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¿Conoce los arrecifes de coral su importancia y amenazas?

Un nuevo taller invita a aprender a observarlos y monitorear su salud

Una iniciativa de ciencia ciudadana abre un nuevo proceso de formación para que jóvenes, comunidades, organizaciones y personas interesadas puedan adquirir herramientas para monitorear el blanqueamiento de los corales y participar activamente en el cuidado de los ecosistemas marinos.

Quizás usted ha visto alguna vez un arrecife de coral. Tal vez ha nadado cerca de ellos, ha practicado buceo o simplemente ha escuchado hablar de estos ecosistemas. Pero, ¿se ha detenido alguna vez a observarlos realmente? ¿A reconocer cuándo un coral está sano y cuándo está enfrentando una situación de estrés? ¿Podría identificar un proceso de blanqueamiento y registrar lo que está ocurriendo para que esa información pueda ser utilizada en la protección del ecosistema?

Estas son algunas de las preguntas que motivan el nuevo taller “Monitoreo del blanqueamiento de corales desde la ciencia ciudadana”, una iniciativa que busca acercar el conocimiento sobre los arrecifes a jóvenes, comunidades, organizaciones y personas que viven cerca del mar o que simplemente quieren dar el paso para involucrarse más activamente en la protección de los ecosistemas marinos.

El taller se desarrollará de manera virtual durante tres sesiones, los viernes 14, 21 y 28 de agosto, de 7:00 p. m. a 8:40 p. m., y tendrá posteriormente un componente práctico de monitoreo en el mar, previsto para octubre en el Caribe.

La propuesta no requiere experiencia previa. Su objetivo es brindar herramientas básicas y prácticas para comprender la salud de los arrecifes, reconocer las causas y características del blanqueamiento coralino, registrar observaciones y utilizar herramientas digitales para recopilar y reportar información.

La idea es sencilla pero importante: conocer nuestros arrecifes también es una forma de involucrarnos en su protección.

Del conocimiento a la participación ciudadana

Los arrecifes de coral son ecosistemas pequeños en extensión, pero extraordinariamente importantes por la diversidad de formas de vida que albergan. Proporcionan refugio y alimento a numerosas especies marinas, contribuyen a la seguridad alimentaria y a las economías de comunidades costeras y ayudan a proteger las costas frente al impacto del oleaje.

Sin embargo, estos ecosistemas enfrentan cada vez mayores presiones. El aumento de la temperatura del océano puede provocar episodios de blanqueamiento coralino, un fenómeno en el que los corales expulsan las algas microscópicas que viven en sus tejidos y que les proporcionan buena parte de su energía y coloración.

Un coral blanqueado no necesariamente está muerto. Se encuentra bajo una situación de estrés y queda más vulnerable a enfermedades y otros impactos, aunque en determinadas condiciones puede recuperarse.

Por eso, observar lo que está ocurriendo es fundamental. Y observar no significa necesariamente ser especialista. Precisamente uno de los objetivos de la ciencia ciudadana es que las personas puedan adquirir herramientas para generar información útil sobre los cambios que ocurren en sus propios territorios.

“Creemos que conocer nuestros arrecifes es también una forma de involucrarnos en su protección. La participación ciudadana es fundamental para generar conocimiento, dar seguimiento a los cambios que enfrentan los arrecifes y fortalecer las acciones para su cuidado y conservación”, señalan las personas organizadoras.

Este nuevo taller da continuidad al proceso desarrollado durante el primer semestre de 2026, cuando se realizó el taller “ taller comunitario para conocer y monitorear arrecifes de coral del Caribe Sur ”, que combinó formación virtual con actividades prácticas en el mar.

Ahora, el nuevo taller vuelve a abrir este espacio de formación, pero con un énfasis particular en el monitoreo del blanqueamiento de los corales y en las herramientas que pueden utilizar las personas participantes para registrar y reportar lo que observan.

La respuesta nuevamente ha sido significativa. Más de 130 personas de distintas regiones del país ya se han matriculado, superando ampliamente el cupo inicialmente previsto.

La modalidad virtual ha permitido ampliar la participación y recibir personas interesadas desde diferentes zonas del país. Las sesiones virtuales son gratuitas y la matrícula permanecerá abierta hasta el 13 de agosto.

La participación en las actividades prácticas de monitoreo en el mar implicará que cada persona participante asuma los costos asociados a su traslado y actividad en el sitio.

Aprender a mirar el mar

El taller busca que las personas participantes no solamente reciban información, sino que puedan desarrollar capacidades para observar y documentar lo que sucede en los ecosistemas marinos cercanos a sus comunidades.

Durante las sesiones se abordarán conceptos relacionados con la salud de los arrecifes y las causas del blanqueamiento coralino. También se conocerán métodos prácticos para registrar y reportar observaciones y herramientas digitales para recopilar información mediante formularios y plataformas de participación.

El enfoque estará orientado a que estos conocimientos puedan ser aplicados posteriormente en localidades tanto del Pacífico como del Caribe.

De esta manera, una persona que vive cerca del mar, una organización comunitaria, una ONG, una persona joven interesada en los ecosistemas marinos o alguien que simplemente quiere aprender más podrá contar con herramientas para pasar de la preocupación a la observación y de la observación a la participación.

Porque frente a la transformación de los océanos, contar con más personas capaces de mirar, reconocer cambios, documentarlos y compartir información puede convertirse también en una forma de ejercer una ciudadanía marina más activa.

El taller será impartido por Ana María Arenas, tallerista en ciencia ciudadana para el monitoreo de arrecifes de coral e instructora de buceo, quien compartirá herramientas y conocimientos para comprender y participar activamente en el monitoreo del blanqueamiento de los corales.

La actividad es organizada por el colectivo Costa Rica por el Océano, junto con los proyectos de acción social Voces y Política, de la Escuela de Ciencias Políticas, y Geografía y Diálogo de Saberes, de la Escuela de Geografía, ambos vinculados al Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica.

Este nuevo proceso parte de una convicción: para cuidar un ecosistema primero necesitamos acercarnos a él, conocerlo y aprender a reconocer los cambios que está experimentando.

Y quizás ese sea el primer paso para muchas personas que nunca han tenido la oportunidad de hacerlo: entrar al mar con una mirada distinta, aprender a reconocer un arrecife y descubrir que también podemos participar en su cuidado.

Información e inscripción

  • Taller: Monitoreo del blanqueamiento de corales desde la ciencia ciudadana

  • Sesiones virtuales: viernes 14, 21 y 28 de agosto

  • Horario: 7:00 p. m. a 8:40 p. m.

  • Actividad práctica: monitoreo en el Caribe durante octubre

  • Modalidad: virtual, con componente práctico presencial

  • Costo: sesiones virtuales gratuitas

  • Matrícula abierta hasta: 13 de agosto

Inscripción: https://forms.gle/NUuwDamhHqDSxut17

Transfuguismo político y crisis de hegemonía en el territorio

Abelardo Morales Gamboa

En el abismo de hegemonía en que se ha hundido la sociedad costarricense, se ha producido la fuga de figuras políticas locales —alcaldes, regidores y representantes de microfeudos— desde los partidos tradicionales, cuyo poder territorial ha entrado en crisis, hacia las tiendas del oficialismo. No se trata simplemente del veletismo o el camaleonismo políticos, tan comunes en personajes que cambian de opinión, bandera o lealtad según la ocasión.

En el fondo, estamos ante una manifestación cada vez más elocuente de los niveles alcanzados por la crisis política y la depredación del poder. Ha habido, en otros momentos y bajo otra ética en la política, desertores de los partidos que han explicado racionalmente y con argumentos políticos las razones de su separación. Pero en esta coyuntura y en estos casos de fuga, en particular, estamos frente al vivo ejemplo del individualismo y del egoísmo político. Como dice Rafael Fraguas, estos son quienes “Prefieren los atajos y, como reza el dicho popular “no hay atajo sin trabajo”. Optan por lo fácil: corromperse. Mas nuevas tribulaciones aguardan al tránsfuga. Porque no se corrompen solo ante sus partidos, sino, sobre todo, lo hacen ante los que les entregaron los votos dentro de una formación distinta de la que adoptan en su fuga” (“Espejo de tránsfugas”, en El Obrero, 24 Marzo 2021).

Pero esto es, además, reflejo de la erosión continua de un viejo orden que se resiste a morir. De declinación de las formaciones del bipartidismo y los fracasados intentos de su reemplazo. En esa agonía surgen candidatos, movimientos, ideas y soluciones fáciles, movidos por los vientos de la oportunidad, capaces de capturar e incluso comprar puestos de poder y representación. Lejos de responder a la crisis, le añaden nuevas dimensiones que la agravan. No emerge nada nuevo, sino una continuidad todavía más perversa.

En la escala local, esa crisis también se manifiesta como fragilidad política territorial. Esto supone la debacle de las políticas de desarrollo y bienestar; la erosión y captura de las instituciones mediante nuevas formas de corrupción; la descomposición de la cultura cívica; la proliferación de arreglos espurios y, en muchos casos, la implantación de mecanismos antidemocráticos de concentración del poder en regiones y cantones del país.

Se fragmentan, así, las configuraciones que desde el siglo pasado conectaban el ejercicio de la hegemonía —es decir, la dirección y la dominación políticas— con la construcción de un orden territorial. Mediante distintas instituciones, organizaciones y redes sociales, ese orden articulaba al Estado y la cultura cívica con las dinámicas locales, la vida cotidiana y el sentido común de la población.

Casi una veintena de alcaldes tránsfugas, de los 84 que asumieron sus cargos en 2024, migraron desde sus respectivos partidos hacia el chavismo. Tampoco podemos reducir esta desbandada a simples maniobras personales para asegurar la continuidad en el puesto. Lo son, sin duda, pero expresan algo más profundo.

El grupo en el poder se ha propuesto reclutar las viejas redes clientelares locales y apropiarse de sus mecanismos de control de los aparatos políticos territoriales, sostenidos por palpables dispositivos de corrupción y encubrimiento. Aunque su narrativa moralizante ataca las estructuras del pasado y promete derribarlas, es sobre esas mismas bases territoriales donde el oficialismo está levantando su propio —y nada novedoso— sistema de dominación. No sabemos si logrará consolidarlo, pero, conforme pase el tiempo, el daño será cada vez mayor.

La proximidad de las elecciones municipales ofrecerá una oportunidad para medir el alcance de esa maniobra territorial del oficialismo. Sin embargo, quienes integran las fuerzas democráticas no deberían conformarse con contemplar ese desfile desde los balcones como si asistieran a un funeral.

Si la fragilidad territorial constituye una de las principales expresiones de la crisis de hegemonía, también es desde los territorios donde pueden comenzar a construirse respuestas capaces de alumbrar un nuevo orden social. No se trata, de ninguna manera, de retornar a lo viejo ni a lo viejo de los viejos partidos: eso sería otro retroceso.

El trabajo territorial tampoco debería reducirse al proselitismo político antichavista. Debe orientarse al fortalecimiento de redes, organizaciones y espacios democráticos y solidarios de encuentro y participación ciudadana. Hay que producir una nueva capilaridad territorial que conecte de nueva manera las vidas de las personas, sus expectativas y esperanzas desde sus universos cotidianos con un nuevo orden social, institucional y territorial.

Eso exige abandonar las maniobras clientelares y las respuestas tecnocráticas que han mutilado las capacidades colectivas para crear formas propias de organización, deliberación y acción.

También exige atender las heridas sociales acumuladas. En numerosos territorios, las desigualdades, la violencia, la pérdida de oportunidades y el debilitamiento institucional han producido miedo, desconfianza y traumas colectivos que condicionan la vida comunitaria. Recuperar las capacidades para el encuentro y reconstruir la esperanza son condiciones indispensables para restablecer la confianza y abrir caminos hacia proyectos colectivos de futuro.

En última instancia, la tarea consiste en recuperar la capacidad de la sociedad para imaginar un futuro compartido. No basta con fortalecer instituciones o ampliar oportunidades económicas: hay que crear las condiciones para que las personas vuelvan a reconocerse como integrantes de una comunidad política capaz de construir, desde sus territorios, una democracia más cercana, inclusiva y esperanzadora.

La reconstrucción de Costa Rica no comenzará solamente en las instituciones nacionales. Comenzará allí donde las personas recuperen la capacidad de organizarse, confiar unas en otras, levantar proyectos comunes y devolverles la esperanza a sus territorios.

Ilustración tomada de El Obrero, 24 de marzo de 2021, “Espejo de Tránsfugas”.

En la encrucijada de la historia

Por Arnoldo Mora

Los caminos de la historia han llevado a nuestra Costa Rica a enfrentar una encrucijada, la primera de este siglo, como solamente las ha debido asumir dos veces en cada uno de los dos siglos de nuestra vida republicana, a saber, con nuestros próceres Braulio Carrillo y Juanito Mora en la construcción del Estado Nación en el siglo XIX y luego, en el siglo pasado, al verse obligada a enfrentar a la dictadura de los hermanos Tinoco y posteriormente la Guerra Civil de 1948. Todas estas encrucijadas quedaron registradas en los archivos de nuestra historia con letras de sangre, debido a los enfrentamientos militares que desgarraron a la familia costarricense.

La presente encrucijada que la historia nos ha deparado, tiene sus orígenes fuera de nuestras fronteras, en razón de la situación que atraviesa la humanidad con la decadencia y agonía de la hegemonía de Occidente en el mundo entero; vacío que está siendo llenado por China como emergente potencia mundial. Todo lo cual hace que la potencia que ha asumido el hegemón de Occidente, nuestros vecinos de América del Norte, vea reducido su poderío a Nuestra América, dado que el mundo se encamina hacia hegemonías regionales. Los grandes desafíos que enfrenta y ponen en riesgo su sobrevivencia, hacen que la humanidad tome conciencia de que sólo tiene un destino; pero paradójicamente, lejos de unirse, se fragmenta en regiones que se enfrentan, no sólo por motivos ideológicos sino por múltiples causas de índole cultural y lingüístico, religioso o simplemente geográfico. Este fenómeno explica lo que se da en las fronteras de las regiones geopolíticas, donde emergen nuevos polos hegemónicos al interior mismo de Occidente. Tal es el caso de la guerra en una región que nunca ha estado en paz, como es el Mediterráneo, en especial, el Mediterráneo Oriental. Otro tanto sucede en Nuestra América con el Mar Caribe, porque el que es dueño del Mar Caribe es dueño de todo el Continente, sobre todo, a partir de inicios del siglo pasado, con la construcción del Canal de Panamá, la vía interoceánica más importante del mundo.

Para enfrentar esta situación mundial, el gobierno de Trump ha recurrido de manera explícita y brutal, a la vieja Doctrina Monroe, que siempre ha sido la inspiración y guía de toda la política norteamericana hacia sus vecinos del Continente. Los Estados Unidos siempre han creído ser los sucesores de las potencias colonialistas que se repartieron Nuestra América: Inglaterra, España y Portugal. Es por eso que mantiene 78 bases militares en la región siendo así que no hay enemigos militares que puedan temer. En concreto, para Trump nuestras naciones no tienen derecho a la soberanía, somos tan sólo protectorados de su decadente imperio hoy reducido a una hegemonía regional. Para ello debe enfrentar una creciente oposición de nuestros pueblos.

Esto repercute en forma decisiva en la política doméstica de la pequeña Costa Rica, situada en una zona geopolíticamente de la mayor importancia en la política internacional. Todo lo cual nos permite comprender el porqué de la política que el gobierno actual pretende implementar de entero sometimiento a la hegemonía imperial yanqui. El todo poderoso expresidente y actual ministro de Hacienda y de la Presidencia, Rodrigo Chaves, antiguo empleado del Banco Mundial, siguiendo instrucciones del Norte, ve al Estado Nación forjado en el siglo XIX, como su mayor enemigo. Su política consiste en destruir, no sólo el concepto de democracia forjado en el siglo XX como Estado Social de Derecho, sino el menor indicio de soberanía nacional. Eso explica el enfrentamiento con las dos familias más poderosas de la oligarquía nacional, como son la familia Arias Sánchez, a cuyo máximo representante, el expresidente y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, se le negó la visa de entrada a los Estados Unidos, lo mismo que a su hermano, Rodrigo, presidente entonces de la Asamblea Legislativa y la familia Jiménez Borbón, dueños de la empresa de comunicación tradicionalmente más influyente en la política nacional por ser el vocero de la oligarquía criolla. Ambas están en la actualidad enfrentadas con el régimen chavista, hegemónico en Zapote y Cuesta de Moras y que cuenta, hasta ahora, con una nada desdeñable base social de apoyo, sobre todo en zonas periféricas a la GAM.

Para enfrentar a la grave crisis que atraviesa el mundo actualmente y cuya repercusión vivimos dramáticamente en nuestro país, sólo cabe una solución y así poder salir airosos de esta encrucijada que nos ha deparado la historia. Esta solución consiste en forjar un frente político en el que se unan todos aquellos que se oponen a que nuestra patria se convierta en un protectorado del Tío Sam y que, por el contrario, sea la heredera de quienes murieron en la Guerra Patria de 1856 para darnos una patria soberana. Para ello se requiere que este frente patriótico se inspire en un programa de gobierno que profundice las conquistas que nos han permitido disfrutar de un régimen democrático definido como Estado Social de Derecho, actualmente tan deteriorado debido a las políticas neoliberales que han implementado los gobiernos en lo que llevamos de este siglo. La época de las divisiones inspiradas en criterios meramente ideológicos ha terminado. Los partidos políticos deben dejar de ser simples empresas que se dedican a hacer “marketing” electoral; pero que sólo existen ante el pueblo durante los meses previos a las elecciones y que durante el resto del tiempo sólo se expresan a través de sus bancadas parlamentarias. La muestra más fehaciente de la voluntad popular se hizo patente en las multitudinarias manifestaciones del jueves 6 de agosto – fecha que pasará a la historia – que se escenificaron en todos los rincones de la geografía nacional. Estas multitudes, cobijadas por la bandera tricolor, entonaron el Himno Nacional y la Patriótica Costarricense.

El protagonismo de ese movimiento patriótico nacional, debe trascender el quehacer de los partidos políticos tradicionales y ser liderado por los movimientos sociales, surgidos en la sociedad civil al calor de las luchas populares. Esto no quiere decir que los partidos políticos deban desaparecer. Al contrario, los partidos políticos deben ser activos todo el tiempo, pues no sólo se trata de enfrentar a la política apátrida del régimen imperante, sino, ante todo, de contribuir a elevar la conciencia cívica del pueblo, a fin de que no se deje seducir por los cantos de sirena de una poderosa maquinaria politiquera que, con los recursos del erario público, pretende seducirlos con espejismos que sólo llevan al abismo y al fin de nuestras libertades democráticas, invaluable patrimonio heredado de nuestros próceres. La nueva y auténtica democracia, más que una “tercera república”, sólo será posible si se nutre de los valores cívicos. Para lograr lo cual los medios de comunicación, tanto de alcance nacional como regional, juegan un papel imprescindible. El diálogo permanente entre la dirigencia y los diputados con todos los ciudadanos y no sólo con quienes los eligieron, es igualmente imprescindible. Hemos vuelto a 1856. La unidad de todos los patriotas formando un frente común, constituye la única vía para hacer realidad aquí y ahora la Patria por la que vivió y murió Juanito Mora.

¿Secreto de estado o peligroso secretismo?

Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli

Aunque uno se prepare mentalmente para iniciar una semana ocupada en otros menesteres, con estos desgobiernos que nos toca soportar, es casi imposible. Ahora doña Laura Virginia nos «regala” una de sus primorosas ocurrencias en un decreto ejecutivo, en el que declara secreto de Estado, hasta el menú de su desayuno. Pero dejando la ironía aparte, utilizada solo para bajar el estrés que nos produjo el susodicho decreto, el asunto es sumamente grave.

Cuando fui diputado entre 1982 y 1986, fui el primer legislador en la Historia de Costa Rica que llevó ante los Tribunales a un presidente de la República porque, en síntesis, Don Luis Alberto Monge no me quería entregar un informe sobre el sector agropecuario y por ello lo había declarado «secreto de Estado». Alegué que era un atentado al derecho de información y que, además, ese informe no era un secreto de Estado. Como no existía la Sala IV fue la Corte Plena la que dio el fallo a mi favor y lo más importante por lo que nos ocupa, definió qué es un secreto de Estado y dijo » …los secretos políticos y así también los de seguridad, sólo constituyen secretos de Estado cuando se refieren a los medios de defensa o a las relaciones exteriores…».

Entonces, de acuerdo con lo anteriormente dispuesto por la Corte Plena y por lo tanto creando jurisprudencia, no estarían incluidos aspectos como los procesos de contrataciones y de compra de equipos, los resultados de las pruebas del polígrafo y datos de la empresa que los hace y su costo; sin entrar a detallar la extensa lista de artículos, bienes y suministros protegidos como «secreto de Estado», debo mencionar uno de extrema gravedad: plataformas tecnológicas, infraestructura, consultorías y servicios especializados con obligación estricta de confidencialidad para los consultores, contratistas y demás sujetos privados que presten servicios, aunque sea en forma ad honorem.

Ajeno a que ese listado, que lleva a un manejo oculto y sin restricciones de una serie de procedimientos administrativos en las dependencias que estén bajo la dirección de la Presidencia de la República: la DIS y la Fuerza Elite, así como la Policía Fiscal y todo el componente del Ministerio de Seguridad Pública, hay un aspecto que no puede pasar inadvertido. Es fácil hacer creer al ciudadano que todo este aparataje es necesario para combatir el narcotráfico, y sí, en mucho puede ser cierto, pero no en todo. Porque detrás de ese montaje, está su seguridad personal y el uso indebido de sus datos, pues con este decreto podrían contratar, sin saberlo los costarricenses, a las agencias de espionaje israelí como el Mossad y Pegaso cuya intervención en los procesos electorales de Honduras, Argentina, Chile, Colombia, y los propios Estados Unidos es harto conocido. Fue Rodrigo Chaves, a cuyo cargo están los ministerios de Hacienda con la Policía Fiscal y el de la Presidencia con la DIS, por ejemplo, el que anunció su decisión de contratar el Mossad para perseguir a los evasores fiscales, cuando el tema hacendario dentro de la estructura de esa agencia casi no tiene importancia, como si lo tiene el de espionaje e intervención electoral por medio de plataformas tecnológicas y algoritmos. Además, resulta muy coincidente que Rodrigo Chaves como ministro haya pedido a la CCSS todos los datos de las personas aseguradas y de las empresas… luego, con un teclado, alguien podría pasarlos al Mossad.

Es obvio que el malhadado decreto de Laura Virginia, estructurado y escrito en otros ámbitos gubernamentales y llevado a su despacho para la firma, es sumamente peligroso, muchas aguas contaminadas corren por su cauce, con el peligro real de provocar con sus secretismos, una epidemia de autocratismo que mate nuestras libertades. Así que, como dicen: ojo al Cristo y mano a la chuspa.

Costa Rica muestra un estancamiento en la generación de empleo en los últimos siete años

Roxana Morales Ramos
Observatorio Económico y Social
Escuela de Economía, UNA

UNA Comunica. OC-176-2026. Según los resultados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el mercado laboral costarricense muestra un marcado estancamiento. Aunque en el último año la población ocupada aumentó en 29.429 personas, en el II trimestre de 2026 se contabilizaron 2.182.916 personas ocupadas, prácticamente la misma cantidad que siete años atrás (apenas 279 menos que en el II trimestre de 2019). Este comportamiento contrasta con la evolución de la producción nacional, ya que el PIB real aumentó un 25% entre 2019 y 2025. En otras palabras, la economía ha crecido significativamente durante este período, pero ese crecimiento no se ha traducido en un aumento proporcional del número de personas ocupadas.

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

En contraste, la cantidad de personas desempleadas se redujo en 131.890, al pasar de 295.580 en el II trimestre de 2019 a 163.690 en el II trimestre de 2026 y la tasa de desempleo disminuyó de 11,9% a 7,0%.

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

Esta aparente contradicción se explica, en buena medida, por la salida de 132.169 personas de la fuerza de trabajo en el mismo periodo. Al dejar de participar en el mercado laboral, ya no se contabilizan como desempleadas, por lo que la tasa de desempleo disminuye a pesar de que no aumenta la cantidad de personas ocupadas.

Nota: Nota: Se utiliza una escala recortada en el eje vertical para facilitar la apreciación de las variaciones.

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

¿Qué tipo de empleo se generó durante el último año?

Más allá del estancamiento del empleo en el largo plazo, los resultados de la ECE muestran diferencias importantes en las características de los empleos generados durante el último año, según sexo, formalidad, nivel educativo, actividad económica, nivel de calificación y región de planificación.

En los últimos 12 meses, la población ocupada aumentó en 29.429 personas, de las cuales 48.8% fueron hombres y 51.2% mujeres, lo que evidencia un crecimiento del empleo prácticamente similar entre ambos sexos.

En cuanto a la formalidad, del total de nuevas personas ocupadas, 15.616 (53%) se incorporaron a empleos formales y 13.813 (47%) a empleos informales. Este último resultado se concentró en las mujeres: el empleo informal femenino aumentó en 16.452 personas, de las cuales 12.156 corresponden a servicio doméstico, mientras que entre los hombres el empleo informal disminuyó en 2.639 personas.

Por nivel educativo, aunque a nivel nacional el empleo registró un incremento neto, la cantidad de personas ocupadas disminuyó entre quienes tienen primaria incompleta (-7.279) y entre las personas con estudios universitarios (-12.085). En los demás niveles educativos, el empleo aumentó en 48.793 personas, más que compensando las reducciones registradas en estos dos grupos.

Con respecto al nivel de calificación, se mantiene la tendencia observada durante los últimos trimestres: la generación de empleo se concentra en ocupaciones de calificación media (+24.409) y alta (+25.923), mientras continúan perdiéndose empleos en ocupaciones no calificadas (-21.387).

Las diferencias también son marcadas según la rama de actividad económica. Los sectores que más empleo generaron fueron Comercio y reparación (+30.198), Construcción (+27.401) y Enseñanza y salud (+18.983). En contraste, las mayores pérdidas se registraron en Actividades profesionales y administrativas de apoyo (-27.504), Industria manufacturera (-26.012) e Intermediación financiera y de seguros (-25.303).

Al desagregar los resultados por sexo y rama de actividad económica, también se observan diferencias importantes:

· Entre las mujeres, el empleo neto aumentó en 15.060 personas. Las mayores pérdidas se registraron en Intermediación financiera y de seguros (-14.659), Hoteles y restaurantes (-10.427) y Actividades profesionales y administrativas de apoyo (-7.600). En contraste, los mayores incrementos se observaron en Comunicación y otros servicios (+22.526), Enseñanza y salud (+9.029) y Administración pública (+7.568).

· Entre los hombres, el empleo neto aumentó en 14.369 personas. Las mayores pérdidas ocurrieron en Industria manufacturera (-23.096), Actividades profesionales y administrativas de apoyo (-19.904) y Comunicación y otros servicios (-13.680). Por su parte, la mayor creación de empleo se concentró en Comercio y reparación (+29.659), Construcción (+28.074) y Enseñanza y salud (+9.954).

Empleo regional: una recuperación desigual

El aumento del empleo registrado durante el último año presenta diferencias importantes entre las regiones de planificación. Entre el II trimestre de 2025 y el II trimestre de 2026, la población ocupada aumentó en 29.429 personas a nivel nacional, equivalente a un crecimiento de 1,4%. Sin embargo, este resultado estuvo concentrado principalmente en la Región Central y la Región Huetar Norte, que en conjunto explicaron cerca de nueve de cada diez nuevos puestos de trabajo. La Región Central incorporó 15.617 personas ocupadas (+1,1%), mientras que la Huetar Norte registró el mayor crecimiento relativo, con 10.786 personas adicionales (+6,4%).

Las demás regiones presentaron variaciones más moderadas. La población ocupada aumentó en 3.752 personas en la Región Chorotega (+2,3%) y en 3.572 en la Huetar Caribe (+2,0%). Por su parte, la Región Pacífico Central prácticamente no registró cambios, mientras que la Región Brunca fue la única que experimentó una reducción, con 4.271 personas ocupadas menos (-3,0%).

Costa Rica: población ocupada según región de planificación. IIT 2025 y IIT 2026.

Ocupada

Población ocupada

IIT 2025

IIT 2026

Variación Abs.

Variación %

Región Central

1.378.867

1.394.484

15.617

1,1%

Región Chorotega

166.352

170.104

3.752

2,3%

Región Pacífico Central

118.728

118.701

-27

0,0%

Región Brunca

141.430

137.159

-4.271

-3,0%

Región Huetar Caribe

178.951

182.523

3.572

2,0%

Región Huetar Norte

169.159

179.945

10.786

6,4%

Total

2.153.487

2.182.916

29.429

1,4%

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

No obstante, la lectura cambia sustancialmente cuando se amplía el horizonte de comparación hasta el II trimestre de 2019, previo a la pandemia. La Región Central, que concentra la mayor cantidad de puestos de trabajo del país, registra 36.666 personas ocupadas menos que en 2019, una reducción de 2,6%. También la Región Huetar Caribe se encuentra por debajo del nivel previo a la pandemia, con 5.750 personas ocupadas menos (-3,1%). En contraste, las regiones Chorotega y Pacífico Central superan los niveles de 2019 en 25.850 (+17,9%) y 10.527 personas (+9,7%), respectivamente. La Región Huetar Norte también presenta un aumento, aunque más moderado, de 5.137 personas (+2,9%), mientras que la Brunca prácticamente mantiene el mismo nivel, con 623 personas ocupadas adicionales (+0,5%).

Costa Rica: población ocupada según región de planificación. IIT 2019 y IIT 2026.

Ocupada

Población ocupada

IIT 2019

IIT 2026

Variación Abs.

Variación %

Región Central

1.431.150

1.394.484

-36.666

-2,6%

Región Chorotega

144.254

170.104

25.850

17,9%

Región Pacífico Central

108.174

118.701

10.527

9,7%

Región Brunca

136.536

137.159

623

0,5%

Región Huetar Caribe

188.273

182.523

-5.750

-3,1%

Región Huetar Norte

174.808

179.945

5.137

2,9%

Total, país

2.183.195

2.182.916

-279

0,0%

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

Estos datos evidencian que el estancamiento del empleo a nivel nacional oculta marcadas diferencias entre regiones: mientras algunas superan los niveles de empleo de 2019, otras aún se mantienen por debajo.

Turismo: más empleo en el último año, pero aún por debajo del nivel prepandemia

La evolución del empleo en el sector turístico presenta un patrón similar al observado a escala nacional: un aumento durante el último año (+2.836), pero menos personas ocupadas que previo a la pandemia. En el II trimestre de 2019 había 176.232 personas ocupadas, mientras que en el II trimestre de 2026 la cifra se ubicó en 167.661, es decir, 8.571 personas menos.

Fuente: OES-UNA con datos de la ECE del INEC.

Además, el crecimiento neto del empleo registrado durante el último año en el sector turismo estuvo concentrado en los hombres, ya que mientras la cantidad de hombres ocupados aumentó en 7.423, el número de mujeres ocupadas se redujo en 4.587.

El perfil de los nuevos empleos también muestra diferencias importantes. Entre los hombres, la mayor parte de los puestos generados correspondió a personas de 45 a 59 años, con ocupaciones de calificación media, trabajadores independientes y en condición de formalidad. En contraste, la reducción del empleo femenino afectó principalmente a mujeres de 35 a 44 años, quienes se desempeñaban como trabajadoras independientes.

Según el nivel de calificación, la creación de empleo se concentró exclusivamente en ocupaciones de calificación media (+19.307). Por el contrario, los empleos de calificación alta (-4.296) y no calificados (-12.175) registraron reducciones durante el último año.

Al analizar las actividades económicas, entre las mujeres la mayor pérdida de empleo ocurrió en Provisión de alimentos y bebidas (-9.259). Aunque se registró creación de puestos de trabajo en Actividades culturales (+3.432), Agencias de viajes y otros servicios de reservas (+1.155) y Actividades deportivas y recreativas (+755), estos incrementos no fueron suficientes para compensar la pérdida de empleo en otras actividades, por lo que el saldo neto fue una reducción de 4.587 puestos de trabajo.

Entre los hombres la generación de empleo se concentró en Alojamiento para visitantes en estancias cortas (+4.763), Transporte de pasajeros por vía aérea y marítima (+1.934) y Agencias de viajes y otros servicios de reservas (+1.242). Las pérdidas de empleo fueron relativamente reducidas y se concentraron en Alquiler de vehículos, Provisión de alimentos y bebidas y Actividades deportivas y recreativas, con una disminución conjunta de 1.295 puestos de trabajo. Como resultado, el empleo masculino registró un incremento neto de 7.423 personas durante el último año.

Conclusión

Los resultados de la ECE muestran que el crecimiento de la economía costarricense no se ha traducido en una expansión equivalente del empleo. Siete años después, el país registra prácticamente la misma cantidad de personas ocupadas, pese al aumento en el nivel de producción. La reducción de la tasa de desempleo durante este período debe interpretarse, por tanto, con cautela, ya que estuvo acompañada por una disminución significativa de la participación laboral.

En el último año, la recuperación del empleo ha sido heterogénea, con diferencias importantes según sexo, formalidad, nivel educativo, calificación, actividad económica y región. Asimismo, el sector turismo, pese al incremento registrado en este período, todavía no recupera el nivel de empleo previo a la pandemia.

En síntesis, el principal desafío del mercado laboral no es únicamente reducir el desempleo, sino lograr que el crecimiento económico genere más y mejores puestos de trabajo y que estos se distribuyan de manera más amplia entre las distintas regiones y grupos de población.

11 de agosto de 2026

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Carta Pastoral Profética IMWC – Que corra la justicia

“Que fluya el derecho como agua, y la justicia como arroyo inagotable”, Amós. 5:24, NVI.

A las iglesias cristianas, a otras expresiones de fe y al pueblo de Costa Rica

Ante la diatriba entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial costarricenses y ante la situación socioeconómica del país, la Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense volvemos a hablar. No hablamos para defender a uno al otro, o a un partido ni para atacar a otro, hablamos porque amamos a Costa Rica y porque creemos que la vida, la dignidad, la libertad, la justicia y la verdad son valores que debemos defender entre todos y todas.

El texto bíblico nos recuerda que Dios escucha el clamor de quienes sufren y exige justicia para quienes son olvidados, por esto, como Iglesia, no podemos ser indiferentes ante el dolor de nuestro pueblo: “Ay de los que llaman a lo malo bueno, y a lo bueno malo” (Isaías. 5:20, NVI).

Gobernar es servir, ganar una elección no significa tener permiso para hacer cualquier cosa y ningún presidente/a, diputado, partido o grupo es dueño de Costa Rica. Costa Rica somos todos/as. Por esto pedimos a quienes gobiernan: ejerzan el poder con humildad, respeten la Constitución, las leyes y las instituciones, escuchen también a quienes piensan diferente. El poder necesita límites y vigilancia, porque todo poder humano puede equivocarse y puede abusar.

Las instituciones pueden equivocarse y deben rendir cuentas, pero cuando una institución falla, no debemos destruirla, debemos corregirla, investigarla y mejorarla dentro de la ley; hoy una institución puede proteger a unos y mañana proteger a otros. ¿Quién vigila al que tiene el poder? La respuesta debe ser clara, la ley, las instituciones democráticas y un pueblo consciente y participativo. Defender la democracia no significa defender privilegios, significa defender aquello que permite que nadie esté por encima de la ley.

Mirémonos también debemos nosotros mismos, como Iglesias. La Iglesia no fue llamada a ser brazo de ningún partido ni a convertir a un gobernante en un “ungido” de Dios, porque el Señor no pertenece a ningún partido y solo Jesús es el ungido y nos enseñó cómo ser humanos y humanas. Podemos votar diferente y seguir siendo hermanos, podemos pensar diferente y seguir amándonos. Ningún pastor/a debe controlar la conciencia política de sus miembros, ningún político debe ocupar el lugar que solamente pertenece a Cristo. La Iglesia debe ser libre para reconocer lo bueno y denunciar lo malo, venga de donde venga.

Los profetas bíblicos no preguntaban primero quién estaba en el poder, preguntaban, ¿Dónde está la justicia? Amós denunció a quienes se enriquecían mientras el pobre sufría; Isaías denunció la corrupción y la opresión; Miqueas recordó que Dios pide practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Él. Por esto también nosotros preguntamos: ¿Hay justicia cuando gobiernan los nuestros? ¿Hay justicia cuando gobiernan los otros? ¿Denunciamos la corrupción, aunque la cometa alguien cercano? La verdadera voz profética no protege intereses, protege la vida y defiende la dignidad humana.

Por otro lado, no pongamos nuestra esperanza en un presidente/a, un partido, una figura pública o un líder religioso, ya que los gobiernos pasan, los partidos pasan, los presidentes/as pasan, en cambio, Dios permanece. Nuestra esperanza no está en los palacios ni en los partidos, nuestra esperanza está en Dios. Por esto podemos reconocer los aciertos de un gobierno y señalar sus errores, podemos apoyar una buena decisión sin convertir a nadie en ídolo.

A su vez, no podemos ignorar la violencia, el narcotráfico, el sicariato, el crimen organizado, la corrupción; nuestros barrios sufren y muchas familias viven con miedo, queremos seguridad, calles tranquilas, que nuestros hijos/as puedan vivir sin miedo y con esperanza, porque los adultos y adultas construimos juntos una sociedad justa.

La seguridad no puede construirse destruyendo la libertad, ni debilitando el Estado de derecho; necesitamos policías honestos, fiscales y jueces independientes, instituciones limpias y comunidades con oportunidades. El narcotráfico no solo busca armas y dinero, también busca comprar silencios, conciencias y poder, por esto debemos combatirlo con justicia, educación, prevención, oportunidades, inteligencia y honestidad pública. Es imprescindible saber que, detrás de cada cifra hay una persona. Hay familias que no llegan a fin de mes, trabajadores con salarios insuficientes, personas sin empleo, jóvenes sin oportunidades, personas esperando atención médica y comunidades que viven abandonadas.

La justicia no consiste solamente en buenos números económicos. La justicia significa que las personas puedan vivir con dignidad y desde la perspectiva del Evangelio, debemos preguntarnos: ¿Quién está quedando atrás?, ahí debemos mirar, debemos servir, encontrar también el rostro de Cristo. Como Iglesia, no podemos quedarnos solamente dentro de los templos, debemos estar en los barrios, en las comunidades, junto al trabajador/a, al migrante, al joven, a la persona enferma, a quien sufre adicciones, a quien está privado de libertad y a toda persona que ha perdido la esperanza.

No podemos pedirle a un joven que rechace el narcotráfico si no le ofrecemos oportunidades; necesitamos educación, empleo, deporte, arte, tecnología, salud integral y espacios seguros. Nuestros jóvenes no son el problema, son parte de la solución y de la esperanza de Costa Rica.

Como cristianos/as también debemos revisar nuestras palabras. No podemos hablar del amor de Cristo y pasar la semana insultando al que piensa diferente, predicar la verdad y compartir mentiras en las redes, hablar de reconciliación y alegrarnos cuando al otro le va mal. La mentira no se convierte en verdad porque la comparta un cristiano; el odio tampoco se vuelve santo porque lleve un versículo bíblico. Que el testimonio cristiano también esté presente en las redes sociales, en nuestras casas y en nuestras iglesias, que nuestras palabras den vida y no muerte. No tengamos miedo, no vendamos nuestras conciencias, nuestros púlpitos, no cambiemos la verdad por favores del poder o la justicia por votos.

Si el Gobierno hace bien, reconozcámoslo, si se equivoca, digámoslo. Si la oposición hace bien, reconócelo y dilo. Si un empresario actúa con justicia, reconócelo, pero si explota al trabajador, denúncialo. Si una institución protege al pueblo, defiéndela, si alguien abusa del poder, señálalo. Esto es ser una Iglesia libre, profética, esto es poder decir, “Así dice el Señor”.

Pueblo de Costa Rica, no entregues tu conciencia a un político, a un partido, a un pastor/a, a un medio de comunicación ni a un influencer; más bien, piensa, pregunta, investiga, escucha, medita y ora. Podemos estar en desacuerdo sin convertirnos en enemigos. El verdadero enemigo es todo aquello que destruye la vida, la verdad, la justicia, la dignidad y la esperanza.

¡Cuidemos Costa Rica! Costa Rica no es perfecta, pero tenemos una historia y unas libertades que debemos cuidar: no tenemos ejército, tenemos elecciones periódicas, instituciones, libertad de expresión, libertad religiosa y la posibilidad de protestar, participar y exigir cuentas; no destruyamos todo porque estamos enojados con quienes hoy ocupan una institución. Las personas pasan y las instituciones permanecen. Entonces, defendamos la democracia, la libertad, la justicia, la dignidad humana.

¡Que corra la Justicia!: que el Gobierno y el Estado, gobiernen con humildad; que la Asamblea legisle pensando en el bien común, que la justicia sea independiente, que las instituciones rindan cuentas, que los medios busquen la verdad, que los empresarios actúen con responsabilidad, que los trabajadores/as sean respetados, que los pobres sean escuchados, que nuestros jóvenes tengan oportunidades, que la corrupción sea investigada, que los criminales sean juzgados, que nadie esté por encima de la ley, y que ningún poder humano ocupe el lugar que solamente pertenece a Dios.

No hablamos porque hayamos perdido la esperanza, hablamos porque todavía tenemos esperanza. Esperanza en Dios, en nuestro pueblo, en nuestros jóvenes, en quienes trabajan honradamente, en quienes todavía quieren dialogar. La paz no nace del silencio, nace de la justicia. La democracia no se cuida sola, hay que defenderla. La libertad no se conserva sola, hay que ejercerla responsablemente. La justicia no llega sola, hay que construirla juntos y juntas.

Como Iglesia Metodista Wesleyana queremos ser una Iglesia que no se venda, que no manipule, que no odie y que no tenga miedo. Una Iglesia que escuche al pueblo, que acompañe al que sufre, que defienda al débil, que denuncie la injusticia, que reconozca el bien, que anuncie esperanza. Una Iglesia que, cuando haya miedo, diga, no tengan miedo, cuando haya división, busquemos la reconciliación, cuando haya pobreza, no están solos, y cuando haya injusticia, QUE CORRA LA JUSTICIA. Nuestra esperanza está en Dios.

Por esto, como Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense, afirmamos: no nos callaremos ante la injusticia, no odiaremos al que piensa diferente, no venderemos nuestra conciencia, no pondremos a ningún político en el lugar de Cristo, no olvidaremos a los pobres y a quienes sufren, y no dejaremos de buscar la justicia.

“Que fluya el derecho como agua, y la justicia como arroyo inagotable”. Amós. 5:24, NVI.

Costa Rica, agosto de 2026

Hiroshima y Nagasaki, 81 años después: recordar a las víctimas, no olvidar a los responsables

Felix Madariaga

Por Félix Madariaga

El 6 y el 9 de agosto de 1945, Hiroshima y Nagasaki ingresaron para siempre en la historia como las únicas ciudades del mundo contra las que se utilizaron armas nucleares durante una guerra. Han pasado 81 años, y la pregunta sigue siendo necesaria: ¿quién lanzó esas bombas y por qué todavía existe tanta cautela para hablar de esa responsabilidad?

Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima la bomba de uranio Little Boy y tres días después sobre Nagasaki la bomba de plutonio Fat Man. Las estimaciones históricas indican alrededor de 140.000 muertos en Hiroshima hasta fines de 1945 y decenas de miles en Nagasaki, además de las personas que posteriormente sufrieron las consecuencias de la radiación.

No fueron desastres naturales ni accidentes. Fueron decisiones políticas y militares. Por supuesto, los crímenes cometidos por el Japón imperial durante la Segunda Guerra Mundial deben ser condenados. Pero una cosa no justifica la otra. Los crímenes japoneses no legitiman el uso de armas nucleares contra ciudades habitadas.

81 años después

Este 6 de agosto, Hiroshima volvió a recordar a sus víctimas. Cerca de 50.000 personas participaron en la ceremonia de paz, junto a representantes de alrededor de 120 países y regiones. A las 8:15 am, hora en que cayó la bomba, se guardó un minuto de silencio. El alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, volvió a cuestionar la idea de que las armas nucleares puedan garantizar la seguridad mediante la llamada disuasión nuclear.

El 9 de agosto, Nagasaki realizó también su ceremonia conmemorativa. Naciones Unidas, por su parte, volvió a hacer un llamado para avanzar en la eliminación de las armas nucleares. También organizaciones pacifistas y antinucleares realizaron actividades conmemorativas durante agosto en distintos países.

Recordar Hiroshima y Nagasaki no puede reducirse a ceremonias, flores y discursos sobre la paz. La memoria también debe recordar las decisiones que hicieron posible esa tragedia. La bomba no cayó por casualidad desde el cielo. Fue transportada, preparada y lanzada deliberadamente.

La contradicción japonesa

Existe además una paradoja que Japón debería discutir con mayor profundidad. El país que sufrió los únicos ataques nucleares de la historia continúa dependiendo militarmente de Estados Unidos y de su llamado paraguas nuclear. Japón recuerda cada año el horror de Hiroshima y Nagasaki, pero su seguridad sigue vinculada a la capacidad nuclear estadounidense.

No se trata de desconocer la responsabilidad japonesa en la Segunda Guerra Mundial ni de plantear una revancha histórica. Se trata de formular una pregunta legítima: ¿Puede el único país que ha sufrido ataques nucleares aceptar indefinidamente que su seguridad dependa de las mismas armas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki? La memoria japonesa corre además el riesgo de transformarse en una ceremonia diplomática en la que las víctimas ocupan todo el espacio y la responsabilidad histórica queda en segundo plano.

No olvidar

A 81 años de Hiroshima y Nagasaki, no basta con decir «nunca más».

Hay que recordar a las víctimas, escuchar a los sobrevivientes y cuestionar las doctrinas militares que todavía consideran las armas nucleares instrumentos legítimos de seguridad.

Estados Unidos ha sido el único país que ha utilizado armas nucleares contra población civil durante una guerra. Esa responsabilidad histórica no desaparece con el paso del tiempo.

Japón, por su parte, tiene el desafío de mantener viva su memoria sin convertirla en una conmemoración políticamente cómoda.

Hiroshima no fue un accidente. Nagasaki tampoco. Fueron decisiones humanas.

Por lo mismo Chile forma parte de esa historia. Documentos del propio Departamento de Estado reconocen que Washington financió acciones políticas, desarrolló campañas de propaganda contra Salvador Allende y consideró operaciones encubiertas destinadas a impedir su llegada al poder. Aunque la responsabilidad directa de Estados Unidos en el golpe del 11 de septiembre de 1973 continúa siendo objeto de debate, su intervención en la política chilena está documentada. Por eso, cuando hablamos de Hiroshima y Nagasaki, también debemos recordar que detrás de la retórica estadounidense sobre democracia, libertad y seguridad existe una historia de intervenciones en América Latina y otros continentes que no puede ser ignorada.

Fuentes:

https://history.state.gov/milestones/1969-1976/allende

https://www.youtube.com/watch?v=NMn3bE6JGg4

https://indonesia.un.org/en/320461-message-nagasaki-peace-memorial-81st-anniversary-atomic-bombing-nagasaki-2026-secretary

https://psr.org/get-involved/hiroshima-nagasaki-events/

https://www.nbcnews.com/world/asia/hiroshima-marks-81st-atomic-bomb-anniversary-rcna591306

https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2026-08-06/hiroshima-conmemora-81-anos-de-la-bomba-atomica-y-su-alcalde-deplora-la-busqueda-de-armas-nucleares

Tratados comerciales: Un sendero que exige rectificación

A propósito del desatino económico y moral de un Tratado de Libre Comercio con Israel

Luis Paulino Vargas Solís
Economista
Profesor e investigador independiente jubilado
lpvaso@gmail.com

Las reglas que dieron forma a la globalización y, en especial, las normativas que fundaron la Organización Mundial del Comercio (OMC) como asimismo los tratados sobre comercio e inversiones gestados a la sombra de la OMC, imponen serios obstáculos que frenan el avance al que aspiran los países menos desarrollados.

Costa Rica también ha sufrido esos efectos, en particular debido a que su proyecto de desarrollo ha priorizado la atracción de inversiones transnacionales para zonas francas y ha hecho de los tratados bilaterales una herramienta de política fundamental.

El modelo económico resultante da lugar a importantes falencias estructurales: una economía dualizada que genera múltiples desequilibrios, asimetrías y contradicciones.

Es necesario que el país ponga en pausa la firma de nuevos tratados a fin de abrir un proceso de deliberación ciudadana y diálogo político que permita rectificar y enderezar las cosas. En ese marco, resulta improcedente pensar en un tratado con Israel y mucho más puesto que la relación comercial y de inversiones entre ese país y Costa Rica es insignificante.

No hay ninguna razón económica objetiva que justifique ese tratado, puesto que nada en la realidad nos dice que de ahí pueda sacarse algún beneficio. Pero, además, hay gravísimos cuestionamientos, que circulan profusamente alrededor del mundo, en vista de la violentísima acometida del ejército y el gobierno israelí contra de la población civil palestina. Lo cual permite advertir acerca del absurdo total que implica pretender plantear los temas de la economía desprendidos de la moral y la ética.

Para ampliar este enfoque, le invitamos a descargar el análisis completo:

Defender la democracia y el Poder Judicial. El pueblo participa, habla y decide

Juan Huaylupo[1]

Ha sido admirable la masiva la manifestación en defensa de la democracia y el poder judicial, derechos e institucionalidad que han sido conquistados socialmente y hoy defendidos, ante la aberrante posición del poder ejecutivo del actual gobierno, que en otro afán de subordinarlo y condicionar la actuación pública del poder judicial, lo acusa de efectuar un “golpe de Estado”, por el hecho de plantear que el poder legislativo cumpla con sus obligaciones constitucionales que afectan derechos ciudadanos y las labores del poder judicial del Estado.

La autonomía de los poderes del Estado de ningún modo implica que cada poder sea absolutamente autónomo, libre de efectuar lo que se le antoje e incluso que incumpla sus obligaciones públicas y constitucionales. La autonomía del poder ejecutivo, legislativo y judicial, son poderes relativos, ningún poder es absoluto ni independiente de los otros poderes del Estado ni de la situación y condición nacional. Los poderes del Estado tienen responsabilidades con la sociedad a la que debe servir y velar por su bienestar y progreso.

La pretensión de debilitar o afectar el desenvolvimiento de algún poder estatal, no solo incumple sus facultades y obligaciones constitucionales, también son atentados contra el pueblo, porque es un poder creado y dependiente de la sociedad para cumplir funciones públicas, no privadas ni ser autónomo del escrutinio y valoración pública ni subordinada a otros poderes, en democracia ningún poder público puede eximirse de sus obligaciones con los otros poderes del Estado ni de la sociedad. Ningún poder formal, ética ni jurídicamente puede autonomizarse de sus responsabilidades públicas, de los derechos ciudadanos ni de la institucionalidad pública.

En ese sentido, los magistrados del poder judicial cumplen con su obligación con lo mandatado por la Constitución de la República. ¿Los poderes autónomos del Estado pueden ser observados, criticados o incluso demandados?, por supuesto, el poder Judicial, la Contraloría, como desde la facultad del soberano, del pueblo, de la ciudadanía, que democráticamente puede cuestionar y censurar a poderes que transgreden los derechos ciudadanos y la institucionalidad pública. La gran manifestación es una protesta contra todo intento de subordinar el poder judicial y de privatizar las instituciones del quehacer público. Las manifestaciones en defensa del poder Judicial y de la Carta Magna son expresiones democráticas contra los intentos dictatoriales del actual gobierno.

El poder ejecutivo cree tener la facultad absoluta del Estado, porque imagina que el proceso electoral lo ha garantizado, o porque tiene mayoría parlamentaria y cree poder controlar el rumbo, desempeño y decisiones de la Asamblea Legislativa, convirtiéndola en un medio que atenta contra la democracia y la autonomía legislativa, controlando y corrompiendo a legisladores para que actúen por consignas del partido político del gobierno, falsificando ilegítimamente la representatividad social de los diputados. Ese poder estatal no es democrático, es dictatorial. La ambición absolutista del ejecutivo expresa la ignorancia de un poder torpe y ciego, que desconoce nuestra realidad al transgredir derechos y la institucionalidad conquistada históricamente.

La omnipotencia gubernamental del ejecutivo, no es un relato difamatorio, es real y concreto ante el irrespeto a la Constitución de la República al desfinanciar a las Universidades públicas, de incumplir con sus responsabilidades financieras con la Caja Costarricense del Seguro Social, de impedir la devolución del ROP a los pensionados, de imponer nuevos impuestos que afecta dramáticamente a los sectores populares, etc., son atentados contra el fundamento constitutivo del Estado moderno costarricense. Las políticas públicas no son atributos del Estado, son construcciones sociales demandadas y conquistadas por el pueblo que los gobiernos tienen la obligación de satisfacer, el que las incumpla, las distorsione o las manipule, son expresiones dictatoriales contra lo público y la sociedad costarricense.

La pretensión gubernamental de capturar, controlar y subordinar al poder judicial para monopolizar, concentrar y centralizar el poder estatal es un absurdo camino que pretende conducirnos hacia la construcción de un ente estatal atrasado, a una regresión social temporal y espacial, lo que la sabiduría popular califica como un rio revuelto para la ganancia de dictadores, traidores, delincuentes e ignorantes.

El gobierno se encamina hacia la construcción de un ente atrasado, oligárquico y servil a intereses ajenos del pueblo y la nación, por ello la actuación del poder judicial de morigerar los desaciertos funcionales del poder legislativo, es una decisión acertada que actúa como una resistencia contra las ambiciones de poder absoluto, que tiene visos imperiales como ya ocurre en otras naciones latinoamericanas.

[1] Catedrático pensionado. Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Costa Rica.

¿Quién dijo que la defensa de las instituciones es acrítica?

Jorge Mora Alfaro

En algunas ocasiones, los pensamientos de diversas tonalidades, expuestos con la intención de aclarar el proceso que vive actualmente la sociedad costarricense, pueden resultar ajenos a los requerimientos de una coyuntura extraordinaria y no percibir lo esencial del momento histórico que vive el país.

Hoy el llamado es a defender la democracia, sus instituciones y normas más representativas. Lo que tenemos enfrente no es una simple «reforma del Estado», sino un intento de destrucción de las bases del sistema democrático.

¿Tiene deficiencias y anacronismos nuestra democracia?

¡Claro que sí!

¿La han socavado las políticas de austeridad?

¡También!

¿Se ha aprobado legislación que limita el funcionamiento de las instituciones, debilita la organización, la movilización y la protesta social y deteriora los ingresos del funcionariado público?

¡Sin duda!

El deterioro de los servicios de salud y educación, la reducción del presupuesto de las universidades públicas, el recorte del financiamiento de los programas sociales y el abandono del apoyo a los productores nacionales se han profundizado en los últimos cuatro años. Pero, este proceso tiene su origen desde hace varias décadas, con la instauración de un modelo que ha relegado el bienestar de la población.

En el momento actual, lo primero es la unidad de quienes entienden el peligro de perder la democracia. Esta, con sus defectos, sigue siendo preferible a cualquier forma de autoritarismo.

El reto hoy es arrebatarle la narrativa engañosa a quienes ocupan la conducción del Gobierno y, en forma mayoritaria, del Poder Legislativo. Estos han venido venciendo en la batalla cultural, al instalar su discurso entre sectores con mayores necesidades o con sentimiento de abandono por parte del Estado.

Los “hijos predilectos” del régimen son otros. En el discurso entronizado por el continuismo, los culpables varían según el momento y las circunstancias: hoy ese papel le es asignado al Poder Judicial, a sus jerarcas en particular y, como en otros momentos de nuestra historia, a los «comunistas».

¿Cómo olvidar la consigna cargada de odio: si es calderonista o comunista, “no le hable, no le compre, no le venda»? Originada en la Costa Rica polarizada de 1948 y multiplicada en su uso durante la posguerra.

El uso actual de expresiones similares, refleja, a pesar del discurso de cambio, la intención de regresar a un pasado ya superado por la sociedad costarricense.

Sin embargo, la preeminencia de la narrativa oficial, paso a paso, ha comenzado a modificarse. Los demócratas, con distintas visiones y diversos pensamientos, han comprendido la necesidad de sacar la política del lodazal donde la han colocado quienes, por esa vía, pretenden alcanzar el control total del sistema institucional.

Han entendido el grave peligro en el cual se encuentra nuestra democracia.

Una buena parte de las personas a quienes las opciones electorales no les satisfacen —aproximadamente un tercio del padrón electoral— ha comenzado a abandonar la apatía y a reincorporarse a la vida social y política.

En esta coyuntura, se impone la unidad de liberales, conservadores, personas con pensamientos ubicados a la derecha del espectro político, las distintas variantes del progresismo, cristianos, organizaciones sociales, funcionarios públicos, estudiantes y otros sectores de la ciudadanía.

La tarea es ardua.

El «plantón» del 6 de agosto expresa un cambio en la narrativa predominante en el país y la disposición de la sociedad civil a organizarse y movilizarse en defensa de sus instituciones y de la democracia, para evitar el avance hacia el autoritarismo.