia

MSc.Lic.Bach. Anais Patricia Quirós Fernández
Académica Universitaria
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Universidad Técnica Nacional, Sede El Roble
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos,
Conciencia digital y fundamentos de la IA,
Diplomada Internacional en Cambio Climático y
Gestión Integral del Riesgo de Desastres Naturales
Estudiante Carrera Derecho

“Inicia en cualquier momento, cuando se descuidan elementos.” No tiene retorno, pero sí un conteo regresivo e imparable. Es casi una muerte anunciada que golpea lentamente, pero no se detiene; viola todas las fuerzas y arrasa a su paso. No escucha ni atiende llamado, solo llega. En su declive se deja ver poco a poco, y lo único que se desconoce es cuánto durará ese proceso de deterioro progresivo y debilitamiento integral.

Causa una erosión silenciosa que destruye, volviéndose una “entropía emocional”: desorden, incertidumbre y caos. Es un drenaje de energía que no solo apaga la ilusión, sino que esteriliza el suelo para cualquier sentimiento futuro. Se podría decir que todo ser vivo lo vive, y todo ser inerte también; bajo la sombra del abandono nada permanece, sin importar quién o qué, dónde o cuándo.

Pero ¿qué pasa cuando es una decadencia relacional? Dos personas que “se amaban” y se proyectaban a futuro, iniciando una dulce y fresca versión de ellos mismos. Nadie se prepara para el calvario, ni muchas personas llegan a comprenderlo cuando ocurre la distorsión de la realidad.

La Falsa Eternidad

Es la droga del inicio que lleva a la ceguera voluntaria. Nos permite proyectar la mejor parte y anular cualquier probabilidad de ver la realidad; idealizamos la fantasía y la volvemos real con peculiaridades encantadoras, donde el silencio es cómodo y el roce, eléctrico. Pero ¿dónde está la eternidad de las cosas y de los sentimientos? Ese es el espejismo peligroso: un estado hipnótico donde el tiempo deja de ser lineal para convertirse en un presente expandido. Nos da la ilusión de que los sentimientos son una roca inalterable, cuando la realidad es que son un organismo que, por estar vivo, ya ha empezado a morir.

Aquí es donde toda pareja se equivoca, creyendo que las leyes de la naturaleza no aplican para ellos. Es ahí cuando inicia el descuido y aparecen las grietas. Se firman contratos emocionales sobre promesas que el futuro no pagará, creando una estafa romántica e ignorando que los seres humanos somos procesos, no estados fijos. Construimos una versión nuestra que la biología y el tiempo se encargarán de demoler. Cuando aparece la primera fisura bajo esa falta de perspectiva, el golpe es devastador: entre más alta haya sido la fantasía, más dolorosa será la caída. La falsa eternidad es una anestesia temporal donde amas la sensación, no a la persona.

La Metamorfosis

En la metamorfosis que sufren las relaciones existen señales visibles que ignoramos bajo la enajenación de creer que somos indestructibles. La mutación de la identidad compartida genera la pérdida de códigos íntimos. Ante nuestros ojos, todo se deforma: gestos, palabras, acciones. Las palabras cambian de química; los sabores, de ingredientes; los colores, de fuerza. Todo lenguaje, verbal o corporal, se invierte.

El lenguaje pasa de ser puente a ser muro. Ya no se habla para comunicarse, sino para herir o atacar. La música deja de ser melodía para ser ruido. Los gestos pasan de agradables a despreciables. El «nosotros» se desplaza hacia el «extraño». El proceso culmina cuando te despiertas al lado de alguien ajeno, pero lo más aterrador es que no te conoces a ti misma; no entiendes cómo llegaste ahí ni por qué permaneces, convertida en una versión amarga y opaca de ti misma, velando a quien solías ser.

En este punto, ocurre una transformación biológica negativa: todo se fermenta. Aquellas mariposas del inicio se convierten en gusanos de resentimiento. El brillo de los sentimientos se pierde por el óxido del distanciamiento; se enquistan las palabras calladas y se marchita la frescura de los momentos. El amor ha entrado en estado de putrefacción.

Los espacios físicos también mutan y crean barreras. Dos personas sentadas a la mesa, pero a años luz de distancia. El sofá se vuelve frontera y la cama un desierto desolado donde reina la noche y el frío. Todo objeto que antes simbolizaba unión es ahora como el escombro de una casa abandonada; una civilización que colapsó donde es mejor demoler que intentar reparar.

La erosión de lo cotidiano

La frescura no existe, todo se ha vuelto rancio. Antes, despertar era vivir y escuchar tus cualidades era música; hoy llegan las críticas y el reconocimiento de la carga. La microagresión cotidiana es la celda que quema cualquier sentimiento restante. Lo que antes era un gesto apreciado, hoy se siente obligatorio y no nace el elogio. Inicia el silencio defensivo; la paz es ahora pesada como el aire antes de una tormenta de desierto.

Acudimos a las rutinas diarias como a una armadura doméstica; una trinchera para dejar pasar el tiempo y no sentir la erosión interna. Convertimos la rutina en nuestra equinácea particular: una dosis de indiferencia administrada para fortalecer el sistema contra el dolor de la realidad. Nos movemos por la casa como fantasmas, tratando de traspasarnos sin tocarnos, utilizando el silencio como el muro final de nuestra propia decadencia. Ya no hay equipo, solo un grupo de adversarios que llevan cuentas matemáticas de agravios. El silencio es tal que los ruidos internos no te dejan escuchar. El fin ya está prediciendo su llegada.

Incluso la ciencia le pone nombre a este abismo. Según expertos como John Gottman, el desprecio es el mayor predictor del fin. Ya no hay dolor, hay asco o indiferencia, porque el resentimiento acumulado finalmente quemó la estructura original. Como una fotografía que pierde color y forma, la relación deja solo partes incompletas, rostros que ya no podemos reconocer.

«La decadencia no es la ausencia de amor, sino su putrefacción. Es ver cómo el oro de la primera cita se oxida hasta convertirse en un hierro que solo sirve para herir.»

El Umbral del Escombro

Al final, aceptar la decadencia no es un acto de derrota, sino de honestidad brutal. Entender que el amor, como todo organismo vivo, requiere una energía que la inercia de la rutina no puede proveer. Cuando el suelo se esteriliza y las palabras se enquistan, el mayor acto de amor —o de amor propio— ya no es intentar reconstruir sobre las ruinas, sino aprender a caminar entre ellas sin mirar atrás.

Porque a veces, el infierno no es el fuego del conflicto, sino el frío eterno de dos personas que, teniéndolo todo para ser incendio, prefirieron convertirse en ceniza por el simple miedo de admitir que su eternidad había caducado.

¿Qué pasó? ¡La tecnología nos separó!

MSc.Lic.Bach. Anais Patricia Quirós Fernández
Académica Universitaria
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Universidad Técnica Nacional, Sede El Roble
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos,
Conciencia digital y fundamentos de la IA,
Diplomada Internacional en Cambio Climático y
Gestión Integral del Riesgo de Desastres Naturales
Estudiante Carrera Derecho

Eres invisible, no te puedo ver ni escuchar.

No deseo juzgar; solo trataré de reflexionar acerca de un tema que nos afecta, pero que no deseamos reconocer como un problema porque lo «necesitamos», aun cuando sabemos el daño que está causándole al núcleo social.

Hace algunos años, la comunicación se alimentaba de encuentros físicos, de intención y paciencia. El teléfono fijo era solo un objeto anclado a un lugar, no a una persona. Si alguien te llamaba, era más una sorpresa que un acto planeado o negado. Las conversaciones se daban en el pasillo de casa o en un lugar público, a la vista de todos. Escribir cartas o postales compartía aquella intención de comunicarse: el olor al papel y el color de la tinta. Era todo un ritual; elegir la mejor postal, la mejor caligrafía y el mejor papel para denotar la dedicación de un acto lleno de sentido. Había una gran intención.

Aquellos encuentros casuales eran físicos, llenos de energías y capturas visuales que provocaban el deseo de una segunda ocasión. La disponibilidad era real. Los sentidos se activaban totalmente: vista, oído, olfato y un tacto que podía terminar en un apretón de manos, un abrazo caluroso o un beso en la mejilla; gestos con el poder de transmitir sentimientos e imágenes perdurables. Nada era gestionado por una agenda digital.

Las pantallas individuales antes no existían; la familia convergía en un solo punto, convirtiendo en un evento colectivo el acuerdo de ver un programa o una película. Se permitían las cenas compartidas para hablar o discutir temas cotidianos mirando a los ojos. La mesa era un centro sagrado, sin interrupciones por timbres de celulares. Eran conversaciones que iniciaban y concluían sin retiros tempranos ni despedidas aceleradas. Los juegos de fin de semana en familia permitían que el lenguaje corporal fuera esencial para detectar las emociones o dudas de los otros.

Si caminabas, podías ver a los ojos a un extraño para pedir una dirección y dar las gracias. Podías disfrutar de un concierto levantando las manos y viviendo la adrenalina, llevándote las imágenes guardadas en tu cerebro, sin la preocupación de subir contenido a las redes para que el mundo se enterara de dónde y con quién estabas. Disfrutabas de una conversación de frente, captando gestos y grabando cada instante vivido. Veías a los niños jugando en un parque mientras los adultos hablaban entre sí sin perderlos de vista. Estábamos ahí al 100%. Existía una presencia que generaba sentimientos reales en tiempos reales. No teníamos el don de la ubicuidad (estar en muchos sitios a la vez), pero teníamos el don de la atención.

Con la llegada de la tecnología, nos estamos volviendo invisibles para quienes están frente a nosotros; terminamos no estando plenamente en ningún lado, pero fríamente en todas partes.

Es necesario entender la diferencia entre estar conectados y estar vinculados. La tecnología nos ha dado un gran empujón como herramienta, pero no nos detenemos a ver cómo ha desplazado nuestra capacidad de sostener vínculos profundos. Esto provoca un «aislamiento funcional»: ese momento en una cena donde intentas responder a diferentes chats, estando físicamente en el lugar, pero emocionalmente fragmentado. No estás con nadie.

Basándonos en el concepto de Zygmunt Bauman, hemos pasado de una sociedad de «productores» (donde las relaciones eran sólidas y requerían esfuerzo) a una sociedad de consumidores desechables. Para Bauman, un vínculo requiere compromiso, tiempo y trabajo. Una conexión, en cambio, solo requiere un «clic»: activar, bloquear o desactivar. Es una libertad acompañada de soledad; nos volvemos invisibles para otros con la misma facilidad con la que nosotros los invisibilizamos.

Mercado de las personalidades

Hoy, las redes sociales y aplicaciones de citas están integradas por seres humanos «perfectos», preparados para ser empaquetados y vendidos en un mercado necesitado de aprobación. El valor se mide en likes, comentarios o emojis. Editamos el «yo» mostrando solo los mejores viajes y sonrisas, y como cualquier producto en venta, debemos rotar, plantear ofertas y actualizar la fecha de caducidad; es la obsolescencia programada de nuestra propia identidad.

La tecnología ha eliminado la necesidad de reparar. En un mercado de variedad infinita, no hay necesidad de buscar profundidad. Aquí nacen las relaciones líquidas: parejas, padres e hijos líquidos que se evaporan fácilmente. Antes, si tenías un conflicto, buscabas soluciones porque tu círculo social era limitado; hoy, el mercado ofrece cientos de opciones para comprar una conexión nueva en la cultura del descarte. Esta deshumanización enmascarada nos hace ver perfiles en lugar de personas, convirtiéndonos en objetos de consumo que se usan mientras entretienen y se desechan cuando requieren un esfuerzo real. Hemos confundido contactos con amigos, transformándonos en una presencia digital que no abriga.

El banquillo de suplentes digitales

La parte más dolorosa de esta invisibilidad ocurre cuando penetra el manto de la confianza y la lealtad en la pareja. La tecnología ha vuelto la infidelidad algo abstracto, constante y de aparente bajo riesgo emocional. No es que antes no existiera, pero requería un esfuerzo logístico enorme. Hoy, las parejas viven en una alerta permanente o en un cinismo absoluto. La tecnología permite mantener a personas en una «sala de espera» emocional, invisibilizando a la pareja presente frente al fantasma de la fantasía digital.

La deslealtad como consumo de novedad: sin cuerpo, pero con daño

La lógica del mercado dicta que el producto más nuevo siempre parece mejor que el que se tiene en casa. La tentación del catálogo infinito provoca la ansiedad del FOMO emocional (miedo a perderse algo). Entonces, la pareja deja de ser un compañero de vida para convertirse en un «servicio» reemplazable por la novedad de un chat recién iniciado. Es más fácil reemplazar que reparar; bloqueas a alguien y deja de existir en tu interfaz, en un acto de bloqueo de su humanidad.

Esta zona gris destruye la confianza. El autoengaño de creer que «solo es un chat» nos lleva a subastar afectos en un catálogo virtual esperando siempre un mejor precio o calidad. La tecnología ha democratizado la traición. Preferimos la ligereza de una conexión volátil tras la pantalla que la solidez y el peso de una relación real.

Indudablemente, la tecnología nos ha dado mil formas de estar con otros, pero nos ha quitado la lealtad de quedarnos con uno solo. En este mercado de afectos falsos, no se es infiel por falta de amor, sino por un exceso de opciones volátiles que nos han vuelto, finalmente, invisibles.

La tecnología no es el enemigo, pero si la cortina que nos ha vuelto invisibles. Hemos canjeado la calidez de un abrazo por la frialdad de un “like” y la lealtad de un compromiso por la ansiedad de un catálogo infinito que capta solo una milésima de segundo de un ser perfecto que no existe mas que en la virtualidad y que ofrece gran variedad de afectos desechables. Nos hemos convertido en expertos(as) en conectar, pero analfabetos en vincularnos. En productos de consumo sentimental, insensibles, y de relaciones liquidas. Estamos renunciando a lo real. Pero al final cada uno elige, y soporta cuando se enfrenta a su propia realidad: El desafió de volver a ser visible y real.

¡No juzgues: comprende y ayuda!

MSc.Lic.Bach. Anais Patricia Quirós Fernández
Académica UniversitariaEspecialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Universidad Técnica Nacional, Sede El Roble
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos,
Conciencia digital y fundamentos de la IA,
Diplomada Internacional en Cambio Climático y
Gestión Integral del Riesgo de Desastres Naturales
Estudiante Carrera Derecho

No importa la edad, la clase social o el nivel educativo; no importa la religión, los valores familiares ni la opinión social. Al final, lo que prevalece es la decisión, el anhelo y la acción ejecutada. Todo se desvanece en cuestión de minutos.

Relato un hecho verídico, aunque he modificado nombres y detalles de aquel acto atroz que impulsó a una niña a interrumpir su existencia en las primeras primaveras de su vida. Ella era la octava hija de una familia numerosa, de padres sencillos y escasa escolaridad; un hogar de clase baja. Siempre fue señalada como la «niña problema»: a los cinco años padecía sonambulismo; a los siete, pesadillas y llanto constante; luego llegaron los ataques de ira y la agresividad escolar. La tildaron de «loca», «desubicada» e «incontrolable», a pesar de su buen rendimiento académico. El entorno simplemente se resignó: creían que, entre tantos partos, era «normal» que uno no resultara bien.

Con el paso del tiempo, ella intentaba descifrar qué la hacía sentirse cada día más sucia, confundida y cargada de autodesprecio. Hasta que alcanzó su límite, envuelta en una manta de soledad. El silencio la aisló de cualquier deseo de vivir, sepultándola bajo el odio y el dolor de comprender, finalmente, lo ocurrido en su infancia. Una tarde gélida, con apenas 14 años, comprendió que aquel fantasma con el rostro de su padre no la había abandonado durante nueve años. Pese a estar rodeada de gente, su aislamiento era absoluto; el silencio permitía que el estruendo de los demonios internos invadiera su corazón.

Esa tarde hallaron su cuerpo sin vida, indefensa, sin posibilidad de retorno. En su velatorio, el murmullo general fue: «era rara, nunca fue normal». Nadie cuestionó el trasfondo; simplemente sucedió. Sin embargo, su victimario sigue vivo, quizás mirando al cielo y suplicando un perdón divino que mantenga su secreto a salvo. Así podrá continuar fingiendo que nada pasó y que es un «buen padre».

Reflexión sobre la ética, la moral y la conducta suicida

Según el artículo “Ética y conductas suicidas” de la Revista Colombiana de Psiquiatría (Vol. 30, No. 4), el suicidio ha estado presente en todas las esferas de la humanidad: desde filósofos como Sócrates y Séneca, hasta figuras históricas como Cleopatra o genios como Turing y Gödel. A lo largo de la historia, las motivaciones han sido diversas: obediencia a mandatos superiores, el deseo de evitar una situación indigna o una resolución estrictamente personal.

A pesar de los vastos aportes de la sociología, la antropología y el psicoanálisis, persisten vacíos de información. Muchas muertes quedan reducidas a especulaciones populares y expedientes cerrados. El propósito de estas líneas es invitar a la reflexión sin emitir juicios sobre un acto tan devastador. Debemos considerar el cambio social acelerado, donde los valores se vuelven «líquidos», debilitando el tejido social y penetrando la estructura familiar, lo que genera nuevas formas de crisis moral que golpean la estructura de los grupos humanos.

Tras un suicidio, surgen múltiples interrogantes: ¿es este un análisis ético, moral, filosófico o quizás sociológico-legal? Lo cierto es que, independientemente de la opinión, el acto es irreversible y deja tras de sí un rastro de desesperación y preguntas sin respuesta.

Podría argumentarse que quien decide terminar con su vida hace uso de la «autonomía de la voluntad» que Immanuel Kant menciona en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres. No obstante, el mismo Kant sostiene que el ser humano no posee la facultad de quitarse la vida, calificando el suicidio como irracional y contradictorio: es una actitud «egoísta» que busca escapar del sufrimiento, pero que termina destruyendo la propia autonomía al eliminar al sujeto que la posee.

Ante esto, cabe preguntarnos: ¿conocía estas premisas quien decide autolesionarse? Probablemente no. La verdadera cuestión es cuánto tiempo permaneció esa persona invisible para su familia, su iglesia o su comunidad. ¿Cómo se silenció su voz hasta volverla inaudible? Es desconcertante cómo alguien pasa de la angustia existencial al desapego absoluto, perdiendo el valor intrínseco de su vida —ese valor inherente que no depende de la utilidad o productividad— sin que nadie perciba su desesperación.

El límite de la autonomía

Beauchamp y Childress, en su obra Principios de ética biomédica, definen la autonomía como autogobierno y libertad de elección. Sin embargo, una persona con un déficit de autonomía es aquella incapaz de reflexionar o que está controlada por influencias externas. Aquí surge la duda: ¿es la autoeliminación un ejercicio de autonomía o es el resultado de la ausencia de ayuda para recuperar el sentido de la existencia?

Para que un individuo sea considerado autónomo, debe poseer libertad (actuar sin ser una marioneta) y agencia (ser el autor intencional de su acción). El cerebro debe ser capaz de comprender, razonar y reflexionar. No obstante, esta capacidad se pierde en cuadros de depresión severa o trastornos mentales. En estos casos, la autonomía se suspende; el control de las facultades se desvanece. Es aquí donde la intervención médica es vital, pues la pérdida del autogobierno es muchas veces temporal. Salvar esa vida es un imperativo ético que precede a cualquier juicio.

El imperativo de la prevención: Del silencio a la acción

Más allá de las corrientes filosóficas que debaten si el suicidio es aceptable en ciertas circunstancias, debemos enfocarnos en la urgencia de la intervención. Factores como la edad, la madurez y el entorno determinan la posibilidad de brindar auxilio a tiempo. La verdadera autonomía solo puede ejercerse cuando el individuo está libre de la coacción del trauma y la enfermedad mental.

Por ello, la prevención no debe ser solo una respuesta médica, sino un compromiso social profundo. Necesitamos:

  • Alfabetización emocional: Aprender a leer el aislamiento y la desesperanza no como «rarezas», sino como gritos de auxilio.

  • Espacios de seguridad: Transformar las escuelas y familias en entornos donde la salud mental sea prioritaria y donde las víctimas de abuso encuentren una voz antes de que el silencio las consuma.

  • Intervención compasiva: Reconocer que cuando la autonomía se nubla por el dolor, intervenir no es una invasión a la libertad, sino un acto de custodia sobre la vida de quien, momentáneamente, ha perdido su propio valor.

En conclusión, más allá de determinar si la decisión fue buena o mala, justa o injusta, la única certeza es que llegamos tarde. Ella se volvió invisible ante todo grupo social. Aunque hubo señales, no se avistaron; se mantuvo la distancia y nunca se preguntó por qué callaba, por qué lloraba o por qué se desconectaba del mundo. Se omitieron demasiadas interpretaciones antes del desenlace. La verdadera justicia no está en el juicio póstumo, sino en nuestra capacidad de no permitir que la invisibilidad cobre otra vida.

¡No juzgues, no critiques: ayuda!

El papel de los sindicatos en la construcción de la universidad pública costarricense del Siglo XXI

Anais Patricia Quirós Fernández.

MSc.Lic.Bach. Anais Patricia Quirós Fernández
Académica Universitaria Titular Carreras ILE,PIT
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Universidad Técnica Nacional, Sede El Roble
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos,
Conciencia digital y fundamentos de la IA,
Diplomada Internacional en Cambio Climático y
Gestión Integral del Riesgo de Desastres Naturales
Estudiante Carrera Derecho,
Escritora. Líder Sindical,
Científica Social, Consultora Empresarial

apatriciaq@yahoo.com

La universidad pública costarricense se ha consolidado como uno de los pilares del desarrollo nacional, gracias a su aporte en docencia, investigación y extensión. Sin embargo, su construcción y sostenimiento no se explican únicamente desde la acción estatal o académica, sino también desde la participación activa de sindicatos y asociaciones gremiales que han defendido los derechos laborales, la autonomía universitaria y el financiamiento público.

En el Siglo XXI, marcado por transformaciones políticas, económicas y tecnológicas, el papel de los sindicatos universitarios se reconfigura y adquiere nuevos retos que trascienden lo laboral para insertarse en la defensa del modelo de educación superior pública.

Los sindicatos en la historia universitaria costarricense

El movimiento sindical universitario tiene sus raíces en la segunda mitad del siglo XX, con la consolidación de la Universidad de Costa Rica y posteriormente de las demás universidades estatales. Estas organizaciones nacieron en un contexto de lucha por condiciones dignas de trabajo y por el fortalecimiento de la autonomía universitaria. Como señala Rojas (2015), los sindicatos han sido actores centrales en la configuración de una universidad pública con vocación democrática, plural y comprometida con el desarrollo social.

Defensa de la autonomía universitaria y del financiamiento público

En las últimas décadas, la negociación del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) se ha convertido en un espacio estratégico de incidencia sindical. Según Mora (2020), los sindicatos han sido determinantes en la defensa del financiamiento estatal frente a intentos de recortes presupuestarios, argumentando que la inversión en educación superior es una condición necesaria para la competitividad y la justicia social. Asimismo, han sostenido la importancia de la autonomía universitaria como garantía de libertad académica y gestión democrática.

Construcción de condiciones laborales y diálogo social

Los sindicatos han aportado a la construcción de la universidad pública costarricense mediante convenciones colectivas y mesas de diálogo que garantizan derechos como estabilidad laboral, equidad de género, salud ocupacional y capacitación continua. De acuerdo con Chacón (2018), estos procesos no solo han mejorado las condiciones de los trabajadores universitarios, sino que también han contribuido a una gobernanza institucional más inclusiva, en la que la voz de los trabajadores tiene un papel en la toma de decisiones.

Retos del Siglo XXI: innovación, ética y sostenibilidad

El contexto actual de globalización, digitalización y cambios en el mercado laboral plantea nuevos desafíos. Los sindicatos deben posicionarse como agentes que impulsen la capacitación en nuevas tecnologías, la investigación pertinente y la incorporación ética de la inteligencia artificial en los procesos educativos. Además, deben evitar caer en prácticas corporativistas, recordando que su misión no se limita a la defensa de intereses particulares, sino a la construcción de una universidad que sirva al bien común (Vargas, 2021).

Dentro de ese contexto, los retos prioritarios de los sindicatos universitarios, específicamente en la Universidad Técnica Nacional, son:

  1. Derechos laborales y condiciones de trabajo.

  • Negociar la primera convención colectiva de trabajo (CCT)

  • Defender la estabilidad laboral contra despidos injustificados o precarización

  • Promover mejoras en salarios, pluses, anualidades y pensiones

  • Velar por las condiciones seguras de trabajo (salud ocupacional, equipo adecuado)

  1. Defensa de la educación superior pública

  • Reinvindicar el Fondo Especial para la Educación Superior ( FEES)

  • Participar en la discusión sobre el financiamiento universitario

  • Rechazar políticas de recorte presupuestario que afecten la calidad

  • Apoyar el acceso equitativo de estudiantes de bajos recursos

  1. Políticas internas universitarias

      • Participar en órganos colegiados (Consejos Universitarios, Comisiones)

      • Defender la autonomía universitaria

      • Impulsar la transparencia en la gestión administrativa

      • Velar por criterios de contratación justos y meritocráticos

  1. Bienestar y desarrollo del personal

  • Promover programas de capacitación y profesionalización.

  • Impulsar servicios de apoyo(guarderías, salud mental, recreación)

  • Fomentar equidad de género, no discriminación, no misoginia, no violencia, no acoso no hostigamiento laboral ni sexual y no persecusión y beligerencia sindical a los dirigentes dentro de la UTN.

  1. Incidencia nacional y social

  • Alianzas con sindicatos de otras universidades y del sector público

  • Defensa de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y derechos sociales.

  • Participación en movimientos nacionales contra reformas regresivas.

  • Impulso de agendas de sostenibilidad, inclusión y derechos humanos.

  • Campañas para fortalecer la autonomía universitaria frente a injerencias políticas.

  • Propuestas de teletrajo y horarios flexibles según la naturaleza de los puestos.

  • Defensa de régimen de pensiones del Magisterio Nacional

Conclusión

Los sindicatos en la universidad pública costarricense han sido y continúan siendo actores fundamentales en la defensa de la autonomía, el financiamiento y los derechos laborales. En el Siglo XXI, su papel se amplía hacia la innovación, la sostenibilidad y el fortalecimiento del pacto social que sustenta la educación superior pública. Su capacidad para adaptarse, dialogar y mantener un compromiso ético con el interés general determinará la vigencia y relevancia de la universidad pública como motor de desarrollo nacional.


Referencias

  • Chacón, L. (2018). El sindicalismo universitario en Costa Rica: aportes y desafíos. Editorial UCR.

  • Mora, J. (2020). Educación superior pública y financiamiento estatal en Costa Rica: debates contemporáneos. Revista de Ciencias Sociales, 170(2), 45-62.

  • Rojas, M. (2015). Autonomía universitaria y movimiento sindical en Costa Rica. San José: Editorial de la Universidad Nacional.

  • Vargas, E. (2021). Universidad, sindicatos y futuro: desafíos del Siglo XXI. Revista Latinoamericana de Educación Superior, 12(3), 89-110.

El movimiento estudiantil de Sede del Pacífico de la Universidad Técnica Nacional dice: ¡Presente!

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos
Diplomada en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Secretaría de la Mujer, Genero, Equidad y Movimiento LGTBQI
Seccional Sindical Nacional ANEP-UTN

I

La Asociación de Estudiantes cumple un rol fundamental en el desarrollo integral de los y las estudiantes de la Universidad Técnica Nacional como también en la construcción de una comunidad educativa activa y participativa.

II

Esta nueva Asociación conformada por estudiantes de Sede del Pacífico no solo representa los intereses y las necesidades de este estamento estudiantil sino también garantiza que los mismos tengan voz en decisiones que afectan su experiencia académica y de vida en el campus. Su participación amparada por políticas de inclusión en el gobierno universitario incrementa su reconocimiento e importancia en la participación universitaria y en su formación general.

III

La necesidad de desarrollar habilidades de liderazgo, comunicación, organización y trabajo en equipo es hoy uno de los objetivos primordiales en la agenda de este grupo de estudiantes, quienes han dejado claro su compromiso con la comunidad universitaria. Pero no solo eso, también como parte de esta, han logrado identificar una serie de necesidades específicas de los estudiantes, sirviendo de base para plantear y definir los objetivos que buscaran cumplir sobre una meta clara de plan de trabajo.

IV

Después de una serie de pasos, esfuerzos, compromiso, coordinación y un fuerte liderazgo que se requieren para la organización con estudiantes y administración universitaria, el martes 29 de octubre 2024, la Universidad Técnica Nacional, Sede del Pacifico; celebró la Asamblea General Ordinaria donde se eligió a la Asociación de Estudiantes. Un acto sumamente importante ya que se marca el inicio de un nuevo ciclo para el estamento estudiantil de la UTN, Sede del Pacifico.

V

La conformación de la asociación de estudiantes nos enseña como institución la relevancia de legar principios de democracia y el compromiso cívico, alimentando valores a través de elecciones y procesos de toma de decisiones participativos entre jóvenes universitarios, los cuales el día de mañana serán quienes estén ocupando diferentes puestos en organizaciones dentro y fuera del plano nacional.

VI

Hoy la UTN, tiene a cargo como misión y deber, velar por el bienestar de sus pilares, respetando sus derechos e instruyéndoles en sus deberes, sin obviar que es clave para crear una comunidad universitaria inclusiva, activa y consciente de su rol en la sociedad, fortaleciendo no solo el desarrollo académico, sino también el crecimiento personal y cívico de cada uno de sus miembros y muy especialmente: los y las estudiantes.

VII

A pesar de que las organizaciones educativas, tienen la función de vigilar por el bienestar de sus estudiantes, aún existen carencias de apoyo, que, por omisión o desconocimiento, se complican en procesos burocráticos pasando por una gran variedad de etapas, obteniendo muchas de las veces, una respuesta insatisfactoria y tardía, lo cual indudablemente, afectan la culminación del proceso educativo. No se puede negar que aun cuando existe el interés y deber de apoyar y trabajar por el bienestar y la formación integral de los estudiantes, dentro de la organización, muchas veces quedan áreas tales como: apoyo económico, salud mental, equidad de género, acoso y hostigamiento, discriminación, o academia, que requieren ser atendidas.

VIII

De ahí la necesidad de la conformación de esta Asociación Estudiantil, que viene a servir como un canal para gestionar recursos y resolver problemas, abriendo el espacio para expresar y trabajar conjuntamente sus inquietudes ante la administración universitaria de la Sede del Pacífico y otras instancias. Y que, como junta de representación estudiantil bien estructurada, tiene el potencial de convertirse en una plataforma fundamental para el crecimiento académico, social y personal de los estudiantes. Con los recursos y el respaldo institucional adecuado, puede cumplir un rol importante en la universidad, promoviendo la participación, la responsabilidad social y el sentido de comunidad, manteniéndose activamente operativa.

IX

La actual Junta Directiva de la Asociación de Estudiantes de la Sede del Pacífico la integran:

NOMBRE Y APELLIDOS

PUESTO

CARRERA

LOCALIDAD

Braylin Peraza Alfaro

 

Presidenta

 

Ingeniería en Tecnologías de la Información

 

Roble

Julián Gómez Prado

 

Vicepresidente

 

 

Ingeniería en tecnologías de información

 

Puntarenas

Cristofer Núñez Salazar

 

Tesorero

 

Gestión de empresas de hospedaje y gastronómicas

 

Roble

Stewart Moraga Rodríguez

 

Secretario

 

Gestión y Administración Empresarial

 

Chacarita

Marco Castro Cordero

 

Vocal 1

 

Ingeniería Electrónica

 

Esparza

Mariana Fonseca Mora

 

Vocal 2

 

Gestión Ecoturística

 

Roble

Jonathan Eliecer Vindas Jiménez

 

Vocal 3

 

Gestión Ecoturística

 

Chacarita

Shamila Pérez Cortés

 

 

Vocal 4

 

Ingeniería en Producción Industrial

 

Esparza

Bryan Jassiel Chacón Maradiaga

 

Vocal 5

 

Gestión Ecoturística

 

Barranca

Keidan Vásquez Mesén

 

Fiscal

 

Gestión Ecoturística

 

Miramar

¡NO! A la explotación sexual en Costa Rica

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos
Diplomada en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Secretaría de la Mujer, Genero, Equidad y Movimiento LGTBQI
Seccional Sindical Nacional ANEP-UTN

La explotación sexual en Costa Rica, como en muchos otros países, es un problema complejo y arraigado que ha evolucionado a lo largo del tiempo. Aunque es difícil precisar una fecha exacta de su inicio, es claro que el fenómeno ha estado presente desde los primeros desarrollos urbanos y económicos del país. Los esfuerzos para combatirlo han aumentado en las últimas décadas, pero sigue siendo un desafío significativo que requiere una acción continua y coordinada.

La explotación sexual tiene consecuencias devastadoras para las víctimas, incluye daños físicos, emocionales y psicológicos afectando la autoestima, degradando y lesionando al individuo en sus diferentes etapas de vida, a su vez desestabiliza familias y comunidades, corrompe los valores sociales y éticos. Perpetúa la desigualdad de género y tiene un impacto negativo a nivel global representando una violación grave de los derechos humanos.

Un tema que lamentablemente, aún tiene sus vacíos en cuanto a la implementación y ejecución de las leyes.

La pregunta es… ¿Necesitamos una ley para evitar que hoy sigan los clientes de explotación sexual buscando servicios sexuales?

¡POR FAVOR NO JUGUEMOS DE IGNORANTES! Están en todas partes.

En diferentes regiones de nuestro país, las fuentes de trabajo son escasas, con un bajo ingreso económico, lo cual obliga el desplazamiento de personas con necesidades laborales, a zonas centrales o a provincias que ofrezcan un mercado laboral alimentado por el turismo y por fuentes de trabajos informales. Aquí la vulnerabilidad de caer en ambientes de explotación sexual donde la edad nunca es factor de impedimento.

La explotación sexual es una forma de abuso en la que una persona utiliza a otra para obtener beneficios sexuales o económicos a través de actos sexuales no consensuados o pagados en diferentes formas: favores, dinero, droga, invitaciones, alojamiento o cualquier otro tipo de beneficio. También una forma de violencia y violación de los derechos humanos, ya que priva a las personas de su dignidad, autonomía y libertad sexual. Es un problema grave que afecta a personas de todas las edades, géneros y contextos socioeconómicos en todo el mundo.

Esta explotación puede manifestarse de varias maneras donde las víctimas son forzadas, engañadas o coaccionadas para realizar actos sexuales. Normalmente en condiciones de esclavitud o servidumbre, violencia o manipulación psicológica, producción, distribución y posesión de material pornográfico, que algunas veces involucra incluso a menores de edad, siendo esta una de las formas de explotación sexual más grave, castigada en Costa Rica por la LEY 7899 CONTRA LA EXPLOTACIÓN SEXUAL DE LAS PERSONAS MENORES DE EDAD.

Combatir la explotación sexual requiere de la colaboración de gobiernos que incluyan leyes fuertes, apoyo a las víctimas, esfuerzos concertados de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad en general para proteger a las víctimas en vulnerabilidad y perseguir a los responsables de este tipo de abuso. Por lo que combatir la explotación sexual requiere de esfuerzos a nivel legal, social y educativo. Cambiar las actitudes sociales hacia la explotación y la violencia, castigando a los perpetradores para prevenir este tipo de abusos.

¿ES ESTO POSIBLE? Entendamos algo; en la conducta humana…

¿Cuáles son algunas de las razones por las cuáles un hombre o mujer paga por sexo?

Las razones pueden variar ampliamente y estar influenciadas por una combinación de factores psicológicos, sociales y circunstanciales. A continuación, se presentan algunas de las razones más comunes:

  • Falta de relaciones íntimas.
  • Falta de tiempo o conveniencia.
  • Deseos específicos, (fetiches sexuales).
  • Problemas emocionales o psicológicos, (limitaciones biológicas).
  • Exploración sexual.
  • Falta de compromiso.
  • Normas culturales y sociales. Entre otras.

Entonces, deberíamos preguntarnos ¿cuál de estas situaciones mueve a una persona a realizar tales actos sin tomar en cuenta las afectaciones que ello conlleva? En Costa Rica como a nivel mundial; la prostitución es un tema de no acabar. Esta aparece en varios tipos, según diferentes criterios: el entorno en el que ocurre, la modalidad de operación y la naturaleza de las relaciones involucradas.

Podríamos incluir el tema de valores humanos, donde se comete un delito no solo castigado por las leyes de un país sino también mencionar las diferentes afectaciones que podría conllevar si uno de estos actos se da dentro de: lugares de trabajo, instituciones públicas, instituciones educativas, entornos de servicios públicos o privados, espacios digitales, domésticos como lugares públicos y comunitarios o sector turismo entre muchos más. Provocando afectaciones familiares, sociales, éticas y morales, tanto en forma individual como social.

A continuación, se describen algunos de los tipos más comunes de prostitución según el entorno: la prostitución callejera, la prostitución en burdeles, prostitución de acompañamiento, prostitución en clubes y bares. De acuerdo con la modalidad se encuentra la prostitución independiente, o prostitución con proxeneta, pero según la naturaleza de las relaciones involucradas vemos que existe la prostitución de lujo, la prostitución forzada, y entre otras la prostitución en línea. Cada tipo de estas tiene sus propias dinámicas, riesgos y desafíos, tanto para las personas involucradas como para las políticas públicas y los esfuerzos de regulación y protección de derechos, cada una juega con oferta y demanda.

¿Quienes pagan por servicios sexuales? ¿Cuál son las razones que originan involucrarse en estas actividades? ¿Cuál es la relación familiar, social o emocional de cada individuo? ¿Tiene esta persona un hogar, una esposa, una familia, hijas e hijos?

Queda un sin sabor…saber que el taladro de la corrupción traspasa las paredes y deja al descubierto toda una aberración moral y social llena de acciones inmorales e inapropiadas, con desviaciones de normas y valores sociales. Estos valores que guían el comportamiento de las personas dentro del actuar colectivo y que establecen un marco ético que influirá en todas las interacciones sociales, personales y hasta organizacionales.

No podemos percibir los valores sociales como principios estáticos; ya que el tiempo, los cambios de la globalización, los avances tecnológicos, los movimientos sociales y las transformaciones económicas, los modifican. Aun así, debemos respetarlos ya que son fundamentales para la estructura y el funcionamiento de cualquier comunidad. Estos nos proporcionan un sentido de dirección y propósito compartido, contribuyendo a la armonía y al desarrollo de los grupos sociales.

En diferentes oportunidades las redes sociales y medios de comunicación en nuestro país declaran y exponen escándalos de este tipo en diferentes instituciones y organizaciones públicas. Por lo que es necesario conocer que posición tiene la Legislación y Protocolos en Costa Rica respecto al tema. Que dice textualmente;

Costa Rica cuenta con leyes y protocolos específicos para manejar casos de acoso y extorsión sexual. La Ley Contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia (Ley N° 7476) establece procedimientos y sanciones para estos casos. Además, el Código Penal de Costa Rica contempla delitos relacionados con la extorsión y el abuso sexual.

En resumen, un empleado público en Costa Rica involucrado en un escándalo de extorsión sexual enfrentaría una serie de consecuencias legales, administrativas y sociales. Las autoridades llevarían a cabo las investigaciones necesarias y, si se determina culpabilidad, el individuo podría enfrentar sanciones penales, disciplinarias y un daño significativo a su reputación y carrera. Pero surge la pregunta… ¿realmente se está combatiendo y denunciado estos casos o simplemente se hace caso omiso de ellos? ¿Por qué no son denunciados?

¿Estamos acaso, siendo parte de esta red, que como una epidemia silenciosa crea una ceguera desde el punto de vista legal, administrativo y social dentro de las organizaciones?

Abordar la extorsión sexual requiere un enfoque multifacético que involucre a la sociedad, desde los gobiernos y las instituciones hasta las organizaciones comunitarias. Fortalecer el marco legal, educar y sensibilizar a la población, como también implementar y hacer cumplir políticas claras y preventivas en los lugares de trabajo contra la extorsión sexual en las organizaciones e instituciones, requiere un esfuerzo coordinado y continuo en todos los niveles de la sociedad, desde el personal hasta el institucional y legal para así combatir eficazmente esta enfermedad social.  

Reflexionemos… ¡Las personas no son objetos ni cosas! ¡Denunciemos la explotación sexual!

Organizaciones enfermas y clima organizacional insano

Anais Patricia Quirós Fernández.

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés.
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos.
Diplomada Internacional en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Secretaría de la Mujer, Genero, Equidad y Movimiento LGTBQI
Seccional Sindical Nacional ANEP-UTN

Existen diversas maneras de interpretar las conductas humanas. Muchas de ellas son comportamientos que van en contra de los principios morales y los valores aprobados por, una cultura, institución o un grupo determinado. Estas acciones van desde una mentira, fraude, acoso, discriminación, o corrupción, entre muchas otras.  Dejando así, a su paso consecuencias negativas tanto para quienes se involucran como para el grupo social u organización.

Aun cuando las conductas son juzgadas por un código personal, por las leyes o normas establecidas; es necesario identificarlas a tiempo para subsanar elementos que indudablemente generaran distorsión en el adecuado desarrollo de un ambiente sano.

Cuando mencionamos que la sociedad enferma por las conductas antiéticas;

¿qué ocurre en las organizaciones? 

¿pueden afectar las conductas antiéticas, el clima organizacional, la armonía entre sus empleados, la productividad y la eficiencia?

Las organizaciones forman parte activa de la sociedad, por lo que deben mantenerse dentro de un entorno que permita el desenvolvimiento sano. Accediendo a su vez, a una interrelación de integrantes, en las diferentes áreas, donde se enlace el grupo de cargos con reglas y normas de comportamiento. Más tarde, generar el canal necesario que permitirá su evolución, desarrollo de las metas y objetivos establecidos, por los cuales fue creada.

Lamentablemente, cuando el clima organizacional se descuida y enferma, inicia el cultivo de resultados nocivos, afectando negativamente la reputación de la organización. Dando origen a un ambiente laboral insano y tóxico.

Cuando una organización se involucra en prácticas antiéticas, se generan consecuencias devastadoras, poniendo en riesgo la seguridad laboral, retrasando su crecimiento y la posibilidad de innovación.

Existen muchos indicadores que advierten cuando el clima organizacional, en sus diferentes áreas, esta insano, es negativo y débil internamente. Algunos de ellos son los conflictos interpersonales, altos niveles de estrés, comunicación deficiente, falta de apoyo entre las direcciones y jefaturas, discriminación, acoso laboral, continua rotación de personal, desanimo, falta de compromiso, entre muchos otros diagnósticos y síntomas.

No se puede omitir que este tipo de entorno debilita la estructura organizacional. Afectando directamente a los empleados como también a la organización misma, generando una disminución en la motivación e interés del desempeño de sus integrantes. Haciendo menos efectiva la calidad de los resultados en metas y proyectos, e incluso en muchos casos, provocando una notable desaceleración financiera que puede repercutir a corto y largo plazo, la sostenibilidad de las diferentes áreas conformadoras de la organización.

El clima organizacional, no se podría sanar sin la intervención directa, y positiva, de las direcciones y lideres a cargo. Sin que se omita la responsabilidad de implementar políticas y procedimientos claros, como el uso de métodos holísticos innovadores para identificar y abordar los conflictos que afectan en forma integral. Tomar medidas promotoras de ambientes sanos y seguros, donde se fomente la comunicación abierta y transparente. Promover una cultura de respeto y colaboración dando paso a nuevas oportunidades de desarrollo profesional y personal para recuperar así la confianza en ella y ofrecer una seguridad laboral más sólida.

Aun cuando las organizaciones se perciben como un cuerpo altamente activo, integrado por diferentes órganos, los cuales son indispensables para su buen funcionamiento, surge la gran pregunta-

¿Quién o quiénes son los responsables de que una organización enferme?

La responsabilidad de que una organización se afecte negativamente y enferme puede depender de diversos elementos;

  • Cuando la visión de la organización carece de claridad y el liderazgo es deficiente.
  • Cuando la cultura organizacional es tóxica, negativa, el ambiente es hostil, existe la falta de comunicación y esta se centra solo en pequeños grupos de poder dentro de la organización, con la participación de personas beligerantes, y nocivas para la estructura organizacional.
  • La falta de transparencia y responsabilidad en las acciones de los diferentes lideres a la hora de tomar decisiones, lo cual sin duda alguna debilitará la confianza, pero alimentará a la desmotivación de los empleados.
  • Miedo a enfrentar cambios necesarios para la correcta adaptación a las modificaciones y exigencias globales, las cuales son muchas y van creciendo aceleradamente. Es aquí cuando la reputación organizacional enfrenta problemas de ineficiencias y se debilita al no dar respuesta a las necesidades globales.
  • La falta de innovación, quedando la organización rezagada frente a las competencias globales. Sin lograr el equilibrio entre los clientes, los empleados y la organización en sí.

Estos son solo algunas de las principales razones por las que una organización se paraliza y se estanca en su desarrollo y crecimiento, sin poder lograr la misión y la visión establecida en su fundación. Iniciando un proceso de deterioro cada vez que deba enfrentarse a las transformaciones y avances externos con una estructura obsoleta de adaptación y además enferma internamente.

En resumen, las enfermedades en una organización dependen principalmente de sus lideres. Grupo jerárquico que con sus conductas antiéticas corrompen todo el organismo, olvidando que una enfermedad causa síntomas y contamina rápidamente el resto de la estructura. Dejando a su paso, una estela de frustración y desaliento dentro y fuera del entorno organizacional, causando daños profundos individualmente y en los tejidos de las relaciones interpersonales.

Por tal razón, si quienes dirigen una organización, están dominados por el ego, y son los responsables de intoxicar y enfermar el clima de esta, debe identificarse rápidamente antes de que lleve a la organización y a la mayoría de sus integrantes al deceso. Realizar una limpieza interna para lograr calibrar nuevamente los rangos jerárquicos donde predominen los volares éticos de: honestidad, transparencia, equidad, diferenciación, respeto, calidad, responsabilidad social, e integridad, que orienten hacia el crecimiento y la sostenibilidad.

Generar una cultura organizacional sana, y de manera proactiva consiste en erradicar la corrupción dentro de todas sus áreas, antes de llegar al deterioro irreversible.

El acoso y hostigamiento sexual en centros educativos, ¡conducta indeseada!

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos
Diplomada en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Secretaría de la Mujer, Genero, Equidad y Movimiento LGTBQI
Seccional Sindical Nacional ANEP-UTN
apquiros@utn.ac.cr

El acoso y hostigamiento sexual son formas de comportamiento no deseado y ofensivo que involucran avances, insinuaciones, comentarios o acciones de naturaleza sexual que se dirigen hacia una persona sin su consentimiento.

Estos comportamientos pueden ocurrir en diversos contextos, como el trabajo, la escuela, las redes sociales y la vida cotidiana.

El acoso sexual puede variar en gravedad, desde comentarios inapropiados hasta agresiones sexuales.

Es importante destacar que el acoso y el hostigamiento sexual son ilegales en muchas jurisdicciones y pueden tener graves consecuencias legales y profesionales para quienes los perpetran.

Las víctimas suelen sentirse incómodas, humilladas o amenazadas, y es esencial denunciar estos comportamientos para detenerlos; asimismo proteger los derechos de las personas.

Las leyes y regulaciones relacionadas con el acoso y el hostigamiento sexual varían de un lugar a otro, por lo que es importante consultar con las autoridades locales o buscar asesoramiento legal si se está enfrentando esta situación.

¿Esto ocurre en las organizaciones públicas y privadas?

¡Si!, lamentablemente, ¡si!

¿A quién pueden acudir quienes están viviendo esta situación?

En Costa Rica, la ley que regula el hostigamiento sexual es la Ley No. 7476, conocida como la «Ley contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia», y establece medidas para prevenir y sancionar el hostigamiento sexual en el ámbito laboral.

El objetivo de esta Ley es prevenir, prohibir y sancionar el hostigamiento sexual como práctica discriminatoria por razón de sexo, contra la dignidad de las mujeres y de los hombres en el ámbito de trabajo y educativo, en el sector público y el sector privado.

Y, ¿cómo atender estos casos?

Lo correcto debería ser…

Consultar el reglamento de la universidad: Es importante revisar el reglamento o código de conducta de la universidad para entender los procedimientos específicos y así denunciar el acoso y las posibles consecuencias para el acosador (a).

La mayoría de las universidades públicas o privadas tienen oficinas o departamentos encargados de tratar denuncias de hostigamiento y acoso.

En algunos casos, podría ser necesario buscar asesoramiento legal. Un abogado especializado en derechos estudiantiles o laborales que pueda brindar orientación sobre cómo proceder y cómo proteger los derechos de la víctima.

¿Existe un REGLAMENTO o un DEPARTAMENTO en cada uno de los campus universitarios, encargados de dar soporte legal a estudiantes en estas situaciones?

COMO DOCENTES formadores, guías que incentivan el conocimiento autodidacta y creativo, en aprendientes que ostenten cualidades como: responsabilidad, flexibilidad, preocupación, compasión, cooperativismo, creatividad, dedicación, decisión, y empatía TENEMOS DEBERES que cumplir en las aulas, los pasillos y afuera del campus. Así también, SOMOS RESPONSABLES de reunir un conjunto de interacciones personalizadas con los alumnos para conseguir su participación en su propio proceso de formación y atender a sus distintas necesidades.

¡Como profesionales NO es aceptable ni ético generar temor, duda, angustia emocional y física en estudiantes víctimas del acoso por parte de docentes!

Por nuestros pasillos caminan estudiantes que desean superarse y terminar sus estudios en diferentes especialidades, en busca del desarrollo profesional y de un campo laboral, pero hoy muchas (os) se sienten inseguras (os), decidiendo seguir o desertar por causa del acoso y hostigamiento.

El acoso y hostigamiento sexual como una conducta indeseada NO PUEDE NI DEBE estar presente en nuestros salones de clases.  Lamentablemente aun cuando es de conocimiento de autoridades universitarias se sigue dando… 

La denuncia individual o colectiva es la mejor alternativa para enfrentar este flagelo, aunque te traiga consecuencias. Lo que está en juego aquí es el RESPETO y la DIGNIDAD DEL SER HUMANO

Pregunto… ¿Cuántas y cuantos estudiantes desertaran antes de denunciar a un(a) docente hostigador (a)?

¡No podemos abonar una cultura del silencio y el encubrimiento de estos actos!

Quien hostiga y acosa, tiene hijas (os), hermanas (os), esposa, madre y un puesto que le genera su estabilidad económica, pero las víctimas tienen derecho al respeto de su integridad y a un futuro que nadie debe obstaculizar. En un ambiente de respeto se genera confianza.

Es sumamente necesario iniciar procesos de concientización con docentes, estudiantes y personal administrativo para no tener que enfrentar denuncias a causa de esta conducta que al parecer se siguen obviando sus consecuencias.

¡NADIE DEBE PERMITIR SER ULTRAJADA O ULTRAJADO EN NINGUN CAMPUS UNIVERSITARIO!

Invito a las víctimas de hostigamiento y de acoso sexual a…

¡DEBES DENUNCIAR!

La Sociedad Alimentada del Espectáculo, del Consumo y la Alienación

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos
Diplomada en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Académica Universitaria

Anais Patricia Quirós Fernández.

La «sociedad del espectáculo» es un concepto desarrollado por el filósofo francés Guy Debord en su obra «La sociedad del espectáculo» («La société du spectacle» en francés), publicada por primera vez en 1967. Este concepto se ha convertido en una parte importante de la teoría crítica y la crítica cultural en este siglo.

La sociedad del espectáculo, un concepto donde la cultura se vuelve un objeto de la imagen, convirtiéndose en un espectáculo diseñado, en que la realidad se presenta principalmente a través de medios de comunicación, publicidad y espectáculos, dejando a las personas desconectadas de sus experiencias directas. Una sociedad que convierte todo en una mercancía. Las relaciones sociales, la cultura y la identidad se comercializan y se convierten en productos que se consumen. La vida cotidiana se convierte en un espectáculo, donde las personas son espectadores pasivos en lugar de participantes activos en sus propias vidas. Las experiencias se reducen a imágenes y representaciones. El consumo constante y desenfrenado como una forma de llenar el vacío creado por la alienación y la falta de significado en la vida creando así, una falsa conciencia de lo real, cada vez alejándose de una activa participación en la toma de decisiones y en la construcción de vidas propias. Alejándose de la autenticidad y quedando las personas atrapadas en la búsqueda constante de entretenimiento y consumo extremo. Colocando la realización de metas en un papel de arroz formado por figuras inexistentes que más tarde lleva a la colonización de la mente aislando la auténtica realización personal.

En cada sociedad la participación individual juega distintos papeles y forma parte necesaria para construirla, pero la negación de lo real permite que el espectáculo se envuelva en el camuflaje perfecto volviendo lo verdadero en falso, y así facilitar el logro de fines deseados para obtener lo que no sería posible sin este. Convirtiéndose en una fusión entre la realidad y lo no real, creando una correlación estrecha entre ambos elementos para sostén de la sociedad actual.

La sociedad del espectáculo es el acto mas antiguo de la humanidad, un acto que carece de identidad, acto que termina desnudo ante la verdad de las cosas y que deja en descubierto lo único visible y real; el cadáver de una realidad ocultada pero invadida por la contemplación.

Una sociedad que logra alimentarse del mejor espectáculo es aquella que la conforman las apariencias, relaciones nutridas por la mentira de lo que se ve. Aquella en que sus hijos son educados por la arrogancia de una comunidad consumista e imitadora. Donde los actos sociales utilizan el mejor de los maquillajes, ocultando la verdadera esencia detrás de los telones de cada “espectáculo.” Donde la percepción es casi perfeta desde el exterior, pero internamente no se ve el cáncer que devora el tejido. Grupos profesionales con perfiles envidiables en el ámbito social, pero con nebulosas internas que opacan su realidad diaria. Redes sociales que usan filtros oculares para promover su producto humano, ese producto que hoy se vende al mejor postor, por el físico, la imagen y las ideas.

La sociedad que se nutre del espectáculo fomenta las relaciones líquidas, construidas a base de falacia, engaño y falsedad, dando como resultado más tiempo al fracaso tardío. Es un espectáculo que termina cuando la línea aprendida se acaba. Aun así, al final de cada acto la verdad aflora, mostrando el vacío existencial en el que hoy vive gran parte de la humanidad. La sociedad del espectáculo es uno de los tantos tentáculos sociales que constituyen el modelo de las sociedades dominantes, que necesita de una mutación de conducta inducida sin aparentar el alejamiento de la realidad.

La sociedad que se alimenta del espectáculo… ¿funciona? -SI-

La actuación imita a la felicidad, a la coherencia, y trata de ser perfecta, cubriendo sus defectos y debilidades como aquel payaso que maquilla su rostro y viste con prendas coloridas para realizar su mejor acto, aun cuando su epidermis está deteriorada, herida y cicatrizada. Oh aquella bailarina de ballet; bella, perfecta, que hace su mejor presentación ante el público, y después se interna en el camerino con sus pies sangrando y su cuerpo adolorido.

El espectáculo tiene el objetivo común de llenar la carencia de sentido, de propósitos y de significado en la vida. Donde el espectador, cuanto mas contempla menos vive, cuanto mas se identifica con el espectáculo menos sentido encontrará y menos entenderá su origen de ser, arriesgando a volverse actor tarde o temprano. Por el contrario, el actor entre más actos realiza más entrara a un estado de enajenación, alejándose cada vez mas de su propia existencia.

Finalmente, cada individuo elige cuál será su espectáculo y su efecto social, siempre en busca de ese nutriente existencial a través de sus propias elecciones y acciones. Ese propósito ausente necesario para integrarse a la sociedad dominante que cada día exige mas para poder ser miembro de cada grupo que conforma “la sociedad alimentada del espectáculo, del consumo y la alienación”.

Vidas eclipsadas y miopía social

Anais Patricia Quirós Fernández.

MSc. Anais Patricia Quirós Fernández
Especialista en la Enseñanza del Idioma Inglés
Estudios en Género, Diversidad y Derechos Humanos
Diplomada en Cambio Climático y Gestión Integral del Riesgo de Desastres
Académica Universitaria

El eclipse (del griego ἔκλειψις, ékleipsis, que quiere decir ‘desaparición’, ‘abandono’) es un fenómeno en el que la luz procedente de un cuerpo celeste es bloqueada por otro cuerpo eclipsante.

Durante la historia de la humanidad, se ha presenciado uno o varios eclipses solares o lunares. Unos minutos de oscuridad donde la misma naturaleza no puede controlar o detener el suceso. Momento inevitable en el cual entra el temor, la duda, el miedo y la incertidumbre de lo que ocurrirá durante y después del evento. Periodo en el que todo se paraliza, cambia de rumbo y se confunde, la luz desaparece, el ave vuelve a su nido, la oruga se apresura, la fotosíntesis se detiene. Se eclipsan los rayos de la luz permitiéndole a la oscuridad adueñarse de todos los espacios, limitando la visión, impidiendo tener absoluta conciencia de lo que pasa alrededor.

A lo largo de la vida de los seres humanos, en algún momento, por cortos o largos lapsos de tiempo se han experimentado situaciones donde la vida se eclipsa, las familias se eclipsan, los individuos se eclipsan, las sociedades se eclipsan, un país se eclipsa, el mundo se eclipsa.

Todo ser humano, requiere de eventos y experiencias para desarrollar un crecimiento continuo. Este es considerado un ser social, desde su nacimiento tiene la necesidad de conectarse, relacionarse y comunicarse con otros. Establecer vínculos fundamentales para su bienestar emocional y psicológico. Agruparse para formar estructuras sociales de convivencia y desarrollo colectivo. Depender unos de otros para satisfacer sus necesidades básicas y alcanzar objetivos comunes, logrando a través de la interacción, la pertenencia a una comunidad que al mismo tiempo le brinde un apoyo emocional y un sentido de identidad.

Sin embargo, por muchos factores y sucesos ocurridos en ese trayecto, la vida de una persona podría eclipsarse. Esto ocurre cuando esa vida es opacada por un evento, un hecho o un cuerpo eclipsante que hace sentirse al individuo invisible, sin brillo. Donde el sentido desaparece, la carencia de oportunidades toma control, la tristeza o el descontento en general bloquea el potencial, oscureciendo la vida temporalmente, por largos periodos o por siempre.

La oscuridad; ese momento que aleja toda esperanza, donde la luz se bloquea parcialmente, otras veces en forma total, donde el día se convierte en noche. La temperatura desciende, las sombras aparecen. El animal nocturno se confunde y sale, pero el diurno espera en madriguera. De igual forma estos eventos que eclipsan, afectan las percepciones y emociones del ser humano. Provocando luego, ese caos generador de confusión, debilitando el sano juicio para la toma de decisiones coherentes y asertivas.

Por cada vida que es eclipsada, la sociedad pierde a un miembro y enferma junto a este. En consecuencia, se debilita la salud y el tejido social, por ejemplo: un individuo elige y decide optar por el suicidio, dejando una estela de dolor y dudas entre familiares y personas cercanas. Cuando un adulto ante la vulnerabilidad de un inocente en edad temprana invade su templo violando sus derechos y su cuerpo; dejándole un eclipse existencial para el resto de su vida. Niñas abusadas, que serán mujeres amordazadas, silenciadas hasta que mueran, que solo ellas sabrán cuan oscuro y extenso será su eclipse interno. Femicidios, que causarán una oscuridad total en la vida de los huérfanos quienes no volverán a ver a sus madres, pero tampoco comprenderán el porqué. Drogas, lentamente devorando familias, a inocentes y a culpables. COVID-19, dejando un eclipse mundial de aproximadamente más de15 millones de muertes sin selección de edades, religiones, clases sociales, ni nacionalidades. Ucrania, una guerra que está eclipsando a todo un país y dejando pérdida de vidas, familias destruidas, y comunidades afectadas. Destrucción de infraestructuras vitales, como hospitales, escuelas, carreteras y viviendas. Desplazamiento forzado, dando lugar a crisis humanitarias, como también a problemas sociales y económicos en las áreas que acogen a los refugiados. Impacto económico, donde se desvían recursos financieros y humanos hacia el conflicto en lugar de invertirlos en el desarrollo y el bienestar social, trauma y salud mental deteriorada. Solo para mencionar algunos acontecimientos de incertidumbre en el que viven diferentes grupos sociales y que siguen eclipsando vidas dentro de un entorno.

Cada una de estas vidas eclipsadas tendrán un efecto no solo en un individuo sino también en una sociedad. Como consecuencia se dejará al descubierto la falta de conciencia, perspectiva y comprensión ante los problemas existentes. Surgiendo así una de las peores enfermedades de la sociedad actual, la cual he llamado: “miopía social”.

La miopía es un término médico que se refiere a un defecto visual en el que las personas pueden ver objetos cercanos con claridad, pero tienen dificultades para enfocar objetos lejanos. La sociedad en su defecto visual tiende a ver muy bien los elementos cercanos, pero cuando estos no se acercan a su interés; la misma tiende a carecer de empatía hacia los problemas que afectan a otras personas o grupos. Centralizando su atención a las áreas sanas de la sociedad, de las cuales sabemos son pocas. Convirtiéndose la indiferencia social en un factor que alimenta a los eclipses sociales, agravando la miopía social, y dando paso a una sociedad invertebrada.

Indudablemente el impacto que genera la miopía social no permitirá sustentar las acciones realizadas por unos pocos, para mitigar las consecuencias de los actos sociales que van en incremento, enfermando también a esa población -juventud- que es parte vital y significativa por su papel e impacto en la sociedad. Una población resiliente que deberá estar sana ya que representa la próxima generación y estará constituida por quienes tomarán decisiones importantes, tanto políticas, sociales y económicas en los años venideros. Serán la fuerza laboral del mañana. Su educación, habilidades y talentos determinarán la productividad y el desarrollo económico de cada sociedad. Serán los encargados de preservar y transmitir los valores culturales, tradiciones y conocimientos a las generaciones futuras.

Finalmente, no podemos ignorar cada vida que ha sido eclipsada, y menos percibir a la sociedad como una parte aislada a nuestra realidad individual. Ya que la miopía social no es más que un acto irresponsable para no aceptar que al final… la sociedad invertebrada en la que vivimos nos es más que el proyecto -producto- de nuestra propia construcción.