Dra. Sofía Chaverri Flores Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Invitada de ACANAMED
La actividad física y el ejercicio físico forman parte de los pilares fundamentales para gozar de una buena salud. A ellos se le suman el tener una alimentación saludable; la calidad de nuestro descanso, así como una adecuada higiene del sueño; controlar nuestros niveles de estrés y gestionar nuestras emociones de forma apropiada; tener contacto con la naturaleza por lo menos una vez a la semana y el socializar.
Aunque los términos actividad física y ejercicio físico se asemejan, son conceptos diferentes. La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por la contracción de un músculo que incrementa el gasto energético basal. Es decir, cualquier actividad que hagamos desde que nos levantamos en la mañana, puede ser considerada como una actividad física; por ejemplo, lavarnos los dientes, ir al trabajo o hacer las labores del hogar. No obstante, hay distintos niveles de actividad física y lo importante es optimizarla diariamente y evitar el comportamiento sedentario durante el día.
Por otro lado, el ejercicio físico, es una subcategoría de una actividad física, pero esta debe de ser planeada, estructurada y repetitiva, con el propósito de mejorar o mantener uno o más de los componentes de la aptitud física, como son: la composición corporal, la resistencia aeróbica, la fuerza y la resistencia muscular, así como la flexibilidad. Según el Colegio Americano de Medicina del Deporte y la Asociación Americana del Corazón, para adultos sanos de 18 a 65 años de edad, se recomienda realizar ejercicio aeróbico de moderada intensidad 5 veces por semana de 30 minutos o más, con el fin de alcanzar al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana; o ejercicio aeróbico de intensidad vigorosa, 3 veces por semana en sesiones que sobrepasen los 20 minutos, para alcanzar al menos 75 minutos por semana.
Un ejercicio de moderada intensidad es aquel en el que se puede mantener una conversación pero no es posible cantar, mientras que un ejercicio de intensidad vigorosa se define como aquella actividad en donde una conversación no puede ser mantenida sin interrupción y solo es posible decir algunas palabras. Durante una misma sesión de ejercicio, se pueden combinar ejercicios de ambas intensidades.
Es importante recalcar que los 150 minutos de ejercicio moderado y los 75 minutos de ejercicio vigoroso por semana, son duraciones mínimas recomendadas, ya que se han encontrado efectos benéficos adicionales al ejercitarse más tiempo (300 minutos por semana de ejercicio moderado o 150 minutos por semana de ejercicio vigoroso). No obstante, si una persona no tiene tiempo para hacer una sesión de 20 o 30 minutos, la sesión se puede fraccionar, incluso en duraciones menores a los 10 minutos, ya que está demostrado que sesiones de corta duración también generan beneficios. Además, se recomienda incluir ejercicio de fuerza, por ejemplo ejercicios con peso, de 2 a 3 veces por semana y que involucren los principales grupos musculares, así como ejercicios de flexibilidad.
En personas físicamente inactivas, no se deben de dar estas recomendaciones en un plan inicial. Se prefiere iniciar con sesiones mucho más cortas y de menor intensidad e ir haciendo las progresiones muy paulatinamente hasta alcanzar el objetivo.
En resumen, para gozar de una buena salud y de un bienestar físico y emocional, debemos de tener niveles óptimos de actividad física a lo largo del día (movernos más y sentarnos menos) y realizar ejercicio físico regularmente. Estas medidas previenen y pueden ser parte del tratamiento de múltiples enfermedades crónicas, como por ejemplo la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipidemia, las enfermedades cardio y cerebro vasculares, las enfermedades metabólicas, las enfermedades neurodegenerativas; así como de algunos tipos de cáncer.
La Academia Nacional de Medicina de Costa Rica llevará a cabo el foro virtual «Atención Primaria en Salud: Experiencias y Desafíos para la Transformación del Sistema de Salud en Costa Rica» el próximo jueves 03 de abril de 2025.
El evento, organizado por el Comité de Historia y Arte de la Medicina, comenzará a las 7:00 p.m. y concluirá a las 9:05 p.m. La bienvenida estará a cargo de la doctora Oliva Brenes Antonini, coordinadora del Comité de Historia y Arte de la Medicina.
La doctora Lidieth Carballo Quesada, coordinadora del foro, presentará el evento y también moderará las sesiones de preguntas y respuestas, además de ofrecer las conclusiones al finalizar la actividad.
El foro contará con cuatro ponencias principales enfocadas en distintos aspectos de la atención primaria en salud. La primera disertación, «Desafíos de la Atención Primaria en Salud», estará a cargo de la doctora Rocío Sáenz Madrigal, ex ministra de Salud y expresidenta ejecutiva de la CCSS.
Posteriormente, el doctor Wilman Rojas Molina, director de la Red Integrada de Prestación de Servicios de Salud Central Norte de la CCSS, expondrá sobre el «Enfoque de Resultados en la Región Central Norte desde la Perspectiva de Atención Primaria en Salud».
La tercera ponencia, «Construyendo Salud Infantil en Talamanca: Una Experiencia desde la Atención Primaria en Salud», será presentada por el doctor Santiago Batalla Garrido, especialista en Pediatría del Hospital Nacional de Niños y ex coordinador del Servicio de Pediatría del Área de Salud Talamanca de la CCSS.
Finalmente, el doctor Carlos Solano Salas, director de la Clínica Dr. Clorito Picado del Área de Salud Tibás-Uruca-Merced de la CCSS, disertará sobre «Tecnología en Salud en el Fortalecimiento de la Atención Primaria en Salud».
El cierre del evento estará a cargo del doctor Arístides Baltodano Agüero, presidente de la Academia Nacional de Medicina de Costa Rica (ACANAMED).
Las personas interesadas en participar en este foro virtual pueden conectarse a través de la plataforma que será anunciada próximamente por la Academia Nacional de Medicina.
Ricardo Millán González Profesor asociado, Universidad de Costa Rica Miembro Correspondiente, Academia Nacional de Medicina
El diario del día después
El día uno.Desperté todavía desorientado. Sabía que había estado ahí mismo en algún otro momento. Incluso reconocí algunas de las caras. Estaba aturdido y me dolía la cabeza. Las ideas todavía me llegaban en chaparrones, como cuando las gotas caen tan fuertes que hasta duelen en su contacto con la piel. Me costaba ordenar mis pensamientos de una forma lógica y entender lo sucedido.
Recordé entonces lo bien que se veía mi esposa, que por eso la invité de viaje, ¿qué importancia tendría al fin y al cabo tener que endeudarse si ella se lo merecía?, entonces decidí llevarla a ese lugar donde yo había estado trabajando tanto, con el proyecto que haría millonario a mi jefe, y a mí también, si tan solo trabajaba un poco más, dormía un poco menos, y con ese dinero cambiaría de carro, o me compraría dos o tres, y pagaría las cenas con mis amigos, ellos que siempre están pendientes de mí, de mi bienestar, de mi salud, de mi alegría.
El día cuatro.Recibí la primera visita de mi esposa. Se veía agobiada, un poco preocupada. Las ojeras eran grandes. Me comentó de la pelea a puños que tuve con mi cuñado y de que luego tendríamos que hablar de cómo arreglar algunas deudas. Me mencionó algo de divorciarnos. Estaba un poco alterada, aunque no termino de entender el porqué, si yo todo lo que hago es por complacerla. Empecé a caer en la cuenta de la discusión que tuve con mis compañeros de trabajo, y sabía que la noche de la reunión me pasé de tragos.
El doctor me informó de que esta era mi tercera hospitalización, lo que posiblemente estaba relacionado con mi decisión de suspender el medicamento. Eso, en su momento, lo hice porque con marihuana podía conciliar el sueño, aunque no se lo mencioné. Luego él mismo me informó que los exámenes ya habían detectado esta sustancia.
El día trece.Me dijeron que ya estaba listo para la salida. Mis hijos y mi esposa vinieron por mí. Al llegar a la casa me mostraron los dos carros que había adquirido en la agencia, la ropa que había comprado y unas joyas que había conseguido. Lloramos mucho todos juntos.
De esta saldremos adelante, papádijo Carlos, el mayor, que ya cumplió 21 años. Estoy dispuesto a atrasar la universidad y a trabajar horas extra para apoyar en lo que sea necesario. Además, mi amigo de la tienda nos puede recibir la ropa de regreso.
El día veintiuno.Mi abogado me aseguró que el reclamo prosperará y podremos devolver los dos carros. Tendré que pedirle al médico un certificado que diga que me encontraba fuera de mí en el momento de la compra. Me preocupan mucho las fotos y los comentarios que difundí en redes sociales; mis amigos dicen que no es para tanto, y que todo en este país se olvida rápido. Sé, en todo caso, que algunos de ellos se han burlado y hasta memes me hicieron.
Ahora que lo pienso, lo que llegué a sentir lo describe a la perfección la canción “don´t stop me now” (no me detengas ahora) de Queen, una de mis bandas favoritas (para ver el video con subtítulos en español e inglés, puede hacer click aquí).
El día ciento treinta y dos.Puedo decir que me siento completamente recuperado. Por fin encontré un trabajo que, aunque no me encanta y gano menos que en el anterior, me permite salir adelante con las deudas y cuidar a mi familia. No he vuelto a fumar marihuana porque ahora tengo más claridad de que posiblemente esto ayudó con el desarrollo de la crisis maniaca. Sí, ya acepté que soy portador de un trastorno bipolar.
En la última visita de control me felicitaron por haber retomado los ejercicios, cuidar mis hábitos de sueño lo que el doctor llama higiene del sueño y por mantener una alimentación libre de productos procesados, gaseosas y comida rápida. También me he tomado el tratamiento como se me indicó e incluso me bajaron las dosis por lo bien que estoy.
Esta es una narración en primera persona que describe una manía, una de las dos fases que en general se observan en el trastorno afectivo bipolar. Bajo esa condición la persona experimenta una euforia intensa, energía excesiva, sensación de poder ilimitado y aumento en la velocidad del pensamiento. Lo anterior se refleja cuando la persona habla muy rápido y usualmente saltando de un tema a otro, tal y como se observa en el segundo párrafo de esta historia; ahí hay un ritmo distinto al resto de la narrativa, sin pausas bien definidas, lo que se representa con la presencia solo de comas y la ausencia de punto y seguido. También se suele observar distracción muy intensa, así como tendencias a incurrir en conductas de alto riesgo (como la pelea a golpes con el cuñado, la exposición en redes sociales, inconvenientes durante la reunión de trabajo que posiblemente derivaron en un despido o gastos no planificados y que luego no podrán ser asumidos).
En muchos casos estos individuos tienen una dificultad importante para aceptar su diagnóstico, motivo por el que suelen abandonar la medicación o tienden a descalificar la evaluación médica. Además, el uso de cualquier tipo de droga, como la marihuana, se acompañan de mayores riesgos de recaídas, tal y como ocurre en esta ocasión. Sin un tratamiento adecuado, existe una grave afectación en el trabajo, las relaciones sociales y en la estabilidad familiar.
Los periodos de recuperación pueden prolongarse en el tiempo, llegando incluso a muchos meses para alcanzar el nivel anterior de funcionamiento. De ahí la importancia de seguir las recomendaciones médicas y el apoyo terapéutico.
Existen tratamientos conductuales y farmacológicos que juntos permiten a los portadores de esta condición alcanzar una buena calidad de vida para sí mismos y sus familias. Si este es su caso, o el de algún allegado, permítase buscar ayuda. En Costa Rica existen muchos recursos que podrán apoyarle.
Post Instagram Frase motivacional con fotografía soñar cielo celeste – 1
Día trescientos sesenta y cinco.He cumplido un año desde mi último ingreso al hospital. Mi esposa y yo hemos trabajado mucho para fortalecernos como pareja. A un amigo le comenté mi historia y él ahora se puso en tratamiento y está mucho mejor. Eso evitó que lo despidieran del trabajo.
Me siento bien, productivo y puedo velar por mi familia. Planifico las actividades con antelación y cumplo con ellas. Incluso, hoy me siento agradecido con la vida.
Dr. Sixto Bogantes Ledezma Especialista en Neurología Invitado de ACANAMED
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es una condición de salud donde la persona tiene convulsiones a repetición de manera espontánea. No es lo mismo tener una convulsión que ser epiléptico. Aproximadamente, 1 de cada 10 personas tiene al menos una convulsión en la vida, pero sólo 1 de cada 100 personas son epilépticas, es decir que la mayor parte de las personas que tienen una convulsión en la vida no llegan a desarrollar epilepsia.
¿Qué tipos hay?
La epilepsia puede afectar solamente una parte del cerebro (convulsiones focales) o todo el cerebro al mismo tiempo (convulsiones generalizadas). La epilepsia puede ocurrir debido problemas genéticos, lesiones cerebrales, problemas metabólicos e inflamación en el cerebro, pero en algunos casos no se llega a descubrir la causa.
¿Qué exámenes se necesitan?
Se recomienda que los pacientes con epilepsia al menos tengan un electroencefalograma y una neuroimagen como TAC o resonancia magnética cerebral; estos estudios no siempre son de urgencia, pero sí son necesarios para la evaluación diagnóstica.
¿Cómo se cura?
No se puede hablar de curación en epilepsia, pero sí de tratamiento. Existe varias modalidades de tratamiento, pero la de primera línea son las medicinas anticonvulsivantes. La mayoría de las personas con epilepsia (2 de cada 3) se controlan con fármacos anticonvulsivantes y pueden llevar una vida normal.
Los pacientes que no se controlan con medicinas deben ser estudiados a profundidad para determinar si su epilepsia se debe a una lesión en una parte del cerebro que puede resecarse; en esos casos el tratamiento sería la cirugía de epilepsia. Cuando el paciente no se controla con medicamentos y no puede beneficiarse de la cirugía, se puede optar por otros tratamientos como los neuroestimuladores (marcapaso vagal) o la dieta cetogénica.
¿Es muy peligroso ser epiléptico?
En general, los pacientes con epilepsia pueden llevar una vida normal con una expectativa de vida similar a la de una persona sin epilepsia. Entre más tiempo pase el paciente sin convulsionar es menos probable que vuelva a convulsionar; por lo que, a pesar de que no se habla de curación, sí se puede llegar a suspender las medicinas de manera gradual cuando el paciente lleva muchos años sin convulsionar.
Excepcionalmente, algunas personas que tienen formas de epilepsia que no se pueden controlar y tienen crisis muy frecuentes, tienen un poco más de riesgo de sufrir una muerte súbita cuando se compara con las personas no epilépticas, especialmente si abandonan el tratamiento.
¿Qué riesgos hay en la vida diaria?
Como las convulsiones ocurren de manera espontánea y sin previo aviso, la persona puede sufrir algún tipo de accidente durante una convulsión como que se queme en la cocina, se golpee al momento de caer, o que sufra un accidente de tránsito. Si la convulsión dura más de 5 minutos, se considera una emergencia y se debe acudir al centro médico más cercano.
Los pacientes epilépticos pueden practicar deportes, y solamente requieren supervisión continua cuando se trata de deportes que pongan en riesgo la vida si la convulsión se presenta durante la práctica de este, como por ejemplo la natación.
Para poder manejar vehículos o maquinaria pesada, se recomienda que el paciente tenga al menos 6 meses libre de crisis.
Una mujer epiléptica puede quedar embarazada, sin embargo, se recomienda que el embarazo sea apropiadamente planeado. Idealmente, al momento del embarazo la mujer debe estar bien controlada de las convulsiones y recibiendo suplementación con vitaminas, principalmente ácido fólico, para disminuir el riesgo de que las medicinas puedan afectar al desarrollo del bebé.
Es importante concientizar a la población general que a los pacientes con epilepsia no se les debe restringir la posibilidad de que lleven una vida lo más normal posible de acuerdo con sus capacidades.
Dra. Judith Jiménez Torrealba Ginecóloga y Obstetra Miembro de Número
Cáncer de Cérvix
Sigue siendo un problema de repercusión mundial; es un problema de peso en los sistemas de salud, no discrimina entre países de renta alta, media o baja. Esta afirmación no ha cambiado como quisiéramos; el resultado de los programas de vacunación los veremos más adelante.
El énfasis actual debe orientarse a la educación de la población meta. Las redes sociales que en la actualidad están disponibles casi de manera universal, podrían ser el instrumento para cumplir el objetivo.
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es el agente crítico para el desarrollo del cáncer de cérvix, detectado en el 99.7% de los casos. África Sub Sahariana tiene la más alta prevalencia global, duplica la prevalencia global ajustada.
Sin embargo se estima que el 10% de los individuos infectados desarrollarán lesiones precancerosas.
Aunque se han sugerido varios factores, aun es poco claro el por qué el virus se “aclara” versus “persiste” en diferentes individuos.
Existen alrededor de 40 serotipos que infectan a los genitales en el humano, 15 de ellos son reconocidos oncogénicos (causantes del cáncer). Los serotipos 16 y 18 son responsables del 70% de todos los cánceres. Involucrado en el 90% de los casos de cáncer de ano, 50% de garganta, pene, vagina y vulva.
¿Qué enseñarles a las pacientes?
El cáncer de cuello uterino, ¿puede ser diagnosticado de manera temprana?
Los chequeos ginecológicos regulares constituyen la mejor estrategia para el diagnóstico temprano.
Las pruebas para realizar la pesquisa son el Pap (abreviatura de Papanicolaou, creador de la prueba) o la prueba para el VPH (virus del papiloma humano.)
Pueden ser realizados solas o en conjunto.
Los tamizajes acordes con los programas de salud han demostrado la prevención de los canceres y la salvación de las pacientes.
Lo mas importante que debe recordar es la regularidad de las pruebas, no importa cual método se utiliza.
2. ¿Necesito un examen físico completo?
Sí.
Su médico o proveedor del servicio le hará un interrogatorio sobre sus antecedentes personales y familiares; esto incluye la información relacionada con los factores de riesgo y síntomas que hagan sospechar una lesión en el cuello uterino.
En esta visita se le tomará la muestra para el Pap o VPH.
3. ¿Hay algún síntoma que me debe preocupar?
Las mujeres con cáncer del cuello del útero o lesiones precancerosas, por lo general, no tienen síntomas.
Si los presentan, los mas frecuentes son:
Sangrado vaginal anormal, sangrado con las relaciones sexuales, sangrado después de la menopausia (un año o más después de su última regla).
Flujo vaginal (secreción vaginal) que puede ser sanguinolento y se presenta sin ninguna relación con su regla.
Dolor con relaciones sexuales
Dolor pélvico.
Estas molestias (signos y síntomas) pueden ser causados por otras enfermedades diferentes al cáncer de cuello uterino, sin embargo, si usted presenta alguno de ellos acuda a su centro de salud. El ignorarlos puede permitir que el cáncer crezca y disminuyan su posibilidad de un tratamiento exitoso.
4. ¿Cuáles son los factores de riesgo?
Relacionados con el Virus del Papiloma Humano:
Inicio de actividad sexual a edades tempranas (doble riesgo en jóvenes que inician relaciones sexuales antes de los 18 años en comparación con las que las postergan hasta los 21 años).
Múltiples parejas sexuales.
Primer embarazo antes de los 21 años, más de 3 embarazos.
Historia de enfermedades de transmisión sexual.
Antecedente de lesiones cervicales de alto grado
Inmunosupresión.
No relacionados con el VPH
Falta de tamizaje.
Nivel socioeconómico bajo, disparidad en cuanto a los programas de vigilancia de la salud reproductiva.
Tabaquismo
5. ¿Cuáles son las estrategias actuales?
Pap solo (citología vaginal) en base líquida.
VPH prueba refleja. Si la citología tiene un resultado anómalo, de manera automática se puede realizar el estudio por VPH.
Cotesting, se realizan ambas pruebas en simultaneo.
VPH, como estrategia inicial. Se realiza cada 5 años.
6. ¿Hay forma de prevenir?
Vacunación
Hombres y mujeres 11-12 años; puede iniciarse a los 9 años.
Dr. Julián Chaverri Polini Otorrinolaringólogo Miembro de Número
¿Sabía usted que escuchamos con nuestro cerebro? Los oídos son un medio para que los sonidos lleguen a la parte de la corteza cerebral que se encarga de la audición y comprensión de los mismos, entre ellos, obviamente, el lenguaje oral. La función del oído es poder enviar la señal auditiva desde el medio ambiente hasta el cerebro.
Si a un bebé, desde que nace se le está estimulando con sonidos, los centros corticales de la audición se comienzan a desarrollar. Estas zonas del cerebro encargadas de entender los sonidos, no se desarrollan por sí solas. Únicamente se llegarán a desarrollar si son estimuladas y la única estimulación que pueden recibir es a través de los oídos. Este desarrollo se hace paulatinamente y son los propios sonidos los que van generando que dichas zonas se tornen más complejas, produciéndose miles de nuevas conexiones entre las células cerebrales (neuronas) llamadas sinapsis. El crecimiento de esta red de sinapsis hace que el bebé le dé sentido a los sonidos, especialmente a los sonidos complejos y detallados como lo es el lenguaje oral.
El defecto congénito sensorial más frecuente, es la pérdida auditiva, por este motivo se realiza hoy en Costa Rica el programa de detección e intervención temprana de la sordera neonatal (Tamizaje Auditivo Neonatal), así tendremos la certeza de que los oídos de un recién nacido se encuentren en buen estado, y en caso contrario, poder intervenir médicamente en forma oportuna con un diagnóstico y un tratamiento pertinente para evitar atrasos que se pueden tornar irreversibles en la adquisición del lenguaje oral.
Si su niño o niña no va adquiriendo el lenguaje acorde al desarrollo psicomotor y psicosocial, habrá que estudiar su capacidad auditiva; saber si es correcta o incorrecta.
Debemos cuidar nuestros oídos a través de los años; no debemos exponerlos a ruidos fuertes, como el estallido de pólvora; ni durante tiempos prolongados, como puede ser estar expuesto a maquinaria pesada todos los días por periodos de varias horas seguidas. Ante estas situaciones debemos utilizar protectores de oídos para insonorizarlos. Por otra parte, es un error frecuente “limpiarse los oídos” con aplicadores o artefactos similares con el fin de “extraernos la cera” del conducto auditivo externo. Dicha cera se produce en la parte más externa del oído y se cae sola. Si usted tiene problemas con sus oídos debe ser atendido por el médico especialista, el otorrinolaringólogo, este determinará si requiere de exámenes audiológicos, ya que existen muchas pruebas audiológicas dependiendo del daño existente y de la edad del paciente; o si requiere de algún tratamiento médico, quirúrgico o rehabilitatorio.
Conforme pasan los años (a partir de los 20 años de edad), vamos perdiendo audición en frecuencias muy agudas o altas (10000 Hertz a 16000 Hertz). Cuando somos adultos mayores, es decir a partir de los 65 años, dicha pérdida auditiva involucra más frecuencias y continúa aumentando conforme envejecemos. Según la Organización Mundial de la Salud, en el rango de edad entre 65 a 74 años, existe un 33% de sujetos con pérdida auditiva y en mayores a 75 años, un 50%, de esa población presenta problemas auditivos; muchos de ellos requerirán de atención médica especializada para corregir dicha deficiencia.
Dr. Julián Chaverri Polini Otorrinolaringólogo Miembro de Número Academia Nacional de Medicina
El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos, se debe entre otras cosas, a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente, (sordera pre lingual). Por lo tanto, debe ser valorado por diferentes profesionales con el fin de emitir un diagnóstico médico sobre su audición; liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran además el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra para los infantes (equipo multidisciplinario).
El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído interno es el caracol (cóclea).La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante producto de una lesión de las células sensoriales que se encuentran en las cócleas (sordera neurosensorial bilateral); también está indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. El implante coclear se puede llevar a cabo en niños antes del primer año de vida y dicha implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).
Si el niño o niña nace con problemas auditivos, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de una eventual cirugía (implante coclear). Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 4 años de edad que tiene sordera pre lingual, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, obteniendo mejores resultados en el que se implanta a la edad más temprana.
Por otra parte tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Igualmente, entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la cirugía del implante coclear, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.
El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de dos partes: un transformador con un imán, el cual se coloca en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.
El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.
Dr. Luis Diego Herrera-Amighetti Psiquiatra de Niños y Adolescentes Académico de Número
El 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Aunque el término se ha popularizado, se han creado algunas confusiones sobre esta condición que es conveniente intentar aclarar en función de poder apoyar a las personas que presentan este síndrome. Estas confusiones se remontan a la historia misma del término y a su uso en la literatura médica más reciente.
Hans Asperger era un médico vienés que en 1944 publicó un artículo en el que describía un grupo de niños con alteraciones en el desarrollo. En 1943, Leo Kanner, un médico también de origen austriaco pero que en ese entonces trabajaba en Baltimore, EEUU, en un artículo titulado Alteraciones Autistas del Contacto Afectivo, describió las características de un grupo de niños que llamó autistas. Asperger en su publicación de 1944 ya había leído la publicación de Kanner y, aunque también usa el término autismo en la publicación, La psicopatología Autista en los Niños, consideraba que sus pacientes eran diferentes al grupo que describió Kanner un año antes.
Ambos describen niños que tienen alteraciones en las interacciones sociales, intereses restringidos y conductas repetitivas. Ambos autores hacen referencia a particularidades en el desarrollo del lenguaje, pero mientras Kanner describe desde la ausencia completa de lenguaje, hasta un lenguaje atípico, inefectivo para comunicarse socialmente (por ejemplo, como usar una misma palabra para referirse a varias cosas, como decir leche cuando tiene hambre, pero también cuando tiene sueño), Asperger hacía énfasis en que sus pacientes tienen un lenguaje normal o precoz, con habilidades lingüísticas superiores. Sin embargo, los niños con Asperger presentan ciertas características atípicas en la expresión, como un vocabulario sofisticado (por ejemplo, niños costarricenses con síndrome de Asperger usan la palabra coche en vez de carro, césped en vez de zacate, púrpura en lugar de morado), lo cual suena pedante y excesivamente formal para un niño. También tienen una prosodia atípica, estereotipada o mecánica (por ejemplo, hablan con un dejo que recuerda el de otros países, como se habla en México con frecuencia y con un tono que parece el de un profesor dictando cátedra). Asperger también describe que sus pacientes tienen intereses poco prácticos, restringiéndose a ellos en forma obsesiva, y preocupaciones intelectuales y abstractas (por ejemplo, pueden volverse eruditos en temas biológicos, como insectos, o dinosaurios, o astronómicos, como los huecos negros). Los niños con síndrome de Asperger también muestran una baja tolerancia a la frustración, tienden a ser muy rígidos en sus puntos de vista, sus rutinas y les es difícil entender el lenguaje figurado como las metáforas, las bromas, la ironía y el sarcasmo.
Mientras que Asperger parecía tener una suerte de admiración por sus pacientes, Kanner veía más el ángulo psicopatológico y desarrolló algunas teorías sobre la etiología del autismo que desviaron la atención hacia factores equivocados y dañinos, como caracterizar a las madres de los niños autistas como distantes y frías (las llamó madres-refrigeradoras). Actualmente se acepta, en todos los centros académicos del mundo, que tanto el síndrome de Asperger como el Autismo son trastornos del neuro-desarrollo con los cuales se nace, y que la crianza y características de los padres no tienen nada que ver con la causa del Asperger, es una condición con una base neurobiológica, hereditaria en gran medida.
Es sumamente frecuente que los niños con Asperger tengan un familiar cercano, generalmente el padre, que presenta el síndrome de Asperger o algunas características que lo recuerdan. Como es lógico, los niños con síndrome de Asperger maduran y luego son adultos con síndrome de Asperger. Lo más común es que los adultos pasen desapercibidos por varias razones; por una parte, con la experiencia y la madurez, logran desarrollar mejores destrezas sociales; también ocurre que los niños con Asperger llaman la atención porque parecen pequeños adultos y, entonces, cuando son adultos, no se observa tanta discrepancia entre la forma de ser y la edad; finalmente, muchos adultos con síndrome de Asperger son muy competentes por su dedicación intensa y persistente a ciertos temas, generalmente en las áreas del pensamiento formal como las ingenierías, las ciencias de la computación y profesiones afines.
Asperger pensaba que los niños con esta condición eran diferentes a los autistas y que se podían distinguir porque sus pacientes tenían capacidades intelectuales superiores y una temprana adquisición del lenguaje. Aunque el término Asperger fue utilizado por primera vez en las publicaciones en inglés en 1981, el número de publicaciones sobre síndrome de Asperger aumentó aceleradamente y en 1994 fue incluido dentro del manual de psiquiatría en la versión DSM-IV, que es un manual que usan los médicos psiquiatras con instrucciones sobre cómo hacer cualquier diagnóstico.
Varios autores han hecho referencia a otras diferencias clínicas importantes entre Asperger y Autismo; por ejemplo, los niños autistas evitan o son indiferentes a las interacciones sociales, mientras que los niños con síndrome de Asperger buscan la interacción social, pero lo hacen de una forma torpe y unilateral. Más aún, como en el pasado se ha hablado de autismo de alto nivel de funcionamiento, para referirse a niños autistas con buen desarrollo del lenguaje e inteligencias normales o superiores, se generó una confusión sobre si el síndrome de Asperger y el Autismo de alto nivel de funcionamiento son realmente lo mismo.
Las diferencias entre estas últimas condiciones resultaron ser sutiles como la presencia en Asperger de un desarrollo del lenguaje más temprano, la prosodia atípica y el habla pedante, mientras que en Autismo encontramos la ecolalia (es la tendencia a repetir una palabra, como si fuera un “eco”), la inversión de pronombres (hablan sobre sí mismos en tercera persona, por ejemplo pueden decir: “Luis tiene hambre”, en vez de “tengo hambre” y el uso de neologismos (usar una palabra o frase para expresar algo que no concuerda con lo que se quiere decir o inventar una palabra, por ejemplo, decir “muchos marsupios” para referirse a que hay muchos animales). Las diferencias entre ambos grupos de niños disminuyen conforme crecen y la mayor parte de los estudios muestran diferencias cuantitativas, no cualitativas, en los rasgos que los diferencian. Aunque múltiples estudios de imágenes y la actividad eléctrica del cerebro señalan algunas diferencias, no se han encontrado pruebas biológicas de sangre ni de ningún otro tipo que identifiquen al síndrome de Asperger como una entidad diagnóstica independiente.
Lo anterior y otros tipos de evidencia llevaron a la conclusión que el síndrome de Asperger era parte del síndrome de autismo, especialmente el autismo de alto nivel de funcionamiento. El comité de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría que elabora el manual diagnóstico (DSM-5) entonces integró el síndrome de Asperger y el Autismo en una única categoría que se denominó Trastorno del Espectro Autista, teniendo como criterios obligatorios una alteración significativa en las interacciones sociales y la comunicación, y la presencia de conductas e intereses recurrentes.
Tan pronto como se conoció esta nueva forma de entender el síndrome de Asperger, se manifestaron perspectivas críticas sobre esta decisión. Específicamente, las familias de niños con Asperger, las organizaciones alrededor del síndrome de Asperger y muchos profesionales, expresaron resistencia a que, de un día para otro, una condición reconocida casi universalmente, desapareciera del firmamento clínico. De hecho, los nuevos criterios diagnósticos han provocado que no se haga el diagnóstico a los pacientes que tienen Asperger y son cognitivamente más capaces, en un alto porcentaje, hasta un 75% de los pacientes previamente diagnosticados. Las implicaciones en EEUU de esta situación son diferentes en nuestro contexto porque nosotros no tenemos que apegarnos a códigos diagnósticos para proveer tratamiento a los pacientes, como lo requiere el sistema de salud privado por medio de compañías de seguros en EEUU.
En resumen, el síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo, que se caracteriza por un lenguaje correcto pero atípico, debilidad en las destrezas sociales, intereses muy definidos y persistentes, baja tolerancia a la frustración y un estilo de personalidad rígido y dominante o autoritario. Las personas con síndrome de Asperger y sus familias deben recibir información apropiada sobre esta condición y dependiendo del perfil de cada paciente se pueden beneficiar de terapias orientadas a mejorar las destrezas sociales, y terapia farmacológica para regular el estado de ánimo, la ansiedad y mejorar el control de impulsos. Es frecuente que los pacientes adultos con síndrome de Asperger consulten por dificultades interpersonales en su vida laboral y familiar, y es muy importante identificarlos y brindarles información y tratamientos adecuados.
Mi posición personal y profesional en este tema es que el síndrome de Asperger es una entidad diagnóstica útil, porque nos orienta hacia tratamientos beneficiosos, nos permite anticipar la evolución de las personas que lo presentan, tiene menos estigma y es menos confuso que el término Trastorno del Espectro Autista. Por estas razones, les explico a los pacientes y a sus familias en términos sencillos la evolución del término y concepto de síndrome de Asperger, utilizo el término Asperger si lo considero indicado y, si es necesario registrarlo en un formulario de seguro de salud, lo consigno como un Trastorno del Espectro Autista.
Dra. Kathia Valverde Muñoz Jefa Servicio de Hematología, Hospital Nacional de Niños Invitada de la Academia Nacional de Medicina
El cáncer infantil muchas veces se considera que es una patología poco frecuente, sin embargo, en Costa Rica se diagnostica un promedio de 170 casos por año. Para el 2020 se diagnosticaron 163 casos, de los cuales la leucemia o cáncer que deriva de las células de la sangre, es la más frecuente, con un promedio de 55 a 60 casos nuevos por año. En frecuencia siguen: los tumores cerebrales; linfomas, que es cáncer que comienza en las células del sistema linfático; sarcomas, que es cáncer que empieza en el hueso o en los tejidos blandos del cuerpo; entre otros tipos de cáncer que tienen la capacidad de extenderse a otras partes del cuerpo o invadir y destruir tejidos locales.
La conformación del equipo de Hematología y Oncología del Hospital Nacional de Niños inició en 1967 a cargo del Dr. Elías Jiménez Fonseca en colaboración con el Dr. Miguel Martínez Aguilar, formando primeramente el Servicio de Hematología para el tratamiento y prevención de las enfermedades de la sangre. Posteriormente en 1971, se establece el Servicio de Oncología para el diagnóstico y tratamiento del cáncer de tumores sólidos, a cargo del Dr. Francisco Lobo Sanahuja, quien lidera el tratamiento de estas patologías. Y es en el año 2010, que se decide la constitución del Departamento de Hemato-oncología, como una respuesta institucional de la Caja Costarricense del Seguro Social, en pro de fortalecer la atención del cáncer.
Tanto el Servicio de Hematología como el de Oncología, han atendido a todos los pacientes pediátricos del país con leucemias y tumores sólidos, logrando una sobrevida global de 80-85%. Desde la década de los setenta, se inició el tratamiento protocolizado de los niños con leucemia aguda; y hasta la fecha se ha protocolizado el tratamiento del niño con cáncer de acuerdo con los avances científicos y tecnológicos de centros internacionales de gran prestigio y experiencia.
Para llevar a cabo esta labor, el Departamento de Hemato – Oncología, cuenta con un equipo multidisciplinario de profesionales, entre los que destacan médicos especialistas, enfermeras, trabajadoras sociales, farmacéuticos, psicólogos y nutricionistas, que brindan un manejo integral al niño con cáncer y da apoyo a su familia.
No se puede dejar de lado el apoyo incondicional que brinda desde la creación en 1980, la Asociación Lucha Contra el Cáncer Infantil, quienes se esmeran por dar respaldo a las familias que lo requieran, con un albergue y alimentación, tanto para los padres como para los pacientes; así como en muchas ocasiones ayudando a financiar medicamentos o equipo médico, que no se tiene disponible en la institución; además da soporte con personal psicosocial que trabaja de la mano con el personal del hospital; todo con el fin de brindar siempre el tratamiento óptimo para los pacientes.
Desde 1984, se ha desarrollado una campaña de detección temprana del cáncer pediátrico liderado por la misma Asociación Lucha Contra el Cáncer Infantil. Este es un programa que consta de charlas y material educativo, en donde se muestran los principales síntomas que puede presentarse en los niños que pudiera tener algún cáncer, de modo que se tenga una consulta pronta y oportuna. Ya que cuando de cáncer se trata entre más pronta sea la atención médica mucho mejor para el tratamiento y pronóstico del niño. De los aspectos que se repasan con maestros, padres de familia, y población en general, se incluye que en caso se identifique que un niño tenga: sangrados fáciles en piel o nariz, fiebre que no tenga explicación, una masa en el estomago, una masa o bulto en el cuello, palidez, cansancio sin causa clara, dolores en las articulaciones, dolores de cabeza, mancha blanca en el ojo; deben de buscar ayuda médica para ser valorado y definir si requiere algún otro examen o referencia al hospital. Es importante que toda la población conozca de estos síntomas, de modo que se esté alerta y se haga el diagnóstico siempre temprano.
Cada 15 de febrero no solo se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, sino que también cada año en esta fecha se conmemora a pequeños héroes, que luchan por sobrevivir a una enfermedad muy seria y que para ello soportan tratamientos y hospitalizaciones prolongadas. Pero este día no solo es de reconocer a los pequeños héroes, es también de exaltar a las familias de estos pequeños que luchan junto a ellos, muchas veces a pesar de largas distancias, carencias económicas y sociales.
La gran mayoría de las veces que se menciona la palabra cáncer se piensa en derrota y muerte; pero los niños con enfermedades hemato/oncológicas nos enseñan a los adultos que se puede vencer a esta enfermedad, y es por cada uno de estos pequeños campeones que se celebra este día.
Utilizamos cookies y tecnologías similares para mejorar su experiencia en nuestro sitio web.