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Etiqueta: cultura costarricense

45 años de danza vuelven al escenario con Archivo Vivo

Cinco obras creadas entre 1985 y 2015 se presentan en el Teatro de la Danza en una temporada que reúne distintas generaciones de intérpretes, memoria, música y producción audiovisual. La entrada es gratuita con reservación previa.

Una obra creada hace más de 40 años vuelve a encontrarse con el público. Otra, estrenada en 2001, regresa con nuevos intérpretes. Y 36 jóvenes bailarines llevan al escenario una creación de 2015. Ese encuentro entre distintas generaciones es el corazón de Archivo Vivo, el espectáculo con el que la Compañía Danza UNA celebra 45 años de trayectoria.

Más que reconstruir exactamente lo que ocurrió décadas atrás, Archivo Vivo propone mirar qué sucede cuando una coreografía vuelve a otros cuerpos y a otro tiempo. Las obras conservan su historia, pero cambian con quienes hoy las interpretan.

Cinco historias, cinco momentos de la danza

Paloma (2015), de Yul Gatjens, toma como punto de partida el comportamiento de las palomas y otras aves que conviven diariamente con nosotros en las ciudades. La adaptación reúne en escena a 36 estudiantes de primer y segundo nivel de la Escuela de Danza, con música de Yma Sumac y Trentemøller.

Indómitas Ánimas (2001), de Elsa Flores, explora el apego a la vida y el coraje. Estrenada originalmente en el Teatro Nacional, regresa en un extracto acompañado por la música del compositor polaco Henryk Górecki.

Desde los primeros años de la Compañía vuelve Voces del Tiempo (1985), de Jorge Ramírez, ahora interpretada por integrantes del elenco actual, con música de Gwendolyn Watson y Laurie Anderson.

Sique-Siqué (2002), de Ileana Álvarez, juega con las palabras, el sonido, el cuerpo y el movimiento para abrir múltiples posibilidades de significado. La obra original tenía una duración de una hora y para esta temporada se recupera un extracto, con textos y composición musical de Leo Maslíah y adaptación de Manuel Monestel.

Completa el recorrido Guaca: La Gran Nicoya (2005), de Nandayure Harley, que vuelve al escenario con música de Jorge Reyes y recupera también elementos de su propuesta visual original.

Las funciones serán el viernes 28 y sábado 29 de agosto, a las 7 p. m., y el domingo 30, a las 6 p. m., en el Teatro de la Danza, en San José.

El elenco de la Compañía Danza UNA está integrado por Keisy Gabriel Arce Fonseca, Juliana Espinoza Mora, Valeria Lara Badilla, Bryan Rodríguez Bonilla, Camelia Estefanía Salgado Rojas, Jeudin Steven Villalta Alfaro y Fabián Andrés Zamora Delgado, junto con Dylan Andrés Estrada Marchena, estudiante suplente.

La dirección general y artística está a cargo de Yul Gatjens y la producción de Uriel Morera. Glendo Ramírez tiene a cargo la edición y el diseño sonoro, mientras Álvaro Piedra Romero y Gabriel Piedra Alfaro realizan el diseño de iluminación.

La imagen también forma parte de este recorrido por la memoria. Aldo Bonilla Quirós está a cargo del video, registro audiovisual y edición, y la temporada incorpora además un documental realizado por Aldo Bonilla Quirós, Alberto Blanco Madrigal y Uriel Morera.

Funciones

Viernes 28 de agosto | 7 p. m.
Sábado 29 de agosto | 7 p. m.
Domingo 30 de agosto | 6 p. m.

Teatro de la Danza, San José
Entrada gratuita con reservación previa

Formulario de reservación:
https://forms.gle/JgU1ZzYu17tLf5198

Las reservaciones están sujetas a la capacidad del teatro y la confirmación del espacio se enviará por correo electrónico.

Cuando el ballet se convierte en emoción

“La danza es el lenguaje oculto del alma.”
— Martha Graham (1894-1991)

Jaime E. García González, Dr. sc. agr.
Profesor catedrático jubilado de la UCR y la UNED
Miembro de la Red de Coordinación en Biodiversidad (RCB) y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL).

La Gala de la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José demostró que la disciplina, el talento y la belleza pueden transformar un escenario en un espacio de encuentro con el arte.

Hay espectáculos que se observan y otros que, además, se viven. La Gala de Ballet presentada el pasado 8 de agosto por la Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José, en el Teatro Melico Salazar, fue, claramente, de esos espectáculos.

Desde los primeros compases hasta el último saludo, la función ofreció una demostración de que el ballet clásico continúa teniendo una extraordinaria capacidad para conmover cuando detrás de cada movimiento existen disciplina, preparación, sensibilidad artística y un profundo respeto por la danza.

Y el público lo reconoció con claridad: los aplausos fueron, quizá, la mejor medida del éxito de una presentación que consiguió conjugar virtuosismo técnico, belleza escénica y emoción.

No era una tarea sencilla. Una gala de estas características exige mucho más que reunir una serie de piezas conocidas. Requiere establecer un diálogo entre las obras, los intérpretes, la música, la iluminación, el vestuario y la propia arquitectura del escenario. En esta ocasión, ese diálogo funcionó.

Un repertorio que permitió viajar por la historia de la danza

La selección de las obras fue uno de los grandes aciertos de la noche. El programa llevó al público desde la majestuosidad de La Bayadère, de Ludwig Minkus, hasta el universo de El lago de los cisnes, de Piotr Ilich Tchaikovsky; incorporó además Aguas primaverales, de Serguéi Rachmaninov, y las vigorosas Danzas polovetsianas, de Alexander Borodin, junto con otras piezas y coreografías.

Esa diversidad permitió apreciar diferentes registros de la danza: la delicadeza y el refinamiento del ballet clásico, el virtuosismo de las variaciones, la expresividad de los pas de deux, la energía de las danzas de conjunto y la fuerza interpretativa que exige cada lenguaje coreográfico.

Particularmente gratificante fue comprobar que las obras no fueron tratadas como simples ejercicios académicos. En ellas hubo intención expresiva. Los movimientos no parecían existir únicamente para demostrar que podían ejecutarse correctamente, sino para contar, sugerir y emocionar.

Ese es, en última instancia, uno de los mayores desafíos de la danza: conseguir que el público deje de pensar en la dificultad técnica que existe detrás de cada movimiento y simplemente se deje llevar por aquello que está viendo.

La técnica al servicio de la belleza

El ballet exige una combinación poco común de condiciones: fuerza y ligereza, precisión y espontaneidad, disciplina y libertad expresiva. Durante la Gala, bailarinas y bailarines mostraron el resultado de un proceso de formación que no puede improvisarse. Cada salto, giro, extensión, equilibrio y desplazamiento es la culminación de innumerables horas de ensayo y de una rigurosa preparación corporal.

Pero quizá lo más destacable fue que la técnica no terminó convirtiéndose en exhibicionismo. La verdadera calidad de un bailarín aparece cuando la dificultad desaparece ante los ojos del espectador. Cuando un movimiento que ha requerido incontables horas de trabajo parece surgir con naturalidad. Cuando el esfuerzo deja de verse y solo permanece la belleza. Eso fue posible gracias también al trabajo colectivo de la Escuela.

El programa acredita a Flor E. Carreras como directora a. i., junto con un equipo de profesores integrado por Marcela Jiménez, Gustavo Vargas, Irina Voronova, Camila Fernández, Ronny Ramírez y Michael Céspedes. Asimismo, identifica a Gustavo Vargas y Camila Fernández como maîtres répétiteurs y a Ronny Ramírez como asistente de ensayos. La presencia de los profesores eméritos María Monakhova y Anatoly Danilytchev añade, además, el valor de una trayectoria pedagógica que forma parte de la identidad de la Escuela.

Detrás de los bailarines que vimos sobre el escenario existe, por tanto, un equipo pedagógico y artístico que merece ser reconocido. Más de 30 años dedicados a la formación en ballet clásico explican que la calidad demostrada en esta Gala no sea producto de la casualidad, sino el resultado de una trayectoria cimentada en la disciplina, la excelencia y la dedicación al arte.

Cuando todo lo que rodea al bailarín también baila

Otro de los aciertos de la Gala estuvo en comprender que el ballet no termina en el cuerpo de quien danza. La escenografía, el vestuario y las luces constituyen parte esencial de la narración escénica. Una mala iluminación puede restarle fuerza a una interpretación extraordinaria; un vestuario inadecuado puede romper la atmósfera de una obra; una escenografía que compite innecesariamente con los intérpretes puede distraer al espectador. En esta Gala ocurrió lo contrario.

El diseño de vestuario de María Monakhova, la responsabilidad de vestuario a cargo de Marcela Jiménez, la escenografía de Fernando Castro y el diseño de luces de Gustavo Vargas contribuyeron a construir el ambiente visual de la Gala.

La iluminación, en particular, cumplió una función que va mucho más allá de hacer visible el escenario: ayudó a crear atmósferas, destacar momentos y acompañar los cambios de intensidad de las obras.

Lo mismo puede decirse del vestuario. En el ballet, la indumentaria no es un simple elemento decorativo. Ayuda a definir personajes, épocas, ambientes y movimientos. Y cuando está bien concebida, se integra al cuerpo del bailarín hasta convertirse en parte de la coreografía.

La música: el otro cuerpo de la danza

Y, por supuesto, está la música. Minkus, Tchaikovsky, Rachmaninov y Borodin no son simplemente nombres escritos en un programa. Son compositores cuya música posee una extraordinaria capacidad para generar imágenes, emociones y movimientos.

En una buena función de ballet, música y danza dejan de percibirse como dos expresiones independientes. Se convierten en una sola experiencia. Esa integración fue otro de los méritos de la Gala: permitir que la música guiara la emoción sin que la danza quedara subordinada a ella, y que el movimiento visualizara aquello que la música sugería.

El aplauso como veredicto

Al final, cuando las luces se encendieron y los intérpretes recibieron los aplausos, quedó la sensación de haber asistido a algo que iba más allá de una presentación académica. Fue una celebración del ballet.

Una celebración de la música, del movimiento, del esfuerzo y de la belleza. Una demostración de que el arte escénico todavía puede producir ese instante tan necesario en el que una sala llena de personas diferentes comparte simultáneamente una misma emoción.

Y quizá ahí reside el mayor mérito de esta Gala: recordarnos que la excelencia artística no siempre necesita grandes discursos para hacerse evidente. A veces basta con que se abra el telón, comience la música y un cuerpo humano sea capaz de convertir el movimiento en poesía.

La Escuela de Ballet Clásico Ruso de San José lo consiguió plenamente. Y el público, con sus aplausos, se encargó de decirlo. Queda, entonces, el agradecimiento a quienes hicieron posible esta noche de arte: a los maestros que forman, a los bailarines que entregan su talento y esfuerzo y a todos quienes, detrás del escenario, trabajan para que la belleza pueda llegar hasta el público.

Porque al final, cuando las luces se apagaron y el telón cayó, quedó suspendida en el aire una certeza: esa noche, el ballet había hecho su milagro; había convertido el esfuerzo en belleza, la música en emoción y el movimiento en un recuerdo destinado a permanecer.

Música y defensa del territorio llegan al Cine Magaly con el estreno de El Río del Perro y el cortometraje Cantos de Batalla

El próximo lunes 17 de agosto, a las 7:00 p.m., el Cine Magaly será escenario del estreno en Costa Rica del largometraje documental El Río del Perro, del cineasta venezolano-costarricense Carlos Gómez de la Espriella. La función incluirá además la proyección especial de Cantos de Batalla, un cortometraje que recupera la memoria musical de las luchas ecologistas costarricenses y el papel que la canción ha desempeñado como herramienta de organización, denuncia y defensa del territorio.

La velada propone un recorrido por dos historias distintas, pero profundamente conectadas por una misma pregunta: ¿qué significa permanecer cuando los territorios, las comunidades y las formas de vida enfrentan profundas transformaciones?

En Cantos de Batalla, la música se convierte en archivo vivo de décadas de movilización social en Costa Rica. A través de canciones nacidas en marchas, protestas y procesos comunitarios, el documental rescata una tradición cultural que ha acompañado la defensa de los ríos, los bosques, la biodiversidad y los bienes comunes. Más que un registro musical, la obra muestra cómo el arte ha sido parte esencial de la construcción de la memoria colectiva del movimiento ecologista costarricense. El cortometraje reúne voces de personas que han convertido la canción en una forma de resistencia y reafirma el lugar que ocupa la cultura dentro de las luchas sociales y ambientales.

La función continuará con El Río del Perro, largometraje documental que traslada al público hasta Espino, un pueblo de los llanos venezolanos que enfrenta el aislamiento provocado por el colapso del puente que lo comunica con el resto del país. Desde la cotidianidad de sus habitantes, la película retrata las consecuencias humanas del abandono, la resiliencia de las comunidades rurales y la estrecha relación entre las personas y el territorio que habitan.

Para su director, Carlos Gómez de la Espriella, ambas películas nacen de una preocupación compartida por el territorio y por las historias de quienes permanecen en él.

«La lucha por el territorio hay que darla en distintos frentes y el cine es una posibilidad para contar esas historias a través de una cámara y un micrófono», señala el realizador.

Hijo de madre costarricense y padre venezolano, Gómez de la Espriella ha desarrollado durante más de dos décadas una trayectoria dedicada al documental de observación y la antropología visual, explorando la vida rural latinoamericana y las transformaciones sociales que atraviesan sus comunidades. Desde 2021 reside en Costa Rica, donde impulsa nuevos proyectos audiovisuales sobre patrimonio natural, biodiversidad y culturas rurales.

La proyección concluirá con un conversatorio abierto entre el director y el público, ofreciendo un espacio para dialogar sobre el cine documental, la memoria, la defensa de los territorios y las historias que con frecuencia permanecen fuera de los grandes circuitos audiovisuales.

La función representa además una oportunidad para apreciar en pantalla grande dos producciones documentales latinoamericanas que dialogan entre sí desde la experiencia cotidiana, la resistencia comunitaria y la construcción de memoria.

Datos de la función

Fecha: lunes 17 de agosto de 2026

Hora: 7:00 p.m.

Lugar: Cine Magaly, San José

Costos: Entrada a mitad de precio (lunes popular)

Biblioteca Nacional invita a recital de poesía y canto en homenaje a autores del Himno de la Anexión de Guanacaste

Letras y Artes by Nayuribes Ramírez y la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, invitan al público a participar en el Recital de Poesía y Canto, una actividad dedicada a rendir homenaje a José Ramírez Saizar y Jesús Bonilla Chavarría, autores de la letra y la música del Himno de la Anexión de Guanacaste, respectivamente.

La actividad se realizará de manera presencial el viernes 10 de julio de 2026, a las 4:00 p.m., en la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, en San José.

El recital reunirá a reconocidas figuras de la poesía y la música nacional. Como poetas participarán Marta Rojas Porras, Leda García, Elliette Ramírez y Julieta Dobles. En la parte musical intervendrán las cantautoras Alba C. Molina, Natalia Esquivel Benítez, Rocío Campos Cantero y Patricia Gamboa Bolaños.

La actividad constituye un reconocimiento a la contribución cultural de José Ramírez Saizar y Jesús Bonilla Chavarría, cuyas obras forman parte del patrimonio histórico y musical vinculado a la Anexión del Partido de Nicoya.

El recital cuenta con Declaratoria de Interés Cultural, según el Acuerdo Ejecutivo N.° 109-C, y con el patrocinio de la Asociación Costarricense de Escritoras, Trébol Carmesí, Sleep Inn Hotel Paseo Las Damas by Choice Hotels, Tiempos Dichosos Entretenimiento, Marcell, y EntrinArte Producciones.

Las personas organizadoras informan que la actividad también será transmitida en vivo a través del Facebook de la Biblioteca Nacional Costa Rica:
https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Adriano de San Martín presenta su nuevo poemario “VISIONES” en la Bodeguita Cultural

El poeta, ensayista y académico costarricense Adriano Corrales Arias, quien publica su obra poética bajo el nombre de Adriano de San Martín, presentará su más reciente libro, el poemario “VISIONES”, el próximo viernes 6 de marzo a las 6:00 p.m. en la Bodeguita Cultural, ubicada en la Calle de la Amargura, San Pedro de Montes de Oca.

El nuevo libro está ilustrado con acrílicos de la reconocida artista nacional Leda Astorga, lo que constituye un valor agregado tanto estético como artístico para lectores y coleccionistas.

¿Qué significado tienen las “Visiones”?

Según el autor, las “visiones” son canalizaciones de realidades futuras o pasadas, comunicaciones de ancestros u otros seres, premoniciones o sueños que pueden leerse como traducciones de estados energéticos o dimensiones distintas de la realidad.

“Durante años creí que escribir era un talento. Y, naturalmente, lo es. Pero ahora sé que se trata de algo más, de una individuación, una sincronicidad, quizás de una suerte de traducción, o como se dice en algunas esferas psicológicas y psíquicas, una canalización. Y no sólo para mí, sino también para el lector”, señala el poeta.

El libro propone una experiencia de lectura que trasciende la palabra escrita y se abre a dimensiones simbólicas, espirituales y energéticas.

Trayectoria del autor

Adriano (de San Martín) Corrales Arias nació en Venecia de San Carlos en 1958. Realizó estudios de Artes Dramáticas en San Petersburgo, Rusia, y posee un Doctorado Interdisciplinario en Letras y Artes de la América Central por la Universidad Nacional.

Ha laborado como profesor, investigador y extensionista en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, donde dirigió el programa Miércoles de Poesía y coordinó diversas iniciativas culturales, entre ellas la Unidad de Cultura y Deporte, la Casa Cultural Amón y la Cátedra de Estudios Culturales Luis Ferrero Acosta.

Con cerca de treinta libros publicados en los géneros de poesía, narrativa, ensayo y dramaturgia, ha participado en festivales internacionales de poesía en Colombia, Nicaragua, El Salvador, Puerto Rico, República Dominicana, México y España, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano, portugués, ruso y japonés.

La presentación

La actividad se realizará en la Bodeguita Cultural, en San Pedro de Montes de Oca, el viernes 6 de marzo a las 6:00 p.m. La entrada es gratuita y el libro estará disponible a un precio de 10.000 colones. También se podrán adquirir otras obras del autor.

Para más información:
Bodeguita Cultural
Teléfonos: (506) 2100 9876 – 8405 4669
Correo: ventas@bodeguitacultural.com

Aula Encendida Libertad artística en la cultura costarricense

La Asociación Internacional de Críticos de Artes – Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional le invitan a la actividad del ciclo Aula Encendida Libertad artística en la cultura costarricense. La actividad que será moderada por Alvaro Zamora Castro y contará con la participación de Elizabeth Barquero, Loida Pretiz, Pedro García, Philipp Anaskin.

La actividad se realizará el miércoles 9 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá en el Facebook: Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

En octubre será el preestreno de la película documental «Buscando el Swing: Un Viaje por los Territorios donde Nació la Cumbia»

La actividad será el 25 de octubre en la Biblioteca Nacional de Costa Rica.

La productora Profana Latinoamérica se enorgullece en anunciar el estreno del documental «Buscando el Swing: Un Viaje por los Territorios donde Nació la Cumbia», programado para el próximo 25 de octubre de 2024 en la Biblioteca Nacional de Costa Rica a las 4pm. La entrada es gratuita y el cupo es limitado. Esta película es un viaje por 10 pueblos del caribe de Colombia, lugar que dio nacimiento al género musical “cumbia”, el cual ha sido base para los bailarines de Swing Criollo Costarricense desde los años 60.

Sinopsis del Documental

«Buscando el Swing» lleva a los espectadores a un fascinante viaje a través del Caribe colombiano, donde se originó la cumbia, uno de los géneros más representativos de la música latina. A través de imágenes vibrantes y entrevistas con músicos y expertos locales, el documental revela la riqueza cultural y la historia detrás de esta tradición musical, que ha influido significativamente en las músicas del mundo.

El compositor Rialengo de Costa Rica viaja junto con el productor y arreglista Pedro Víquez, ambos acompañados de un equipo de producción, viajan durante un mes y medio por la costa colombiana, compilando entrevistas y músicas de la región.

Origen del Proyecto

Este documental es un derivado de la residencia artística que Ibermúsicas permitió realizar al artista costarricense Rialengo en la costa del Caribe colombiano en 2019. Dicha residencia fue declarada de interés cultural por el Gobierno de Costa Rica. La residencia proporcionó una plataforma invaluable para la investigación y el desarrollo del proyecto, que ahora se materializa en una película que explora los géneros musicales fundacionales de la cumbia, tales como el bullerengue, el porro, la música de pito atravesao, la música de gaitas, entre otros.

Dedicatoria Especial

«Buscando el Swing: un viaje por los territorios donde nació la Cumbia» está dedicado a los bailarines de la vieja guardia del Swing Criollo Costarricense, quienes han preservado y transmitido esta rica tradición musical a lo largo de los años. El documental rinde homenaje a su legado y a su influencia perdurable en la cultura costarricense.

Apoyo Institucional

El documental contó con el apoyo de la Dirección de Gestión Sociocultural del Ministerio de Cultura y Juventud, y su Fondo Concursable S.O.S. Sociocultural, entidades que han financiado la ejecución de este proyecto. Además, fue apoyado por Ibermúsicas en 2019.

Detalles del Estreno

  • Fecha: 25 de octubre de 2024
  • Hora: 4 p.m.
  • Lugar: Biblioteca Nacional de Costa Rica, San José

El preestreno contará con una proyección especial seguida de una sesión de preguntas y respuestas con el equipo de producción. Además, se llevará a cabo una exhibición de fotografías y material audiovisual adicional relacionado con el documental.

Sobre el Documental

El documental es una producción de Profana Latinoamérica y ha sido creado con el apoyo de diversos patrocinadores y colaboradores comprometidos con la preservación y difusión de la cultura regional. «Buscando el Swing: un viaje por los territorios donde nació la Cumbia» no solo es un homenaje a la cumbia, sino también una celebración de la herencia cultural que esta música representa para Colombia, Costa Rica y el mundo.

Invitación

Se invita a medios de comunicación, críticos de cine, músicos, académicos y al público en general a asistir al estreno y a ser parte de esta celebración cultural.

De ayer, de hoy y de siempre

Vladimir de la Cruz

En Costa Rica desde el Siglo XIX, empezando en 1848, hasta el Siglo XXI, se han declarado y aprobado 119 Días Conmemorativos, 12 Semanas Conmemorativas. Diecinueve de estas fechas se han emitido por Ley y 111 por Decretos Ejecutivos.

En el caso costarricense, como en todos los países, hay muchas celebraciones, calendarizadas, por Ministerios, como los de Educación, de Agricultura y de Salud, entre otros, como parte de sus actividades y rituales institucionales de existencia, pero de poco conocimiento público, y de poca celebración concreta, más allá del recordatorio de la fecha respectiva.

Existían calendarios de los ministerios. No sé si todavía los programan y publican cada año, aunque sea solo para uso institucional. En los viejos calendarios escolares, como los de mi época de escuela, en la década de 1950, estas fechas tenían más sentido y razón. De alguna manera se celebraban, y nuestras maestras nos hablaban de ellas. Al menos me parece recordar a mi querida maestra, de primero a sexto grado, la Niña, como cariñosamente le llamábamos, Julieta de Vargas. Así la conocimos siempre. Hoy sé que su apellido era Vives.

En el calendario nacional de celebraciones tenemos o existen varias categorías de celebraciones nacionales, no todos feriados ni todos se celebran con igual pompa. Algunas de estas fechas pasan prácticamente inadvertidas.

Así como hay símbolos nacionales mayores y menores, bien podría hablarse de celebraciones de fechas mayores y menores. Algunas de éstas hoy adquieren notoriedad y publicidad porque se han comercializado, vulgarizado y despreciado en su real contenido. El comercio las ha engullido y su simbólico valor se ha mercantilizado. Estas fechas no necesariamente destacan nuestra identidad, nuestra Historia, nuestra Cultura, aunque evidencien rasgos de este desarrollo institucional.

Las gestas que contribuyeron a forjar nuestra cultura costarricense, como Estado y Nación independiente y soberano, y que nos identifican en el mundo, se destacan solo en el día de su celebración. Así, por ejemplo, el próximo 11 de abril o el 25 de julio próximo, por la Batalla de Rivas y la Incorporación, bicentenaria del Partido de Nicoya a Costa Rica. Aun así, a pocos días de la Batalla de Rivas, no hay nada a la vista, salvo el redoblar de tambores que a veces escucho en la escuela al frente de mi casa. Pero, el Bicentenario de la Anexión, es para que todo el año se hubiera declarado festivo en ese significado. Tan solo será para el gobierno una fecha más de realización, de una ceremonia quizá conjunta con la Asamblea Legislativa en Nicoya, donde debe ser la celebración de este Bicentenario.

Si de la Batalla de Rivas se trata, se oculta y pasa inadvertida la Batalla de Sardinal del 10 de abril, a pocas horas de la Batalla de Rivas. Las tropas que derrotaron a los filibusteros en Sardinal, impidiendo su penetración al Valle Central por el río Sarapiquí, se trasladaron de inmediato, prácticamente sin descanso alguno, a Rivas para reforzar la cruenta, larga y heroica Batalla, de 20 horas que se libraba en Rivas.

A las fechas nacionales se han impuesto también fechas de celebración internacional, por organismos internacionales en los cuales, como país, participamos y de los que somos parte, como el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, así declarado por la ONU, el próximo día del Libro que se celebra a nivel internacional el 23 de abril, o el Día Internacional del Trabajador, el primero de mayo, que para los costarricenses es feriado y se celebra desde 1858, como día de la Rendición de William Walker. ¿Quién se acuerda, y quién celebra esta rendición ese primero de mayo? En los discursos oficiales esto está ausente. Los miembros y amigos de la Academia Morista Costarricense y los de la Tertulia de 1856 los celebramos y recordamos, y hacemos el esfuerzo de que tengan la relevancia nacional que requieren.

Es interesante destacar que el 11 de abril se celebra más como el Día del Héroe Nacional, asociado a la figura de Juan Santamaría, y no conmemorativo a la victoriosa Batalla de Rivas, como no se celebra tampoco la Batalla de Santa Rosa, el 20 de marzo, o la de Sardinal, del 10 de abril, alusivas a las derrotas infligidas a los filibusteros en Nicaragua y en Costa Rica, por nuestro Ejército Libertador. Quizá la clase gobernante, y sus representantes más importantes, hubieran deseado que los filibusteros hubieran ganado…

Tampoco se recuerda el carácter patriótico marcado por el Presidente Juan Rafael Mora Porras, y Jefe Supremo del Ejército Libertador, que en esas batallas y en esa lucha contra los filibusteros norteamericanos, estaba en juego la Independencia, la Soberanía de nuestros países y la Libertad de los pueblos costarricense y centroamericanos, amenazados de anexión a los estados sureños de los Estados Unidos y del establecimiento de la esclavitud, como Walker la había impuesto en Nicaragua.

La clase política nacional, cómplice, de los intereses anti costarricenses, estableció hace algunos años, que las fechas patrias podían trasladarse del día correspondiente a lunes de la siguiente semana, con el propósito de facilitar la concentración de tres días para estimular el turismo. Su conciencia estaba alejada de los intereses nacionales, de la conciencia histórica nacional. Se concentraba en los intereses económicos, que respondía a la condición de vendepatrias de algunos de los miembros de la clase política gobernante, que piensa más en esos intereses que en los de forjar una verdadera conciencia nacional y patriótica.

En la condiciones del mundo globalizado e internacionalizado que vivimos es más urgente afirmar los valores nacionales, las costumbres y las tradiciones histórico-culturales que forman y afirman nuestra identidad nacional, y nuestra Historia Patria. Opera contra ello la política educativa nacional. El Ministerio de Educación está literalmente alejado de convertirse en el acicate, en el estímulo, en la punta de lanza de la forja y fortalecimiento de una real y verdadera conciencia nacional y patriótica. Los sindicatos del sector educativo poco pueden hacer. De ellos no depende la elaboración de los programas nacionales de educación.

Las clases gobernantes, sus representantes más conspicuos, especialmente en el Poder Ejecutivo, más se muestran como apátridas y vendepatrias.

Las celebraciones de ciertas fechas patrias y nacionales, consideradas feriados nacionales, se pagan obligatoriamente para quienes las trabajan. Así tenemos como días feriados de pago obligatorio en Costa Rica los siguientes: 1º de enero (Año Nuevo), 11 de abril (Día del Héroe Juan Santamaría), Jueves y Viernes Santos, 1º de mayo (Día Internacional del Trabajador), 25 de julio (Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica), 15 de agosto (Día de la Madre), 15 de setiembre (Fiesta Nacional alusiva a la Conmemoración de la Independencia de Costa Rica y Centroamérica) y el 25 de diciembre (Natividad de Jesucristo). Y, los días feriados de pago no obligatorio el 2 de agosto (Día de la Virgen de los Ángeles) y el 12 de octubre (Día de las Culturas, hoy señalado como Día de Encuentro de Culturas).

A la celebración de estas fechas les van imponiendo, calzando, otras, encima, como sucede con la fecha del 31 de agosto de 1848, de la Fundación de la República, que prácticamente no se celebra ni se tiene reconocida como fecha conmemorativa, pues este mismo día se han metido en celebración el Día del Régimen Municipal y el Día del Negro Costarricense.

Lo mismo con la fecha de Independencia de Costa Rica el 29 de octubre de 1821: ¿por qué no celebrar con toda la pompa que se merece este acto, con día feriado, y de pago obligatorio? Es cómo preguntarse: ¿Para qué celebrar la Independencia si somos dependientes? Y gobernantes, que preferirían ser gobernadores, de un Estado asociado, que presidentes de una República Libre y Soberana, como algunos se muestran cuando quieren vender todos los activos nacionales y las instituciones más valiosas del país, a intereses extranjeros sin permitir que agentes económicos nacionales las pudieran adquirir, como están diseñando la venta del Banco de Costa Rica, por ejemplo.

Estamos ante el bicentenario también de la constitución del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo, del Poder Judicial, en cierta forma del Estado de Derecho, que surge con estos poderes desde la constitución del Estado de Costa Rica, y no se está haciendo ni programando nada al respecto. Puedo entender que el inquilino de Zapote, que no está de acuerdo con el Estado de Derecho, con el respeto al equilibrio de poderes públicos, con su intención de gobernar por la fuerza, por decreto, no promueva ninguna celebración cuando quisiera gobernar autoritariamente, y sin controles institucionales el país.

¿Acaso no debemos fortalecer estas celebraciones a favor de la democracia política que vivimos, y todavía disfrutamos? No hay autoritarismos democráticos. Los hay tiránicos, dictatoriales, sin trasparencia institucional como está sucediendo en el país, hoy puesto de último en la lista de trasparencia institucional de la OCDE, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Las Batallas de Sardinal del 10 de abril, y la de Rivas del 11 de abril, hay que celebrarlas con el mayor fervor patriótico que nos sea posible. Por nuestros héroes y caídos en esos combates. Por la afirmación de la Independencia, la Soberanía y la Libertad que ellas consolidaron.

Zarcero demostró, con creatividad y disciplina, la identidad potencial de la juventud costarricense

Por Miguel Sobrado

Hace unos años, cuando la banda de Zarcero incursionó por primera vez en el Festival de las Rosas en California, se pudo ver la voluntad, la disciplina, el temple y el compromiso de una banda integrada por jóvenes, con una  innovadora dirección, que se abría espacio con fuerza en un festival centenario de Norteamérica.

Desde el principio, aunque copiando el modelo las bandas norteamericanas, se notó esa voluntad de colocar a su pequeño cantón entre las mejores bandas de Norteamérica. Los primeros años lo dedicaron a conocer el medio y desarrollar sus fortalezas. Descubrieron en ese proceso que el participar con éxito no es solo un tema de disciplina y técnica, sino también de identidad. Que ellos no serían nunca unos norteamericanos más, por más que se mimetizaran con los locales. Que su fuerza estaría en innovar con un nuevo sincretismo, destacando sus orígenes, pero no para anclarse al pasado, sino para mostrar una nueva síntesis, donde el pasado y el presente se combinan en lo nuevo. Donde se recuperan, por una parte, entre otros, los símbolos de la cultura indígena de Boruca y por otra, las enaguas coloniales, en un nuevo contexto de apertura que trasluce la belleza y gracia de los bailarines creando una alegría desbordante y contagiosa.

La banda de Zarcero se ha transformado, gracias a la sensibilidad frente a la innovación, con gran disciplina y trabajo arduo en una expresión de cultura costarricense y latinoamericana. Los elogios de la prensa internacional y los premios alcanzados. Así como múltiples invitaciones a participar en otros contextos internacionales.

Pienso que debemos aprender mucho de esta experiencia. En primer lugar, a confiar en el potencial de nuestros jóvenes, que guiados con una buena dirección y disciplina, como lo hizo don Juanito Mora en su momento, pueden abrirse espacio y destacarse en el mundo contemporáneo. En segundo lugar, que debemos aprender a desenvolvernos en un mundo cambiante, eso sí, buscando siempre reforzar la identidad y las fortalezas enraizadas en nuestro medio, que son las que nos pueden catapultar no solo en el arte sino en la economía, la ciencia y el aprovechamiento que nos brinda la posición geopolítica y geocomercial de nuestra región.

Compartido con SURCOS por el autor.

El programa Cultura Costarricense tendrá transmisión sobre canciones y cuentos

Con la participación de Pago Goldenberg Guevara, Luis Barrantes Cortés y Max Goldenberg Guevara, el programa Cultura Costarricense transmitirá por su Facebook Live bajo la temática de canción y cuentos, el próximo domingo 29 de enero de 2022, a las 3:00 p.m.

Puede sintonizar la transmisión en este enlace: Cultura Costarricense | Facebook