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Etiqueta: Memo Acuña

El frío como política pública

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

No está leyendo mal. Tampoco se trata de una imagen rebuscada o torcida. Un poco más al norte de nuestra región, en un imperio en decadencia que da sus últimos coletazos usando la fuerza como escudo, el frío se ha impuesto como política pública, donde prima el miedo, la violencia, el terror.

En la última semana se han intensificado las protestas contra una acción inhumana y criminal hacia las personas migrantes en Estados Unidos.

Abuso de autoridad, operativos racializados, instalaciones en malas condiciones y el uso de gas pimienta en forma indiscriminada contra grupos de personas migrantes en varias comunidades y Estados en aquel país, son algunas de las acciones que se reclaman.

Por sus siglas en inglés, el ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) hace honor a su significado: hielo. Es hielo puro lo que se aplica como política migratoria desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025.

Como si esto fuera poco, el viernes anterior el Senado aprobó 70.000 millones de dólares para reforzar las acciones realizadas en esta ofensiva antihumana, lo que significa que crecerán las acciones como arrestos ilegales, desapariciones y brutalidad policial al mismo tiempo que aumentarán las voces de indignación sobre esta política del miedo. La tensión social y civil seguirá presente.

Algunos señalan que esta aprobación presupuestaria del Senado significa un triunfo político a una de las apuestas de campaña del presidente republicano. Otros enfatizan en los peligros de la implementación de una política basada en el odio racial, la fuerza y el poder desproporcionado.

Algo tiene este 2026. Algo turbio. Cruzamos su medianía. Confío en que somos más los que nos movemos desde el amor y la fuerza colectiva para acabar con este tipo de barbarie. Debemos accionarnos. Desde allí. No nos queda otro camino. Debemos terminar 2026 siendo otro mundo posible.

Las peligrosas líneas que ya se cruzaron

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

La semana anterior observamos con preocupación algunos hechos que conducen a pensar en la instalación de una deriva autoritaria sin retorno en Costa Rica.

Pienso en el manual aprendido y puesto en práctica.

Me quedó bastante claro luego de la lectura del buen trabajo periodístico y testimonial de la comunicadora Patricia Navarro, otrora ministra de Comunicación de la Administración Chaves, quien con gran argumentación y respaldo de fuentes logró explicar, entre otras cosas, cómo la construcción narrativa va socavando la realidad hasta convertir en verdades, mentiras absolutas. Su trabajo puede ser leído en el libro “Las máscaras del presidente” (Uruk, 2025).

Estamos ya en el cruce de líneas peligrosas, realizado irresponsablemente por la misma presidenta de la República.

Tachar de comunistas a quienes le adversan no cae en suelo estéril. Ese ha sido durante años el coco que asusta la epidermis conservadora que subyace la identidad costarricense.

Recordemos cómo fue prácticamente “bajado” del primer lugar de las encuestas José Maria Villalta al ser identificado como comunista por sus inmediatos seguidores, entonces de espectro aparentemente progesista, durante la contienda electoral de 2014.

La diferencia con el contexto actual radica en que esa denominación es asumida por una masa que ha sido bien trabajada a nivel de comunicación política. En el manual de construcción del enemigo es una de las principales tareas a realizar de forma cotidiana. Por eso recomiendo la lectura del texto de Navarro donde se explica este ABC de forma clara y contundente. Es peligroso, si, que incluso se busque crear un clima desestabilizador alrededor de las universidades públicas con ese argumento. Ya sabemos de todas maneras que vienen a ponerles candado. Y esa tarea no bajarán la guardia argumentando que en sus aulas se ideologiza y orienta el pensamiento hacia un enfoque político. Nada más lejos de la realidad.

Pero no solo a nivel discursivo se cruzan líneas peligrosas. El joven estudiante recién graduado de la carrera de sociología de la UNA Elian Xavier Jiménez fue golpeado y arrestado durante las manifestaciones contra la aprobación de la ley de armonizacion eléctrica. Para él la presidenta también tuvo palabras descalificadoras y amenazantes.

El mensaje es claro: ante la oposición y el cuestionamiento, se usará la fuerza como instrumento de intimidación.

Aún no se cumple un mes de instalado el nuevo gobierno en Costa Rica. Pero la víspera no anuncia cosas buenas, ni saca el día, como suele decir el dicho popular.

Se deberá conformar un verdadero frente opositor civil para resistir los embates de cuatro años que seguramente pesarán en la historia costarricense.

Otra masacre (esta vez) consumada

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

A raíz de mi columna anterior sobre la relación entre aumento de violencia y mercado ilegal de armas en Costa Rica, recibí una amable comunicación vía correo electrónico por parte del Señor Adolfo Morales en la que saludaba la reflexión propuesta y me invitaba a colocar el interés en otro drama igual o peor de serio.

En efecto, Costa Rica ha entrado en los últimos años en un viaje sin retorno en materia de muertes producidas en carretera. Solo en 2025, la cifra de personas fallecidas en accidentes de tránsito en sitio y como resultado de complicaciones posteriores fue de 903, un dato que excedió los 873 homicidios cometidos en el mismo año, según una nota del sitio teletica.com.

Hemos venido insistiendo en nuestras intervenciones en medios de comunicación, sobre los cambios culturales que se registran e impactan el comportamiento vial en el país día tras día.

En la conducción se condensa una mezcla de aceleración por la vida, una ira incontenible, la irresponsabilidad absoluta, el desafío permanente a la autoridad, los tiempos qcortados para trasladarnos y llegar a nuestros destinos.

A esto debemos agregar la competencia en que se ha convertido conducir en nuestras calles y el pobre manejo de las tensiones y emociones, que derivan en otro tipo de violencias con resultados lamentables y que hemos observado en los últimos años en el país.

Es este un desafío de salud pública que debe ser combatido con prevención, capacitación en cultura vial a edades tempranas y una decidida apuesta política y técnica por impulsar el transporte ferroviario moderno que desahogue esas trampas mortales en la que se han convertido nuestras carreteras.

También allí nos estamos matando.

Si no hacemos algo de inmediato la masacre terminará de consumarse en un corto plazo y para siempre.

Una masacre en camino

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Nos estamos matando. No. No es lo mismo a decir que “se matan entre ellos”. No. A la pérdida de contrato social y convivencia fragmentada en Costa Rica, debe agregársele una narrativa cargada de violencia y odio desde los altos mandos del país. Nada de esto es bueno y augura una masacre sin retorno.

Nos estamos matando.

En los primeros cuatro meses de 2026 la cifra de homicidios fue de 265, presentando una baja significativa respecto a los 311 asesinatos registrados en el mismo periodo el año anterior. De mantenerse este récord de 1.9 homicidios por día, en diciembre se estarían alcanzado 800 casos, una cifra aún alta en la historia del país.

De nuevo las personas adolescentes y adultas jóvenes presentan la más alta incidencia y se ha detallado una ampliación en la geografía de la violencia, alcanzando territorios en las provincias de Cartago y Puntarenas que antes no estaban incluidos.

De nueva cuenta se debe declarar esta problemática como emergencia nacional para abordarla prioritaria mente. Sin embargo, lo que alarmar junto a la estadística, es el funcionamiento descontrolado de un mercado ilegal de armas en el país.

La existencia de comercio “por debajo” donde se tranzan todos los días armas de cualquier tipo, preocupa en la medida que nos hemos convertido en un colectivo al que le cuesta manejar la ira y el enojo especialmente en la vía pública, que no dialoga y se frustra con facilidad y entiende que la violencia es el único camino.

Una masacre se avecina si no hacemos algo urgente para detener esto. Más de 6.000 armas circulan sin registro en el país, lo que nos convierte en una sociedad con un ejército velado listo para entrar a escena en cualquier momento.

No es que se matan entre ellos. Es que nos estamos matando. Si no hacemos algo pronto la masacre se habrá consumado.

¿De quién son los ojos que se abrieron?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En su magnánimo discurso al asumir el mando del país por cuatro años, la hoy presidenta de Costa Rica Laura Fernández dejó en claro que el estilo, el tono y la narrativa escuchados en los últimos cuatro años, serán la base de ese “continuismo para el cambio”, como ella lacónicamente lo llama.

Le endosó al pasado el lastre de la debacle institucional, pero nada dijo de la crisis y erosión en el sistema democrático y el ataque sistemático a los poderes de la República, que se instaló en el país durante la administración Chaves Robles.

Habló de la corrupción y sin embargo se olvida que en el gobierno del cual ella fue parte, se produjeron muchos casos que llegaron a cuestionar incluso penalmente, al hoy exmandatario. Su nombramiento como super ministro con dos carteras en esta administración, sólo confirma la piel de teflón de la que goza el expresidente en materia jurídica.

Dijo que ella misma era la mano dura frente al crimen y el narcotráfico. Habló en lenguaje populista sobre la megacarcel y al parecer cometió un error de cálculo sobre los días penitenciarios, acerca de los cuales firmó uno de sus primeros decretos.

Pero olvidó mencionar que justamente durante la administración 2022-2026 se han producido los índices de homicidios más altos en la historia republicana. Ella es la mano que le mece la cuna al crimen que ha dicho combatir.

Así un discurso marcado por un tono confrontativo. Pero a estas alturas el tono es lo de menos. La retórica que en algunos casos la hizo gritar casi hasta el ceño fruncido, pasa a segundo plano.

Lo que debe preocupar no es la forma, sino algunas cosas de fondo. Hay varias para escoger. No necesariamente están en su discurso y por eso me quedo con la simbólica sociocultural que es donde se librará la lucha en los próximos años: la fe, un pueblo confundido en su denominación de origen, un peligroso tufo fascista y xenófobico campeando por las vacías gradas de un deslucido Estadio Nacional.

Revisando las publicaciones en redes sociales de mis contactos, me encontré con una que me llamó la atención por la alerta semiótica que me produjo. Mi querida Dunia Espinoza Esquivel compartió un mosaico de imágenes captadas en el acto por Glorianna Ximendaz (así su identidad en Instagram).

Lo que allí se observa debe ser objeto de análisis de contenido, de discurso y de estrategia política. No son simples actos reflejos ni fotos del “color del pueblo un día de fiesta”.

Refieren a algo más denso, más peligroso, más real.

Los abucheos a la institucionalidad, las groseras omisiones a nombrar representantes de instituciones presentes y el constante llamado a hacer frente común a lo que se hace llamar “los malos”, son la base concreta de una práctica discursiva que se mantendrá, si por la víspera se saca el día, durante esta administración entrante.

Es urgente una contra narrativa basada en la colectividad honesta y amplia que a lo mejor se ha apertrechado en sus miedos. Para mi gusto, las universidades debemos acompañar ese proceso de amplio espectro.

Uno que defina una mirada (ahí sí clara y orientadora) y no aquella miope y peligrosa que pareciera “haberse despertado” en los ojos de una muy peligrosa figura construida.

Poder absoluto

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Al tiempo que escribo estas reflexiones pasan dos acontecimientos a mi alrededor y los observo: leo con profundo interés el libro “Las Máscaras del presidente” escrito por la periodista costarricense Patricia Navarro-Molina (Uruk Editores, 2025) y ha sido anunciado por la presidenta electa Laura Fernández, el próximo gabinete para el ejercicio gubernamental 2026-2030.

Pienso entonces en el trabajo del sociólogo Carlos Sojo sobre las bases históricas de la desigualdad en el país y su concepto acerca de un sistema político basado en tres pilares fundamentales: convivencia horizontal, tolerancia y pacifismo.

En el primer caso, decía Carlos, las reglas del juego estaban dadas por una noción de igualdad imaginada que diluyera las diferencias. Se trataba de la adscripción a una idea aglutinadora de lo colectivo: lo costarricense.

Pienso en estas ideas de Sojo, en la lectura del libro de Patricia que aún no termino y en el anuncio del gabinete en el que el hoy todavía presidente de la República Rodrigo Chaves Robles ha sido nombrado como ministro de la Presidencia y ministro de Hacienda.

Pienso en la noción de poder absoluto. En la forma en que han sido torpedeadas las bases de un proyecto de país de bases sólidas hasta hace unos pocos años. Pienso en que efectivamente inicia para Costa Rica una transición hacia algo distinto e impensable.

Al escribir estas notas quedan pocas horas para que el presidente que gobernó este país los últimos cuatro años, lo siga haciendo desde los ministerios donde fue nombrado.

Lo otro, la investidura, es mera anécdota en este momento.

Un dato. Un antecedente.

Lesa humanidad

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Llegar a Turrialba se está convirtiendo para mí en una especie de zona de recarga. Así, como el nombre del proyecto de comunicación cultural que desarrollo desde hace seis años en redes sociales.

Confieso que me atrae la fuerza literaria del lugar y desde luego el magnetismo propio de un volcán que domina el entorno.

Para mí todo es energía.

El fin de semana pasado llegué de nuevo a esta hermosa ciudad con la convicción de reparar y seguir. Lo hice. Y me encontré en esa tarea de búsqueda con una pequeña feria organizada en el Parque Central. Específicamente una Feria del Libro.

No había mucho que recorrer pues es una apuesta inicial que estoy seguro florecerá y crecerá con los años. Sin embargo, una mesa en la que había un libro de pasta dura llamó mi atención. Una mujer al otro lado me explicó entonces: “es mi esposo. Y este es el pantalón que llevaba puesto el día del atentado”, me dijo.

Fijo mi mirada en la portada del libro cuya composición es absolutamente conmovedora: el título en letras rojas “Solo a mi mamá. Crónica de una tragedia” el nombre del autor: José Rodolfo Ibarra y una imagen suya que luego sabría, corresponderia a una fotografía realizada por un corresponsal de la Zona Norte, Benigno Quesada.

El género de la crónica se ha vuelto para mí un asunto de cabecera en los últimos meses. Me parece extraordinario su alcance y ese tejido orgánico entre el periodismo y la literatura. Ahora me dispongo a aflojar la mano y el lápiz para seguir escribiendo algunas memorias sobre mi trabajo en la academia y el arte centroamericano.

Volviendo a la mesa del libro, en ese instante el autor no estaba y eso me permitió ojear por unos segundos el libro y su interior. Es un conmovedor relato escrito en primera persona sobre los acontecimientos que marcaron el primer y único atentado perpetrado en el mundo en una conferencia de prensa.

El saldo: cuatro personas fallecidas en el sitio conocido como La Penca, hasta donde había convocado el famoso Comandante Cero, nicaragüense enrolado con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) durante los años setenta y parte de los ochenta, cuando firmó su disidencia.

Luego se sabría que el atentado había sido preparado intelectualmente por Tomás Borge, miembro de la cúpula sandinista y Lenin Cerna, jefe de Seguridad del Estado de Nicaragua y ejecutado por encargo por un mercenario argentino llamado Roberto Vital Gaguine, ocultado bajo la falsa identidad de un supuesto periodista danés (Peer Anker Hansen).

El 30 de mayo de 1984 se produjo la tragedia. Y este periodista costarricense la vivió, literalmente, en carne propia. Lo observo caminar hacia la mesa y le digo que quiero comprar su libro. Me da las gracias, me firma como corresponde y nos tomamos una fotografía. Le digo que siempre admiré su trabajo. Se lo digo al hombre que aún hoy, 42 años después del hecho, guarda en su memoria detalles de los que no ha podido liberarse. En su memoria y en su cuerpo.

Los Crímenes de Lesa Humanidad no prescriben judicialmente. Por eso las personas sobrevivientes y los familiares de las víctimas mortales de este hecho continúan luchando por resarcir el daño moral, emocional y económico producido.

Ibarra (como coloquialmente le llaman en el entorno periodístico local) finaliza su trabajo con la referencia a la sordera que en general experimentaron aquellos que continuaron viviendo.

Sin embargo, el no escuchar bien no es suficiente para que se les queden grabadas las palabras de Bertold Brecht cuando dice: “hay quienes luchan toda una vida: esos son los imprescindibles”.

¿Me puedo ir?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En días pasados se hizo viral un video de una mujer hispana haciendo frente a un operativo cazamigrantes, en el que a fuerza de nombrar las enmiendas que la asistían en el tema de libre tránsito, logró su objetivo: no ser detenida por un funcionario del servicio de inmigración de Estados Unidos, acción común en aquel país.

El hecho, ya de por sí transgresor por la forma como la mujer responde y confronta, evidenció de nueva cuenta el papel que está jugando el perfilamiento racial en las detenciones arbitrarias de personas migrantes.

La mujer es interceptada cuando conducía y en apariencia no habría cometido ningún acto irregular para que un funcionario no autorizado para ello la detuviera. Su color de piel fue el justificante para ese hecho.

No sólo el perfilamiento racial saltó a la vista. El material audiovisual observado permite constatar una práctica común entre los funcionarios de migración de Estados Unidos: el uso del inglés como forma de amedrentamiento ante la comunidad hispana.

La mujer logró que el funcionario hablara en español. Nítido. Y a partir de allí el intercambio entre ambos (ella al volante y el fuera del vehículo, identidad protegida y empoderado) giró en torno a la legalidad del acto de detenerla y la normativa a la que se acogía en virtud de la poca claridad que presentaba el funcionario.

Su interpelación, ante la ambigüedad mostrada por el funcionario migratorio fue directa: “¿Estoy detenida o me puedo ir?”

En estos días de máxima tensión entre políticas racistas desquiciantes y prácticas de repuesta ciudadana en el caso de las personas migrantes, el acto de la mujer debe ser entendido en el marco de la resistencia política que ha empezado a levantarse en aquel país.

Son tiempos oscuros ciertamente. Pero acciones de reivindicación política como la de esta valiente mujer posicionan el acto de responder como un recurso politico al servicio de los que no lo tienen todo.

La lucha continúa siendo ideológica, discursiva y simbólica. Allí en ese plano, es que hay que enfrentar y derrotar los autoritarismos instalados en los últimos años en Estados Unidos y en otros contextos.

No hay otro camino.

Los vuelos de la vergüenza

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En medio de la noche el pasado fin de semana aterrizó en el país el primer contingente de personas deportadas provenientes de Estados Unidos. Hace unas semanas Costa Rica o más bien su gobierno había adquirido el compromiso con la gestión de Donald Trump de recibir estos envíos de personas de una forma sistemática.

Este primer grupo conformado por ocho mujeres y 17 hombres reportó a la Defensoría de los Habitantes y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, hacer experimentado tratos inhumanos durante su detención en Estados Unidos y su traslado.

Llegaron esposados, más alimentados y con la incertidumbre de no saber a ciencia cierta su futuro.

Provenientes de varios países tales como Honduras, El Salvador, Albania, Kenia, India, China, Marruecos y Camerún, estas personas forman parte de grupos más amplios que continuarán llegando al país como parte del “acuerdo” (entre comillas) de ambos gobiernos.

Las dimensiones humanitarias de estos escenarios saltan a la vista. En pocos años el país ha borrado del escenario internacional su marca registrada en materia de diplomacia internacional y su férrea defensa de los derechos humanos.

Todo ha quedado subsumido frente a un repliegue sin cuestionamientos de las alucinantes políticas provenientes de la administración republicana.

Resulta vergonzoso ser parte de este escenario. Resulta altamente indignante que el país ahora forme parte del eje del terror y el abuso.

Un golpe de timón es aún necesario para salvar esta picada en caída libre de nuestra imagen en el concierto internacional. Eso pasa necesariamente por desmontar la narrativa y la práctica de quienes nos gobiernan en materia de derechos humanos y dignidad. Ya lo hemos dicho: la lucha es en el plano sociocultural y discursivo.

Ahí estará en los próximos años.

Una sustancia peligrosa

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En la edición de 2023 de la Feria Internacional del Libro de Guatemala, el país invitado fue El Salvador. Un día antes de la inauguración y de manera oficial, el gobierno homenajeado solicitó a los organizadores del evento sacar del programa la obra titulada “Sustancia de Hígado”, primer libro publicado por Michelle Recinos, escritora de aquel país.

Di con ese libro el año pasado y en estos días de descanso me dispuse a leerlo y conocer de primera mano el motivo de la censura previa.

Escrito con un lenguaje llano, directo, coloquial, el libro fusiona en 9 cuentos la realidad con la ficción y muestra la transversalizalización de la violencia en la vida cotidiana de una sociedad que bien podría ser la costarricense en la actualidad, aunque sus referencias apuntan a exponer cómo es producida desde entornos gubernamentales, privados, en organizaciones de sociedad civil, en la empresa privada.

Justamente fue el relato “Barberos en huelga” el que produjo el enojo del gobierno salvadoreño ya que en este se relataban abusos a derechos humanos por parte del Estado. Una clara muestra donde la ficción emula y supera la realidad.

No quisiera adelantarme a un escenario posible en el caso costarricense. Pero ya fue anunciado por la presidenta electa la puesta en práctica del “modelo Bukele” para contrarrestar la ola de homicidios que casualmente se dispararon en los últimos cuatro años.

Fue precisamente la aplicación de la mano dura en aquel país la que detonó la vulneración directa e indirecta de los derechos humanos de personas sin ningún vínculo con las organizaciones criminales.

Que este escenario ficcional no se convierta en una dura realidad en Costa Rica. A vigilar, monitorear y evidenciar cualquier intento por vulnerar las garantías civiles de personas inocentes.

Esa es tarea de todos, de todas.