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Etiqueta: lucha social

Comunicación urgente sobre riesgo inminente en Salitre

SURCOS recibió la siguiente alerta:

“Desde anoche están ingresando hombres armados a la comunidad de Río Azul en Salitre. Se están agrupando al frente de la finca que ocupa el no indígena Edwin Guevara, quien también ha sido denunciado por múltiples agresiones contra el Pueblo Bribri de Salitre.

Fue desde ese sector donde se vio entrar y salir a los responsables del asesinato de Sergio Rojas, ya hace un año. También ha sido denunciado que desde anoche se vio subir otro grupo de personas en el carro del usurpador Eleodoro Figueroa e ingresaron a la finca que este ocupa ilegalmente en Río Azul.

Protejamos la vida de los compañeros y compañeras indígenas en este momento tan crítico. Exijamos la protección del pueblo indígena de Salitre y la intervención inmediata.

Desde la Red de Mujeres Rurales llamamos a difundir esta información para presionar al Gobierno de Costa Rica y parar las agresiones”.

ISP: solicitan decretar cuarentena nacional

SURCOS recibió la siguiente carta dirigida al Presidente de la República:

Señor Carlos Alvarado Quesada
Presidente de la República de Costa Rica

COVID-19: Comité de Mujeres de las afiliadas a la Internacional de Servicios Públicos en Costa Rica llama al gobierno a decretar Cuarentena Nacional

Ante la altísima propagación en nuestro país del COVID-19 (117 contagiados) a pesar de las medidas tomadas por el Gobierno para contener la pandemia, El Comité de Mujeres de los sindicatos afiliados a la Internacional de Servicios Públicos (ISP) en Costa Rica –ANEP, ANEJUD, ANPE, SINDHAC, SITUN – llaman a las autoridades costarricenses a resguardar la salud y la vida de las y los trabajadores de nuestras organizaciones y del país en general, decretando a la brevedad, Cuarentena Nacional Obligatoria, como lo han hecho ya otros países latinoamericanos con cantidades menores de contagiados, dada la facilidad con que el virus se propaga en la población, lo cual ha sido evidente en nuestro país.

No existe duda alguna, en cuanto a que deben extremarse las medidas higiénicas recomendadas, pero particularmente el aislamiento obligatorio al que deben someterse los costarricenses para lograr contener la expansión del COVID-19 ya que de no ser así, la propagación sería inevitable con los lamentables resultados en cuanto al deterioro y quebranto en la salud de la población que incluso puede desencadenar en el fallecimiento de los afectados, registrando a la fecha dos lamentables pérdidas humanas.

Como lo ha señalado reiteradamente nuestro Ministro de Salud, ya no hay un rango estrecho de personas vulnerables, ya está incluida casi la totalidad de la población al registrarse ya contagiados que se ubican entre los 2 y los 87 años, quedando exento un pequeño grupo de habitantes, que en cualquier momento podrían formar parte de las estadísticas. Nuestro Ministro de Salud y los expertos en el tema han sido enfáticos en advertir la posible propagación de la enfermedad así como la responsabilidad compartida entre el gobierno y la ciudadanía en cuanto a limitar el crecimiento expansivo de la pandemia en nuestro país, ya que de no extremarse las medidas “ordenadas” pronto tendremos saturada la capacidad diagnóstica de los hospitales públicos, y el evidente fracaso de la estrategia del gobierno para contener el contagio rápido de nuestra población.

Por otro lado, la falta de insumos y elementos de prevención para el personal de salud -a nivel centralizado y de atención primaria- aumenta el riesgo de contagio de aquellas trabajadoras y trabajadores, que están por estos días en la primera línea de nuestro sistema público de salud, y que ante esta crisis sanitaria, ha dejado en evidencia no sólo la falta de gestión del gobierno que ha tomado decisiones priorizando la economía y la libre competencia, por sobre la vida de las personas como la cuarentena total – para aplanar la curva y evitar el colapso del sistema-, sino que han dado la razón, en cuanto a la insuficiencia de recursos que a diario experimenta este sector. La experiencia internacional nos ha demostrado que, cuando no se proporciona equipo de protección personal (EPP) completo y adecuado a todas las trabajadoras y trabajadores que puedan entrar en contacto con personas infectadas; cuando no se les proporciona una licencia por enfermedad adecuada; cuando no se les paga adecuadamente si se ponen voluntariamente en cuarentena, y cuando los gobiernos y los empleadores se niegan a aplicar el principio de precaución, no proporcionan información transparente y detallada sobre el estado del virus y los riesgos; y no involucran a los sindicatos en las políticas de seguridad y salud públicas, los riesgos aumentan considerablemente.

Las y los trabajadores públicos y privados de nuestro país no pueden seguir esperando, se requiere que el gobierno responsablemente adopte las medidas para el cuidado de la ciudadanía y de las y los trabajadores de todos los sectores. Hoy, la única función crítica es la que se relaciona con salvar vidas y contener el contagio, y para ello, una medida efectiva es el aislamiento total. Otras medidas, significan seguir priorizando la actividad económica, por sobre la seguridad, el resguardo y la vida de las y los costarricenses.

Es momento de ponderar lo realmente importante y enfatizar que esto no es una medida exagerada sino todo lo contrario, creemos que el Gobierno no puede dejar a la voluntad de los ciudadanos la posibilidad o no de quedarse en sus hogares. Sino cumplir con su mandato y velar por el bienestar de todas y todos los costarricenses.

Como trabajadores y trabajadoras del sector público y de las mujeres de nuestras organizaciones, y como afiliadas a la ISP, nos ponemos a disposición de nuestro país para tomar todas y cada una de las medidas necesarias que contribuyan en la contención y control de esta pandemia. Tenemos un compromiso irrestricto con el bienestar de la población, y llevaremos a cabo todas las tareas posibles para hacer frente a esta emergencia.

Yadira Fonseca Jiménez, Asociación Nacional de Empleados Judiciales (ANEJUD),
Rebeca Céspedes Alvarado, Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP),
María Esther Hernández Solís, Asociación Nacional de Profesionales en Enfermería (ANPE),
Denise Ballesteros Ortega, Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras del Ministerio de Hacienda (SINDHAC),
Belhkys Ugalde Arroyo, Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN)

Enviado a SURCOS por la Internacional de Servicios Públicos, sede San José.

Neoliberalismo en tiempos de pandemia (II)

“Inventa lege, inventa fraude». (máxima romana)

Manuel Hernández

El día de ayer, la Asamblea Legislativa aprobó, en primer debate, un proyecto de ley impulsado aceleradamente por el Poder Ejecutivo, que da luz verde a la reducción temporal de las jornadas de trabajo, cuando los ingresos de las empresas resulten perjudicados por una declaratoria de emergencia nacional, dictada al amparo de la Ley Nacional de Emergencia y Prevención del Riesgo, N° 8488 de 22/11/2005.

El proyecto legislativo se tramitó mediante una vía ultra rápida, a la que nos quieren acostumbrar.

El ámbito de aplicación se limita a las relaciones de empleo privado, regidas por el Código de Trabajo, y la duración temporal de la medida de reducción de la jornada se puede “autorizar” (el entrecomillado es propio e intencional) hasta tres meses, prorrogable por dos períodos iguales, para que no les falte.

La centralidad del proyecto radica en facilitar al patrono una generosa licencia, para que modifique unilateralmente los contratos de trabajo, habilitándolo –por mandato de ley- para que recorte hasta en un 50% la cantidad de horas de la jornada ordinaria, cuando sus ingresos brutos se disminuyan al menos en un 20%, en relación con el mismo mes del año anterior, a consecuencia del hecho que produce la correspondiente declaratoria de emergencia, que podría ser la actual, o en el futuro, cualquier otra.

Cuando la disminución de los ingresos de las empresas alcance o exceda un 60%, en relación con el mismo mes del año anterior, el patrono puede reducir temporalmente la jornada de trabajo hasta un 75% de la jornada semanal.

En todos estos casos, el salario se disminuirá proporcionalmente en función del recorte de la jornada de trabajo.

Esta patriótica iniciativa es susceptible de los siguientes comentarios puntuales:

1.- Cuestionable constitucionalidad de la reducción unilateral de los salarios, por voluntad exclusiva del empleador

El recorte de las jornadas de trabajo que los patronos quedan facultados para imponer unilateralmente, no es más que una excusa para legitimar la reducción de los salarios de las personas trabajadoras.

La reducción proporcional del salario, a consecuencia del recorte de la jornada de trabajo, por acto de imperio del patrono, es una solución legislativa de muy dudosa constitucionalidad.

El salario integra el núcleo duro de los derechos fundamentales de las y los trabajadores, que tiene una protección constitucional reforzada en nuestro ordenamiento jurídico.

El salario, normalmente el único patrimonio del trabajador y trabajadora, está revestido de una serie de medidas de protección, entre las cuales sobresale la garantía de irreductibilidad de los salarios.

Esta garantía es defensiva no sólo para resistir las potestades unilaterales del empleador (ius variandi), sino también oponible al legislador ordinario.

El salario constituye un derecho intangible que el legislador no puede trastocar, en perjuicio de las y los trabajadores.

Con mayor razón, el legislador mucho menos puede afectar el salario mínimo, normalmente el máximo que se paga a las personas trabajadoras del sector privado, porque tiene una protección constitucional privilegiada (artículo 57 constitucional).

Aunque la reducción de los salarios se pretenda aprovechar en una declaratoria de emergencia nacional, esta declaratoria no confiere ninguna patente de corso al legislador, para que se vulneren los derechos fundamentales de la clase trabajadora.

2.- Falta de razonabilidad técnica y proporcionalidad en la definición de los porcentajes de disminución de los ingresos de las empresas y reducción de las jornadas

El proyecto señala que si las empresas tienen una reducción de sus ingresos brutos, por lo menos de un 20%, o por lo menos de un 60%, en relación con el ingreso del mismo mes del año anterior, la jornada se puede reducir hasta el 50% de la cantidad de horas de la jornada ordinaria, o hasta el 75% de la jornada semanal, respectivamente.

Pero, además incorporó una cláusula abierta que estipula que si la reducción de los ingresos no se ajusta a los anteriores parámetros, pero si causa una afectación real, también se podrá reducir la jornada de trabajo.

Al tenor de esta norma, todo patrono que haya tenido una reducción en los ingresos, cualquiera que sea el porcentaje, incluso si los ingresos se contraen en un porcentaje inferior al 20%, puede siempre disfrutar de la licencia de reducir la jornada.

Así, independientemente del nivel de disminución de los ingresos brutos, se generaliza, sin ninguna restricción, la medida de recorte de la jornada laboral.

Hay que advertir que la curiosa métrica contable de la disminución de ingresos, no tiene ningún fundamento técnico, en la de menos construida en los astilleros del sindicato corporativo patronal, que tanto interés ha mostrado en que se apruebe este conveniente proyecto, y que la diligente respuesta legislativa no se ha hecho esperar.

Además, una reducción del salario semanal hasta en el orden del 75%, evidencia una regulación totalmente irrazonable, que prácticamente con ese simbólico ingreso, a duras penas, el trabajador podrá sufragar los gastos de transporte y alimentación en el centro de trabajo.

Por otro lado, el patrono puede demostrar alegremente la reducción de los ingresos de su actividad empresarial con una declaración jurada, autenticada por un abogado o una certificación de un contador público autorizado, cualquiera de las dos, a conveniencia del patrono.

Naturalmente el patrono tenderá a aportar una simple declaración jurada, que no es prueba idónea para demostrar su situación financiera, que así tan extraordinariamente fácil se la pusieron a la patronal.

Este otro vicio mayúsculo del proyecto se suma al anterior, en razón que carece de la debida razonabilidad técnica y proporcionalidad, que son parámetros de constitucionalidad de las leyes, desbordados en el proyecto de ley.

3.- Unilateralismo del pseudo procedimiento administrativo de modificación de los contratos de trabajo, a contrapelo del debido proceso y el derecho de defensa

El procedimiento de modificación de los contratos se tramita en sede administrativa, correspondiéndole a la Inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social conocer y resolver la correspondiente solicitud patronal.

El diseño legal del procedimiento no contempla la mínima intervención de las personas trabajadoras que resultarán perjudicadas por la medida de reducción de la jornada, con la consecuente lesión salarial, ni siquiera a título informativo o comunicativo, por lo menos por urbanidad social.

La jornada de trabajo y el salario, nos dice pacíficamente la doctrina iuslaboralista, son elementos esenciales del contrato de trabajo; deviniendo, por tanto, inadmisible la alteración unilateral de estos elementos constitutivos, a gusto del patrono, dejando en total interdicción la participación de la persona trabajadora, en aquel procedimiento en que se está jugando –literalmente- el arroz y los frijoles de la gente más pobre, que no es cualquier cosa. Por ahí algún autor decía, con toda razón: “Para el trabajador, el salario es todo.” Es cierto, que el proyecto incorporó que la reducción de las jornadas de trabajo puede negociarse con los sindicatos, o en su defecto, con los representantes de los trabajadores, pero esta norma no es más que un espejismo jurídico, una lírica declaración de buenas intenciones, porque, como todos sabemos, los sindicatos que existen y funcionan en el sector privado son contados con los dedos de las manos.

La regulación de este desaguisado procedimiento es arbitraria, violatoria del más elemental debido proceso y el derecho de defensa, que excluye, de principio a fin, la mínima participación de quienes tienen un indiscutible interés legítimo en el asunto, en orden a la defensa, no de cualquier derecho, sino de sus derechos fundamentales.

La configuración legal del impresentable procedimiento administrativo, implica una ostentosa afrenta contra el Estado de Derecho, cuya misión es la protección suprema de los derechos y libertades fundamentales.

4.- “Autorización” ex post y no previa de la reducción de la jornada de trabajo y el descuento de los salarios

Existe otro aspecto muy serio, como si los anteriores no fueran suficientemente graves, que es necesario escudriñar entre la narrativa del contenido normativo del proyecto, que no se vaya a creer que se trata de una minucia jurídica irrelevante, porque realmente no lo es.

El proyecto habilita al patrono, ipso facto, para que de una vez, pueda reducir la jornada de trabajo, y en consecuencia, disminuir los salarios, solo con la condición que realice la correspondiente solicitud dentro de los tres días siguientes.

Es decir, el patrono no requiere ninguna autorización previa para ejecutar, de inmediato, la reducción de la jornada de trabajo y el castigo proporcional del salario.

 Así las cosas, la afectación se consuma de una vez, sin necesidad de permiso previo de la autoridad ministerial, cuya actividad administrativa se limita únicamente a constatar, a posteriori, que la solicitud del patrono cumple los ya vistos laxos requisitos de ley.

Entonces, la expresión “autorización” que tiene la denominación del proyecto de ley, reiterada en el desarrollo del mismo, induce a engaño, porque desde el punto de vista jurídico, la autorización siempre es previa al ejercicio de una conducta y no ex post, como de esta última manera se disciplina en el proyecto, con la finalidad de legitimar la modificación anticipada y abrupta de los contratos de trabajo, por lo que el procedimiento se limita a una cuestión de mero trámite, sin ninguna intervención de los afectados.

Desde hace mucho tiempo, desde la antigua Roma, existe aquella máxima inmortal, registrada en el primer diccionario DREA (1734): “Hecha la ley, hecha la trampa.”

A manera de cierre:

Nadie cuestiona que en esta situación tan dura por la que estamos pasando, el principal objetivo es combatir la pandemia, salvaguardar la salud y la vida de las personas y además, proteger el trabajo.

Pero aun así, en una situación extraordinaria, en el ámbito de las relaciones de trabajo, las medidas no pueden implicar una excepcionalidad tan extrema e intensa, que a merced de una declaratoria de emergencia nacional, se pueda cohonestar la violación de los derechos de las y los trabajadores, si se quiere de los más fundamentales, como es el salario, del cual depende su subsistencia y la de sus familiares.

En realidad, la pretendida reducción de la jornada no es más que un artificio legislativo, para disminuir los salarios de las personas a quienes con costo los empresarios, que hoy pegan el grito al cielo, les remuneran efectivamente el salario mínimo de ley.

El proyecto de ley destella una visión neoliberal, de corte autoritario, que proscribe toda participación de los trabajadores, en una especie de pseudoprocedimiento administrativo, que definirá la suerte de lo que antemano prácticamente está ya resuelto, en menoscabo del Estado de Derecho.

Sin la menor duda, se configuró un caricaturesco procedimiento permisivo, que podría facilitar el fraude de ley contra el salario de los trabajadores, pretextado en una declaratoria de emergencia; que ya de toda manera, la ley les quedará lista y empacada para aplicarla en cualquier otra situación.

Así también queda allanada la aprobación del otro proyecto de ley de flexibilización laboral, que significa la destrucción de la regulación de las jornadas de trabajo.

En un Estado Social y Democrático, en tiempo de crisis, las políticas de Estado deben decididamente proteger la situación social y económica de las personas trabajadoras más explotadas y no, por contrario, hacer más gravosas sus condiciones de trabajo y vida, ya de por sí muy precarizadas por el mercado de trabajo, para favorecer los espurios intereses de las cámaras patronales.

Los sacrificios no los tienen que seguir soportando los mismos de siempre.

Ilustración: https://www.ocac.cl/el-gen-de-los-obreros/

Las mujeres del campo y el coronavirus

Los robles de sabana están en flor, en toda su belleza, los mangos también están en flor y los árboles de mayo, igual que otros en el norte y en el sur. Para nosotras ver los árboles en flor con sus distintos tonos de rosa, amarillo, naranja, es un regalo de la naturaleza y es hermoso. Podríamos disfrutarlos más si no estuviéramos en una situación tan difícil, tan peligrosa y sobre todo tan incierta. Este documento surge de diversas comunicaciones que hemos tenido entre las compañeras de la Red de mujeres Rurales desde sus regiones y la Asociación Tinamaste.

Hemos estado comentando varios materiales sobre la epidemia, el comportamiento del virus, y por supuesto son solo algunos, porque hay muchísimos sobre el tema y no podemos ni siquiera tratar de leer lo que sale y al ritmo que se están produciendo, sobre todo porque tenemos que seguir trabajando. No cabe duda que la información que tenemos es muy escasa.

Vemos muchas manifestaciones de solidaridad ante el desastre social y sobre todo de salud, y eso es maravilloso, y mucho se ha planteado que la pandemia nos debe hacer pensar que tenemos que salvarnos juntos o no nos salvaremos de esta crisis; ni de las que vienen.

Porque esta descomposición global, es resultado de un planeta enfermo y una sociedad enferma, todo deteriorado, maltratado. Y porque vendrán muchas más si no cambiamos.

Queremos plantear una vez más que esta situación no es resultado solo del virus como tal, ni que se resolverá una vez controlado el virus. Por eso queremos plantear y denunciar varios asuntos.

La crítica situación sanitaria nos pone enfrente de manifestaciones diversas, y podemos decir que todas agravan la discriminación que ya vivimos. Ya las relaciones sociales en esta sociedad nos afectan, pero se está profundizando el aislamiento y nos saca de la calle, de esa calle que nos ha costado tanto conquistar con muchos años de lucha y de ruptura del encierro de las mujeres. Esta situación además pone a las personas en una dependencia aún mayor de la comunicación electrónica, con el agravante de que no toda la población tiene acceso, y nosotras en particular no tenemos acceso a las mismas posibilidades de comunicación.

Algunas de las mujeres en el campo solo recibirán de información lo que vea en la televisión, en los noticieros que siempre nos han desinformado, sin acceso a internet, sin señal o sin el equipo necesario para poder comunicarnos, mientras que otros sectores de la población podrán buscar diversas fuentes de información, con las más variadas opciones tecnológicas. No es cierto que tengamos las mismas posibilidades.

Eso también nos pone en mayor desventaja ante la situación actual. Pero se nos presentan también otras muchas manifestaciones que evidencian que no todas y todos lo estamos viviendo de la misma manera. Suena fácil decir que no salgamos de casa. ¿será que no pueden pensar en cómo vivimos la mayoría de la población que vivimos con lo que nos ganamos al día.

Muchas de las mujeres de campo (y de barrios urbanos populares también) complementan sus ingresos con el trabajo doméstico en otras casas de otras familias. Aquí se presentan pocas opciones para aislarse y no entrar en contacto con otras personas, como pueden hacerlo familias de capas medias profesionales y por supuesto sectores dominantes. Las mujeres trabajadoras domésticas si no vamos a trabajar no tenemos ingresos para la alimentación de las familias y si vamos, debemos tomar autobuses, entrar en contacto con otras personas en diversos espacios, en fin, las posibilidades de contagio son mucho mayores. Y ni qué decir de las que trabajamos en reciclajes, donde nos llegan las basuras de otros lados. Hemos tenido que ser firmes en decir que no nos envíen desechos de hospitales.

Muchas mujeres en las comunidades rurales nos movemos a los centros de población a vender productos de los patios o parcelas, o productos procesados. El sistema capitalista neoliberal nos ha querido desaparecer como mujeres campesinas e indígenas, como familias y pueblos indígenas y campesinos, pero aún no lo lograba totalmente. La economía local se ha resistido a desaparecer y mucho de esto está en manos de las mujeres. Hoy denunciamos que bajo la excusa de la protección sanitaria, la policía persigue a las mujeres que requieren vender sus productos para poder llevar comida a sus familias. todas nosotras estamos paradas, vendemos cúrcuma, huevos, cacao, hacemos cajetas de leche y confites de cacao, vinagre casero y otras cosas, o le ayudamos a vender a otras mujeres y eso ya no lo podemos hacer. Pero no está prohibida la venta de alimentos en los supermercados, por supuesto. ¿Serán motivos sanitarios o será otra manifestación de discriminación de clase? Mientras en los espacios de las grandes discusiones se reconoce cada vez con más frecuencia que la producción local es la que nos puede salvar. Europa amanece con el gran dilema, cierra las fronteras y deja los miles de productos que alimentan a la población sin entrar o se verán obligados a dejar entrar los miles de vehículos terrestres, marítimos o aéreos con los alimentos. Pero el estado costarricense todavía no se entera que debe fortalecerse la producción y el mercado de productos nacionales y dejar de perseguir a las mujeres que con sus productos somos parte de la cadena de los mercados locales. Las grandes empresas que han venido acaparando la tierra, la producción y mercado, con el apoyo estatal, están aprovechando la crisis para intensificar la persecución contra nuestras ya reducidas economías para terminar de matarnos.

¿Será que con estos alimentos se provocará el contagio? ¿Será que se puede escoger entre no hacer las ventas o morirse de hambre? La solidaridad se debe practicar con el consumo de productos locales, no con la persecución.

Y también en las zonas rurales nos meten miedo sobre el consumo de nuestros alimentos.

Tenemos gallinas, y con la alerta sanitaria nos dicen que nos puede dar alguna enfermedad mortal, pero las cadenas comerciales si están haciendo billetes. Meterle miedo a la gente da buenos resultados a los grandes negocios y se trae abajo nuestra economía campesina y nuestras formas de sobrevivir. Están utilizando el coronavirus para legitimar la persecución social.

Y mientras el miedo por el coronavirus crece en el grueso de la población, las familias en zonas transfronterizas ven profundizarse las discriminaciones por su condición de pueblos transfronterizos. Estas fronteras establecidas sobre los pueblos que desde mucho antes se ubicaron en esas zonas. Por ejemplo, muchas familias ngäbes obtienen su sustento del trabajo que realizan a este lado de la frontera, pero duermen al otro lado de la frontera, o a la inversa, muchas mujeres tienen su casa a este lado y cuidan familiares al otro lado de la frontera. Hoy amanecieron con que no pueden pasar la frontera, y no pueden asistir a sus trabajos, y con ello no tendrán el jornal y con qué alimentar a sus familias. ¿Será el coronavirus es la amenaza mayor? ¿O la imposibilidad de comer? Por otra parte, las mujeres de los territorios indígenas, donde el Estado no ha procedido a dar ni un solo paso real para la defensa de los territorios y la protección de las poblaciones violentadas por los finqueros usurpadores, viven una amenaza inmediata a sus vidas, no por el virus, sino por los finqueros y matones pagados por los finqueros. A un año del asesinato de Sergio Rojas y a menos de un mes del asesinato de Yehry Rivera, ambos dirigentes indígenas en defensa de los territorios, la impunidad campea, los intereses de los finqueros racistas, usurpadores, ocupantes ilegales, se han impuesto con la protección del Estado costarricense. ¿Y la seguridad de las comunidades indígenas? ¿Y la aplicación de la ley y de las medidas cautelares de protección a las comunidades indígenas dónde queda? En estos momentos los finqueros se sienten seguros, confiados y están en total impunidad.

Eso les permite seguir quemando casas, cosechas, entrar en espacios privados y robar objetos, amenazar de muerte y violación a las mujeres. Se prevé que el encierro en las casas va a provocar más violencia en las familias y como mujeres debemos acompañarnos para que eso no suceda, pero ¿quién nos va a proteger de la violencia de los finqueros en los territorios indígenas?  Todas estas manifestaciones de la crisis de salud son resultado del mismo sistema en que vivimos. Por décadas el Estado neoliberal nos ha impuesto el monocultivo y la producción industrial como única forma de producción, diciendo que era progreso, que nos traía empleo y mejores condiciones de vida y con ello destruyeron la biodiversidad, nos llenaron de contaminación, con envenenaron el agua, nos quitaron la tierra, nos dieron trabajos mal pagados y en malas condiciones y nos enfermaron. Pero nos dijeron que eso era más limpio.

Hoy sabemos que el desequilibrio ambiental, la cría industrial de animales confinados y la destrucción de la Naturaleza, permiten la transmisión global de las enfermedades; la pérdida de la biodiversidad ha anulado barreras planetarias para responder ante virus y bacterias.

Además, sabemos que la producción industrial de alimentos nos ha quitado los alimentos saludables y diversos y todo ello se sostiene con la concentración de la tierra y otros bienes como agua y semillas. Nos plantean el aislamiento y las medidas de limpieza como las únicas vías para salir de la crisis del coronavirus, pero no dicen que solo es posible si tengo agua limpia, si tengo acceso a los productos de limpieza y sobre todo si podemos mantener altas las defensas del cuerpo y eso solo es posible si tenemos una dieta adecuada, diversa y suficiente.

Desde la Red hemos manifestado muchas veces la necesidad de cambiar estas relaciones de concentración económica, de concentración de la tierra. La diversidad de alimentos saludables y su producción solo puede estar en manos de la producción campesina. Se siguen gastando grandes cantidades de recursos públicos en prevención, contención y tratamiento, pero no se menciona ni una sola medida para cambiar las causas de tanto desastre.

Las mujeres del campo en el mundo hemos demostrado que desde otra lógica podemos producir los alimentos para nuestras familias y comunidades y comercializar en el espacio local para alimentar al mundo, que podemos producir manteniendo equilibrio con la naturaleza, siendo parte de ella y no explotándola. Ante la crisis de salud, de alimentación y de ambiente, solo hay una salida, distribución de la tierra, no acaparamiento de semillas, producción sin agrotóxicos, diversidad en la producción. Solo promoviendo la producción campesina, facilitando los mercados y las cadenas de distribución para poder comercializar nuestros productos, con la participación de las mujeres en la toma de decisiones y control de los bienes en las comunidades podremos construir otras formas de producir, otra forma de ser y otra forma de estar en el planeta.

RED DE MUJERES RURALES DE COSTA RICA
ASOCIACION TINAMASTE
20 de marzo de 2020



Continúan agresiones en territorios indígenas

La Coordinadora de Lucha Sur Sur informa:

El domingo 15 de marzo en la comunidad conocida como la Fortuna de Salitre, al ser las 10 a.m., dos indígenas fueron atacados y amenazados.

El agresor se presentó al terreno donde los indígenas se encontraban y les amenazó y les comenzó a perseguir, a uno de los indígenas le rasgo la camisa con un machetazo, y antes de irse les dijo que los iba a estar esperando.

Los agredidos llamaron a la Fuerza Pública, cuando llegaron el agresor ya se había ido.

El agresor es reincidente en molestar, hostigar y amenazar a los indígenas y a sus familias, por lo anterior ya tenía medidas cautelares de no molestar, ni acercarse a las víctimas, sin embargo, constantemente incumple esas medidas.

La impunidad ante la violencia, agresiones y amenazas sufridas por los Pueblos Originarios es responsabilidad del Estado por omisión y ha estimulado la ola de violencia incontrolada contra estos pueblos, que se ha incrementado en los últimos días.

La Coordinadora de Lucha Sur Sur, recuenta 4 incidentes contra los pueblos originarios de la Zona Sur en la semana del 9 de marzo al 15 de marzo. Los incidentes se exponen a continuación:

  1. El jueves 12 de marzo, alrededor de las 4:30 p.m. personas recuperadoras cábecares de China Kichá identificaron un nuevo incendio en el terreno recuperado Sá Ka Duwé Seneglo.
  2. El viernes 13 de marzo las y los recuperadores cábecares de China Kichá informan de amenazas de muerte contra líderes de la comunidad a lo largo de la semana.
  3. El viernes 13 de marzo, alrededor de las 9:30 p.m, las personas recuperadoras cábecares de China Kichá identificaron un olor muy fuerte y molesto en las recuperaciones de Sekerá Kaska y Sá Ka Duwé Senagló. El olor fue identificado como un químico tóxico, que afectó la salud de Ias y los recuperadores.
  4. El sábado 14 de marzo el Consejo Ditsó Iriria Ajkónuk Wakpa de Salitre comunica públicamente que el pasado 4 y 7 de marzo el recuperador Bribri de Salitre, Minor Ortiz Delgado, recibió información de fuentes confiables sobre una amenaza de muerte a él y su madre, Mariana Delgado Morales, por parte de un usurpador conocido.

 

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Comunicado CIDH: Aniversario asesinato de Sergio Rojas

Hacemos de conocimiento público esta carta enviada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el aniversario del asesinato de Sergio Rojas. La carta fue recibida por la CIDH con otras como parte del expediente de las medidas cautelares.

La CIDH por su parte hizo este comunicado público.

Foto extraída de nota de la BBC titulada «Asesinato de Sergio Rojas: la conmoción en Costa Rica por la muerte del líder indígena que defendía las tierras de pueblos originarios», edición del 20/03/2019

Enviado por Marcos Guevara.

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Bloque Verde: impunidad a 1 año del asesinato de Sergio Rojas

El día de hoy amanecieron las fuentes de la capital teñidas de rojo, recordando el asesinato político del líder indígena bribri del clan Uniwak del territorio de Salitre, Sergio Rojas Ortiz, asesinado en su propia casa con la complicidad del Estado costarricense, con un Gobierno incapaz de resolver la usurpación de los territorios indígenas y de hacer valer la justicia. Este 18 de marzo se cumplió 1 año de este asesinato, el cuál continúa en total impunidad.

Actualmente los territorios indígenas de China Kichá, Térraba, Salitre y Cabagra, todos en la zona sur del país, siguen siendo amenazados y sufriendo violencia permanente, a tal punto que el pasado 24 de febrero fue asesinado también el líder índigena Broran del territorio de Térraba, Jerhy Rivera Rivera, en defensa de su autonomía, su territorio y sus derechos.

#NoMasImpunidad  #SergioVive #LaLuchaSigue

Ver galería:

Enviado a SURCOS por Angélica Alvarado.

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FRENAPI: 1 AÑO DEL ASESINATO DE SERGIO ROJAS ORTIZ

¡JUSTICIA YA! ¡NO MÁS IMPUNIDAD!

Según legislación nacional e internacional, los Territorios Indígenas son inalienables, intransferibles, imprescriptibles e inembargables, de uso exclusivo de los Pueblos Indígenas que las habitan. Características y derechos que se derivan de instrumentos como la Ley Indígena N°6172, el Convenio N° 169 de la OIT, la Declaración de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas (ONU), Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y de la misma Corte Suprema de Justicia de Costa Rica.

La Tierra/Territorio es trascendental para los Pueblos Indígenas. Según nuestra cosmovisión, el agua, la tierra, el aire, los ríos, bosques y recursos naturales representan claves para nuestro Buen Vivir. Estos elementos, se encuentran entrelazados espiritualmente y son sagrados, para el uso sano y convivencia armoniosa con las personas; por lo tanto, no son objeto de comercio.

Hay intereses, desde varios sectores, en nuestra Tierra/Territorio. Donde están ubicadas/os, en su mayoría, tienen una gran riqueza natural. Son áreas de interés, principalmente, para sectores finqueros/terratenientes que han hecho caso omiso de la Ley y avanzan apoderándose violentamente de los Territorios, con engaño y con otras formas de violencia.

Nuestros Territorios, también son codiciados por transnacionales agroindustriales, proyectos hidroeléctricos, megaproyectos turísticos, ganaderos, madereros y otros. El poder económico y político de la zona se asienta en una fuerte construcción racista, discriminatoria y opresora de las poblaciones indígenas y nuestros derechos, lo que refuerza la violencia sistemática contra todos los Pueblos Indígenas en Costa Rica.

La situación histórica y permanente de vulneración de los derechos de los Pueblos Originarios, NO ha traído beneficios a nuestro proyecto de vida y autonómico. De manera incansable, hemos luchado (y lo seguiremos haciendo) para que la población No Indígena respete que este proceso debe ser construido desde los Pueblos Indígenas, NO desde afuera.

La complicidad constante del Estado/Gobierno costarricense, bloquea el cumplimiento de nuestros derechos indígenas, entre los que destacamos el NO reconocimiento efectivo de nuestra Tierra/Territorio. La inacción del Estado, y sucesos violentos como el desalojo de las instalaciones de la Asamblea Legislativa el 10 de agosto del 2010, orilló a que este FRENTE dejara de desplazarse a la Capital a “mendigar” espacios de escucha con el Gobierno/Estado. En su lugar, se acordó mantener la lucha por la causa indígena construida desde nuestra autonomía y ejecutada desde nuestros Territorios/Comunidades.

Desde entonces, nuestra lucha se ha concentrado en el PROCESO DE AFIRMACIÓN TERRITORIAL AUTÓNOMA (PATA); capacitaciones a nuestras comunidades en Derechos Humanos, leyes e instrumentos internacionales; y la construcción, establecimiento y formalización de autoridades y organizaciones propias autónomas frente a las impuestas por el Estado (como por ejemplo el Concejo de Mayores/as, y el reciente Congreso Indígena Nacional –COIN-).

Reclamar nuestra Tierra/Territorio y el respeto por nuestra autonomía, ha generado que los Pueblos Indígenas en Costa Rica seamos perseguidos, criminalizados, agredidos y asesinados. Siempre bajo una violencia que no es incidental, sino sistemática. Estas acciones criminales, han quedado en la total impunidad a pesar de las denuncias a las autoridades respectivas. NO ha existido justicia pronta ni cumplida a nuestro favor.

Desde el 18 de marzo del 2019 este FRENTE denuncia uno de los hechos más lamentables para nuestra lucha. Hace un año, este FRENTE y todos los Movimientos solidarios con nuestra causa, fuimos golpeadas/os e invadidas/os por un profundo sentimiento de tristeza e indignación frente al cobarde ASESINATO de nuestro hermano Sergio Rojas Ortiz, Bribri Uniwak de Salitre, miembro del Consejo de Autoridades Propias Cuidadores de la Madre Tierra (Ditsö Iriria AjKönuk Wapka de Salitre), fundador y miembro de la Coordinación Nacional del Frente Nacional de Pueblos Indígenas (FRENAPI). A un año de este hecho, seguimos denunciando su impunidad. Al momento, se desconoce algún avance judicial.

Nuestro compañero Sergio se encontraba bajo protección de Medidas Cautelares, establecidas por la Comisión Interamericana de DDHH (CIDH) el 30 de abril del 2015 (MC 321–12–2015) a favor de los Territorios de Salitre y Térraba para garantizar la vida y protección integral para las personas miembros de ambos Pueblos. La falta de aplicación efectiva de estas Medidas por parte del Estado/Gobierno costarricense, se manifestó en la incapacidad de salvaguardar la vida de Sergio. Situación que lamentablemente se repite con el reciente ASESINATO del compañero Jehry (Yeri) Rivera Rivera el 24 de febrero del 2020, compañero indígena Brörán, recuperante y Defensor de Derechos Indígenas.

Estos últimos 20 días, las/os finqueras/os permanecen y circulan en los territorios indígenas, con sus vehículos de doble tracción, maquinaria pesada y armas, que utilizan para amedrentarnos, amenazar y agredir a las familias indígenas. Ejemplo de ese “control” territorial, es lo sucedido el 06 de marzo 2020, cuando atravesaron una “vagoneta” y vehículos pesados en la entrada al Territorio Cabécar de China Kichá, impidiendo el paso de la policía, con lo que “cercaron” a las/os compañeras/os de las Fincas Recuperada. Posteriormente, el 13 de marzo del 2020, intentaron asesinar a indígenas en este mismo territorio rociando un fuerte químico en terrenos recuperados.

Ante la situación del planeta afectado por el COVID-19, que requiere de nuestra solidaridad en cuanto a evitar aglomeraciones y contribuir a no expandir el virus en las mismas Comunidades, implicó la decisión de suspender Actividades de Memoria del ASESINATO en San José (Vigilia 17 marzo en Bulevar de la Corte) y la presencia de Movimientos solidarios con nuestra causa en la Ceremonia Bribri, en Yeri de Salitre (casa de Sergio donde fuera ASESINADO).

Alertamos que nos preocupa que las personas No Indígenas agresoras, aprovechen la situación actual generada por el COVID-19, en la que el Estado/Gobierno tiene toda la atención y recursos centralizados en la intención de contención de esta enfermedad; para perpetrar nuevas agresiones (como ha sucedido antes durante fechas festivas, feriados, en general, fechas de distracción nacional). Queremos recalcar que nuestro reclamo y exigencia de Justicia y No Impunidad siguen firmes frente al Estado/Gobierno costarricense, primer responsable del ASESINATO de Sergio hace un año, del ASESINATO de Yeri el pasado 24 de febrero y de TODA la escalada de violencia contra las Comunidades Indígenas.

Los crímenes en nuestra contra, demuestran la incapacidad e ineficiencia del aparato estatal para garantizar la vida y los demás derechos de nuestros Pueblos, lo que se traduce en una omisión grave y conforman responsabilidad directa de esta violencia e impunidad.

Recordamos que existen amenazas directas de asesinato en contra de nuestras/os compañeras/os recuperantes pertenecientes a varios Territorios (especialmente de Térraba, Salitre, Cabagra y China Kichá). Sumado a esto, en ciertos medios de prensa y en Redes Sociales han circulado publicaciones malintencionadas que incitan al odio y a la violencia étnica, así como campañas en contra de activistas defensoras/es de los Derechos Humanos.

Denunciamos una vez más que, la acción gubernamental sigue siendo poco efectiva para garantizar el ejercicio de nuestros derechos indígenas, incluso de nuestros Derechos Humanos más elementales como lo es nuestra vida. En las comunidades indígenas del sur de Costa Rica, se habla de la injerencia de “escuadrones armados”, pudiendo algunos de ellos tener vínculos con el narcotráfico.

Llamamos a la Comunidad Nacional e Internacional, a los Organismos de DDHH de la ONU y del Sistema Interamericano de DDHH, a estar pendientes de esta situación de violencia grave en que se encuentran los Pueblos Indígenas en Costa Rica, y les solicitamos dirigirse a las Embajadas de nuestro país, a los representantes diplomáticos y a los miembros de los Poderes del Estado de Costa Rica a solicitar que se emprendan acciones concretas prontas e integrales, para impedir nuevas agresiones y nuevos asesinatos, y se inste a desmontar los grupos violentos que impiden el ejercicio de Derechos Humanos, sin que queden en la impunidad, como hasta ahora lo están.

Asimismo, exigimos respuestas claras del Estado costarricense sobre la investigación del ASESINATO de Sergio Rojas (a un año de este vil hecho), que se acaten las Medidas Cautelares dictadas por la CIDH desde el 2015, y que se tomen medidas de protección especial para testigos y defensoras/es Derechos Humanos que se encuentran bajo amenaza.

¡Nuestros Pueblos merecen vivir en Paz!

¡JUSTICIA YA!

¡NO MAS IMPUNIDAD!

SERGIO Y YERI VIVEN

¡LA LUCHA SIGUE Y SE EXTIENDE!

FRENTE NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS (FRENAPI)

Acompaña: Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena

18 DE MARZO, 2020

 

Enviado por Suyen Vega y Henry Picado.

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A un año del asesinato de Sergio Rojas Ortiz FRENAPI pide justicia

Costa Rica: Actúe este 17 y 18 de marzo:

1) Coloque el marco «1er. Aniversario Sergio Rojas Ortiz» a su foto de perfil.

2) Twittee en estos días #NoMasImpunidad #SergioVive #LaLuchaSigue

Recordemos que se cumple un año del asesinato de Sergio Rojas Ortiz, líder en el Territorio Indígena de Salitre y coordinador de FRENAPI y exijamos

#NoMasImpunidad #JusticiaparaSergio #JusticiaparaJerhy #JusticiaPueblosIndígenas

Enviado por Marcela Zamora Cruz.

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