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Etiqueta: pueblos originarios

Conmemorar el Día Internacional de la Mujer y Niñas Indígenas: resarcir una deuda histórica

Sisa Pacari Bacacela

“Hemos sido atacadas constantemente por ser mujeres, por ser indígenas y por ser rurales” (Dilia MargaritaCo-coy/Guatemala).  Siempre hemos demostrado fuerza, memoria y liderazgo. Hay mujeres que han liderado revoluciones, marchas, han impulsado el compromiso global de defensa de sus territorios y de la vida.

El 5 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena. Esta fecha se estableció en 1983 durante el II Encuentro de organizaciones y movimientos de América en Tiahuanacu, Bolivia, en honor a Bartolina Sisa, una valiente lideresa aymara que luchó contra la opresión y esclavitud colonial, liderando un ejército de hombres y mujeres; por su lucha por la liberación fue asesinada el 5 de septiembre de 1782. 

Posteriormente la ONU la oficializó.  Reconocer el 5 de septiembre día de la mujer indígena es un acto de justicia histórica para visibilizar el papel fundamental de las mujeres de los pueblos originarios. Es reconocer sus luchas por décadas y siglos de organización, incidencia y trabajo colectivo en la búsqueda de liberación, en la defensa de la cultura, del territorio y la construcción de la identidad nacional.  Resarcir una deuda histórica implicaría reconocer como crimen del Estado, el cese de violencias, racismo y discriminación, la comprensión y aceptación de otras formas de vida y la aplicación de políticas públicas.

El asesinato de Bartolina Sisa fue un crimen del poder colonial. Estos crímenes hasta hoy no han sido resarcidos por ningún estado de los Andes. Fueron crímenes contra pueblos nativos para imponer un sistema de dominio y saqueo de tierras, territorios y las riquezas. Ese sistema colonial y crímenes, hoy en día han retornado con más fuerza con los gobiernos de ultraderecha instalados en el Abya Yala. Recordemos la masacre del 2025 a los pueblos de Otavalo y Saraguro.

Estos estados para mantenerse en el poder tienen que destruir las redes comunitarias para continuar fomentando una sociedad racista, más individualista, la cual no ofrece condiciones de vida digna a las personas, sino que favorece las desigualdades estructurales de la sociedad y la riqueza de grandes poderes. Los grandes capitales utilizan la estrategia de destruir los cuerpos de las mujeres quebrando así el tejido social, en el cual la mujer tiene un papel fundamental (Rita Segato, 2016).

Las mujeres son depositarias de conocimientos, defensoras de la vida, son cuidadoras y guardianas de la Madre Tierra, de las semillas, de las tierras, territorios, el Agua, la salud y la alimentación y la biodiversidad mundial. En reconocimiento de estas acciones, La Asamblea General de la ONU mediante Resolución A/RES/80/10 el 26 de noviembre de 2025 decidió que el 5 de septiembre de cada año se conmemore el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del mundo.

Esta resolución permite visibilizar el liderazgo, las contribuciones y los desafíos a los que se enfrentan las mujeres y niñas indígenas. Por cuanto las mujeres y niñas de las comunidades, pueblos y nacionalidades están en primera línea cuidando la vida, la biodiversidad y los territorios; desempeñan un rol importante en la transmisión de los conocimientos, las lenguas y la medicina de generación en generación; luchan por una vida digna.

No obstante, en la actualidad nos enfrentamos a profundas desigualdades, pobreza e injusticia. Afectadas por las arraigadas desigualdades estructurales coloniales que han ocasionado la pobreza, el analfabetismo, el acceso precario y limitado a las tierras y territorios, la falta de acceso a la justicia, son víctimas de la trata y otras formas de violencia. Reconocer el aporte de las mujeres indígenas y apoyarlas es fundamental para la construcción de un mundo sostenible, inclusivo de toda la humanidad en armonía con el planeta. Y eso implica que los estados coloniales delineen políticas públicas y presupuesto para el ejercicio y fortalecimiento de sus derechos, porque el racismo, la discriminación, la pobreza y el saqueo siguen vigentes.

Por eso, este día es para alzar nuestras voces. No nos rendimos. El proceso es duro, pero cada paso que damos está cambiando la historia. A pesar de la hostilidad, la violencia y persecuciones estamos presentes. Necesitamos unidad para seguir trabajando y resistiendo en los espacios que nos toca. No es fácil, sin embargo, no perdemos de vista una vida digna.

Para continuar viviendo es importante reforzar y reconstruir el tejido social comunitario que ha sido desintegrado por la intervención colonial. Un tejido comunitario fuerte que fomente una economía recíproca y solidaria para combatir la destrucción de la vida.

Las mujeres indígenas estamos promoviendo cambios en la sociedad, con la defensa de la Madre Tierra, la defensa del Agua y de los páramos para la continuidad de las futuras generaciones, demostrando que es posible vivir en armonía y respetando a la Naturaleza. Hemos existido, existimos y seguirán existiendo mujeres aportando a la creación y apostando a la vida, la paz y la dignidad porque el conocimiento y la memoria es colectivo y trasciende solo si se enseña y se comparte.

Compartido con SURCOS por la autora.

Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Centro de Amigos para la Paz y Festival Buen Vivir invitan a celebrar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas con «Grito por la Paz»

Con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Centro de Amigos para la Paz (CAP) y el Festival Buen Vivir, «Grito por la Paz», invitan a la actividad conmemorativa que se realizará este 9 de agosto, de 10:00 a.m. a 2:00 p.m., en sus instalaciones, calle 15, entre avenida 6 y 8, San José.

La jornada iniciará con la bienvenida por parte del CAP y del Festival Buen Vivir, seguida de un mensaje alusivo al Día Internacional de los Pueblos Indígenas y un rito de espiritualidad indígena. La programación cultural incluirá presentaciones musicales del Grupo Urgente, el Grupo Dúo Latino y el músico Charly Muñoz, así como espacios de poesía a cargo de Marta Rojas y Ronulfo Morera.

Como parte de la actividad se proyectará el video motivacional «El canto de las lapas», del Grupo Abäk. La jornada cerrará con la presentación de un documento por la paz y la recolección de firmas de las personas asistentes. La organización informó que se ofrecerá refrigerio durante el evento.

Para más información, las personas interesadas pueden comunicarse al teléfono 2222-1400 o al correo centroamigosparalapaz@gmail.com

Foro en vivo analizará la situación de las comunidades indígenas de Costa Rica

La Alianza por una Vida Digna, la Escuela de Geografía, el proyecto Geografía y Diálogo de Saberes, Kioscos Socioambientales y SURCOS Digital invitan al foro en vivo ¿Qué está ocurriendo en las comunidades indígenas de Costa Rica?, que se realizará el jueves 6 de agosto a las 6:00 p.m. mediante Facebook Live de SURCOS Digital.

El espacio contará con la participación de:

  • Lesner Figueroa, integrante de la organización Ditsö Iriria Ajkonuk Wakpa, Salitre.

  • Byron Reyes, representante de la Recuperación de San Andrés, territorio Térraba.

  • Marcony Lacayo, Operación Maleku Ií úroteca.

  • María José Cabezas, psicóloga con enfoque social y trabajo con pueblos originarios.

La actividad busca propiciar un espacio de diálogo sobre la situación que viven las comunidades indígenas de Costa Rica.

A Genaro Gutiérrez se le cae su arrebato contra Pablo Sivas Sivas

Osvaldo Durán-Castro
Sociólogo catedrático TEC, ecologista FECON

Lo que se da y se quita…se vuelve cuita”. Tal parece que ese viejo dicho se le está cumpliendo a cabalidad a Genaro Gutiérrez Reyes, presidente de la Asociación de Desarrollo Integral -ADI- de Térraba, en el caso del despojo que le quiere hacer a Pablo Sivas Sivas de su tierra en San Andrés, Potrero Grande de Buenos Aires. Este abuso de autoridad se le ha convertido en un “cuitero” legal ya que se siguen sumando evidencias que desdicen su rabieta. Y ni qué decir de la pérdida de su condición ética.

La ADI legitimó la propiedad de Pablo Sivas

Como relatamos en agosto del 2025 en “La tierra de Pablo Sivas Sivas y la turbulenta legitimidad de una ADI”, el 7 de agosto 2025 la Junta Directiva de la ADI de Térraba, acordó “Extender CERTIFICADO DE USO DE SUELO en terreno dentro de la Reserva Indígena de Térraba de Buenos Aires a la señora Arelys Flores Rosales…”, finca que hasta ese día era propiedad incuestionada del indígena Bröran Pablo Sivas Sivas, pues la negoció con el señor Leitano Nájera, otro indígena, lo cual es legal según la Ley Indígena. Ese trato fue reconocido por todas las personas de Térraba y por supuesto por sus colindantes.

A partir de ese certificado que firmó Gutiérrez en favor de la señora Flores, Sivas Sivas, defendió sus derechos violentados. El asunto está en tribunales, pero hasta ahora no se había considerado un elemento fundamental que desdice cualquier duda sobre la legitimidad de la propiedad de Pablo Sivas Sivas de ese terreno. De igual manera, con esa evidencia, se reafirma que la actuación del presidente de la ADI, es contraria a cualquier compromiso con la justicia, la mediación asertiva que debería ejercer entre la gente indígena de acuerdo con su cargo legal, y su resistencia permanente a los procesos de recuperación de la tierra por parte de la población que fue desterrada por “sikuas”/no indígenas, incluso con ayuda de la ADI, como ha sido denunciado repetidamente por personas indígenas de Térraba y otros territorios.

La prueba que se está sumando al proceso es una “CONSTANCIA DE POSESIÓN” de la ADI de Térraba (así está en el original) en la que se dice: “Hace constar: Que el señor (a) Pablo Gerardo Sivas Sivas, cédula de identidad número 6-123-262, es indígena miembro de esta Comunidad. Asimismo, se hace constar, que la persona anteriormente indicada, es poseedor (a) legítimo del terreno que a continuación se describe” , y se indican los linderos de la finca de San Andrés de Sivas Sivas. Además, la ADI certificó que “El terreno mide: 10 hectáreas. Se deja constancia expresa, con vista en la declaración jurada del interesado (a), así como la información comunal existente, que el terreno ha sido poseído en forma pacífica, pública e ininterrumpida, durante 05 años, y que a la fecha no se conocen otros poseedores con igual o mejor derecho sobre el terreno, ni litigios judiciales o administrativos”. Este documento, firmado por la entonces presidenta de la ADI de Térraba, Geini Gutiérrez Navas, está fechado en Térraba el 28 de noviembre del año 2013. En el mismo se incluye una declaración jurada de Pablo Sivas Sivas en la que reconoce los alcances legales de la constancia y acepta lo formalizado por la presidenta de la ADI.

Las ADIs fueron impuestas por el Estado

Dentro de algunos de los territorios indígenas desde hace mucho tiempo se asumió que las ADIs no son representaciones legítimas de las culturas originarias. De acuerdo con Marina Navas Obando, recuperadora Bröran, que por cuatro años ha participado en un proceso de estudio sobre derechos de los Pueblos Originarios, auspiciado por el proyecto “Pueblos Originarios-Universidades Públicas”, una de las principales razones del malestar en el pueblo indígena es la imposición por parte del Estado de las Asociaciones de Desarrollo Integral en las comunidades indígenas, como si fueran figuras de representación legítimas”. Entre las quejas fundamentales se incluye que las ADI son las propietarias de las tierras indígenas en el Registro Público de la Propiedad y con ese “título” de “propietarios del territorio”, y apoyados por el Estado, las Juntas Directivas de las ADIs son la “parte ejecutora del Estado” por medio de la Dirección Nacional de Asociaciones de Desarrollo de la Comunidad (DINADECO). Incluso, las ADIs “han abierto portones para que ingresen personas no indígenas al territorio”. De hecho, en el proceso de estudio mencionado, uno de los asuntos de mayor debate y exposición entre indígenas de los pueblos del sur del país como Salitre, Yäbamï Dí Kàtá (Cabagra), China Kichá, Bröran, Térraba y Ngäbe, se anota como particularidad de la ADI de Térraba, que en muchas ocasiones entre sus afiliados ha habido más “sikuas” que indígenas y más personas que viven fuera que dentro del territorio, todo lo cual es conocido pero no corregido por DINADECO, lo que reafirma que hay una clara colusión de fines entre esa ADI y la entidad gubernamental.

Las controversias con y dentro de la ADI de Térraba tienen larguísima historia. El 26 abril de 2022 Cindy Vargas Ortiz y Heylin Figueroa Calderón, indígenas Bröran de Térraba y Bribri de Salitre, en su artículo “ADIs en Térraba y Salitre: figura ilegítima administra tierras indígenas” explicaron que “Térraba, por su lado, ha sido administrado por una ADI que lleva más de 23 años cooptada por una familia (la de Genaro Gutiérrez Reyes) aliada de los terratenientes no indígenas de la zona, familia que ha apoyado proyectos extractivistas en el territorio desde la década de 1980, ha sido cómplice del encarcelamiento de indígenas defensores del ambiente y ha dictado de manera arbitraria quiénes pueden afiliarse a la ADI, excluyendo a las personas indígenas que se oponen a sus intereses”.

En total concordancia con lo indicado por las mujeres indígenas citadas, en el año 2010 el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial, en un informe titulado “La Situación del Pueblo Indígena Térraba de Costa Rica: Una Solicitud para Consideración bajo el Procedimiento de Alerta Temprana y Acción Urgente del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación”, había indicado que “la ADI (de Térraba) tiene el título de su territorio y el grupo que controla la ADI, rutinariamente toma decisiones sin informar al pueblo y en algunos casos el presidente toma decisiones sin siquiera consultar al resto de la junta directiva de la ADI. Las solicitudes de información presentadas por los miembros de la comunidad indígena acerca de las decisiones tomadas por la ADI de Térraba son continuamente ignoradas”.

En ese documento de Naciones Unidas quedó señalado lo que se ha reiterado durante décadas desde los Pueblos Originarios, y que también, permanentemente, ha sido ignorado por las autoridades de gobierno que se relacionan con las poblaciones indígenas, como DINADECO: “los pueblos indígenas, incluyendo el pueblo Térraba, han cuestionado la imposición y operación de las ADIs en sus territorios argumentando una negación de su derecho al autogobierno a través de sus propias instituciones y a la gobernanza de sus tierras y comunidades”

En resumen, Genaro Gutiérrez Reyes, presidente de la ADI de Térraba, escondió, negó, desconoció o simplemente no le importó, que su misma asociación, en aquel momento presidida por su sobrina, hubiera reconocido y validado mediante una “CONSTANCIA DE POSESIÓN” el derecho de Pablo Sivas Sivas a la tierra que ahora está empeñado en arrebatarle. Que un tribunal externo dicte sentencias sobre este asunto mediante un “interdicto agrario” es lo que la normalidad jurídica “sikua” dicta, pero eso no resuelve éste ni ningún otro conflicto. Eso más bien reafirma la no aplicación de la Ley indígena No. 6172 del 29 de noviembre de 1977, del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y de numerosas sentencias judiciales sobre la propiedad y la administración de la tierra dentro de los territorios indígenas. Pero que sea un indígena, que en buena teoría debería defender a su pueblo, el que se ensañe contra las personas indígenas recuperadoras, debe anotarse con todas las letras y nunca ser olvidado.

Está del todo claro que Pablo Sivas Sivas era y es el único y legítimo dueño de la tierra de San Andrés. Eso lo reconoció la ADI y esa constancia sigue vigente. A pesar de eso Genaro Gutiérrez está empecinado en quitarle su derecho no sólo a Sivas Sivas, sino a muchas más personas recuperadoras de otras tierras, por cuya recuperación nunca movió ni una pestaña cuando eran los sikuas/usurpadores quienes las explotaban. Sin embargo, como “lo que se da y se quita…se vuelve cuita”, ahora parece que Genaro deambula descalzo en un suamposo piso de gallinero porque escogió, contra todo principio de protección de su gente, comprometerse con el despojo y el desconocimiento de los derechos de su propio pueblo. Una vez más su condición ética queda del todo cuestionada. Es por eso que, ya sea por sikuas o por gente de esta estirpe, que estas expresiones del racismo siguen marcando la vida de los Pueblos Originarios de Costa Rica.

Los indígenas son los pueblos originarios de nuestra América

Arturo Fournier

Asombra constatar cuánto han sido marginados y discriminados en muchos países.

Todavía horroriza la terrible afirmación: «a good indian is a dead indian» (atribuida al general Sheridan), que ahora la «continuadora» ha parafraseado hacia una ideología política del siglo XX.

Veamos alguna información:

– Hasta el 2 de junio de 1924 se les concede la ciudadanía en los EEUU, ¡por primera vez!

– Pero el derecho al voto… ¡hasta 1948!, a pesar de que muchos de ellos se destacaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Inclusive Ira Hayes, un nativo de la Tribu Pima, participó izando la bandera en la isla de Iwo Jima (23/feb/1945), un icono para los EE.UU.

– La libertad de culto hasta 1993, con el Native American free exercise of Religion act.

En el resto de los países el trato ha sido similar.

Hemos avanzado en derechos (y cuotas igualitarias) para las mujeres, lo que nos hace preguntar: ¿qué hemos hecho para los indígenas, para los nativos?, recordemos que estas tierras americanas fueron de ellos, aunque algunos parecen olvidarlo, deslumbrados con la posibilidad de lucrar con sus territorios protegidos.

“La justicia y la equidad deben ser siempre nuestro norte».

Expediente 23.414 y comunidades vulnerables: lo que el proyecto no contempla

Elena Manzanarez Juárez
Técnica universitaria en Gestión Local Desarrollo Comunitario y Políticas Públicas con enfoque en zona Pacífico Central

Comparto esta información con la intención de que como líderes de las comunidades estemos informados sobre el Expediente 23.414, actualmente en discusión en la Asamblea Legislativa y que podría votarse entre hoy y mañana en Plenario. Aún faltarían otras etapas antes de convertirse en ley.

Una de las principales preocupaciones que diversos sectores técnicos, institucionales y sociales han señalado es que el proyecto desarrolla ampliamente los cambios del sistema eléctrico y del mercado energético, pero aborda muy poco la realidad de comunidades con problemas de vivienda, escritura y regularización territorial.

En el texto actual no se observan mecanismos claros para atender situaciones de comunidades que tienen dificultades para acceder formalmente al servicio eléctrico debido a problemas de tenencia de tierras o falta de regularización.

El proyecto también plantea una nueva estructura de coordinación donde MINAE, ARESEP y la nueva entidad ECOSEN tendrían funciones importantes en la operación y regulación del sistema eléctrico. Durante el proceso legislativo, algunas observaciones técnicas han señalado preocupaciones sobre:

* capacidad operativa;

* complejidad administrativa;

* reglamentación futura;

* y claridad de competencias institucionales.

* Muchas de las reformas estarán bajo interpretación de terceros.

Además, algunos criterios técnicos y profesionales han advertido que el proyecto tiene un enfoque altamente técnico y orientado al mercado eléctrico, con menor desarrollo de aspectos sociales y territoriales. Esto pone en situación vulnerable a Pueblos Originarios, zonas costeras y barrios con problemas de tenencias de tierras.

En comunidades específicamente como Esparzol ubicado en el cantón de Esparza Puntarenas y estoy segura de que la situación se replica en otras zonas del país, muchas familias todavía enfrentan dificultades para obtener medidores o servicios formales debido a problemas de regularización de terrenos. Por eso preocupa que futuras reformas no contemplen soluciones sociales concretas para comunidades vulnerables.

Esto no significa que mañana se vaya a quitar la electricidad, pero sí que es importante que estos temas se discutan ahora, antes de que la ley quede aprobada.

La solución no depende únicamente del sistema eléctrico. También requiere:

* regularización de terrenos;

* proyectos de vivienda;

* apoyo institucional del BANHVI, MIVAH e INVU;

* y políticas públicas que garanticen acceso digno y seguro a servicios básicos.

Lo que no queda contemplado claramente en la ley y sus reglamentos posteriores puede terminar generando vacíos para las comunidades más vulnerables o que las instituciones no asuman su roll del Estado.

Y estás situaciones las hemos enfrentado los promotores, gestores y líderes de proyectos en la búsqueda del derecho a vivienda digna y estamos en posición de primera mano de dar fe de que así es como funciona lo que queda establecido por ley en Costa Rica.

Imagen de cabecera: Campamento del ICE en Buenos Aires de Puntarenas.

Reseña Documental: «Los Maleku de Guatuso»

Por: Michelle Castro

Introducción y Estreno

El pasado 7 de febrero, el Territorio Indígena Maleku celebró el estreno oficial del documental «Los Malekus de Guatuso». El evento tuvo lugar en el Palenque Margarita, específicamente en el rancho Crokú Y u. Esta obra se distingue por ser la producción audiovisual más reciente de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) vinculada a los territorios indígenas del país.

Localización y Contenido Narrativo

La producción se desarrolló en dos escenarios fundamentales: el Territorio Indígena Maleku, ubicado en el cantón de Guatuso, y el Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, en Los Chiles. El documental se estructura en diversas etapas que permiten al espectador profundizar en la identidad de este pueblo:

Legado Histórico: Explora aspectos históricos desde tiempos inmemoriales, la demografía de la población y su particular forma de vida.

Expresiones Culturales: Se documentan prácticas tradicionales, métodos de subsistencia, dieta, uso de medicina natural, arquitectura habitacional, cantos y danzas autóctonas.

Espiritualidad y Naturaleza: Destaca la conexión sagrada de la comunidad con su entorno, incluyendo cuencas de ríos, lagos, volcanes y bosques.

Desafíos Actuales: El material aborda problemáticas críticas como la usurpación de tierras, el deterioro ambiental, el racismo, la aculturación y las restricciones para ejercer la caza y pesca ancestral.

Un Proceso de Gestión Local y Participativa

A diferencia de otras producciones, este documental nació de un proceso de acompañamiento de tres años liderado por el Programa de Gestión Local (PGL) de la UNED. Los protagonistas y gestores principales son miembros de la propia comunidad Maleku, egresados del técnico en Gestión Local para Pueblos Originarios.

Un aspecto notable es que el trabajo se realizó bajo las complejas condiciones de la Pandemia del COVID-19. Además del documental, el PGL ha fortalecido iniciativas como el Festival Cultural Maleku, el cual busca rescatar la gastronomía, la artesanía tradicional (bolsos y canastos), el idioma y deportes como el tiro con arco y flecha.

Equipo de Producción y Colaboradores

La realización técnica contó con el apoyo de especialistas de la UNED y la colaboración estrecha de los «Mayores» de la comunidad. El equipo principal estuvo conformado por:

Dirección y Producción: Luis Fernando Fallas Fallas.

Cámara: Santiago Martínez.

Sonido: Nino Robleto.

Edición: Ramón Morales Garro.

Colaboración Fotográfica: Ricardo Araya Rojas.

Conclusión

Este proyecto audiovisual no solo documenta la riqueza de la cultura Maleku, sino que evidencia su resiliencia y su lucha activa por preservar la naturaleza y sus raíces para las futuras generaciones. Representa un esfuerzo conjunto basado en la empatía, el respeto y el interés por proteger el patrimonio cultural de Costa Rica.

Para ver el documental completo, dar click aquí https://www.youtube.com/watch?v=Omr2-PzWUYc

Nota: Puede apreciarse el afiche de la presentación oficial del 7 de febrero.

Denuncian avance extractivista y exigen protección para mujeres defensoras

Colectivas ecologistas denuncian el avance extractivista y exigen protección urgente para mujeres defensoras en Costa Rica y Latinoamérica

Costa Rica no es el paraíso verde que venden los folletos turísticos. Detrás del discurso de sostenibilidad, nuestros territorios están bajo la amenaza del modelo extractivista que sigue avanzando y destruyendo la vida con la permisividad del gobierno de Rodrigo Chaves. En este Día Internacional de las Mujeres, alzamos la voz para denunciar esto, así como el preocupante aumento en el número de feminicidios y de la violencia de género en el país en los últimos cuatro años.

Sabemos que somos las mujeres quienes estamos en la primera línea resistiendo, cargando con el peso de una defensa que el Estado debería garantizar pero que muchas veces criminaliza. Las políticas del Estado que priorizan los intereses económicos nos obligan a luchar y resistir frente a diversas y complejas problemáticas: minería no metálica mal regulada que está acabando con los ríos, agrovenenos al por mayor que envenenan el agua y el suelo, monocultivos depredadores que desplazan la vida, abandono de la semilla criolla y desprecio a la biodiversidad alimentaria, falta de recursos y apoyo estatal a las mujeres y organizaciones de mujeres en acciones pro naturaleza y empleos verdes, inexistente gestión integrada de residuos que convierte el mar y los ríos en vertederos, desfinanciamiento de las áreas silvestres protegidas que compromete su conservación, desprotección de las comunidades indígenas y represamiento de ríos que afectan los ecosistemas y a nuestras comunidades.

De esta forma la amenaza de la minería a cielo abierto no es cosa del pasado. La lucha en Crucitas sigue vigente mientras haya empresas esperando su oportunidad y suelos fértiles en riesgo. Nosotras, las que cuidamos las quebradas y sembramos la tierra, sabemos que detrás de un proyecto minero viene la deforestación de grandes extensiones de bosque, la contaminación del agua y el despojo de comunidades, por lo que no vamos a permitir que pongan el lucro por encima de nuestra salud y la de los ríos. Esta lógica de explotación también se repite cuando las ciudades consumen y generan toneladas de desperdicio, pero son las comunidades rurales y costeras las que terminan cargando con los rellenos sanitarios. No es casualidad, es discriminación territorial: nos usan como vertedero, contaminan nuestros suelos y aguas, y luego nos dicen que progresamos. El ecofeminismo lo tiene claro, la misma lógica que explota y violenta a las mujeres, explota y destruye la tierra, y no aceptaremos que nuestros territorios sean la solución barata para los problemas de otros.

La presión sobre la vida de las mujeres se siente también en el litoral, donde los planes reguladores o las voluntades políticas que se ajustan para facilitar el desarrollo turístico en realidad abren la puerta a la especulación inmobiliaria, a la gentrificación y al ecocidio. Pero además del turismo mal entendido, nuestras costas enfrentan una amenaza silenciosa y brutal: el avance del narcotráfico. El tráfico de drogas ha profundizado la violencia en nuestros territorios, trayendo consigo inseguridad, control armado y miedo. Las mujeres que vivimos en zonas costeras sabemos que cuando el narco llega, se llevan la paz, se llevan a nuestros jóvenes y nos dejan más vulnerables. Y cuando denunciamos, cuando nos oponemos, la represalia llega más rápido. El narco no sólo trafica con drogas, también trafica con nuestras vidas.

Así también, las mujeres de pueblos originarios y las recuperadoras de tierras ancestrales sostienen la defensa del territorio con su cuerpo en Costa Rica y toda Latinoamérica. Ellas enfrentan amenazas, criminalización y violencia por proteger lo que es suyo por derecho histórico, y cuando queman una comunidad recuperada o desalojan con violencia, no solo atacan un espacio físico, sino que atacan la memoria y el futuro de un pueblo. Exigimos justicia y el fin de la impunidad para quienes hostigan a estas compañeras defensoras. Particularmente, a diez años de su siembra, queremos recordar y exigir justicia para Berta Cáceres, indígena lenca defensora del río Gualcarque en Honduras, quien recientemente se confirmó que fue asesinada por la cúpula empresarial del proyecto Agua Zarcas, utilizando fondos provenientes de bancos internacionales y con la complicidad del estado hondureño.

Además, manifestamos total solidaridad con las mujeres en Gaza, que llevan más de dos años viviendo un genocidio y ecocidio perpetuado por Israel y con apoyo de Estados Unidos. Estas han sido despojadas de su territorio, de sus olivos milenarios, de sus cultivos, del libre acceso al agua, se les ha arrebatado la posibilidad de reproducir y sostener la vida y se les ha exterminado sistemáticamente. Por esto manifestamos nuestra total oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel que fue pactado por el gobierno de Rodrigo Chaves, pero que aún no ha sido ratificado por la Asamblea Legislativa. ¡No queremos negociar con Estados genocidas!

El ecofeminismo nos enseña que la lucha por la tierra es la lucha por nuestros cuerpos y nuestro futuro, y no es casualidad que quienes más cuidan la vida sean las más amenazadas, pero tampoco lo es que seamos las más organizadas. Hoy, 8 de marzo resistimos, y mientras haya una mujer cuidando un manglar, protegiendo el arrecife o recuperando tierra ancestral, la vida seguirá resistiendo.

Desde las organizaciones que trabajamos por las montañas, los bosques, el mar, los ríos y el territorio, reafirmamos:

● No a la minería a cielo abierto, en Crucitas o en cualquier rincón del país. El agua vale más que el oro.

● Justicia ambiental para las comunidades rurales y costeras: basta de convertirnos en el basurero del «desarrollo» urbano y en zonas de sacrificio.

● Protección real para las mujeres defensoras: garantías de seguridad, fin a la criminalización y acceso a la justicia.

● Planes reguladores con participación comunitaria, no al servicio de la especulación inmobiliaria.

● Respeto a las Áreas Silvestres Protegidas: Gandoca-Manzanillo y todos los ecosistemas protegidos no son negociables.

● Apoyo real del Estado a proyectos por la Naturaleza gestionados por mujeres.

● Alto al represamiento de ríos que afectan los ecosistemas y a nuestras comunidades.

En memoria de María del Mar Cordero, ecologista asesinada en Costa Rica 1994 – La Guerrera del Golfo Dulce.

Organizaciones

Bloque Verde

Defensores de la Casa Común

Federación Ecologista

Guanadefensoras

Red de Mujeres Costeras y Rurales

Ecobichotas

Coecoceiba-amigos de la tierra Costa Rica

Movimiento Ríos Vivos

Costa Rica por el Océano

Talamanca Siempre Verde

Frente Ecologista Universitario – FECOU

¿Qué está pasando hoy en los territorios de América Latina?: prender los conflictos socioambientales, las resistencias y la defensa de la vida

Once personas provenientes de nueve países de América Latina, entre académicas y académicos, ex autoridades públicas, activistas socioambientales con amplia trayectoria y representantes de pueblos originarios maya Q’eqchi’, cabécar, Ngäbe-Buglé y maya K’iche’, contribuirán a comprender el actual momento histórico que atraviesa la región, marcado por el avance de los extractivismos, la intensificación de los conflictos territoriales y la criminalización de quienes defienden la vida y los bienes comunes.

Comprender lo que está ocurriendo hoy en América Latina exige ir más allá de los titulares y abrir espacios de intercambio y reflexión colectiva. Escuchar a quienes investigan, enseñan, resisten y habitan los territorios permite construir una mirada crítica sobre las dinámicas extractivas, las disputas por el agua, la tierra y los bienes comunes, así como sobre las múltiples formas de organización y defensa de la vida que emergen desde abajo, en comunidades, pueblos originarios y movimientos socio territoriales.

La región atraviesa una coyuntura socioambiental decisiva y, mediante estas sesiones, se busca responder a interrogantes fundamentales como: ¿cuáles son hoy las principales luchas que se libran en los territorios?, ¿qué amenazas enfrentan las personas defensoras ambientales?, ¿qué significan los derechos de la naturaleza, la memoria ecológica y las respuestas de los pueblos y organizaciones frente a estas ofensivas?

En este contexto, el curso Derechos Ambientales, de la Maestría en Derechos Humanos y Educación para la Paz del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica, desarrollará un ciclo de siete sesiones abiertas y gratuitas dedicadas al análisis de la actualidad de las problemáticas socioambientales en América Latina. Se trata de conferencias, foros y espacios de diálogo que proponen construir una radiografía crítica de la región a partir de diversos ejes socioambientales.

El ciclo iniciará el 26 de febrero, de 5:00 p. m. a 7:00 p. m., con la sesión El aporte de la memoria en la construcción de una historia ecológica, a cargo de Ramón Vera-Herrera (México), editor, traductor y comunicador, cofundador del suplemento Ojarasca del diario La Jornada y editor de la revista Biodiversidad, Sustento y Culturas, referente clave del pensamiento crítico ambiental en la región.

El 5 de marzo, la sesión Del extractivismo colonial a los extractivismos contemporáneos estará a cargo de Emiliano Terán Mantovani (Venezuela), sociólogo, profesor universitario e investigador en ecología política, actualmente es el facilitador de la red Oilwatch Latinoamérica, instancia con 30 años de resistencia a la actividad petrolera en la región y el Sur global.

El 26 de marzo se desarrollará la sesión Experiencias desde la institucionalidad ambiental en el Gobierno de Colombia, con la participación de Tatiana Roa Avendaño (Colombia), exviceministra, académica e investigadora reconocida por su trabajo en justicia ambiental, conflictos territoriales y políticas públicas, desde una mirada crítica.

Posteriormente, el 23 de abril, se abordará la sesión Génesis, evolución y estado de los Derechos de la Naturaleza en Ecuador, con Esperanza Martínez Yánez (Ecuador), abogada y bióloga, fundadora de Acción Ecológica y una de las principales impulsoras del reconocimiento constitucional de los Derechos de la Naturaleza, con una larga trayectoria en la defensa de los territorios frente al extractivismo petrolero y minero.

El 14 de mayo, la sesión Criminalización de las personas defensoras ambientales en la región contará con la participación de Diana Murcia Riaño (Colombia), abogada y defensora de derechos humanos, con amplia experiencia en el acompañamiento jurídico y político a comunidades criminalizadas por la defensa del territorio en la región andina.

El 21 de mayo se realizará el foro Criminalización, exilio, cárcel y persecución de defensores ambientales en Mesoamérica, con la participación de Ana Laura Rojas (Guatemala), defensora de derechos humanos y comunicadora comunitaria; Bernardo Caal Xol (Guatemala), maestro y defensor del territorio del pueblo maya Q’eqchi’, criminalizado por su lucha en defensa de los ríos; y Adriana Ramírez (El Salvador), activista ecológica y parte del Movimiento Político Rebelión Verde (ReverdES), organización político-ambientalista que articula luchas contra el extractivismo, la criminalización de liderazgos comunitarios y la degradación socioambiental en su país.

Finalmente, el 4 de junio, en el marco del Día Mundial del Ambiente, se llevará a cabo el foro Mujeres de pueblos originarios en defensa de la vida, con la participación de Weny Bagama (Panamá), lideresa del pueblo Ngäbe-Buglé y delegada del Congreso General Ngäbe ; Doris Ríos Ríos (Costa Rica), lideresa del pueblo cabécar de China Kichá y defensora del territorio; y Sebastiana Par Álvarez (Guatemala), autoridad ancestral maya K’iche’, ajq’ij (guía espiritual maya) y defensora de los territorios indígenas y la vida comunitaria.

Las sesiones se transmitirán en vivo a través del canal de YouTube del Instituto de Estudios Latinoamericanos IDELA (https://www.youtube.com/@infolatinoidela262), los jueves señalados, en horario de 5:00 p. m. a 7:00 p. m., y estarán abiertas a todo público. Este espacio formativo y de diálogo ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Heinrich Böll – Oficina Guatemala, la Internacional de la Educación (IE) y el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica.

Este esfuerzo busca llevar el análisis no solo a la población estudiantil universitaria, sino también al público en general, ampliando el acceso al debate informado sobre los conflictos y las resistencias que atraviesan nuestros territorios, desde las voces y experiencias de quienes los habitan, los defienden, los piensan y los construyen cotidianamente.

Repensando los Futuros Agrarios a través de la Acción Local (ReAL) en Costa Rica

Olivia Sylvester
Universidad para la Paz

En América Latina y el Caribe (ALC), la extrema desigualdad en el acceso y control de la tierra es alarmante. Debido a esta y otras graves inequidades, la FAO, los estados, agricultores, activistas y académicos se reunirán en 2026 para debatir las agendas globales en torno a la reforma agraria, en la conferencia internacional ICARRD+20. Costa Rica es uno de los países de ALC que enfrenta graves inequidades en el acceso a la tierra; más específicamente, el estado no ha reconocido plenamente los territorios tradicionales de los pueblos originarios; aún existe una ocupación ilegal en tierras de los pueblos por parte de los colonos, a pesar de la existencia de leyes que exigen al estado indemnizar ocupantes no-indígenas para devolver las tierras a manos indígenas.

Ante las violaciones de los derechos indígenas y el acceso desigual a la tierra, es importante reconocer el trabajo que realizan diariamente los pueblos originarios para asegurar su acceso a la tierra, lo que garantiza acceso a la alimentación, continuidad cultural y la continuidad de las prácticas agrícolas sostenibles. Con apoyo del programa Water and Development Partnership del IHE Delft Institute for Water Education, tres grupos de mujeres están desarrollando proyectos relacionados con el acceso a la tierra, la soberanía alimentaria y el cuido del agua en un proyecto internacional llamado Repensando Futuros Agrarios a través de la Acción Local (ReAL). Este proyecto también apoya a mujeres agricultoras en Tamil Nadu, India, quienes trabajan en la gestión tradicional del agua para la soberanía alimentaria y la revitalización cultural.

Mujeres huetares compartiendo saberes tradicionales sobre la producción y preparación de comidas tradicionales, marzo 2025 (crédito fotográfico: Esmeralda Pérez Hernández).

En Costa Rica, en 2025, las mujeres huetares de Quitirrisí llevaron a cabo tres talleres sobre los siguientes temas: soberanía alimentaria, acceso al agua y transmisión intergeneracional del sabiduría originaria. En estos talleres, participaron personas de entre 15 y 60 años, quienes conversaron sobre la importancia no solo de compartir el conocimiento cultural, sino también de practicarlo en la vida cotidiana. Se prepararon y compartieron comidas tradicionales, como tortillas, chicha, zorrillo y chicasquil; se realizó un mapeo de los principales sitios culturales del cuido y acceso al agua, y se destacó temas de injusticia ambiental presentes en el territorio. Las mujeres de Quitirrisí también viajaron a Zapatón para intercambiar conocimientos sobre comidas y prácticas tradicionales con líderes huetares, durante el Festival Gastronómico Cultural Huetar.

Miembros del pueblo bribri practicando di’katǫ̀k, Alto Talamanca, abril de 2025 (crédito fotográfico: Alí García Segura).

Dentro el marco del proyecto, miembros del pueblo originario bribri eligieron revitalizar una práctica cultural clave llamada di’katö̀k, que podría traducirse literalmente como “comer agua” y suele traducirse como “seca del río”; sin embargo, estas traducciones simplifican en gran medida la profundidad de esta práctica cultural. Esta es una práctica que ocurre una vez al año; no obstante, por muchas razones, incluidas prohibiciones estatales, no se practica ampliamente. Durante esta revitalización, se compartió las prácticas de los mayores que guían este proceso, hablaron de cómo es una actividad en la que participan comunidades enteras, al punto de que nadie permanece en casa durante ese período. Durante di’katö̀k las personas comparten alimentos (como los bananos, la chicha, y el pescado), comparten conocimientos y también conversan sobre las preocupaciones comunitarias; por lo tanto, es también un espacio de resolución de conflictos. Practicar di’katö̀k forma parte de la gobernanza cultural, la transmisión de saberes, la soberanía alimentaria y es parte del modelo de desarrollo bribri.

Comidas tradicionales de las mujeres del pueblo brörán en su taller de soberanía alimentaria en diciembre de 2025 (crédito fotográfico: Olivia Sylvester).

En 2025, las mujeres brörán realizaron múltiples talleres sobre soberanía alimentaria indígena, los cuales se centraron en el acceso a la tierra, el conocimiento tradicional y el derecho a decidir sobre sus propios sistemas alimentarios. Se dialogó sobre la soberanía alimentaria como concepto esencial para la continuidad de su cultura y de la salud bröran, especialmente debido a la calidad actual de los alimentos disponibles en los supermercados locales, los cuales están llenos de pesticidas tóxicos. De suma importancia es el trabajo de las mujeres brörán quienes son defensoras de la tierra, quienes han recuperado territorios para garantizar el acceso a espacios culturales donde ellas puedan practicar la agricultura tradicional. Las mujeres brörán también están explorando diversos proyectos relacionados con la alimentación y las medicinas tradicionales que aseguran una mayor autonomía.

Estos tres proyectos son ejemplos de cómo las mujeres y los pueblos originarios están liderando los futuros agrarios mediante la acción local. Uno de los logros de este proyecto ha sido que las ideas para estas iniciativas surgieron de las mismas organizaciones de las mujeres y no fueron impuestas por entidades externas. A pesar de las inequidades en el acceso a la tierra, a pesar de la expansión de la agricultura industrial en Costa Rica – que elimina no solo la biodiversidad sino también la diversidad cultural – y a pesar de la falta de una implementación plena de los derechos de los pueblos originarios, las mujeres continúan luchando para mantener prácticas que promuevan el cuidado del agua y del territorio, la salud de los seres humanos y no humanos, y que defiendan la vida para toda la humanidad.