Ir al contenido principal

Etiqueta: Memo Acuña

Los sigo “odiando”

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Es que el odio es algo estructural que cede el respeto, la escucha, la distancia. Se odia por aquello que se considera razón de duda. Yo odio porque tengo motivos para hacerlo.

Odio porque tengo razón. Toda la razón.

Se dedicaron a patear, escupir, insultar. Se dedicaron a burlarse. A ver a los otros en el suelo y allí dejar ir todo el despropósito que estaba por conocerse. No los ayudaron nunca a levantarse. Ni porque fueran simplemente seres humanos.

Se concentraron en aplicar una normativa muy suya. Muy hecha a su estilo y necesidades. Se esmeraron porque todos como yo les odiáramos. Porque les favorecieron siempre. Porque sus signos externos representaron supremacía, estatus, poder.

Se encargaron de saltarse la ley. De hablar un lenguaje ininteligible cuando millones les entendíamos su narrativa: soy el poder y el poder habla de tal forma: “Estoy con el poder”.

Se escudaron en una historia que les asignaba un lugar falsamente preponderante. Se pusieron sin ninguna reflexión un uniforme que dijeron defender con el corazón. Ese mismo corazón con que patearon, escupieron. insultaron y se burlaron del otro en el suelo.

Los sigo odiando.

En estas últimas semanas mientras transcurría el mundial de futbol, se dedicaron a mancillar al otro. A la otra.

Si.

No hablo de nadie más que de los agentes del ICE que continuaron sus vergonzosos actos violentos y racializados contra migrantes en varias ciudades de Estados Unidos.

Asesinatos incluidos.

A esos los sigo odiando.

¿O a quién esperaba usted que odiara con toda la rabia genuina e importante que se puede odiar en estos momentos?

Barrilete cósmico

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Convocado por el Festival Internacional de Poesía VaPoesia que se realiza todos los años en las ciudades de Buenos Aires y Mendoza, Argentina, asistí a su edición del año 2025.

Durante 15 días poetas de varias partes del mundo nos dimos cita para reedituar nuestro compromiso con la palabra y el lenguaje. En particular consignar que la poesía es de todos y todas y hay que llevarla hasta donde esté la gente.

Por ello durante esos días nuestro trabajo se realizó en comunidades, organizaciones sociales, centros penitenciarios, universidades, bibliotecas, poblaciones originarias.

Fui invitado por la organización del festival a desarrollar talleres de escritura creativa en centros penitenciarios con población juvenil.

No hay otra forma de vincularse con estos muchachos (trabajé con población masculina en todos los casos) si no les miras a los ojos y dejas establecer conexión con los tuyos. Eso es construir confianza para lo que viene.

La amplitud en el lenguaje permite entre otras cosas relacionar lo cotidiano y darle un valor poético. Por eso hicimos clic todos con el deporte que nos apasiona, que nos permitió proponer el ejercicio de nombrar las formas en que el fútbol popular es definido en sus barrios y pueblos. “El picadito” y “el potrero” en el caso argentino, “la mejenga” en el caso costarricense y así incontables formas metafóricas de nombrar el ritual más democrático del mundo, allí donde la FIFA de Infantino aún no ha metido sus narices.

En alguno de los centros de detención los sorprendidos fuimos nosotros al escuchar composiciones de rap y otros estilos de música popular y absolutamente implicada.

Una de las actividades que recuerdo con cariño fue la narración que les compartí a cargo del periodista uruguayo Víctor Hugo Morales sobre el segundo gol de Diego Armando Maradona frente a Inglaterra en el Mundial México 86. De allí surgió aquella hermosa frase “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste”?

A partir de esta imagen los muchachos construyeron textos poéticos que leyeron con afán al final de cada sesión. En Argentina, como en otros países de la región, el barrilete es también el cometa o volantín. Con esa metáfora la creatividad estaba garantizada.

En estos días de Mundial amañado y comercialoide, he sido señalado por antilatinoamericano y antiargentino al criticar con dureza la Selección Argentina Hegemónica y Pro FIFA, sin anotar aún la tibieza política de sus jugadores en particular su principal estrella Messi, al que se le ha endosado una imparcialidad irresponsable en temas globales que afectan a la humanidad. Sea cual sea el resultado, su derrota moral ante el mundo ha sido evidente.

Sobre lo que se me endosa, nada más alejado de la realidad. Tengo amigos queridos argentinos en la poesía y las ciencias sociales. Converso con ellos cada tanto y les envío mis abrazos siempre.

El frío, queridos hinchas fanáticos (que no aficionados) de la albiceleste, suele no estar en las cobijas.

La pelota… ¿no se mancha?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

A unas pocas cuadras del histórico estadio Monumental de River Plate en Buenos Aires, donde se jugaba el pintoresco campeonato mundial Argentina 1978, se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de Mecánica (ESMA) de la Armada Argentina, por entonces instalado en una dictadura sanguinaria que había asumido en aquel país en marzo de 1976.

En esas instalaciones cientos de personas fueron asesinadas, torturadas, exterminadas, desaparecidas, mientras a pocos metros el balón seguía rodando sin rubor.

De esas atrocidades algunas piezas de la literatura escrita por mujeres dan cuenta exacta: la poeta Margarita Drago en su libro “Fragmentos de la memoria: Recuerdos de una experiencia carcelaria (1975-1980) (2007)” y la periodista Leyla Guerriero en su trabajo descomunal “La Llamada”.

48 años después de esa vergüenza global con la FIFA cómplice y mercenaria, el balón vuelve a ser mancillado cuando la política y la corrupción se dan la mano día tras día.

En las últimas semanas, la delirante acción migratoria estadounidense arreció fuertemente desde su posición colonial y racializada; en materia futbolera, al escribirse este texto se conoció de una llamada desde Washington para solicitar revisar una tarjeta roja en contra de un seleccionado estadounidense: en principio la FIFA autorizó su participación en la ronda de octavos de final. En México continúan las desapariciones diarias. Y la FIFA mercenaria, incólume y vulgarmente silenciosa.

En tiempos en que la simbólica cuenta más que la realidad, no puede dejar de dar una absoluta vergüenza ver a los miembros de CONMEBOL, la AFA y la FIFA celebrando desde sus palcos alcoholizados la pírrica victoria de Argentina sobre la valiente y resistente Cabo Verde, absoluto ganador moral de este cuestionado mundial.

Durante un homenaje a su carrera en 2001 el más político de los Maradona dijo, haciendo referencia a las corruptelas de las elites del fútbol a las cuales siempre se enfrentó, que la pelota no se manchaba.

Cuanta vigencia y cuanta urgencia de recuperar Maradonas que cuestionen, que arremetan, que driblen y anoten como en su mítico segundo gol contra Inglaterra en pleno conflicto por las Islas Malvinas.

Cuanta necesidad de arreciar contra la vulgaridad en la que unos cuantos mafiosos han convertido el deporte más lindo de la historia.

¿Por qué español y otros idiomas sí?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo». Recordarán ustedes esta frase salida del más filósofo de los filósofos de los mandatarios contemporáneos.

Recordarán ustedes también sus indicaciones para exterminar el español en varios Estados de la unión americana, como mecanismo para extirpar el peso simbólico de la comunidad hispana en su país.

Muy por el contrario, el español goza de muy buena salud: se ha convertido en símbolo de resistencia en la misma entraña del país del filósofo en mención.

A cada operativo de ICE en el que la autoridad migratoria ha intentado someter en inglés a las personas detenidas, la mayoría de ellas de origen centroamericano, el español ha sido repuesta y herramienta.

Por otra parte, en un guiño colonial y comercialoide de poca monta, la FIFA industria y mercenaria del inicio Infantino, intentó torcer el brazo de los países hispanohablantes al obligar a realizar las conferencias de prensa en el marco del actual Campeonato Mundial de fútbol, en inglés.

Tuvo que rectificar, obviamente.

Nada más desacertado en un torneo organizado en tres países, dos de los cuales el español es hablado por miles de millones de personas.

Habiendo dicho esto, habiendo aceptado que español si como recurso y estrategia de respuesta, no debe obviarse que en muchos de nuestros países este idioma también ha constituido herramienta de dominación y sometimiento en contra de pueblos originarios.

El balón, decía el Maradona más político que existió, no debe ser manchado nunca. El español tampoco. Pero tampoco debe obviarse los siglos de vasallaje cultural que este idioma ha propiciado contra saberes ancestrales.

Porque Sí el español y los demás idiomas que nos tejen como región.

Esa debe ser la consigna. La política. La resistencia.

Hydration break

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Estoy seguro de que el fútbol es otra cosa. No esto.

Recuerdo, ahora que recuerdo tantos momentos vividos en el fútbol gracias a mi padre, la magia del Sócrates revolucionario de Brasil en 1982, el arte del segundo gol de Maradona contra Inglaterra en México 86, la alegría de todo un pueblo en el mítico mundial de 2014.

El ensayo transnacional que inventó la FIFA en este 2026 está siendo de todo menos exitoso en lo que la moral impone. Por eso digo que no es fútbol.

Es otra cosa.

Ante la más amplia cita mundialista de la historia, que significa ni más ni menos la circulación de millones de millones de dólares para sus arcas, se interpuso de una forma vulgar la restricción migratoria en Estados Unidos, la negación de una realidad violenta en México y la neutralidad irresponsable de un Canadá higiénico e inocente.

No sé ustedes, pero yo empiezo a dudar de las propiedades de ubicuidad del magnate de la FIFA Gianni Infantino, quien ha aparecido como si fuera un holograma en el palco de honor en todos los partidos. ¿cómo hace para moverse entre tantas restricciones migratorias?

Por supuesto, la pregunta es absolutamente irónica porque ni Infantino ni el buró ejecutivo de la FIFA son sometidos a los rigores y las vergüenzas migratorias que han sufrido delegaciones de países con las que Estados Unidos mantiene conflictos militares y diplomáticos, como el caso de la selección de Irán.

Pero es que no solo con Iran se ha descargado el ácido diplomático y migratorio estadounidense. Se cuentan por decenas los episodios de largos interrogatorios, visas denegadas, deportaciones express. Ante estos desplantes, la FIFA solo ha atinado a decir que en temas internos de los países no se inmiscuye. Y los millones de dólares siguen circulando a costas de estos maltratos e injustos procedimientos.

Al tiempo que rueda la pelota en Norteamérica, las “hieleras” en las que son confinados miles de migrantes detenidos en Estados Unidos siguen funcionando. En México continúan las desapariciones diarias y Canadá muestra su común y aséptico conformismo y pasividad.

El fútbol no es esto. Es más que esto. Por eso no es de extrañar que en todos los estadios se haya empezado a protestar por ese gazapo mercado técnico y vulgar llamado “tiempo de hidratación”, que no es más que un guiño a las televisoras oficiales de la Copa Mundial para que acrecienten sus ganancias, mientras loa jugadores son funcionalizados y utilizados como escaparates publicitarios en ese tiempo fuera. También ellos han empezado sus protestas.

El Sócrates revolucionario de Brasil 1982 era un activista por la democracia en su país, para entonces aquejado por una dictadura. Su inspiración siempre fue la vida en democracia y usaba el fútbol como instrumento. Alguna vez dijo: “Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad…».

En tiempos como estos que nos tocó vivir, una figura como Sócrates hubiera negado esto en que han convertido al deporte Rey. Yo con gusto hubiera suscrito sus reflexiones, le seguiría tratando de encontrar esa magia secuestrada por los mercaderes y sus redes.

Valdría la pena construir algo más positivo para la humanidad. Ahora. Lo necesitamos todos.

540

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Al verles trabajar pienso mucho en este tiempo que nos tocó vivir en Costa Rica. Pienso en las atrocidades y perversiones que una camarilla de vividores empresariales y sus empleados en el gobierno han dispuesto para clausurar definitivamente el proyecto de sociedad que una vez fuimos.

Al verles trabajar a todas horas de la forma que lo hacen, pienso en el sistema de salud pública de este país y en la amenaza que se ha instalado sobre sus cimientos, desde esa gente mezquina que hoy nos gobierna.

Ellos cuidaron, atendieron, abrigaron durante más de un mes a mi padre en su convalecencia. Son los equipos interdisciplinarios del quinto piso del Hospital San Vicente de Paul en Heredia. Doctores, enfermeros, trabajadores sociales, personal de limpieza. Todos. Todas.

Le decían con cariño el abuelo, Don Guillermo. Nosotros le llamamos tata.

Él fue la historia de la cama 540 durante tantos días. Por eso pienso, tal y como lo dije en el funeral de mi amado padre, que debemos salir a defender ese último bastión del estado social que conocimos en este país. Por eso y porque este proyecto de sociedad no debe terminarse jamás.

Una tarde que acompañaba a mi papá en la 540, le programé una sesión de tangos que sé que disfrutó hasta lo más profundo de su corazón.

El, trabajador insigne de la Caja Costarricense de Seguro Social durante tantos años, libraba el partido más importante de su vida. Y allí estuvieron ellos y ellas para caminar con él con amor, empatía, dedicación.

La cama 540. La historia de un hombre bueno que quedará en los corazones de quienes lo tuvimos en nuestras vidas. Por su memoria, la lucha debe ser luchando. Por su legado, el sistema de salud pública debe ser defendido. Por su corazón, el corazón de ese equipo maravilloso que lo acompañó hasta el final.

Gracias. Mil gracias.

El frío como política pública

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

No está leyendo mal. Tampoco se trata de una imagen rebuscada o torcida. Un poco más al norte de nuestra región, en un imperio en decadencia que da sus últimos coletazos usando la fuerza como escudo, el frío se ha impuesto como política pública, donde prima el miedo, la violencia, el terror.

En la última semana se han intensificado las protestas contra una acción inhumana y criminal hacia las personas migrantes en Estados Unidos.

Abuso de autoridad, operativos racializados, instalaciones en malas condiciones y el uso de gas pimienta en forma indiscriminada contra grupos de personas migrantes en varias comunidades y Estados en aquel país, son algunas de las acciones que se reclaman.

Por sus siglas en inglés, el ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) hace honor a su significado: hielo. Es hielo puro lo que se aplica como política migratoria desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025.

Como si esto fuera poco, el viernes anterior el Senado aprobó 70.000 millones de dólares para reforzar las acciones realizadas en esta ofensiva antihumana, lo que significa que crecerán las acciones como arrestos ilegales, desapariciones y brutalidad policial al mismo tiempo que aumentarán las voces de indignación sobre esta política del miedo. La tensión social y civil seguirá presente.

Algunos señalan que esta aprobación presupuestaria del Senado significa un triunfo político a una de las apuestas de campaña del presidente republicano. Otros enfatizan en los peligros de la implementación de una política basada en el odio racial, la fuerza y el poder desproporcionado.

Algo tiene este 2026. Algo turbio. Cruzamos su medianía. Confío en que somos más los que nos movemos desde el amor y la fuerza colectiva para acabar con este tipo de barbarie. Debemos accionarnos. Desde allí. No nos queda otro camino. Debemos terminar 2026 siendo otro mundo posible.

Las peligrosas líneas que ya se cruzaron

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

La semana anterior observamos con preocupación algunos hechos que conducen a pensar en la instalación de una deriva autoritaria sin retorno en Costa Rica.

Pienso en el manual aprendido y puesto en práctica.

Me quedó bastante claro luego de la lectura del buen trabajo periodístico y testimonial de la comunicadora Patricia Navarro, otrora ministra de Comunicación de la Administración Chaves, quien con gran argumentación y respaldo de fuentes logró explicar, entre otras cosas, cómo la construcción narrativa va socavando la realidad hasta convertir en verdades, mentiras absolutas. Su trabajo puede ser leído en el libro “Las máscaras del presidente” (Uruk, 2025).

Estamos ya en el cruce de líneas peligrosas, realizado irresponsablemente por la misma presidenta de la República.

Tachar de comunistas a quienes le adversan no cae en suelo estéril. Ese ha sido durante años el coco que asusta la epidermis conservadora que subyace la identidad costarricense.

Recordemos cómo fue prácticamente “bajado” del primer lugar de las encuestas José Maria Villalta al ser identificado como comunista por sus inmediatos seguidores, entonces de espectro aparentemente progesista, durante la contienda electoral de 2014.

La diferencia con el contexto actual radica en que esa denominación es asumida por una masa que ha sido bien trabajada a nivel de comunicación política. En el manual de construcción del enemigo es una de las principales tareas a realizar de forma cotidiana. Por eso recomiendo la lectura del texto de Navarro donde se explica este ABC de forma clara y contundente. Es peligroso, si, que incluso se busque crear un clima desestabilizador alrededor de las universidades públicas con ese argumento. Ya sabemos de todas maneras que vienen a ponerles candado. Y esa tarea no bajarán la guardia argumentando que en sus aulas se ideologiza y orienta el pensamiento hacia un enfoque político. Nada más lejos de la realidad.

Pero no solo a nivel discursivo se cruzan líneas peligrosas. El joven estudiante recién graduado de la carrera de sociología de la UNA Elian Xavier Jiménez fue golpeado y arrestado durante las manifestaciones contra la aprobación de la ley de armonizacion eléctrica. Para él la presidenta también tuvo palabras descalificadoras y amenazantes.

El mensaje es claro: ante la oposición y el cuestionamiento, se usará la fuerza como instrumento de intimidación.

Aún no se cumple un mes de instalado el nuevo gobierno en Costa Rica. Pero la víspera no anuncia cosas buenas, ni saca el día, como suele decir el dicho popular.

Se deberá conformar un verdadero frente opositor civil para resistir los embates de cuatro años que seguramente pesarán en la historia costarricense.

Otra masacre (esta vez) consumada

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

A raíz de mi columna anterior sobre la relación entre aumento de violencia y mercado ilegal de armas en Costa Rica, recibí una amable comunicación vía correo electrónico por parte del Señor Adolfo Morales en la que saludaba la reflexión propuesta y me invitaba a colocar el interés en otro drama igual o peor de serio.

En efecto, Costa Rica ha entrado en los últimos años en un viaje sin retorno en materia de muertes producidas en carretera. Solo en 2025, la cifra de personas fallecidas en accidentes de tránsito en sitio y como resultado de complicaciones posteriores fue de 903, un dato que excedió los 873 homicidios cometidos en el mismo año, según una nota del sitio teletica.com.

Hemos venido insistiendo en nuestras intervenciones en medios de comunicación, sobre los cambios culturales que se registran e impactan el comportamiento vial en el país día tras día.

En la conducción se condensa una mezcla de aceleración por la vida, una ira incontenible, la irresponsabilidad absoluta, el desafío permanente a la autoridad, los tiempos qcortados para trasladarnos y llegar a nuestros destinos.

A esto debemos agregar la competencia en que se ha convertido conducir en nuestras calles y el pobre manejo de las tensiones y emociones, que derivan en otro tipo de violencias con resultados lamentables y que hemos observado en los últimos años en el país.

Es este un desafío de salud pública que debe ser combatido con prevención, capacitación en cultura vial a edades tempranas y una decidida apuesta política y técnica por impulsar el transporte ferroviario moderno que desahogue esas trampas mortales en la que se han convertido nuestras carreteras.

También allí nos estamos matando.

Si no hacemos algo de inmediato la masacre terminará de consumarse en un corto plazo y para siempre.

Una masacre en camino

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Nos estamos matando. No. No es lo mismo a decir que “se matan entre ellos”. No. A la pérdida de contrato social y convivencia fragmentada en Costa Rica, debe agregársele una narrativa cargada de violencia y odio desde los altos mandos del país. Nada de esto es bueno y augura una masacre sin retorno.

Nos estamos matando.

En los primeros cuatro meses de 2026 la cifra de homicidios fue de 265, presentando una baja significativa respecto a los 311 asesinatos registrados en el mismo periodo el año anterior. De mantenerse este récord de 1.9 homicidios por día, en diciembre se estarían alcanzado 800 casos, una cifra aún alta en la historia del país.

De nuevo las personas adolescentes y adultas jóvenes presentan la más alta incidencia y se ha detallado una ampliación en la geografía de la violencia, alcanzando territorios en las provincias de Cartago y Puntarenas que antes no estaban incluidos.

De nueva cuenta se debe declarar esta problemática como emergencia nacional para abordarla prioritaria mente. Sin embargo, lo que alarmar junto a la estadística, es el funcionamiento descontrolado de un mercado ilegal de armas en el país.

La existencia de comercio “por debajo” donde se tranzan todos los días armas de cualquier tipo, preocupa en la medida que nos hemos convertido en un colectivo al que le cuesta manejar la ira y el enojo especialmente en la vía pública, que no dialoga y se frustra con facilidad y entiende que la violencia es el único camino.

Una masacre se avecina si no hacemos algo urgente para detener esto. Más de 6.000 armas circulan sin registro en el país, lo que nos convierte en una sociedad con un ejército velado listo para entrar a escena en cualquier momento.

No es que se matan entre ellos. Es que nos estamos matando. Si no hacemos algo pronto la masacre se habrá consumado.